Do-Dw
| DOKKEN Hell to pay (2004) |
| DOOMFOXX Doomfoxx (2005) |
| DORO Fight (2002) |
|
DOWN Down II (2002) |
| THE DOWNSPIRAL TO HELL Thorn (2005) |
| DRAGONSPOON Dragonspoon (2002) |
| DRAGSTER New Times (2001) |
| DREAM EVIL The Book of Heavy Metal (2004) |
| DREAM THEATER Live Scenes From New York (2001) |
| DREAM THEATER Six Degrees Of Inner Turbulence (2002) |
| DREAM THEATER Train of thought (2003) |
| DREAM THEATER Octavarium (2005) |
| DREAMAKER Human device (2004) |
| DREAMTIDE Here Comes The Flood (2002) |
| DRIVE-BY TRUCKERS The Dirty South (2004) |
| DRIVE-BY TRUCKERS A Blessing and a Curse (2006) |
| DÜNEDAIN Dünedain (2004) |
| DWELLING Humana (2003) |

DOKKEN
“Hell to pay” (2004)
La vida de Dokken (el grupo) ha estado llena de idas, venidas, altos y bajos, guitarristas que entran y salen (George Lynch, Reb Beach, John Norum), bajistas que se realquilan en otros grupos (Jeff Pilson), discos buenos, aceptables y mediocres, disputas por ser el centro del universo... En fin, que no es precisamente un ejemplo de estabilidad, ni física, ni emocional, ni artística.
Pero
parece que en este momento se encuentran en uno de esos picos altos de
creatividad y buen rollo, porque “Hell to pay” es un gran disco. Recuperan
muchos sonidos de los que les hicieron grandes en los ochenta (“Don’t bring
me down”), prueban con otros mucho más actualizados (“The last
goodbye”), coquetean con armonías casi grunge (“Escape”) y se acercan a
sonidos que en principio podrían parecer alejados, caso de “Better off
before” que recuerda a Conception tanto en la forma de cantar como en la
evolución del tema, además de tener un muy buen solo de guitarra.
Esta
vez acompañan a Don Dokken el batería de toda la vida, Mick Brown, el bajista
Barry Sparks y el guitarrista ex-Warlock John Levin, quien hace un magnífico
trabajo de guitarra, como ya viene siendo habitual en un grupo por el que han
pasado grandes instrumentistas como George Lynch (en la formación original y
en “Dysfunctional” del 95), Reb Beach (“Erase the slate” del 99) o John
Norum (“Long way home” de 2002).
Don
Dokken sigue con la misma poca voz de siempre, pero apenas se nota en un disco
que es muy variado, con un buenísimo sonido (me encanta la profundidad del
bajo) y que debería devolver a Dokken a la primera división del rock mundial,
pero vista la competencia se antoja empresa difícil.

DOOMFOXX
“Doomfoxx” (2005)
Uno por uno uno, uno por dos dos, uno por tres tres, uno por cuatro cuatro… Ah, vale, ¿ya habéis dejado de salivar con la portada? Ok, ya podéis prestarme atención, es difícil, lo sé, yo voy tirando.
Lejos de lo que el nombre de la banda pueda dar a entender, el sonido de Doomfoxx es sucio, simple (alguno diría puro) cervecero/festivo, chulo y macarrón. Pululando por el CD tenemos fantasmas de AC/DC, Motörhead, Jackyl, Ramones e incluso un buen olorcillo a ZZ Top impregnando algunos temas. Pero no nos engañemos, a estos bebedores del rock australiano les quedan unos cuantos peldaños por subir para estar a una altura parecida a la de los grandes mencionados. Aún así, valen la pena y seguramente te harán pasar un buen rato si no eres demasiado exigente. It’s only rock ‘n’ roll, ya tú sabes.
Tiene todas las condiciones para ser una buena banda de directo, de hecho, hace bien poco se estrenaron en el W.O.A. 2005 (Wacken Open Air) substituyendo a Hanoi Rocks y recibieron muy buenas críticas, dejando bien satisfechos y sorprendidos al personal que los vio.
En la formación nos encontramos con una grata sorpresa, el guitarra Mick Cocks, ex de los archiconocidos Rose Tatoo que junto a la cazallera voz de Stuart Mckie (ex-Circle), lleva las riendas del quinteto que se cierra con Dave Thomas a la guitarra, Archi (ex-Hell City Glamours) al bajo y un curioso fichaje a la batería venido del Great Moscow Circus, reclutado más tarde por McKie para Circle, el ucraniano Jase Burec.
Tras dos únicos singles puestos a la venta este año, “My Beautiful Friends” y “Piece Of Me” llega este trabajo homónimo cargado con doce temas, casi cuarenta y cinco minutos bastante irregulares ya que se intercalan muy buenos temas con algún que otro relleno perfectamente obviable, al menos bajo mi humilde opinión. Destacando que es gerundio, “Pure Platinum”, el primer tema, nos presenta esa voz cruda y áspera, labrada a base de litros de whisky y unas guitarras que en sus primeros acordes recuerdan mucho al “My Sharona” de The Knack. Uno de los dos singles, “Piece Of Me”, está bien regado de solos de guitarra, sencillos pero contundentes y un McKie sudando Rock ‘n’ Roll por todos los poros de su piel, tiene esparcidos destellos de los Rolling Stones, como en “Boyfriend” que luce unos coros al estilo Guns ‘n’ Roses que le sientan de maravilla. “Look Ma No Hands” es una de las que, junto a “My Beautiful Friends”, digo que huelen a ZZ Top, sobretodo gracias a esas inconfundibles guitarras de los barbudos. Tenemos una cojonuda “Ginger Rose” donde la voz me recuerda a Lemmy (Motörhead) cuando se pone “sentimental”. No podía faltar un tema que haga mención a las drogas, “Drugs” es de las más festivas del CD, ideal para escucharla en el coche de camino a la trena, digo, al trabajo. “Abandon All Hope” es un tema acelerado con fragancia a Ramones, de corto minutaje y que no da respiro. Y para terminar “Rock ‘n’ Roll Show” una de las que más me gustan, medio tiempo que nos habla de los sentimientos de un hombre herido de muerte por el amor, muy bien elegido como punto y seguido del disco ya que te deja el regustillo de volver a escucharlo.
Lo dicho, no es un disco para ponerse los auriculares y esparramarse en el sofá, más bien apto para fiestas caseriles o para subir el ánimo cuando uno tiene esos días tontos y le entran ganas de caña pura y dura, días de escupirle al viento el lema: sexo, drogas y Rock ‘n’ Roll. Una buena opción si te han gustado los últimos trabajos de Jizzy Pearl o Billy Idol, por ejemplo, ya que van en su misma onda cruda y rockanrollera.
El mes de octubre han estado girando por Europa junto a los Quireboys y estarán junto a Uli Jon Roth durante todo noviembre; por aquí nos quedaremos con las ganas a no ser que nos desplacemos, lo más cerca, a Francia.
Desde aquí podéis escuchar el segundo tema del disco, “Piece Of Me”.
Web de Armageddon Music - Web DOOMFOX

DORO
“Fight” (2002)
Me
prometí a mí mismo que cuando saliera el nuevo trabajo de Doro al mercado
sería bueno e iría a por él a la tienda, y al llegar el día así hice. Y
no quiero decir que me arrepienta, pero desde luego un chasco me he llevado. Y
no lo digo porque la diosa germana del pelo rubio apueste ahora por un sonido
más actual (discos como “Machine II Machine” o su anterior “Calling The
Wild” ya lo hacían, con más acierto, eso sí), sino porque simple y
llanamente este trabajo peca de una linealidad y mediocridad dignas de
replantearse cosas.
Y
cuando hablo de un replanteamiento me refiero, en primer lugar, a los músicos
que conforman la banda. Supongo que Doro apuesta ahora más por la juventud de
sus compañeros de equipo que por la experiencia de los mismos (a saber dónde
diablos andará ahora gente como el baquetas Bobby Rondinelli –ex Rainbow,
entre otros- o el bajista Tommy Henriksen, que militaran con ella tanto en
Warlock como con Doro en solitario). Ella sabrá. Por otra parte, es obvio que
los tiempos de Warlock quedan lejos en lo que a sonido se refiere, pero ello
no significa que haya que simplificar el sonido o repetir esquemas
constantemente.
“Fight”
y “Always Live To Win” son los singles de entrada, el primero de claro
aire machacón (¿Nu metal?) y el segundo algo más rápido, ambos fácilmente
digeribles y asimilables. “Descent” tiene un riff persistente e incluso
cansino, el cual cuenta con la colaboración estelar del magno Pete Steele a
la segunda voz (no en vano el tema suena más propio de Type O Negative que de
la rubia teu-tona) y de Chris Caffery a la guitarra (por cierto, que hay que
centrarse para oír los solos, demasiado escondidos en la mezcla), el cual
aparece de nuevo en el siguiente, “Salvaje”, un tema muy para el directo y
con una letra bastante curiosa en un spanglish germano en el que se cita tanto
a Lemmy como al público de la diva.
Con
“Undying” y “Legends Never Die” vuelven los medios tiempos
baladísticos,
la primera simplemente correcta (las tiene mucho mejores) y la segunda con la
firma de Gene Simmons (¿os suena?), aunque tampoco es para tirar cohetes.
“Rock Before We Bleed” retoma el ritmo, aunque gracias a la ultra-repetición
del estribillo se hace pesado y acaba hartando. “Sister Darkness” se
presenta más cañero que el anterior, aunque igual de lineal y reiterativo.
En “Wild Heart”, sin embargo, se aprecia algo más de originalidad en la
estructura y en los arreglos, pero como al resto le sigue faltando chispa.
“Fight By Your Side” y “Hoffnung (Hope)” retoman el puesto de baladas,
recurso que empieza a oler considerablemente (tanto por el exceso de las
mismas como por la similitud entre ellas), y “Chained” es otro dudoso
intento de subir el clímax del plástico, demasiado parecido a “Always Live
To Win” diría yo. Como bonus aparece “Song For Me”, otra balada (y
van...), acústica esta vez, que curiosamente es de lo que más me ha gustado
del disco.
Como
ya digo, se trata de un trabajo actualizado, de sonido fresco, pero no
precisamente en lo que a ideas se refiere, pues resulta parco y, todo sea
dicho, bastante mediocre (pese a que nos lo quieran meter por los ojos). ¿Aspectos
destacables? También los hay, como la exquisita presentación en digipack con
numerosas fotos y una llamativa portada, el material para PC (información,
material fotográfico y los videoclips de “Fight” y “Always Live To Win”)
y, por supuesto, volver a escuchar cantar a la reina del metal. Si eres
desconocedor de la carrera de esta mujer de armas tomar y quieres empezar a
descubrirla te recomendaría que desviases tu atención hacia otros trabajos
pretéritos, bien con Warlock (“Hellbound” o “Trimph And Agony” podrían
servir) o como Doro en solitario (“Force Majeure”, “Doro” o su directo
pueden estar bien). Si ya la conoces (y no te fías de lo que digo) espero que
“Fight” te llene más que a mí, con todo dolor de mi corazón...

DOWN "Down II" (2002)
Down es un proyecto compuesto por Phil Anselmo, Rex Brown, Pepper Keenan, Jimmy Bower y Kirk Windstein. En 1995 publicaron su ópera prima, "Nola". Ahora le ha llegado el turno a una segunda entrega en la que vuelven a dar rienda suelta a sus influencias primitivas más notables.
Los setenta minutos de "Down II" nos proponen un viaje por el mundo retro inventado por Keenan y Anselmo. Hunde sus raíces en el rock clásico fabricado a base de un ritmo de guitarra consistente mediante el cual se guían intuitivamente el resto de instrumentos. No es de extrañar, pues, que con Keenan llevando la voz cantante (a las seis cuerdas, no nos confundamos) Down funcionen de maravilla.
El
álbum desprende efluvios de grandes clásicos como Jimi Hendrix ("Learn
from this mistake" y "Beautifully depressed"), Led Zeppelin
("Landing on the mountains of Meggido") o Black Sabbath
("Lysergik funeral procession") y discípulos aventajados de
aquellos como Soundgarden ("Dog tired") o los mismos Corrosion of
Conformity ("The man that follows hell" y "Stained glass
cross"). Se tuerce de la tónica general para explorar terrenos intimistas
(Where I'm going" y "Lies, I don't know what they said but…")
y experimentales ("Ghosts along the Mississippi" y "The
seed"), donde la voz de Anselmo adopta unos matices impensables en
Pantera. De esta manera,
obtenemos como resultado un trabajo elaborado bajo un mismo patrón espeso y
saturado (grave a más no poder) que sin embargo discurre por ambientes
distintos.
"Down II" es una apuesta arriesgada, dado los tiempos que corren. Probablemente no pasará de un círculo minoritario, formado por seguidores de los correspondientes grupos matrices de sus integrantes (COC, Pantera y Crowbar). Mientras los demás hacen la vista gorda, éstos tendrán el privilegio de recrearse placenteramente con los siete minutos de "Learn from this mistake" o "Landing on the mountains of Meggido" en compañía de una buena cerveza (o lo que exija la garganta). Pese a ser un simple divertimento que denota las múltiples facetas de estos cinco músicos, supone un aperitivo irresistible e incluso aquellos desilusionados con el panorama que presenta el metal en estos momentos hallarán un diamante en bruto.

THE DOWNSPIRAL TO HELL “Thorn” (2005)
Este dúo surge de las cenizas del grupo soriano (Arcos de Jalón) de Gothic/Doom Metal, Lágrimas Negras (ex–Akustica), habiendo éstos editado tres demos: “Analveshy” (1998), “In Penumbra” (2001), e “Inertia” (2003). Los hermanos Miranda Morales (José Luis “Dark” – Guitarras y voces, y Antonio “Aneliria” - Sintetizadores y voces) dan forma al proyecto The Downspiral To Hell a lo largo del 2004.
Música extrema de una calidad y creatividad excelente es lo que hay en los doce cortes que conforman el autoproducido “Thorn”. Los más seguro que el dúo escuche mucha clase de música y absorvan, se empapen y se queden con lo mejor, como una esponja. Por ejemplo, Aneliria es todo un artista, dedicándose además de a este proyecto a realizar música ambiental, música para cortometrajes y documentales; pintura y literatura.
Sobre una base de Black/Death, y algo de Doom, el grupo desgrana sus temas a gran velocidad, cual torbellino sónico, brutal y demencial (caso de los tres primeros temas: “Extreme noise overflow”, “Me and the monster inside”, y “Attacking words”, no llegando esta ni al minuto; e “In ashes”, con predominio de voz gutural), con pasajes ambientales (“Just a hollow in my brain”, Black Metal cósmico/cibernético; “The ethereal mist”; “Inspired by the Moon”, con final seco, como la siguiente, “The astral madness”; y “Memories of dying”, nueve minutos y pico de maestría caótica y pequeñas partes relajantes), melódicos (“Procession of dark choir”) y progresivos, jugando en esto un papel preponderante las teclas, con cambios de ritmo caóticos (“A white feather raven”, con pinceladas jazzeras e incluso de música clásica), voces frenéticas blackers y guturales (destacable la sucesión de ellas en “Relief… oblivion”, uno de los cortes que más me gustan). En ocasiones me recuerdan a los black metaleros noruegos de Crest of Darkness (con gente de Conception).
Lástima del sonido conseguido, porque grabado esto en un buen estudio y con más medios sería aún más caótico, demencial y matador.
El CD-R que nos enviaron es una promo y creo que lamentablemente no han comercializado “Thorn” por falta de interés de alguna Discográfíca. Una vez más el mundo de la música, y más en nuestro país, es injusto. Luego bien que los Sellos se vuelcan con lo de siempre, con mucha morralla de Punk-Rock, Rock pseudo-poético, y Heavy Metal del montón, y es que tristemente es lo que más se sigue en este nuestro “Imperio de paletos”. Cada vez hay más calidad y propuestas originales en la escena extrema de nuestro país, aunque la mayoría de Sellos y público no lo quiera ver así.
Contacto con THE DOWNSPIRAL TO HELL aquí.

DRAGONSPOON “Dragonspoon” (2002)
No te vayas a confundir por el nombre, no es un grupo de espadas, dragones... ¿conocéis a Frank Aresti?... ¿no?, ¿y si os digo Fates Warning?... algo sí, ¿verdad? Bueno, pues Aresti fue guitarrista del grupo comandado por Jim Matheos, llegando a grabar cinco discos con ellos desde el “Awaken the guardian” (1986) hasta “Inside out” (1994). Ahora se lanza con su proyecto y lo más sencillo hubiera sido seguir por el camino de sus antiguos compañeros, Heavy Metal de calidad exquisita, trabajado y técnico, ahora lo llaman Heavy progresivo, pues para nada ha querido seguir la ruta más fácil. Interesado en nuevos caminos musicales electrónicos tipo Ministry, Nine Inch Nails, Bjork, Crystal Method, Massive Attack, Orbital... ha sacado un trabajo innovador, tocando él la guitarra, consiguiendo los demás sonidos (bajo, batería, teclado...) con la ayuda del ordenador y haciéndose cargo de la voz también, “yo me lo guiso yo me lo como”.
Sonidos industriales, pero no llegando a ser machacantes ni pesados, se mezclan con riffs que buscan más integrarse en las composiciones que destacar, junto a ambientes oscuros y opresores, ejemplo de “Snap!”.
Puedes dejarte llevar y danzar con la música que sale de los altavoces en “Just to feel alive again”, “Smoothing the way”, “The winding ring”, “Breakout”...o incluso relajarte con la instrumental y ambiental “The dream”, “Deep blue sea” (ambiental, electrónica y Pop), “Conjuring grace”, o con las partes calmadas de “Blade” y “My favorite stain”.
La primera vez que escuché el disco sin saber ni quien era (el CD pelao, sólo con el título de los temas), creía a veces que la voz era de mujer, escucha la tranquila y preciosa “Deep blue sea” o “Conjuring grace” y me dices. En la mayoría de composiciones usa su voz normal, y alguna que otra vez un poco rabiosa, aunque para nada te vayas a creer al estilo de un Phil Anselmo.
Encontramos también la versión de “Moving in stereo” (The Cars) pasada por el tamiz industrial.
Si eres una persona con la mente abierta a la hora de escuchar música te puede atraer este disco. Si eres un heavy metal freak, mejor déjalo.
Las
últimas noticias del guitarrista es que ha realizado la gira por Norteamérica
del pasado verano formando de nuevo en Fates Warning acompañando a Dream
Theater y Queensrÿche. Casi nada, ¿eh?

DRAGSTER
“New Times” (2001)
Desde la lejana Brasil, concretamente de Sâo Paulo, nos llega esta banda ofreciéndonos un power/thrash de estimable factura. Tras algún que otro cambio de nombre y formación, en la actualidad componen la banda Tiago Torres (guitarra/voz), Armando Benedetti (bajo), Gabriel Spazziani (guitarra) y Evandro Júnior (batería).
La
edición consiste en un mini CD de cuatro temas, “Break Down”, “The
Chase”, “Why Do You Kill When You Can Save Lives?” (pedazo de título,
se puede decir más alto...) y el que da título al trabajo, “New Times”,
con un óptimo sonido y unas influencias que abarcan tanto el thrash de la Bay
Area como cosas más noventeras e incluso alguna que otra pincelada clásica
(todas bien asumidas y conjugadas). Quizá el tema que más me ha llamado la
atención haya sido “The Chase”, en el que controlan la dosis de caña en
pro de la melodía y dejan entrever la influencia de los Metallica más clásicos
y de unos Paradise Lost todavía en plena fase evolutiva (y es que el
vocalista Tiago Torres me recuerda muy mucho a un Nick Holmes en proceso de
madurez vocal). El único pero que le encuentro al grupo tiene que ver con el
estilo en sí, y es que parece ser que últimamente si no metes coros,
orquestas y demás florituras como que estás un poco visto y pasado de moda,
lo cual es una pena, porque calidad hay, y la banda suena muy compacta y con
una potencia estimable. Destacar por último el corte final, “New Times”,
el más extenso y complejo, donde despliegan todo su potencial y nos deleitan
con buenas dosis de cambios en los tiempos y tralla virulenta en estado puro.
Pues poco más que añadir, sólo que este primer lanzamiento servirá de anticipo a lo que será un primer CD oficial, que está previsto para ser editado en el segundo semestre de este mismo año. Desde The Sentinel les deseamos toda la suerte del mundo, puesto que visto el panorama actual y lo que más vende seguro que la necesitan. Como bien reza la contraportada del CD: “Thrash Metal Forever”!
Contacto:
www.dragstermetal.com.br
-
dragster@dragstermetal.com.br

DREAM EVIL “The Book of Heavy Metal” (2004)
Llamarle
a un disco "El libro del Heavy Metal" puede parecer pretencioso,
arrogante e incluso estúpido, pero si entendemos que un libro puede ser el
Quijote, la guía telefónica o hasta uno de Paulo Coelho (aunque dudo que
pueda considerarse libros lo que escribe este señor) la cosa cambia. De todas
maneras me parece un nombre ridículo. Para más Inri ellos mismos se encargan
de aclarar que es "La Biblia Metálica" (no salimos de los defensores
de la fe y ya nos metemos en camisas de once varas) aunque yo, después de oír
el disco, lo hubiera llamado "Resumen Pedagógico para párvulos
imberbes", quizás así quedaría más claro el contenido de este trabajo.
Creo
que al "alma mater" de este proyecto no hace falta presentarlo.
Fredrik
Nordström
es un afamado y reputado productor que ha trabajado con infinidad de bandas, y
que ahora deja de ver los toros desde la barrera y ha formado estos Dream Evil
con un montón de buenos músicos entre los que destaca el jovenzuelo Gus G. ¿Por
qué el bueno de Fredrik se embarca en este proyecto?. Según sus propias
palabras lo que quiere es reírse de todas aquellas bandas que llevan los clichés
del Heavy Metal hasta el extremo de la parodia. Puede ser, aunque viendo el
panorama creo que este vio aquí el filón (y vaya si lo ha encontrado) y no ha
dudado en aprovecharlo.
Esta Biblia de bolsillo es su tercer trabajo tras "Dragon Slayer" (bonito título) y "Evilized", y creo que los ha superado con creces. Porque, infantilidades aparte, "The Book Of Heavy Metal" es un gran disco de eso mismo... de Heavy Metal. Decía que esto es como un resumen y así es; desde el inicial grito a lo Halford de "The Book Of Heavy Metal" se van sucediendo "homenajes" a todos aquellos que hicieron grandes al estilo. Por ejemplo en "No Way" nos encontramos al mejor Ozzy (cojonuda la resurrección de Rhoads a cargo de Gus G. y la voz calcada a la del Madman) o en "Tired" vemos algo más que reminiscencias de lo mejor de Saxon. En definitiva una antología de riffs, coros, estribillos y punteos que dejarán satisfecho al paladar más exquisito de cualquier melenudo.
Yo espero que en un futuro se replanteen el buscar su propio camino y dejar a un lado la estupidez, porque al día de hoy me parece un desperdicio de grupo. Con unos músicos casi perfectos y con grandes canciones, que a fin de cuentas es lo que importa, ahora sólo falta empaquetarlo decentemente para tomárselos en serio.

DREAM THEATER "Live Scenes From New York" (2001)
Qué decir a estas alturas de Dream Theater que no se haya dicho ya… que son un grupo de músicos con todas las letras a los que les gusta complicarse la vida y rizar el rizo hasta conseguir quedar con la boca abierta al escuchante que ose echarse a la oreja cualquiera de sus obras. Más o menos no?, bien pues este disco es eso mismo pero demostrado, es decir, delante de una audiencia que, supongo, se quedaría estupefacta al contemplar la limpia interpretación de esta gente encima de un escenario.
Los que soléis leer a menudo esta página sabéis de mi predilección por los discos en directo que lo son de verdad, y este es uno de ellos. Se trata de un triple CD que recoge la actuación de Dream Theater en el “Roseland ballroom” de Nueva York el 30 de agosto de 2000, durante la gira del “Metropolis Pt. 2: Scenes from a memory” que tan buen recuerdo dejó por estas tierras. Es la grabación de aquél concierto de tirón, tal y como quedó registrado, de hecho lo primero que se han preocupado por hacer es justificar algunos gazapos (que los hay) diciendo que es natural como la vida misma.
El contenido del triple CD es más o menos la actuación que pudimos ver por aquí el año pasado, es decir, el “Metropolis-2” enterito de cabo a rabo, tal y como se escucha en el disco en estudio a excepción de la intro del tema ‘Through her eyes’ que han separado como pista y han llamado “John & Theresa solo spot”, que viene a ser el ‘Dark side of the moon’ de los Theater. Esta revisión de su último disco en estudio ocupa concretamente el CD-1 y parte del CD-2. Se completa el segundo disco con un par de ellas del “Images & words” (la primera parte de ‘Metrópolis’ y ‘Another day’), otras tantas del “Falling into infinity” (‘Just let me breathe’ y ‘New millennium’), ‘The mirror’ del “Awake”, una versión del segundo disco de Liquid Tension Experiment (‘Acid rain’) y una demostración de las dotes pianísticas de Jordan Rudess.
El tercer CD se rellena con las tres primeras piezas del “Awake” (‘Erotomania’, ‘Voices’ y ‘The silent man’), el “Learning to live” (Images) y los 26 minutos del “A change of seasons”. Muchos dirán que faltan piezas clave como “Pull me under” o “Take the time”, pero no se puede tener todo...
La portada ya sabéis que fue censurada porque aparecía Manhattan en llamas y la que han elegido, la verdad, no llama mucho la atención, bastante mediocre. Como aliciente decir que en el CD-3 viene una pista de vídeo que yo todavía no he conseguido ver, así es que mejor me callo.
Algunas conclusiones después de varias escuchas:
- Que es un buen palo para los pirateadores de conciertos
- Que cada vez se van pareciendo más a los Rush de la mejor época
- Que es una buena inversión para quien no tenga nada de esta gente en directo pero que a ver si dejan de sacar tanto material en directo porque van a saturar su propio mercado.
- Que quizá le falte algo más de improvisación para rematar un directo apoteósico.
- Que siguen siendo el techo.
Salud.

DREAM THEATER "Six Degrees Of Inner Turbulence" (2002)
No es fácil comentar un disco de Dream Theater sin caer en la subjetividad de lo que es evidente. Decir que es un buen disco es fácil, cualquiera se da cuenta de ello aunque no haya agarrado un instrumento en la vida, pero explicar por qué lo es debe necesariamente ser tarea objetiva. Las matemáticas no se casan con nadie, y al fin y al cabo la música tiene mucho que ver con las ciencias exactas. Cuestión distinta es la valoración del arte de combinar elementos musicales, además ocupa menos espacio que explicar a partir de qué elementos se construyen los temas o los solos. Mejor así.
Se trata de un disco doble, de partes claramente diferenciadas: La primera más en la onda de fusión de estilos y enrevesamiento armónico característico de Dream Theater, lleno de detalles imposibles de captar hasta que no se llevan varias escuchas. Temas de carácter progresivo, de estructura abierta, mucha variedad de ritmos y desarrollos complicados. “The glass prison” es la que abre el primer CD, y puede que sea uno de los temas más claramente heavies de su carrera, con guitarras muy gruesas a veces y riffs casi de thrash, para mí uno de los temas importantes de su discografía.
“Blind faith” es más clásica, quiero decir que recuerda más a ellos mismos. Es el tema en el que más me gusta Jordan Rudess, más que por sus demostraciones técnicas, por el saborcillo que rezuman sus teclas a ciertos clásicos, empapados de Supertramp y Kansas. “Misunderstood” es una pieza algo más relajada, con una sucesión de acordes guitarreros en la parte central que recuerda algo más a la época del “Falling into infinity”, en plan Soundgarden, pero solo recuerda, ojo.
Y puestos a recordar, Pink Floyd en la intro de “The great debate” está más que presente. No creo que nadie se lleve las manos a la cabeza porque un grupazo como este beba de unas fuentes tan heterogéneas, pero si son un ejemplo de maestría instrumental también lo son de habilidad a la hora de tomar la inspiración. Cada uno se documenta donde más puede encontrar. Exactamente eso es lo que más me gusta de este grupo, que puedes encontrarte retazos de otros en cada rincón, no han inventado nada, o sí?, también es un arte combinar lo mejor de cada casa y darles su propio sello. “Disappear” remata el primer CD, composición de LaBrie para lucimiento propio, y además se luce.
El segundo CD es un solo tema, titulado como el propio disco y dividido en ocho partes. Las letras corren todas a cargo de John Petrucci y Mike Portnoy, y están incrustadas en un maremágnum de sonidos sinfónicos, épicos, de teclas claramente protagonistas, ampulosas y fácilmente sustituibles por una orquesta de cámara. No es una obra de enrevesamiento progresivo/jazzístico, sino de desarrollo sinfónico, espero que captéis el matiz.
Si comparamos este nuevo disco de Dream Theater con el resto de su discografía, para mí sería una mezcla entre el “Images and words” y el “Scenes from a memory” con mínimos toques del “Falling into infinity”, cuyo resultado se aprecia tanto mejor cuantas más escuchas lleves. Probablemente yo ya lo haya escuchado unas 25 veces, y cada vez le saco más jugo. Señoras y señores, pedazo de disco.

DREAM
THEATER “Train of
thought” (2003)
Después de un tiempo prudencial desde la salida del disco, habiendo leído y digerido lo leído sobre él, y con las suficientes escuchas en el cuerpo, es cuando me atrevo a emitir una opinión reposada sobre esta obra.
Para empezar diré, en contra de la opinión de la mayoría, que éste me parece su disco más trabajado. No debe entenderse por esto que estoy diciendo que sea el más retorcido, intrincado o laberíntico, no, simplemente estoy diciendo que tanto el sonido como la idea que parece desprender cada corte es mucho más madura, mucho más clara. Esta es la faceta que han trabajado desde mi opinión.
Puede parecer contradictorio si atendemos a la cantidad de influencias que parecen desprenderse de la escucha. Black Sabbath, Metallica, incluso Sepultura en el principio de “This dying soul”... claro, es evidente, pero yo prefiero analizarlo desde fuera, teniendo en cuenta su trayectoria y olvidándome de que el grupo en sí mismo es un crisol de estilos y rasgos característicos de otros, perfectamente asimilados.
Hay un endurecimiento claro: más guitarras y más agresivas, menos teclas, melodías más lineales, composiciones más directas, más cortas... ¡Pero es que el disco es en blanco y negro!, esa es la clave. Exactamente igual que han hecho Rush (su auténtico espejo): de la complicación instrumental pasaron a lo aparentemente simple, con un disco (“Vapor trails”) donde el blanco y negro, la sobriedad, predominaba sobre las florituras y el “más difícil todavía”, sobre el colorido, hasta en la misma portada!!!.
Es un disco más terrenal, monocromático, heavy. De recuerdos thrashers, de caña hábil, sin concesiones a la ñoñería, de armonía matemáticamente exacta, de puzzle terminado, todo encaja.
Es como si tuvieran que demostrar a estas alturas que meter tropecientas notas por segundo no va aparejado, necesariamente, a la calidad, y lo dicen ellos que son capaces de hacerlo. Es la prueba fehaciente de que ellos dominan su voluntad, y no al contrario. Es, en definitiva, el disco más conseguido del grupo.
Salud.

DREAM
THEATER “Octavarium” (2005)
El doble giro con tirabuzón y salto mortal está demasiado trillado en lo que se ha dado por llamar “Metal Progresivo” y creo que desgraciadamente hoy en día basta con meter un colchón de teclados y un par de coplas de más de diez minutos para auto-proclamarse campeones del “progresivo”. Pocas bandas de todas esas que pululan por el mundo abanderando el “Metal Progresivo” son capaces de salir airosas de la pirueta sin caer en el más absoluto de los ridículos. Una de ellas, posiblemente la que debido a su calidad haya arrastrado a todas las demás en pos de su éxito, es Dream Theater que vuelve, una vez más, a sorprendernos con otro triple salto mortal.
Octavo, supongo que de ahí el nombre, disco de la banda americana, noveno si contamos el EP (en realidad tan extenso como un larga duración) “A Change Of Seasons”, y nueva vuelta de tuerca a su sonido. Si el anterior, el potente “Train of Thought”, era un estupendo ejercicio de Heavy Metal moderno, aquí siguen tirando de influencias y buen gusto, levantando el pie del acelerador, cambiando el tercio totalmente con un disco más tranquilo. Ahora no es Metallica la fuente de inspiración principal sino que vuelven la mirada a gente como Kansas, una vez más, Pink Floyd y ellos mismos porque, si a algo suena “Octavarium” es a puro Dream Theater.
“The Root Of All Evil” abre el disco siendo la copla más estándar, más predecible y con el sonido “Theater” más evidente. De segundo plato “The Answer Lies Within”, una balada sentida que deja patente que en “Octavarium” los protagonistas serán las teclas de Ruddess y, sobre todo, la garganta de LaBrie, que hace un trabajo de libro a lo largo y ancho del disco, acallando las críticas recibidas tras el “Live At Budokan”. Que nadie dude que si hay una voz perfecta para esta banda sobre la faz de la tierra, esa es la de James LaBrie. Después nos entregan un “These Walls”, un tema que suena a ellos mismos al cien por cien, comedido, sin grandes concesiones de cara a la galería y puede que hasta ramplón pero efectivo y que no desentona ni en el disco ni en la discografía de la banda.
“I Walk Beside You” es la primera de las joyas del disco. Un tema corto y simple que transpira U2 por cada poro y que a buen seguro va a convertirse en un tema clásico. Sería toda una sorpresa sino fuera porque esta banda nos tiene acostumbrados a ello. Y es que temas así son los que hacen grande a un disco, a una banda. Imagino que habrá a quien no le guste pero para mí se ha convertido en uno de mis favoritos del grupo. Sin embargo con “Panic Attack” vuelven a soltarse la melena y nos transportan a los tiempos del “Scenes From A Memory”, quizás sin la magia que desprendía aquel disco pero lo suficientemente bueno para ser un digno acompañante del resto de canciones que componen “Octavarium”.
La última parte del disco es, sencillamente, magistral, de las que sientan cátedra y dejan a toda esa pléyade de fotocopiadores con dos palmos de narices. Cuarenta minutos de puro éxtasis musical divididos en tres temas maravillosos donde el grupo se arriesga con otro triple mortal hacia delante dejando constancia de que su clase y su capacidad para innovar y reinventarse una vez más no tiene límites. El virtuosismo de “Never Enoughs”, el sentimiento de “Sacrificed Sons” y, por encima de todo, el rendido homenaje a Pink Floyd en los cinco primeros minutos, de los 24 que dura en total, del tema que da título al disco. Una canción que podríamos poner a la altura de “Change Of Seasons” sin dudarlo ni un minuto y que por si sólo vale más que discografías enteras de otras bandas. Un ejercicio de inspiración y ejecución sólo a la altura de los más grandes que hay que paladear con gusto y paciencia, hay que degustar bocado a bocado como el manjar exquisito que es.
En mi opinión “Octavarium” es el disco perfecto después de “Train Of Thought”, un disco más pausado, mucho más elaborado y tranquilo y donde la fuerza y el empuje ceden con gusto a la búsqueda de la melodía y al sentimiento. Ansioso estoy ya por saber que será lo próximo, por donde nos sorprenderán. De lo que estoy seguro es que hagan lo que hagan estos cinco tipos será algo grande, yo ya cuento los días.

DREAMAKER
"Human Device" (2004)
Muchos de
vosotros conocéis la historia. Hace un tiempo la banda madrileña Dark Moor se
dividió en dos formaciones. Por un lado, unos optaron por seguir con el mismo
concepto y nombre de la banda, y por otro Elisa C. Martín (voz) Albert Maroto
(guitarra) y Jorge Sáez (batería) decidieron hacer borrón y cuenta nueva,
con lo cual montaron Dreamaker con la ayuda de Carlos Peña al bajo, Matías
Sosa a la guitarra, y Roberto P. de Camús (ex-Dark Moor también) a los
teclados siendo sustituido poco tiempo después por Nino Ruiz (ex-miembro de
Sphinx), quedando así por finalizada la formación actual de la banda.
Tras estar
formada la banda, se ponen a componer y a su vez a la búsqueda de compañía
discográfica. Al cabo de un tiempo, deciden firmar por Arise Records, sello
que había apostado (y sigue) por Dark Moor, y a finales de septiembre graban
lo que sería el primer disco de la banda en los estudios Sonic Pump de
Finlandia, estudio que en varias ocasiones han utilizado los fineses
Stratovarius para sus grabaciones.
A primeros de
marzo de este año ve la luz “Human Device”, un disco cuanto menos esperado
para los seguidores de la saga Dark Moor, sobretodo por ver por donde irían
musicalmente los ex miembros tras su salida de la banda.
Globalmente,
en lo estrictamente musical no he notado mucha variedad en lo que en la
actualidad y en discos anteriores nos ha mostrado Dark Moor. Es decir, la base
musical de la anterior banda sigue estando ahí y es innegable que Dreamaker
siguen su estela dándole a su música quizá un poco más de potencia, pero
poco más que los difiera de la originaria banda.
El inicio con
“The Eye Of War” es muy potente, en una línea cercana a Stratovarius.
Elisa hace gala de su personal voz cambiando mucho el tono, lo cual es de
agradecer, pues quizá en Dark Moor adolecía de ello y cargaba mucho con la
lineal voz que nos mostraba. “Nightmares Factory” tiene muy buenos detalles
instrumentales al igual que “Killing” donde la potencia y agresividad del
doble bombo de Jorge marca mucho el tono de la canción.
El lado más
melódico y pegadizo del disco lo tenemos con “Without Angels” con los
guitarras haciendo muy buena labor y “Forever In Your Arms” (delicioso
piano al inicio). “Alone Again” me ha sorprendido gratamente por la energía
y melodía que a su vez desprende, mientras que “Welcome To My Hell” es
quizá de los temas más pegadizos del disco donde destaca la colaboración de
Arc v 666 de Impaled Nazarene haciendo unos coros que quedan cuanto menos
curiosos.
No
tengo ninguna duda de que se trata de un muy buen disco debut, pero para una
continuación del mismo la banda debería dejarse llevar por otros derroteros y
tener un sonido más personal con el cual ofrecernos temas atrayentes y que no
nos recuerden en demasía a Dark Moor, como en muchos cortes de este “Human
Device”. Al menos a mi me vienen a la mente, cosa por otro lado bastante
normal.
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DREAMTIDE "Here Comes The Flood" (2002)
La banda alemana Dreamtide estan formados por Torsten Luederwald (teclados), Olaf Senkbeil (voz), Ole Helpenmann (bajo), CC Behrens (bateria) y Helge Engelke (guitarra), nos presenta su primer lanzamiento “Here comes the flood”, un trabajo de buen hard rock con reminiscencias al sonido de los clásicos del hard rock europeo.
Una bonita intro de teclados, nos introduce de lleno en el primer tema, “What you believe in”, Torsten toma el control del tema, mientras la guitarra de Helge acompaña al envolvente sonido de teclados, melodías cercanas al A.O.R., esto suena bien, muy bien diría yo, un estribillo melódico y elegante da clara idea de lo que el grupo pretende.
“Ten years blind”, comienza con un gran riff de guitarra, acercándose mas al hard rock. La voz de Olaf se adapta perfectamente, dándole un cierto sonido zeppeliano al tema, la calidad y la comercialidad se dan la mano en un tema potente, con un estribillo que entra con fuerza y un gran solo de guitarra que demuestra que no siempre hay que ser el mas rápido para sonar mejor. De momento esto promete.
Prácticamente sin darme cuenta, me veo envuelto en una nueva intro de teclados que me invita a acompañarlos en este viaje, “come with me”, de nuevo guitarra y teclado dan el contrapunto necesario para que suene tan bien, el sonido de la banda se podría definir como elegante, es decir, sacrifican ciertos toques de comercialidad a favor de la calidad, y eso es un punto a su favor. Llega el momento de “Dreamers” una balada con aires celtas.
Teclado y voces se bastan para poner los pelos de punta y hacer soñar con los campos de Escocia. El sonido acústico de guitarras hace aun mas agradable el paseo hasta romper con un solo bien estructurado, melódico, en fin, que este Helge es todo un descubrimiento, final pletórico con la banda cantando el estribillo a capela, memorable.
De nuevo las teclas avanzan lo que se viene encima, caña controlada y con gusto, “crashed” es un tema poderoso, quizás lo mas heavy del álbum, en unos parámetros Scorpions-Bonfire. Esto se anima con “Your life”, de nuevo fuerza por los cuatro costados, bonitos coros siempre sin tapar la labor del vocalista, por cierto, la melodia de voz me recuerda vagamente a Helloween, súmale coros a lo Queen, y esto es explosivo, quien dijo que el hard rock estaba muerto.
Cuando llega el momento de ponerse emotivo, que mejor que “Moment of truth”, de nuevo lucimiento del guitarrista, y es que no me canso de decirlo, como toca este tío, un estribillo bonito que no pegadizo, en la mas pura tradición Fair Warning (no en vano, teclísta y batería formaron parte de ellos).
El siguiente tema “Sundance” comienza con cánticos tradicionales indios hasta desembocar en una guitarra furiosa, han pisado el acelerador y no piensan parar, fuerza y melodía, la base rítmica suena compacta, la guitarra toma el mando y el teclado da colorido, mientras la voz demuestra su versatilidad una y otra vez. Este tema suena potente como el ataque de los comanches mientras entonan la danza del sol.
Nuevo tema lento, y es que esta gente, sabe como desenvolverse tanto en la caña como en la melodía, los teclados marcan el tiempo del tema, la voz susurra como un ángel y clama al cielo con “Heaven Knows”, todo esto acompañado de un cuarteto de cuerda que le da un toque celestial al tema. Esto se va terminando, y la banda nos lleva hacia “Promised land”, de nuevo las melodías se abren paso entre la potencia de la base rítmica, un estribillo poderoso dejando claro que Dreamtide merecen formar parte de las bandas que moran en la tierra prometida, coros bien estructurados se mezclan con el solo de guitarra, dándole ese tono de himno para el directo que todo grupo necesita. “I take the weight off of your shoulders” empieza con un ritmo mas cristalino, en un tema melódico que desemboca en un estribillo al mas puro estilo de los grupos americanos, la voz suena llena de matices y desprende vibraciones positivas. De nuevo Mr. Engelke nos deleita con uno de sus solos, cortito pero bien hecho que se une a la voz de Olaf, que suena cálida, que gran tema señores y señoras. Para terminar y ya totalmente rendido a sus pies accedo a “Cross the line”, un tema intimo, suave, para escuchar en buena compañía y con poca ropa, para terminar emocionado con “Phoenix tears” un tema instrumental, sin grandes aspavientos, solo una bonita melodía para despedir el álbum.
En definitiva un gran disco, no busques temas pegadizos, esto es hard rock hecho con elegancia, donde predomina la calidad. Como curiosidad comentar que Olaf (vocalista) ha hecho coros para Blind Guardian y Ole fue el bajista de aquella banda llamada Thunderhead, como veis primer disco pero no novatos.
Carlos “Anaxides”

DRIVE-BY
TRUCKERS “The Dirty South” (2004)
No se puede
negar que Drive-By Truckers rezuman Sur por todos los poros. Al hecho de ser
oriundos de la mismísima Alabama hay que sumarle títulos tan contundentes
como “Southern Rock Opera” (disco dedicado enteramente a Lynyrd Skynrd) o
este “The Dirty South” que ahora tenemos entre manos. Pero tampoco nos
llevemos a engaño, Drive-By Truckers no son una banda de Rock sureño, o por
lo menos no una banda al uso de lo que hoy entendemos por Southern Rock. Más
apropiado sería decir que son una banda del sur influenciada por gente como
Neil Young, The Rolling Stones, todo el Rock de raíces americanas y, por
supuesto, el propio sur.
Formados por Mike Cooley, Brad
Morgan, Shonna Tucker (que sustituye a Earl Hicks), Jason Isbell y el alma
atormentada de Patterson Hood, “The Dirty South” es el sexto trabajo de una
discografía donde sobresalen el anteriormente citado “Southern Rock Opera”
y el maravilloso “Decoration Day” que nos regalaron el año pasado. Aquí
nos vuelven a entregar una colección de canciones de bellísima factura, donde
lo que prima es el sentimiento y la melancolía. Repartiéndose el trabajo
compositivo y vocal entre Patterson Hood y Mike Cooley, esta vez dejan que
Jason Isbell asome mucho más la cabeza, cosa que hace con gran acierto. Tres
compositores, tres formas diferentes de ver la misma cosa, tres caminos que
terminan llevando al mismo lugar.
Patterson tiene cada vez la voz más rota (casi se le rompe en “The
Sands Of Iwo Jima”) y sus canciones le sirven como purgante para sus demonios
interiores y eso es algo que te contagia haciéndote partícipe y consiguiendo
que te impliques en su manera de ver la vida, ya sea oyendo la triste “Tornadoes”,
la denuncia social que hace en la cruda “Puttin´People On The Moon” o en
las potentes guitarras (la más cañera de un disco algo suave) de “Lookout
Mountain”. Por su parte Mike Cooley, como ya hiciera en el anterior disco,
nos presenta los temas más movidos y rockeros, resaltando la fantástica
“Carl Perkins´ Cadillac”, un tema pegadizo de los que cuando se te mete en
la cabeza ya no hay dios que te lo saque, dedicado a un Cadillac que Sam
Phillips (dueño de la Sun Records) le regaló al bueno de Carl Perkins.
Impagable la letra de esta
copla con frases como “Mr Phillips was the only man that Jerry Lee still
would call sir”.
Es sólo Rock & Roll.
Jason Isbell aprovecha bien su turno para dejarnos coplas como “The Day John Henry Die”, uno de mis favoritas del disco y uno de los estribillos más hermosos que he oído en mucho tiempo. Sin embargo en “Goddamn Lonely Love” (el título lo dice todo) que cierra el disco es capaz de ponernos la piel de gallina con un tema que destila sentimiento por todos lados.
Temas
rockeros, alegres (dentro lo que puede dar de si esta palabra en el mundo
Drive-By Truckers) y muchos temas tranquilos, melancólicos marca de la cada,
es lo que “The Dirty South” nos ofrece. Más homogéneo que su antecesor
pero sin los picos de genialidad que tenía aquel (me falta algún “Marry
Me” o “Decoration Day”), ésta es una nueva obra de arte los camioneros
que no debes dejar pasar. En mi opinión una de las mejores bandas que ha
salido en los últimos años, que sin pretensiones ni artificios están
construyendo una excelente carrera. A mí ya me han ayudado en escoger el disco
del año.

DRIVE-BY TRUCKERS "A Blessing and a Curse" (2006)
Año y medio después de la edición del buenísimo “The Dirty South” y casi por sorpresa (la salida estaba anunciada para el mes de abril) volvemos a encontrarnos con un nuevo trabajo de los “Truckers” y, como esperábamos, vuelven a obsequiarnos con una obra inmensa, afianzando más si cabe su peculiar e incasillable manera de entender el Rock. Además justo ahora están de gira por la península, la primera después de su visita al Azkena Rock del año pasado donde tan buen sabor de boca dejaron.
Lo primero que salta al oído en “A Blessing and a Curse” es que las coplas están menos trabajadas pero suenan más cuidadas, son más directas e inmediatas y llevan un ligero aroma Pop en muchas de sus melodías, siendo todavía más intimistas que en anteriores obras. Quizá el hecho de que aquí haya sido Patterson Hood el que lleve el peso de la labor compositiva (firma más de la mitad de las canciones) haya sido el motivo y, a decir verdad, todo esto le sienta de maravilla al disco. Al principio se tiene la sensación de que los temas son más planos, más sosos que diría que mi abuela, pero en seguida esa idea desaparece totalmente para dejarnos ver once nuevas composiciones perfectamente construidas que dejarán satisfecho tanto a los antiguos fans como a los que se acerquen a ellos por primera vez.
Todo esto que digo se percibe claramente en cuanto “Feb 14”, el tema inicial, comienza a dar sus primeros compases. Guitarras más romas, más pausadas y más ligeras bajo unas melodías más delicadas sólo quebradas por la rota voz de Hood. Sensación que se reafirma en “Easy On Yourself”, un tema de Jason Isbell con un estribillo claramente revestido de Pop elegante y que incluso por momentos me trae a la cabeza a los Pearl Jam más tranquilos. “Daylight”, con un estribillo al que sólo le falta Bono para ser U2 (me perdonen los puristas) es otra muestra del giro que ha dado la banda en este disco. Por supuesto esta canción se ha convertido en una de mis favoritas, amor a primera vista.
Por el otro lado están otros temas más rockeros como el sureño “Gravity´s Gone” o la Stoniana, salvando las miles de millas que hay entre ellos, “Aftermath Usa”, una de las joyas del disco. “Wednesday” sin embargo es capaz de conjugar ambas cosas siendo un perfecto nexo de unión entre ambos grupos de canciones. Cómo no, también hay espacio para las clásicas “rompe almas” made in Drive-By Truckers como la preciosa “Little Bonnie” donde la voz de Patterson queda perfecta sobre las acústicas siendo uno de los puntos álgidos del disco juntando feeling y buenas maneras.
Para el final se dejan la guinda del pastel: dos coplas, diez minutos intensos de Drive-By Truckers en estado puro. La primera, la que le da nombre al disco, densa y áspera como una esponja de esparto es capaz de partir por la mitad al más frío de los corazones con las tres guitarras compitiendo por salir delante en la foto mientras se sueltan frases capaces de cortar el aire como “I wish it didn´t hurt so much”, imposible mantenerte impasible mientras la oyes. Con la última, “A World Of Hurt”, vuelven los aires sureños en forma de “pedal steel” sobre el que se recita una de esas letras que son como puñetazos en la boca del estomago. Van todavía un peldaño más allá en su ansiosa búsqueda de la desazón y el desaliento aunque siempre sin cerrar la puerta del todo, dejando un pequeño resquicio de optimismo, o resignación según se mire ... “It´s Great To Be Alive”
Pues ahí está, otro disco de estos tipos de Alabama y otro más que se sitúa en un gran nivel. No voy a decir si mejor ni peor que los anteriores que sólo de pensarlo me da pereza. Además es pronto todavía para calibrar algo así, dejémosle que se asiente y que cada cual decida porque “A Blessing and a Curse” tiene, sin salirse del típico sonido de la banda, su propia identidad, a mí desde luego me ha gustado muchísimo.

DÜNEDAIN “Dünedain” (2004)
De Madrigal de las Altas Torres, provincia de Ávila, son ni más ni menos Jacin (bajo, voz principal y coros), Tony Delgado (guitarra solista y acústica, voz secundaria, sintetizadores y coros), Mariano (guitarra rítmica) y M. A. Cid (batería), imagino que por eso tenían claro su estilo, el power metal épico.
Llevan como grupo desde 1996, y tras un largo proceso de autoaprendizaje (autodidactas, pues) y una primera y única maqueta en el año 2002, se lanzan al ruedo de la autoproducción con este primer larga duración denominado como el propio grupo y registrado en los Estudios Century Audio bajo supervisión de Chomi Ingelmo, editado el pasado mes de marzo.
En cuanto al sonido, decir que el resultado final es bastante decente (he escuchado debuts mejores, por supuesto, pero también muchísimo peores), sobre todo en cuanto a nitidez y compacidad se refiere, aunque puestos a sacar defectos personalmente habría subido bastante más el bajo, sobre todo para darle un mayor grosor a ese sonido ya de por sí cristalino.
¿Que de qué sonido hablo? Pues del que os decía al principio, del power metal entendido como el heavy metal acele-azucarado heredero de formaciones europeas (más bien germanas) como Helloween, Running Wild, Gamma Ray o Blind Guardian, por citar algún ejemplo. ¿Pruebas? El disco en sí lo es, pero ahí están las helloweenianas “Alas De Fuego” o “Lección De Vida” (¿“Future World II”?), “Inmortal”, una especie de “Man On A Mission” de los de Kai con Rolf Kasparek de por medio (esas guitarras a mil!), la hímnica y homónima “Dünedain”, también a la Kasparek (“Black Hand Inn”, para más señas), o la trovadoresca “Nuevo Amanecer” (en la que te viene un flechazo del “Nightfall” de los Guardian que apenas te da tiempo a esquivar) como tributo tanto a bandas en general como a temas en particular. Por su parte, “Padre Sol” me ha recordado un tanto a nuestros Last Prophecy, así que si te van ya tienes otra referencia más a apuntar.
“Dünedain”, como todo debut de hijo de vecino muestra a una banda con unas influencias todavía por asimilar (y que en este caso se podrían haber disimulado algo más), aunque como ya digo el resultado global es digno y convincente (para los más tiquismiquis, la voz de Jacin aprueba con holgura). Obviamente no se lo recomendaré al que acabó hastiado del metal ‘a la alemana’ (si os empacharon los padres...), pero sí a los que a día de hoy han descubierto la tarta. Ya sabéis, sólo con ahorraros algún foráneo (y algún eurillo) podéis tener lo mismo y en castellano. Que no se diga.
DWELLING
“Humana” (2003)
Poco o nada es lo que sabemos
sobre la música en nuestro país vecino, Portugal. Salvo los
internacionalmente conocidos Moonspell, pocos grupos consiguen cruzar la
frontera artificial para llegar a nuestros oídos de una manera que no sea
underground. Y es una pena.
El grupo que os presento, Dwelling, no hace rock, tampoco hace metal, pero las maravillosas composiciones acústicas que presentan en este primer larga duración (ya tienen un maxi-CD del año 2001, titulado “Moments”, editado por Equilibrium Music) merecen la pena ser escuchadas. “Humana” ha sido lanzado por la compañía Equilibrium Music, un sello portugués que da salida a las tendencias musicales oscuras (Darkwave, Neo-Clásica, Medieval, Dark Folk o música ambiental) de dicho país.
El grupo fue montado por Nuno
Roberto en 1998 como un proyecto en solitario, y no es hasta el año 2000 que
completa el grupo con otros músicos. Hoy en día Dwelling está formado por,
además del mencionado Nuno Roberto a la guitarra clásica, Nicholas Ratcliffe
también a la guitarra clásica (que substituye en 2002 a Helder Dias,
guitarrista en el Maxi-CD “Moments”), Jaime Ferreira al bajo, Silvia
Freitas al violín y Catarina Raposo a la voz. “Humana” es un compendio de
nueve oscuras composiciones acústicas de una tremenda melancolía y fuerza
(según la discográfica “composiciones Etéreo-Neoclásicas, inspiradas en
la esencia del Fado portugués y dadas vida por instrumentos acústicos de
cuerda y voz”), en las que la calmada melodía está principalmente marcada por
las guitarras acústicas y el buen trabajo de violín de Silvia Freitas, que se
entrelazan en un imaginario diálogo de instrumentos. La bonita voz de Catarina
Raposo le pone el toque más poético a las composiciones y le da a los temas
gran sentimiento e intensidad, algo que el violín también consigue de una
manera muy acertada. El trabajo del bajo es más sutil pero acompaña muy bien.
El resultado final es un CD melancólico, de sonido lento y oscuro, pero en el que de vez en cuando aparece una melodía trepidante, escúchese el inicio del último tema “The Reality that Remains”. Tiene un gran sonido, muy cuidado y limpio, y es posible distinguir y seguir cada instrumento casi en cada nota, lo que hace de la escucha del disco una delicia. De los nueve temas, 3 están cantados en portugués, que suena muy suave y dulce dejándome con las ganas de más temas cantados en el idioma luso, y el resto en inglés, entre los que se incluye el poema “The Wheel” de William Butler Yeats.
Las letras exploran eso mismo,
la rueda de la vida, las distintas fases por las que se pasa durante este viaje
terrenal, y queda muy bien reflejado en la cubierta del disco, un par de manos
viejas, agrietadas, casi como momificadas, sosteniendo una flor amarilla que
podría representar la juventud.
La presentación es buena, un
digipack de dos cubiertas duras que se despliegan a los lados, con las letras y
los créditos escritas en ellas. Quizás yo eche en falta el típico libreto
con alguna foto incluida. Y el precio es muy asequible, 11’50 euros, ya podrían
aprender muchos. En definitiva, si os gusta la música oscura y estais
dispuestos a dejaros llevar por temas acústicos al mundo de las profundidades
humanas, este podría ser un buen disco para hacerlo.
Para más información sobre
el grupo y bajaros algún fragmento de temas (sección
galeria-sons/gallery-sounds):
Pouco ou quase nada é o que sabemos sobre a música do nosso país vizinho, Portugal. A exceçao dos internacionalmente conhecidos Moonspell, poucas bandas conseguem cruzar a fronteira artificial para chegar até nossos ouvidos de maneira que nao seja underground. E é uma pena.
A banda que apresento-os, Dweeling, nao faz rock nem metal mas as maravilhosas composiçoes acústicas que apresentam neste primeiro de longa duraçao (já tem um maxi-cd do ano 2001, titulado “Momentos”, editado por Equilibrium Music) vale a pena ser escutado. “Humana” foi lançado pela companhia Equilibrium Music, selo português que da saida ás tendências musicais escuras (Darkwave, Neo- Clássica, Medieval, Dark Folk ou música ambiental) deste país.
O grupo foi montado por Nuno Roberto em 1998 como um projeto em solitário e nao é até o ano 2000 que completa a banda com outros músicos.. Hoje em dia Dweling está formado por, além do mencionado Nuno Roberto à guitarra clásica, Nicholas Ratcliffe também á guitarra clásica (que substitue em 2002 a Helder Dias, guitarrista no Maxi-CD, Moments) Jaime Ferreira ao baixo, Silva Freitas no violino e Catarina Raposo vocalista. “Humana” é uma sintesi de nove escuras composiçoes acusticas de uma grande melancolia e força (segundo a discográfica “composiçoes Etereo-Neoclassica, inspirada na erança do Fado Português e dadas vidas por instrumentos acústicos de corda e voz”), na que a calma melodía está principalmente marcada por guitarras acusticas e o bom trabalho de violino de Silvia Freitas, que se entrelaçam em um imaginario dialogo de instrumentos. A bela voz de Catarina Raposo lhe poe o toque mais poetico ás composiçoes e dá aos temas grande sentimento e intensidade, algo que o violino também consegue de uma maneira correta. O trabalho do baixo é mais sutil mas acompaña muito bem.
O
resultado final é um CD melancolico, de som lento e escuro, mas nele aparece
de vez en quando uma melodía trepidante, escute o inicio do ultimo tema “The
Reality That Remains”. Tem um grande som muito cuidado e nítido, e é
possivel distinguir e seguir cada instrumento quase em cada nota musical, o que
faz da sua escuta uma delicia. Dos nove temas, tres estao cantados em
Português,
de um som muito suave e doce que
me deixa com vontade de mais temas cantados em português, e o resto em
Inglês,
um deles o poema “The Wheel”
de William Butler Yeats.
As
letras exploram isso mesmo, a roda da vida, as diferentes fases pela qual se
passa durante esta viagem terrenal, e fica bem refletido sobre a capa do disco,
umas maos velhas, arrugadas, quase mumificadas segurando uma flor amarela que
poderia representar a juventude.
A boa apresentaçao, um digipack de duas capas duras que se desdobram para os lados com as letras e os créditos escritas nelas. Quiça eu sinta falta do típico livrinho com algumas fotos incluidas. E o preço é muito acessível, 11,50 euros, já podiam tomar exemplo muitos. Definitivamente, se vocês gostam da música escura e estam dispostos a deixar-se levar por músicas ao mundo das profundidades humanas, este poderia ser um bom disco para isto.
Para
mais informaçoes sobre o grupo e baixar algum fragmento de cançoes (seçao
galeria-som/gallery-Sounds):
Trad: Perico Salinas “Pears”