ORACIONES ECUMÉNICAS EN LA SEMANA DE LA ORACIÓN

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    Del 18 al 25 de enero 2002

ORACIONES ECUMÉNICAS EN LA SEMANA DE LA ORACIÓN

    Todas las Iglesias que aspiran a la unidad de los cristianos celebran una semana de oración. Estos textos son parte de las celebraciones

Mensaje de la Comisión Episcopal de la CEE

Texto bíblico propuesto para 

la

"Oración por la unidad 2002"

En Ti está la fuente de la vida

(Sal 36 [35], 6-10)

 

Señor, tu amor llega hasta el cielo, 

hasta las nubes tu fidelidad, 

tu justicia es como los más altos montes,

 tu derecho, un abismo insondable.

Tú, Señor, salvas a hombres y animales; 

oh Dios, ¡qué inapreciable es tu amor! 

Los hombres se acogen a la sombra de tus alas. 

Se sacian de la abundancia de tu casa, 

les das a beber en el río de tus delicias.

Porque en ti está la fuente 

de la vida y por tu luz vemos la luz.

 

Invocación al Espíritu Santo 

Señor, renueva en nosotros el don de tu Espíritu, 

que nos purifique en las aguas del arrepentimiento. 

Que nos conceda un solo corazón y una sola alma 

para glorificar tu nombre y proclamar tu misericordia. 

Abre nuestro espíritu para sentir las Escrituras, 

que lleguen a ser para nosotros Palabra viva e iluminen nuestros corazones. 

Que tu Espíritu deje tu amor en nosotros y que nos

inspire la oración de este día por nuestros hermanos y hermanas, 

en la comunión perfecta de tu Iglesia. Por Jesucristo, 

tu Hijo, que reina contigo y el Espíritu Santo, 

por los siglos de los siglos. 

Amén.

Oración de arrepentimiento 

a) Confesión de los pecados (silencio y oración) 

Dios todopoderoso y eterno, que no rechazas nada de lo que has creado y olvidas las faltas de los que se arrepienten. Crea y renueva en nosotros un corazón nuevo y contrito, de tal manera que lo sintamos por nuestros pecados, reconozcamos nuestros males y recibamos de ti, Dios de misericordia, el perdón y la paz total. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

o también: (L: lector; A: asamblea)

L: Pedimos perdón a Dios y al prójimo por las divisiones que han obstaculizado el testimonio cristiano. Señor, hemos pecado contra ti y contra el prójimo. 

A: Señor, ten piedad.

L: Oh Cristo, nuestras divisiones son contrarias a tu voluntad y nos han impedido dar un testimonio conjunto. 

A: Señor, ten piedad.

L: Señor, no te hemos amado suficientemente a través de nuestros hermanos y hermanas, creados a tu imagen aunque somos diferentes. 

A: Señor, ten piedad.

L: Oh Dios, tú nos has creado, impide que nos alejemos unos de otros. Llena de esperanza nuestros corazones y atiende nuestras preces; reúnenos pronto en una santa Iglesia por medio de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

(Del libro de culto de Graz)   Silencio oportuno

Glorificación y alabanza a la Santa Trinidad 

Con un solo corazón en la fe de nuestro único bautismo, 

glorificamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Te glorificamos, Padre, creador del cielo y de la tierra, 

"porque en ti está la fuente de la vida". 

Con toda la fuerza de tu amor recibimos de ti la vida, 

el movimiento y el ser. La creación está llena de tu gloria 

y resplandece por tu bondad. 

Con tu cariño maternal acoges a cada una de tus criaturas.

Gloria te sea dada, Padre por Jesús, tu Hijo, 

tú único amado Cristo y Señor, 

en quien se cumplen todas tus promesas de vida, 

de paz y de bondad. 

En él y con él, el mundo viejo se ha ido y se ha hecho un mundo nuevo. 

Con él te alabamos y glorificamos. Gloria te sea dada en el Espíritu Santo, 

soplo de vida que derramas sobre toda carne. 

Espíritu de Pentecostés, fuerza y valentía de los Apóstoles, 

fuente de energía constante para la vida de nuestras Iglesias, 

Espíritu Santo de dones diversos, 

que multiplicas los frutos en el corazón de cada uno de nosotros, 

y en el corazón de nuestras comunidades: 

Él es la paz y la comunión, sabiduría y alegría de todos los creyentes. 

Por él te alabamos y te glorificamos.

(Otros ejemplos de posibles doxologías procedentes de la tradición de nuestras Iglesias: el "Gloria a Dios en el cielo", "A ti la gloria...").

Oración de los fieles I 

Dios todopoderoso, Tú eres la fuente de la vida. Caminamos en tu presencia con el deseo de formar una comunidad humana reconciliada entre jóvenes y mayores, entre hombres y mujeres, entre las culturas. Aspiramos a remontar las desuniones entre los cristianos. Nos confiamos a ti, te confiamos nuestro mundo, y te pedimos:

L: Cuando triunfa la violencia y el odio, que envilece a hombres y mujeres, que cierra el futuro de niños y jóvenes de todas las partes del mundo, nos mueve a pedirte que venga tu reino de justicia y de paz. "Extiende tu amor a los que te conocen y tu justicia a los rectos de corazón" (Sal 36 [35], 11); apoya la esperanza de los "hombres y mujeres caídos sin poder levantarse" (Sal 36 [35], 13). 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando las Iglesias y los cristianos en Europa se comprometen a ir por el camino de una cooperación más profunda mediante una Carta ecuménica, se reafirma la esperanza de la unidad. Eleva en todos el espíritu de discernimiento, de concordia, de confianza necesaria para alcanzar la plena comunión. 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando la mayoría de las Iglesias, a lo largo del último siglo, han reconocido que en la fuente del ecumenismo sus vidas se han transformado. Reaviva este deseo ardiente de la unidad en el corazón de todos los cristianos del mundo. 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando nuestro perdón anima ante el peligro y ante los problemas encontrados en nuestros esfuerzos por la unidad de los cristianos, ayúdanos a retornar hacia tu amor. Cuando estamos envueltos en la oscuridad de la duda ante las oposiciones de las Iglesias, danos la esperanza de alcanzar un día la unidad. 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando estamos ante las barreras que hemos levantado por nuestras desconfianzas, envíanos nuevamente la fuerza de reconocer las buenas intenciones de los que nos encontramos. 

A: En ti está la fuente de la vida.

L: Cuando estamos desanimados por nuestra ansiedad, envía tu luz para superarla y así apaciguar las angustias de los demás. 

A: En ti está la fuente de la vida.

- (Oraciones según el contexto local - Oraciones espontáneas)

  Intercambio de un signo de paz 

a) Invitación al "Padre nuestro..."    b) Signo de la paz.

ORACIÓN DE CADA DÍA (Se sugiere que si los fieles que si no hay una celebración especial que se diga esta oración al final de la misa diaria)

Oración  día 1 (18 de enero)

Oh Dios, fuente de vida y origen de toda luz, llena el corazón de tus hijos con los dones de la creación. Ampáranos con tu constante amor y haz que todos tus hijos, reconciliados contigo por Jesucristo, beban de las fuentes de tus delicias. A ti, Trinidad vivificante, toda alabanza, toda gloria, todo honor por los siglos de los siglos. Amén.

Oración día 2 (19 de enero)

Señor Dios nuestro, tú que eres la fuente de toda vida concédenos expresar nuestra alegría y nuestra alabanza. Alabado seas por Jesús tu Hijo que vino a nuestra tierra para que, ante el cielo abierto, esta tierra orientase hacia ti sus proyectos y esperanzas. Alabado seas por la salvación que tu Hijo ofrece a todos los hombres. Alabado seas por el Espíritu, que renueva todo el universo. Alabado seas cuando nuestras Iglesias, nuestras comunidades, nuestras asambleas encuentren en ti la fuerza para vencer los obstáculos de la muerte de la división. Alabado seas cuando nuestro mundo pueda descifrar la esperanza en tu pueblo reunido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración día 3 (20 de enero)

Dios, Padre nuestro, sopla en tu pueblo caminante un nuevo aliento. Tú haces nacer la vida en el desierto y brotar agua de la roca. Acoge nuestras dudas y nuestros interrogantes, y hazlos fecundos. Que nosotros mismos y nuestras Iglesias nos podamos ayudar mutuamente cuando te buscamos y tenemos sed de ti.

Quédate con nosotros y manifiéstanos tu presencia llena de afecto cuando el camino es duro y vacilamos. Condúcenos a la unidad que has querido para tu pueblo, por Jesucristo tu Hijo y Señor nuestro.

Oración día 4 (21 de enero)

Padre, tú nos has reconciliado contigo en Cristo tu Hijo. Con él fuimos introducidos en las aguas del bautismo y elevados por el Espíritu Santo para compartir su vida. En él hemos llegado a ser creaturas nuevas. Ayuda a todos los que llevan su nombre a arrepentirse de sus pecados, a darse la mano y a unirse en la plenitud de la vida. Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo nuestro Señor 

Oración día 5 (22 de enero)

Dios santo, fuente de unidad, cuando nos reunimos te damos gracias por las aguas del bautismo por las que nos haces entrar en comunión. Haz que nuestras Iglesias y nuestras comunidades crezcan y se ensanchen en una sola fe y en un solo bautismo. Anímanos a testimoniar a Cristo en nuestros encuentros de cada día y a mostrar más profundamente la unidad de tu Iglesia. Ayúdanos a permanecer fieles a esta vocación durante toda nuestra vida. Amén.

Oración día 6 (23 de enero)

Dios compasivo, concédenos la humildad para buscar este don que necesitamos para que nos conduzca a la plenitud de la vida, para reconocer en el extranjero tu Espíritu en acción. Renueva en nosotros la llamada para aportar una ayuda compasiva en el mundo que has creado. Pedimos particularmente por las minorías confesionales de dentro y de fuera de las estructuras ecuménicas, por las minorías raciales y culturales de Europa, por aquellos que no tienen a nadie "que les introduzca en la piscina". Concédenos la fuerza para seguir el ejemplo de Jesús, en cuyo nombre te rogamos. Amén.

  Oración día 7 (24 de enero)

Dios, fuente de vida, te damos gracias por tu palabra vivificante. Haz que ella encuentre sitio entre nosotros y nos conceda buenos frutos. Haz que compartiendo la Biblia, descubramos que tu Palabra es un vínculo de unidad y una fuente de acción común. Apoya a los que trabajan en la traducción y difusión de la Biblia. Te rogamos para que nuestras palabras y nuestras acciones hagan visibles tus palabras y tus acciones. Concédenos la fuerza de vivir siempre más según tu voluntad. Amén.

Oración día 8 (25 de enero)

Dios, fuente de esperanza, te alabamos, te damos gracias por la salvación concedida en Cristo. Te damos gracias por todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo por el bautismo, por todos los que te invocan como fuente y dispensador de vida. Te damos gracias por la esperanza de una nueva vida en Cristo para nosotros mismos, para nuestras Iglesias, para toda la creación. Te damos gracias por habernos hecho "una sola cosa". Aspiramos a vivir así. Perdona nuestras divisiones y danos energía en nuestro esfuerzo por superarlas. En la alegría de la resurrección para la vida eterna te rogamos. Amén.

Nueva oración de los fieles II  (Del encuentro Ecuménico de Gratz)

L: Inflama nuestros corazones de amor por ti, Oh Cristo nuestro Dios, para que con esta llama te amemos con todo nuestro corazón, con todo nuestro pensamiento, con toda nuestra alma, y con toda nuestra fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, a fin de que guardando tus mandamientos te glorifiquemos, a ti de quien procede todo don perfecto.

L: No recuerdes las cosas antiguas. No mires las cosas del pasado. He aquí que yo hago nuevas todas las cosas: ya están llegando, no lo notas? 

A: Señor, escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas.

L: Abriré un camino en el desierto, en el desierto habrá corrientes de agua. Todo valle será reconstruido, y toda montaña y toda colina serán rebajadas. 

A: Señor, escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas. 

L: En el desierto preparad un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios. Mirad a mi siervo, mi elegido; he puesto mi Espíritu en Él: no se debilitará, no lloverá hasta que lo haya impuesto el juicio en la tierra y sus leyes que esperan las islas. 

A: Señor, escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas.

L: Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra. Alabad al Señor todas las naciones. 

L: Pedimos perdón a Dios y a nuestro prójimo por las divisiones que son obstáculo para el testimonio cristiano. Señor, hemos pecado contra ti y contra nuestro prójimo. 

A: Señor, ten piedad.

L: Oh Cristo, nuestras divisiones son contrarias a tu voluntad y nos han impedido un testimonio conjunto.

 A: Cristo, ten piedad.

L: Señor, no te hemos amado suficientemente a través de nuestros hermanos y hermanas, creados a tu imagen aunque somos diferentes. 

A: Señor, ten piedad.

L: Oh Dios, tú que nos has creado, haz que no nos alejemos los unos de los otros. Colma nuestros corazones y nuestros ruegos; reúnenos pronto en la única santa Iglesia por tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo y en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. 

L: Cristo, yo te alabo. Tú estás junto a nosotros cada día en esta tierra. Desde que sale el sol hasta el ocaso.

Tú eres la luz del mundo, y yo recibo tu luz. Así se ilumina mi noche.

Tú eres la voz que me llama por mi nombre, como la voz al comienzo de la creación.

Tú eres la fuente de la vida, para que yo me acerque a la misma fuente de donde brota la vida eterna.

La bondad me envuelve. Tú estás sobre mi, Dios de bondad. Yo estoy ante ti. Me has llamado como a un niño. Desde ahora te entiendo. Y en mi vejez vea mi corazón en paz.

Ensayo mi canción. La canto libremente y te la dedico. 

L: Dios uno y trino, nos presentamos ante ti con el profundo deseo de una verdadera comunidad de jóvenes y ancianos, de hombres y mujeres, de ricos y pobres, entre todas las naciones. Ayúdanos a superar las divisiones entre los cristianos. Ayúdanos a superar las numerosas barreras que hemos levantado. Ayúdanos a disipar las sospechas.