Conciertos

 

 JOE SATRIANI + ADRIAN LEGG Auditorio Maestro Padilla (Almería)
 COZ Teatro Bellas Artes (Madrid)
 DIAMOND DOGS Porto Rio Bar (Oporto, Portugal)
 ÑU Sala Heineken (Madrid)
 IX LORCA ROCK FESTIVAL Recinto Santa Quiteria (Lorca, Murcia)
 SU TA GAR Sala 3.60 (Arrasate, Guipúzcoa)
 LA FUGA + EN ESPERA Sala El Rockero (Huércal de Almería, Almería)
 BARÓN ROJO + KÜRT + SIN PERMISO Sala El Rockero (Huércal de Almería, Almería)
 OBÚS + ALTA TENSIÓN Sala El Rockero (Huércal de Almería, Almería)
 NEXX Sala Heineken (Madrid)
 THE CULT Sala La Riviera (Madrid)

 CONCIERTO HOMENAJE A CLIFF BURTON: LEGEN BELTZA + ANGELUS APATRIDA + DRIVEN Sala BilboRock (Bilbao)
 SLAYER Poliedro de Caracas (Venezuela)
 MAGO DE OZ Campo de fútbol de Segurilla (Toledo)
 PUNTO DE MIRA Peña “Los Jardineros” (Alcalá de Henares, Madrid)
 THE METALWAY FESTIVAL 2006 Campo de fútbol Santa Lucía (Guernica, Vizcaya)
 DIO + ARKANGEL Concha Acústica de Bello Monte (Caracas, Venezuela)
 BLUE ÖYSTER CULT Bilbao Live Festival
 WHITESNAKE + ÑU Sala La Riviera (Madrid)
 XTREEM METALFEST: THE HERETIC + HORRID + VORKREIST + ON + KATAPLEXIA + UNREAL OVERFLOWS Sala Caracol (Madrid)
 ÑU + HAMELYN + RE-Z + VALLACHIA Sala N3 (Villarejo de Salvanés, Madrid)
 TED NUGENT Sala Macumba (Madrid)
 KING DIAMOND + GRIFFIN + THUNDERBOLT Sala Industrial Copera (Granada)
 MICHAEL SCHENKER GROUP Sala La Riviera (Madrid)
 EAGLES Palau Sant Jordi (Barcelona)
 SMOKING BIRD + THE RAW + ELECTRIC FENCE Sala Gruta ´77 (Madrid)
 BOLT THROWER + GOD DETHRONED Sala Ritmo y Compás (Madrid)
 MR. ROCK + DISCÍPULOS DE SALIERI Sala Silikona (Madrid)
 COZ + KATIE KING + SILIKOSIS Sala Caracol (Madrid)
 BURNING HEADS + UNCOMMONMENFROMMARS Pub Malevaje (Almería)
 DISTURBANCE PROJECT + AVISO MOSCA Pub Malevaje (Almería)
 RIOT Sala Copérnico (Madrid)
 STEVE HOGARTH "h Natural" Sala Galileo Galilei (Madrid)
 TESTAMENT + SINISTER + ANTAEUS Sala Hard Club (Gaia, Oporto-Portugal)
 FIESTA CONCIERTO ROCKCINANTE: DR. JEKYLL  + MR. ROCK + SHAIGON + ZENOBIA Sala Silikona (Madrid)
 FESTIVAL ATARFE VEGA ROCK 2006 Nave Medina Elvira (Atarfe-Granada)
 BERRI TXARRAK Pub Malevaje (Almería)
 RATA BLANCA Sala Heineken (Madrid)
 FRANK GAMBALE - NATURAL HIGH TRIO Auditorio Maestro Padilla (Almería)
 U.D.O. Kafé Antzokia (Bilbao)
 OBITUARY + SAMAEL + MAROON Sala Caracol (Madrid)
 FOBIA SOCIAL + ARKANIA + MIRADA DE ÁNGEL Sala Silikona (Madrid)
 DEEP PURPLE + MEDINA AZAHARA + MR. ROCK La Cubierta (Leganés, Madrid)

 

JOE SATRIANI + ADRIAN LEGG

Martes 18 de julio de 2006, Auditorio Maestro Padilla (Almería)

“¡¡¿Cómo, Joe Satriani en Almería? No, no, debe ser una broma, ni de coña!!”, eso es lo que pensé cuando meses antes del evento me enteré por boca de un amigo. Cómo iba a venir el magno guitarrista norteamericano a la pequeña ciudad mediterránea. Aquel que descubrimos mis amigos y yo con la edición del “Surfing with the Alien” (1987). Aquel pequeño gran guitarrista que vi por primera vez junto a Deep Purple en la gira del “The battle rages on” en el antiguo Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid. Aquel que vi por última vez en el increíble G3 tocando en el “The Warfield” de San Francisco en el verano del 2001.

El tiempo pasaba y el Ayuntamiento de Almería ya informaba en su programación cultural del concierto. Bien, aunque yo seguía un tanto escéptico, ya que en la página oficial del guitarrista no se colgaban las fechas por España. Eso sí, el concierto se anuncia en una fecha (12 de julio) y al final se cambiaba por la del 18, por lo que al ponerse a la venta las entradas hay un borrón en las mismas. El día que decidimos ir a por las entradas, a los pocos días de ponerse a la venta (en el mes de abril), pedimos diez en la parte de abajo del auditorio (nivel A, 25 € cada una). Creo que merece la pena gastarse algo más (nivel B, 20 €; palcos y proscenios, 15 €) y ver más de cerca al seis cuerdas y su banda. Sorprendentemente las primeras filas ya están vendidas (o asignadas y regaladas para gente del ayuntamiento). La publicidad en la ciudad es nula, como la mayoría de eventos organizados por el ayuntamiento de esta ciudad. Aún así, el boca a boca surte efecto y el día del concierto se colgaba en la taquilla el cartel de “Entradas agotadas”. Espero que tome nota el ayuntamiento y se de cuenta que el Rock también existe, aunque algo de buena labor hay, ya que no nos olvidemos últimamente del concierto de Frank Gambale, y el musical de Queen “We will Rock you”. 

Finalmente se anuncian en los medios las fechas por España y sólo tocará en Almería, Madrid y Barcelona. Hay gente que se queja en foros de música que no va a su ciudad o lugar cercano. Pues nada, ¡a moverse, chatos!, que servidor estás más que curtido en viajar para ver cosas que le interesan y por fin aquí traían algo genial y apenas unos minutos en desplazarse para verlo. Eso sí, las fechas siguen sin salir en la página oficial, que visito cada día para cerciorarme de que de verdad tocaría. ¡Aleluya, el 13 de mayo se suben a la web de Satriani las fechas por España! Empieza definitivamente la cuenta atrás. Eso sí, menuda información nefasta de los organizadores de la gira por territorio hispano. La misma mañana del concierto me entero por Internet que abrirá el guitarrista Adrian Legg.

Ante las puertas del Auditorio se concentraba la gente, por allí se reunía gente de todo tipo, y nos alegrábamos de ver a conocidos que hacía tiempo no sabíamos de ellos. Momento de entrar y a la hora de tomar asiento hay algunos problemas porque las azafatas/acomodadoras no dan abasto, además de gente confundirse de asiento y encima decir con seguridad que es el suyo (¡vaya morro!). Es algo especial ver un concierto de Rock sentado, pero pienso que la música de Satriani no es para desparramar y más para ensimismarse y deleitarse, aunque hubo más de uno que se creía que estaba en la playa y terminó descamisándose o “descamisetándose”, además de tener botellín de cerveza en ristre, y otros no tener respeto y estar hablando durante la actuación de Adrian Legg. Algunos es que son peor que animales y no saben comportarse según la ocasión, en fin.

ADRIAN LEGG

Como ya he dicho la misma mañana me enteraba sorprendido que había alguien que precedía al californiano. Hasta ese día no sabía de la existencia de este guitarrista inglés, que el músico me disculpe. Ya veterano y en su haber con una gran cantidad de discos editados desde 1976, además de libros y vídeos. Durante 35 minutos se bastó él solo, sentado, tocando con sus dedos su electroacústica y moviendo su pierna izquierda al son de los cinco o seis agradables temas (entre ellos “Nefertiti – What A Sweetie!”, perteneciente a su último disco, “Inheritance” – Favored Nations Acoustic, 2004) que a veces nos hacían imaginarnos extensas campiñas inglesas o norteamericanas con sus cabañas de madera o sus granjas. Adrian (su imagen me recordó al gran fallecido actor y humorista británico Alfred Hawthorn Hill “Benny Hill”) agarraba un micrófono para agradecernos los aplausos tras cada composición y con timidez hablarnos y presentarnos la instrumental que seguía. Se despidió agradecido de la acogida y doblando su tronco ante los aplausos y ovación. 

Web ADRIAN LEGG

JOE SATRIANI

Tan sólo 15 minutos hubo que esperar, algunos aprovecharon para visitar el bar y fumar, para que a las 22.50 h. se apagaran las luces y comenzara a sonar una intro, y ya en directo Galen Henson (guitarrista de acompañamiento y tour manager), en la derecha de la escena, introduce con electroacústica el comienzo de “Flying In A Blue Dream”. Joe Satriani (de riguroso negro y con gafas de sol) colgada su flamante guitarra blanca Ibanez se sitúa a la izquierda del escenario, según miramos, y señala a la audiencia, para luego situarse en el centro de las tablas y recibir una gran ovación, culminando el tema de nuevo en el extremo izquierdo y agachándose al final. Esas eran las zonas por donde se movía el bueno de “Satch”, con gran fluidez y tocando como si nada, y es que muchas veces se dice de los virtuosos guitarristas, pero es cierto que la guitarra es una extensión más de la anatomía de Satriani. ¡Qué destreza, qué clase, qué manera de tocar y de parecer que lo difícil es sencillísimo para él! Y además acompañado por una base rítmica envidiable, el baterista Jeff Campitelli (con gorra y auriculares), compañero en discos, y una máquina de técnica, precisión y golpeo; y el bajista Dave LaRue (Dixie Dregs, Steve Morse Band… y que ya tuve oportunidad de ver en directo en el G3 acompañando esa vez no a Satriani, si no a John Petrucci), con una técnica exquisita y que no paró de moverse y sonreír por todo el escenario.

Cambio de instrumentos, pasando LaRue del bajo rojo a uno azul y Henson empuña una guitarra eléctrica, para interpretar “The Extremist”, con empleo de armónica por parte del pelón y luciéndose en un trozo Campitelli. Se juntaban Satriani y Dave, tocando éste su mástil tanto por arriba como por abajo.

Era el momento de empezar a presentar el disco de estudio actual, “Super colossal”, y la primera que sonó aquella histórica noche almeriense fue “Redshift Riders”, con el músico de descendientes italianos comandando la banda en el centro del escenario, levantando como en muchas ocasiones su brazo drecho y LaRue campando a sus anchas y yendo al lado izquierdo, para luego regresar a su sitio habitual (entre los dos guitarristas).

Satriani sale por el extremo izquierdo y regresa con una guitarra con el cuerpo rojo, para dirigir sus primeras palabras y comentar que está en un lugar bello. Introduce él solo con su guitarra “Cool #9”, para luego unirse el bajo y la batería, y sacar unas notas exquisitas de las seis cuerdas. Impresión de improvisación de los tres músicos, tomando el protagonismo en una parte el bajista en el centro, invitándonos Satriani a que acompañemos con palmas y la peña siguiendo y coreando con eeee…. Luego Satriani se acerca agachado a LaRue y el bajista recibe una gran ovación. Todo el grupo está genial, lo bordan, aunque el sonido quizás en los primeros temas esté algo saturado y la base rítmica debería sonar un poco más alta. 

En “A Cool New Way” “Satch” comienza la melodía en la izquierda, para luego salirse del todo yendo al centro, echando unos pasitos hacia atrás, hasta la batería, y unirse al bajista. Alargan el tema con improvisación y es que se nota que disfrutan de lo lindo estos musicazos y nos hacen sentir lo mismo que ellos. Acaba agachado Satriani en el extremo izquierdo.

Para “Satch Boggie”, Henson sale de su segundo plano en la derecha, y junto al jefe se sitúa en el centro, llevándose éste la púa a la boca, y con las dos manos tocar por el mástil. Aquello es bestial y ahora suena de maravilla. Grandes aplausos antes de acabar, sosteniendo y alargando la nota. Boca abierta.

¡Muchas gracias!, nos dice ante el batir y vítores. Cambio de guitarras, colgándose Satriani una con la portada del último disco y hacer el tema-título “Super Colossal”, con el bajista deambulando de un extremo a otro. Enlazan la anterior, como en el disco, a “Just Like Lightnin´”, con los tres cuerdas ocupando el centro, y luego quedarse en esa plaza los guitarristas. Satriani nos vuelve a animar para que acompañemos con batir de manos y luego llevarse y tocar la guitarra con los dientes. Utiliza la palanca en el solo y finalizan los tres músicos de nuevo en el centro. Arroja una púa. No hay palabras y siguen con “Ice 9”, con pequeños saltitos de Satriani en la izquierda. La base rítmica suena demoledora, especialmente el bajo. Durante la parte calmada, Satch se agacha y luego vuelve a erguirse. 

Cambian de instrumento los cuerdas y tras un ¡Gracias! y unas palabras de Satriani comienzan la preciosa “Oriental Melody”. Durante este tema pillaron grabando con una cámara de vídeo a uno sentado dos filas antes que nosotros, fue enfocarlo con una linternita y al momento ir el encargado como una centella donde estaba situado y advertirle que no se podía filmar.

Nuevos cambios para LaRue y Satriani y al instante de reconocer la gente la melodía de “Circles” sonar una gran ovación. El segundo guitarra se coloca durante un momento en el centro y luego junto al bajista pegados a la batería y mirando a Campitelli, que es impresionante como toca.

De nuevo vemos la técnica de Satriani con sus dos manos por el mástil en “The Mystical Potato Head Groove Thing”, con algunos problemas para Henson, que cambia de guitarra durante el tema, aunque sin incidencia ninguna durante el desarrollo.

Presentación del genial “Always With Me, Always With You”, acompañado por poca luz en el centro y los demás casi a oscuras. Agachándose entre los “chivatos” del centro, improvisando y consiguiendo que nos rindamos ante la gran música y destreza de Satriani y su banda. Acaba alargando la nota final con la palanca y enlaza a “Surfing With The Alien”, sonando cañón, cañón, con Dave corriendo y con una sonrisa de oreja a oreja.

Acaban los tres cuerdas en el centro, armando un follaero sónico controlado. Lanzamiento de púas y presentación de sus compañeros. Dándonos las gracias y la mayoría del público puesto en pie aplaudiendo. Son las 0.26 h. y la gente empieza a pedir más con oes, al minuto vuelven a la palestra, con Campitelli con un pollo de plástico, jejeje, y hacernos participar con cánticos con “Crowd Chant”, pidiendo el bajista palmas. Unen con “Summer Song”, con la peña siguiendo con “eee...” las melodías, aquello se viene abajo, con un pequeñito solo de batería y acabar con el tema y despedirse todos juntos sobre las 00.40 h. 

Basado el concierto en material del “Surfing With The Alien” y de “Super Colossal” fue para recordar de por vida, ya que en esta ciudad pocas veces se incluyen giras de músicos de tanto nivel y reconocimiento como Satriani. Al final no pude resistirme y me compré una cara camiseta (30 €) de la gira con el nombre de las ciudades europeas por las que pasó el tour, incluida la pequeña ciudad mediterránea.

Texto: Starbreaker

Fotos: Victoria Pérez y Starbreaker

 

Martes 7 de noviembre de 2006, teatro Bellas Artes (Madrid)

De vez en cuando, entre tantos conciertos como vemos al cabo del año, hay algunos que por alguna circunstancia son especiales incluso antes de tener lugar. En este caso los motivos eran muy claros. Por una vez, el concierto no iba a tener lugar en un local reconvertido, ya sea discoteca o local deportivo (o taurino), sino en un señor teatro como es el del Círculo de Bellas Artes de Madrid, un emplazamiento de lujo en el que íbamos a disfrutar de nuestra butaca numerada sin ningún tipo de problemas de visión ni de acústica.

Los protagonistas iban a ser los históricos y renovados Coz en un set acústico en consonancia con las características del Teatro, en esta vuelta a la actualidad del pionero grupo madrileño.

Bajo una pertinaz lluvia, nos dimos cita en la puerta del Teatro a una hora prudencial. Tras un caluroso recibimiento de Domingo J. Casas, “boss” de ExpoRock Music, recogimos nuestra invitación y franqueamos la entrada. El precio de los tickets, 16 €, incluía un ejemplar del último disco del grupo, “Amigo mío”, en una interesante iniciativa muy bien acogida por el público que se iba acercando hasta allí. Hablando del público, éste era muy heterogéneo, encontrándose desde personas de avanzada edad hasta rockeros melenudos, pasando por seguidores del grupo de todo tipo de matiz social, demostrando con ello la amplitud de público que ha conseguido Coz a lo largo de los años.

Tras un rato de espera en la barra del bar propio del teatro, con adecuada música de fondo de Fito, Leño, Asfalto (para ponernos en situación...), se abrieron las puertas de la sala de butacas. Dos acomodadores acompañaban a los espectadores a sus butaca con toda amabilidad, alejando aún más la sensación de estar ante un concierto de Rock. A mi me había correspondido la fila 14, aunque no tardé ni 30 segundos en cambiarme de sitio, dado que el aforo no estaba completo, acercándome hasta la tercera fila.

El fondo del escenario aún mantenía los decorados de la última representación teatral, así que de fondo teníamos una habitación de un niño con su muñeco de Spiderman pegado al armario. Curioso, al menos. El escenario, muy amplio, tenía ya perfectamente dispuesto todo el set que iba a utilizar el grupo. Una batería, unos teclados, unas banquetas (no olvidemos que es un acústico...) y unas guitarras esperando a sus dueños.

Poco tiempo después, las puertas se cerraron, las luces se apagaron y los miembros de Coz hicieron su aparición sobre las tablas. Juan Márquez liderando el grupo, se situó en la zona central, escoltado por los dos guitarristas, Miguel Ángel Cachorro y Javier Mira, los tres con guitarras acústicas. En un lateral del escenario, Juan Olmos tras un piano cubierto por una lona negra, y tras ellos, un joven desconocido para mi que iba a tocar el “cajón”, ese instrumento habitual en flamenco consistente en una caja de madera que sirve de instrumento de percusión y de asiento a la vez.

Tras los saludos de rigor al público, comenzaron con uno de los platos fuertes, así para abrir boca: “Más sexy”, con una riqueza musical mucho mayor de lo que hubiera cabido esperar de un concierto acústico, sobre todo por la aportación del piano de Juan Olmos. El sonido era excelente, muy nítido, con el único fallo de la descompensación entre las guitarras de Miguel Ángel Cachorro (demasiado alta) y la de Javier Mira (demasiado baja), algo que no se solucionó en todo el concierto a pesar de las señas de Javier en varias fases del show.

Juan Márquez estuvo simpático y dicharachero toda la noche, haciendo extensos comentarios sobre muchas de las canciones que iban a interpretar. Unos recuerdos a los “viejos tiempos, más duros que estos”, dio paso a la autobiográfica “De mal en peor”, en el que se cuenta los tumbos que tuvo que dar antes de formar Coz. El tema, vacilón donde los haya, sonó de lujo en este formato acústico, arrancando las palmas y los coros del público, algo cohibido por el lugar en el que nos hallábamos.

Tras el tema, Juan Márquez presentó al miembro desconocido (al menos para mi) de la banda, de apodo Siddharta y de nombre Lucas. Tras ello, hizo un comentario de nuevo sobre la dureza de aquellos viejos tiempos, en los que “a otros les pegaban un tiro”, aviso inequívoco del tema que vendría a continuación. Y en efecto, una preciosa introducción de Juan Olmos al piano fue el comienzo de “Imagínate por qué”, la historia de cómo se enteró Márquez del asesinato de John Lennon. Me llamó la atención la rabia con que Juan Márquez escupió la letra de la canción, aún se ve el odio hacia Mark David Chapman por asesinar al ex-Beatle (Oswald de mierda que ha tiroteado a John, comparándole con el asesino de Kennedy). Interpretada mucho más lenta de lo habitual, la carga de sentimiento que desprendió fue impresionante, adornada con el solo de guitarra de Miguel Ángel Cachorro, ya con una guitarra eléctrica.

Poco a poco el grupo iba ganando en “armamento”. Juan Márquez deja la guitarra española y se cuelga un bajo eléctrico mientras cuenta que el siguiente tema es un canto contra la intolerancia y la violencia gratuita. Se trata del recuperado “Bate de béisbol”, un Rhytm & Blues que fue dándole más ritmo al concierto, a pesar de un pequeño despiste de Juan Márquez en el que olvidó un trozo de la letra, pero que quedó compensado más que de sobra con el gran solo de Javier Mira con la guitarra acústica.

Para terminar de redondear la noche, Juan Márquez nos tenía preparados algunos invitados muy interesantes. Javier Mira y Miguel Ángel Cachorro abandonaron el escenario para dar paso al primero de ellos, al que yo no tenía el gusto de conocer. Un guitarrista bastante veterano que según nos contó Juan, tenía un currículum muy extenso acompañando a grandes figuras de la música, desde Alejandro Sanz a Rosana. Su nombre, Juan Cerro, y junto a él anunciaron unas canciones nuevas, algo con mucho aliciente que rompía con la costumbre de tocar todo temas clásicos. La primera se llamó “Humo”, una preciosa balada muy sentimental, un tema con una calidad desbordante tocada con mucho sentimiento. La siguiente fue, “Lo que el viento se llevó”, en la misma onda suave y con mucho swing, con un precioso estribillo cantado a dos voces por Juan Márquez y Juan Cerro, que se convirtieron en tres con la entrada al final de la personal voz de Juan Olmos, haciendo este trío de “juanes” un juego vocal precioso. El tercer tema de esta colaboración de Juan Cerro fue “Llévame contigo”, tercera canción tranquila seguida que ahondó en la relajación de esta parte del concierto.

Tras despedir a Juan Cerro, que dejó muy buena impresión, volvieron los dos guitarristas “oficiales” del grupo, Mira y Cachorro. Siddharta también dejó el escenario para dar paso a Enrique Ballesteros, el histórico batería de la banda, que se sentó tras su kit para completar la formación habitual de Coz en este 2006. Después de tres baladas seguidas, necesitábamos algo para levantar el espíritu, y el tema elegido fue “Romper la red”, con el que empezaba la parte más rockera del concierto.

A partir de este momento, Juan Olmos, que hasta el momento se había limitado a tocar el piano y hacer tímidos coros (con el micro con bastante menos volumen que el de Juan Márquez), pasó a la acción y a deleitarnos con su potente voz. Ya con el micro a nivel con el resto, cantó “Juega para ganar” junto a Juan Márquez. El tema, arreglado con unos riffs direferentes a los originales, sonó rocanrolera y marchosa, y a pesar de cierto descontrol en cierto momento del tema, las sobradas tablas de todos los músicos les sirvieron para volver al redil y terminar el tema de forma muy brillante.

Juan Márquez quitó importancia a este pequeño incidente, ya que estábamos “entre amigos”, puente perfecto para presentar el siguiente tema “Amigo mío”, liderado por un sorprendente riff de bajo. La canción tiene tanta marcha que Juan Márquez no aguanta más tiempo sentado y se levanta a tocar de pie, moviéndose al ritmo de la canción. El concierto ya está disparado, y los temas se suceden sin tregua. Una rocanrolera “Te persigue un cow-boy” nos siguió moviendo los pies, con Javier Mira usando un slide. El tema, con un comienzo algo irregular, fue in crescendo para acabar de forma espectacular, con una fuerza increíble. ¿Quién dijo que los acústicos eran aburridos?

Un recuerdo de Juan Márquez a su viejo amigo José Carlos Molina, que no estaba presente para cantar, como han hecho otras veces,“Zumo de pasado turbulento”, hizo que el tema fuera interpretado de forma mucho más tranquila. Durante el tema me estuve fijando en un detalle: Javier Mira y Juan Olmos, compañeros en Punto de Mira, mantienen una conexión musical y personal a tal nivel, que aún estando en los dos extremos del escenario consiguen una complicidad pasmosa. Una mirada, una sonrisa les sirve para conectar a un nivel increíble y que, sin duda, contagia y eleva el nivel del grupo en el que tocan, en este caso Coz.

Tras el “Zumo...”, Juan nos presenta al segundo invitado de la noche, en este caso mucho más conocido por el seguidor habitual de Coz. Nada menos que Eduardo Pinilla, mítico guitarrista que es parte viva de la historia de Coz, y que en esta vuelta del grupo apenas puede tocar con ellos por estar integrado en los no menos históricos Burning. El recibimiento a Eduardo es muy caluroso, como no podía ser menos. Sorprendentemente, el tema elegido para comenzar su colaboración es el poco conocido “Callejón”, de aquel proyecto llamado Travesura, y en el que Eduardo Pinilla se luce con el slide como antes había hecho Javier Mira. Y es que dos de los mejores guitarristas de este país estaban juntos en el escenario, un lujo que teníamos la suerte de poder presenciar.

Tras este desconocido tema, siguieron con otro que es justo lo contrario, además de ser la única versión “externa” de la noche. Ni más ni menos que el “Rock me baby” del maestro B.B. King, en el que Juan Márquez y Javier Mira se alternan a la voz, con una interpretación soberbia de Mira a la guitarra, y al que después se van uniendo tanto Eduardo Pinilla como Miguel Ángel Cachorro alternándose los solos en un final épico.

Tras este clímax de blues, una preciosa intro al piano da paso a “Tentación”, una emotiva balada que se convierte en toda una exhibición a nivel vocal de Juan Olmos, dejando anonadados a todos los presentes que no conocían las facultades de este polifacético músico. Bueno, y los que sí le conocíamos salimos igual de anonadados, y es que hay cosas a las que no se acostumbra uno...

El concierto caminaba trepidante hacia su final. Eduardo Pinilla va a abandonar el escenario por haber terminado su colaboración, pero sus compañeros le hacen quedarse y terminar el concierto con ellos. Los que pesaban que un concierto acústico podría ser lento y aburrido hacía tiempo que habían salido de su error, y para demostrarlo, nada mejor que un buen Rock and Roll, en este caso “Leche en polvo”, cantada a dúo por Márquez y Olmos, y con todo el grupo ya desmelenado. Y el clímax ya se produjo con “Las chicas son guerreras”, con el grupo en pie y con todo el público cantando y dando palmas, con la banda alargando el estribillo para provocar la participación de todos los presentes.

Aplausos, vítores, el grupo que se despide... pero pronto es obligado a colgarse los instrumentos de nuevo. Un cachondo, desde el público, les pide que repitan todo desde el principio. Juan Márquez, aprovechando la broma, dice que no van a tener más remedio que hacerlo, y comienzan de nuevo con “Más sexy”, pero ahora en formato totalmente eléctrico, con todo el grupo en pie. Javier Mira, por primera vez en el concierto, cambia la guitarra acústica, que le había dado problemas de sonido todo el concierto, por una eléctrica. Sin embargo, se da cuenta de que la eléctrica va aún peor, así que vuelve a la acústica, todo esto mientras el resto del grupo alarga la intro de la canción hasta que Javier se decide con qué guitarra tocar. Da igual, con acústica y todo el grupo se lanza a tocar con la satisfacción de haber dado un gran concierto y haber dejado satisfechos a todos los presentes.

Ahora sí, el grupo da por terminado el concierto con la aprobación unánime de todo el público, demostrado con largos aplausos y vítores.

Cuantas veces en esta vida nos arrepentimos de habernos perdido algo especial. Hoy puedo alegrarme de, esta vez sí, haber estado en el lugar preciso y en el momento exacto para ver un concierto memorable.

Texto: Shan Tee

Fotos: Ramón Rodríguez Andrés yShan Tee

 

DIAMOND DOGS

Domingo 5 de noviembre de 2006, Porto Rio Bar (Oporto, Portugal)

Fue de suerte que el sábado 4 de noviembre vimos un cartel anunciando el concierto de Diamond Dogs en Oporto, y menuda suerte, porque lo normal, según la universal Ley de Murphy, hubiera sido haberlo visto pasado el evento. Y aprovechando esta suerte, el domingo por la tarde (el concierto estaba anunciado para las 19:30) nos bajamos al río a la procura del Porto-Rio Bar, un barco anclado en los muelles de Oporto y que no tenía mala pinta para tomarse unas cervezas cualquier sábado o domingo. Pagados los 8 “euronymous” de entrada nos sentamos en una mesita en la parte de arriba a la espera, frente a una cerveza, de que llegara la hora de bajar al piso inferior donde tendría lugar la actuación. Buena música nos iba entonando y preparando, aunque el local estaba vacío y no parecía llegar mucho personal. Como curiosidad, nosotros teníamos las entradas 1 y 2, y no creo que se vendieran más de 15 ó 20.

Llegada la hora nos bajamos al piso inferior, al que se accedía por una escalera de caracol metálica que debe ser memorable bajarla con unas cervezas de más en el cuerpo, y allí estuvimos a la espera de que comenzara el show de los suecos. No seríamos más de 20 ó 25 como mucho, contando a los del bar y los dos organizadores (dos chavales españoles que, creo, habían organizado la gira peninsular), así que parecía que iba a ser un concierto de andar por casa, y así fue. El escenario, ridículo, tendría unos 3 metros por tres metros, pero los 6 suecos demostrarían que se puede hacer buenos conciertos incluso en estas condiciones.

Éramos tantos que el show empezó con un apretón de manos de Johan Johansson a cada uno de los que “abarrotábamos” la sala. Instrumentos colgados, guitarra a izquierda (según se mira), saxo junto a guitarra, detrás batería, y bajista por la derecha pero luego por todos lados porque se bajaba y se daba rulos entre los asistentes, teclados a la derecha del todo, micrófono y cantante frente a la tarima y abajo (bueno, la tarima debía tener 30 cm de altura). Con un buenas noches Oporto y una petición de que nos acercáramos más, comenzaron a rockear. Y eso es lo que hicieron durante hora y diez minutos, rockear de lo lindo. A mi ya se me escaparon los pies desde la primera nota y no paré en todo el rato, pero los portugueses, fríos como ellos solos, ni se movían. Y en éstas estábamos que Sulo tuvo que pedir varias veces que diéramos palmas, que nos moviéramos, que animáramos…

El concierto, sin embargo, fue memorable. El grupo muy entregado y derrochando simpatía en general, sonido muy bueno, y el hecho de ser un recinto pequeño y con tan poca gente hizo que el grupo intentara mezclarse con nosotros en una fiesta, con Sulo cantando entre los asistentes, Johan Johansson haciendo lo mismo con su bajo, Frederik Fagerlund marcándose un solo impresionante de marchoso (y corto, para no cansar) entre nosotros mientras le animábamos dando palmas (en este momento se vino Jesper Karlsson a nuestro lado, hombro con hombro con Irene, a dar palmas a su compañero), pues eso, como si estuviéramos en el salón de mi casa…

No recuerdo exactamente el set-list que se marcaron, pero cayeron entre otras y sin orden “Autopilot”, la preciosa “Rush For Comfort”, “You Got Nothing On Me”, “Down In The Alley Again”, “Come Easy, Come Slow”, “Make It To The Shore”, “Off The Record”, “Generation Upstart”,“Bite Off”, “Hand On Heart”

Lo dicho, gran tarde-noche de rock con un grupo que lo dio casi todo. Y digo casi todo porque una hora y diez me parece poca duración, aunque fuéramos muy pocos, pero también habría que meterse en la piel del grupo al encontrarse con unas condiciones como las que había, con lo que chapeau por no haber cancelado, pero podían haberse currado un segundo bis. De salida nos cruzamos con Sulo y Jesper Karlsson que muy amablemente se despidieron de nosotros.

Texto: Ramiro Morales “Motorhead”

 

Viernes 3 de noviembre de 2006, Sala Heineken (Madrid)

La ocasión estaba marcada en rojo en las agendas de todos los seguidores de Ñu. No es para menos. No todos los días una de nuestras bandas favoritas se lanzan a la aventura de grabar un DVD en directo, algo que hasta hace poco parecía reservado a los grupos internacionales.

La cita era en la sala Heineken, en Madrid, y los días previos el ambiente en los foros de Internet se fue calentando. Supongo que no sólo en ellos, sino también en el mundo no-virtual, pero estos son los más fáciles de comprobar. El caso es que allí nos dimos cita seguidores del grupo venidos de todos los puntos de la geografía nacional. Variado era también el espectro de edades de los asistentes, desde los más antiguos seguidores de Ñu desde sus principios más remotos hasta jóvenes que se han enganchado al carro de José Carlos Molina en los últimos tiempos, pasando por los que estamos a medio camino. Personalmente, en todo momento tuve presentes los recuerdos de aquella grabación histórica del primer disco en directo de Ñu, aquel “No hay ningún loco” que supuso mi primera asistencia a uno de los conciertos del grupo. Ahora, 20 años más tarde, las cosas se ven de otra forma, pero la ilusión permanece intacta.

El conocido horario tempranero de la sala nos hizo ser previsores y llegar pronto a las inmediaciones de la sala. Allí ya me esperaban algunos amigos, con los que me coloqué (en el buen sentido) en la cola (en el buen sentido otra vez...), esperando la apertura de puertas. Poco antes de las ocho y media pudimos acceder al recinto. Dentro, muchas caras conocidas. Al final en estos saraos siempre coincidimos con muchos habituales de otras veces, lo que da un sentimiento familiar a este tipo de conciertos. Saludos con gente de nuestro foro, del foro de Nuestrorock80 que con tanta pasión acudieron a la cita, y a otros viejos amigos que, como yo, estaban ansiosos por participar en lo que sabíamos que iba a ser un día histórico. El primer punto del orden del día estaba cubierto con éxito: la sala se llenó hasta la bandera.

A las 9 en punto las luces se apagaron, y los músicos tomaron posiciones en el escenario. La formación, una de las más estables de la larga carrera de Ñu, está compuesta desde hace tiempo por el histórico Manolo Arias a la guitarra, los burgaleses Gorka Alegre al bajo y Javier Arnáiz “Bumper” a la batería, y desde hace poco ha vuelto al “redil” el teclista Jorge Calvo. Todos ellos comenzaron la inequívoca introducción de “Cuentos de ayer y de hoy”, exactamente igual que en el histórico “No hay ningún loco” antes comentado. Y de forma similar José Carlos Molina apareció en el escenario al llegar el momento de la primera estrofa, con la calurosa acogida del público. A diferencia de aquel primer disco en directo, el tema es interpretado al completo, no haciendo el conocido medley con “Preparan”. Pero el tema caería después, no es cuestión de impacientarse...

El público estaba volcado desde el primer momento, y desde luego no estábamos dispuestos a bajar los brazos. El segundo tema de la noche, “Manicomio” sonó como un cañón, con José Carlos Molina pletórico (¿este hombre tiene 50 años? ¡Pues quién lo diría!) y con el resto de la banda luciéndose. Y es que la formación actual de Ñu puede competir sin ningún tipo de complejos con la mejor de las anteriores. Gorka Alegre derrocha actitud en cada movimiento, Bumper es un torbellino que se lleva por delante lo que se propone (un milagro que la batería no acabara destrozada) y Jorge Calvo, más tímido, es el complemento perfecto al grupo, llenando de matices el sonido de Ñu, tanto con su teclado como por sus ocasionales incursiones con la flauta. Y por supuesto, Manolo Arias, uno de los grandes guitarristas que ha dado este país y que está en un estado de forma envidiable. Como bien dijo José Carlos Molina al presentarle, “aquí nos hemos juntado el parámetro de la injusticia, Ñu y Niágara”.

En estos temas iniciales sufrimos, al menos en la parte delantera donde yo me encontraba, algo de descompensación en el sonido, con el bajo de Gorka demasiado alto, tapando en demasía la guitarra y la flauta, algo que durante el concierto se fue corrigiendo poco a poco.

La larga carrera de Ñu impide que el grupo pueda tocar todos los temas que merecerían estar en el DVD, pero desde luego, ninguno de los elegidos estuvo de más. El tercer tema de la noche fue“Animales sueltos” fue cantado por todo el personal, pero nada comparado a la explosión que supuso “No hay ningún loco”, convertida en toda una fiesta arriba y abajo del escenario. El final del tema se fusionó con “La granja del loco”, sin bajar ni un ápice la intensidad.

A estas alturas del concierto ya estaba demostrado que estaba siendo todo un éxito y, para regocijo de todos, estaba siendo grabado para la posteridad. Un par de “camera-men” a cada lado del escenario recogían sin cesar las imágenes de los músicos, y de vez en cuando se giraban hacia el público para recoger el éxito del concierto entre nosotros.

“Títeres” fue recibida con algo más de frialdad, quizás para recuperar algo de fuerzas de cara a la segunda mitad del concierto. Aún así, no puedo dejar de destacar el gran solo con que nos obsequió Manolo Arias, todo un lujo para cualquier grupo tenerle en sus filas, al igual que sucedió en “Mono”, tema del cual siempre me quedo con la letra y esa especial “dedicatoria” tan merecida.

Llegados a este momento, el grupo se permite un respiro. José Carlos Molina se cuelga una guitarra acústica y nos regala una preciosa versión de “El juglar” que nos pone los pelos de punta, con Jorge Calvo haciéndose cargo de la parte de flauta. La emotividad se palpaba en el ambiente. La estructura del tema, con cambios de ritmo y fases más cañeras, hizo de este complejo tema uno de los puntos álgidos del concierto. En la parte central, Manolo Arias lo borda, con una fase en la que se hace protagonista absoluto. Sólo con este tema ya estaba amortizado el precio de la entrada.

Una espléndida versión de “Preparan”, con un gran despliegue vocal de José Carlos Molina, sirvió de puente para llegar al momento más tierno de la noche: la hermosa “Tocaba correr” con José Carlos Molina y Manolo Arias armados con sendas guitarras acústicas en el tema más sentimental de los que pudimos disfrutar esa noche.

El concierto continuó con “Destierro” y “Perro ladrador”, con una exhibición de energía de “Bumper” y con una sutil dedicatoria de José Carlos al poder (desde luego, menor de lo que se le pedía desde el público...)

En este momento del concierto, José Carlos Molina desaparece del escenario dejando al resto del grupo solos en el que una pequeña intro de teclado nos deja retazos de “Entrada al Reino” y parte de “Sé quién”, hasta que José Carlos vuelve al escenario para atacar con “El flautista”, con el grupo y el público volcados, a cual más, tanto que las voces del público logran acallar a José Carlos, que nos deja que cantemos buena parte de la canción. Muy acertada también la parte central, donde el solo de flauta se convierte en dúo al combinarse la travesera de José Carlos Molina con la de Jorge Calvo en un acertado nuevo arreglo de la canción.

José Carlos está más que satisfecho con la actuación, se le ve la alegría en la cara. El grupo despliega energía y talento como pocos, y Manolo y José Carlos, los más veteranos del grupo, no le van a la zaga al resto, demostrando su buen hacer. José Carlos demuestra esa satisfacción acercándose todo lo posible a las primeras filas a estrechar las manos de todos los que puede, y sentándose en los monitores al borde del escenario lidera al grupo en la instrumental “De fiesta”, incluyendo unos breves pasajes de los temas de Deep Purple “Smoke on the water”, “Black night”, “Strange kind of woman”... que hicieron las delicias de todos nosotros. Al final, el grupo va abandonando el escenario dejando a Javier Arnáiz “Bumper” y su solo, pletórico de fuerza y energía.

Tras el solo de batería, la banda al completo vuelve a escena y José Carlos nos presenta “una canción de un grupo muy famoso en los ‘80”, irónica presentación de “El Tren” que José Carlos compuso al alimón con Rosendo en aquella pretérita formación de Ñu y que Leño llevó a la fama poco después. El tema se alargó bastante en su parte intermedia, incluyendo el consabido solo de flauta con el vacile de “la cabra, la cabra, la puta de la cabra...” que ya no nos sorprende por sabido, pero que sigue quedando cachondo.

“Si controlas tu viaje, serás feliz” sirvió como despedida del concierto, al menos en su parte “oficial”. Despedida, que no sería tal, del grupo, y peticiones de bis por parte del personal, hasta que el grupo volvió a escena. Primero fue Jorge Calvo quien se situó tras sus teclados y comenzó a tocar. Pronto se le unió Manolo Arias en un precioso dúo teclados-guitarra al que poco a poco se le fueron añadiendo el resto del grupo hasta desembocar en el esperado “Más duro que nunca” en el que banda y público echamos el resto, con un curioso solo de armónica de José Carlos Molina, quien luego la regalaría a un espectador. Tras el histórico tema, la banda se despide pero no se llega a ir del escenario, ya que la insistencia del público les hace darnos otra propina, concretamente “Imperio de paletos” con el que, ahora sí, se despiden con lanzamiento de baquetas, púas e incluso de una pandereta preciosa que habían utilizado durante el show.

Y así pusieron fin a dos horas de actuación históricas. Si el equipo de audio y vídeo ha logrado captar el espíritu y el sentimiento de lo que vivimos allí, sin duda tendremos un DVD con la verdadera esencia de uno de los grupos más históricos y a la vez más en forma que tenemos en España.

Dentro de unos meses lo comprobaremos.

Texto y fotos: Shan Tee

 

IX LORCA ROCK FESTIVAL 

Sábado 17 de junio de 2006, recinto Santa Quiteria (Lorca, Murcia) 

Tercera vez que acudía al festival Lorca Rock y tercera vez que estaba en un nuevo emplazamiento. Si mis dos anteriores veces fueron en el Antiguo Cuartel de Infantería (2004) y en el Huerto de la Rueda (2003), en esta ocasión se ubicaba en un nuevo lugar, el recinto de Santa Quiteria, justo en frente del Huerto de la Rueda, unas naves que se utilizan, entre otros menesteres, para ferias de muestras. Naves techadas con chapa y que fueron un gran punto negativo en el festival.

El recinto en sí estaba acondicionado de buenas maneras. Tras entrar se encontraba a mano derecha el puesto de camisetas y merchandising oficial, a la izquierda se accedía a una nave amplia donde estaban los puestos de venta de discos, camisetas, accesorios… aunque siempre he pensado que si no tienes vehículo propio y te compras discos (y más vinilos) en festivales, ¿qué haces con ellos durante el tiempo de duración?, un peligro andar con vinilos durante horas y horas. Tras pasar el puesto oficial de merchandising, y en el lado opuesto del recinto de los tenderetes, estaba el escenario Beta (donde se albergó, principalmente, a los grupos con sonidos más extremos), abierto sólo por la parte trasera del escenario. Continuando por el pasillo de entrada del recinto, había un puesto de comida en el centro, y dos pasillillos que te llevaban a un patio al aire libre, y tras éste el escenario Alpha (el más grande, tampoco mucho, y donde tocaron grupos de Hard Rock, y las bandas más seguidas, y con más renombre), también con techo de chapa, con un lateral abierto, y la parte en frente del escenario abierta y con unas pequeñas gradas. Allí había una enorme barra y a los organizadores hay que felicitar por los precios decentes (en las taquillas para adquirir tiquets apenas había que hacer cola) y por la rapidez con la que te atendían. Los servicios no eran muy numerosos, pero estaban bien acondicionados y tampoco había que guardar mucho rato para descargar.

Como ya he comentado lo peor fue el sonido durante la casi totalidad de la jornada en los dos escenarios, principalmente en el Beta, donde era a veces complicado distinguir los temas de los grupos, y más los cañeros, donde muchas veces aquello era una bola sónica. Y digo yo, llevando nueve ediciones de festival, ¿no pensó en esto la organización? Un muy grave error por su parte. Así que tirón de orejas fuerte y alargado para ellos. De los errores se aprende y espero que tengan en cuenta todos los errores cometidos durante las pasadas ediciones para que la próxima salga redonda del todo. Porque es uno de los festivales que, desde su modesta creación, ha ido haciéndose grande, y grande, y es uno de los mejores en España, todo gracias al magno trabajo y amor a la Música de los organizadores, y da lástima que se tenga que hablar de puntos negativos de relevancia a estas alturas.

Semanas antes, conforme se iba informando de los grupos que iban a integrar el cartel, causaron baja los metaleros progresivos de Symphony X, los vikingos de Amon Amarth y los brutales Suffocation.

Servidor decidió viajar con el autobús fletado para la ocasión desde Almería, así que tocó madrugar ese sábado. El viaje fue tranquilo, para nada comparable a los viajes organizados que se hacían a principios de los '90, donde todo era desparrame, con gente bebiendo y fumando canutos desde tempranas horas de la mañana, o incluso empalmando la juerga con el viaje.

Llegados al lugar la mayoría cambió las entradas feas por coloridas y en condiciones, y “anillamiento” de muñeca. Los acreditados, como el que suscribe, a esperar, ya que aún no habían llegado las pulseras. Aunque me quedé sorprendido, al preguntar por mi acreditación y entregar impreso el e-mail mandado por la organización en el que constaban mis datos y referencia, que la persona que había en taquilla en esos momentos me preguntara que eso qué era. Al final no hubo mucha demora para hacerse con la pulsera de prensa. Pero antes de entrar al recinto tomamos un bar situado en las inmediaciones del recinto, local que haría el agosto ante tanta concurrencia de gente bebiendo y comiendo con gusto tanto para el cuerpo, como para el bolsillo.

Comencemos a desgranar lo que servidor pudo ver y escuchar durante aquel sábado. Ustedes perdonen si no se han cubierto conciertos de algunas formaciones que descargaron aquel día. Y me fastidió perderme algunos shows, pero ante todo me gusta disfrutar de los conciertos, soy un seguidor más de este tipo de música, y para nada me considero un periodista o profesional de la información, y es infrahumano que una sola persona cubra todo el evento, tanto viendo conciertos, como yendo de un escenario a otro para entrar al foso y echar fotos. Así que tuve que descartar algunas bandas y también salir al exterior para descansar y despejarme durante un tiempo, además de charlar y disfrutar con las amistades.

MASACRE

El cuarteto colombiano formado en 1988 fue la última incorporación al cartel. Aprovechando su primera y extensa gira por España se consiguió incluirlos en el festival. Aunque las primeras fechas de su gira por nuestro país no pudieron realizarse por problemas con sus visados, como ya comenté en la crónica del Xtreem MetalFest de primeros de junio en Madrid.

Alex “Trapeator” Okendo (voz y único miembro que queda de la formación clásica), Jorge Londoño (guitarra), Álvaro Álvarez (bajo), y Carlos Cortez (baterista que ayuda al grupo tras la muerte de Víctor Gallego el 30 de octubre de 2005) nos azotaron con su genuino, puro, y total Death Metal. Salieron a escena a las 13.05 h. siendo la primera “Slaves of death”, tema que abre su cuarto, y hasta ahora, último larga duración, “Total Death” (2004). Okendo (con zamarra de los brasileños Sarcófago), desde su primer saludo“desde el país más violento”, animaba una y otra vez a la gente que poco a poco iba entrando al recinto del escenario Beta, mostrando cuernos, instigando a la peña a “menear las putas cabezas” y haciendo una y otra vez mención a su país. Tras la primera continuaron con “Brutales masacres”, del histórico “Réquiem” (Osmose Productions, 1991), y “Battlefields”, del último. Los cuerdas lucían crespones negros en las palas de sus instrumentos, en señal de duelo por el fallecimiento de su baterista. Álvaro iniciaba con unas líneas de bajo “Cortejo fúnebre”, de su primer LP, haciendo que parte del público sacudiera sus cabezas al ritmo cadente de la composición. Sin respiro enlazaron a otra del “Réquiem”, “Ola de violencia”, que hizo que un grupo de chicos formaran un pogo. El intenso vocalista presentó “Oh, my God!!”, aunque la mayoría de veces era complicado descifrar el título, ya que entre la voz gutural y el deficiente sonido era una ardua tarea. “País en sangre”, del “Muerte verdadera muerte” (2001), y “Soldiers of the unknown”, nos llevaban al final de su actuación. Alex informaba de la venta del merchandising del grupo, lanzaban postales de ellos, deseaban volvernos a ver, y nos animaban a seguir apoyando el Death “fucking” Metal. Acababan con “Éxodo”, de su penúltima obra, y su ya himno, “Death Metal forever”, haciendo que una y otra vez vociferáramos el título tanto al presentar al tema, como durante el desarrollo del mismo.

Se despedían cerca de una hora después mostrando con orgullo una bandera colombiana que le habían lanzado desde el público, éste con presencia en las primeras filas de compatriotas suyos y hermanos/as sudamericanos/as.

A pesar del deficiente sonido, que retumbaba por el local, me gustó la rabia con la que tocaron los colombianos su Death rudo, violento y agresivo.

TIGERTAILZ 

Cerca de las 14.15 h. ya en el escenario Alpha y habían empezado los galeses. Hay tanto apiñamiento de gente que desisto de irme hacia el foso a echar unas fotos.

El grupo tuvo cierto pequeño éxito con sus dos primeros discos: “Young and crazy” (Music for Nations, 1987) y “Bezerk” (Music for Nations, 1990). En aquella época surgieron como la respuesta glammie a grupos que provenían de USA. Luego vino la separación y hace poco me sorprendían con su regreso, aunque han tenido follones con el nombre al unirse los fundadores Pepsi Tate (bajo) y Jay Pepper (guitarra) con el vocalista que entró en “Berzerk”, Kim Hooker; y en otra banda el baterista de los dos primeros LPs Ace Finchum y Steevi James (vocalista) que cantara en su debut, “Young and crazy”. Finalmente los que se llevaron el gato al agua fueron los primeros.

Bien, volviendo a su concierto, el tema que estaban interpretando al llegar yo fue el que abría su segunda obra, “Love overload” (la gente animada acompañaba con palmas), aunque antes habían tocado “Sick sex” y “Living without you”, del segundo y primer disco, respectivamente. Pintas glammies totales, con Tate luciendo una falda escocesa encima de su pantalón. Contentos dirigían unas palabras al público y al ser nombrado Mr. Pepsi Tate éste daba comienzo con su bajo “I can fight dirty too”, con el vocalista colgándose una guitarra, y los cuerdas haciendo los coros. Estaban alucinando con la respuesta del público y se hacen una foto de espaldas a ellos y mirando a la batería de Matthew Blakout. Momento de presentar una nueva canción, “Falling down”, de su próximo disco “Bezerk 2.0”, juntándose durante un momento Tate y Pepper en la parte izquierda de las tablas. Vuelta a recordar su disco de 1990, presentando el vocalista (de nuevo con guitarra) “Noize level critical”. Otra de reciente factura, “Do it up”, con los coros que me recordaron a los norteamericanos Britny Fox. Batir de palmas del público al comienzo de “Murderess”, aparecido en “Banzai”, editado allá por 1990 por Sony en Japón. Hooker (con seis cuerdas de nuevo) presentaba la nueva “Dirty needlez”, con su comienzo cañero.

“Dirty needlez” fue la última copla que vi y escuché, ya que con el paso del tiempo estaba perdiendo el interés en su descarga. Y es que a decir verdad su música nunca me convenció del todo, Hard Rock Glammie macarra, fiestero y divertido, pero sin mucha calidad. Pero allí había gente disfrutando de ellos y algunos cantando los temas. Este grupo nunca tuvo muchos seguidores en España, creo que muchos/as que fueron a verlos fue porque comenzaron en los '80, y para algunos/as eso atrae. 

FIREWIND 

Cuando entro al recinto del Beta (14.45 h.) la banda comandada por el guitarrista griego Gus G. había dado comienzo.“I am the anger”, de su Burning earth” (Massacre Records, 2003) sonando. Tras ésta, el cantante Apollo Papathanasio, nos da las buenas tardes al país, para proseguir con “Beware the beast”, perteneciente a su cuarto disco, “Forged by fire” (Emi, 2004), y en el que el guitarra Bob Katsionis toca las teclas (trabajo que haría en más ocasiones). Cánticos de la peña y el vocalista nos recuerda el nombre del grupo. Nos presentaban “Falling to pieces”, que irá incluida en su nuevo disco, “Allegiance”, y en el que Katsionis sólo se encarga de las teclas. La instrumental “The fire and the fury” es interpretada acertadamente por los guitarristas y por la base rítmica, compuesta por el bajista Petros Christo (con camiseta con logo de Thin Lizzy) y el baterista Mark Cross (con pañuelo en la cabeza) que se marca un solo de batería (ésta con su nombre y apellido en los bombos, y con dos platos en forma de aspas). Tras la demostración del bateras vuelven sus compañeros y arremeten con “Between Heaven and Hell”, perteneciente al álbum de mismo título editado por Leviathan en el 2002. El sonido no estaba mal del todo desde donde estaba situado, según se miraba el escenario, delante en la zona izquierda. Apollo en castellano nos animaba preguntando “¿cómo estás?” y un “¡Viva Lorca!”, para después presentar a sus compañeros, y Gus presentaba al frontman. Aquel comenzaba a lo Eddie Van Halen “Brother´s keeper”, de su tercer disco. Con “Breaking the silence” apareció la fémina Tara (moviéndose poco en escena), que hizo dúo con Apollo. Se acompañó con palmas hacia la mitad del tema.

Nos preguntaba en inglés si estábamos preparados para más y que hiciéramos ruido y acto seguido tocaron “Tyranny” de su disco de 2004. Juego de cánticos con la peña y los dos guitarristas juntos en el lado derecho de las tablas comienzan. El vocalista se gana más al público tras mostrar una bandera española que luego lanza al público. Sigue animando con un“Come on, Lorca!”, y soltando un pequeño gallo al cantar, colocándose después un viejo gorro de piloto de avión y filmando en vídeo desde el escenario. Por todo lo alto se despedían cerca de las 15.30 h.

Había leído buenas cosas de Firewind y cumplieron de sobra con su puesta en escena y música, aunque tampoco es un grupo que me impresionara. Correctos. 

GOTTHARD

Vamos al Alpha, cayendo una buena lluvia en el patio antes de llegar al recinto techado. El agua hizo refrescar el ambiente. Son las 15.37 h. y el vocalista Steve Lee, los guitarristas Leo Leoni y Freddy Scherer, el bajista Marc Lynn, el baterista Hena Habegger, y Nicolo Fragile al teclado inician su actuación con “All we are” (nada que ver con Warlock), tema de apertura de su aclamado “Lipservice” (Nuclear Blast, 2005) continuando con el segundo de dicho disco, “Dream on” (nada que ver con Aerosmith) y la versión de “Hush”, con la peña cantando y los cuerdas apoyando en los coros. Digo yo, con los muchos temas propios que tienen los suizos, ¿es necesario tocar una versión nada más comenzar su concierto? Siguieron con “Mountain mama” del “Dial hard” (Ariola, 1994), “Top of the world” incluido en su “Human zoo” (Ariola, 2003), “I wonder”, “Make my day” del “G.” (Ariola, 1995). El sonido continuaba deficiente, yo dejaba a la gente disfrutar de los del país del chocolate, relojes…

Estaré sordo o no tendré buen gusto musical, pero el grupo me parece muy normalito con su Hard Rock melódico, con algunos temas que pueden enganchar, pero poco más.

NIGHTRAGE 

Eran las 16.15 h. cuando el denominado Death Metal melódico se había apoderado de la nave del Beta. “Reality vs Truth”, último corte de “Descent into chaos” (Century Media, 2005) estaba siendo tocada. Luego Jimmie Strimell (que suplió la marcha del sueco Tomas Lindberg – ex-At The Gates, Disfear, The Crown) vociferaba el título de la siguiente, “Elusive emotion”, de su debut “Sweet vengeance” (Century Media, 2003) enlazada a “Descent into chaos”, donde se formó un pequeño pogo entre las primeras filas y un chaval hizo stage diving, musicalmente me trajo recuerdos a grupos como Maroon o Hatesphere.

Siguieron descargando su adrenalina con "Black skies” (tema extra de la edición japonesa de su último disco), un nuevo tema titulado “A condemned club” (los Tigertailz entre el público, cosa que aprovecharon algunos/as para echarse fotos con ellos), y “Omen”, de su último CD, con los guitarristas Iliopoulos (fundador y ex–Exhumation) y un chaval jovencito, creo que llamado Olof Mörck (Dragonland) que ocupa el lugar dejando por Gus G., en el centro de las tablas punteando. “Frozen” fue acompañada por coros melódicos del guitarrista Marios Iliopoulos y por el baterista. El guitarra/teclista de Firewind filmando a la peña desde un lado del escenario.

Anunciaban la última canción, perteneciente a su primer disco, “The tremor”, con pogo como en anteriores ocasiones. Faltaban cerca de diez minutos para las 17 h. y al parecer habían acabado antes de tiempo, por lo que se disponía de algo más para tocar, así que volvieron y el tatuado vocalista hablaba y hablaba, mientras el baterista pedía una de las baquetas que había lanzado al público, ¡juas! Así que tocaron otra tema más, sonando a mezcla de Heavy con Death Metal. Ahora sí, cerca de las 17 h. se marchaban.

Los griego/suecos se entregaron, especialmente el cantante desgañitándose, pero sus composiciones no me sorprendieron, además el sonido horrible no les benefició en absoluto. 

HANOI ROCKS estarían tocando en el escenario principal, pero servidor, habiéndolos visto ya en la primera edición del tristemente difunto festival Serie Z, decidió irse al fondo de la nave Beta y descansar. 

ONSLAUGHT

Fue uno de los grupos que más me animó a acudir al festival. Uno de los mejores combos salidos de las Islas Británicas en el apogeo del Thrash Metal regresaban con el vocalista Sy Keeler (grabó “The force” – Under One Flag, 1986), el guitarrista Nige Rockett, y el baterista Steve Grice (ambos grabaron en los tres discos de la banda), el bajista James Hinder (registró “In search of sanity” – Polydor, 1989), y el guitarrista Alan Jordan (ex-Mirror Mirror, Frankenstein).

Una “Intro” comenzó a sonar a las 17.35 h. y tras ella, y ya con el quinteto, soltaron directamente “Let there be Death”, la primera de aquel fabuloso “The force”. No paran de moverse por todo el escenario y el bajista y el cantante unen sus cabezas, cual toros o ciervos embistiéndose. Otro latigazo más, esta vez del “Power from Hell” (Children Of The Revolution, 1985/Under One Flag, 1987), “Angels of Death”. La gente se contagia de su brutal energía, y algunos hacen pogo. Keeler grita el nombre de nuestro país y comenta que es la primera vez que están en él y me llevan al paroxismo con la interpretación de “Metal forces”, con el vocalista sin forzar los agudos que hacía en estudio. El sonido esnefasto, con el bajo de Hinder sonando mucho y las guitarras sonando como si fueran grillos, marcándose el solo Jordan en el centro de las tablas.

Presentan una que irá incluida en su próximo disco de estudio titulado “Killing peace”, “Destroyer of World”, con el activo Keeler pidiendo brazos en alto en el comienzo. Aquello a pesar del mal sonido, suena matador. Nos pregunta el cantante en inglés si nos gusta… para dispararnos un “Fight with the Beast”, con unos agudos que quedaron regulares en la interpretación y pidiendo pogo a la gente. El frontman se comía el escenario y recuerda a los colombianos Masacre, para dar paso a otro tema del segundo disco, “Flame of the antichrist”, comenzado por notas del bajo y la peña volcada coreando, de nuevo me resultan algo flojas las notas agudas del cantante, aunque obviando esto, todo el grupo se está saliendo en la actuación.

Keeler presenta a Mr. Rockett, con una pinta muy hardcore, y continúan con “Demoniac”, volviendo el bajista a dar botes y en ocasiones, el vocalista, tras los cuerdas. Creo que están alucinando de la respuesta de la gente y Hinder echa una foto a la peña. Única concesión al tercer disco, que grabara a las voces el bueno de Steve Grimmet (Grim Reaper, Lionheart), “Shellshock”, con el bajista apoyando en coros. Lanzándose un mosher al final del tema. Se retiran y nos dicen que hagamos ruido si queremos más, salen al instante y la peña grita con aprobación. Nos sorprenden con otra de reciente factura, creo que el tema título de su próximo CD, “Killing peace”, y Keeler cantando el comienzo de rodillas, con Jordan de nuevo haciendo el solo en el centro de las tablas. Rockett comenzaba con sus riffs la bestial “Onslaught (Power from Hell)”, pidiendo el bajista que la peña hiciera un círculo para liarse una buena, y hubo bastante algarabía en las primeras filas. Al final el vocalista dando agudos con sus brazos en cruz y diciendo “¡muchas, muchas gracias!”, emplazándonos a verlos el año que viene y la gente coreando con júbilo.

Las 18.34 h., una hora habían estado los británicos en escena, y para mí, hasta ese momento era el mejor grupo que había visto esa tarde. Se lo pasaron de miedo, y el público igual. Arrasaron con su furioso Thrash Metal, a pesar del sonido, que como fue habitual, y más en ese escenario, no acompañó nada de nada. Esperemos que el próximo año, con la salida de su disco, alguien los contrate para tocar de nuevo por estos lares. Uno que yo me sé intentará ir por todos los medios. 

Tras quedar exhausto después de la aniquilación de Onslaught decidimos despejarnos y descansar saliendo al exterior y nos fuimos donde los amigos de Benidorm y Castellón tenían sus vehículos, en el parking habilitado del Huerto de la Rueda. Bebiendo, picando, charlando, riendo, y escuchando música enlatada. Así que nos perdimos a HOUSE OF LORDS y a ILL NIÑO en el escenario Alpha, y a CHRIS CAFFERY en el Beta. Me fastidió perderme al guitarrista y su banda, que según supe luego, interpretó clásicos de Savatage junto a composiciones de sus discos. Una pena, pero ya he dicho, es demencial una persona sola intentar ver, anotar y echar fotos de todos los conciertos. 

ANVIL

Los históricos y veteranos canadienses que han seguido con coraje en el mundo del Heavy Metal desde más de 25 años, fue otro aliciente para acudir a esta edición del Lorca Rock. Le tengo especial cariño al cuarteto desde que me agencié en vinilo su segundo LP, “Metal on Metal” (Attic, 1982), junto a otros discos, en El Corte Inglés de Zaragoza en mi viaje de estudios de 3º de B.U.P. (ya ha pasado tiempo, ya).

Cerca de las 21 h. y Steve “Lips” Kudlow (vocalista/guitarra, y caras locas), Robb Reiner (batería), ambos únicos miembros que quedan desde sus comienzos y que han seguido a lo largo de los años con el poder del Yunque; Ivan Hurd (guitarra), y Glen Gyorffy (bajo) empezaban su descarga con “March of the crabs”, del disco mencionado en el anterior párrafo. Yo flipando y alucinando, ya que ese tema me encanta, siendo una de mis instrumentales favoritas.

Y si había disfrutado con esa, era turno para otra más de la misma grabación, “666”. Proseguían con antiguos y clásicos temas, Lips recordaba 1981, año de publicación de “Hard´n´Heavy”, y sonó el primer corte de dicha grabación, “School love”. Todo un espectáculo para no olvidar ver a Lips menearse sin parar y poniendo mil y una muecas, y sus compañeros moviéndose también con energía, especialmente el bajista, que se fue al lado izquierdo, para juntarse con su compañero Hurd. El veterano Reiner echaba una foto (y luego siguió echando algunas más) desde su batería al público.

El frontman continuaba con sus charlas entre tema y tema, hablándonos ahora de la paz, y remontándonos a 1983 con “Winged assassins”, de su tercer álbum, “Forged in fire”. Seguían con temazos clásicos, como “Jackhammer”, con Lips y Hurd haciendo los solos juntos en la izquierda del tablao, encargándose de los coros el calvorota bajista. Servidor no paraba de disfrutar con la sucesión de temas de sus tres primeros discos, esta vez el tema título “Forged in fire”. Lips y el bajista reemplazaban sus instrumentos. El dicharachero y hablador líder seguía dándole a la sin hueso y comentaba que le gustaba fumar marihuana… turno para la genial “Smokin´green”, perteneciente a “Plugged in permanent” (Hypnotic, 1996), con sonido a lo Motörhead. Informaba que fumaría “hash” tras el show. De su penúltimo disco, “Still going strong” (Massacre, 2002), interpretaron la primera, “Race against time”, con un punteo final de órdago.

Cachondeo sobre los ordenadores, pajas… para levantar un poco el pie del acelerador y hacer “Computer drone”, del “Plenty of power” (Massacre, 2001). Tras su comienzo arrasador con clásicos, estaba siendo el turno para composiciones de sus recientes discos, que para nada desentonaban en la intensidad de su concierto. Lips presentaba su infatigable compañero Reiner y seguían con temas de sus últimas grabaciones, como “White rino”, del disco de 2002. Al final se queda el veterano baterista haciendo un efectivo solo, gustándome, a pesar de detestar cada vez más lo solos en los conciertos, pero este estuvo bastante bien y no tuvo una excesiva duración.

Vuelven sus compañeros, nombrando de nuevo el vocalista a su amigo de faena, y terminando el tema. En el preámbulo a la siguiente canción Lips habló sobre la televisión… pero no recuerdo bien qué tema fue, lo que sí es que su inicio fue siniestro, con unos punteos co/o/nudos, incitando a hacer headbanging. Repaso a “Strength of steel” (Metal Blade, 1987), con “Mad dog”, y coros del bajista, al igual que su himno “Metal on Metal”, con esa se despedían sobre las 22.14 h. En ese momento estábamos cuatro gatos viendo a los incombustibles canadienses, ya que en el otro escenario habrían comenzado Whitesnake. Éramos pocos, pero con ganas de más Heavy/Speed del bueno, y así jaleamos para que volvieran a salir. Nos complacieron, y Lips comenzó con unos riffs de guitarra para enlazar a la magnánima “Mothra”, dándome una alegría inmensa poder escuchar ese temazo en directo, llevándose Lips a los dientes su guitarra, siendo una despedida imborrable para mi mente, con el líder alargando las notas de su guitarra hacia el final y acabando en el foso, chocando manos y consiguiendo aún más el fervor y cariño por estos músicos luchadores. 22.26 h. y de allí salí con una sensación de haber visto uno de los mejores conciertos de ese festival. 

WHITESNAKE

Llegando al escenario Alpha las huestes de Coverdale estaban desgranando “Is this love” (finalmente detestada por mí por estar hasta en la sopa). Aquello estaba a reventar, por lo que decidí verlo desde un lateral de la extensa barra bebiendo y comiendo con colegas de mi ciudad. Ni intenté acercarme a echar alguna foto.

Muchas ganas tenía la gente de ver a Whitesnake, y yo apenas, y es que tras su regreso y el concierto en la Cubierta de Leganés a finales de 2004, y comentado en su momento por aquí, cada vez me han interesado menos. El concierto fue casi calcado a los que vienen dando en su regreso, con la salvedad que ya no está el monstruo de Marco Mendoza al bajo, suplido por Uriah Duffi. Basándose principalmente en la época en la que triunfaron en USA, con apenas recuerdo a sus buenos primeros discos, y sin apenas cambio ninguno en el set list. “Ready and willing” (¿por qué no meter algunas más de aquella maravillosa época?) precedió a los solos de guitarra de Doug Aldrich y de Reb Beach, y al descanso de Coverdale. Luego “Crying in the rain”, y vuelta a descansar y a parar el ritmo del concierto con otro solo, esta vez del bestia de Tommy Aldridge. Demasiado seguidos los solos, ¿no? Regresan y con “Ain´t no love in the heart of the city” Coverdale juega con el público a que cante el estribillo una y otra vez. Público que cantó ensimismado “Gimme all your love” y “Here I go again”, reservándose el frontman el grito final que estuvo regular, y es que los años no pasan en balde, a pesar de cumplir de sobras. Retirada a las 23.20 h. para salir al instante y con Coverdale con maracas iniciar la fabulosa“Take me with you”. Luego “Still of the night” y a capella, “Soldier of fortune”. Parece que acaban ya, pero desgranan la última, “Bad boys”. Fin sobre las 23.46 h. y creo que a pesar de no estar pendiente 100%, no me he perdido gran cosa respecto al concierto que vi de ellos en el 2004. 

No recuerdo bien si fue antes de Twisted Sister o tras dejar el escenario Alpha, pero me asomé al Beta un momento y vi a la gente como loca con el grupo de Dez Fafara (ex-Coal Chamber) DEVILDRIVER

TWISTED SISTER

Cerca de las 00.38 h. y los neoyorkinos se hacen de rogar. Como introducción se utiliza el “It´s a long way to the Top” de AC/DC. Dos minutos después salen, y como siempre Dee Snider como un ciclón, comienzan con "What you don't know (sure can hurt you)", la segunda fue “The kids are back”. Esperando desde el lateral derecho a entrar al foso de fotógrafos veo a Snider salir corriendo y tras la batería beber agua y echarse spray para el pelo, para volver como una bala y continuar el tema. Enlazan a “Stay hungry”, y después “I believe in Rock´n´Roll” y “You can´t stop Rock´n´Roll”. Muy bien hasta ahí, pero ya los he visto dos veces en su regreso y decidí ir a ver a las bestias de la Bay Area.

Nuestra estancia en el foso de fotógrafos fue entrar y al segundo llegar el manager y echarnos a todos los que estábamos allí rápidamente.

EXODUS

Al final del comentario que hice de su último disco “Shovel headed kill machine” instaba a que alguien se mojara y los trajera a nuestro país con la nueva formación, y parece que mis súplicas fueron oídas porque al poco tiempo se anunciaban para este festival. Así que junto a Onslaught, Anvil y Queensrÿche fueron los que me hicieron olvidarme de la paliza que supone un festival (aunque sea de un solo día).

Eran las 1.20 h. y tras una Intro, Holt, Gibson, Dukes, Altus y Bostaph salieron como ese tanque de su última portada arrasando con los dos primeros temas de dicha obra, “Raze” y “Deathamphetamine”. Todos meneándose y moviéndose como posesos por las tablas y con una fuerza violenta descomunal. Eso sí, para variar el sonido de pena, haciendo a lo largo de la brutal actuación de los norteamericanos, que fuera en ocasiones complicado distinguir qué canción comenzaban a tocar.

Concesión a su penúltimo CD, “Tempo of the damned”, con “Blacklist”. Luego un clásico en la historia del Thrash Metal, “Piranha”, con la que terminan de aniquilarnos. La bestia regordeta, perilluda y rabiosa Dukes nos agradece la acogida, pero sin apenas palabras entre tema y tema, continúan con “I am abomination”, otra de su última grabación, con solos de Altus, Holt, y de nuevo Altus.

El vocalista nos vuelve a agradecer con un “fuck you!”. Luego más clásicas, “A lesson y violence” y “Brain dead”, haciendo que botara y recordando servidor el dueto que se hicieron el difunto Baloff y Souza en el festival Thrash of the Titans de S.F. en agosto de 2001. El solo de Altus no me convenció. Una voz en off dio paso a “The last of defiance”. Luego otra piedra base de la historia del Thrash, “Bonded by blood”. A la actualidad de nuevo con “.44 magnum opus”, y enlazar, mientras la bestia de Dukes nos pregunta si queremos más, con el tema título “Shovel headed kill machine”, bajándose el vocalista al foso.

Son las 2.17 h. pero la gente grita el nombre del grupo y salen para rematarnos vilmente con “Deliver us to evil”, con petición de círculo pogo, y “War is my sheppard”, con problemas para la guitarra de Altus. Parón, con la gente gritando poseída y guerra final con “Strike of the beast”. 2.37 h. y quedamos para el arrastre ante la enorme descarga de los de la bahía de San Francisco que me hizo menearme como si tuviera el baile de San Vito. 

QUEENSRYCHE 

Ganas había por ver a los procedentes de Seattle, aunque muchos habían abandonado ya el recinto ante tanto cansancio acumulado, o estaban allí casi como muertos vivientes. Yo tenía gran expectación tras el intento fallido aquel de que tocaran en el Monsters of Rock en el Estadio Olímpico de Montjuic (al final suplidos por los fenomenales Tesla, aunque éstos tuvieron que capear el temporal de objetos arrojados por una serie de descerebrados a los que les debería dar vergüenza de por vida por tamaña acción deleznable).

Se hicieron de rogar, creo que para que aquello sonara en condiciones, y pienso que fueron de los que mejor sonido consiguieron en el festival. Así que sobre las 03.11 h. el primero que salió a escena fue el guitarrista Mike Stone, y luego sus otros compañeros. El último en pisar las tablas fue el gran Geoff Tate, con chupa de cuero y gafas de sol (además de unos kilillos de más), y comienzan con el magnífico y grandioso “Revolution calling”, encargándose de los coros Stone y el bajista Eddie Jackson.

Continúan sin dilación repasando su disco más exitoso, con el tema título “Operation: Mindcrime”, en el que aparece la gran mujer y gran voz Pamela Moore. En “Spreading the disease”, Tate se despoja de la chupa y canta frente a frente con la majestuosa dama rubia, dramatizando con gran acierto durante toda la actuación.

Empleo de coros pregrabados para “Suite sister Mary”, y sale de nuevo Tate a cantar, al igual que la fémina, con vestido negro. Siguen dramatizando, arrodillándose el frontman, cantando a dúo, para luego colocarse Moore de rodillas y aferrarse a la mano del vocalista, para colocarse también de rodillas junto a ella. Enlazan con la historia con, “The needle lies”, marchándose Tate y regresando con una pistola, apuntando a la cabeza de la arrodillada. La mujer se pone en pie junto a Tate, consiguiendo una escenografía muy lograda, aunque sin rimbombancias. Se marcha ella, haciendo Tate gestos de que se vaya, quedando él de rodillas. Para finalizar el tema, el cantante se marcha, y Mike Stone se queda en el centro haciendo el solo de guitarra de la copla “Breaking the silence”, con Tate dirigiendo el micrófono a la audiencia y ésta cantando, aquello suena muy, pero que muy bien, manteniendo la nota Tate medio agachado.

Continúan con la historia, sin parar,“I don´t believe in love”, con Moore sentada en una silla del revés y entrando en la segunda parte del reciente “Operation: Mindcrime II” con “I´m american”, realizando Michael Wilton y Stone los solos en el centro, para seguir con la segunda parte con “One foot in Hell”, “Hostage” y “The hands”, con esa doble armonía de guitarras. Vuelve a salir Pamela, y Jackson con su bajo da comienzo a “A murderer”, donde se saca a un hombre (el alma mater del festival) con los ojos vendados sentado en una silla y a quien Tate ata con una cuerda, y tras los solos de guitarras el vocalista dispara en la cabeza, cayendo la silla y el fiambre de lado. Tras volver a situarse Tate de rodillas, se le coloca una camisa de fuerza y así canta “Eyes of a stranger”, con un micrófono inalámbrico pegado a su moflete derecho, y sentado en una silla de ruedas. Destacando las excelentes armonías de guitarras y manteniendo el tono Tate al final. Apoteósico.

Las 4.13 h. y salen a saludar Tate y Moore, y luego toda la banda. La gente empieza a hacer los cánticos habituales y hacen que vuelvan para interpretar como colofón final “Jet city woman”, y “Empire”, cantando la peña. Llegando al final de la buena actuación sobre las 4.24 h. 

Teatro y magia musical es lo que nos brindaron Queensrÿche aquella noche. 

Con el cansancio acumulado, pero con la satisfacción de haber disfrutado de sus grandes conciertos a los grupos a los que fui a ver, regresábamos a nuestra ciudad en el autobús. Llegando de día y a tempranas horas de la mañana. Palizón, pero: “¡Sarna con gusto no pica!” 

Esperemos que los organizadores tengan en cuenta los errores cometidos en esta edición (especialmente el sonido y el coincidir parte de algunas actuaciones) y que para la próxima edición, la décima, salga todo rozando la perfección en todos los aspectos.

 

 

 

Texto y fotos: Starbreaker

 

SU TA GAR 

Viernes 3 de noviembre de 2006, sala 3.60 (Arrasate, Guipúzcoa)

Gran comienzo de mes en la sala 3.60 de Arrasate, ya que dentro de su programación mensual nos dieron la oportunidad de volver a ver en directo a los eibarreses Su Ta Gar.

Su Ta Gar, banda con casi 20 años de trayectoria y 10 discos editados, venían a presentarnos su último álbum llamado “Jainko hilen uhartean”, disco editado en este 2006 y que ha gustado bastante dentro de la escena metálica estatal. Durante casi 1 hora y 45 minutos los Su Ta Gar nos deleitaron con temas de toda su discografía y demostraron el por qué llevan tantos años en la cima del Metal euskaldun.

No nos hicieron esperar mucho y a las 23:20 subían al escenario para comenzar como en su último disco. "Uniformeen pasarelak" y "Ametsa ote?" fueron los temas y se pudieron apreciar las ganas con las que salieron los Su Ta Gar. Sin grandes montajes escénicos y nada más que con sus guitarras y amplificadores nos iban a hacer disfrutar de una gran noche de Heavy Metal cantado en Euskera. 

"Azkar zuregana" y "Nazka" del disco “Hortzak estuturik” (1992) nos mostró la fuerza que tienen en directo y lo potentes que estaban sonando. 

Volvían al disco que nos venían a presentar con "Itxaropen hitza", "Etsairik ausartena" y "Estralurtarra", con los cuales poco a poco se fue calentando el ambiente. Los Su Ta Gar no pararon de moverse ni un momento y contagiaron su actitud y buen hacer al respetable.

"Itsasoz beteriko mugetan", de su disco anterior, sirvió para continuar y que los alrededor de 250 espectadores presentes enla sala no pararan de moverse. Aitor y Xabi estuvieron como siempre increíbles en las guitarras y nos regalaron grandes solos. 

La siguiente sería "Gau iluna amaitu da", del disco "Agur jauna gizon txuriari" (1997), donde el público ayudó a cantar a Aitor parte del tema. Resaltar el buen estado de la voz de Aitor y lo gran instrumentistas que son los cuatro componentes del grupo. 

Llegaba el momento de rescatar un tema de su primer disco "Jaiotze basatia" que es uno de los grandes discos de su discografía. Como el mismo Aitor nos dijo, el tema en cuestión, "Begira", era un tema cañero, y la verdad que así fue, con potentes ritmos de guitarra y doble bombo. Destacar la labor del batería Galder que estuvo pletórico a las baquetas durante toda la noche. 

"Doinu ta ideiak sortzen" del "Itsasoz beteriko mugetan", "Agur jauna", y "Gure izaeraren bila" del último disco, serían los siguientes, donde los Su Ta Gar nos demostraron lo profesionales que son, y a pesar de haberse metido a todo el público en el bolsillo, siguieron saltando y sudando la camiseta, y decir que tanto ellos como el público disfrutaron del concierto.

Se iba acercando el final en palabras de Aitor, para ello nos tenían preparado "Rotaflexa garraxika", tema con mucha caña que abre el disco "Agur jauna gizon txuriari", y la gran balada de la banda "Itxaropena", que la ejecutaron con gran maestría y todos los allí presentes cantaron con gran emoción. Simplemente genial este tema.

Por último antes de retirarse, cómo no, uno de los himnos de su primer álbum “Mari”, que sonó increíble y en el cual cantamos y saltamos todos los presentes allí.

Pero la gente quería mas y los Su Ta Gar lo sabían por lo que no tardaron en volver al escenario para realizar un primer bis. No se olvidaron de dar las gracias ala sala 3.60 por su gran labor en la organización del concierto y atacaron con el tema "Jainko hilen uhartean", tema que gustó mucho a los asistentes. 

Después llegaría el turno del otro gran himno de la banda y que no podía faltar en uno de sus conciertos. No sería otro que "Jo ta ke", donde los Su Ta Gar estuvieron magistrales y el publico no les defraudó, ayudando a cantar casi todo el tema. Como curiosidad decir que Asier, bajista de la banda, cantó una parte del tema. 

"Haika mutil", versión de un tema de Mikel Laboa que se editaría en un disco homenaje a éste y también en el formato CD de su disco "Jaiotze basatia", sería la encargada de cerrar este primer bis.

Los más o menos 250 espectadores que acudieron al concierto no paraban de cantar el nombre de la banda, lo cual motivo al grupo a volver a salir para tocar un último tema que sería "Geroaren hazi heziak", de su álbum "Homo_sapiens?" (1999), con el cual dieron por terminado el concierto. 

Al final del concierto la gente no paró de animar y los Su Ta Gar salieron a saludar. Desde el escenario saltaron y aplaudieron mientras sonaba en la sala el tema “Whiskey in the jar” de Thin Lizzy.

Conciertazo de Su Ta Gar en el cual demostraron el por qué son una de las mejores bandas del Heavy Metal estatal en la actualidad. La verdad es que a pesar de que llevan casi 20 años parece que el tiempo no hubiera pasado por ellos, ya que siguen con la misma vitalidad y fuerza que el primer día. Que sigan así muchos años más, y si pasan por tu ciudad no dudes en ir a verlos, ya que no te defraudarán.

Texto y fotos: Txema

 

LA FUGA + EN ESPERA

Viernes 29 de septiembre de 2006, sala El Rockero (Huércal de Almería, Almería)

La Sala ‘El Rockero’ de Huércal de Almería, con menos de un año de funcionamiento, se está convirtiendo en todo un referente para los amantes del Rock en general de una provincia, la almeriense, que no suele ser punto de paso de las grandes bandas del panorama nacional pero que, gracias a esta sala, y a su excepcional sonido, puede que de ahora en adelante sí lo sea. El caso es que el pasado 29 de septiembre, el Rockero iniciaba una nueva temporada musical en la que varias de las bandas más interesantes del país van a asomarse por esta tierra y los cántabros de La Fuga eran los encargados de inaugurar el nuevo ‘curso académico’.

La función estaba prevista para las 11 de la noche. Comenzó con retraso y los almerienses EN ESPERA hacían honor a su nombre y retrasaban su actuación una media hora. La sala El Rockero tiene la buena costumbre de poner teloneros almerienses en sus conciertos y brindarle la oportunidad de tocar con un gran equipo de sonido y ante una audiencia importante. Esta joven banda almeriense, tocó seis temas, cuatropropios y dosversiones (de Extremoduro y Marea), demostrando buenas maneras en una sala que empezaba a llenarse debido a la cercanía de la actuación de La Fuga.

Sobre las doce y cuarto de la noche saltaba al escenario “Desde Reinosa, Cantabria, La Fuga. Era el momento esperado por los allí presentes. Un público, por cierto, muy diverso. Desde los viejos roqueros que conocen a esta banda desde hace varios años, a los seguidores de nuevocuño que se han enganchado a esta banda tras el ‘boom’ que ha sufrido en los últimos meses. Los cántabros tenían muy claro que iban a darlo todo sobre el escenario. Buena prueba de ello fue el corte elegido para comenzar su concierto, que acabaría siendo impecable, dejando un magnífico sabor de boca. "El Manual", uno de sus temas punteros, recogido en el álbum "Negociando Gasolina", era el encargado de dar el pistoletazo de salida. Precisamente este disco iba a ser el gran referente del set-list, ya que hasta ocho temas iban a sonar durante su actuación. En este primer tema ya íbamos a poder comprobar que tipo de concierto disfrutaríamos, ya que a un equipo de sonido impecable, se unía el buen hacer de una de las mejores bandas en directo del momento. Casi sin tiempo para descansar iban a sonar "Despacito", "Pedazo de Morón", "Mi canción","Miguel" y "Hasta Nunca". Para ese momento, el cuarteto cántabro ya se había metido en el bolsillo a la audiencia del Rockero, que, aunque a mí los cálculos no se me dan muy bien, yo cifraría en unos 500 ó 600 espectadores.

Sin embargo, a pesar de que la audiencia ya estaba entregada a ellos, y viceversa, La Fuga no dio tregua y siguió con un directo demoledor, demostrando ser una banda muy compacta, desde Rulo, con una voz singular y característica, hasta el batería Edu, pasando por Nando (solista) y Fito (rítmica), dejando patente que sus 10 años en la carretera les había dado el empaque de gran banda que tienen en la actualidad. Los temas "Majareta", "Nunca Mais" y "Heroína", de los más cantados por el público en la noche, iban a encender el ánimo de una audiencia que disfrutaba con cada uno de los acordes de los chicos de Reinosa, que no paraban de agradecer, siempre en boca de Rulo, el ‘calor’ de Almería, tanto climatológico, como social, supongo.

En este punto del concierto, llega el momento de dosificar esfuerzos y Rulo se queda sólo en el escenario para tocar, en acústico, "Luna de Miel", un tema recogido también en el exitoso "Negociando Gasolina". Tras este ‘descanso’ llegan consecutivos "Las Olas" y "Madrid", justo antes de dar un nuevo respiro a la audiencia que iba a poder disfrutar de un ‘mano a mano guitarrero’ entre Fito y Nando, como introducción a "Baja por diversión", a la que seguirían "Los de Siempre", "Conversación, Habitación","Por verte sonreír", "Mendigo" y "Sueños de Papel". Había pasado una hora y media de actuación y casi no nos habíamos dado cuenta, lo cual es una buena señal de que estábamos disfrutando de la descarga de La Fuga, que en ese momento desaparecía del escenario.

El público estaba tremendamente satisfecho con lo que había visto hasta ese momento pero tenía ganas de más. Aún se echaban en falta varios de los temas emblemáticos de estos cántabros y pasados un par de minutos regresaba a la escena el cuarteto de Reinosa, que, por cierto, parecía estar también disfrutando del concierto. "Amor de contenedor", "Trampas al Sol" y el cantadísimo "Buscando en la Basura", hacían las delicias de un público que, por otra parte, empezaba a temer que la actuación estaba llegando a su fin. Y así lo hizo creer la banda cuando se volvió a despedir, a pesar de que alguno seguía echando en falta algún que otro temazo. De nuevo La Fuga que se va y de nuevo La Fuga que regresa, ante la presión popular, para, esta vez sí, echar el cierre con un tema imprescindible y que merecíamos escuchar como bien señalaba Rulo para despedirse: "P’aquí, p’allá", que ponía el broche perfecto a una noche memorable en la que pudimos disfrutar de un gran concierto de Rock, de lo mejorcito que yo he visto en cuanto a bandas nacionales se refiere. La ecuación había sido perfecta: una magnífica sala, con un equipo de sonido perfecto, y una banda espectacular que superó las expectativas.

Tras casi dos horas de concierto, la lectura fue totalmente positiva. La Fuga, por lo que yo he visto, es, a día de hoy, una de las mejores bandas del Rock del país con un directo que roza la perfección, no fallan un solo acorde, se muestran muy compactos, como ya he dicho anteriormente, muy participativos, simpáticos y animosos con el público y, sobre todo, derrochan la misma ilusión sobre el escenario que una banda que está empezando en este mundo, con la diferencia de que este cuarteto de Reinosa tiene a sus espaldas ya 10 años en la carretera y eso cuenta, y mucho.

Texto: Hallowed Land

Fotos: Kiker

 

BARÓN ROJO + KÜRT + SIN PERMISO

Sábado 10 de junio de 2006, sala El Rockero (Huércal de Almería, Almería)

Segundo asalto en el cuadrilátero del Rockero. Si la noche anterior fueron los pesos pesados de Obús, esta vez le tocaba a otros no menos veteranos, los Barones. La sala tenía una mayor asistencia que con los de Fortu, yo creo que debido a que era sábado y ya había habido mayor difusión del concierto.

Como plato entrante antes de Barón Rojo, dos bandas de aquí, de la tierra, Sin Permiso y Kürt.

Eran las 23:20 de la noche y ya había algo de retraso, mis rodillas me decían que tenía que ser cauto y tener en cuenta que no estoy para muchos trotes. Así que con un botellín de cerveza “sin” en la izquierda y libretilla en la derecha me dispuse a comprobar qué tenían los SIN PERMISO que ofrecer. Ahí estaban, con ganas de comerse el escenario rompiendo con un tema rápido, cañero y punkarra, estilo que desarrollaron en todo su repertorio. Sin casi pausa, como es menester en este tipo de actuaciones, prosiguen con una electrizante y crestil versión de "Dulce Castigo" de los de Orense, que sirvió para que los que no estemos muy familiarizados con la parafernalia Oi y el pogo, esbozáramos una sonrisa de complicidad y aprobación. Mi cuerpo se quiso rebelar ante esos acordes, pero la sensata rodilla me recordó que si sonaba "Campo de Concentración" o "Con botas sucias" un par de horas más tarde acusaría tal abusivo despiporre.

Casi no lo habíamos digerido cuando otro trallazo más a lo Reincidentes desató a las primeras filas que empezaron a bailar pogo de una manera salvaje. A continuación, presentaron la pegadiza y explícita "Puto Yanki", que fue muy celebrada entre los incondicionales que seguían empeñados en destrozarse las espinillas, mientras el batería aporreaba como un endemoniado. Después de esto, creí que iban a tomarse un descanso para reponer fuerzas, pues la siguiente canción comenzaba con una intro algo más pausada, pero qué va, un riff de guitarra crudo y directo nos recordaba que ellos habían venido a hacer Punk esta noche. Aquí ya dije, “me voy a la zona de seguridad”. No les falta humor cuando dicen que nos dedican una balada “¿jebi?”. Un minuto duró la broma en forma de tralla sónica. Guiños en la siguiente a S.A. con toda clase de vocablos que no viene al caso mentar dieron paso a una versión de “unos primillos de Graná”, "Camina o revienta", con un estilo Punk aflamencado que quedó vacilón. Y sin tregua la empalmaron con otro himno Punk algo Ska. Lo que pasa con estos conciertos es que siguieron tocando varios temas, rápidos, seguidos y que casi pierdo la cuenta (14 en total). Se despidieron de nosotros diciendo que éramos la p… y cosas por el estilo.

KÜRT: tenía ganas de verlos, y sobre todo porque era la segunda vez que podía disfrutar de su sonido más ecléctico y sin nada que ver con los Sin Permiso. Con un “buenas noches a todos” comienzan a dar guitarrazos Rubén y sus secuaces, en una intro larga, instrumental y oscura. Esta noche abren para Barón Rojo y se les nota en la cara, están felices por ello. "Camino" es el tema elegido para abrir el concierto. Si bien al principio el sonido no les acompañó, con el rápido "El Pobre", que dedicaron, fue mejorando aunque algunos acoples se podían sufrir aún. Sus incondicionales y fieles de Olula estaban allí y por ello se merecieron otra dedicatoria en "Avaricia", con un riff potente y pesado y con tintes moriscos y un par de cambios de ritmos que quedaron bastante bien. Igualmente dedicaron "Habla antes de pensar" (a este paso se iban a quedar sin personas a las que dedicar, y algunos ya se ponían a la cola), un tema con un sonido fuerte y sucio en los que todo el grupo parecía disfrutar y estar pasándoselo bien. Tras afinar los instrumentos, que después de tanta caña sufren, cayeron "Luchando por sobrevivir" y la balada "Cayendo del Infierno". Y para acabar, "¿Por qué?", más metalero que el sonido oscuro y nirvanero que caracteriza a esta banda. El semblante de Rubén era de auténtica satisfacción, de hecho quién puede presumir de ser telonero de una auténtica leyenda como son Barón Rojo y tener la juventud de la que Kürt pueden alardear. 

Web KÜRT

Señoras y señores, los motores del circo del Rock ya están lo suficientemente engrasados y a punto para que los asistentes esperemos impacientes a que los hermanos de Castro y sus compinches suban al escenario. Y no es hasta las 1:17 horas de la madrugada cuando aparece una figura entre las sombras que se acopla a la batería mientras suena una intro de guitarra avisando que Los Hermanos ya están aquí, dispuestos a no dejar a ninguno de"Los Desertores del Rock" con vida, y es por ello que comienzan con la coplilla que lleva dicho nombre (¿se lo dedicarían a alguien?)

Los allí presentes ya estábamos contentos, huele a nostalgia rockera por toda la sala, y para que no se nos olvide que los Barones no nos van a dejar que nos aburramos prosiguen con "El Pobre", temazo que personalmente me gusta. Ya van dos canciones de su "Larga vida al Rock’n’Roll", y hay que seguir, y lo hacen con "Diosa Razón", del "Metalmorfosis", esto no acaba más que empezar, quedaba mucho aún por desgranar de su ya larga carrera. Para mi sorpresa arremeten con una versión de los australianos más famosos junto con los canguros y que no hace falta presentaciones (Inxs no son, por supuesto), "What´s Next To The Moon", que plasmaron bastante bien. Primer pelotazo directo del "Volumen Brutal" a la cara: "Incomunicación" que comenzó con una introducción a base de jugar con distintos riffs entre Los Hermanísimos. Aquí se recrearon en tocar la armónica y deleitarnos con distintos lucimientos a las seis cuerdas.

Mis vecinos y compañeros de metro cuadrado ya estaban con sus guitarras imaginarias a todo trapo (yo es que soy más de Hammond) y para remate el siguiente trallazo es "Las Flores del Mal" al que le siguió otro del álbum "Desafío", concretamente "Te Espero en el Infierno", formando un puente perfecto con "Cueste lo que Cueste" para entrar de lleno en "Concierto para Ellos", que puso los pelos como escarpias a más de uno de los que allí estábamos. Aquí se permitieron el lujo de hacer algunos guiños a un tema de Queen, del que sinceramente ahora no recuerdo ("Bycicle" seguro que no).

"Cuerdas de Acero", de "En un lugar de la Marcha", fue el elegido para que el ritmo no decayera, y ya las gargantas de algunos estaban perjudicadas de tanto corear. Y es que con cada canción, los más cercanos allí presentes nos mirábamos, sonreíamos como diciendo, “sí ésta también la están tocando, y cómo lo estoy disfrutando”. Volvieron a lucirse con solos de guitarra, que pudieran parecer en algunos momentos a cierto sector del público algo largos, pero esta vez quisieron paliar tal sensación con los clásicos juegos con los allí presentes, al cual le añadieron un medley de música que parecía influenciada por danzas húngaras.

Bueno había que ponerse serios, pues llegaba "Con Botas Sucias" y en este tema es el turno del solo de bajo a cargo del ex–Niágara Ángel Arias, que también tiene su momento estelar. Al igual que hicieran Obús el día anterior, introdujeron entre medias del tema una versión de la "Tierra de las mil danzas" y de otra de Cream que tampoco recuerdo el nombre ahora.

Después de tanto ajetreo y aporreamiento de cuerdas era el momento de hacer un primer descanso para dirigirse al público y agradecer el esfuerzo de los promotores de la idea de la Sala el Rockero por haber parido tamaño proyecto y deseando toda la suerte del mundo para ello. Se presentan y aquí están los integrantes de la cuadrilla de la muerte: Ángel Arias, José Martos y Armando y Carlos de Castro. Es cuando toca pues una balada que relaje el ritmo trepidante de puro Rock, y que mejor que "Siempre Estás Allí", del "Metalmorfosis".

Esto no quiere decir que se iba a acabar la cosa, que va; "Resistiré", aquí ya mi maltrecha rodilla estaba ya por encima de mi hombro y el Hammond lo mandé a freír espárragos. Cogí la guitarra imaginaria de mi vecino de la derecha y empecé a dar guitarrazos que ya quisiera Pete Townshend. La sala se incendió casi literalmente, con todo el mundo en una fiesta que veía que no iba a terminar aún.

Tras la tormenta sónica se retiran, hay que comprender que la edad no pasa en balde y que es el momento de los bises. No se dilatan mucho para no enfriar el local, que a estas alturas estaba con un calor sofocante y asfixiante. "Breakthoven" precede a "Barón Rojo". La gente se sabe las letras y no importa la edad de los que allí asisten, pues todo el mundo las corean.

Otra pausa y ¿qué nos queda? Pues tres joyas seguidas, disparadas como una ametralladora sin compasión: "Son Como Hormigas", "Casi Me Mato" y "Los Rockeros van al Infierno". Mi rodilla debía andar por las primeras filas de fiesta pero es que me daba igual. Esto es una fiesta del quince. Y cómo no podía acabar una fiesta si no es con los acordes del "Smoke on the Water" de los conocidos Purple y colofón final con el "Highway to Hell" de los otros mentados anteriormente. Los parroquianos no queríamos que se fueran, pero una mirada al reloj nos hizo volver a la realidad: son las 3:30 de la madrugada, y estos veteranos del Rock nos han hecho vibrar por más de dos horas. En resumen, un gran concierto, remate final de un fin de semana rockero en una tierra que a veces está sedienta lo mismo de agua que de conciertos, pero que poco a poco va teniendo ideas y proyectos como el que asistimos.

¡¡¡Larga Vida al Barón!!!

Texto y fotos:Wsnake

 

OBÚS + ALTA TENSIÓN

Viernes 9 de junio de 2006, sala El Rockero (Huércal de Almería, Almería)

Por fin alguien se arriesga en esta ciudad caracterizada por el conformismo, desidia, pasotismo… y emprende una apuesta arriesgada poniendo en funcionamiento una sala dedicada exclusivamente para conciertos de Rock y demás estilos que no son de usar y tirar. Nada de pubs o bares convertidos a veces en pequeños escenarios con deficiente sonido, nada de discotecas de chunda-chunda y otras “lindezas” alquiladas para conciertos… una sala en condiciones para el deleite y disfrute de las personas que les gusta la Música en directo. Un grupo de gente se ha liado la manta a la cabeza y ha puesto en funcionamiento El Rockero. Su debut fue una maratón realizada durante unos cuantos fines de semana de grupos de Almería y de otras provincias. El sábado 13 de mayo los asturianos Warcry + la joven promesa de las seis cuerdas,Ángel Ruiz, tocaron allí…

…y para el 9 de junio se tenía previsto que tocaran Strawberry Hardcore, pero finalmente no pudo ser y en su lugar se contrató a los incombustibles Obús, quedando así un fin de semana metalero en Almería con la visita de los dos grandes pilares del Heavy Metal patrio de la década de los 80. Al día siguiente tocarían Barón Rojo, sacando a la venta la organización un bono con las dos entradas en el que te ahorrabas algo de dinero. Servidor no pudo acudir a ver a los Barones al día siguiente ya que coincidía con nuestra fiesta del V aniversario del webzine, celebrada en Madrid con las bandas Deidre y Punto de Mira. No obstante el amigo y colaborador Wsnake acudió a ver también a los De Castro y cía. y próximamente su escrito verá la luz, o surcará el espacio cibernético. 

Ciertamente dudé en ir a ver a Obús. Desde el 2003 no han editado nada, año en que “Segundos fuera” (Rimer Rock) salió al mercado. Hacía dos años y un poquito más (28/05/2004) descargaron en la capital almeriense (a su debido tiempo contado por acá) y pensaba que pocos cambios habría en su repertorio, y así fue. Prácticamente fue el mismo repertorio, hasta por orden, salvo que esta vez tocaron “Sólo lo hago en mi moto” y muy pocas variaciones más. No obstante acudir a un concierto de Obús a estas alturas ya sabe uno que se lo va a pasar bien cantando y disfrutando con canciones que te marcaron en la época que eras más joven, a pesar de que Fortu siga sin caerme del todo bien debido a su exacerbada chulería, prepotencia… y a que cada vez utiliza más la táctica de que la gente cante y cante (dígase “Karaoke Metal”) para reservarse para sus gritos. Es perro viejo Mr. Fructuoso Sánchez.

Tras tomarnos unas cuantas cervezas, acompañadas por sus correspondientes tapas, e incluso servidor se zampó un plato combinado, en un bar frecuentado por nosotros, nos dirigimos, cuando llovía, hacia la sala en el coche de una fermosa amiga. 

El portero que se dedicaba a cortar las entradas no creo que estuviera muy familiarizado en el tema, o eso o que tenía hambre de papel, porque qué le hubiera supuesto arrancar un trocito donde pone “Entrada”. Pues no, a lo bestia arranca un trozo del lado opuesto. Por favor, que tomen esto en cuenta los de la sala y pongan gente competente. Gracias.

Bajando las escaleras que nos dirigen a la sala en sí, comprobamos que ALTA TENSIÓN ya habían comenzado. Entre que empezamos a saludar y charlar con amistades y colegas, tomarnos algo en labarra (con precios decentes, como debe ser), y pitos y flautas, pues no prestamos la debida atención al grupo que abría la velada. Que nos perdonen. Según nos comentaron gente que ya estaban allí, dieron comienzo alrededor de las 23.15 h. El cuarteto con tres músicos jóvenes y otro veterano, y encargado éste de la voz y una de las guitarras, desgranaron un repertorio de clásicos del Rock, tocado y ejecutado de manera muy correcta, por lo que pudimos escuchar. Versionaron, entre otros temas, las más que conocidas“Crossroads”, “Hey Joe”, “Wishing well”, “Knockin´ on Heaven´s door”, “Born to be wild”, “House of the rising Sun”... acabando cuando el reloj marcaba la media noche.

 

La sala como mucho, mucho, se ocupó en 1/3 y es una pena. No sé si por falta de publicidad o a qué fue debido, pero si con un grupo de la talla de Obús aquello no tuvo una entrada digna, no sé qué pasará cuando vayan grupos menos conocidos o con menos nombre.

Cerca de veinte minutos pasadas las doce de la noche los músicos comenzaban a hacer sonar el comienzo de “Sin dirección”, ¿dónde estaba Fortu? al rato de escuchársele aparecía en escena desde un lateral del escenario. El sonido no era todo lo bueno que debía, así lo apreciamos en “Cualquier noche sale el Sol”, donde Paco se junta en el lado derecho de las tablas con el bajista Nacho García (que participó en coros en el último disco de estudio de la banda cuando formaba aún en los industriales Ratio). Fortu finalizaba poniendo cuernos con sus dedos.

Acto seguido y sin descanso tocaban “Cautivos” (no oyéndose apenas los coros), y “Más que un Dios”, con Paco, Fortu y Nacho juntándose adelante. El vocalista soplándose las napias y con la mirada perdida. Los gorgoritos le quedaron bien, en contra de las mallas que lucía. Vale que cada uno puede vestir como le de la gana, pero hay cosas que agreden a la vista, y ciertamente desde ese día me da un poco de grima ver y comer morcilla. Fortu iba embutido en unas mallas negras, que parecían totalmente un pellejo negro, marcando paquetuelo y la verdad, le quedaban francamente mal. Una cosa es querer dar imagen y otra atentar a la vista. Ahora que los fanáticos/as del grupo, y algún defensor a ultranza de Fortu, cual fan histérico/a me llame como quiera por el comentario.

Sigamos con lo que importa, la música. Continuaban sin respiro, tocando un tema tras otro, y defendiendo sus dos últimas obras (más la penúltima, “Desde el fondo del abismo” – Boa Music, 2000). Esto es digno de alabar, ya que no sólo viven del pasado, aunque como he dicho en el principio, si no editan nada, deberían ir cambiando el repertorio. Con “El Crack” Nacho se iba al lugar de Paco Laguna (lado izquierdo de las tablas). Durante este tema el vocalista se coló en la letra.

Tras las dosis obuseras de los recientes trabajos el cantante se dirigía al respetable: “¡Buenas noches, amigos!”.“Nos alegramos de corazón…” y mencionaban la buena labor de la sala… para dar paso a uno de los primeros clásicos de la noche, “Autopista”. Paco tocando su guitarra y fumando. Cantando un chaval el estribillo cuando Fortu dirigió el micrófono a las primeras filas. El hiperactivo bajista se había despojado de su chaleco vaquero, sudando de lo lindo. El chaval de antes volvía a cantar el estribillo, obviando el vocalista el grito que hay grabado en la versión de estudio, soltando un gallo por ahí y manteniendo el grito final, para que la gente quedara estupefacta, pero a mí no me hizo gracia el juego que se trajo durante el tema. Francisco Laguna enlaza el final del tema con otro clásico, y uno de los temas que más me gustan de ellos desde que lo escuché a principios de los 80, “Pesadilla nuclear”. Paco se marcó el solo en el centro del escenario, mientras Fortu se iba al lado izquierdo. El sonido seguía sin ser bueno, predominando la batería de Fernando.

Sin parar, y con Fortu comenzando a cantar pegado al lado derecho de la batería de Fernando (con los bombos con motivos de dianas numeradas), hacían “Marilú”, echándose mano al paquete el vocalista cuando dice “…carne fresca en un puticlub”. Nacho seguía cual gimnasta y correcaminos, yéndose al lado de Paco. Más del penúltimo disco con “Esta vida”. Filtreando con chicas de las primeras filas, y haciendo demostración de sus pulmones cara a cara con Paco. Fumando y con un cubata en la mano, ejerciendo también de “Fortu Mocosete”. Sentado en el borde derecho del escenario dedica a las chicas “Dame amor”. Voz quebrada, cantando la peña y soltando el jodío “¡se me pone morcillona!”, acompañando durante el tema con palmas, y con el final con voz a capella.

Fernando sale de detrás de su batería y con un teclado que hay su lado izquierdo comienza la balada “Complaciente y cruel”. Fortu sentado en el borde con cubata y cigarro empieza a señalar y a decir que nos traerá buenos recuerdos. Durante la canción, y antes de “...Y ya se aburrió de aprender Inglés”, le da la risa tonta, ¿? Manda besitos a la niña de las camisetas, su Paca. ¡Qué tierno! Fuma que fuma y se pega el puntazo durante la buena parte instrumental de meterse el cigarro encendido en la boca, para luego sacarlo igual.

“El que más” sonó genial, con dedicatoria del dedo índice para la Poli. Momento para el lucimiento de Fernando tras sus tambores y descanso para los demás. Vuelven a salir Paco y Nacho y se suman al ritmo impuesto por el baterista, para luego dar paso a “Te visitará la muerte”, con cambio de chaleco a camiseta del cantante, repartiendo éste a diestro y siniestro la señal de la cruz.

Macarreo total con la vieja “Sólo lo hago en mi moto”, metida nueva en el repertorio. Con Fortu dando un grito de rodillas y haciendo un final cañero. Durante “Que te jodan” se monta la fiesta en las primeas filas. En “Dinero, dinero”, Nacho hace de Angus Young al borde del escenario, e intercalan el pegadizo estribillo de “Land of a thousand dances”, para que la gente participe. El sonido durante los últimos temas iba y venía, ¿? Habiendo acoples hacia el final del tema. Con Fortu en plan amoroso, dedicándole un “te quiero” de nuevo a su chica. Final sónico-loco, agarrando Fortu a Paco.

La fiesta seguía con “Vamos muy bien”, sacando una botella de whisky, bebiendo y repartiendo chorreones directos desde la botella a los gaznates de las primeras filas, pillando servidor un buen trago. Juego con el público cantando.

La peña pide otra y otra… su himno “Va a estallar el Obús”, y ante la euforia levantamos a un colega (Mario), con tan mala suerte que los chavales de las primeras filas no lo cogen y cae al foso, creyendo yo que no era tan profundo. El pobre salió un poco magullado tras la caída. Mientras el grupo improvisa instrumentalmente, Fortu presenta a sus compañeros, y Nacho se encarga de presentar al vocalista, que termina haciendo el pino.

El final llegaba con “Esta ronda la paga Obús”, con invasión del escenario y gente cantando, bailando y alguno haciendo “Panza Metal”. Eran las 2.04 h. y se daba por finalizada la fiesta obusera.

Texto y fotos: Starbreaker

 

 

Domingo 8 de octubre, sala Heineken (Madrid)

Tengo especial debilidad por Nexx, he de reconocerlo. Desde que me sorprendieron muy gratamente con “Colours”, su disco debut, descubrí en ellos un buen grupo de rock melódico con una excepcional cantante en la persona de Patricia Tapia. Desde entonces, cuatro han sido las ocasiones en las que he tenido oportunidad de ver a la banda en directo y siempre he disfrutado, con lo que esta ocasión la esperaba con interés, más aún cuando se trataba de la presentación de su segundo CD, “Another dawn”, que pronto tendréis analizado por aquí.

Visto el aspecto de la sala Heineken, yo no era el único que estaba expectante. El éxito de convocatoria, con toda la sala llena de público, es una magnífica noticia que demuestra que este tipo de música, defenestrada por muchos, tiene un hueco importante entre el público español.

Los conocidos horarios tempraneros de la sala Heineken, motivados por una posterior sesión discoteca, hicieron que el concierto comenzara antes de lo habitual. Al menos, al ser domingo, no existieron los inconvenientes laborales que suelen acompañar a este tipo de horarios. Las puertas abrieron a las 8 de la tarde, y una hora más tarde el grupo salió al escenario.

Un video-wall en la parte posterior del escenario nos mostraba imágenes mientras, a oscuras, el grupo tomaba posiciones en el escenario. Óscar Pérez (batería) en su tarima, BernardoLlobregat (guitarra) a nuestra derecha, José A. de la Banda (bajo) a la izquierda y detrás, Benjamín Andrea (teclados), el nuevo teclista, sustituto de Fran Rodríguez, que tuvo que abandonar Nexx hace unos meses por motivos laborales.

Tal y como comienza su último CD, arrancaron el concierto con “Critical”, uno de los temas más cañeros de “Another dawn”. Nuestra posición en las primeras filas para poder hacer fotos decentes tenía el handicap de tener que sufrir un peor sonido, ya que la Heineken tiene un suelo en el cual los decibelios rebotan y nos tiemblan hasta las piernas. En concreto, notábamos un exceso de volumen en el bajo y algo de falta de presencia en la guitarra y el micrófono. En la primera estrofa, Patricia Tapia sale cantando desde detrás del escenario, y ya desde un primer momento demuestra que su privilegiada voz sigue intacta.

Continúan con “A good times comes”, de su primer álbum “Colours”, y es que durante el concierto fueron alternando continuamente canciones de los dos discos que tienen en el mercado. Al grupo se le vio en todo momento muy suelto y compenetrado en escena, con constantes señales de complicidad, signo de que las relaciones entre sus componentes son fluidas, algo que siempre se transmite positivamente hacia el exterior.

Tras estos dos temas, Patricia agradece nuestra presencia allí, comentando el hecho de que la edición de “Another dawn” se ha retrasado demasiado, pero por fin aquí tenemos su presentación. Siempre me sorprende la timidez que demuestra Patricia al dirigirse al público, en contraste con el dominio escénico que muestra en la interpretación de cada tema, llenando el escenario con su pequeña figura y sus buenos movimientos sobre las tablas.

El tema que presenta como tercero de la noche es“Hey father”. Una introducción a la guitarra a cargo de Bernardo da paso a lo que es, en mi opinión, el mejor corte del nuevo disco y en el que Patricia lo borda, algo habitual en todas las composiciones. El solo de Bernardo es brillante, en una buena noche en la que le vimos más integrado en el sonido del grupo y menos pendiente de hacer solos de la escuela Malmsteen de los que en otras ocasiones ha abusado.

“Indiference” marca un descenso en las revoluciones. Se trata de un medio tiempo que la banda aborda con mucho sentimiento. El nuevo teclista, Benjamín, cumple su función de dar el colchón necesario a Nexx para construir sus temas, mientras que la base rítmica formada por José y Óscar dan el soporte necesario al grupo. Hablando de Óscar, este chico cada día es más contundente y versátil, un gran batería que imprime a Nexx una gran fuerza.

Tras el momento de mayor tranquilidad que supuso “Indiference”, la banda vuelve a pisar el acelerador con “Like the poet”, un tema menos agraciado del último disco, que supuso un recibimiento algo más frío, algo que pronto se reparó con “Caught in a trap”, mejor acogida, y sobre todo con “Arches of Faith”, ya del primer disco y por ello con más rodaje.

Llegados a este momento, Patricia se dirige a nosotros para introducirnos en el siguiente tema. “A veces no somos conscientes de la suerte que tenemos y nos preocupamos por cosas que realmente no son importantes. La siguiente canción trata de alguien que se le acaba el tiempo y solo desearía un día más para compartir con la persona que ama”. Tan bonita introducción sólo podía servir para presentar uno de los momentos cumbre de la noche: “One more day”, la preciosa balada incluida en “Colours” que nos puso a todos la piel de gallina por el sentimiento que le puso la banda y, sobre todo, Patricia, que de forma inconmensurable demuestra que es, hoy por hoy, la mejor voz de este país. Sólo esta canción merece el precio de la entrada, pero hay más, por supuesto. “Another dawn” recoge la dulzura de “One more day” y poco a poco nos va devolviendo las pulsaciones, demostrando que Nexx es un grupo completamente maduro, al nivel de los grandes del Rock melódico incluso fuera de nuestras fronteras.

Tras él, Patricia nos recuerda que Nexx comenzó siendo un grupo de versiones, y para demostrarlo nos obsequiaron con un espléndido cover del “Eye in the sky” de Alan Parsons, que el grupo borda, con todo el público bailando. Tras él, dejan a Benjamín con un solo de teclados a modo de presentación como nuevo miembro del grupo, en cuyo final el resto de la banda se une para tocar “Far far away”. Patricia, con nuevo vestuario, sale pletórica, con una interpretación muy superior a la que demuestra en el disco, y es que es en directo cuando demuestra todo su potencial.

La colocación de unos taburetes nos prepara para un set acústico, en el que Bernardo acompaña a Patricia para regalarnos unos emocionantes temas que hacen de esta parte del concierto el más emotivo. “Shine”, incluido en el último disco y, sorprendentemente, una versión acústica de “After the storm”, con una introducción por el video-wall de una tormenta y presentada como “el tema con el que Nexx empezó a ser Nexx y que esperamos que os emocione tanto como aún nos emociona a nosotros”. Y a fe que lo consiguió, la emoción se palpaba en el ambiente, con toda la audiencia volcada, coreando el tema y acompañándolo con palmas. “Control in my life”, la balada que por partida doble nos presentan en el último disco, sirve para cerrar este set acústico, con José sentado con su bajo en la tarima de los teclados.

Un solo de batería no demasiado largo de Óscar sirve para que los pipas desalojen los taburetes montados para el set acústico. Por cierto, entre ellos reconocimos a Dani, ex-guitarrista de Metrópolis VI, ocupándose en todo momento de que nada le faltara a Bernardo.

Cuando la banda volvió al escenario, con cambio de vestuario de todos sus componentes, lo hizo para, comandados por la guitarra de Bernardo, muy sonriente todo el concierto, atacar con “Praying for a life” y “Again”, dos de los temas más cañeros del último disco, en los que Bernardo se explaya con un buen solo, sobre todo en este último. Este alegre final de concierto convirtió esta fase en una fiesta que caminaba a su final. Una intro de Óscar a la batería dio paso a la rockera “Guiding star”, con la banda echando el resto y Patricia haciendo una nueva exhibición de facultades. La conocida “If you could read my mind”, cantada por todos los presentes, sirvió como despedida teórica del concierto.

Tras unos minutos de reclamo, el grupo volvió a las tablas para obsequiarnos con los bises. Únicamente acompañada por el piano de Benjamín, Patricia hace una muy buena interpretación del brillante tema “40 days & 40 nights”, preciosa balada incluida en el primer álbum. Tras ella, y ya con la banda al completo, le llega el turno a la segunda versión de la noche, nada menos que el “Separate ways” de Journey, con un nivel de sobresaliente y con toda la sala cantando y bailando.

Para, ésta vez sí, despedirse definitivamente, eligieron “Remember”, cuya parte instrumental fue alargada para que Patricia fuera presentando uno a uno a los componentes del grupo, y después desaparecer en escena y que la banda extendiera la canción, con Benjamín bajando al centro del escenario con un teclado portátil y tener un “duelo” con Bernardo que se alargó hasta el final del tema y, por ende del concierto, tras dos horas sobre las tablas.

De éxito absoluto puede definirse la presentación de Nexx ante sus fans. El rock melódico español goza de buena salud, y Nexx es su máximo exponente. Esta presentación de “Another dawn” fueron la mejor prueba tras la que todos los presentes nos quedamos con ganas de repetir.

Texto y fotos: Shan Tee

 

THE CULT

Domingo 4 de junio de 2006, sala La Riviera (Madrid)

Ian Astbury + Billy Duffy = The Cult. Pues sí, lo queramos o no, es inconcebible imaginarse a The Cult sin uno de estos músicos (aunque cosas más raras se han visto a lo largo de la historia de la música, la verdad). Así que fuera egos, limando asperezas, descansando Astbury de Riders on the Storm y Duffy, de su nuevo proyecto, Circus Diablo… los dos británicos decidían poner de nuevo en marcha al grupo y hacer una gira por USA y Europa en este año 2006, alegrando a los seguidores de esta gran banda de Rock.

La pareja británica se hacía acompañar para este tour con el batería John Tempesta (ex-Exodus, Testament, Helmet, White Zombie, Rob Zombie), el bajista Chris Wyse, que participara en el último disco de estudio de la banda “Beyond Good and Evil" (2001), y el guitarrista rítmica Mike Dimkich.

 

El día anterior a su concierto en la capital lo hacían en Benidorm (Alicante), junto a Diamond Dogs. En Madrid no había grupo que abriera, y sin este aliciente y 32 € de entrada… ciertamente, esperábamos que por lo menos el concierto fuera más que correcto.

Hacía buen tiempo y llegamos a la sala no teniendo ni siquiera que guardar cola para entrar, por allí vemos hasta actores españoles. Nos situamos mi hermana y yo un poco más adelante que la barra que hay en frente del escenario. Poco a poco esa zona empieza a llenarse de gente. Las 21.30 h. ya son, hora en que se supone que deben de empezar y la puntualidad británica brilla por su ausencia.Parte de los Diamond Dogs están por el piso superior para ver a sus compañeros en acción… pero el reloj sigue corriendo y no aparecen. Los que si aparecen son los pipas probando una y otra vez instrumentos y micrófonos… a ver, sin grupo que abre esto debería estar más que probado, ¿no? Pues nada, prueba que te prueba y ya empezamos a impacientarnos, silbidos de desaprobación, insultos acordándose de la madre de más de uno… se está caldeando el ambiente para mal… pero claro todos nos apaciguamos como borregos al escuchar una hora más tarde de lo previsto (22.30 h.) la introducción con música de la grandiosa película“Clockwork Orange”, o sea, “La Naranja Mecánica” en castellano. A oscuras salen los músicos y ya con luces arrancan de manera espectacular con “Lil´ Devil” (Astbury con pandereta, no siendo la última vez que se hiciera acompañar por ella) y “Sweet soul sister”. La peña cantando, botando y dando palmas con gran satisfacción. Pronto nos olvidamos de la espera, bandíos.

El frontman, con parte de su mano y muñeca derecha vendada, su voz en buena forma (más o menos), pero sin el glamour de antaño, vestido como de andar por casa, con la parte de arriba de un chándal, barbas y pañuelo para el pelo, con una pinta un poco de vagabundo o `homeless´. Presenta la siguiente, con alguna que otra palabra en castellano, “The witch”, con el vocalista con maracas, coros por parte del bajista y de Duffy, que se hace notar con sus guitarrazos y poses con su guitarra en vertical.

En castellano da las buenas noches a la ciudad donde los reciben, y nos habla de sentimiento… Franco…, preámbulo de “Electric ocean”, a la que le sigue, precediéndole agradecimientos en castellano, y con cambio de guitarra por parte de Duffy, “Rain” (de la `old school´, en palabras de Ian), seguida por batir de palmas. De los músicos que les acompañan destaca sobre manera Tempesta, que con un sencillo kit de batería le saca mucho partido, con gran potencia de pegada. Los otros dos, Wyse y Dimkich, son meros acompañantes y se limitan a estar en su zona, parte izquierda del escenario según miramos.

Astbury nombra a su colega Billy Duffy y éste suelta un: “¡Hola, buenas noches!”. Con la calmada “Revolution” la peña sigue cantando con pasión y fervor. Tempesta da inicio a, la única que sonó del “Dreamtime” (Beggars Banquet, 1984), “Spiritwalker”, siguiéndole la gente con palmas, y luego botando (y sudando con gusto) al unísono (¡que recuerdos!), hasta un chaval es llevado en volandas por las cabezas de la peña.

Duffy vuelve a cambiar de guitarra (y seguirá…) y Astbury nos invita a bailar con la dura “In the clouds”, con esos guitarrazos de Duffy que tienen más fuerza y sentimiento que cualquier aspirante a guitar hero de tres al cuarto. El vocalista botando y contagiando al público, aunque algunos no están muy familiarizados con el tema.

Ian sigue chapurreando castellano, pidiendo agua y diciendo “mucho caliente”. Presentando la siguiente del álbum “Ceremony” (Beggars Banquet, 1991), siendo el tema “Wonderland”, y haciendo mención al comandante Che Guevara, Picasso, Gernika… los riffs de Duffy geniales. Acabando el bajista fuera de su parcela en el centro del escenario.

Ian y Billy se cogen de la mano, se sientan los dos solos en el centro de las tablas y con acústica, seguidos por palmas, tocan “Edie (Ciao baby)”. Duffy con los brazos abiertos y el público vitorea… guitarrazos y locura general con “Fire woman”. Con Astbury empujando al bajista amistosamente.

“This is Rock and Roll!!!!!”, así presenta“Peace dog”, botando una vez más Astbury y repartiendo botellines de agua a las primeras filas. "Rise" es la única concesión a “Beyond Good and Evil” (Atlantic, 2001)

Arrojan un cinturón y Astbury jocosamente intenta subastarlo, empezando desde un euro y subiendo de unidad en unidad… para al final arrojarlo al público. “Wild flower” nos la dedica llamándonos cabrones en el idioma de Shakespeare.Nombrando al guitarrista en el solo y éste girando y girando su brazo en la parte final del tema. Enorme ovación y es que no es para menos.

“¿Una más?”, e intenta picar a la gente nombrando a Barcelona, sitio de su siguiente fecha. “Love removal machine” suena grandiosa y su final es bestial. Durante la interpretación el vocalista se va al extremo derecho del escenario y la gente botando al ritmo del tema. Abandonan el escenario sobre las 23.43, pero ante los “oes” salen al momento agradeciendo la respuesta.

El guitarra solista anima y hacen dos del lejano “Love” (Beggars Banquet, 1985), por un lado “The Phoenix”, y por otro, para terminar en total frenesí con la buenísima “She sells sanctuary”, con lanzamiento de dos balones del Mundial de Alemania, el primero que lanzan llega directamente a mi puño, siendo alguien “espabilado/da” devolviendo uno al escenario, y casi rozando la batería.

Faltando cuatro minutos para la media noche salimos de allí sudando y con gran alegría de haber visto en buena forma el regreso de esta gran banda.

Texto y fotos: Starbreaker

 

 

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