Conciertos 2004

2004

 =RATIO= + NOXTROMO Sala Arena (Madrid)
 RUSH T-Mobile Arena (Praga, Rep. Checa)
 MÄGO DE OZ La Ermita de Sant Antoni (Villajoyosa, Alicante)
 BARÓN ROJO + JULIO CASTEJÓN Y LOS TRÍPODES + KARNAK Recinto Ferial (Azuqueca de Henares, Guadalajara)
 EASY RIDER Sala Gamma (Murcia)
 FITO & FITIPALDIS Plaza de Toros Las Ventas (Madrid)
 RUSH Wembley Arena (Londres, UK)
 VII LORCA ROCK FESTIVAL Antiguo Cuartel de Infantería (Lorca-Murcia)
 JETHRO TULL Fortaleza del Sol (Lorca-Murcia)
 SCORPIONS + TWISTED SISTER Campo de Fútbol del Polideportivo Municipal (Atarfe-Granada)

archivo  

 

=RATIO= + NOXTROMO

Jueves 30 de septiembre de 2004, sala Arena (Madrid)

Me parecía pretencioso que =Ratio= presentaran oficialmente su segundo disco en la capital del país en una sala como Arena, que sin ser de excesivamente grande, está destinada a grupos nacionales medios con tirón y extranjeros que no pueden llenar salas de mayor capacidad. Aunque no sabía exactamente si tendrían una gran legión de seguidores en su ciudad de origen... pero no me equivoqué. Si al poco público que se dio cita esa noche (soy malo calculando, pero no creo que sobrepasaran con creces las 100 personas) le restamos las invitaciones... no sé exactamente cuantas entradas vendieron, pero pocas, pocas.

Días antes del concierto en un e-mail del grupo recordándonos el evento nos informaban de que los invitados serían NOXTROMO. Uno había oído el nombre de dicha banda, pero nada más. Así que con una sala prácticamente vacía y helada (la manía que tienen en algunos sitios de darle al aire acondicionado a todo meter, con lo perjudicial que es, ¡leñe!) cuando faltaban quince minutos para las 21 h., salían las cuatro malignas criaturas entre el efecto del humo, sonando una intro y centrándose rápidamente nuestras miradas en la enorme figura del cantante David Salinas “Godzilla”, vestido con una sotana y portando una vela y una cruz (que al final acabó invertida), que recitaba unas frases. Luego sonó “¿Dónde está tu dios?”, perteneciente a su CD maxi “Voces de mi interior” (2003), poniéndose David una careta de demonio. El sonido era apagado, con poca fuerza, y comentando esto con Anaxides de repente el sonido subió.

Tras una risotada final en el tema, nos daba las buenas noches (aprovechando el bajista José Luis Redondo “Chely” para apagar la vela artificial que estaba puesta encima de los teclados del siguiente grupo) y daban paso a “Inocente”, con una intro tenebrosa y es que consiguen terroríficos ambientes con los samplers, y teclados de José Álvarez “Lectter” (situado al fondo del escenario con sus “cachivaches” encerrado en una jaula), que unidos a las seis cuerdas de Sergio Laso “Slanox” y al bajo, logran un Metal Industrial atractivo para mentes enfermas, con la voz cavernosa y gutural de “Godzilla”. Este intentó animar al escaso público en vano, aunque eso no le importaba al guitarrista, que empezó a moverse por el escenario. Por lo menos la gente aplaudió al final.

Preguntándonos si había gente ahí abajo, nos hacían embarcar en la nave “Noxtromo”, haciéndose acompañar por una calavera. El sonido seguía siendo apagado, especialmente las cuerdas.

El frontman seguía presentando los temas de forma terrorífica: “¡ya está aquí, ha nacido el hijo del terror!”, agarrando esta vez un muñeco. Seguía diciendo: “en una noche de terror como esta, faltan dos cosas, gritos y sangre... “Gritos con sangre” (de su CD maxi). Los tres del frente cabeceando agachados al unísono. Intentaba de nuevo que participáramos gritando sangre, incluso dirigiendo el micrófono al público, pero allí o poquitos conocían al grupo o eran todos muy tímidos, eran las dos cosas. El guitarra se encargaba de los coros.

En esta ocasión la historia era de una joven que viajaba en coche... “Autopsia macabra”, saliendo una chica a escenificar con un camisón blanco y con un muñeco en su mano. El vocalista hacía movimientos robóticos, instando al público a que botaran, pero nada, no había manera de que la gente respondiera, ni con el estribillo.

Seguíamos con historias para no dormir: “Una historia de amor, vendí mi alma al diablo por una mujer... ¡y ella me traicionó!... “Maldita seas”, mezcla de voz gutural con voz normal... y acabando con un “¡maldita seas, mi princesa!”.

Vestido de carnicero (con peto blanco ensangrentado) y con una mano amputada, llegando a acariciar al guitarrista, dieron paso a la locura con “Voces de mi interior”, sacando luego una motosierra y dándonos las gracias por estar allí, diciendo el nombre del grupo y ¡a botar!, cabeceando los tres de nuevo y poniendo el final a su macabra descarga.

Cincuenta minutos de puro Metal Industrial Extremo Gore (¡toma etiqueta!). Me gustaron, a pesar del sonido y de la poca respuesta del público, y aunque su performance no es original, les queda bastante bien como ambientan cada canción.

Tristemente este concierto fue el último de José Álvarez “Lectter” que, tras cuatro años en el grupo, ha decidido dejarlo. Ahora la banda está a la búsqueda de un teclista y de un baterista.

Web NOXTROMO

Acudieron algunas personas más (pocas) ante la inminente salida de =RATIO= (unos minutos pasadas las 22 h.). Días antes el amigo Javibackyard (¡gracias, fiera!) me hacía llegar su segundo y último disco, “Unreal” (2004), para así estar familiarizado con los temas de los industriales madrileños. El disco me pareció bueno e interesante. Y en su hora (y pocos minutos más) de actuación tocaron casi todo el disco y algunos temas del anterior “Interface” (2003), pero lamentablemente me defraudaron.

Unas sirenas giraban y proyectaban su luz por la sala, comenzando el quinteto (había regresado el baterista Anono a la formación hacía poco) invirtiendo el orden de los dos primeros temas de su reciente CD, “Political dead loss”, encargándose de los coros el bajista GGR (el más activo del grupo, junto con el vocalista y líder Sinner), y “Drilling me”, sonando la batería desangelada y el tema más crudo que su versión de estudio.

Turno de su primera obra con “Asylum”, tema que como los demás que conforman “Interface” no había escuchado, pero los teclados y programación de Varilux me sonaban poco contundentes, siendo la contaste durante toda su actuación, haciendo esto que los temas sonaran con poca chicha.

Otro defecto que les encontré era la manera de llamar la atención de Sinner entre tema y tema, muy soso o haciendo gracias mal hechas (hablando cutremente a lo Chiquito). El guitarrista KradKK aprovechaba para quitarse su tres cuartos de cuero, y quedarse a pecho descubierto con su careta de Jason (¿no le daba calor?).

Hicieron seguidas “Electronic sins” (con teclas al final a lo organillo barato y el “Pecador” cantando arrodillado las últimas estrofas) y “Gimme your brain”, pidiéndonos el vocalista que les diéramos nuestras cabezas y comentando que éramos una gente inteligente viendo una gran banda... ejem, ejem.

Continuaron desgranando temas del disco editado por Rimer Rock este año (por cierto, es una de las pocas bandas, en disco, que salvaría, de ese sello), “It´s pain” y “The answer”.

Vuelta a intentar animar a los pocos congregados, llamándonos bujarrones, pero poco caso se le hizo. Para mí la actuación cada vez iba dejando de interesarme, ni incluso con su marchoso y movido “Future is now” (encuadrado por el cantante en el Punk Rock).

Otra del primero, “Freak world”, esta vez sí, sonándome el grupo conjuntado y pareciéndome un buen tema. Descanso para Sinner, para quedarse el grupo haciendo la instrumental “NT3”. Seguida de “Love suicide” y “Unreal”, con participación final, como en el disco, de Kimberly Runaway susurrando.

En “Hatred” la guitarra no se oía, sonando la batería lejana y floja. Me fijé en la gente y había grupitos charlando y la mayoría pasando de mirar al escenario. Sigo diciéndolo, la sala se le quedó grande y creo que no fue un buen día para el grupo.

Nos agradecían el haber acudido allí un jueves, teniendo en la tele Gran Hermano, despidiéndose con un gracias en inglés y un buenos días, ¿?.

Nadie pedía que volvieran a las tablas, si acaso algún que otro tímido silbido. Pero salieron al instante, llevándose la guinda del pastel el cantante al decirnos que nos fuéramos a tomar por..., hay maneras de provocar al personal y si se hace hay que hacerlo con gracia y no de la manera en que lo hacía. Sinner con una vela roja interpretó, si mal no recuerdo, “I.W.D.”, siglas de “I Wanna Die”. Finalizando con “Waste”, pero antes soltando otra de sus “lindezas” diciendo que era el último, que no tenían más (tener claro que tienen, otra cosa es que no tuvieran programados más, aunque viendo el desarrollo del concierto... mejor) y que no le salía de los huevos.

Es posible que el escaso público hiciera mella en sus ganas, pero eso no es excusa, además de tener que haber sonado con más fuerza, especialmente las teclas y samplers. Lo vuelvo a decir, una desilusión. Puede que si los vuelvo a ver otra vez mi punto de vista cambie, pero hasta entonces pensaré que bien en estudio y muy flojos en directo.

El pasado nueve de octubre nos comunicaron vía e-mail que habían causado baja en el grupo el baterista Anono (de nuevo), el guitarrista KradKK y el bajista GRR.

Web =RATIO=

P.D.: Agradecer a Kimberly Runaway su buena labor en la difusión de la música del grupo y sus fotos.

Texto: Starbreaker

Fotos: Lamentamos no poder ofreceros fotos que tomamos con nuestra cámara, pero debido a un infortunio con el ordenador las perdimos. Así que las fotos están sacadas de la página web de cada grupo.

 

RUSH

Sábado 25 de septiembre de 2004, T-Mobile Arena (Praga, República Checa)

12 años son mucho, mucho tiempo, quizás demasiado. Es lo que hemos tenido que esperar los fans de la banda para verlos a este lado del Atlántico. Después de los primeros rumores, se comentaba la venida de la banda por primera vez a España, exactamente a Barcelona, pero la cosa no cuaja. Así pues, no nos queda más remedio que coger carretera y manta, avión más exactamente, y exprimir el maltrecho bolsillo. Pero la ocasión lo merece. Después de considerar las opciones, me decido por Praga. Al aliciente musical se añade el turístico. No conozco la ciudad y las referencias, satisfechas, son excelentes. Esperando el vuelo oigo comentarios sobre la banda a otros pasajeros. Sonrío. Parece ser que no soy el único atrapado por la magia de los canadienses.

El recinto del evento es un local donde juega el equipo local de hockey sobre hielo. No es muy grande y me evoca recuerdos del desaparecido y entrañable, por la cantidad de conciertos a los que asistimos en él, Pabellón del Madrid. Esto me ratifica en la ocasión perdida por nuestros queridos promotores. Unas 6.000 personas casi llenan el local, exceptuando las gradas laterales superiores, desiertas. Seguramente están vetadas al público. El precio de la entrada me parece relativamente barata, 25 euros al cambio, viendo lo que se estila últimamente en nuestra querida piel de toro. Sigo sonriendo en la puerta del local. Hablan castellano a mi lado. Catalán cuando lucho, literalmente, por comprar una camiseta en el único puesto de merchandising disponible. De nuevo el castellano aparece camino de los servicios. Y nuestros queridos promotores sin enterarse.

Sentado en el lateral izquierdo, observo el montaje. Los chicos son famosos por sus espectaculares shows, especialmente luminotécnicos. Nada aparatosos, pero terriblemente efectivos. Sé a lo que atenerme, tuve el placer de disfrutarlos en su anterior periplo europeo. El gran kit de batería, un circulo percusivo, en el medio. A la izquierda dos enormes racks de amplis del Alex y a la derecha... ¿lo último en tecnología de sonido para bajistas? ¿el mega-amplificador? No, dos secadoras y la típica máquina expendedora de bebidas y chocolatinas... funcionando. Por supuesto, para que la broma sea completa, con sus respectivos micrófonos.

Con unos minutillos de retraso empieza el show con una filmación. Las proyecciones nos acompañarán durante todo el show, siendo parte importante en momentos puntuales. Jerry Stiller, padre del famoso Ben, y para que lo situéis, el padre del gordito en la serie Seinfield, nos da la bienvenida, o eso creo, embutido en una camiseta con el famoso logotipo de la banda y subtitulado en checo. Cortesía para el país anfitrión. Un medley inicia el concierto propiamente dicho. Reconozco extractos instrumentals del “Fiding my way”, “Anthem”, “Bastille day”, “Cygnus X-1”, “Passage to Bangkok” y “Hemispheres-Prelude”. Todas de la primera época de la banda, sin salir de los setenta. El primer tema completo es “The spirit of radio” (de “Permanent waves”), le sigue “Force ten”, ya de la década de los ochenta, y saltan a los noventa con “Animate” (tema que abre “Counterparts”).

La banda luce años y arrugas, pero la experiencia (es la gira del treinta aniversario) es un grado. Más aquí. Tampoco hemos venido a ver una demostración gimnástica o de posturitas. La música es lo primordial y todo lo demás, incluidos músicos, están a su servicio. Alex Lifeson es un excelente guitarrista, sobrio pero efectivo. Geddy Lee es un portento de las cuatro cuerdas. La voz flaquea en algún momento, pero en general, sale airoso. Los teclados lo dejaremos en anecdótico. Y que decir del percusionista Neil Peart, el maestro de toda una generación. Rebajarle a simple batería es menospreciarle. Simplemente, apabullante.

Los tres forman una sólida máquina que avanza sin respiro. Son ahorrativos con las palabras durante todo el show. O más exactamente Geddy, que además de vocalista, ejerce de portavoz. Los momentos de comunicación con el público, incluyendo presentaciones de temas, son contados. Quizá por ello, para los más neófitos puedan parecer fríos. Lo suyo es la comunicación musical, una simple, pura y sencilla máquina de hacer música. El sonido, en líneas generales, es bueno. El bombo de Neil no termina de oírse correctamente durante todo el show. A veces el sonido pierde transparencia y la voz de Geddy se hace ininteligible. La acústica del local, un techo demasiado bajo, no ayuda mucho.

“Subdivisions”, “Earthshine”, “Red Barchetta”, “Roll the bones”, “Bravado”, “YYZ”, se van sucediendo con sus alusivas proyecciones. Unas veces pequeños cortos, otras simplemente un fondo de colores cuasi psicodélicos. Simpático el esqueleto bailón del “Roll...”. Con “The trees” la batería gira 180 grados y Neil utiliza la parte electrónica del kit, con lo que el tema pierde fuerza.

El disco “Feedback” es la excusa para ésta gira y presentar “nuevo material”. La banda nos ofrece la versión de The Who “The seeker” y finalizan con “One little victory” de su último disco original, “Vapor trails”. ¿Finalizan? ¿Sólo hora y cuarto? Acaba el tema, Alex y Neil salen corriendo y Geddy nos anuncia un breve parón de 20 minutos. El susto se pasa.

Recuerdo aquella vieja recomendación de cine de sesión continúa, y visito el bar. Vuelvo a sonreír. Mis “compañeros” de barra son catalanes, quizás valencianos.

Nueva película y la banda ataca “Tom Sawyer”, “Dreamline”, “Secret touch”, “Between the wheels”, viejos y nuevos temas. “Mystic rhythms” y “Red Sector A”, de nuevo con la parte electrónica de la batería, y mi apreciación anterior se confirma. El sonido pierde contundencia. No termina de convencerme. Sobre todo el sonido de la caja, escasamente presente.

Llega el solo de batería. A mi parecer sobra, al menos en su primera parte. Neil ya demuestra durante todo el set un extraordinario trabajo percusivo. Si acaso, la segunda parte del solo se hace más amena al desarrollarse sobre un viejo tema de jazz. Le acompañan viejos jazzmen, vía filmación. Al termino, Neil desaparece.

Sillas y acústicas. Geddy y Alex nos obsequian una bonita versión de “Resist” (de “Test for echo”), me gusta más que la original. Empalman la “nueva” “Heart full of soul”, de “Feedback”, dónde a media ejecución el trío vuelve a completarse.

Vuelta al formato eléctrico. Tres partes de “2112” (“Overture”, “Temples of Syrinx” y “Grand Finale”) enlazan con un fragmento de “La Villa Strangiato” y “By Tor & and the Snow Dog”. En ésta, Alex nos demuestra que lo suyo no son las imitaciones caninas. Hasta Neil, por primera vez en la noche, deja su gesto serio y le ríe la gansada. “Xanadu” y “Working man” nos llevan al final del concierto y de la gloria.

En la salida para el bis, Alex y Geddy se pasan por las secadoras, sacan la ropa que ha estado dando vueltas durante todo el show. Camisetas del grupo que lanzan a las primeras filas.

Las versiones de “Summertime blues” y “Crossroads” (ambas de “Feedback”) y la propia “Limelight” (que cerraba la cara A de “Moving pictures”) cierran tres horas y veinticinco minutos de un fantástico sueño. Alex y Neil salen de nuevo corriendo y Geddy se despide por todos. No me gusta éste detalle de falta de educación y respeto, por parte de aquellos, para quienes, en definitiva, pagamos sus facturas.

El público, checo, polaco, germano, y por supuesto, hispano, desfila hacia la salida. Miro absorto hacia el escenario y sonrío. No, no hay nadie alrededor. Camino del exterior miro el puesto de merchandising. La guerra en el puesto de merchandising sigue. Haciendo el agosto en septiembre.

Espero que no tengamos que esperar otros doce años para verlos encima de un escenario. Y si puede ser cerca de casa. Aunque sus últimos discos no me llenen, si lo hace su directo.

Texto: Monraymon

 

MÄGO DE OZ

Sábado 25 de Septiembre de 2004, La Ermita de Sant Antoni (Villajoyosa, Alicante)

Antes de comenzar con el concierto en sí, quisiera que leáis las causas por las que Mägo de Oz han venido a tocar a mi pueblo:

Desde hace unos años, el Ayuntamiento está haciendo que tengamos dos conciertos de grupos conocidos por año sin pagar un duro, este año la novedad consistía en que uno de los conciertos se iban a elegir vía votaciones en la página web (el otro era Chenoa).

No sé cómo hicieron la elección de los grupos, supongo que mirando las cifras de ventas de discos y popularidad, así que entre tres grupos había que elegir uno, los elegidos eran: El Canto del Loco, Fito & Fitipaldis y Mägo de Oz.

Conociendo al concejal encargado de traer al grupo elegido –antiguos compañeros de clase-, yo tenía claro antes de las votaciones que los elegidos serían El Canto del Loco. Sorprendentemente el porcentaje de votaciones fue (no me sé las cifras exactas) alrededor de un 80% Mägo de Oz, 15% El Canto del Loco y 5% Fito & Fitipaldis. La cosa parecía más que clara, pero no, a los pocos días dicho concejal salió en la prensa local diciendo que sintiéndolo mucho Mägo de Oz no podían tocar ya que tenían un concierto en la fecha indicada. Mentira, al menos en la sección de conciertos de su página web esa fecha estaba libre. Por lo tanto los elegidos fueron El Canto del Loco.

Obviamente la mayoría que votó a Mägo no se quedó callada (ojo!, yo no voté), tras la elección del concejal de “tocan el Canto del Loco porque me gustan a mí y además no me gustan las pintas raras” (esto lo digo yo, no lo dijo él). Así pues y viendo que la cosa se calentaba, dicho concejal volvió a salir en la prensa diciendo que “si el pueblo de La Vila quiere ver a Mägo de Oz, lo van a ver”, así que este año hemos tenido tres conciertos: El Canto del Loco, Chenoa y Mägo de Oz.

El lugar donde iba a celebrarse el concierto era en un descampado, llegamos con algo de retraso sobre la hora prevista para empezar el concierto, y al llegar al recinto nos encontramos con lo esperado, todo prácticamente lleno, familias enteras con niños que apenas tenían 8 años y gente conocida que nunca te esperas que asista a un concierto de rock disfrazados de heavy, obviamente dentro de sus posibilidades.

El concierto empezó con algo de retraso, de nuevo la vela blanca con la cruz roja en medio tapaba el impresionante escenario del barco de los Mägo, empieza a sonar la intro “Obertura MDXX”, histeria colectiva por parte de la gente. El escenario se trata del que están utilizando para esta gira, sin cambios, o sea un galeón, en la parte de arriba se ubican los teclados y la batería. Sale Txus con la bandera de La Vila por si no se habían metido aún al público en el bolsillo y el concierto empieza con “Van a Rodar Cabezas” y un “bona nit”, donde los fuegos artificiales hacen acto de presencia. El sonido en líneas generales no fue muy bueno, la verdad es que el lugar donde tocaban tampoco daba para más, se escuchaba todo como muy apelotonado.

“Fiesta Pagana” y otra explosión de fuegos hizo que la mayoría del público botase de principio a fin. “Jesús de Chamberí” fue la siguiente, con menos voces por parte del público, por cierto, Txus ha incluido una parte con doble bombo (por si no tenía mucho con uno...).

José estaba cantando muy bien, aunque para mi gusto abusó demasiado de agudos, el concierto siguió con “El Que Quiera Entender Que Entienda”, de vuelta a la actualidad con “El Atrapasueños” y la larga “Gaia” con José electrocutado en la silla eléctrica al final del tema.

Un solo de teclado bastante mediocre dio paso a una versión acústica y bastante pobre de “El Cantar de La Luna Oscura”, la verdad es que la destrozaron. Al acabar José nos presentó al grupo, la cosa se hizo eterna, no se puede tardar 2 minutos en presentar a cada uno, el momento jocoso vino cuando presentó a Sergio como el mejor bajista de España, CLARO.

Tras cortar el ritmo con tanto discursito y presentación vino “Satania”, en una muy buena versión, “Noche Toledana” dio paso a “Astaroth”, donde apareció en la parte de arriba una chica de muy buen ver con indumentaria mora bailando tal cual durante toda la canción, hay que ver qué movimientos tan sensuales, Isa se llama y se llevó una grandísima ovación (hay que ver cómo somos en este pueblo). Por cierto, la parte que cantaba la chica estaba grabada.

“La Leyenda de la Llorona” dio paso a otro de los temas más coreados “La Danza del Fuego”, a continuación discursito breve de José y una sorpresa, “La Venganza de Gaia”.

Txus bajó de su batería para “obsequiarnos” con otro discurso eterno y enseñarnos que lucía unas mallas blancas donde se le trasparentaba un tanga ¿rosa?, la cosa no hubiera tenido mayor trascendencia a no ser porque un foco iluminó a Txus en todo el culo por si alguien no lo había visto, patético, como patético fue verle cantar en “La Rosa de los Vientos”, a esto lo llamo yo egocentrismo, menos mal que la cosa se arregló con “Hasta que el Cuerpo Aguante”.

De nuevo más discursos por parte de Jose para presentarnos “Resacosix en Hispania”, con la aparición de la “superpolla” y el texto de “cabrones”.

Y para finalizar más bises con la celebrada “La Costa del Silencio” y un genial “Molinos de Viento”, con José encendiendo los cañones del barco (que por cierto, fallaron dos).

Ha habido pequeños cambios en el repertorio con respecto al concierto que vi en San Vicente a primeros de año, cambios que dicho sea de paso han quitado canciones más viejas para incluir nuevas.

Un concierto que no pasará a la historia, que con menos discursito hubiera estado mejor y en el que se notó que Txus va a peor en todos los sentidos.

Texto: Agustín Galiana “Aguskill”

 

BARÓN ROJO + JULIO CASTEJÓN Y LOS TRÍPODES + KARNAK

Viernes 24 de septiembre de 2004, Recinto Ferial (Azuqueca de Henares, Guadalajara)

El verano llega a su fin, y muchos pueblos de la geografía española celebran sus fiestas patronales. Azuqueca de Henares es uno de ellos, y este año tuvo a bien organizar un concierto de Rock la mar de interesante. La cercanía a Madrid era un aliciente más para que muchos nos acercáramos desde la capital para ver a estas leyendas vivientes del Rock español. El día anterior nos enteramos que, además de los grupos “grandes”, dos bandas locales iban a abrir la velada, así que ya nos hicimos a la idea de que aquello no iba a acabar muy pronto, precisamente.

Llegamos a una hora prudencial, esperando encontrarnos al primer grupo a punto de salir a escena. Y cuál no sería nuestra sorpresa cuando al acercarnos al escenario vimos la imponente figura de Eduardo Kinderman sobre las tablas. ¿Qué pasa aquí? Pues que en esos momentos se estaba efectuando la prueba de sonido de Julio Castejón y los Trípodes, y la cosa no pintaba muy bien. Me acerqué al escenario y por señas me identifiqué ante Eduardo, que me espetó a que esperara a que la prueba finalizara para que pudiéramos hablar tranquilamente.

Mientras Julio se encabronaba porque aquello no conseguía sonar en condiciones, me fijé en las características del recinto: Un amplio escenario cubierto por mucho equipo (tres baterías y un cerro de amplificadores y cables le daban aspecto de laberinto), con un techo de uralita que nos protegería de una hipotética lluvia, pero que causaba pesadillas al técnico de sonido. El lugar destinado al público también estaba cubierto, y la parte opuesta al escenario eran barracones de las típicas peñas de las fiestas, con unos paneles de uralita que terminaban por devolver el sonido al escenario. Un desastre. Quise creer que cuando aquello se cubriera de público, esos rebotes cesarían, y con esa esperanza me dispuse a darme uno de los placeres que esta vida nos ofrece: me fui a comer algo. Para ello me interné en los chiringuitos festivaleros que estaban anexos al lugar, y pronto me envolvió ese pegajoso olor a fritanga tan característico. “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”, pensé, así que pedí un bocadillo de chorizo frito. Con dos cojones. A día de hoy aún me está repitiendo el chorizo. Me di un breve paseo por el recinto ferial para comprobar que aquella feria era como cualquier otra: una plaza de toros prefabricada, puestos de algodón dulce, sorteos de perritos piloto, cachivaches para sentirse como en una batidora... no faltaba de nada.

Volví al escenario. En esos momentos había finalizado la prueba de sonido, y Eduardo Kinderman estaba buscándome. Me acerqué a saludarle, y nos dimos un abrazo. Con su tamaño cercano al del Yeti yo parecía un pitufo a su lado, así que debo agradecerle que me dejara respirar. Pronto aparecieron el resto de los Trípodes y nos enganchamos en una animada charla en la que enseguida comprobé su grandísima valía personal. Un diez para ellos.

Eran ya las 11 de la noche y empezaba uno de los grupos locales. me situé cerca del escenario, a ver qué me encontraba...

KARNAK

Según me enteré posteriormente, Karnak vienen de quedar segundos en un concurso de rock organizado en Azuqueca, abierto a bandas de todo el territorio nacional. El grupo lo forman María Arajujo (voz), Alfredo Almenara (guitarra), Héctor Bonilla (guitarra), Sergio “Jotero” (bajo), Roberto Feijoo (batería) y Juanjo López (flauta, teclados), todos ellos muy jóvenes y residentes en Azuqueca, lo que convirtió su concierto en una fiesta llena de complicidad con alguna de las peñas que se acercaron a ver su actuación. Su idea de la música es bastante común hoy en día, con un heavy metal cercano al power con la medieval presencia de una flauta, nos recordaba inequívocamente a los Ñu de “Nessa”. El grupo demostró buenas maneras, aunque evidentemente le queda mucho camino por recorrer. La cantante María tiene posibilidades, aunque se mostró demasiado estática en escena, lo que se podría aplicar al resto de componentes excepto a Sergio “Jotero”, el bajista, al que se veía de muy buen humor y con muchas ganas de juerga, ganándose al público con su simpatía. En la media hora larga de que dispusieron ofrecieron lo mejor de su repertorio propio, con la inclusión de un par de versiones, una acertada “El guardián de tu piel” (Beethoven R.) y una menos brillante “Power” (Helloween). Se notaba que estaban en su pueblo y que estaban en fiestas, y el jolgorio que montaron con alguna de las peñas presentes era manifiesto. Desde aquí les deseamos suerte en este camino pedregoso que es a veces el heavy metal.

Tras su actuación, se avisó que el otro grupo local que iba a actuar, Algo Razonable, no iba a poder hacerlo dado que el día anterior su cantante había sufrido un accidente, así que nos dispusimos a disfrutar del resto de la velada.

Faltaban 10 minutos para la medianoche cuando se apagaron las luces y los músicos tomaron posición sobre el escenario, bajo la atenta mirada de un público que ya abarrotaba el recinto: Eduardo Kinderman (bajo) y Paco Benítez (guitarra) en los extremos, Carlos Parra (teclados) más centrado, Tony Sánchez (batería) sobre una tarima en la parte central, y delante de él, Julio Castejón tras unos teclados. Yo soy muy malo para calcular audiencias, pero se hablaba de 4.000 personas, cifra que se me antoja algo exagerada, aunque bien es cierto que allí no cabía ni un alma más. Varias generaciones nos encontrábamos allí, desde tarras bastante veteranos con sus hijos hasta jovenzuelos uniformados con las camisetas de sus peñas.

Una introducción diferente a la del disco da paso a “El Corazón de la Manzana”, y la primera alegría la siento al comprobar que los esfuerzos previos por conseguir un buen sonido habían sido satisfactorios. Y también acerté al pensar que con el aforo completo se iban a evitar esos rebotes tan molestos procedentes de la parte posterior del recinto, así que no había nada que nos impidiera disfrutar del concierto.

Y bien que disfrutamos, porque Los Trípodes son una banda muy competente, conjuntada y con mucha calidad, y si a eso le añadimos un cerro de canciones muy brillantes, tanto las clásicas de Asfalto como las correspondientes a esta nueva etapa, tenemos algo que nadie se debería perder. Alguno de los presentes se mostró impaciente y empezó a pedir a Barón Rojo, aunque luego comprobé que únicamente quería dar la nota.

El siguiente tema fue “Vidas paralelas”, una de mis canciones preferidas del último disco, plena de emoción y sentimiento. Me sorprendió favorablemente el hecho de que había mucha gente que conocía y coreaba estas nuevas canciones, indudablemente menos rodadas que los clásicos de Asfalto que vendrían más tarde.

A estas alturas el concierto ya era un pleno éxito, y eso se reflejaba en la cara de los músicos, a los que se veía disfrutar plenamente del concierto. Julio y los suyos seguían defendiendo en directo este “El Corazón de la Manzana”, que Julio nos recomendó al considerarlo algo “diferente” a lo que se suele escuchar a diario en la radio. Estuvo muy comedido, ciertamente. Una extensa versión de “El viejo del spray”, quizás el tema más trabajado del disco, eliminó cualquier atisbo de duda sobre la calidad instrumental de cada uno de los componentes de los Trípodes, destacando la espectacular interpretación al bajo de Eduardo Kinderman.

Tras esta trilogía de canciones del último disco, Julio abandona sus teclados, se cuelga una Gibson Les Paul y se acerca al borde del escenario para atacar con el primer tema de Asfalto: “Déjalo así”, perteneciente al doble LP del mismo nombre, sonando mucho más rockera que en el disco.

A estas alturas el público estaba totalmente entregado, la mayoría no estaban allí por casualidad aprovechando las fiestas, sino que tenían muy claro quien estaba sobre las tablas, y los que habían aprovechado las fiestas estaban encantados. Una chica de apenas 16 años cerca de mí espeta un “tío, no sé quien eres, pero cómo mola!”. Julio, te has ganado una fan!!

Cuando termina el tema, Julio anuncia que van a retroceder mucho más en el tiempo, con una de las canciones “malditas” del primer LP: “Ya está bien”, que pone los ojos en blanco a los fans más antiguos de la banda, incluido un Enrique Cajide que se encuentra entre el público. Tras ella, Julio vuelve a sus teclados para interpretar una deliciosa “El hijo de Lindberg”. ¡Cuánto sentimiento desprende esta canción!

Vuelta a la actualidad con un tema de denuncia sobre el lamentable estado infantil en muchos países iberoamericanos: “Meninos da Rúa”, cuya impactante letra no es fácil de seguir en el ambiente de un concierto, más si cabe al ser cantada gran parte de ella en portugués. Aún así, Julio se esfuerza por ponerse en la piel de aquel niño que reclama algo de amor.

Tras ella, Julio se vuelve a colgar su guitarra para deleitarnos con una extraordinaria versión de “Adiós al Sol”, con un espeluznante final a dos guitarras entre él y Paco Benítez, logrando uno de los momentos de mayor clímax musical de la noche. Sin embargo, el único problema destacable de sonido lo tuvimos que sufrir en “Más que una intención”, uno de los temas más esperados de la noche, ya que los teclados de Carlos Parra apenas se oyeron, ni en el riff inicial ni en el solo, lo cual deslució en gran parte este temazo.

Quizás para darse un poco de respiro, Julio comentó que 25 años antes hubo un festival en este mismo pueblo, congratulándose que tanto tiempo después, componentes de dos de aquellos grupos repitieran escenario (refiriéndose también a los hermanos De Castro).

Un corto pero efectivo solo de guitarra a cargo de Paco Benítez dio paso a un pletórico “Es nuestro momento”, cantado por el propio guitarrista, que dejó a todo el público a punto de caramelo para la traca final, que tal y como el público estuvo pidiendo en diversas fases, no podía llegar de otra manera que con un emotivo “Días de Escuela” cantado a voz en grito por todos los presentes.

La satisfacción reflejada en el rostro de los músicos era espejo de la que teníamos entre el público, poco importó que faltaran a la cita temas clave como “Rocinante” o “Canción para un niño”, no se puede meter más sentimiento en hora y cuarto de concierto que el que pudimos disfrutar esa noche. Estoy deseando repetir.

Era ya la 1:30 de la madrugada cuando las luces se apagaron para dar la bienvenida a Barón Rojo. A pesar de lo tardío de la hora, nadie se había movido de su sitio, incluidos varios niños que acompañaban a sus padres. Está claro que se hubiera llenado un recinto aún más grande. Es lo que tiene este grupo, a pesar de que sus últimos discos no terminen de enganchar, su directo sigue siendo atronador, y su poder de convocatoria es muy elevado.

Abrieron el concierto con “Los Desertores del Rock” y en la cabeza de todos estaba la hipotética dedicatoria del tema a Sherpa y su intento de reunir la formación original. En todo caso, no hubo ningún comentario de la banda al respecto. Lo que sí hubo es una respuesta inmediata y contundente del público hacia la banda estrella de la noche, a pesar de que algo fallaba: Lamentablemente, el sonido no era tan “redondo” como el que había disfrutado Julio Castejón. Había más potencia de sonido, pero la guitarra de Armando estaba exageradamente por encima del resto de instrumentos y de la voz, algo que se mantuvo a lo largo del concierto y que en gran medida deslució el show.

Sin un momento de respiro empalmaron con “Herencia Letal”. La banda, entregada desde el primer momento, da imagen de bloque sin fisuras, con un Angel Arias pletórico dando, junto con Vale Rodríguez, el soporte necesario para el lucimiento de Armando de Castro y, en menor medida, de Carlos de Castro. Estaba claro que no iba a ser una noche para experimentos, y “Las Flores del Mal” se encargaron de continuar la ristra de clásicos que se sucedieron sin pausa durante toda la noche.

Los temas se sucedían sin apenas respiro, con extensos desarrollos instrumentales y una energía que se transmitía al público y que éste devolvía de inmediato. “Rockero indomable” continuó la saga, y tras ella “Incomunicación” introdujo una novedad (al menos yo no lo había visto anteriormente) al emplear Carlos de Castro una armónica en medio del tema. Excelente recurso, sin duda.

El espectador impaciente que pedía a Barón Rojo durante la actuación de Julio Castejón se hace notar ahora pidiendo que tocaran “Más sexy”, la tema más conocido de que hicieran los hermanos De Castro antes de salir escopetaos de Coz. Definitivamente, este tío venía a dar la nota, y es ampliamente ignorado por el resto de la concurrencia.

Armando nos avisa que ahora viene una canción peligrosa... porque la va a cantar él, y ataca con “Anda suelto Satanás”, aquella versión de la canción de Luis Eduardo Aute que apareció en el primer LP de Barón Rojo.

Tiempo para el protagonismo de Ángel Arias, que efectúa un solo de bajo al que pronto se le une Vale Rodríguez. El estado vocal de Carlos de Castro todos sabemos que no es el mejor, así que fueron comunes los extensos solos y temas instrumentales, socorrido recurso para dar descanso a una garganta fatigada.

Carlos anuncia la primera “perversión” de la noche, y no podía ser otra cosa que el homenaje que le dan a una de sus reconocidas bandas preferidas: AC/DC con su tema “What’s next to the moon”, que suena atronador. Carlos de Castro hace lo que puede para llegar a los altos tonos que marcara Bon Scott, aunque desgraciadamente no podemos valorar correctamente su esfuerzo porque allí la guitarra de Armando lo tapaba todo.

Quizás para descansar de ese esfuerzo vocal, se embarcan en un largo período instrumental, marcado por “Buenos Aires” al que le sigue un solo de batería a cargo de Vale Rodríguez, pletórico de fuerza, aunque quizás demasiado largo. Y es que esto de los solos cada día está más desfasado..

La siguiente en sonar es una de mis canciones preferidas de la carrera del Barón, la deliciosa “Se escapa el tiempo”, que permite un nuevo lucimiento de Armando y Ángel Arias. Tras esta canción, una de las más melódicas, cambio de tercio para atacar con una de las más contundentes: “Hermano del Rock and Roll”, cantada por Armando y vociferada a pleno pulmón por todos los asistentes (hay que ver qué bien queda este tema en directo). El final se empalma con una curiosa introducción que da paso a uno de los temas más esperados de la noche, “Concierto para Ellos”, ese homenaje a los “caídos” del Rock que nunca puede faltar en el repertorio de Barón Rojo, y que aprovechan para el típico juego con el público de “yo canto y vosotros repetís” que no por repetido deja de ser efectivo.

Un breve guiño al “Another one bites the dust” de Queen da paso a “Cuerdas de Acero”, ese homenaje a la guitarra eléctrica que apareció en “En un lugar de la Marcha” y que, en una extendida versión, empalmó con un largo solo de guitarra de Armando, al final del cual se incorpora el resto del grupo para darle un repaso a las “Czardas” de Monti (el que no localice la melodía por el nombre, que le de otro repaso al “Barón al Rojo Vivo”)

Vuelta al pasado más antiguo con el tema con el cual Barón Rojo se presentó en sociedad en aquel ya lejano 1981: “Con Botas Sucias”, ese ataque feroz a la Compañía CBS, ahora absorbida por SONY... “tienes 11 años y pareces una vieja...” me transportan a una época en la que yo tenía 15 años y descubrí el Heavy Metal de la mano de, entre otros, Barón Rojo. Aquí el tiempo pasa por todos, pero afortunadamente ellos siguen ahí arriba y yo sigo aquí abajo. El tema se alarga bastante, e incluyen en él retazos de “Land of a 1.000 dances” y “Whole lotta love” así como otro jugueteo con el público.

Presentaciones de los miembros de la banda a cargo de Carlos de Castro, y Armando aparece con una guitarra de doble mástil (12 cuerdas en el superior) para tocar la balada por excelencia del heavy español: “Siempre estás allí”, que suena tan emotiva como siempre. Cuando el tema está terminando, cambian a una introducción a dos guitarras que tardé casi 2 segundos en reconocer: los acordes que en su día interpretó Colin Towns (teclista por aquel entonces de Ian Gillan Band) que dan paso a “Resistiré”, el tema que les abrió las puertas de Europa y que es recibido con euforia por todos los que estamos allí.

¿Es la despedida? No, sólo unos momentos para recuperar el aliento, y vuelven al escenario. Carlos da las gracias a todo el público asistente, y agradece en especial a una de las peñas de Azuqueca, que se había molestado en construir un enorme avión, un Fokker Triplano rojo, idéntico al del barón Manfred von Richtoffen, apodado el Barón Rojo, de quien la banda sacó la idea del nombre y el logo, y lo había colocado cerca del escenario.

En un detalle que le define como persona, Ángel Arias se cruza todo el escenario para acercarse a un niño de apenas 11 ó 12 años que lleva todo el concierto en primera fila junto a su padre (recordad que son las 3 y media de la madrugada) y le da una púa de recuerdo.

Una breve introducción a la batería y ya tenemos ahí “Breakthoven”, tema con el que comienzan los bises, que es directamente empalmado con “Larga Vida al Rock and Roll”, con todo el público ya en estado de éxtasis. Desde luego, lo que nunca se les puede reprochar a Barón Rojo es la entrega ante su público, ni que escatimen tiempo de concierto!

Llega la segunda “perversión” de la noche, y una nueva instrumental: se trata del “Difficult to Cure” de Rainbow, tema inspirado en la 9ª Sinfonía de Beethoven, con una magistral interpretación de Armando con la “slide guitar”.

Estamos ante la recta final del concierto, y como diría algún entrenador de fútbol, el grupo “echa el resto”, con la interpretación del tema “Barón Rojo” que es coreado a tope por las gargantas que aún no se habían rendido. El tema lo empalman con “Son como hormigas”, que suena atronador. Son casi las 4 de la mañana y, ahora sí, hay que terminar el concierto, y para ello eligen uno de los temas más intensos de su carrera: “Hijos de Caín”, con el que punen punto final a 2 horas y media repletas de clásicos.

No hay duda, se podrán poner peros a los lanzamientos discográficos de Barón Rojo, pero la intensidad, la pasión y la entrega que le ponen en sus conciertos no está al alcance de cualquiera.

Por muchos años.

Texto y fotos: Shan Tee

 

EASY RIDER + HAPAX

Viernes 24 de septiembre de 2004, Sala Gamma (Murcia)

Conocidas son las suspensiones de conciertos que están teniendo últimamente los madrileños, aun así y temiendo que este concierto no se celebrase a última hora, nos dispusimos a ir hacia Murcia.

La Sala Gamma no es una sala grande en sí, es más, está dividida en 2 lados, supongo que dada la expectación de la gente el concierto se celebra bien en el lado derecho o el izquierdo. El elegido fue el pequeño, o sea, el derecho.

Abrieron el concierto el grupo Hapax, provenientes de Barcelona y con la curiosidad que comparten guitarras con Dragonslayer.

El grupo gozó de buen sonido, la verdad es que no me desagradaron y lo hicieron muy bien, suenan mucho a Megadeth, no en vano de las dos versiones que se marcaron una fue “Hangar 18” en una ejecución muy digna y la otra versión en caer fue “Wherever I May Roam” ¿he de decir de Metallica o no hace falta?, canciones que obviamente animaron mucho a la poca gente que nos congregamos.

En cuanto a temas propios de los que el cantante dijo el nombre antes de tocarlos cayeron “Paraíso Oscuro”, “Sólo Puedes Gritar” con participación del público en los coros y “Hapax”, todos los temas que tocaron tenían en común los solos, ya que la gran mayoría fueron prácticamente doblados y cruzados, al más puro estilo Maiden, algo que si al principio del concierto me sorprendió gratamente, me fue cansando poco a poco hasta el final.

Buen grupo al que se le ven maneras.

Era hora para Easy Rider, con Dani Castellanos con una camiseta del pub local “La Boca del Lobo” –que acabaría quitándosela a mitad del show por el calor- agradeciendo a la gente de Murcia y diciendo que les encanta tocar en Murcia, abrieron el potente concierto con “World Is Coming Down” y casi juntándola con el tema que abría “Evilution” llamado “Wormwood”, casi nada, el sonido era perfecto, brutal, las guitarras sonaban afiladas y la base rítmica en su sitio, siendo Ron el que destaque por su tremenda voz y por sus maneras sobre un escenario.

El concierto siguió con “Sacrifice” y “Watch Your Step”, correspondientes a su último disco “Animal”. Ron preguntó a un chico de las primeras filas en un perfecto castellano “¿Quién controla los hechos? ¿quién controla el destino?” obviamente se trata de “Lord of the Storm” en una magnífica versión, a la que Ron le ha quitado el acento spanglish que le daba Eugenio.

Where Angels Fly”, “Babylon The Great” –hay que ver cómo sonó- y la gran “Nightmare” de su “Regeneration” dieron paso de Nuevo a otra de las nuevas “Chasing Demons”.

Dos seguidas del Evilution “Blazing Fire Victory” y la propia “Evilution” en unas ejecuciones más que impecables, Ron nos dio todo un recital de voz en la magnífica “Spectre of Sorrow”.

El concierto estaba llegando a su fin, y nada mejor que continuar con un ya clásico “Seven” donde la gente de nuevo volvió al estado eufórico, vuelta a la actualidad con “Future Kill” y para acabar Ron nos preguntó “¿Qué queréis escuchar?” la respuesta la dieron ellos con “Stranger”.

Aunque no se fueron del escenario, era tiempo para los bises con la canción que abre su último disco “Visions” y ahora sí, dar por finalizada una más que brillante actuación.

No me canso de decirlo, Easy Rider es un grupo honesto y luchador como el que más, tienen un directo demoledor y han ganado muchísimo con la entrada de Ron tanto por su voz como por sus maneras de frontman.

No paraban de chocar las manos a las primeras filas, incluso dejando subirse a gente a cantar con ellos o poniendo poses cuando veían una cámara. A eso se llama agradecer a los fans.

Es muy injusto que en España se adoren a grupos repetitivos y cansinos hasta la saciedad, o hijos de papá con mucho dinero debajo de un brazo y polvos de talco en el otro y se ignore a grupos como Easy Rider, cierto es que una buena promoción les vendría bien (que nunca la han tenido), pero es lo que hay. De nuevo Easy Rider no me han defraudado.

Texto y fotos: Agustín Galiana “Aguskill”  

 

FITO & FITIPALDIS + LA FUGA

Jueves 23 de septiembre de 2004, Plaza de Toros de Las Ventas. (Madrid)

Por mucho que se empeñen algunos que el Jueves es un día de la semana en el que la gente sale a tomar copas, etc, no me acabo de acostumbrar a celebrar un concierto en el penúltimo día laborable. Los conciertos, viernes o sábado, que no haya que madrugar al día siguiente, que luego cuesta espabilarse que no veas.

Pese a esto, cuando uno se dirige a un concierto, siempre es un día especial, algo te corre por el cuerpo y te olvidas del ajetreo y de los problemas que te rodean. Hoy es un día en el que hay oportunidad, y se apunta mi señora a la cita. Cuando llego a las inmediaciones de “Las Ventas” veo que todos se han traído a la mujer o la novia, y hay alguno que otro que hasta a los críos, será porque en la entrada se anuncia que es un espectáculo autorizado para todos los públicos.

21:00 horas. Con una puntualidad asombrosa empiezan a descargar estos cántabros, arropados por un gran número de seguidores que abarrotaban las primeras filas, y en unos minutos empiezan a caldear el ambiente.

Ocupan la totalidad del escenario, y su sonido no es bueno hasta la tercera o cuarta canción donde parece que todo queda acoplado y a transcurrir con perfecta normalidad. Tengo que decir que poco conocía de la banda, presté atención a su último trabajo “Calles de papel” y en alguna ocasión había escuchado algún que otro tema de sus anteriores trabajos. Su actuación fue seria, muy metidos en el concierto y totalmente entregados. De lo mejor, el cantante, “Rulo”, que encandiló al respetable con su saber estar en el escenario y la comunicación tan directa con el público. A mitad de la actuación presentaron a Manolo Chinato, que subió para recitar alguno de sus poemas y para lanzar vítores a “La Fuga-Extremoduro-Fito... y el más enérgico, a la rebeldía, con puño en alto”. Cerca del término sonó uno de los temas que más he escuchado y que más me gusta de este grupo, “En vela”, una canción muy propia de lo que nos esperaba más tarde. Por lo demás, las guitarras me parecieron muy simples, y la contundencia que esperaba en el directo se quedó más bien a medio gas. Sobre las 22.00 horas se despedían, la verdad es que se me hicieron un poco eternos, una hora fue demasiado para ser un grupo invitado.

22:30 horas. Miro a mi alrededor, y la plaza está repleta de gente, se ha vendido todo el papel y en mi mente aparecen flashes de recuerdos de otra noche que nunca olvidaré “Concierto de AC/DC” en la gira de “Ballbreaker”, pero aquello nada tiene que ver, quiero olvidarme por aquello de que todas las comparaciones son odiosas. El público, de todos los calibres, joven, más joven, menos joven... y algún que otro abuelo. También mucho rockero, camisetas de Rolling Stones, Metallica, Iron Maiden, Platero (como no), Marea, Extremoduro, Rosendo, Suaves, y otro sector menos rockero, muchas chicas, y alguna que otra loca gritando a mi espalda. Pero bueno, esto es lo que hace unir gentes de diferentes pueblos, lo que no consigue el poder, lo consigue la música ¡Hay que joderse!

22:40 horas. Apagón de luces, rugido del público, y ahí aparece el metro y medio de Fito subido al escenario dispuesto a darnos un buen espectáculo.

Abre con la versión de Los Secretos “Quiero beber hasta perder el control”, una versión que interpretó a medio ritmo y que me hizo presagiar un concierto lento y aburrido. En su saludo al público que abarrotábamos la plaza, un tímido y escueto “Buenas noches” continúa con “La casa por el tejado”, donde el juego de luces sencillito pero resultón comienza a meter colorido en un escenario simple como la vida misma, algo que fue comentado por los allí presentes, sobre todo por los que pisaban la arena. Se echaban en falta unas pantallas para poder ver al grupo, dado que el escenario estaba a ras de suelo y la estatura de Fito no destacaba por encima de los demás, por lo tanto los que estaban abajo poco podían ver.

Sé a lo que he venido y no espero mucha más “caña” de la que me imagino, el concierto es tranquilito, suena “Trozos de cristal” y al acabar esta canción hay un “guiño” por parte de Fito del “Mari Magdalenas”, una parte del público contesta con el ya célebre “Fito se hace pajas”, tras lo que comienza a sonar el tema “Barra americana”, no sin antes ajustar la guitarra, cosa que se hace ya normal, pues en cada uno de los temas hay algún arreglo por parte de Fito. El sonido es bueno, y por lo menos en mi sitio (segunda grada, parte central) tanto la audición como la visión son perfectas.

Algo que me llena de satisfacción es que todo el mundo conoce las letras y canta a pleno pulmón, “Un buen castigo” es prueba de ello. Una de las canciones más esperadas de la noche es a la que le toca el turno ahora: “A la luna se le ve el ombligo”, momento que aprovecha Batiz para presentar a la banda, un Batiz que parece tener una noche “alegre“, mientras presenta a la banda no hay Dios que le entienda nada de lo que dice.

Llega el momento de los mecheros, todo apagado y miles de luces alumbran al siguiente tema: “Cerca de las vías”, un tema que roza la perfección y hace que cada vez me sienta más cómodo, con ganas de que se endurezca un poquito el concierto, pero estoy realmente a gusto, por mí pueden continuar así mucho tiempo ¡Qué divertido! Hace despegar de los asientos a la gente, y el final de las canciones es cada vez más prolongado y cargado de guitarra, cosa que me alegra mucho más. Después de calentarse algo el personal, el concierto recobra el pulso y ahora Batiz y Fito toman asiento para interpretar la maravillosa “Sevilla de Bilbao”, gran ovación, y como si nada, enganchan con la versión de Carlos Segarra “Quiero ser una estrella”.

No me lo creía pero el espíritu de algunos pedía alguna interpretación de Platero y Tú, cosa que no hacen en ninguno de sus directos o por lo menos eso tengo entendido, pero para regocijo de muchos de nosotros sonó el “Mari Magdalenas”, eso sí en versión acústica y en la línea de muchas de sus canciones, es decir, más lenta de lo normal.

Irían cayendo temas, muy bien elegidos como “Siempre estoy soñando”, “Ojos de serpiente” (la canción que sonó más fuerte esa noche), seguiría la célebre “Rojitas las orejas” y tras el enloquecimiento del público Fito, nervioso y alucinado por el aspecto de la Plaza cogió del brazo a una chica de las primeras filas para que sacase una foto a toda la banda con el público a sus espaldas, la chica alucinada, se sacó fotos con todo el mundo y los demás, atónitos, mirando este “alucinamiento” del Sr. Cabrales en plena actuación y en el mismísimo escenario. Caen “Whisky barato“, “Mirando al cielo“ “A 1.00 kilómetros“, donde las guitarras suenan lo más parecido a Rolling Stones y donde hace presencia (como en las corridas de toros) un espontáneo que sube al escenario, agarra un micro y grita algo parecido a: “Por Bisbal“, este individuo es correctamente sacado del escenario, y la banda sin inmutarse sigue con el final de la canción.

Fito no quiere tomarse ni un minuto de pausa y nos dice que esperemos, que eso no es un bis, que se va a echar un pis y que regresa inmediatamente. Tal cual os lo cuento, echa un pis y regresa en escasos minutos, para dar comienzo al tema “Para toda la vida”. Una pequeña pausa, y comienzan a sonar los acordes de la canción más esperada para todas las parejitas allí presentes, “Soldadito Marinero”, donde es invitado a subir el cantante Rulo (La Fuga). Esta canción duró bastantes minutos más, jugando con el público, coreando y repitiendo una y otra vez el estribillo.

Pero el mejor momento estaba por llegar, “No tengo nada que decir” daría lugar a unos 15 minutos de canción donde la banda se dejó de romanticismos y descargó sus más potentes minutos, con la sorpresa de la invitación a tocar en el último tramo de canción a “Iñaki Uoho”, alucinante el momento en el que se pusieron a tocar juntos, ahora sí que todo el mundo gritaba “Platero, Platero”.

Despedida, y como agradecimiento suena “Corazón oxidado” una canción que cerró este concierto sobre las 00:40 horas cargado de muchas cosas, pero sobre todo dejó clara una cosa, Fito es otro proyecto, no se aparta del Rock and Roll, y la calidad con que interpreta su espectáculo es digna de ver, con pocos medios, eso sí, algo más podría ofrecer y entonces el resultado sería mucho más resultón, pero quizás quiera masticar el lado pobre del Rock, no olvidando en ningún instante que es un músico de barrio, de la calle y que pese a quien pese no se vende, eso es digno de admiración. ¿Un reproche? Su poca consideración con el público de Madrid, no se dirigió en ninguna ocasión a nosotros, ninguna referencia a la capital, y por no ofrecernos, ni nos ofreció el tema de Leño “Mientras tanto” cosa que creía iba a realizar, incluso “soñé” con la interpretación de Rosendo, pero no fue así. Para terminar, un hecho lamentable, muestra de traseros de algunos miembros de la banda, no logré adivinar si eran ellos o los miembros de La Fuga debido a los focos de las luces que me dejaron ciego, pero el acto fue bochornoso, por haber había hasta algún que otro niño entre el público.

Toda una noche, rozando el sobresaliente, para al final restar puntos este comportamiento por algunos músicos ¡lamentable!.

Otra gran noche vivida en Las Ventas, distinta pero entrañable, ha merecido la pena, y para los que tengan dudas, recomendado un directo de Fito, eso sí, teniendo claro lo que vas a ver, no esperes un concierto de Platero porque saldrás escaldado.

Texto y fotos: DIOFOREVER

 

RUSH

Miércoles 8 de septiembre de 2004, Wembley Arena (Londres, UK)

“Si Mahoma no va a la montaña, ...” Seguro que esto fue lo que pensamos muchos fans españoles de Rush al ver publicada y confirmada la gira europea de los canadienses. No vendrían a tocar a nuestro país. No son aquí ellos un grupo que arrastre las masas como pasa en su país natal, en U.S.A. y en parte del territorio de la U.E., así que si queríamos verlos, había que cruzar los Pirineos, y como sabido es que la fe mueve montañas, me consta que muchos fuimos en peregrinación por el viejo continente en busca de Geddy, Alex y Neil.

El primer concierto de la gira era en el Wembley Arena de Londres, así que ese era el lugar donde iría a encontrarme con un grupo que hace unos veinte años me había presentado un buen amigo. El disco tenía en la portada un círculo rojo con una estrella de cinco puntas en medio, y un hombre desnudo de pie alzaba su brazo para defenderse de ella. Muy interesante, pero las fotos de los miembros del grupo eran algo desalentadoras. Tres tipos vestidos de blanco y con sombreros de paja. Ein? Tras las risas por las pintas horteras – esperaba una estética más black metal, tipo Venom, que surgían entonces – mi colega puso el disco y me descubrió una canción y un grupo que ha sido un vértice en mi particular trinidad musical. Desde la primera escucha, y más tarde saber de lo que iba la letra, los casi 17 minutos de “2112” fueron, para mí, la llave a una banda que conjuga el gusto por la música y la literatura hasta unos extremos exquisitos, opinión creo compartida por mucha gente visto el llenazo del pabellón, y que tendría su continuidad al día siguiente con una segunda fecha en el mismo recinto.

Prolegómenos típicos de conciertos: montones de gentes con camisetas de diferentes épocas y giras de la banda agolpándose en la zona del merchandising (excesivamente caro, 30 € por una camiseta de manga corta es pasarse aquí, en Londres y en Pekín), en las barras de bar y en los servicios. Pillo un programa del concierto y alucino con la calidad del libreto: excelentes fotos de la banda desde sus comienzos, una discografía detallada y textos de los tres músicos describiendo el material técnico que usan. Seguro que los aficionados y profesionales de los instrumentos disfrutaron con su lectura.

Me apalanco en el asiento y comienzo a observar el decorado del escenario. Amplio y muy simple. En el suelo hay una R elevada a la 30ª potencia, el logo del trigésimo aniversario que están celebrando. A la derecha de la inmensa batería de Neil hay dos secadoras de ropa y una máquina de vender muñequitos como las que venden bolsas de patatas fritas y demás chucherías. A las 19:45 se apagan las luces y se enciende una pantalla tras el escenario donde aparece un vídeo de dibujos animados con las diferentes portadas de los discos. Al finalizar aparece un viejo con una camiseta del grupo durmiendo en una butaca. Despierta y nos pregunta que si esperamos ver a la banda. Tras el griterío de afirmación nos dice que les llamemos, y entre el clamor del público aparecen vestidos de negro y atacando con “Finding My Way”. Llegado el momento de cantar, Geddy no lo hace y siguen tocando la canción hasta que la unen con los acordes iniciales de “Anthem, que tocan durante un rato y después empalman con “Bastille Day” y más tarde con “A Passage to Bangkok”, recibido cada uno de los cambios con aclamación general. Están recorriendo brevemente su discografía desde los inicios en detalles instrumentales. Le siguen “Cygnus X-1”, “Hemispheres” y “The Spirit of Radio”, en la que ya sí Geddy se acerca al micro para recibirnos con su genial inicio: “Begin the day with a friendly voice ...”. ¡Qué maravilla! Hay sueños que se hacen realidad, lo puedo asegurar.

El sonido es perfecto, así como las ejecuciones de Alex, la voz y el modo de tocar el bajo de Geddy, y el maestro Neil tras los timbales, y el público se muestra entregado con cada uno de los temas que comienzan a desgranar de su extenso repertorio: “Force Ten, “Animate” o “Subdivisions”, en la que aparece en la pantalla un estampado que al ser ampliado descubre calles y filas de casas en perfecta simetría, una sociedad perfectamente subdividida y organizada. Tras ésta, Geddy nos saluda y nos da la gracias por haber venido a apoyarles y celebrar con ellos su 30º cumpleaños - ¡y que dure! Pide perdón también por no haber venido por estas tierras durante muchísimo tiempo (desde la gira del “Roll the Bones” en el 92), y dice que tendrán que remediarlo tocando un extenso repertorio, presentando “Earthshine”, durante la cual la pantalla, y los ojos de muchos, se llenan de estrellas. Ha sido “Vapor Trails” un regreso tan deseado como triunfal para la banda, de manera colectiva e individual, y para sus fans, que nos regocijamos en sus nuevas composiciones del mismo modo que en las antiguas. “Red Barchetta” es cantado por el público acallando al propio Geddy, mientras que en la pantalla aparece una carretera que vuela bajo nuestros pies, montados en un maravilloso automóvil.

Vuelta al reciente pasado del grupo con “Roll the Bones”, con el rap del esqueleto, y su compañera de álbum “Bravado”, que contiene alguno de los acordes más sugerentes de sus canciones, así como un maravilloso sólo de Alex, que fue acompañado por imágenes de unas nubes y un cielo al que nos habían elevado. No es de extrañar que en más de una ocasión hayan dicho que es una de sus canciones preferidas. Y de las preferidas del público, sin duda, es “YYZ”, introducida por esos toquecitos tipo cencerro, y que resultan ser y-y-z, el código del aeropuerto Pearson en su ciudad natal de Toronto en clave Morse. Es que están en todo estos muchachos. Durante el éxtasis instrumental que supone, un técnico se acerca a las secadoras para ver si la ropa ya está lista, les echa unas monedas y siguen funcionando. Le colocan a Alex una guitarra acústica en un pie y comienza a desgranar “The Trees”, para delirio de los presentes. Alex tuvo un detallito final al incluir unos acordes del “Daytripper” de los Beatles, y que en tierra inglesa fue más que bien recibido.

Para esta gira del trigésimo aniversario han lanzado “Feedback”, un álbum de versiones de clásicos con los que empezaron, y son Rush un grupo que gusta de no abandonar el presente y regocijarse en viejos laureles a la hora de escoger su repertorio: La versión del “The Seeker” de The Who hizo las delicias de más de uno que ve como agradecer las influencias no está reñido con la calidad. Empieza uno a estar un poco harto de ver discos tributos porque sí y sin mucho fuste ni gusto por parte de los tributantes. Después aparece Nebbish, el dragón mascota de Río, en la pantalla; se enciende un puro y lanza una inmensa llamarada al escenario para que ellos den paso a “One Little Victory”. Es la canción una gran victoria, con ese magistral inicio de Neil que nos lo devolvió al maravilloso mundo de la música.

Llegan así a un intermedio de 20 minutos durante el que pude ver a alguno entre el público con una camiseta de un equipo de fútbol español. ¿Otro peregrino? Al apagarse las luces de nuevo aparece un paisaje en el desierto y se oyen grillos y gruñidos de dragón. Aparece entonces Nebbish comiendo palomitas y viendo la tele: “Darn That Dragon” es el programa que escoge, una historia de ciencia ficción donde tres muñequitos – representando a los tres músicos – fulminan a un dragón estilo Godzilla que destruye las ciudades y el merchandising del grupo. Al terminar la peli comienzan con “Tom Sawyer”. Delirio y regreso a la nube. Durante la canción en la pantalla los tres muñequitos mueven la cabeza al compás de la canción celebrando su éxito, o sea, como todo el pabellón. Continúan con su repaso con “Dreamline”, “Secret Touch” y una rareza en sus conciertos, “Between the Wheels”, llenando el techo del pabellón de rayos láser y luces diversas que acompañan a cada una de las notas que el grupo ejecuta con perfecta sincronía, luces estilo aurora boreal bajo un toldo de estrellas como las que aparecen al tocar “Mystic Rhythms”, esa sensual joya hallada en el final del “Power Windows”, y que vuelven a recuperar para el directo.

Cambian el rumbo del concierto hacia tintes más dramáticos con “Red Sector A”, llenando el alma de inquietud con el ritmo de la canción y un ejército de muñecos sin cara que danzan al unísono dentro de una red roja. Siguen con lo que en sus directos han llamado “The Rhythm Meted” o “O Baterista”: el solo de batería de Neil, uno de los momentos más esperado de sus conciertos; y es que aunque suene a repetido, no es de extrañar que esté considerado como uno de los mejores baterías del mundo. La velocidad de los cruzados finales hizo que más de uno se quedara extasiado tratando de seguir sus manos en la pantalla. Ni que decir tiene que la ovación que recibió al finalizar fue para reventar Wembley. Es el turno ahora de Geddy y Alex, que guitarras acústicas en mano, tocan la bellísima “Resist” y “Heart Full of Soul”, incorporándose Neil tras el primer estribillo. Llega después el momento de viajar al futuro: la galaxia que aparece en la pantalla nos lleva al año “2112”, y ese tema que tiene una “Overture” que hace al público vibrar con cada una de sus notas, y “The Temples of Syrinx”, con el ojo de los profetas que nos vigila durante el estribillo y la voz distorsionada de Geddy al final. No la tocan entera, pero si añaden el “Grand Finale”, que redondea el tema. Otra instrumental de rompe y rasga, “La Villa Strangiato”, es la continuación, con los desvaríos vocales de Alex bajo la atenta mirada de Neil y el descenso desmembrado del puente de luces, resulta otro momento inolvidable.

Siguen hacia atrás en el pasado y tocan “By-Tor and the Snow Dog”, marcándose Alex y Geddy un particular duelo de baile en los dibujos animados que nos enseñan y que tiene su continuidad encima del escenario. Alex sale entonces con su Gibson blanca de doble mástil y comienza “Xanadu”, otra joya recuperada del pasado que es recibida por todos como agua caída del cielo. Terminan con “Working Man”, de su primer álbum, cuando algunos creyeron que sólo eran una imitación de los Zeppelin. Ilusos. Se acompaña el tema de fotos en directo de diferentes épocas. Sí que se lo han currado bien en estos treinta años.

¿Terminan? No. Vuelven a salir para satisfacción general de los presentes que ya no cabemos de gozo. Alex y Geddy se dedican a sacar las camisetas de las secadoras y lanzarlas al público - ¡Vaya recuerdo! – y se marcan “Summertime Blues” y “Crossroads”. Fiesta total; y como final, ya sí, tocan otra maravilla del “Moving Pictures”, “Limelight”. Tres horas y cuarto más tarde nos dicen adiós por medio del viejecillo del comienzo que nos recuerda que es hora de irse a dormir – y a seguir soñando, que la música es sueño. A la mañana siguiente, en el avión de vuelta a Madrid, había un chaval con una camiseta del concierto. Otro peregrino...

Texto: Javier Rubio García “Deuce”

 

VII LORCA ROCK FESTIVAL

Sábado 14 de agosto de 2004, Antiguo Cuartel de Lorca (Murcia)

Volvía otra edición más del festival de la murciana localidad de Lorca y volvíamos a visitar de nuevo el patio de su antiguo cuartel de la Guardia Civil, imagino que por las innecesarias dimensiones del polideportivo en el que se celebró el pasado año, amén de que en aquella ocasión cualquier curioso se pudo enterar desde la barrera de todo lo que acontecía en el interior. Dicen que de los errores es de los que mejor se aprende...  

Si bien servidor se temía lo peor por el hecho de encabezar el festival quienes lo encabezaban (verás tú los moscardones...), finalmente no fue así y gozamos en todo momento de un ambiente cordial y rockero (...en definitiva los que nos gastamos el dinero), además de no padecer interminables colas ni aglomeraciones, tanto a la entrada del recinto como a la hora de adquirir tickets o de acceder a las barras directamente. Si a ello le añadimos unos precios razonables habrá que aprobar en esta ocasión la actuación de la organización (pst, pero sin bajar la guardia!)

Tras una pequeña ojeada al mini mercadillo y a la zona de merchandising, en la que podías canjear las cutre-entradas de impresión mecánica por unas con los logotipos de los grupos bien visibles, todo un detalle, y ya provistos del necesario por estas fechas zumo de cebada bien frío, nos disponíamos a presenciar a los primeros de la tarde.

DREAM EVIL

Me van a perdonar, pero no acabo de pillar del todo lo de este grupo. Por un lado aparentan ser una mega-formación de puro y duro heavy metal, caracterizados incluso, pero por otro se ríen descaradamente de él. O sea, ni una caricatura amable a lo Spinal Tap ni un ataque a la yugular a la Gigatrón. Ni contigo ni sin ti. Aunque pensándolo bien tampoco es tan descabellada la idea: entre sus filas militan ni más ni menos que afamados productores de renombre (Fredrik Nordström, Hammerfall, In Flames, Dimmu Borgir, Spiritual Beggars...) y bateristas de alta alcurnia (Snowy Shaw, King Diamond, Mercyful Fate, Memento Mori, Notre Dame, Kee Marcellos’s K2... casi ná), así que ni son unos recién llegados ni acaban de aprender el oficio; los amigachos, bien respaldados por unos menos conocidos Niklas Istfeldt al micro, Peter Stalfors al bajo y un ausentado Gus G a la segunda guitarra, han visto un filón en un estandarizado heavy metal de nuevo en boga, al margen de otros proyectos, y digamos que se han permitido el capricho, y muy mal no les ha salido.

Tenían hora y cuarto para mostrar sus cartas, además de un maquillaje que todavía dudo si era protección solar y un Snowy Shaw para encerrarlo, directamente, y entre eso y lo otro sonaron cosas como “M.O.M.”, “The Book Of Heavy Metal”, “In Flames You Burn”, “The Chosen Ones” o “Heavy Metal In The Night”. O al menos eso quiero recordar, porque según iba avanzando su actuación yo me acercaba de nuevo y con sigilo hacia los puestos de cd’s y camisetas, sin apartar el oído pero sabiendo que estaba visto lo visto. Actuación correcta a secas (me quedo con Niklas, si se me permite), como su música, que dada su condición de mero copy-paste irónico no puede pasar de eso. Los afortunados que se hayan enganchado a esto con la banda de marras ya pueden empezar a investigar en sus raíces. Algo de agradecer tenían que tener.

CREMATORY

Hace aproximadamente una década que los germanos Crematory se daban a conocer por estos lares (mayoritariamente, se entiende), primero asomando la nariz con su debut “Transmigration” (1993), y más tarde y mejor con su segundo “...Just Dreaming” (1994). Pero no fue hasta la edición de su acertado “Illusions” (1995) que asentaron posiciones en la piel de toro, con ese doom/death gótico y heavylón tan característico suyo y que no han abandonado hasta la fecha. En 2001, debido a causas de diversa índole el grupo decide dejar los escenarios indefinidamente, pero como la vida da muchas vueltas -y algunas ya nos las sabemos- en enero del pasado año retomaban la actividad, y para finales del mismo se metían a grabar de nuevo en estudio lo que es a día de hoy “Revolution”, su último trabajo, el cual venían a presentar al festival en lo que significaba su primera visita por estas tierras.

Y digo que venían a presentar su último trabajo no de forma gratuita, ya que fue del que más piezas sonaron con diferencia. Bajo un Lorenzo como una antigua moneda de diez duros y a golpe de manguera para soliviantar el calorazo, Felix y los suyos salieron animosos a presentar temas de nueva hornada como el single “Greed”, “Angel Of Fate”, “Revolution”, el curioso “Tick Tack”, “Open Your Eyes” o “Red Sky”, en los que se aprecia una ligera evolución con respecto al material anterior, con aderezo de samplers y estructuras más entrecortadas pero sin perder la esencia del grupo, es decir, guitarras gruesas, mucho apoyo en los teclados y voces contrastadas entre la guturalidad de Felix y las voces limpias de Mathias (guitarra).

Junto a las más nuevas no faltaron otras de reciente factura como “Fly” (¿y esos coros femeninos?) o “I Never Die”, ambas de “Act Seven”, así como las imprescindibles “Tears Of Time”, “1st Es Wahr” o “Shadows Of Mine”, que hicieron las veces de clásicos. Como curiosidades un reciclado “Temple Of Love” de las ‘hermanas de la caridad’ que tampoco levantó pasiones y un fragmento del “Rainning Blood” de Slayer que nos dejó a medias. Buena actuación de hora y poco un tanto deslucida por el sol (esta banda es nocturna!), la difícil franja horaria (la hora de comer) y el escaso público. A ver si los vemos en otras condiciones.

AFTER FOREVER

El astro rey continuaba intentando derretirme lo que me queda de cerebro, menos mal que la gorra (de publicidad) que llevaba servía de algo (aunque no mucho, además de ser poco “jevi”, pero a estas alturas la “indumentaria oficial de true” me la paso por el arco del triunfo, ¡qué pasa!, jejeje) y si a eso sumamos que durante la actuación de los holandeses nos seguían desde el foso “regando” (no el buche, eso pagando), y el personal nos hacinábamos en la sombra que daba el escenario, pudiendo así aguantar estoicamente.

Se hizo de rogar un poco el sexteto holandés pero a eso de las 16.40 h. ya estaban arriba y presentando en vivo su último álbum, “Invisible circles” (tres temas seguidos). El sonido no era todo lo bueno que se quisiera, los teclados no se oían y la voz gutural de Gommans poquito nos acongojaba, eso sí, la diva Jansen (con traje de latex) volvía a cautivarnos y enamorarnos con su voz, su headbanging y movimiento corporal, como la primera vez que la vimos en el penúltimo Piorno Rock, toda una excelente cantante y mujer de armas tomar.

Después de las tres nuevas canciones turno de alguna copla que ya me fue familiar “My pledge of allegiance #1”. La gente se iba animando, a pesar de no ser un grupo que conocerían la mayoría de los que acudieron al festival (más interesados en el Hard Rock melódico de los grupos principales) y dudo también que alguien pagara expresamente la entrada para verlos a ellos (y a los otros dos que precedieron). Fue un acierto total el incluir la versión que hacen de “The evil that men do”, como así lo hicieron en su reciente gira por territorio hispano, además de como en esas fechas, invitar a cantar a Alfredo Romero (Dark Moor). Con la versión de Maiden algunos del público despertaron de la morriña siestera, Romero no paraba de animar y el teclista (al principio dudé si era hombre o mujer, porque con esa carilla de angelillo y ese cuerpo tan frágil...) con su instrumento portátil (que poquito se oyó, y es que a la hora de dar cera el grupo no había nada que hacer con las teclas) también hizo de las suyas para que la gente se metiera de lleno en la actuación.

Floor no paraba de agradecer (en castellano) la respuesta con su bella sonrisa, presentando otra del “Decipher”, “Monolith of doubt”, pudiendo en esta percibir el instrumento de Joost van der Broek. “Glorifyng means” fue la representante de su mini álbum “Exordium”.

Regresaban a presentarnos temas recientes, ahora era el momento de escuchar el single, “Digital deceit” que unieron a “Through square eyes”, con ese contraste de voces death con operísticas.

Iban acabando y a la extensa “Two sides”, contó de nuevo con el jovencísimo teclista con su teclado colgando y haciendo un amago del “The final countdown”, le siguió para finalizar “Follow in the cry”, con esos teclados con melodías árabes (como hacen en otros temas) e intercalando un trocito de una canción infantil que no supe reconocer del todo.

Tras algo más de hora y pocos minutos abandonaban el escenario dejando una gran sensación entre el público por su buena actuación, a pesar de los problemas sonoros.

AXEL RUDI PELL

El germano adorador de Blackmore tenía todas las de ganar con la banda que le acompaña: el vocalista Johnny Gioeli (Hardline), el bajista Volker Krawczak (fiel escudero del rubio hacha), el teclista Ferdy Doernberg (Rough Silk) y el baterista Mike Terrana (no hace falta presentarlo, ¿no?). El comienzo a las 18.24 h. fue muy bueno, con “Tear down the walls” y “Nasty reputation”, sin parar y la banda saliendo como un huracán (difícil era pillarlos quietos para una instantánea desde el foso). Después del “¡¿qué pasa?!” de Gioeli tocaban una de su reciente obra (“Kings and Queens”) “Strong as a Rock”, con participación del público y algunos molestos acoples hacia el final (¿pasaría como en su anterior visita en el festival Rock Machina?... ¡menos mal que no!)

Gioeli es un magnífico cantante y así lo pudimos comprobar durante su actuación y especialmente en el principio relajado de “The masquerade ball”, tema en el que intercalaron “Cashba” y una extensa parte instrumental. Con Gioeli de vuelta a las tablas hubo cánticos entre cantante y la peña. Tanto alargar el tema en vez de animarme a mi me estaba empezando a cansar y hacerme que prestara poca atención a lo que pasaba en las tablas. Y ya con el largo solo de batería de Terrana no os cuento (si ya sabemos que es un grandioso baterista, para qué tanta demostración). Hasta salió fuera de su kit a saludar a la concurrencia, ¿era necesario?

Después de fastidiar la actuación tocaron “Follow the sign” y “Temple of the king” (ya puestos que hubieran invitado a José de Mägo de Oz y que se hubieran marcado una extensa versión de Rainbow y tan “contentos”)

Con “Carousel” fue el turno para la demostración del teclista acompañado por Terrana, saliendo en primera línea Doernberg con su teclado, luego Gioeli presentaba a los músicos y seguían interpretando la pieza.

Acabaron con “Fool fool” y una versión alargada de “Call her princess” con el teclista y el líder cara a cara en el centro del escenario. Perdonadme si se me pasó alguna canción, pero tanta demostración innecesaria me hizo que cada vez les hiciera menos caso.

Se despedían sobre las 19.36 h. Me desilusionaron mucho y es que en un festival no veo lógico alargar tanto los temas y hacer solos y solos, si fueras de cabeza de cartel... pues quizás, pero mataron su actuación que pudo ser muy buena y para mí se quedó en decepcionante. En vez de tanto solo y tanta extensión podría haberse marcado Axel “Blackmore” Pell un recordatorio a su anterior formación Steeler, jejeje, yo no le hubiese puesto peros.

MAGNUM

¿Quién me iba a decir a mitad de los ´80 que iba a quedarme como en una nube al ver a los británicos?, y es que cuando me pasaron, recién salido, su disco “Vigilante” no me calaron nada de nada y no volví a concederle otra escucha a estos veteranos hasta hace pocos años, en los que si me convencieron, aunque sigo sin tener apenas discos de ellos y tras esta actuación creo que tendré que ponerme en faena.

Comenzaron con “All England´s eyes” y “Wild swan”... Catley con su camisa blanca no paró de sonreír (iba muy feliz) y animar, Clarkin parecía Ian Hill o Charlie (Los Suaves) clavado en el escenario, aunque tocando su guitarra con enorme maestría, Stanway, más cebado que en las fotos que recuerdo, ponía sus notas melódicas y maestras desde su teclado, el bajista Al Barrow (compañero de Catley en su carrera en solitario) disfrutaba como un chiquillo y el pelón Gary James (Thunder) tras los tambores.

La cuarta de su actuación fue el tema-título de su nuevo disco, “Brand new morning” (con cambio de guitarra de Tony Clarkin). Siguieron con, creo, una de su primer disco, "Kingdom of madness" (1978) (vuelta a cambiar de guitarra y de bajo) y “Dancing days” (apoyando en los coros los cuerdas). Otra novedad interpretando la reciente “We all run” (esta vez los coros corrieron a cuenta de Barrow).

“How far Jerusalem” me sonó a gloria bendita y en la que Catley se tomó su descansillo durante una parte instrumental. En “Vigilante” el vocalista arrancó un set list y lo lanzó al público. Tras la fenomenal “Kingdom of madness” se despedían, pero tras unos pocos “oes” volvía a salir el bajista animando y filmando al personal con una cámara de vídeo y luego se marcaban una instrumental el guitarra y el teclista, pasando luego a hacer todos "Sacred hour”, presentando Catley a sus compañeros y Stanway haciendo lo propio con el frontman.

En su hora y pocos minutos de actuación a mi me dejaron muy satisfecho con su exquisito y elegante Hard/A.O.R.

TNT

Pues si a los ingleses no les presté la debida atención hasta hace pocos años, con los noruegos poca diferencia. Me encanta su segundo disco, “Knights of the new thunder” (1984), pero cuando editaron, el que para muchos es su obra maestra, “Intuition” (1989), dejaron de interesarme (demasiado comercial para mi gusto, aunque reconocía su gran calidad, y no eran de mi agrado los agudos de Harnell). Es más, la tarde antes del concierto volví a escuchar el disco y seguía convenciéndome poco, uno que es raro, raro, raro...

Sin embargo en directo los noruegos y el americano (quizás porqué no llegaba tanto a los agudos que no me gustaban) me convencieron más de lo que creía que pudieran hacerlo.

Pasando cinco minutos de las 22 h. y una pantalla de vídeo a cada lado del escenario (detalle que se agradeció mucho, especialmente para ver los dedos de Le Treko por su mástil) el quinteto aparecía y comenzaba con “Invisible noise” del reciente “My religion”, con el americano manteniendo el grito final, calentando motores. Sin descanso retrocedían a 1987 (“Tell no tales”) para tocar “As far as the eye can see”, con unos perfectos y cristalinos coros de los instrumentistas (menos el baterista) y mejor que no hubieran hecho el paripé meneando sus labios, porque se notaba a leguas que eran grabados (punto negativo en toda su actuación).

Harnell nos saludaba en castellano y comentaba que era la primera vez que estaban en España y nos doraba la oreja. Tras el peloteo de rigor nos situamos en 1992 (“Realized fantasies”) con “Downhill racer” y Tony sobrao.

Le Treko soltaba un “¡Viva España!”... pasando a “She needs me”, tras la interpretación de esta la gente metida en el bolsillo gritando el nombre del grupo. Comienzo tranquilito de guitarra para hacer la balada "Hey love" (del EP del año pasado) con un enorme poderío vocal que fue correspondido con un gran aplauso. Puro sentimiento, oiga.

El de la cinta en el pelo (Ronni “Hippie” Le Treko) comenzaba los acordes de... “Caught between the tigers”, marchándose el vocalista en el final y dejando que la banda uniera la anterior a una instrumental, quedándose sólo el teclista arropando al guitarrista y tirándose al final el seis cuerdas al suelo. Seguía Le Treko dejándonos anonadados con su solo (visto de manera genial por las pantallas de vídeo), yo sabía que este hombre era muy bueno, pero no tanto, ¡madre mía, qué clase!. Luego fueron entrando el batería con ritmo de marcha militar y el bajista. ¡Genial demostración, Axel, aprende cómo meter un solo sin aburrir!. Lógicamente Harnell luego irrumpió en escena para presentar a Mr. Ronni Le Treko.

Con cambio de guitarra e iniciando con palmas dieron paso al tercer tema de esa noche del “My religion”, “Give me a sign” (aunque ya había salido en el EP anterior al larga duración). Volviendo el americano a salirse con sus agudos.

Nos preguntaba si nos sentíamos bien y un “¿qué pasa, amigos?”. La verdad es que se lo estaban llevando de calle. En “Forever shine on” después del grito final el frontman acababa por los suelos. Cánticos de las criaturas y juego de Le Treko y luego de Harnell.

Regreso al “Tell no tales” para hacer “Listen to your heart”, seguida de “Intuition”, y la gente como loca cantando el estribillo. Tony otra vez haciendo una demostración de su poderío, hincándose hasta de rodillas, acabando el tema con “orgía” musical y el guitarra presentando al vocalista.

Cerraron con “10.000 lovers (in one)”, de nuevo con participación de la gente y terminando con un “thank you, we love you, España!” y saludo “militar” del guitarra.

Lógicamente tenían que volver a salir y lo hicieron, preguntando el cantante si queríamos escuchar más, después de la aprobación general tocaron “My religion” (con empleo de voz ronca y rasgada), ruido de truenos para dar paso a la genial “Seven seas” (del por mi adorado “Knight of the new thunder”) y quizás desconocida para muchos, ya que cuando tocaba cantar el estribillo se escuchó menos apoyo por parte del respetable.

Presentación de la banda para concluir definitivamente con la pegadiza “Everyone´s a star”, llegando a tocar con los dientes el guitarrista. Final a la 23.30 h. y el noruego lanzando su guitarra a gran altura para luego recogerla.

Lo dicho, fenomenal actuación y me calaron en directo más de lo que pensaba. ¿Para cuándo su vuelta como cabezas de cartel?

EUROPE

Corría el año 1986 cuando un single llamado “The Final Countdown” traspasó las fronteras de la fría Suecia, irrumpió bruscamente en el resto de Europa y acabó colándose en los charts musicales de todo el mundo. Algunos, los más pocos, se rasgaron las vestiduras al ver que su grupo les traicionaba de la manera más vil posible, o sea, dándose a conocer a la gran muchedumbre con un single de lo más ramplón; otros, los más muchos, vieron el suceso como eso, algo meramente anecdótico que habría de desaparecer con el tiempo. Sin embargo, gracias a estos cinco suecos encabezados por un tal Joakim Larsson (más conocido como Joey Tempest) y de nombre Europe algunos descubrimos esto del Hard Rock, y lejos de verlo como algo momentáneo e inherente a un período vital concreto lo hicimos parte de nuestras vidas, y en esas estamos.

El caso es que jamás imaginé que el grupo que me dio a luz tuviera una feliz reunión a estas alturas, máxime cuando su afamado vocalista parecía renegar de su enlacada etapa como si de una pesadilla se tratase, y dados los cambios acaecidos en la industria musical todos estos años atrás desde la disolución del grupo. Pero tampoco vamos a volver con eso de las vueltas que da la vida, todo es cíclico y reciclabe (hasta el dinero), y desde que se anunció la noticia de la venida del grupo a tierras murcianas los verdaderos fans teníamos claro que habría que verlo, como así fue.

Un enorme telón de fondo con el clásico logo del grupo confirmaba sin lugar a dudas que veríamos a la banda sueca más relevante desde la desaparición de Abba, y el viejo pie de micro blanco de Joey Tempest postrado en escena nos metía el gusanillo en el cuerpo y agudizaba nuestra ansiedad cuales groupies entregadas a su ídolo. Que empiece ya, coña!

Y empezó, vaya si empezó. Los que esperaban un “The Final Countdown” para abrir, alguna balada o quizá un set acústico no pudieron empezar con peor pie, ya que Joey Tempest (voz), Mic Michaeli (teclados), Ian Haugland (batería), John Leven (bajo) y el mítico John Norum (guitarra), la formación más clásica, salieron a romper –y rompieron- con dos de sus temas más añejos y cañeros, “Seven Doors Hotel” y “Wings Of Tomorrow”, de su primer y segundo trabajo respectivamente, sin descanso por parte del grupo y sin aliento por el del respetable. Sonidazo, entrega y tablas, con eso y un bizcocho el público de calle.

Tras el barullo inicial y los saludos algo más conocido, aunque no de su afamado tercer elepé: “Superstitious”, que sirviera de single de presentación para su esperado por muchos -entre los cuales me incluyo- cuarto larga duración. De lujo. “Time Has Come” siguió la tónica relajada del anterior, esta vez sí del multimillonario Lp que les catapultó a la fama mundial, mientras que la aceleración de la guitarra de Norum parecía anunciar lo que finalmente fue, un “Ready Or Not” de órdago, en el que acompañó a la segunda guitarra el propio Tempest. Y ahí va esa bandera sueca, pa’ que os quejéis!

Mención especial para John Norum, que a pesar de llevar chorrocientos años sin tocar esos temas y aun sin ser el artífice de los solos de la era “Out Of This World”, copyright de Kee Marcello (quien declinó amigablemente la oferta de reunión), clavó todas y cada una de las notas de los mismos como si el tiempo no hubiera pasado. Un crack.

“Heart Of Stone”, una letal “Scream Of Anger” precedida de un engaño por parte de Joey, que anunciaba un tema ‘slow’ (teníais que haber visto la cara de algun@s, je je), una apañada y menos cantosa “Carrie” en formato acústico y una tremenda “Sign Of The Times” siguieron elevando el clímax hasta cotas que pocas veces he visto en directo, y mira que he visto. Seguidamente presentación del combo por el recatado vocalista, ya sin sus atuendos de antaño y más acorde con los tiempos que corren, para acabar cantándole –ellos y nosotros- el ‘cumpleaños feliz’ a Haugland, que el día anterior había cumplido años. Qué trabajos nos manda el señor...

Tras un elegante solo -¡cómo no!- de John Norum arropado por las teclas de Mic Michaeli vuelta a las escarpias, en este caso a las que produce un tema como “Stormwind”, nuevamente de su segundo trabajo, “Wings Of Tomorrow”. Bua! Sin pausa alguna se hacen un “Let The Good Times Rock” y aquello se viene abajo, al menos por nuestra zona.

Tiempo para las demostraciones, la primera a cargo del rasurado baterista Ian Haugland (¿qué pasó con esa lustrosa cabellera, man?). Para hacerlo más ameno se superponen las guitarras de “You Really Got Me” y “Ace Of Spades” consecutivamente, y nosotros lo agradecemos y disfrutamos a la par. En la recta final del solo plantan una caja individual al frente del escenario para el típico juego “ahora yo, ahora vosotros”, para dar paso a sus compañeros sin más dilación. Entretenido. En el turno de Tempest/Norum, el primero acompaña al guitarrista con su voz y el segundo vuelve a demostrar su valía, como si todavía no hubiera sido suficiente con lo que llevamos de concierto. Buena pausa para recargar energías de cara a la recta final del concierto, y es que hasta para los solos tienen gracia. ¡Olé!

Antes de la retirada a camerinos para los típicos y tópicos bises un tema nuevo, "Yesterday's News", algo frío y monótono, todo sea dicho.

Y tras los también típicos y tópicos silbidos salen de nuevo a escena, y se marcan como el que no quiere la cosa unos “Cherokee” y “Rock The Night” de quitarse el sombrero, ya con el personal al completo rendido a sus pies y con la lengua más fuera que dentro (salvo nuestro colega Nico, que resiste el envite abrazado a una columna del bar cual Ulises al son de las sirenas).

En la recta final del evento, un siempre comunicativo Joey Tempest nos incita a gritar para comparar con la audiencia francesa (y dale con los tópicos...), para presentar a continuación otro de los nuevos temas, “Start From The Dark”, bastante más agraciado que el anterior y que augura buenas cosas. Y para cerrar de postre, por supuesto, “The Final Countdown”, demasiado grande (entiéndase aquí en sentido ‘popular’) como para omitirla directamente, pero de la que estoy seguro se empacharon incluso antes que nosotros.

Y esto es lo que dio de sí la vuelta a los grandes escenarios de la banda sueca por excelencia. Tanto si eres de los antiguos fans (engañado o no) del grupo y no estuviste como si todo esto te suena pero de lejos, te recomiendo encarecidamente que no te pierdas su próxima visita en solitario presentando el nuevo disco, estoy completamente convencido de que te vas a llevar una grata sorpresa. Si por el contrario eres de los que piensa que Europe fue sólo un grupo para niñatas que además sirvió de sintonía para un ‘partido popular’, lamento decirte que esta gente rockea, seguramente mucho más que cualquier formación purista consagrada para siempre al ghetto. Sea como sea id agarrando el cojín más cercano, Europe han vuelto para patear culos.

KISSEXY

Acostarse a las tantas, por la juerga, el día anterior no fue buena idea, ya que el viaje, calor y tantas horas de pie a eso de las tres de la madrugada hicieron mella en servidor. Pero sin ser nada especial estas cuatro italianas (más el compañero masculino a los solos de guitarra) dieron marcha a mis amigos (y Beatriz) y nos contagiamos e hicimos el ganso cerca de la mesa de mezclas durante su hora de actuación. Su repertorio son versiones de KISS (van caracterizadas con sus maquillajes y todo), interpretadas con mayor o menor acierto (más de esto último que de lo primero) y especialmente llama la atención la cantante con su ropa bien sexy y ajustada, haciendo que más de uno (y quizás una) echara a volar su mente de manera muy lasciva.

Dieron inicio con “Psychocircus”, que me costó reconocer (¡ese Bubba!), siguiendo con “Got to choose”, “Lick it up” (con lamida provocativa de la bajista al mástil de su instrumento), “Heaven´s on fire”, “Shout it out loud”, “Cold gin” (a la voz la guitarrista), “Take it off” (sacando a un chaval para un striptease, pero este al ser tan soso y no decir nada lo retira, y saca a Terrana -¡hasta en la sopa!-, me llega a sacar a mí... y como un ángel, oiga... jejeje, aunque con mi cuerpo “Danone”, seguro que mucha risa), “I was made for loving you”, “Forever”, la bajista escupiendo “sangre-ketchup” a lo Simmons para dar paso a “God of thunder” (cantando la cuatro cuerdas de mala manera), un solo de batería más simple que el mecanismo de un chupete, para continuar con “Detroit Rock city” y poner el fin de fiesta (nunca mejor dicho, al menos en nuestro grupo) con “Rock´n´Roll all nite” y la presentación de la banda.

Yo hubiese puesto a este grupo en los primeros puestos o en su lugar otro grupo o uno español, pero bueno, nosotros nos lo pasamos bien distorsionando, aunque me quedé con ganas de que a la cantante le pasara como a su compatriota Sabrina en la televisión, pero para mí que el corpiño que llevaba lo había untado con “Loctite”, porque no era normal con los botes que pegaba que algo no se le escapara... jejeje, vale, llamarme cerdo o machista, pero es lo que pienso, ¡ale, a no ser hipócrita!

Pasadas las cuatro de la madrugada tocaba regreso a nuestra ciudad, con mucho cansancio, pero una estupenda satisfacción por haber estado en este gran festival, que, como dice mi compañero al principio de la reseña, la organización estuvo a la altura de las circunstancias (¡qué aprendan otros, que ya va siendo hora!). Agradecer a Frontline y a la Asociación Cultural Lorca Rock el habernos acreditado y haber hecho ese día un grandioso evento que quedará para los buenos recuerdos. Muchas gracias. Esperemos que el año que viene sea igual o mejor que este.

Felix "Pasota" (Crematory) y Bubba "Giardino/Barilari"

Texto: Intro, Dream Evil, Crematory y Europe – Bubba; After Forever, Axel Rudi Pell, Magnum, TNT, Kissexy y Outro – Starbreaker  

Fotos: Starbreaker y Pedro M. F.

 

JETHRO TULL

Viernes 30 de julio de 2004, Fortaleza del Sol (Lorca-Murcia)

Esta vez no había nada en contra ni excusa ninguna, hubiera sido una osadía haberse perdido el concierto de la histórica y legendaria banda que mejor ha sabido incluir la flauta en el Rock tocando en dos fechas tan cerca de mi ciudad. Si bien mi primera intención fue acudir al concierto del jueves en Atarfe (Granada), se me quitaron un poco las ganas al saber el precio (¡¡¡36 €!!!), pero días antes me dijeron que en Lorca costaba nada más que 20 €. Por favor, que alguien me explique la razón de tanta diferencia de precio, porque yo por más que exprimo a mi sufrida “Neury” no logro dar con la solución correcta. Aunque a pesar de ponerme el concierto casi en bandeja, como quien dice, la tarde antes dije que al final no iba por razones económicas, pero más tarde me lo pensé y dije que quizás fuera una oportunidad única y había que hacer lo que fuera por ir.   

En Atarfe tocaron en un lugar llamado “Ermita de los 3 Juanes”, no sé como será, luego me dijeron que estaba muy bien, pero el recinto elegido para el concierto de Lorca fue acertadísimo, nada más y nada menos que el Castillo. Prometía ser una noche mágica y para no olvidar y mis expectativas se cumplieron con creces.

Servidor tuvo su primer disco de Jethro Tull a mediados de los ´80, gracias a un viaje a Granada de mi madre y mi hermana Chiqui, regalándome a la vuelta el cassette original de “Under wraps” (comprado en los desaparecidos almacenes de Galerías Preciados, jejeje). Sí, no es el disco más indicado para acercarse a Jethro Tull, pero a pesar de estar en esa época en plena fiebre “jivi meta” me gustó y con el tiempo fui escuchando más discos de la formación, así como grabaciones piratas de sus directos.

Nos costó dar con el acceso al castillo, pero una vez ya en las inmediaciones crecía más mi intuición que iba a merecer muchísimo la pena estar allí... y rondando las 23.15 h. comenzaba la noche mágica y satisfacción sublime al sonar la segunda del evento “Cross eyed Mary”. El “bucanero” (por su indumentaria con pañuelo a la cabeza, camisa blanca y chaleco negro) Anderson nos saludada tras el gran clásico y comentaba jocosamente que se marchaba, pasando a interpretar uno de los temas de su disco en solitario “Rupi´s dance”, tomando el teclista Andrew Giddings un acordeón.

La distribución de los músicos era curiosa. El simpático Giddings a la izquierda (pero no retirado como la mayoría de los teclistas), Martin Barre con su guitarra un poco al fondo (como en un segundo plano), la batería de Doane Perry a la derecha del escenario (casi en frente de los teclados), el bajista Jonathan Noyce pegado a la tarima de la batería (prácticamente mirando a los teclados) y el gran flautista en el centro y campando a sus anchas por el escenario con sus típicas poses, caras de loco y comentarios graciosos.

Dedicaba “Beggar´s farm”, de “This was”, al guitarrista de aquella época, y con mucho humor presentaba la siguiente, “Farm of the freeway”, haciendo mención al premio Grammy de 1987 que consiguieron en el apartado de Heavy Metal por el disco “Crest of a knave” en disputa con Metallica. Regalándonos al final del tema sus típicas posturas graciosas al estilo “flamenco”. La instrumental que hicieron a continuación fue preciosa, haciéndonos volar con la imaginación, gracias también al marco incomparable donde estábamos.

“Weathercock” (del “Heavy horses”) contó con mandolina, diciendo el frontman que ese instrumento no era Heavy Metal, ¡menudo cachondo!. Luego hicieron un `medley´ con tres temas-títulos de discos: “Songs form the wood”, “Too old to Rock´n´Roll, too young to die”, y “Heavy horses”. Aquello sonó a gloria bendita, no sólo por los temas en sí, también por el gran sonido del que gozaron en la noche, se escuchaban todos los instrumentos a la perfección.

Turno para el disco “Stand up” con “Bourée”, acompañado por palmas del público y es que los que allí nos dimos cita disfrutamos desde el principio hasta el final sin cesar. Una gozada que continuó con “Mother goose” (del histórico “Aqualung”), dejando Martin Barre su guitarra (agarrándola en el tramo final) y tocando una pequeña flauta, el teclista de nuevo con acordeón y luego flautilla (además de sombrero, pasándoselo luego a Barre), el baterista saliendo de su kit y tocando unos bongos, y Anderson una guitarra acústica.

El gran frontman se marchaba y dejaba a la banda siendo liderada por el guitarrista, interpretando (creo) “Morris minus”, del disco en solitario del seis cuerdas, “A trick of memory”. Toda una delicia escuchar el sonido limpio del veterano hacha.

Notas del bajo del estático Noyce (con americana y gafas y que me recordó al típico profesor o cientifiquillo loco) para iniciar, con Ian Anderson con armónica, “A new day yesterday”. Y del pasado al presente instrumental en vena tradicional con “God rest ye merry gentlemen”, incluido en “Christmas album”. Si la mente no me falla e intentando descifrar el “jeroglífico” de mi libreta de notas unieron a “Living in the past”, y yo no sé como será el Paraíso, pero no tiene que diferenciarse mucho al cenit que estaba alcanzando a estas alturas de concierto. Sin parar una instrumental, momento para el lucimiento del teclista (sin hacerse en absoluto pesado), agregándose después Barre, luego todos y dar paso a una aplastante “Locomotive breath” de órdago. Las palmas echando humo y presentación de la banda para retirarse a tomar un pequeño respiro.

El último tema de aquella noche que no olvidaré, y que siguió a un tema que no reconocí (en su mayoría instrumental), fue el grandioso “Aqualung” acompañado por dos enormes globos blancos con la silueta del flautista que fueron lanzados al público para mayor diversión, aunque uno de ellos cuando llegó a la altura de la mesa de mezclas se explotó o fue explotado por algún gracioso. Los grandes músicos que nos habían hecho disfrutar a más no poder nos decían adiós pasando unos cuatro minutos de la una de la madrugada. Hora y cincuenta minutos de máximo disfrute pero que se me hizo corto, por mi podrían haber estado tocando hasta la extenuación.

“Too old to Rock´n´Roll...”, creo que eso no se puede decir de Ian Anderson (lleno de energía y vitalidad) y sus compañeros. Magno concierto.

Texto: Starbreaker

Fotos: Merche S. CalleIndyRock, del concierto de Atarfe (Granada)

   

SCORPIONS + TWISTED SISTER

Sábado 24 de julio de 2004, Campo de Fútbol del Polideportivo Municipal de Atarfe (Granada)

Hace meses la fecha en el pueblo de Granada fue la primera que se confirmaba de los alemanes por nuestro país de nuevo, tras su venida en agosto del año pasado en el festival Lorca Rock y que te contamos a su debido tiempo. Los de Meine y Schenker formarían parte de un “supuesto” festival llamado Medina Classic Rock. Y digo supuesto, porque después de anunciarse que Twisted Sister no tocarían en el venido a menos MetalManía, se incluían en el cartel del “festival” de Atarfe. Pero cómo llamar festival a un concierto de tan sólo dos grupos, como alguien me dijo, seguro que la intención de la promotora BR Music era hacer un festival, pero al final, no se sabe por qué razones, el cartel se compuso de los americanos y de los teutones. Bien podrían haber incluido un par de grupos de la provincia granadina o del país. Pero nada de nada.

Otro tema es el de la organización. Creíamos que el señor Goyo (responsable de BR Music), tras años organizando eventos, como el antiguo Piorno Rock y este año reconvertido en Atarfe Vega Rock, había mejorado a la hora de la organización (como así pudimos comprobar en el pasado concierto de W.A.S.P. en Granada), pero claro, no es lo mismo organizar un concierto en una sala pequeña que uno al que acuden miles de personas, como el que comentamos. Y hay que contar y agradecer cuando las cosas se hacen bien y dar un palo merecidamente cuando se hacen mal, como así fue aquella noche. Si en algunas entradas y en los e-mails informativos que nos mandaron se anunciaba que la apertura de puertas se haría a las 21 h. y el primer grupo (Twisted Sister) estaría en escena a las 22 h. , en otras entradas venían como horarios 21.30 h. y 22.30 h., respectivamente. Bueno, el caso es que nos demoramos en acceder al recinto y cuando estamos en las inmediaciones escuchábamos desde fuera “Shoot´em down”. Llegábamos tarde, pero cual es nuestra sorpresa que aún hay colas para entrar, tanto en la mísera puerta de acceso, como en la entrada principal (junto a la taquilla), y encima en esa entrada tan estrecha sólo tres personas para cortar tickets y metiendo prisa a la gente, ¿?. Vamos a ver, ¿no se podría haber abierto antes?, ¿no podrían haber esperado hasta que se hubiesen acabado las colas para comenzar?, ¿no pueden habilitar más accesos? (había otra que estaba cerrada). El caso es que una vez más la organización fue una chapuza (no entremos en el precio abusivo de las entradas, 36 € adelantada y 39 € en taquilla) y pienso que la experiencia sirve para mejorar, ¿no?, pero visto lo visto parece que no estoy en lo cierto. Aunque menos mal que no llegó al extremo límite como el festival Barbarian Rock de Jerez de la Frontera (Cádiz) organizado por la misma persona. Pero claro, los culpables de que sucedan una y otra vez estas tomaduras de pelo somos la gente que acudimos a los conciertos, si nos pusiéramos de acuerdo y no fuéramos hasta que nos aseguraran que todo está debidamente organizado, otro gallo le cantaría a los organizadores.

Dejémonos de predicar en el desierto y centrémonos en lo que verdaderamente nos interesa, la música y los grupos.

Cuando entraba al campo de arena (sobre las 23 h.) TWISTED SISTER estaban tocando la balada “The price”. Acabándola Dee Snider de cara y pegado a la batería de A.J. Pero. Tras la relajación enlazaron con “Burn in Hell”, acompañada por luces rojas, y molestos acoples de la guitarra de Jay Jay French que no paraba de girarse, de vez en cuando, hacia un bafle. También noté flojos los coros al principio.

La gente junto con el grupo empezaron a vociferar el tan requerido “oe, oe, oe, oe...” y Eddie “Fingers” Ojeda decía: “¿te gusta cantar?” y seguir chapurreando castellano como en sus anteriores dos visitas por territorio hispano (curioso que en su carrera no visitaran España y tras su vuelta al negocio lo hayan hecho en menos de un año tres veces, lo que hace el dinerito, dinerito), con expresiones como: “¡Bueno, mucho bueno!”, “¡grande cojones!”...

La gente se ponía a botar, dar palmas y gritar el estribillo con la tan celebrada y conocida “I wanna Rock”. Los acoples del instrumento del delgado guitarrista seguían sonando, y si a eso le sumamos que el sonido de las guitarras fue bajo durante la parte del concierto que vi, podemos decir que su actuación sonó regular. Snider soltaba en castellano un “¡muchos cojones!”, Ojeda había cambiado a su guitarra negra con la espiral. El mismo juego con la peña como en sus anteriores visitas de saltar y decir el estribillo, invitándonos a corear el estribillo todo lo alto que pudiéramos para que Scorpions nos oyeran desde sus camerinos y hacia el final Eddie con problemas y cambiando de seis cuerdas de nuevo. Y tras la festiva canción se marchaban.

Instantes después sonaba grabado el comienzo de “Come out and play”, tardando algo los músicos en salir de nuevo y hacer la cañera canción que quedaba deslucida por lo comentado anteriormente, el bajo sonido de guitarras. Jay hacía su solo de rodillas hacia el final.

Nos preguntaban si queríamos una más o qué, volviendo Ojeda a cambiar de guitarra y el “huracán” Snider pasaba a presentarnos a los cinco miembros clásicos de la banda: A.J. Pero (a la batería), Mark “The Animal” Mendoza (al bajo y misma imagen que en sus anteriores visitas), Jay Jay French (a la guitarra), Eddie “Fingers” Ojeda (a la otra guitarra y una vez más el parlanchín del grupo con su especial castellano), y este presentaba al “man con la cara más grande del mundo, Dee “fucking” Snider!!!”.

De nuevo cánticos de “oes” y acabando con “S.M.F.”, con juego con el público. Despidiéndose con un “Thank you!”, saludando todos juntos y un “¡Buenas noches, Granada!”, continuando con los “oes” cuando el reloj marcaba las 23.35 h.

No vi nada nuevo ni que me sorprendiera comparándolo con mi anterior vez, de la cual disfruté muchísimo más y para mí mucho mejor que este contacto de nuevo con la “Hermana Retorcida”, recortado algo su set list, lógicamente, por ser los que abrían. Podrían haber variado el repertorio un poco, quitando un par o tres de temas e incluyendo otros que no han tocado desde hace tiempo. Pero nada, repertorio aprendido para una gira y mismos comentarios. Que sí, que es toda una gozada ver de nuevo a estos veteranos rockear, pero un poco más de variedad no les vendría mal, aunque lo mismo ya se despiden de nuevo del negocio, ¿tú lo crees?... yo diría que no.

Tiempo de tomar un refrigerio... pero resulta que no hay cerveza en ninguna de las barras, ¿?, menos mal que al rato solucionaron el problema. ¡Vivan las previsiones!

Al igual que los anteriores, iba a ver por segunda vez a los alemanes en menos de un año (antes en el Lorca Rock). Aunque había novedades en el veterano quinteto, hacía meses habían sacado un nuevo trabajo, “Unbreakable”, que para servidor es el mejor disco que han hecho en los últimos años. También contaban con un nuevo miembro en sus filas, el polaco Paul Maciwoda, sustituyendo a Ralph Rieckermann. ¿Harían el mismo repertorio que en agosto del año pasado?... meterían como mucho dos temas del nuevo disco... ¡cuán equivocado estaba!

Cerca de las doce y cuarto de la noche, con un gran telón negro de fondo con las letras clásicas del grupo y el nombre del nuevo disco (telón que también acompañó a los maquillados de New York) sonaba la introducción del primer tema de su reciente CD, “New generation”, para pasar a tocarla el grupo en vivo. Se notó bastante la diferencia del sonido del que gozaron los americanos al que tenían ahora los germanos, estos sonaron con más potencia, escuchándose todo perfectamente y de manera nítida, un excelente sonido. Rudolf Schenker, cuando no tocaba la eléctrica, ponía sus dedos sobre una guitarra acústica que tenía delante de sí apoyada en un pedestal. Coros de James Kottak y del nuevo bajista. Maine (con gorra y gafas oscuras) repartiendo palillos de batería (como también hizo durante más temas) y tras acabar el tema de marcado ritmo, se dirigía diciendo: “¡Buenas noches, Granada!, ¿cómo estáis?”, siendo respondido por una gran ovación.

Otra de nuevo cuño, “Love ´em or leave ´em”, una de mis canciones favoritas del “Unbreakable”, acompañada por el pequeño pero grandioso cantante con pandereta, instrumento que sacó en bastantes ocasiones y que cuando acababa lo lanzaba a gran distancia hacia un roadie que se encontraba en el lateral derecho según mirábamos. Y empecé a fijarme en la gran movilidad del bajista polaco (con una pluma blanca hacia abajo colocada detrás de su pelo), que no paró de moverse en todo el concierto, totalmente lo contrario de Rickermann. También no pararon en toda la noche de moverse los dos miembros que quedan desde el origen del grupo, Meine y Schenker.

Días antes del concierto pensé que tocarían una o dos nada más de su flamante disco, pero me equivoqué... aunque ahora tocaba el turno de uno de sus clásicos, iniciando Jabs el genial “Bad boys running wild” y trayéndonos recuerdos de su época más gloriosa. Schenker había cambiado de guitarra (a menudo lo hicieron él y su compañero de instrumento), y saltando a su manera, con las dos piernas juntas y ladeándolas. La gente se coló en el estribillo del principio, ¡mira que no sabérsela!, jejeje. Apoyando en los coros todos los músicos. Rudolf con la guitarra en vertical y la gente acompañando con palmas y cantando el estribillo en el alargamiento del tema.

Sin darnos tregua hacían “The zoo”. El comienzo estaba siendo maravilloso, con el grupo viéndose muy a gusto en las tablas y sonando aquello de lujo. Maciwoda, Meine y Schenker moviéndose al unísono con el ritmo del tema y luego en cuclillas el guitarra rítmica y el bajista. El solo de Jabs me sigue gustando bastante y el alemán del bigote y el polaco subidos en la tarima de la batería del americano. Meine dando palmas para que le acompañen y luego jugando con voces con la gente.

Como en el festival de Lorca, tras las dos anteriores le tocaba el turno a la fabulosa “We´ll burn the sky”, del período junto al maravilloso hippie Uli Jon Roth, ¿por qué no rescatarán más temas de esa época?, yo se lo agradecería mucho. Durante el desarrollo del antiguo tema hubo efecto de fuego (conseguido por telas y luces) en el lado derecho de la batería de Kottak, ¿por qué no en el lado izquierdo también?, nos preguntamos, y es que al parecer no funcionó bien, ya que acabando comenzó a "prender", cuando ya no pegaba.

Tres excelentes clásicos de la banda que nos hicieron disfrutar de lo lindo y sorpresivamente para mi volvían al presente, la comercial y buena “Deep and dark”. Descanso para Meine para que el cuarteto iniciara la instrumental “Coast to coast”, pero al rato regresa Meine con una guitarra y se une a los cuerdas. Jabs y Schenker juntos, poniéndose espalda con espalda y luego cara a cara. El tema lo acababa Kottak golpeando su gong.

Tras la enorme ovación un “thank you, so much!” y después un “¡muchas, muchas grasias, Granada!” y comentar la belleza de la ciudad de la Alhambra y de “Andalusía”. Después de los agradecimientos de rigor para meterse aún más a la gente en el bolsillo, la primera balada de la noche, “Holyday”. Estaba bien incluida en el repertorio, tocada con acústicas y sonando palmas y las voces de la gente, luego Meine intercambiando voces con el público y alargando notas. Demostrando que sigue teniendo una gran voz. Piropos con un “¡fantástico, Granada!”.

No cabía en mi asombro, más del último (eso era defender en vivo el disco), “Through my eyes”, sacando Schenker su guitarra de dos mástiles. De nuevo Meine sobrado a la voz, y coros pregrabados que apenas se oyeron.

Kottak de pie golpeando su bombo como lo hiciera anteriormente, acompañando con palmas los presentes para seguir con otra de nuevo cuño “Remember the good times”. Con los dos guitarristas juntos en el lado de Jabs y Kottak escupiendo agua hacia arriba como si fuera una fuente. Schenker con su voleo del brazo derecho, como otras veces y ya típico en él.

A estas alturas uno se daba cuenta más que de sobra que sabían llevar el concierto con maestría, alternando temas potentes, con otros menos potentes y relajados.

Irrumpía la comercial “Tease me please me”, volviendo el rítmica a demostrarnos que es todo nervio, poniendo su guitarra en vertical y luego girando sobre si mismo ¿está en su segunda juventud?. Descanso para todos menos para el aporreador, golpeando con contundencia sus parches (hay que ver lo que ha ganado el grupo con el americano, yo no era muy simpatizante del estilo plastoso de Rarebell), levantándose y tocando como un poseso sus platillos y todo lo que pillaba alrededor (la estructura metálica del gong), el típico juego con el público de responder ante cada ritmo y acabando su espectáculo en pie sobre la batería. Esta vez no se rompió ninguna botella en la cabeza, como cuando lo vimos el verano pasado.

Sonido de sirenas y enlazar con la trallera “Blackout”, y recordar que ese fue el primer disco íntegro que escuché de ellos allá por mediados de los ´80 (¡cómo pasa el tiempo, sniff, sniff!). Pura adrenalina y gritos finales de Schenker. ¡Genial!. Seguían repartiendo caña, esta vez con el tema más duro del “Unbreakable”, “Blood to hot”.

Momento de descanso para todos después de los dos enérgicos temas, para dejar a Matthias Jabs hacer su normalito solo de guitarra, utilizando bastantes efectos. Unos riffs dieron inicio para “Big city nights”, con todo el público cantando y los cuatro músicos juntos en el lado derecho del escenario. El solo corrió a cargo de Schenker. Después de volcarnos con el tema se retiraban lentamente pasadas las 01.20 h. con mucha gente cantando “oes”.

Poco tardaron en salir, luciendo ahora en el negro telón brillantina y no podía faltar su balada más conocida, “Still loving you”, participación de la gente, solo por parte de Schenker con su Flying V. Y ahí no quedó el momento “Mimosín”, tocaba ahora el turno de otra de sus piezas acarameladas bastante conocida, “Wind of change”. El del bigote con acústica, Jabs con Fender roja y blanca y marcándose Meine un trozo en castellano (recordad que de este tema hicieron una versión en nuestro idioma), cantándola la gente a pelo. Terminaba la ternura para romper con “Rock you like a hurricane”. El bis hasta ahora estaba siendo igual que el de agosto, y me pregunté, ¿por qué no meter las baladas antes y acabar aunque sea con un solo tema cañero?. Bueno, el “huracán” volvió loco/a a más de uno/a. Alargando el final del tema, acabando Meine y Schenker en la tarima de la batería. Yo creía que ya acababan, pero no, con acústicas hicieron “When the smoke is going down”, pieza que está muy bien para relajarse y demás, pero ¡¿para acabar un concierto?!, aunque parece que a muchos/as no les importaba, cantándola y concluyendo con un final alocado. Mostraron una sábana que le habían tirado gente de Barcelona con un extenso texto en inglés que no pude leer bien. Ante el clamor de la gente se despedían definitivamente quedando diez minutos para las dos de la madrugada.

Los alemanes (polaco y americano) están en un estado fabuloso, además defendiendo su reciente obra debidamente, pero para mí ensombrecieron su muy buena actuación terminando de la manera que acabaron. No veo correcto concluir con cuatro temas y tres de ellos baladas, ya puestos que hubieran cambiado el orden y “Holyday” haberla metido en ese bloque y nos ponemos más tiernos que un bollico recién sacado del horno.

Y ya para rematar el final, y ponerle la guinda a la chapuza de la organización, sale Rafa Basa para un sorteo de una guitarra con las firmas de los componentes de los grupos. Diciendo un número que tenía que coincidir con el número de entrada, pero a mucha gente al entrar le habían arrancado la parte del ticket donde estaba la numeración, jajaja (río por tal de no llorar). Sin comentarios.

Texto: Starbreaker

Fotos: Wsnake y Merche S. Calle - Indyrock (las dos primeras de Twisted Sister)

 

  

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