Discos C

 

Co-Cu


  CONVULSION-A.T. El Puto Yanki (2003)
  COURAGOUS Remember (2001)
  CORROSION OF CONFORMITY Live Volume (2001)
  CORROSION OF CONFORMITY In the Arms of God (2005)
  COZ Hard (2002)
  COZ Amigo mío (2006)
  CRASH! Crash! (2005)
  CREED Weathered (2001)
  CRIPTA Cuando los ciegos guían (2004)
  CRISIS DE FE Razas de noche (2003)
  CRYING BLOOD Réquiem (2004)
  CRYPTIC VISION Moments of Clarity (2003)
  CULT, The Beyond Good And Evil (2001)

 

CONVULSION-A.T. “El Puto Yanki” (2003)

Para hablar de Convulsion-A.T. habría que remontarse a, como mínimo, 20 años atrás. Y es que ese es el tiempo que algunos de sus componentes llevan dando caña en multitud de proyectos. Más sabe el diablo por viejo que por diablo. 20 años bien aprovechados, absorbiendo mil y una influencias para ahora, darle cuerpo a estos Convulsion-A.T.

Si fuéramos el hombre del saco tendríamos que meterlos en el mismo que hemos metido a bandas como Hamlet o S.A. para que te hagas una idea. Caña bruta pero muy bien construida y letras de un claro “basta ya” con bastante mala hostia. Quien conozca a los elementos en cuestión sabrá que no es nada nuevo.

El disco, autoproducido, suena que ya quisieran muchos discos oficiales con más dinero detrás sonar así, no en vano se nota la mano de Carlos Kreator y el buen hacer del grupo. Desde que escuchas al emperador Don Jorge Bush a modo de introducción en “Puto Yanki” hasta las últimas notas de “Réquiem” verás pasar una sucesión de riffs, a cargo de Pastrana y Rafa, cuidados al máximo y con una gran labor compositiva con muy buenos arreglos. La voz de Frank es a veces un martillo pilón escupiendo versos y otras veces, cuando el tema lo requiere como en “Cómplice”, adopta otros matices que le dan mucho color a los temas y hacen que el disco sea bastante entretenido. La base rítmica es, sencillamente y aunque suene a tópico, una apisonadora. Juanma y el Loco le dan el empaque necesario para que el invento suene compacto y poderoso. Sin fisuras.

La única pega, y es que algo habrá que decir, es ese horrible acento brasileño de “meninos da rua” porque el resto es muy recomendable.

Recuperando la caña de Pantera o de los antiguos Sepultura, ellos se definen como Thrash Metal aunque yo veo muchas más cosas. Si pasan por tu ciudad no lo dudes porque en directo suenan todavía mejor.

Web CONVULTION-A.T.

Pedro Salinas “Pears”

 

COURAGOUS “Remember” (2001)

Vienen de Alemania y este es su segundo CD, tras su debut “Listen” (1998), que no he tenido la oportunidad de escuchar. El grupo lo forman Chris Staubach (voz), Olli Lohmann (guitarra y coros), Gerd Lücking (guitarra y coros), Jürgen Wieland (bajo y coros) y Jan Mischon (batería y coros).

El disco lo componen 12 temas, siendo el último de ellos un bonus-track grabado en directo en Frankfurt. Ellos mismos se definen como Power-Thrash, aunque yo no veo lo de Power por ninguna parte, al menos la idea de Power con el que tantos grupos compatriotas suyos han inundado el mundo. Lo suyo es Thrash, eso sí, y no está nada mal, muy influenciado por los Anthrax de la época Bush, aunque en ocasiones el abanico sonoro se amplía con toques de metal progresivo, pasajes industriales que recuerdan enormemente a Rammstein (“People are People”, la mejor del disco), y hasta voz gutural en pequeñas dosis.

Precisamente esta versatilidad es el mayor atractivo del disco, pues impide que se haga monótono, ya que las canciones una a una tampoco es que vayan a revolucionar el mundo. Las dos guitarras se compenetran bien y en varios momentos del disco logran esa magia que contagia al oyente. Es una lástima que ese estado vaya y venga varias veces mientras el CD está dando vueltas en el reproductor.

Aún así, no estaría mal que les dierais una oportunidad. No creo que se convierta en vuestro CD preferido, pero seguro que a más de uno os merecerá la pena.

Web COURAGOUS

Shan Tee

 

CORROSION OF CONFORMITY “Live Volume” (2001)

Otro disco en directo. Esta vez de otros que debían pasar por el ritual de dejar impresas sus memorias en una grabación en vivo, con todo el feedback y el feeling que el contacto con la audiencia provoca. Corrosion of Conformity llevan a sus espaldas muchos años de carretera (desde mediados de los ochenta, para ser más exactos) y la hora de editar un “live” les iba llegando. “Live volume” fue grabado durante la gira de “America’s volume dealer”, el álbum que publicaron el año pasado, y recoge íntegramente la actuación que la banda ofreció en el Harpo’s Concert Theatre de Detroit el pasado 20 de abril.

El set gira en torno a los cuatro trabajos de la era Pepper Keenan, en la que el cantante-guitarrista ha estado al frente de los americanos al lado de Woody Weatherman. Así, los primeros años de COC han quedado olvidados por completo y los retazos del crossover que el grupo hacía antes (como el primerizo “Eye for an eye”) no aparecen más que en las cenizas que quedaban de ellos en “Blind”. “Live volume” plasma las fuentes tan variopintas del sonido de la banda, en el que confluyen los orígenes hardcore de su etapa juvenil, el thrash de los últimos ochenta, el metal pesado nacido a raíz de las primeras obras de Black Sabbath y el gusto por el rock añejo. De esta batidora sale algo tan simple como hard rock de alta calidad (aunque lo han tildado de mil maneras distintas).

La producción transcribe fielmente el sonido potente y sin fisuras de la banda en vivo y es un testimonio sin trampa de cómo se las gastan en sus actuaciones: algunas veces se puede oír cómo la voz grave y rasgada de Keenan sufre las limitaciones de tocar la rítmica y cantar al mismo tiempo, cómo los coros no suenan todo lo altos y nítidos que es de esperar o el vacío producido por la falta de esa guitarra “de más” que meten en estudio.

COC irrumpen en el escenario con la intro “These shrouded temples”, tras la cual saludan a sus fans con un escueto “Detroit rock city!” y pasan a descargar “Diablo Blvd.” sin dilación. Aquí se aprecia la similitud que guarda el cuarteto con sus colegas de Metallica (a tal punto llega el entendimiento entre sus componentes que Pepper Keenan se ha tomado el lujo de imprimir su nombre en las púas de guitarra con la forma del logo de Hetfield & Co.). La diferencia que los separa es que la música de COC ha madurado acertadamente con el paso de los años y hoy en día rebasa el nivel de unos “Load” o “Reload”.

El curso del concierto continúa con “King of the rotten”, más rápida y visceral que como la conocíamos en “Wiseblood”. La concentración de los músicos en grabar los cortes en una sola toma es tal que apenas se permiten charlas con su público, siendo “Who’s got the fire” (un rock atemporal al estilo COC, hecho con sencillez y gusto) uno de los contados momentos de contacto con sus incondicionales. Pronto olvidamos esta presión a la que están sometidos al escuchar el single más celebrado de su álbum “Deliverance”, “Albatross”. Este disco, junto a “America’s volume dealer”, es el más representado en este “live” (de hecho, son los más completos que han editado en esta fase reciente de su carrera).

Además de los temas más conocidos de estos trabajos, aparecen otros que no esperaba encontrar de entrada como “Señor limpio”, “My grain” y “Zippo” (a quien haya tenido el privilegio de verlos durante este tour no le habrá cogido de nuevas). “Congratulations song” gana mucho en vivo y me ha sorprendido gratamente por la energía que desprende. Tanto ésta como “Vote with a bullet”, el emblema de “Blind” que los elevó a la categoría del mainstream metálico, suponen los momentos de mayor entrega de “Live volume”. Otra que mejora en relación a su versión de estudio es “Wiseblood”, que demuestra la caña de la que son capaces en canciones de ritmo pausado y riffs heavies de la escuela Iommi. Los primeros compases de “13 angels” son el conducto de introducción al fraseo de guitarra de Weatherman en “7 days”, otra de las indiscutibles en el repertorio de Corrosion. En “Shelter” se cuelgan la acústica al hombro y Jimmy Bower (ex – Crowbar y Down y sustituto permanente de Reed Mullin por la lesión de espalda que sufre este último y que le va a mantener apartado de la música por tiempo indefinido) hace notar la percusión en una pieza emocionante por el sentimiento con que la tocan. De “postre”, la banda se despide a lo grande con “Clean my wounds”, uno de sus mejores temas.

Echo en falta canciones como “Dance of the dead”, “Heaven’s not overflowing” o “Doublewide” y “Take what you want” de su última obra, pero ahí entramos en valoraciones y preferencias personales de cada cual. En cualquier caso, “Live volume” es un buen disco en directo, recomendable sobre todo para los fans del grupo. Ellos sabrán apreciar más que nadie este homenaje que la banda rinde a todos los “free-thinkers”, como ellos mismos comentan en las notas interiores del compacto. A los demás, les aconsejaría que se hicieran antes con alguno de sus álbumes de estudio para descubrir a una formación que no acaba de trascender todo lo que debiera y cuajar comercialmente por no identificarse con ninguna etiqueta (tampoco la stoner) de las que tanto gusta utilizar a la industria musical para segmentar a su público objetivo. Una de sus letras lo explica sin tantos rodeos: “That’s how the story goes / in the land of 1000 no s”.

J. A. Puerta

 

CORROSION OF CONFORMITY “In the Arms of God” (2005)

Cinco años hemos tenido que esperar para tener entre nuestras orejas nuevas coplas de estos tipos. Cinco años desde que nos deleitaran con aquel fantástico “America´s Volume Dealer” y os puedo asegurar que la espera ha merecido mucho la pena. Decía Peeper Keenan en algunas entrevistas que ellos prefieren tardar cinco años y tener buen material que sacar un disco mediocre cada año y oyendo “In The Arms Of God” no me queda más que darle la razón, jodido pero cierto, aunque recemos para que el próximo tarde menos de un lustro.

Si en “America´s Volume Dealer” bajaron un poquito el pistón, tanto en la composición de las coplas como en el sonido e incluso experimentaron, muy bien por cierto, con cosas cercanas al rock sureño (recordad esa maravilla llamada “Stare Too Long”) aquí vuelven donde lo dejaron con “Wiseblood” pero todavía más fieros, más cabreados y más Sabbath que nunca y es que si algo bueno tiene la política conservadora que estamos padeciendo en estos últimos años y que ha convertido el mundo en un nido de víboras, es que muchos artistas sacan toda su rabia y agudizan el ingenio revelándose contra toda esa política. A Peeper Keenan no le gusta la situación actual y eso se nota, vaya si se nota, y muchos de los textos de “In The Arms Of God” tienen como tema principal la guerra e incluso la presentación del disco (por fin un buen artwork) con esa especie de Biblia en la portada y los diseños interiores, va por ese camino.

Otra de las incógnitas del nuevo trabajo de los americanos era ver como solucionaban la difícil papeleta de la sustitución del antiguo batería Reed Mullin. Mullin era para mí uno de los pocos baterías de escuela Bonham/Moon que quedaban dentro de la escena metálica y tenía serias dudas sobre que Corrosion Of Conformity encontraran un sustituto a su altura. Craso error, Stanton Moore supera, y mira que es difícil, el trabajo de Mullin. Más académico pero igual de artesanal (orgánico es la palabra que ahora estaría de moda para describirlo) y con un sonido absolutamente espectacular del que deberían aprender otros que yo me sé y que todos tenéis en mente, Stanton Moore es uno de los puntos fuertes del disco.

No os dejéis engañar por la bonita introducción que abre el disco porque rápidamente el riff de “Stone Breaker”, aplastante, y la voz cabreada de Keenan nos ponen en el camino correcto de lo que será la tónica constante del álbum: Guitarras pesadas, letras comprometidas, heridas e hirientes y sobre todo buenísimas canciones. Canciones que en una primera escucha pueden parecer simples o demasiado lineales pero que rápidamente nos descubren la gran cantidad de matices y detalles que llevan. Así que “Stone Breaker” es una perfecta presentación del disco que “Paranoid Opioid” termina de confirmar rezumando Sabbath por los cuatro costados, desde la clarísima alusión del nombre hasta la parte central del tema que podría, perfectamente, haber salido de las sesiones de grabación de cualquier disco de los de Birmingham en los setenta.

“It is The Way” es uno de mis favoritos, con un estribillo más accesible pero manteniendo toda la fuerza mientras que “Dirty Hands Empty Pockets / Allready Gone” es un tema doble, con una primera parte pesada, con una línea de bajo y batería que van envolviéndolo todo hasta que uno de esos punteos marca registrada de la casa rompe con todo, dando paso a una segunda parte (“Allready Gone”) mucho más visceral tras la que llega el momento de aflojar un poco, y eso se consigue con “Rise River Rise” donde, acústicas en mano y con un ligero toque exótico en la melodía, nos cantan sobre la redención: “...so rise river rise wash this place away, clean my dirty soul, so I can save it for judgement day...”.

La segunda parte del disco sigue el mismo sendero, abrupto y descarnado e incluso más fiero todavía. Cortes como el opresivo “Infinite War”, o el ejercicio de clase y buen gusto de “Backslider” con sus acertadísimos efectos sonoros y su amplio muestrario de riffs infernales hacen que la calidad no decaiga y que mantengamos la oreja bien pegada a los altavoces hasta que llegue la joya del disco, el trepidante capítulo final a una historia perfecta y es que “Crown Of Thorns”, la copla más tranquila del disco, es el complemento idóneo a los más de siete minutos de orgía guitarrera de “In The Arms Of God”, una canción donde Corrosion Of Conformity suenan más que nunca a los mejores Metallica o, dicho de otra manera, suenan como a James Hetfield y Lars Ulrich les gustaría que sonase su banda. Sin duda el mejor final a un disco sobresaliente.

Desgraciadamente Corrosion Of Conformity a pesar de sacar auténticas obras maestras como “In The Arms Of God” o cualquiera de los cuatro trabajos anteriores, seguirán siendo una banda de culto, más admirada por sus propios compañeros de profesión que por el público en general. Posiblemente este año venga de gira con su propio show y las cosas empiecen a cambiar de una vez por todas, recemos por ello.

Pedro Salinas “Pears”

 

COZ Hard” (1982/2002)

Vaya por delante que este disco se trata en realidad del LP “Duro” que grabaron Coz en Inglaterra en 1982, en versión cantada en inglés y con algunas modificaciones con respecto al disco original cuya reseña podéis leer en esta misma web en la sección “clásicos”.

Las modificaciones consisten, aparte de la ya señalada del idioma, en el cambio de orden en los temas, cambios también en la estructura de algunos y en la inclusión de unos teclados que no aparecen en el disco en castellano y que en algunos temas ayudan a enriquecer el sonido final, pero que en otros, como “Apuesto lo que quieras” lo estropean se mire por donde se mire, con un solo de teclas que más bien parece hecho por un principiante que por un músico profesional, impresentable.

Como dato positivo, aparte de lo curioso del asunto para los fans, el sonido gana bastante con la remasterización y la remezcla (que la hay). Pero el resultado final resulta ‘raro’.

No sé si será por las ganas que tenía de escucharlo después de estar esperándolo 20 años, pero la decepción ha sido importante. En cualquier caso mejor “Duro” que “Hard”.

Salud.

Alvar de Flack

 

COZ “Amigo mío” (2006)

Ya es hora de poner las cosas en su sitio. Hora de recuperar definitivamente la posición histórica de Coz, uno de los pilares básicos del rock en España, que junto a otros históricos como Asfalto, Ñu o Bloque fueron pioneros en los difíciles años ’70, sentando las bases del rock en España. Su prestigio fue gravemente dañado por los hechos que casi todo el mundo ya conoce. Cierto giro hacia la comercialidad, propiciado por su poderosa compañía CBS, provocó la fractura del grupo. Los dos guitarristas, Carlos y Armando de Castro, se marcharon y formaron Barón Rojo, cuya campaña de lanzamiento se basó en hundir a su ex-grupo. La fulgurante carrera de Barón Rojo dejó en bastante mal lugar a Coz, que a duras penas pudo recuperarse del golpe, a pesar de facturar excelentes discos y contar con brillantes músicos, siempre bajo la dirección de su líder, el bajista y cantante Juan Márquez.

La edición de “Amigo mío” supone una vuelta a la escena de Coz en la que reivindica su pasado y su relevancia en la historia del Rock de este país. Para ello se han vuelto a grabar los temas más emblemáticos de su trayectoria, con sonido y arreglos actualizados y, lo que es muy atrayente, con la colaboración de un buen puñado de amigos que confieren al trabajo un gran aliciente.

La nómina de invitados es tan extensa como variada. Desde otros históricos músicos como Antonio García de Diego, José Carlos Molina (Ñu), José Castañosa “El Lili” (Sangre Azul, Harakiri), Fortu (Obús), Carlos Pina (Pánzer) o Pachi Escolano (Casablanca) hasta otros que conforman la savia nueva del rock español como Oscar Sancho (Lujuria), Kiko Hagall (ex –Beethoven R.), Larri (Katie King), Víctor Acera (Mirada de Ángel), Juan Olmos (Punto de Mira, Zyclope), Esther Lago (Harakiri), Laura y Monty (Sweet Little Sister), Miguel Ángel López, Samy “Nasty” Rave, Joaquín Lera o J. Arispont (Def Con Dos), que alternan sus voces con el eterno Juan Márquez manteniendo una base común con históricos miembros de Coz como Eduardo Pinilla (guitarra), Tony de Juan (guitarra), Enrique Ballesteros (batería), más los teclados de Mario de Benito.

Los temas suenan sorprendentemente frescos, gracias al buen sonido y a la acertada revisión a la que han sido sometidos. Cada invitado aporta su propia personalidad a la canción en la que colabora, siendo muy interesante ver cómo estas históricas canciones traspasan la barrera estilística y temporal de los invitados tan dispares que hacen duetos con Juan Márquez.

El disco complacerá tanto a los viejos seguidores de Coz, que tenemos en él una visión actualizada de los clásicos del grupo, con el aliciente innegable de las colaboraciones, como a los jóvenes que quieran acercarse a la carrera del histórico grupo. Ellos descubrirán que Coz es mucho más que “Más sexy” (con la participación de Kiko Hagall y Larri) y “Las chicas son guerreras” (con Fortu), los dos temas conocidos por el gran público y que forman ya parte de la cultura musical de este país.

Descubrirán, por ejemplo, unas espléndidas versiones de “De mal en peor” (con Óscar Sancho), “Take the blame” (con Monty y Laura) y “Leche en polvo” (con Víctor Aceña, Carlos Pina y Juanjo Valdemorisco), el trío de canciones con más frescura y fragancia rocanrolera de todo el disco. O el homenaje siempre vivo a John Lennon de “Imagínate por qué” (con Antonio García de Diego), la arrollante personalidad de José Carlos Molina en “Zumo de pasado turbulento” o la potente y versátil voz de Juan Olmos en “Tentación”.

Como era de esperar, el tema “Amigo mío” es cantado por la mayor parte de los invitados, que se alternan en ofrecer sus voces en una atractiva jam, y que resume el espíritu de este disco.

Únicamente se echa en falta una circunstancia. Han pasado más de 25 años, y la historia hubiera agradecido una reconciliación, siquiera efímera, y que los hermanos de Castro hubieran aparecido en el disco. Su voz en “Más sexy” hubiera sido el mejor regalo que hubiéramos podido recibir, pero parece que hay heridas que ni siguiera el tiempo consigue borrar.

Web COZ - Web ExpoRock Music

Shan Tee

 

CRASH! “Crash!” (2005)

Crash! Es un grupo atípico, o por lo menos a mí me lo parece. Atípico porque nada de lo que hay en el exterior del disco, desde la portada o la pulcra y “de andar por casa” imagen de la banda (se agradece que se prescinda de artificios inútiles) hasta el sello de Los 40 Principales, dan una idea de lo que te vas a encontrar en el interior: una banda buenísima, de gente muy joven, que conjugan perfectamente el Hard Rock de corte setentero, incluso sureño en ocasiones, con el Metal de los noventa a lo que le suman influencias de gente como Stone Temple Pilots o los mismos Audioslave, todo ello bien aderezado con mucho Rock & Roll. Una gozada de coctail muy bien mezclado por personajes como Portu a la voz, Armando con la guitarra y Lionel y César con el bajo y la batería respectivamente.

Siguiendo con mi estúpida idea de lo atípico. Atípico que un grupo así gane un concurso de Los 40 Principales, que les ha permitido grabar este disco (de ahí lo del sello) y atípico que, habiéndolo grabado y sonando tan bien como suena, no esté más gente hablando de ellos sin parar. Atípico que, cantados en román paladino, las diez coplas que forman este trabajo, y que corren todas y cada una a cargo del grupo, gocen todas de una estupenda salud y un mejor sonido adquirido en los estudios Eox de Blimea en Asturias.

En fin, quizá no sea tan atípico y lo verdaderamente atípico, valga la redundancia, sea que todavía quedemos energúmenos incapaces de creer que una banda así sea hija de este suelo patrio. Pero para convencer hasta a Santo Tomás ahí están canciones como “Completamente loco” o “Más gas” que suenan a unos M*Clan (los de antes, los que valían) metalizados o la sentida balada “Detrás de mi cristal”.

Termino tirando por la borda los prejuicios que tuve al ver la portada y el sello antes comentado y esperando ansioso que este proyecto tenga continuidad para disfrute de todos, los típicos y los atípicos, que de todo hay en la Viña del Señor ¡¡¡MÁS GAS!!!

Pedro Salinas “Pears”

 

CREED “Weathered” (2001)

Multimillonaria banda USA. Quitando esto, ¿qué nos encontramos realmente aquí? ¿Hay chicha o no hay chica? Con “Weathered” nos encontramos ante el tercer disco de la banda tras “My Own Prison” (1997) y el ultra-millonario “Human Clay” (1999), que actualmente es n#1 en los States y una banda pinchada hasta la saciedad en emisoras como Los 40 Principales.

Retornando a las preguntas iniciales, me siguen saliendo interrogantes: ¿se merecen vender tantos discos la banda? ¿son realmente tan buenos? Preguntas del millón. Creed se podría catalogar como una banda de rock alternativo que cogiendo elementos de otras bandas han logrado tener un sonido personal. Es decir, con un poquito de Pearl Jam en las partes vocales de Scott Stapp, un poquito de Alice In chains y un poquito de Soundgarden, Creed han dado con la formula multimillonaria para vender millones de discos.

No crean nada nuevo, pero sí canciones frescas, hechas con sentido, que con un par de escuchas ya las estás tatareando. Me agrada sobretodo Scott a la voz, con un timbre de voz bastante parejo a Eddie Vedder de Pearl Jam, pero dándole personalidad y no siendo una mera copia. Para ellos tenemos temas como “My Sacrifice” (single del disco, quizás el tema más comercial) o “Sings” (con una muralla de guitarras que me recuerdan a ciertos Soundgarden). El tema título “Weathered” nos muestra a los Creed más melódicos, un medio tiempo muy emotivo, para mí de los mejores temas del disco junto al ya mencionado “My sacrifice”. Muy buenos.

Entre los temas más potentes del disco nos encontramos con la inicial “Bullets” (donde también se nota que Korn son una de sus influencias). Pero por normal general predominan los medios tiempos. Y en el caso de “Lullaby”, una balada acústica demasiado melosa, bastante diferente a lo que tenemos globalmente en “Weathered”.

Cada uno tendrá su opinión en lo referente a las preguntas iniciales. Personalmente considero a Creed como una banda nada innovadora, pero que cogiendo pinceladas de aquí y de allí han logrado un sonido muy personal y tres discos realmente agradables a la escucha. Luego que cada uno dé su opinión.

Javier Sánchez (Javibackyard)

 

CRIPTA “Cuando los ciegos guían” (2004)

Segundo disco del grupo madrileño Cripta. Personalmente desconozco su primer disco (“Ahora shi”, 2002), por lo que no puedo ejercer ningún tipo de comparación. El grupo lo forman los mismos componentes: Raúl Conejo (guitarras y voz), David Marcelo (guitarras), Ángel Muñoz (bajo) y Enrique García (batería). De hecho esta formación es la misma desde los inicios del grupo, hace ya 10 años.

“Cuando los ciegos guían” es un disco lleno de agresividad y rabia, aunque entre tanta mala leche consiguen incluir melodías bien construidas, concediendo mucha importancia a los textos reivindicativos que no dejan títere con cabeza, abogando por la Libertad de Expresión y cargando contra el poder establecido, la Iglesia, la Sociedad o la manipulación mediática.

A la hora de buscar referentes para que os hagáis una idea a qué suenan Cripta, la verdad es que podría ser el resultado de meter en una turmix a Def Con Dos, Rammstein, Hamlet, un poco de Nu-Metal y otro poco de Thrash de los primeros Metallica o Pantera, todo ello servido en un bloque compacto y sin fisuras.

Los temas son bastante parecidos entre sí (una de las pegas del disco), siempre con la voz al límite y sin virguerías instrumentales. A pesar de todo, logran desarrollar las canciones de forma satisfactoria y convierten cada tema en un alegato contra el asunto tratado en cada letra. No deja de sorprender el buen uso de la melodía, mucho mayor de lo usual en el estilo, así como el empleo de sintetizadores e incluso violines.

Una intro con olor a bacalao (será para despistar...) da paso a 10 temas en que la rabia, potencia y agresividad a veces no dejan lugar para nada más (“Asesinos”), pero que según avanza el disco muestran un mayor colorido en su propuesta, unas veces basándose en buenas estructuras de thrash, como en “No me podréis callar” o la cañera “Algo tendremos que hacer” con la que se cierra el disco y donde colabora M.A.R.S. (Habeas Corpus), y en otras mostrando la influencia de otras tendencias, desde el semi-rap de “A los que quieren escuchar”, con la colaboración de Ivahn (Sugarless) hasta temas más complejos y trabajados como “Utilizan bien sus manos”, construido con diferentes partes, inhabitual en un estilo tan directo. Incluso “Coge tu camino”, si la despojamos del sonido tan agresivo podría pasar por hard rock.

Pero, sin duda, la baza de Cripta son sus letras incendiarias y reivindicativas, y en este sentido destaca “Quiero saber”, con una brillante interpretación de Raúl, que en todo momento le da una gran intensidad a cada tema, llevando su voz al límite y haciendo de cada denuncia social una denuncia desesperada.

Ahora que parece que la vieja actitud rebelde del rock and roll se ha perdido entre devaneos instrumentales en busca del más difícil todavía, Cripta representa una buena opción para aquellos que aún buscan en el rock un canal de reivindicación y de enérgica liberación de adrenalina

Web CRIPTA - Web RIMER ROCK

Shan Tee

 

CRISIS DE FE “Razas De Noche” (2003)

Nos encontramos con el segundo álbum de la banda valenciana, actualmente formada por Juampa a la voz, Miguel y Paco a las guitarras, Aleks al bajo y Ricky a la batería.

No tengo su primer disco, “En Compañía de Lobos”, y por lo tanto no puedo hablar sobre las variaciones o evolución en este “Razas de Noche”.

Ellos se definen como Heavy Metal, y según la biografía enviada por su discográfica, Red Dragon Records, pretenden ser la alternativa del power metal clónico que domina España y Europa.

Y ciertamente esto es Heavy Metal, no creo que pretendan innovar nada que no se haya hecho con anterioridad y este CD huele a Maiden, pero no os engañéis, no son una mera copia de Maiden, hay un trabajo muy bien hecho, una base rítmica en su sitio, riffs potentes y muy melódicos y muy buena voz.

De los 11 temas que dan forma al CD yo me quedo con “Castigo Imperfecto”, quizá la más Maiden de todas, me encanta ese comienzo melódico, y sobre todo el estribillo, pegadizo, de esos que se te meten en la cabeza. Si quieres tralla lo mejor es que te pongas “Los Sabios Dementes”, para que os hagáis una idea es un tema muy Judas del “Painkiller”, con unos riffs muy machacones o la que cierra el CD “Sangre Inmortal”. En una onda digamos más rockera nos encontramos con “Quiero Salir”, un tema menos cañero y con una parte intermedia con teclado que me encanta. Y por supuesto también hay una balada, de nombre “En la Distancia”, una canción acústica en su primera parte y dónde entran las guitarras eléctricas en el solo, donde destaco sobre el resto la voz de Juanpa.

Un buen disco de Heavy Metal.

Web CRISIS DE FE

Aguskill

 

CRYING BLOOD “Réquiem” (2004) 

Los grupos nacionales de sonidos extremos pocas veces aparecen en los “importantes” medios metálicos del país. Bien porque la mayoría de veces los Sellos con los que editan son pequeños y no disponen de mucha economía para una gran campaña publicitaria, o porque autoeditan ellos mismos sus discos, haciendo que la publicidad sea poco menos que una utopía. Crying Blood son de los últimos y, a pesar del nulo apoyo de los medios, poco a poco se están labrando un nombre en la escena underground nacional. Aunque también hay que decir que muchas bandas extremas se encierran en su círculo y no se dan a conocer; ellos sabrán.

Hagamos un poco de historia para saber algo más de la formación que nos ocupa. Corrían finales de 1998 cuando en Alcalá de Henares (Madrid) los guitarristas Raúl Casarrubios y Ramón Ramos “Rai”, Marco A. Millán (bajo y voces), Iván Manzano (batería), y Mario Chacón (teclados), que provenían de grupos de estilos diversos como el Thrash Metal, Industrial, Crossover, Black Metal... fundan Crying Blood. El grupo sufre varios cambios, ya que Iván se marcha a Muro (en la actualidad está en Silver Fist) y surgen problemas entre Raúl y Marco con Mario y Ramón, así que estos dos al final se quedan con el nombre del grupo. El teclista y el guitarrista a principios del 2000, tras meses parados por la ardua tarea de buscar músicos y componer temas, finalmente completan la formación con César Mata (batería), Emilio Montes (guitarra), Tony Mulas (bajo), y Ángel Escudero “Harris” (voces). Con ese sexteto entre junio y septiembre de 2003 graban y mezclan en los estudios Tráfico junto a Nacho Frutos y autoeditan su primer disco “Réquiem” (anteriormente habían editado la maqueta “Rituales de sangre” – 1999, además de su primer concierto en la sala Ritmo y Compás de Madrid el 17/4/1999, y el directo en el Sancho Panza Festival del 25/10/2002).

A pesar de que cuando los vi en directo, en el primer día del Anti-Christmass Festival de Madrid, no me llamaron demasiado la atención, tengo que decir que el disco está bastante bien. La introducción “Las puertas de la inmortalidad” (con letra sacada del libro egipcio de los muertos) sirve de preámbulo para los ocho temas siguientes (más uno extra), de agresivo Black Metal cantando en castellano con teclados que le dan más melodías, atmósferas, ambientes tenebrosos y tétricos a la devastadora música del sexteto. Alternan la voz rabiosa/black con voz grave/gutural, y en bastantes ocasiones doblan la voz black con la grave. “Profecías malditas”, “Armagedón” y “El guía de las tinieblas”, son los temas más atroces y un claro ejemplo de la enérgica furia que pueden llegar a desplegar. Pero no sólo hay furibundo Black Metal, también podemos escuchar otras influencias, como en “Juego morboso” (que ya apareciera en la maqueta “Rituales de sangre”, al igual que “Placer sepulcral”), con una parte de Death Metal iniciada por unas líneas de bajo. Los teclados dotan de buenas melodías las canciones, muestra de ello es “Réquiem eterno”, trayéndonos a la mente la primera época de The Gathering.

El extra es la canción “Ofrenda de sangre” grabada en directo en el Sancho Panza Festival de 2002 y en la que escuchamos al grupo descargar con muchísimas furia y energía dicha composición. Suena de muerte. 

Aunque en el disco venga como año de edición el 2003 no fue hasta principios del pasado año (2004) cuando el CD vio la luz. Y precisamente antes de poner en circulación el álbum el seis cuerdas Ramón deja el grupo (hoy en día forma en The Art of Blasphemy), incorporándose rápidamente Jairo González. Pero ahí no acaba todo el baile de componentes. En febrero, dos semanas antes de presentar el disco en directo, el bajista Tony deja plantados a los demás componentes. A mediados de año encuentran a Rubén Tamames el recambio al huido, pero éste en junio de 2005 abandona la banda por no poderla compaginar con sus estudios, quedando así el puesto vacante para quien quiera unirse a estos blackers. 

Si eres degustador de Black Metal melódico, o abierto de oídos, préstales algo de atención y escucha algún tema de ellos en su página web, lo mismo descubres un grupo a tener en cuenta.

Starbreaker

 

    

CRYPTIC VISION “Moments of Clarity” (2003)

Los caminos del Rock son muchos y variados, y los estilos que derivan de él viven cíclicamente momentos de reconocimiento o de ostracismo, según los casos. En estos momentos, uno de los estilos que goza de mayor salud es el llamado Metal Progresivo, con el innegable éxito de Dream Theater, Spock’s Beard y la nueva juventud (cuantas van ya?) de Rush.

Cryptic Vision ayudan a engrandecer este estilo, con un disco de una calidad que no tiene nada que envidiar a los grandes del género. Pero empecemos por el principio:

Cryptic Vision son un trío procedente del Estado de Florida (USA), y “Moments of Clarity” es su primer CD. El verdadero motor del grupo es Rick Duncan, cuya aportación es extraordinaria: toca la batería, teclados, mellotron, guitarras acústicas y rítmicas, el bajo y una cosa llamada djembe que Dios sabe lo que será.. Además, es responsable de la composición de la mayor parte de los temas, y por si fuera poco, también ha hecho las funciones de productor e ingeniero de sonido en la grabación del disco. Y aún saca tiempo para labores de promoción, ya que el sobre con el disco que me llegó a casa llevaba su remite.

El resto del grupo lo componen el cantante Todd Plant (ex Eyewithness, ex Millenium) y el teclista / guitarrista Robert Van Dyne.

Para la grabación del disco han contado con varias y brillantes colaboraciones, como la del guitarrista Ralph Santolla (Eyewithness, Millenium, Iced Earth), Shawn Bowen (Bald Daisy, ex NEUROTICA), GJ Gosman (New Crash Position, ex Neurotica) y David Ragsdale (ex Kansas).

El resultado de todo este trabajo es un disco realmente bueno, una delicia para los que disfrutamos de este tipo de música. Las influencias más evidentes vienen de grandes nombres como Kansas, Yes, Rush, los primeros Genesis o incluso Marillion, pasando por Spock’s Beard, una de las referencias actuales del género, junto con Dream Theater, aunque Cryptic Vision carece por completo de esos guiños a Metallica que nos muestra el grupo de Petrucci.

También carece, afortunadamente, de exhibiciones instrumentales gratuitas, habiéndose trabajado siempre a favor de la música, cuyos miembros siempre enlazan sus habilidades en busca de un objetivo común. Esto no quiere decir, en absoluto, que sean músicos limitados, y lo demuestran con creces a cada momento, desde la fina y melodiosa voz de Todd Plant hasta los solos de quitarra de Robert Van Dyne.

El CD se compone de 11 temas, enlazados entre sí de forma que le dan una continuidad al disco muy aconsejable para este tipo de música. Como casi cualquier disco progresivo que se precie, existe un largo tema (“Moments of Clarity”) de más de 12 minutos, dividido en cuatro partes, que constituye la composición más elaborada del disco, sin llegar al retorcimiento de algunos de sus compañeros de estilo.

Sin duda es un disco extraordinario, que engancha desde las primeras escuchas, algo no muy habitual en este tipo de composiciones más trabajadas. Apuntad bien el nombre de Cryptic Vision, oiremos hablar mucho de ellos en el futuro.

¿La parte negativa? En cuanto encuentre algo que no me guste seréis los primeros en saberlo.

Web CRYPTIC VISION

Shan Tee

 

Rock has taken many varied paths, and over the decades, we have seen the resulting styles go through cyclical moments of both recognition and ostracism. Through this journey of ups and downs, one of the styles that has weathered the best is Progressive Metal, with the undeniable success of Dream Theater, Spock’s Beard and the new youth (how many go already?) of Rush.

Cryptic Vision helps bring this style into its grandeur with a disc of such quality that it stands at par with the other 'greats' of this genre. But let’s start at the beginning:

Cryptic Vision is a trio originating in the State of Florida (USA), and “Moments of Clarity” is their first CD. The true engine behind the group is Rick Duncan, whose contribution is extraordinary: he plays the drums, keyboard, mellotron, both acoustic and rhythmic guitars, the bass and an instrument called the Djembe. He is also responsible for much of the composing, and as if that were not enough, he has also occupied the role of producer and sound engineer in the recording of this disc. Even after all of this, he still finds time to work on promotion, since the envelope containing the disc that arrived at my home noted him as its sender.

The remainder of the group is composed of the singer Todd Plant (formerly with Eyewithness and Millenium) and the keyboardist / guitarist, Robert Van Dyne.

For the recording of this disc, they have included several brilliant collaborative efforts, such as with the guitarist Ralph Santolla (Eyewithness, Millenium, Iced Earth), Shawn Bowen (from Bald Daisy, formerly with Neurotica), GJ Gosman (from New Crash Position, formerly with Neurotica) and David Ragsdale (formerly with Kansas).

The result of all this work is a disc of variation and high quality, a delight for one who enjoys this type of music. The most evident influences come from big name groups, such as Kansas, Yes, Rush, the first Genesis or even Marillion, passing for Spock’s Beard, one of the current references in this genre, together with Dream Theater. However, Cryptic Vision continuously looks to Metallica and Petrucci’s group for inspiration.

With free instrumentals, Cryptic Vision is always working in favor of the music. The members are always playing in search of a common objective. This does not at all mean that the musicians are limited, contrary to this, they demonstrate their broad musical talent and capabilities in every moment, from the fine and melodic voice of Todd Plant, to the guitar solos of Robert Van Dyne.

The CD is composed of 11 tracks, which are bound by a continuity very advisable for a disc of this type of music. As in most any complete progressive disc, a long theme song exists (“Moments of Clarity”) of more than 12 minutes, which is divided into four parts. This constitutes the most elaborate composition on the disc, without relying upon the other songs for style.

Without a doubt this is an extraordinary disc. It captures you from first moment you listen to it, which is quite rare for this type of composed work. Take note of Cryptic Vision now, because we will be hearing much more from them in the years to come.

The negative part? As soon as I find something that I do not like, I'll be sure that you are the first to know.

Web CRYPTIC VISION

Trad: Laura Manyik “Schatzie”

 

THE CULT “Beyond Good And Evil” (2001)

Vuelve una de las bandas de culto (nunca mejor dicho) de todos los amantes del buen Hard Rock, y no ha podido hacerlo de mejor forma. No me gustaría parecer exagerado, pero es que lo que han parido Ian Astbury y Billy Duffy (muy bien acompañados esta vez por el ex-Guns n’ Roses Matt Sorum a las baquetas, que ya estuviera con ellos tiempo atrás) tras 7 años de sequía discográfica (si exceptuamos el recopilatorio de temas inéditos y rarezas) no puede calificarse sino de obra maestra. Y digo esto porque, a parte de encontrar todos y cada uno de los ingredientes característicos de la banda, es decir, los inconfundibles riffs de Mr. Duffy, esos punteos cristalinos que tiñen de gótico el Hard Rock de tinte típicamente americano, la inconfundible voz de Ian Astbury (que todo sea dicho, se encuentra en un momento inmejorable -ahora que a nuestro siniestro Glenn Danzig parece haberle dejado de interesar el Hard Rock de corte más clásico, ya tenemos de nuevo al Astbury llenando de graves nuestro equipo-), etc., la producción, a cargo del afamado Bob Rock, tanto ha enriquecido como endurecido las excelentes composiciones de la ya clásica pareja de músicos (lo primero que me vino a la cabeza al escuchar el sonido de este “Beyond...” fue aquel muro sónico contenido en el archiconocido album negro de Metallica, siempre claro está bajo el tapiz de una banda hard-rockera como The Cult).

En esta ocasión no voy a destacar ningún tema por encima de otro, puesto que desde la inicial “War (The Process)” hasta la que cierra, “My Bridges Burn”, en mi modesta opinión todos están a una altura similar. Si bien “Nico” y “True Believers” marcan el punto más tranquilo del plástico (que ni desmerecen ni restan potencia al disco en absoluto), el resto de temas contienen esos riffs aplastantes, esos punteos “marca de la casa” y esos estribillos que harán que te desgañites, copa en mano, en tu bar favorito (o en tu casa, si al DJ de turno no le apetece pinchar el disco).

Sintetizando, un auténtico disco de ROCK (en mayúsculas) atemporal lleno de matices y colorido musical, de esos que llenan de principio a fin y que ganan con cada escucha, y que desde un principio seguro que van a ocupar un sitio privilegiado en tu estantería.

Lo dicho, creo que The Cult ha hecho definitivamente otro clásico en potencia, para mi gusto equiparable a lo que fueron trabajos como “Sonic Temple” o “Electric”, y si no tiempo al tiempo. Sólo me resta lanzar una enérgica protesta al/los responsable/s de que no podamos presenciar a la banda por estos lares en esta ansiada vuelta, a pesar de que ya habían fechas concretas para ello. Otra vez será.

David Fernández “Bubba”