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Otras Iglesias en España 

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FORMACION

 

    Presencia en España de

1.- Las Iglesias orientales 

2.-  Las Iglesias de Occidente

Información procedente del Secretariado de la  Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales

1.- IGLESIAS DE ORIENTE SEPARADAS
DE LA SEDE ROMANA Y SU PRESENCIA EN ESPAÑA

INTRODUCCIÓN

El comienzo de la evangelización, fiel al mandato de Jesucristo, se debe a la actividad de los apóstoles y sus inmediatos sucesores o colaboradores, y se realiza en torno al Mediterráneo. Los primeros cristianos fueron excluidos por el judaísmo y perseguidos por el mundo pagano. Con la llegada de la paz constantiniana la Iglesia conocerá un desarrollo, lográndose implantar en las primeras ciudades orientales del Imperio y en su capital, Roma.

Desde las primeras ciudades orientales, la Iglesia católica tuvo que organizar el culto y la liturgia, la forma de gobierno y sus normas y cánones, así como ir definiendo la fe cristiana en los concilios celebrados. Pronto sobresalen algunas ciudades por su relevante posición imperial al mismo tiempo que reclamaban su fundación apostólica: además de Jerusalén por su vinculación con Jesucristo y con los comienzos de la Iglesia, cabe señalar Alejandría, Antioquía, Constantinopla y Roma, formando así la llamada pentarquía o conjunto de cinco patriarcados, en que sus respectivos obispos tenían ciertas prerrogativas y manifestaban la catolicidad de la Iglesia, presidida por Roma y su obispo, el Papa.

Durante el primer milenio se celebraron varios concilios ecuménicos que trataron de formular la fe frente a las herejías. Ya en el siglo V se producen escisiones en la Iglesia católica motivadas por la negación de las fórmulas de fe en los Concilios de Efeso (431) y Calcedonia (451). Así, surgen obispos y fieles que constituyen, por ello, las antiguas Iglesias orientales: la Iglesia Asiria de Oriente, originada por la separación de Nestorio en el Concilio de Efeso (nestorianos), y las Iglesias Siria, Copta y Armenia, que se separan en el Concilio de Calcedonia al afirmar en Cristo una sola naturaleza (monofisitas). Dos siglos después aparece el Islam que las separa aún más del resto de la cristiandad.

Sin embargo, la gran separación eclesial entre Oriente y Occidente, que ya se venía gestando siglos antes, ocurre a comienzos del segundo milenio por la ruptura de la comunión eclesial entre los patriarcados orientales y la Sede romana. Se suele dar la fecha del año 1054, pero en realidad esta separación no tiene fecha exacta y una causa concreta, sino que la separación es manifiesta en la época de las cruzadas frente al Islam en que intervienen un conjunto de causas.

¿Cuáles fueron los motivos de esta ruptura entre los cuatro patriarcados orientales y el único patriarcado occidental? No eran cuestiones de fe, aunque se esgrimió la disputa sostenida sobre el Filioque; cuestiones políticas (como el traslado de la capital imperial, o las invasiones de bárbaros en Occidente y de musulmanes en Oriente), disciplinares (el derecho romano y el justiniano pusieron las bases de la diferente organización, mentalidad y normativa) y eclesiales (una configuración de la Iglesia que entendía de diferente manera la autoridad del obispo de Roma).

La separación en bloque de todas las Iglesias orientales y el anhelo de unidad con la Sede romana ha motivado que algunos fieles y pastores, conservando todo el patrimonio oriental, hayan alcanzado la unidad plena con la Iglesia de Roma. Estas uniones parciales, sin esperar a la unión de toda una Iglesia oriental con Roma, ha producido algunos roces en las relaciones fraternas entre ellas.

Todas las Iglesias orientales separadas de la Sede romana han conservado la misma fe salvo algún matiz que el diálogo teológico trata de esclarecer. Todas han conservado la sacramentalidad plena y la celebración de la Eucaristía en sus variadas liturgias. Todas aceptan el ministerio del obispo de Roma aunque difieren en su ejercicio pastoral. Todas, finalmente, han tratado de ser fieles al mandato evangélico de Cristo, llevando su mensaje en medio de no pocas dificultades y regímenes adversos, unas hasta India y China, otras por los países eslavos y bálticos, y todas se han ido estableciendo en algunos países de Occidente por razones migratorias y políticas.

2. PRESENCIA EN ESPAÑA

La presencia de griegos ortodoxos en España se remonta al año 1895. En la actualidad se limita a garantizar la asistencia de fieles ortodoxos griegos y rumanos, constituidos en dos parroquias diferentes y dependiendo de sus respectivos patriarcados.

2.1. Iglesia Ortodoxa Griega

Depende canónicamente del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla a través del arzobispo ortodoxo de París, como exarca. En Madrid se ha constituido la parroquia ortodoxa griega en 1949, siendo dedicada a los santos Andrés y Demetrio. El templo, de estilo bizantino, fue consagrado el 3 de junio de 1973.

2.2. Iglesia Ortodoxa Rumana

Depende canónica y directamente del Patriarcado de Rumanía. La parroquia, situada en Madrid, fue erigida el año 1979 y está dedicada a la Santísima Virgen María. Carece de templo parroquial propio.

 Presencia en España de otras IGLESIAS DE OCCIDENTE no Católico Romanas

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1. INTRODUCCIÓN

En el siglo XVI se inicia en la Iglesia católica un movimiento de reforma promovido por Lutero (1483-1546) en Alemania y continuado por Calvino (1509-1564) en Francia y Zuinglio (1484-1531) en Suiza. "Protestaba" contra ciertos abusos de la Iglesia católica y se pedía una reforma desde la cabeza (Roma) hasta los miembros. Ningún reformador intentó fundar o refundar la Iglesia, sino únicamente reformarla.

La Reforma se apoyaba en tres consignas: solus Christus, sola Scriptura, sola gratia. Se quería indicar la soberanía total de Dios: la única mediación de Cristo (1 Tim 2,5) sin necesidad de la intercesión de los santos, la única autoridad de la Palabra de Dios escrita sin necesidad de interpretarla de acuerdo con la Palabra de Dios transmitida oralmente y sin la garantía servidora del Magisterio, y la salvación de Cristo por su gracia y mediante el bautismo sin necesidad de que nuestras obras agraden a Dios. Se trataba de resaltar unos aspectos olvidando otros. En consecuencia, había que dejar el culto a los santos defendido por el Concilio II de Nicea (787) representado por iconos e imágenes, los sacramentos que no aparecían claramente en los escritos neotestamentarios se consideraban solo como acciones de la Iglesia, y la justificación por la fe hacía innecesarias las obras del cristiano como fruto de la cooperación humana. Estos aspectos negados por los reformadores fueron, por tanto, subrayados por el Concilio de Trento (1545-1563).

La Reforma iniciada en el siglo XVI también se extendió a los países escandinavos y a las islas británicas, pero no logró penetrar en España, dada la catolicidad de nuestros reyes y la adhesión del pueblo al Obispo de Roma, profesándose "católicos, apostólicos y romanos". Hubo algunos españoles que aceptaron las tesis de los reformadores, por lo que tuvieron que abandonar nuestro país: el sevillano Antonio del Corro (+ 1591), el conquense Juan de Valdés (+ 1541), el burgalés Francisco de Enzinas (+1552) o los pacenses Casiodoro de Reina (+1595) y Cipriano de Valera (+1602?).

La Reforma protestante después del siglo XVI se convierte en un abanico de corrientes según el reformador (luteranos o calvinistas) o algún aspecto a resaltar (los bautistas, que subrayan la importancia del bautismo de adultos y su compromiso personal, o los adventistas, que enfatizan la segunda venida del Señor y su compromiso misionero, aunque estos últimos no comparten por ahora el compromiso ecuménico).

El protestantismo se instala en España desde el siglo pasado gracias a la predicación de extranjeros y a la adhesión inconformista de algunos católicos. En nuestro país no hubo Reforma sino más bien derivaciones de la Reforma.

La Reforma llega a Inglaterra coincidiendo con la controversia matrimonial entre el Rey Enrique VIII y el Papa en 1534, haciéndose aquél cabeza de la Iglesia en Inglaterra por el "acta de supremacía". Se mantuvo sustancialmente la liturgia romana, pero se introdujeron algunos postulados de la Reforma, dando así origen en el anglicanismo a la via media entre católicos y reformadores. Se sucedieron, además, alternancias entre reyes anglicanos y católicos que imponían reformas y contrarreformas en materia de doctrina y de culto, en la elección y ordenación de obispos, en vinculación o desvinculación con la Sede romana. Con la reina Isabel I (1558-1603) y su "acta de uniformidad" se ponen las bases jurídicas iniciales del anglicanismo.

En tiempos posteriores, el cristianismo vivido y celebrado en Inglaterra dio origen a nuevas corrientes: el metodismo, que promueve como método de vida moral la lectura bíblica, o las asambleas de hermanos, muy independientes en su organización y rechazo de la institucionalización eclesial.

La doctrina del anglicanismo se sintetiza en el llamado Cuadrilátero de Lambeth: la Biblia como única regla de fe, el símbolo de la fe y los 39 artículos, los sacramentos como celebraciones de fe según el Libro de oración común, y el episcopado histórico en el que la sede de Canterbury ejerce una cierta primacía sobre casi una treintena de iglesias que forman la Comunión anglicana.

El anglicanismo llega a España tardiamente y por Gibraltar, en parte explicable si se tiene en cuenta el contencioso colonial desde que fuera ocupado por Inglaterra en 1704.

Para completar la visión panorámica de las Iglesias y Comunidades eclesiales de Occidente separadas de la Sede romana, hay que señalar a la Unión de Utrecht o vétero-católicos (que se separan en 1724 al no aceptar la bula Unigenitus que condenaba el jansenismo, y en 1871 por no aceptar las definiciones del Concilio Vaticano I) y la Hermandad de san Pío X o los lefebvrianos (que se separan en 1988 por no aceptar algunas enseñanzas del Concilio Vaticano II).

2. PRESENCIA EN ESPAÑA

La presencia de cristianos vinculados a Iglesias o Comunidades eclesiales de Occidente, nacidas o derivadas de la Reforma protestante y del anglicanismo, hay que situarla en la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con periodos de mayor tolerancia religiosa propiciada por las constituciones españolas de la época. La Constitución española de 1869 puede considerarse como punto de partida, cuando se garantizan las Confesiones no católicas practicadas por extranjeros o incluso por españoles (art. 21), abriéndose los primeros templos protestantes en Mahón, Sevilla y Madrid.

Se sucedieron periodos alternos de tolerancia e intolerancia que terminan con el reconocimiento de la actual Constitución española (art. 16.3), tanto para la Iglesia católica como para otras Confesiones. Ello significa que la presencia acatólica ha ido creciendo en número y en reconocimiento legal: para ello ha tenido que constituirse la FEREDE (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España) como cauce que aglutina la familia protestante y que sirva de diálogo con el Estado español (10 de noviembre de 1992).

Por otra parte, aunque el protestantismo en España ha alcanzado la categoría de "notorio arraigo" por su ámbito y por el número de creyentes, se precisa la inscripción en el Registro de Entidades Religiosas de todas y cada una de las Confesiones cristianas, con independencia de estar unidas o no en la FEREDE.

Señalamos las Confesiones cristianas más relevantes en nuestro país y según su vinculación protestante o anglicana:

2.1. Iglesia Evangélica Española

Se trata de la Iglesia más relevante de tipo reformado y presbiteriano. En 1869 tiene lugar la primera asamblea de la entonces denominada Iglesia Reformada Española, que en 1871 se denominará Iglesia Cristiana Española y en 1897 Iglesia Evangélica Española, de régimen presbiteriano. Ya en 1880 se había escindido un grupo al adoptar el régimen episcopal, denominado Iglesia Española Reformada.

La estructura, por tanto, de la Iglesia Evangélica Española es presbiteriana (dividida actualmente en ocho presbiterios y un consejo regional) y sinodal (regida por un sínodo o asamblea general como expresión máxima de su autoridad). Todas las congregaciones locales conforman la Iglesia Evangélica Española, que se inspira en la reforma protestante.

Entre sus principales actividades cabe señalar el culto dominical mediante la predicación y a veces la celebración de la Santa Cena, el ejercicio de la caridad o "Diaconía", su vocación ecuménica o búsqueda de la unidad eclesial en la persona de Cristo y relaciones fraternas entre cristianos de distintas Iglesias.

2.2. Iglesias Bautistas

El primer templo bautista en Madrid data del 10 de agosto de 1870, extendiéndose los bautistas por Levante y Cataluña con la ayuda de misioneros americanos. En 1922 se abre el primer seminario bautista en Barcelona, aunque actualmente está en Alcobendas (Madrid).

El bautismo de los creyentes es el rasgo que más caracteriza a estas iglesias: la espiritualidad personal y la conversión interior, en consonancia con los postulados de la Reforma y especialmente de los anabaptistas, que insistían en re-bautizar a los niños. Un movimiento con características similares son los mennonitas, impulsados por el sacerdote holandés Menno Simons (1496-1561). Para los bautistas la experiencia personal del bautizado cuenta más que la tradición eclesial, aunque su posición ante el ecumenismo inicialmente reticente es cada vez más favorable.

Aunque el Bautismo y la Cena son símbolos, insisten en la gratuidad de la salvación como iniciativa de Dios y en la libertad religiosa como don de Dios. Su estructura es congregacional y autónoma, y casi todas las congregaciones bautistas integran la UEBE (Unión Evangélica Bautista de España), creada en 1922 como forma de estrechar lazos fraternales y actuación conjunta.

2.3. Asambleas de Hermanos

Su origen hay que situarlo en el año 1825 en Plymouth (Inglaterra), en que diversos cristianos se congregan para la oración y estudio bíblico, y como protesta por la subordinación del anglicanismo al Estado. Uno de sus principales promotores fue John Nelson Darby (1800-1882), ex ministro anglicano.

En 1848 se produce una escisión porque los "darbistas" excluían de la Cena del Señor a los "plimutistas": en el fondo estaba latente el sentido de su organización, ya que los primeros propugnaban la interdependencia de las congregaciones y los segundos la total independencia.

Doctrinalmente las Asambleas de Hermanos se inspiran en la Reforma, y celebran la Cena del Señor el domingo con sentido únicamente simbólico. Dan mucha importancia a la predicación y a los estudios bíblicos. Actualmente tienen una organización muy independiente y congregacional, con un consejo de ancianos como órgano colegial, y aunque no son partidarios de federaciones, las congregaciones tienen estrechas relaciones fraternales.

2.4. Iglesia Española Reformada Episcopal

Fruto de la escisión de la Iglesia Cristiana Española en 1880 surge la Iglesia Española Reformada que adopta el régimen episcopal y así se denomina hasta hoy. Quien modeló esta Iglesia fue el sacerdote católico Juan Bautista Cabrera (1837-1916): tras abandonar la Iglesia católica y en contacto con el anglicanismo fue nombrado en 1869 presidente de la entonces Iglesia Cristiana Española, y sería el primer obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal desde 1894.

La doctrina de la Iglesia Española Reformada Episcopal se consigna en las 38 bases aprobadas el 22 de febrero de 1883, aunque corregidas posteriormente. La liturgia data de 1881, también reformada especialmente en 1954 y que es deudora del anglicanismo y éste a su vez de la liturgia romana. Actualmente quiere ser la liturgia mozárabe o hispana, como nota característica.

Desde 1969 acepta el ecumenismo, y el 2 de febrero de 1980 se integra en la Comunión anglicana, formando una sola diócesis todo el territorio español.

2.5. Iglesia de Inglaterra en España

Se trata del anglicanismo doctrinalmente histórico presente en España. Propiamente es una Iglesia compuesta por ingleses, con varias capellanías al servicio religioso residentes o turistas y diplomáticos. La Iglesia de Inglaterra en España forma parte de la diócesis anglicana de Europa, creada en 1988.

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