Historia de la antropología

Historia de la antropología (UNED)

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“El descubrimiento de América y el descubrimiento del hombre”,
en: J. H. ELLIOT, España y su mundo 1500-1700, Alianza Editorial, Madrid 1990 (pp. 66-91).

El descubrimiento de América y su conquista y colonización por parte de España durante el S. XVI supusieron también, para Europa, el descubrimiento del hombre y las sociedades humanas no europeas, precisamente cuando el humanismo renacentista estaba construyendo el concepto de hombre como ser físico y moral, basándose en el estudio de la tradición clásica y cristiana.

El prolongado proceso de colonización, aculturación y convivencia con las poblaciones indígenas americanas permitió a los pensadores españoles poder estudiar con profundidad a unas sociedades diferentes de las conocidas, recogiendo una amplia información histórica y etnográfica muy diferente de las observaciones esporádicas y con carácter de curiosidad que fueron obtenidas en la Antigüedad y la Edad Media por viajeros y observadores del Viejo Mundo. De este cúmulo de conocimiento y de investigaciones, en principio realizadas más por un afán práctico que teórico (las necesidades de la colonización y cristianización de los indígenas), surgió un replanteamiento de la visión que en Europa se tenía sobre la naturaleza humana. Cuestiones como la oposición civilización/ barbarie, las características esenciales de la humanidad, la existencia de poblaciones de humanidad inferior o deficiente y la forma de remediar sus deficiencias, fueron planteadas casi siempre desde un punto de vista etnocéntrico europeo y español, pero llevaron a una concienciación de la diversidad de las sociedades y del ser humano y a una búsqueda de explicaciones que en principio pudieron resultar erróneas pero que, sobre la base de la documentación obtenida, serán retomadas con una reflexión más profunda en el periodo de la Ilustración, dando origen a las preocupaciones por el conocimiento antropológico.

Por tanto, las investigaciones realizadas por pensadores como Sahagún, de las Casas, Acosta u Oviedo, no solo aportan informaciones sobre el periodo precolombino y colonial de las poblaciones indígenas americanas, sino que reflejan las concepciones y mentalidad europea del S. XVI con las que interpretaron y juzgaron a dichas poblaciones. Esto se puede observar en los siguientes criterios que manejaron para discutir el grado de humanidad de los indígenas y el grado de civilización de sus sociedades, basándose siempre en una concepción europea del hombre centrada en la doble dicotomía cristiano/ pagano y civilizado/ bárbaro: Las características físicas, sin caer en un racismo exacerbado pues su interpretación fue muy variada; el lenguaje y, sobre todo, la existencia de escritura; la vida urbana, condición que, al igual que otras, solo satisfacían algunos pueblos como aztecas e incas; la economía, con aspectos como la propiedad, el trabajo y el salario; los sistemas de gobierno complejos; la familia y la educación; las costumbres y las prácticas y ritos religiosos.

Los resultados de estas investigaciones fueron muy ambiguos: según las concepciones europeas los indígenas americanos resultaban tener un grado de humanidad y civilización deficiente, pero no se podía asegurar su total inhumanidad y barbarie. La conclusión fue una visión paternalista de los indígenas como seres humanos a los que había que civilizar, aplicándoles el modelo social, económico, político, religioso y cultural europeo. El que la mayoría de los observadores fuesen sacerdotes favoreció esa visión, pasando de una interpretación primera de los indígenas como seres en "estado de naturaleza", a una posterior más pesimista como seres viciados por el pecado, pero regenerables mediante su cristianización y aculturación. La incomprensión hacia las condiciones ambientales de estas poblaciones y la alteración que a todos los efectos les supuso la conquista y colonización española, llevó a un cierto grado de desengaño ante la posibilidad de los indígenas de llegar a ser seres humanos plenos, según el concepto europeo. Algunos autores (Sahagún, las Casas) si fueron conscientes de este problema e intentaron con sus investigaciones históricas del periodo precolombino y echando manos de conceptos como el ambientalismo, demostrar que el modelo europeo no podía ser de aplicación universal. Es decir, que llegaron a una concienciación de la diversidad y complejidad humanas y de la inaplicabilidad de idénticos modelos político-sociales a contextos humanos y ambientales diversos. Así, la colonización española de América fue un hecho fundamental en el planteamiento de preguntas clave sobre la condición humana y social y el reconocimiento de la simultánea unidad y diversidad del ser humano, previas al desarrollo de un conocimiento antropológico de carácter científico.

(Resumen encontrado en archivos compartidos en listas de correo y foros. Autoría anónima.)