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Texto
bíblico propuesto para
la
"Oración
por la unidad 2002"
En
Ti está la fuente de la vida
(Sal
36 [35], 6-10)
Señor,
tu amor llega hasta el cielo,
hasta
las nubes tu fidelidad,
tu
justicia es como los más altos montes,
tu
derecho, un abismo insondable.
Tú,
Señor, salvas a hombres y animales;
oh
Dios, ¡qué inapreciable es tu amor!
Los
hombres se acogen a la sombra de tus alas.
Se
sacian de la abundancia de tu casa,
les
das a beber en el río de tus delicias.
Porque
en ti está la fuente
de
la vida y por tu luz vemos la luz.
Invocación
al Espíritu Santo
Señor,
renueva en nosotros el don de tu Espíritu,
que
nos purifique en las aguas del arrepentimiento.
Que
nos conceda un solo corazón y una sola alma
para
glorificar tu nombre y proclamar tu misericordia.
Abre
nuestro espíritu para sentir las Escrituras,
que
lleguen a ser para nosotros Palabra viva e iluminen nuestros corazones.
Que
tu Espíritu deje tu amor en nosotros y que nos
inspire
la oración de este día por nuestros hermanos y hermanas,
en
la comunión perfecta de tu Iglesia. Por Jesucristo,
tu
Hijo, que reina contigo y el Espíritu Santo,
por
los siglos de los siglos.
Amén.
Oración
de arrepentimiento
a)
Confesión de los pecados
(silencio y oración)
Dios
todopoderoso y eterno, que no rechazas nada de lo que has creado y olvidas
las faltas de los que se arrepienten. Crea y renueva en nosotros un corazón
nuevo y contrito, de tal manera que lo sintamos por nuestros pecados,
reconozcamos nuestros males y recibamos de ti, Dios de misericordia, el
perdón y la paz total. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
o
también: (L: lector; A: asamblea)
L:
Pedimos
perdón a Dios y al prójimo por las divisiones que han obstaculizado el
testimonio cristiano. Señor, hemos pecado contra ti y contra el prójimo.
A:
Señor, ten piedad.
L:
Oh
Cristo, nuestras divisiones son contrarias a tu voluntad y nos han
impedido dar un testimonio conjunto.
A:
Señor, ten piedad.
L:
Señor, no te hemos amado suficientemente a través de nuestros hermanos y
hermanas, creados a tu imagen aunque somos diferentes.
A:
Señor, ten piedad.
L:
Oh Dios, tú nos has creado, impide que nos alejemos unos de otros. Llena
de esperanza nuestros corazones y atiende nuestras preces; reúnenos
pronto en una santa Iglesia por medio de tu Hijo Jesucristo, que vive y
reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
(Del
libro de culto de Graz) Silencio oportuno
Glorificación
y alabanza a la Santa Trinidad
Con
un solo corazón en la fe de nuestro único bautismo,
glorificamos
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Te
glorificamos, Padre, creador del cielo y de la tierra,
"porque
en ti está la fuente de la vida".
Con
toda la fuerza de tu amor recibimos de ti la vida,
el
movimiento y el ser. La creación está llena de tu gloria
y
resplandece por tu bondad.
Con
tu cariño maternal acoges a cada una de tus criaturas.
Gloria
te sea dada, Padre por Jesús, tu Hijo,
tú
único amado Cristo y Señor,
en
quien se cumplen todas tus promesas de vida,
de
paz y de bondad.
En
él y con él, el mundo viejo se ha ido y se ha hecho un mundo nuevo.
Con
él te alabamos y glorificamos. Gloria te sea dada en el Espíritu Santo,
soplo
de vida que derramas sobre toda carne.
Espíritu
de Pentecostés, fuerza y valentía de los Apóstoles,
fuente
de energía constante para la vida de nuestras Iglesias,
Espíritu
Santo de dones diversos,
que
multiplicas los frutos en el corazón de cada uno de nosotros,
y
en el corazón de nuestras comunidades:
Él
es la paz y la comunión, sabiduría y alegría de todos los creyentes.
Por
él te alabamos y te glorificamos.
(Otros
ejemplos de posibles doxologías procedentes de la tradición de nuestras
Iglesias: el "Gloria a Dios en el cielo", "A ti la
gloria...").
Oración
de los fieles I
Dios
todopoderoso, Tú eres la fuente de la vida. Caminamos en tu presencia con
el deseo de formar una comunidad humana reconciliada entre jóvenes y
mayores, entre hombres y mujeres, entre las culturas. Aspiramos a remontar
las desuniones entre los cristianos. Nos confiamos a ti, te confiamos
nuestro mundo, y te pedimos:
L:
Cuando triunfa la violencia y el odio, que envilece a hombres y mujeres,
que cierra el futuro de niños y jóvenes de todas las partes del mundo,
nos mueve a pedirte que venga tu reino de justicia y de paz.
"Extiende tu amor a los que te conocen y tu justicia a los rectos de
corazón" (Sal 36 [35], 11); apoya la esperanza de los "hombres
y mujeres caídos sin poder levantarse" (Sal 36 [35], 13).
A:
En ti está la fuente de la vida.
L:
Cuando las Iglesias y los cristianos en Europa se comprometen a ir por el
camino de una cooperación más profunda mediante una Carta ecuménica, se
reafirma la esperanza de la unidad. Eleva en todos el espíritu de
discernimiento, de concordia, de confianza necesaria para alcanzar la
plena comunión.
A:
En
ti está la fuente de la vida.
L:
Cuando la mayoría de las Iglesias, a lo largo del último siglo, han
reconocido que en la fuente del ecumenismo sus vidas se han transformado.
Reaviva este deseo ardiente de la unidad en el corazón de todos los
cristianos del mundo.
A:
En ti está la fuente de la vida.
L:
Cuando nuestro perdón anima ante el peligro y ante los problemas
encontrados en nuestros esfuerzos por la unidad de los cristianos, ayúdanos
a retornar hacia tu amor. Cuando estamos envueltos en la oscuridad de la
duda ante las oposiciones de las Iglesias, danos la esperanza de alcanzar
un día la unidad.
A:
En ti está la fuente de la vida.
L:
Cuando
estamos ante las barreras que hemos levantado por nuestras desconfianzas,
envíanos nuevamente la fuerza de reconocer las buenas intenciones de los
que nos encontramos.
A:
En ti está la fuente de la vida.
L:
Cuando
estamos desanimados por nuestra ansiedad, envía tu luz para superarla y
así apaciguar las angustias de los demás.
A:
En ti está la fuente de la vida.
-
(Oraciones según el contexto local - Oraciones espontáneas)
Intercambio de un signo de paz
a)
Invitación al "Padre nuestro..." b) Signo de
la paz.
ORACIÓN
DE CADA DÍA
(Se sugiere que si los fieles que si no hay una celebración especial que
se diga esta oración al final de la misa diaria)
Oración
día 1 (18 de enero)
Oh
Dios, fuente de vida y origen de toda luz, llena el corazón de tus hijos
con los dones de la creación. Ampáranos con tu constante amor y haz que
todos tus hijos, reconciliados contigo por Jesucristo, beban de las
fuentes de tus delicias. A ti, Trinidad vivificante, toda alabanza, toda
gloria, todo honor por los siglos de los siglos. Amén.
Oración
día 2 (19 de enero)
Señor
Dios nuestro, tú que eres la fuente de toda vida concédenos expresar
nuestra alegría y nuestra alabanza. Alabado seas por Jesús tu Hijo que
vino a nuestra tierra para que, ante el cielo abierto, esta tierra
orientase hacia ti sus proyectos y esperanzas. Alabado seas por la salvación
que tu Hijo ofrece a todos los hombres. Alabado seas por el Espíritu, que
renueva todo el universo. Alabado seas cuando nuestras Iglesias, nuestras
comunidades, nuestras asambleas encuentren en ti la fuerza para vencer los
obstáculos de la muerte de la división. Alabado seas cuando nuestro
mundo pueda descifrar la esperanza en tu pueblo reunido. Por Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
Oración día
3 (20 de enero)
Dios,
Padre nuestro, sopla en tu pueblo caminante un nuevo aliento. Tú haces
nacer la vida en el desierto y brotar agua de la roca. Acoge nuestras
dudas y nuestros interrogantes, y hazlos fecundos. Que nosotros mismos y
nuestras Iglesias nos podamos ayudar mutuamente cuando te buscamos y
tenemos sed de ti.
Quédate
con nosotros y manifiéstanos tu presencia llena de afecto cuando el
camino es duro y vacilamos. Condúcenos a la unidad que has querido para
tu pueblo, por Jesucristo tu Hijo y Señor nuestro.
Oración día
4 (21 de enero)
Padre,
tú nos has reconciliado contigo en Cristo tu Hijo. Con él fuimos
introducidos en las aguas del bautismo y elevados por el Espíritu Santo
para compartir su vida. En él hemos llegado a ser creaturas nuevas. Ayuda
a todos los que llevan su nombre a arrepentirse de sus pecados, a darse la
mano y a unirse en la plenitud de la vida. Te lo pedimos en el nombre de
Jesucristo nuestro Señor
Oración día
5 (22 de enero)
Dios
santo, fuente de unidad, cuando nos reunimos te damos gracias por las
aguas del bautismo por las que nos haces entrar en comunión. Haz que
nuestras Iglesias y nuestras comunidades crezcan y se ensanchen en una
sola fe y en un solo bautismo. Anímanos a testimoniar a Cristo en
nuestros encuentros de cada día y a mostrar más profundamente la unidad
de tu Iglesia. Ayúdanos a permanecer fieles a esta vocación durante toda
nuestra vida. Amén.
Oración día
6 (23 de enero)
Dios
compasivo, concédenos la humildad para buscar este don que necesitamos
para que nos conduzca a la plenitud de la vida, para reconocer en el
extranjero tu Espíritu en acción. Renueva en nosotros la llamada para
aportar una ayuda compasiva en el mundo que has creado. Pedimos
particularmente por las minorías confesionales de dentro y de fuera de
las estructuras ecuménicas, por las minorías raciales y culturales de
Europa, por aquellos que no tienen a nadie "que les introduzca en la
piscina". Concédenos la fuerza para seguir el ejemplo de Jesús, en
cuyo nombre te rogamos. Amén.
Oración día
7 (24 de enero)
Dios,
fuente de vida, te damos gracias por tu palabra vivificante. Haz que ella
encuentre sitio entre nosotros y nos conceda buenos frutos. Haz que
compartiendo la Biblia, descubramos que tu Palabra es un vínculo de
unidad y una fuente de acción común. Apoya a los que trabajan en la
traducción y difusión de la Biblia. Te rogamos para que nuestras
palabras y nuestras acciones hagan visibles tus palabras y tus acciones.
Concédenos la fuerza de vivir siempre más según tu voluntad. Amén.
Oración día
8 (25 de enero)
Dios,
fuente de esperanza, te alabamos, te damos gracias por la salvación
concedida en Cristo. Te damos gracias por todos nuestros hermanos y
hermanas en Cristo por el bautismo, por todos los que te invocan como
fuente y dispensador de vida. Te damos gracias por la esperanza de una
nueva vida en Cristo para nosotros mismos, para nuestras Iglesias, para
toda la creación. Te damos gracias por habernos hecho "una sola
cosa". Aspiramos a vivir así. Perdona nuestras divisiones y danos
energía en nuestro esfuerzo por superarlas. En la alegría de la
resurrección para la vida eterna te rogamos. Amén.
Nueva
oración de los fieles II (Del encuentro Ecuménico de Gratz)
L:
Inflama nuestros corazones de amor por ti, Oh Cristo nuestro Dios, para
que con esta llama te amemos con todo nuestro corazón, con todo nuestro
pensamiento, con toda nuestra alma, y con toda nuestra fuerza, y a nuestro
prójimo como a nosotros mismos, a fin de que guardando tus mandamientos
te glorifiquemos, a ti de quien procede todo don perfecto.
L:
No
recuerdes las cosas antiguas. No mires las cosas del pasado. He aquí que
yo hago nuevas todas las cosas: ya están llegando, no lo notas?
A:
Señor, escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas.
L:
Abriré un camino en el desierto, en el desierto habrá corrientes de
agua. Todo valle será reconstruido, y toda montaña y toda colina serán
rebajadas.
A:
Señor, escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas.
L:
En el desierto preparad un camino al Señor; allanad en la estepa una
calzada para nuestro Dios. Mirad a mi siervo, mi elegido; he puesto mi Espíritu
en Él: no se debilitará, no lloverá hasta que lo haya impuesto el
juicio en la tierra y sus leyes que esperan las islas.
A:
Señor,
escúchanos. Haz en nosotros cosas nuevas.
L:
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra.
Alabad al Señor todas las naciones.
L:
Pedimos perdón a Dios y a nuestro prójimo por las divisiones que son
obstáculo para el testimonio cristiano. Señor, hemos pecado contra ti y
contra nuestro prójimo.
A:
Señor,
ten piedad.
L:
Oh
Cristo, nuestras divisiones son contrarias a tu voluntad y nos han
impedido un testimonio conjunto.
A:
Cristo, ten piedad.
L:
Señor, no te hemos amado suficientemente a través de nuestros hermanos y
hermanas, creados a tu imagen aunque somos diferentes.
A:
Señor,
ten piedad.
L:
Oh Dios, tú que nos has creado, haz que no nos alejemos los unos de los
otros. Colma nuestros corazones y nuestros ruegos; reúnenos pronto en la
única santa Iglesia por tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo y en
la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
L:
Cristo, yo te alabo. Tú estás junto a nosotros cada día en esta tierra.
Desde que sale el sol hasta el ocaso.
Tú
eres la luz del mundo, y yo recibo tu luz. Así se ilumina mi noche.
Tú
eres la voz que me llama por mi nombre, como la voz al comienzo de la
creación.
Tú
eres la fuente de la vida, para que yo me acerque a la misma fuente de
donde brota la vida eterna.
La
bondad me envuelve. Tú estás sobre mi, Dios de bondad. Yo estoy ante ti.
Me has llamado como a un niño. Desde ahora te entiendo. Y en mi vejez vea
mi corazón en paz.
Ensayo
mi canción. La canto libremente y te la dedico.
L:
Dios uno y trino, nos presentamos ante ti con el profundo deseo de una
verdadera comunidad de jóvenes y ancianos, de hombres y mujeres, de ricos
y pobres, entre todas las naciones. Ayúdanos a superar las divisiones
entre los cristianos. Ayúdanos a superar las numerosas barreras que hemos
levantado. Ayúdanos a disipar las sospechas.
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