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FORMACION

 

Oración colecta

Dios todopoderoso, haz que tu Iglesia sea siempre una familia santa, congregada en la unión del Padre, del Hijo y del Espíritu, que manifieste al mundo el misterio de tu unidad y de tu santidad y lo conduzca a la perfección de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Todo fue creado por él y para él

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 15-20

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura;

porque por medio de él

fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades:

todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo,

y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo:

de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo         35, 6-10

 

R/. En Ti está la fuente de la vida

 

Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes; tu justicia hasta las altas cordilleras, tus sentencias son como el océano inmenso. R/.

 

Tú socorres a hombres y animales; ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; R/.

 

se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz. R/.

 

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, tu justicia con los rectos de corazón; que no me pisotee el pie del soberbio, que no me eche fuera la mano del malvado. R/.

 

Aleluya         Hb.  4, 12

 

La palabra de Dios es viva y eficaz;

juzga los deseos e intenciones del corazón.

 

EVANGELIO

No os agobiéis por el mañana

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo          6, 24-34

 

            En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- «Nadie puede estar al servicio de dos amos.  Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo.  No podéis servir a Dios y al dinero.

      Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido?  Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?

¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?

¿Por qué os agobiáis por el vestido?  Fijaos como crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan.  Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos.  Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?  No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir.  Los gentiles se afanan por esas cosas.  Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.

Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.  Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio.  A cada día le bastan sus disgustos. »

 

Palabra del Señor.

 

Comentario:  Folleto pág 26-27

 

Oración de los fieles

 

Unidos como hijos de un mismo Padre, y deseando tener en Él un solo corazón y una sola alma, oremos a Dios diciendo: Te rogamos, óyenos

 

1.- Por la Iglesia, sacramento universal de salvación y de unidad del género humano, para que, la acción del Espíritu la renueve en lo más íntimo y la una más profundamente a nuestro Maestro y Señor. Roguemos al Señor:

2.- Por cuantos se consagran al apostolado de la unidad, por el Consejo Ecuménico de las Iglesias, por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, por las organizaciones que fomentan la unidad en España y en el extranjero, para que sus esfuerzos sean comprendidos y apoyados con espíritu sobrenatural. Roguemos al Señor:

3.- Por los que tienen en sus manos los destinos de los pueblos: que Dios, Padre de todos, fuente de toda autoridad y fundamento de toda ley verdadera les conceda su Espíritu de sabiduría para que gobiernen según su eterno plan de salvación. Roguemos al Señor:

4.- Por nosotros, cristianos, para que seamos capaces de decir a los hombres que el don de la unidad, que viene del amor de Dios es más fuerte que las divisiones creadas por los hombres. Roguemos al Señor:

 

Dios, Salvador nuestro, renueva hoy los prodigios de tu misericordia y haz que, reconociendo en la historia las obras de tus manos, nos veamos reforzados en nuestra vida para ser testigos del Evangelio en el mundo. Por Cristo nuestro Señor.

 

Oración sobre las ofrendas

Derrama, Señor, la bendición de tu Espíritu, sobre estos dones que te presentamos para que tu Iglesia quede inundada de tu amor y sea ante todo el mundo signo visible de la salvación. Por Jesucristo.

 

Prefacio                   Jesús, nuestro camino.

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

 

Te damos gracias y te bendecimos,

Dios santo y fuerte, porque diriges con sabiduría los destinos del mundo y cuidas con amor de cada uno de los hombres.

Tú nos invitas a escuchar tu palabra, que nos reúne en un solo cuerpo, y a mantenernos siempre firmes en el seguimiento de tu Hijo. Porque sólo él es el camino que nos conduce hacia ti, Dios invisible, la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría.

Por eso, Padre, porque tu amor es grande para con nosotros, te damos gracias, por medio de Jesús, tu Hijo amado, y unimos nuestras voces a las de los ángeles, para cantar y proclamar tu gloria:

Santo, Santo, Santo es el Señor...

 

 Oración después de la comunión

Oh Dios, fuente de vida y origen de toda luz, llena el corazón de tus hijos con los dones de la creación. Ampáranos con tu constante amor y haz que todos tus hijos, reconciliados contigo por Jesucristo, beban de las fuentes de tus delicias. A ti, Trinidad vivificante, toda alabanza, toda gloria, todo honor por los siglos de los siglos. Amén.

 

Cantos: Entrada: Juntos cantando la alegría (CLN 410). Comunión: Donde hay caridad (CLN O 26). Final: Tú eres el Dios que nos salva (CLN 608)


 

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que reúnes lo que está disperso y conservas lo que has unido, mira con amor al pueblo de tu Hijo, para que, cuantos han recibido un mismo bautismo, vivan unidos por la misma fe y por el mismo amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

La vida del pueblo con Moisés en el desierto

fue escrita para escarmiento nuestro

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 1-5

 

No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvie­ron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos queda­ron tendidos en el desierto.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo         35, 6-10

 

R/. En Ti está la fuente de la vida

 

Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes; tu justicia hasta las altas cordilleras, tus sentencias son como el océano inmenso. R/.

 

Tú socorres a hombres y animales; ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; R/.

 

se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz. R/.

 

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, tu justicia con los rectos de corazón; que no me pisotee el pie del soberbio, que no me eche fuera la mano del malvado. R/.

 

Aleluya cf. Mc 9, 7

 

Se abrió el cielo,

y se oyó la voz del Padre:

«Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»

 

EVANGELIO

            Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 9-11

Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo:

— «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»

 

Palabra del Señor.

 

Comentario:  Folleto pág 28-29

 

Oración sobre las ofrendas

            El sacrificio que te ofrecemos, Señor, nos libre del mal y acoja en la participación en la Eucaristía a todos tus hijos que en el único bautismo has llamado a la misma fe. Por Cristo nuestro Señor.

 

Prefacio                   La Iglesia, en camino hacia la unidad.

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

 

Te damos gracias, Padre de bondad,

y te glorificamos, Señor, Dios del Universo,

porque no cesas de convocar a hombres de toda raza y cultura, por medio del Evangelio de tu Hijo, y los reúnes en un solo cuerpo, que es la Iglesia.

Esta Iglesia, vivificada por tu Espíritu, resplandece como signo de la unidad de todos los hombres, da testimonio de tu amor en el mundo y abre a todos las puertas de la esperanza.

De esta forma se convierte en un signo de fidelidad a la alianza, que has sellado con nosotros para siempre.

Por ello, Señor, te enaltecen el cielo y la tierra, y también nosotros, unidos a toda la Iglesia, proclamamos el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo es el Señor...

 

Oración después de la comunión

            Renovados con el sacramento de tu Hijo, te suplicamos, Señor, que hagas fecunda la acción de tu Iglesia, ya que por ella revelas a los pobres la plenitud de tu misterio salvador y los llamas a ser la parte mejor de tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Cantos: Entrada: Somos un pueblo que camina (CLN 409). Comunión: Reunidos en el nombre del Señor (CLN A 9). Final:  Iglesia peregrina (CLN 408).


 

Oración colecta

            Escucha, Señor, las súplicas de tu pueblo y haz que los corazones de tus fieles vivan unidos en la alabanza a tu nombre y en la penitencia común, para que, desaparecida la división de los cristianos, caminemos jubilosos en la perfecta comunión de la Iglesia hacia tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación

Lectura del libro de Isaías 49, 3. 5-6

 

El Señor me dijo:

«Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.»

         Y ahora habla el Señor,

         que desde el vientre me formó siervo suyo,

         para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel

         -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-:

       «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob

          y conviertas a los supervivientes de Israel;

          te hago luz de las naciones,

          para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»

 

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial     Sal 39, 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10 (R.: 8a y 9a)

 

R.      Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 

 

          Yo esperaba con ansia al Señor; Él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.  R.

 

         Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.» R.

         Como está escrito en mi libro: «Para hacer tu voluntad.»

         Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R.

 

         He proclamado tu salvación ante la gran asamblea;

         no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. R.

 

SEGUNDA LECTURA

     La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesús sean con vosotros.

 

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios    1, 1-3

 

            Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.

       La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.

Palabra de Dios.

 

Aleluya     Jn 1, 14. 12b

 

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

 A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios.

 

                                                         EVANGELIO

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo

Lectura del santo evangelio según san Juan    1, 29-34

 

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:

- «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»

Y Juan dio testimonio diciendo:

- «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

“Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo."

Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

 

Palabra del Señor.

 

Oración de los fieles

 

Presentemos nuestras peticiones al Padre, por nosotros y por el mundo entero. Y, en esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, oremos especialmente por esta intención. Oremos diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

 

1 . Por todas las Iglesias cristianas: católicos, protestantes, ortodoxos, anglicanos. Que todos los esfuerzos que se realizan para alcanzar la unidad den fruto; que el Espíritu Santo nos conduzca a formar la única Iglesia de Jesucristo. OREMOS:

 

2.  Por los que nos llamamos cristianos, sea cual sea nuestra Iglesia. Que seamos capaces de convertirnos todos los días, y demos testimonio fiel de Jesucristo     con nuestra palabra y con nuestra vida. OREMOS:

 

3.  Para que los cristianos trabajemos unidos para lograr en el mundo mayor justicia, mayor igualdad, más paz. OREMOS:

 

4.  Para que los que tienen en sus manos el poder económico en nuestro mundo, sean capaces de poner la riqueza al servicio de todos y no sólo de algunos. OREMOS:

 

5.  Para que la celebración de esta Eucaristía nos una más a Jesucristo y nos haga vivir su amor en todos los momentos de nuestra vida. OREMOS:    

 

Escucha, Padre, nuestra oración, y concédenos el gozo de poder sentarnos un día en la misma mesa de la Eucaristía con todos nuestros hermanos cristianos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Oración sobre las ofrendas

Dios misericordioso, mira complacido las ofrendas del pueblo que te está consagrado, y, por la eficacia de este sacrificio, haz que la multitud de los creyentes sea siempre para ti estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de tu propiedad. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Prefacio                   La unidad del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación darte gracias

siempre y en todo lugar,

Señor todopoderoso y eterno,

por Cristo, Señor nuestro.

Por él nos has conducido al conocimiento de la verdad,

para hacernos miembros de su Cuerpo mediante el vínculo de una misma fe y un mismo bautismo;

por él has derramado sobre todas las gentes tu Espíritu Santo, admirable constructor de la unidad por la abundancia de sus dones, que habita en tus hijos de adopción, santifica a toda la Iglesia y la dirige con sabiduría.

Por eso, unidos a los coros angélicos,

te alabamos con alegría diciendo: Santo, Santo, Santo...

 

Oración después de la comunión

 

            Esta comunión, Señor, que significa la unión de los fieles en ti, realice también ahora en tu Iglesia la unidad de todos los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Cantos: Entrada: Alrededor de tu mesa (CLN A 4). Comunión: Donde hay caridad (CLN O 26). Final:  Tú eres el Dios que nos salva (CLN 608).


 

Oración colecta

            Oh Dios omnipotente y eterno, que reúnes a los dispersos y los guardas en unidad, mira benigno al rebaño de Tu hijo, para que los que han sido consagrados por un solo Bautismo formen una sola familia en el vínculo del amor y de la verdadera fe. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-19

 

Hermanos:

El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.

Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.

Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.

Palabra de Dios.

 

Salmo         35, 6-10

 

R/. En Ti está la fuente de la vida

 

Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes; tu justicia hasta las altas cordilleras, tus sentencias son como el océano inmenso. R/.

 

Tú socorres a hombres y animales; ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; R/.

 

Se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz. R/.

 

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, tu justicia con los rectos de corazón; que no me pisotee el pie del soberbio, que no me eche fuera la mano del malvado. R/.

 

Aleluya    

 

Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo

no puede ver el reino de Dios

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 1-7

 

            Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. que fue a ver a Jesús de noche y le dijo:  «Rabí, sabemos qu e has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.» Jesús le contestó: - « Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios » Nicodemo le pregunta: -«  ¿ Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿ Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer» Jesús le contestó: -« Te lo aseguro el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya di­cho: "Tenéis que nacer de nuevo"; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ba nacido del Espíritu.»

Palabra del Señor.

 

Comentario:  Folleto pág 32-33

 

Oración de los fieles

 

Con la mirada puesta en Jesús, unidos a él, oremos a Dios, nuestro Padre diciendo: Te rogamos, óyenos

1.- Por la santa Iglesia, que cree, sufre y espera en todo el mundo: para que, fortalecida por el Espíritu Santo, dé testimonio de Cristo el Señor.

Roguemos al Señor:

2.- Para que unidos en la caridad y en la verdad, los cristianos trabajemos juntos en el anuncio de la Buena Noticia de Jesucristo a todos los hombres.

Roguemos al Señor:

3.- Por los no creyentes, para que a través de nuestro testimonio puedan reconocer al único y verdadero Dios y a su enviado Jesucristo.

Roguemos al Señor:

4.- Para que los cristianos de todas las confesiones, congregados por el Amor, hagamos visible a Cristo en medio de los hombres.

Roguemos al Señor:

 

Señor y Dios nuestro, que has enviado a Jesucristo para extender tu Reino hasta los confines de la tierra, escucha nuestras oraciones y no permitas que se pierda ninguno de los que fueron adquiridos por su sangre. Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración sobre las ofrendas

            Acepta complacido, Señor, las ofrendas de tus siervos y concédenos comprender la verdad y proclamar con valentía lo que es justo y grato a tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Prefacio                   El universo restaurado en Cristo.

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,   

es nuestro deber y salvación   

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,   

Dios todopoderoso y eterno, por Cristo Señor nuestro.   

A quien hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos.   

Siendo él de condición divina se despojó de su rango, y por su sangre derramada en la cruz puso en paz todas las cosas;   

y así, constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.   

Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

Oración después de la comunión

            Ven, Señor, en ayuda de tu pueblo, y, ya que nos has iniciado en los misterios de tu reino, haz que abandonemos nuestra antigua vida de pecado y vivamos, ya desde ahora, la novedad de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Cantos: Entrada: Un solo Señor (CLN 709). Comunión: Como brotes de olivo (CLN 528). Final:  Te damos gracias (CLN 531).

 


 

Oración colecta

            Oh Dios que has confirmado a nuestros padres en la luz del Evangelio por la palabra, el ejemplo y el martirio del glorioso san Vicente; concédenos, por su intercesión, que cuantos nos llamamos cristianos mostremos con las obras la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del Eclesiástico 51, 1-2

 

Te alabo, mi Dios y salvador; te doy gracias, Dios de mi padre. Contaré tu fama, refugio de mi vida, porque me has salvado de la muerte, detuviste mi cuerpo ante la fosa, libraste mis pies de la garra del Abismo, me salvaste del látigo de la lengua calumniosa y de los labios que se pervierten con la mentira, estuviste conmigo frente a mis rivales, me auxiliaste con tu gran misericordia: del lazo de los que acechan mi traspié, del poder de los que me persiguen a muerte; me salvaste de múltiples peligros: del cerco apretado de las llamas, del incendio de un fuego que no ardía, del vientre de un océano sin agua, de labios mentirosos e insinceros, de las flechas de una lengua traidora.

Cuando estaba ya para morir, y casi en lo profundo del Abismo, me volvía a todas partes y nadie me auxiliaba; buscaba un protector y no lo había; recordé la compasión del Señor y su misericordia eterna, que libra a los que se acogen a él y los rescata de todo mal.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo        

R/. El Señor me libró de todas mis ansias.

 

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, Ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor y me respondió: me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzara. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.R/.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R/.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35.37-39

Hermanos:

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?

Pero en todo esto vencemos fácilmente por Aquél que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

            Palabra de Dios.

 

Aleluya    

 

Dichoso el hombre que soporta la  prueba

recibirá la corona de la vida

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y no muere queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

El que se ama a si mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le premiará.

       Palabra del Señor

 

 

Comentario:  Folleto pág 34-35

 

Oración de los fieles

 

Glorifiquemos a Dios, nuestro Padre, que por Jesús se ha hecho miembro de nuestra raza y digámosle:    Te rogamos, óyenos

1.- Por todas las Iglesias y Comunidades cristianas: para que el Espíritu Santo les haga sentir cada día con mayor intensidad el sufrimiento de la mutua división y para que suscite en nosotros deseos de unidad.    Roguemos al Señor.-   

 

2.- Para que la fuerza del bien que brota de esta Eucaristía, nos transforme en sacramento de unidad para el mundo que busca desesperadamente a Dios.    Roguemos al Señor.   

 

3.- Para que la cultura no sea instrumento de separación entre los hombres, sino un bien que ayuda a crecer en la fraternidad.    Roguemos al Señor.-   

 

4.- Para que el hombre, en su búsqueda de la verdad, no se encierre en sí mismo, sino que purificado su corazón con la humildad y la sinceridad, se encuentre con el Dios Amor.    Roguemos al Señor.-   

 

5.- Por nosotros y por los miembros de nuestra comunidad (parroquia): para que nuestra fidelidad al Evangelio nos purifique de todo sectarismo y nos haga amar a quienes no piensan como nosotros.    Roguemos al Señor.   

 

Gracias, Padre, por oír nuestras oraciones; manifiesta en ellas tu poder y tu amor y danos tu Espíritu para obrar siempre el bien y glorificar tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Oración sobre las ofrendas

            Señor, te ofrecemos llenos de alegría este sacrificio de alabanza, con el que celebramos el triunfo de san Vicente mártir y nos gozamos, al ofrecértelo, de poder merecer su protección gloriosa. Por Cristo nuestro Señor.

 

Prefacio                  

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre Santo,

Dios todopoderoso y eterno, q

ue llamaste a la gloria al diácono Vicente,

verdadero testigo de Cristo;

porque reconoció que aquí no tenía morada permanente

y esperó la herencia reservada en el cielo.

Triunfador en la confesión de la fe,

es ejemplo perenne para el pueblo cristiano,

por Cristo Señor nuestro.

Por eso, con los ángeles y los santos, te aclamamos llenos de alegría: Santo, Santo, Santo, ...

 

Oración después de la comunión

            Te suplicamos, Señor, que el celeste alimento, que hemos recibido, nos comunique la misma fortaleza de espíritu, que hizo a san Vicente ministro fiel en tu servicio y vencedor valiente en el martirio. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Cantos: Entrada: Juntos como hermanos (CLN 403). Comunión: Si me falta el amor (CLN 741). Final:  Anunciaremos tu reino (CLN 402).


 

Oración colecta

            Señor, mira complacido a tu pueblo y derrama sobre él los dones de tu Espíritu, para que crezcan sin cesar en el amor a la verdad y busque, en la doctrina y en la práctica, la perfecta unidad de los cristianos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 5, 12-16:

 

            Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntarse a ellos, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, se adherían al Señor.

            La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno. Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén, llevando  a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo         35, 6-10

 

R/. En Ti está la fuente de la vida

 

Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes; tu justicia hasta las altas cordilleras, tus sentencias son como el océano inmenso. R/.

 

Tú socorres a hombres y animales; ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; R/.

 

Se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz. R/.

 

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, tu justicia con los rectos de corazón; que no me pisotee el pie del soberbio, que no me eche fuera la mano del malvado. R/.

 

Aleluya    

 

Dichoso el hombre que soporta la  prueba

recibirá la corona de la vida

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan 5, 1-9

 

        En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo “Betesda”. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados mu­chos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, que aguardaban el movimiento del agua. Estaba también un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: -«¿Quieres quedar sano?» El enfermo le contestó: -«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado.» Jesús le dice: -«Levántate, to­ma tu camilla y echa a andar.» Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

 

Palabra del Señor

 

Comentario:  Folleto pág 36-37

 

Oración de los fieles

El Señor nos llama a vivir en unidad y amor sincero. Por eso, antes de alimentarnos de su Cuerpo y de su Sangre, fuente de comunión verdadera, pidámosle por nuestro mundo tan necesitado de su amor y del don de la fe.     Oremos juntos diciendo:     Te rogamos, óyenos.    

1.- Por la santa Iglesia de Dios, sacramento universal de salvación: para que, habiendo obtenido la unidad deseada por Jesucristo, cumpla con fidelidad el mandamiento divino de anunciar constantemente el Evangelio a los hombres.     Roguemos al Señor.-     

2.- Por el venerable orden episcopal oriental y occidental: para que en el poder recibido de Cristo no vean nunca un conflicto de autoridades sino una conjunción de servicios.     Roguemos al Señor.    

3.- Para que las relaciones entre los cristianos de las diferentes confesiones estén siempre inspiradas por aprecio y confianza mutua, en la búsqueda sincera de su unión con Cristo.  Roguemos al Señor.    

4.- Para que entre los creyentes de las grandes religiones del mundo - cristianos, judíos, musulmanes, budistas...- exista comprensión, diálogo y mayor fidelidad de todos a la voz del Espíritu de Dios.     Roguemos al Señor.-    

5.- Por nosotros, para que al recibir el sacramento de la unidad, seamos fermento de ella en un mundo roto por el egoísmo y el desamor anuncian- do la llegada del Reino de Dios.     Roguemos al Señor.-    

Acoge, oh Padre, la oración de tus hijos que buscan con sinceridad la unidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Prefacio                   La unidad del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,   

es nuestro deber y salvación   

darte gracias siempre y en todo lugar,   

Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.   

Porque has querido reunir de nuevo,   

por la sangre de tu Hijo y la fuerza del Espíritu,   

a los hijos dispersos por el pecado;   

de este modo tu Iglesia,   

unificada por virtud y a imagen de la Trinidad,   

aparece ante el mundo como cuerpo de Cristo

y templo del Espíritu,   

para alabanza de tu infinita sabiduría.   

Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:    Santo, Santo, Santo...

 

Oración después de la comunión

           

            Señor, infunde en nosotros tu Espíritu de caridad, y, por la eficacia de este sacrificio, haz que cuantos creemos en ti vivamos unidos en un mismo amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Cantos: Entrada: Bendigamos a Dios (CLN 707). Comunión: El Señor es mi fuerza (CLN 717). Final:  Santa María del Amén (CLN 312).


 

Oración colecta

            Señor, Padre nuestro que unes a los pueblos más diversos    en la confesión de tu nombre, concédenos la gracia de querer y de hacer cuanto nos mandas, para que el pueblo cristiano, llamado a tu reino, viva en la unidad de la fe y del amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 3, 14-21

 

Hermanos:

                    Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu: robusteceros en lo profundo de vuestro ser; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todo el pueblo de Dios, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la Plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por toda las generaciones, de edad en edad. Amen.

 

Palabra de Dios

 

Salmo         35, 6-10

 

R/. En Ti está la fuente de la vida

 

Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes; tu justicia hasta las altas cordilleras, tus sentencias son como el océano inmenso. R/.

 

Tú socorres a hombres y animales; ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; R/.

Se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz. R/.

 

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, tu justicia con los rectos de corazón; que no me pisotee el pie del soberbio, que no me eche fuera la mano del malvado. R/.

 

Aleluya    

 

Cayó en tierra buena y dio grano

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según San Mateo     13, 3-9

 

      Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Acudió tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó, y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga.

 

Palabra del Señor

 

Comentario:  Folleto pág 38-39

 

Oración de los fieles

 

Acerquémonos a Jesucristo, fundamento de nuestra fe y redentor de la humanidad y supliquémosle con confianza diciendo:     Te rogamos, óyenos    

 

1.- Por la única Iglesia de Cristo, para que el Señor le conceda pastores misericordiosos, pacíficos, sabios y prudentes que amen, trabajen y prediquen según el corazón de¡ Padre.     Roguemos al Señor.-    

 

2.- Por las familias constituidas por matrimonios mixtos: para que los esposos de diversa confesión cristiana sean para las comunidades un testimonio y un camino hacia la unidad.     Roguemos al Señor.    

 

3.- Por los jóvenes y los niños: para que en la catequesis, escuela, instituto, sean educados en el respeto, el diálogo, la paz y las relaciones interpersonales; para que crezcan en la fe, en la oración y en la resolución de poner en práctica el evangelio cristiano de la unidad. Roguemos al Señor.    

 

4.- Por los hombres y mujeres de todos los pueblos y todas las religiones: para que mientras se esfuerzan por encontrar a Dios, descubran con alegría que el Señor no vive fuera de ellos.     Roguemos al Señor.-    

 

5.- Para que el testimonio del martirio de tantos testigos de la fe de todas las Iglesias y Comunidades eclesiales, nos ayude a ser coherentes en nuestra vida de creyentes y a hacer más por la unidad querida por Cristo.  Roguemos al Señor.-    

 

Señor y Dios nuestro, que enviaste a Jesús para salvarnos, escucha nuestras plegarias y haz que sepamos reconocer Tu presencia en cada uno de nuestro hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.   

 

Oración sobre las ofrendas

            Oh Dios, que por el admirable trueque de este sacrificio, nos haces partícipes de tu divinidad; concédenos que nuestra vida sea manifestación y testimonio de esta verdad que conocemos. Por Cristo nuestro Señor.

 

Prefacio                   La unidad del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación darte gracias

siempre y en todo lugar,

Señor todopoderoso y eterno,

por Cristo, Señor nuestro.

Por él nos has conducido al conocimiento de la verdad,

para hacernos miembros de su Cuerpo mediante el vínculo de una misma fe y un mismo bautismo;

por él has derramado sobre todas las gentes tu Espíritu Santo, admirable constructor de la unidad por la abundancia de sus dones, que habita en tus hijos de adopción, santifica a toda la Iglesia y la dirige con sabiduría.

Por eso, unidos a los coros angélicos,

te alabamos con alegría diciendo: Santo, Santo, Santo...

 

 

Oración después de la comunión

            Después de participar en los misterios de Cristo, te pedimos, Señor, que renueves en tu Iglesia la gracia de santificación que tú nos diste, y haz que cuantos se glorían de llamarse cristianos te sirvan en la unidad de una misma fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Cantos: Entrada: Somos un pueblo que camina (CLN 409). Comunión: Gustad y ved (CLN 518). Final:  Iglesia peregrina (CLN 408).


 

Oración colecta

            Señor, Dios nuestro, tú que has instruido a todos los pueblos con la predicación del apóstol san Pablo, concede a cuantos celebramos su Conversión caminar hacia ti, siguiendo su ejemplo, y ser ante el mundo testigos de tu verdad.    Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 22, 3-16

En aquellos días, dijo Pablo al pueblo:

- Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y el senado. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traer presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los condenaran.

Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente un relámpago me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: «Saulo Saulo, ¿por qué me persigues?».

Yo pregunté:- ¿Quién eres, Señor?

Me respondió:- «Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues.»

Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz.

Yo pregunté:- ¿Qué debo hacer, Señor?

El Señor me respondió: - «Levántate, sigue hasta Damasco y allí te dirán lo que tienes que hacer.»

Como yo no veía, cegado por el resplandor del relámpago, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco.

Un cierto Ananías, devoto de la ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo:

- «Saulo, hermano, recobra la vista.» Inmediatamente recobré la vista y lo vi.

El me dijo:

- «El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Ahora no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que por la invocación de su nombre lavará tus pecados.»

 

Palabra de Dios

 

Salmo         11635, 6-10

 

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

 

            Alabad al Señor todas las naciones,

 aclamadlo todos los pueblos. R/.

           

            Firme es su misericordia con nosotros,

            su fidelidad dura por siempre. R/.

 


Aleluya    

 

El que crea y se bautice, se salvará

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos

 

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo:

- Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, nos les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.

 

Palabra del Señor

 

Oración de los fieles

 

Dirijamos confiadamente nuestra oración al Padre, que quiso revelar a su Hijo al apóstol san Pablo para que lo anunciase a los lejanos, y lo llamó a participar de su pasión. Digamos juntos:    Te rogamos, óyenos.    

1.-Por la Iglesia, para que viva siempre la preocupación de¡ apóstol san Pablo por la salvación de todos los hombres.     Roguemos al Señor.-    

2.-Por todas las personas consagradas: para que, en la fidelidad a Cristo, den testimonio de la vida evangélica que vivió y enseñó san Pablo.     Roguemos al Señor.    

3.-Por los escritores y los operadores de la comunicación social: para que promuevan los verdaderos valores humanos y proclamen en todo el mundo el mensaje de la salvación.     Roguemos al Señor.-   

4.-Por los que se obstinan en el error y provocan desviaciones: para que experimenten su propio «camino de Damasco» y reconozcan el poder salvador del Señor resucitado.     Roguemos al Señor.-    

5.-Por nosotros, aquí presentes: para que, viviendo el misterio eucarístico e imitando las virtudes del apóstol, lleguemos a realizar la plenitud del ideal cristiano propuesto por Pablo: «En mí vive Cristo».     Roguemos al Señor.    

Acoge, Padre, y escucha con bondad las oraciones que te presentamos por la intercesión del apóstol san Pablo, quien supo entregar su vida por tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración sobre las ofrendas

            Al celebrar, Señor, este santo sacrificio, haz que nos ilumine el Espíritu Santo con la luz de la fe que impulsó siempre al apóstol san Pablo en la propagación de tu Evangelio. Por Cristo nuestro Señor.

 

 

Prefacio                   Los apóstoles, pastores del pueblo de Dios.

V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario,   

es nuestro deber y salvación   

darte gracias    siempre y en iodo lugar,   

Señor Padre santo, Dios todopoderoso, Pastor eterno.   

Porque no abandonas nunca tu rebaño,   

sino que por medio de los santos Apóstoles   

lo proteges y conservas,   

y quieres que tenga siempre por guía   

la palabra de aquellos mismos pastores   

a quien tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio.   

Por eso, con los ángeles y arcángeles

y con todos los coros celestiales,

cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

 

Oración después de la comunión

            Te pedimos, Señor Dios nuestro, que los sacramentos que hemos recibido nos enciendan en el fuego del amor, que abrasaba el corazón de san Pablo y le impulsaba al servicio de todas las Iglesias.    Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Cantos: Entrada: Vienen con alegría (CLN 728). Comunión: Te conocimos al partir el pan (CLN O 25). Final:  Iglesia peregrina (CLN 408).