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INTRODUCCIÓN
Se
ha popularizado la costumbre de utilizar las voces sectas
secretas y sociedades
secretas como
sinónimos, por lo cual es necesario hacer una aclaración al respecto.
Una
secta no
es nada más que un cisma, una división que se produce en una religión,
pudiendo aplicarse igualmente a los disidentes de un partido político, es decir
que se trata de una separación del grupo principal al que pertenecían, de una
minoría reformista con sentido progresivo o regresivo.
Una
sociedad es la
formación o fundación de una comunidad, sea de tipo político, social, militar
o iniciático, que no nace a causa de una escisión o cisma, sino a causa de la
voluntad de sus miembros de lograr un fin determinado.
El
término secta se aplica por antonomasia en el campo religioso, ya que fue en el
mismo donde empezó a citarse por vez primera. En todas las religiones ha habido
a través de los siglos, grupos cismáticos de la comunidad principal, los
cuales aunque han admitido la mayor parte del contenido doctrinal y preceptivo
de la religión madre, han sostenido criterios distintos en algún punto de
dogma o disciplina. Estos grupos discrepantes son las sectas, que en cierta
manera vienen a ser a las religiones lo que los dialectos a las lenguas.
Gramaticalmente
la voz "sociedad" significa fundación y "secta" significa
separación. Trataremos de usar ambos términos como sinónimos en la
medida de lo posible, y aplicándolo indistintamente en los campos religioso,
político, social e iniciático.
El por qué de las Sociedades o Sectas
El
motivo por el que una secta o sociedad es secreta, obedece normalmente a que la
misma va en contra de las doctrinas y estamentos oficiales. Al ser perseguida
por estos, se ve obligada a moverse en la clandestinidad, en la sombra. En un país
en el que exista libertad de expresión y se respeten los derechos humanos (cosa
casi imposible para mi), las sociedades secretas no tienen razón de existir,
salvo aquellas excepciones que obedecen a intereses de tipo iniciático, racista
o de selectividad, cuyos miembros se consideran depositarios de secretos y
rituales que no pueden estar al alcance de todo el mundo.
Desde
un punto de vista general, podemos considerar que la formación o aparición de
sectas o sociedades secretas es una tendencia a la asociación con fines políticos,
religiosos o sociales que tiene el ser humano como ente pensante que intenta
influir en su propio futuro. En esencia, el principal objetivo de la mayoría de
las sociedades secretas es intentar hacer evolucionar a la humanidad hacia
derroteros que de otra manera difícilmente conseguiría. En este caso, por
supuesto, hablamos de aquellas entidades de tipo iniciático y político,
descartando las delictivas o antisociales, como las antiguas Garduña
y Camorra,
o la moderna Mafia,
cuya finalidad reprobable hace que hayan de permanecer continuamente en la
sombra, por lo que a su organización se refiere.
En
la monumental obra Las sectas y las sociedades
secretas a través de la historia escrita
por S. Valentín Camp y Enrique Massaguer, describen el objetivo primordial de
tipo social de la siguiente manera:
"...Ha
habido etapas en la historia, en las cuales, a causa de las circunstancias, han
sido tan necesarias las sociedades secretas como los organismos oficiales y públicos:
frente al imperio del poder y de la fuerza, al de los ídolos de la fortuna y
los fetiches de la superstición, ha habido en todos los tiempos un lugar en el
cual el imperio de la fuerza caducaba, la adoración a los ídolos era un mito y
los fetiches eran encarnecidos como un objeto de vilipendio. Este lugar ha sido
y será siempre el gabinete de estudio del filósofo, el templo del sacerdote,
la subterránea cueva del sectario. Esta fuerza del espíritu humano colectivo,
a manera de fluido gaseoso en estado de tensión, ha roto todas las trabas que
le impusieron la violencia, los convencionalismos sociales y atávicos, y la
rutina..."
Todo
esto nos indica, que las sociedades secretas han sido en muchísimas ocasiones
verdaderos gérmenes innovadores y revolucionarios, tanto en el plano socio-político como
en el religioso. Hay que reconocer pues, que las sociedades secretas han
demostrado que los hombres necesitan ayudarse para propagar sus ideas y
doctrinas. Sólo en comunidad y canalizados los esfuerzos comunes, pueden
alcanzarse aquellos objetivos que individualmente ansían.
El
concepto de secreto,
como ya está aclarado, es una medida de seguridad contra los excesos de las
autoridades de las ideas contrarias. Son secretos su organigrama, sus rituales o
ceremonias de iniciación, etc. Todo se realiza con el mayor sigilo, casi
siempre para proteger la propia supervivencia. Este silencioso quehacer, ha
hecho que muchos rituales, doctrinas y arcanos de algunas sociedades, se hayan
trastocado o perdido para siempre al haber muerto sus depositarios sin haber
tenido tiempo de revelar el escondite de sus libros y documentos.
Luis de Lemos
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