poemas

Corazón de piedra

¡Oiga!, por favor, cuando pueda,
y ya sé que no puede
escucharme,
que perdí la voz,
pero si pudiera
...fingir... que me escucha,
quisiera
pedirle que me vendiera
un nuevo corazón de piedra.
Lo quiero garantizado
que el último se me hizo carne,
al poco,
y se puso a bombear y me llenó de llanto
y me enamoré del llanto y la carne,
y el llanto se hizo grito
y la carne, sangre.
Y la sangre la grité
y el grito me gastó
la voz
y me convertí en algo parecido a un pez
que trata de respirar fuera
del agua
y no lo consigue
y no muere
tampoco... si pudiera...
fingir... que me ve,
se daría cuenta de lo que le hablo,
que el pez al descubrir esta agonía tan eterna
se acostumbra a morir
y a vivir sin sangre ni voz, por eso
necesito víscera de piedra
de la buena,
la quiero, toc, toc, certificada
contra la locura
y los poemas
y las injusticias
y los cambios climáticos, lluvias,
caudales excesivos,
ríos desbordados, despertar,
un coche que se estrellará
seguro... en cualquier curva de este sueño.

Mal tiempo en primavera

Ya sé que el mal tiempo
en primavera
NO es lo peor del mundo,
que la guerra es MUCHO peor,
y el hambre, que alguien pase hambre,
que mucha gente muera
de hambre,
y la falta de libertad
y la de
dignidad
y lo asqueroso y
vergonzoso
que resulta
cualquier episodio
de la historia
del ser
humano
y que unas vidas valgan menos que otras,
que algunas no valgan
nada y
las violaciones a niños
son peores, y las mafias
y las putas que no quieren ser
putas
y tienen que serlo,
y que se burlen
de un niño
y la enfermedad
y la muerte de alguno
de los tuyos
y que tu hijo sea drogadicto
y te robe
y la existencia de los psicópatas,
la ambición asesina, los raptos, la mentalidad
neonazi,
vivir amenazado
de muerte,
la explotación al inmigrado,
la impunidad de los poderosos,
los accidentes
de tráfico
y el desenamoramiento.

Ya sé que todo eso es peor, pero

es tan difícil de soportar el mal tiempo en primavera.

 

Luna

Hola luna.
Haz algo
para que crea
que eres mágica
y no un pedazo
de materia
sin sentido
como la mía
que da vueltas a la tierra
disfrazada de noche,
disfrazada de beso y de verano
y de mar
y de muerte
y de beso
y de verano
y de tiempo. Haz algo,
luna,
que me convierta en hombre
y en árbol
y en rama
y en raíz y en silencio,
que las nubes dibujen la cara de mi alma,
¡luna!
hazlo, venga,
que mi sangre se venda cara,
que nunca me quede
sin mirada,
sin sueños,
sin luna,
sin nada.