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Las diócesis tienen como cabeza
visible de Cristo en la Iglesia local, a un obispo que mantiene la sucesión
de los apóstoles.
En el cuidado pastoral de la diócesis
le ayudan los presbíteros en sus diversas funciones.
Entra las funciones pastorales que el
obispo puede delegar, está el cuidado especial por la promoción de la
unidad de los cristianos o el ecumenismo así como el fomento de las
relaciones con los creyente de otras religiones.
En España, principalmente en las diócesis
donde residen numerosos extranjeros de otras confesiones
existen delegados o comisiones diocesanas que se ocupan de esta labor.
Las personas indicadas al margen son
delegados o presidentes de comisiones de relaciones interconfesionales
(ecuménicas) o interreligiosas (con religiones no cristianas como el
Islam o el judaísmo)´.
Cuando existe una comisión dentro de
ella suelen haber personas especialmente encargadas de alguna de las
funciones de relación y promoción de la unidad.
La Iglesia en España, como en el
resto de los `países, ha tenido durante los siglos pasados una población
relativamente estable y en una proporción muy mayoritaria de bautizados
católicos.
Al final del último siglo ya se ha
hecho patente la gran movilidad de la población no solo por motivos
comerciales, de trabajo o de turismo sino por causa de nuevas residencias.
Los cambios de residencia dentro de los países europeos se han
hecho especialmente patentes en algunas diócesis donde el clima, el
paisaje y el ambiente saludable ha supuesto un especial atractivo para los
pueblos del centro y norte de Europa.
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