Discos Ha-He

 

Ha-He


  HADES Fe (2004)
  HALFORD Live Insurrection (2001)
  HALFORD Crucible (2002)
  HAMELYN Elhé (2003)
  HAMMERFALL Renegade (2000)
  HAMLET Hamlet (2002)
  HAMLET Syberia (2005)
  HARD ECHO Traded Secrets (2004)
  HAUNTED, THE One Kill Wonder (2003)
  HEAVEN´S CRY Primal power addiction (2002)
  HELDAR Senderos de un sueño (2004)
  HELLACOPTERS By The Grace Of God (2002)
  HELLACOPTERS Rock and Roll is dead (2005)
  HELLOWEEN The Dark Ride (2000)
  HELLOWEEN Rabbit don´t come easy (2003)
  HERRUMBRE Perros Cimarrones (2003)

 

HADES “Fe” (2004)

Hades nos traen algo de viento fresco en el, a veces, clónico, encorsetado y anclado panorama musical español. No se les puede colgar simplemente una etiqueta musical. El grupo formado en 1998 y con núcleo de maniobras en Campo de Criptana (Ciudad Real) cuenta con tres maquetas (“Falsa realidad” – 1998; “Hades en concierto” – 2000; y “Cuando es fácil” – 2001), habiendo abierto para bandas como Mojinos Escozíos, Transfer, Sôber, Mägo de Oz… actuado en diferentes festivales, salas, y siendo finalista de varios concursos musicales como: “Rocksurco ´99”, “Popzuelo ´01”, BilboRock ´02”…. Tras el habitual devenir de componentes es en el verano de 2002, con la entrada de dos nuevos miembros, cuando asientan definitivamente la banda con Teno (voz), Jesús “Gxüs” (bajo y coros), José (guitarra solista), Miguel (guitarra), y Felipe “Logan” (batería); y registran su primer disco, “Fe”, editado por Akeloo.

En los diez cortes que integran “Fe” podemos escuchar influencias mezcladas de Rock hispano o urbano (del sello Barricada y grupos afines), Heavy Metal, así como estructuras más machaconas, enérgicas, densas y riffs de la marca Metallica (era álbum negro), Sôber… con partes calmadas y melódicas. Prueba de lo dicho lo tenemos en la buena copla “Fe”, tema-título y el primer corte del CD, viniéndonos a la cabeza, por el tono que tiene el vocalista Teno, a Enrique Villarreal “El Drogas”. El recuerdo a los pamplonicas (en la voz) viene a menudo en otros temas del disco, caso de “El sol” (guitarrazos a lo Hetfield y Cía.), “Tu veneno”... las tres coplas nombradas son lo más resaltable que podemos hallar en el debut discográfico de los manchegos, junto a “Quien” (con atrayentes riffs arabescos y cuya letra va sobre las penurias que pasan los inmigrantes) y “Sin nombre”, último tema en el que se trata la vida de muchos mendigos o “sin casa”. Hasta aquí está lo mejor de la grabación, cinco temas que, más o menos, me convencen, cosa que no sucede con los otros cinco que completan “Fe”: “Cuando es fácil”, en el que la voz en varias ocasiones, no acopla todo lo bien que debiera con la música, error que sucede en otras ocasiones; “Todo va a cambiar”; “Sueña”, que cuenta con las voces adicionales de Mª Nieves y que a pesar de eso no hace destacar al tema, pudiéndole haber sacado mejor partido; “No podrás” y “Cuéntame las razones”. Además de faltarle trabajo a dichas composiciones, tampoco les favorece la voz de Teno, que sin ser mala, y teniendo su personalidad, se me hace monótona al escuchar el disco entero.

Los temas suenan muy potentes, desconozco donde fueron grabados y con quien, ya que en el libreto desplegable (con las letras sin seguir un orden) no hay ninguna información al respecto. Destacable también es la conjunción instrumental de la banda, así como la buena labor del guitarra José, al parecer alumno del gran Jaume Plá (profesor de guitarra y componente de la banda de versiones de Deep Purple, Los Parpel).

Tras la edición de “Fe”, hacia finales del 2004, poco se ha vuelto a saber del grupo, al menos a nivel nacional. Esperemos que sigan en la brecha y den señales de vida bien pronto con un segundo disco en el que erradiquen los fallos de éste y trabajen más las composiciones, porque se vislumbra que hay buen material en bruto, lo que hace falta es pulirlo más.

Starbreaker

 

HALFORD "Live Insurrection" (2001)

Aprovechando el tirón de "Resurrection" y de la exitosa gira que Halford ha protagonizado con motivo de este álbum, "Live insurrection" refleja el buen estado de forma en el que se encuentra el “Metal God” en lo que está siendo una vuelta al heavy metal verdaderamente triunfal. Los que lo pudisteis ver en directo encontrareis aquí un documento fidedigno de lo que Halford ofreció en su tour y, para aquellos que no tuvisteis la oportunidad, comprobareis lo que os digo. Haciendo paralelismos entre "Live insurrection" y el directo de Judas Priest, "Live meltdown ´98", te darás cuenta de muchas cosas, entre ellas de la calidad de los músicos que acompañan a Rob y de cómo ganan los temas de "Resurrection" en fuerza cuando son interpretados en vivo (superando con creces a cualquier pieza de "Jugulator"). "Resurrection" y "Made in Hell" son sencillamente demoledoras y las recuperadas de Fight, "Nailed to the gun" y "Into the pit", te golpean en pleno rostro. Si a esto unimos la agresividad con la que canta Halford, tenemos a una banda realmente aplastante (quizá se le achaque a Halford lo estático que está en escena, pero su presencia y su voz desequilibran la balanza a su favor sin duda alguna) que tiene razón de ser por sí misma. Interesante para saber por donde irán los tiros en el siguiente trabajo en estudio son los tres cortes nuevos incluidos, que continúan la estela de su primer álbum y prometen mantener la fuerza de éste.

Se puede criticar a Rob Halford por oportunismo, uso excesivo de versiones de los Priest para mantener un set list completo, etc., pero ante trabajos como este debemos quitarnos el sombrero una vez más y esperar que, si no se produce el ansiado regreso a las huestes de Tipton y Downing (con todos los respetos a "Ripper" Owens), continúe tal y como ha empezado su andadura en solitario para que no se repita el fracaso de sus proyectos anteriores y no nos tengamos que acordar de Judas Priest de nuevo.

J. A. Puerta

 

HALFORD "Crucible" (2002)

Hace dos años nadie daba un duro por Rob Halford. Su carrera con Fight subió como la espuma con “War of words” y tan pronto como sacó “A small deadly space” se difuminó. Two no corrió suerte parecida ya que medios y fans prejuzgaron negativamente la “peligrosa” amistad del antiguo frontman de Judas Priest con el líder de Nine Inch Nails (igual que se habló mal de “Voyeurs” sin siquiera haberle prestado una escucha, se veía todavía peor que se juntase con un gurú de la música noventa como Reznor más por imagen “antiheavy” que por conveniencia comercial -ironías de este mundillo-). “Resurrection” lo cambió todo. Halford deseaba recuperar a su audiencia metálica con un disco de heavy a la antigua usanza y en gran parte lo logró. Razones sobraban ya que el álbum era un revulsivo frente a la saturación de power que había en el mercado y, pese al escepticismo de muchos, las doce canciones transmitían una sensación de vitalidad que acallaba la mínima réplica. Una gira culminada con la presencia en la tercera edición de Rock in Rio y la publicación de “Live insurrection” hicieron el resto.

Con estos antecedentes Halford saca a la luz “Crucible”, su segundo trabajo en estudio junto a la formación que tan buen resultado le dio en “Resurrection”. Bajo la batuta de Roy Z, que repite en las funciones de producción, “Crucible” se constituye como un disco más duro y elaborado que su predecesor. Recuperando el look sado (enfundado en cuero, gorra de chulo, gafas de sol enormes y látigo en mano), Halford deja en ridículo a cualquier Joey DeMaio que trate de arrebatarle el título de “Metal God” que por derecho propio posee.

“Park Manor” concede un minuto de relax antes de que “Crucible” estalle en el equipo de audio con la banda entregada en una demostración de potencia. Mientras Bobby Jarzombek golpea violentamente los platos, Lachman y Chlasciak afilan las guitarras al máximo para ofrecer una sesión inicial de cuatro cortes vertiginosos. Rob Halford opta en esta ocasión por descansar de entrada los agudos estridentes, con los que se recreará más tarde en “Betrayal” y “Handing out bullets”. Una vez más queda claro desde el primer momento que el quinteto ha sabido conciliar el sentimiento del metal clásico y los cánones actuales. Con “One will” levantan un ápice el pedal, tal y como hacía “Made in Hell” en el debut. El ritmo se desacelera, otorgando mayor espacio a las melodías y regalándonos un himno que a buen seguro será celebrado en los conciertos venideros (“one will live tonight / one will die tonight / one will stand and one will fall....one in victory / one in misery / only one will take it all”). “Betrayal” contiene el feeling de los Priest más poderosos y la agresividad de los riffs cortantes de los Annihilator de Jeff Waters, convirtiendo esta pieza en puro thrash por su velocidad y garra. “Handing out bullets” acaba esta primera tanda manteniendo intacta la identidad que se ha labrado Halford en estos dos álbumes: temas directos y enérgicos que tumban a muchos grupos noveles.

“Hearts of darkness” relaja los ánimos tras el cuarto de hora de infarto anterior. Sin dejar de lado su estilo, se atreve a experimentar complementado el compás parsimonioso del principio con una parte intermedia extraña pero rica y que le da al tema un toque distintivo. No han pasado ni cuatro minutos y nos cae encima otro puñado de trallazos. “Heretic” y “Golgotha” retoman el ritmo vibrante del comienzo, apoyando el peso de las canciones sobre unos estribillos con el gancho justo para encandilar al oyente. Unas guitarras feroces y el doble bombo de Jarzombek anuncian la llegada de “Wrath of God”, equiparable a “Betrayal” en cuanto a que incita a menear la cabeza como un poseso, pero con Halford reservando inexplicablemente la garganta. “Weaving sorrow” pasaría por un remake de “Locked and loaded” y se aleja algo del sonido del disco, aunque no alcanza el nivel de la citada.

“Crystal” y “Sun” llevan un paso más allá lo que el combo hizo en “Resurrection” con “Twist”. Unas estructuras complejas e inclasificables, llenas de armonías enrevesadas y cambios inesperados, invitan a pasear por el universo introspectivo del “Metal God”. Estas composiciones dotan al disco de mayor heterogeneidad en comparación con la ópera prima. Será difícil resistirse al encanto de las melodías de “Sun”, originales y fascinantes donde las haya. El hecho de que Roy Z se haya involucrado en la creación de las canciones es primordial y “Crystal” posee los rasgos “apocalípticos” con los que el productor-guitarrista adornó “The chemical wedding”. En la misma circunstancia se encuentra “Trail of tears”. A falta de medios tiempos claros, ésta suple la carencia con un dramatismo épico que trae a la mente de nuevo “Chemical” y que podría trasladarse sin problemas a la voz de Bruce Dickinson. Inmejorable para cerrar “Crucible”.

Dentro de la edición especial (en cartón con la portada –vacía y muy sosa, por cierto- en relieve) se incluyen dos temas extra. “She” es la balada que necesita el disco. Aunque nada novedosa, Rob borda esta clase de piezas desnudando el alma como en sus mejores tiempos con Tipton, Downing y Hill. El segundo bonus track, “Fugitive”, no aporta nada al conjunto del disco y pasa totalmente desapercibido.

Con “Crucible” Halford se decanta por un heavy metal más fuerte que el de “Resurrection”. Asimismo, se intuye un esfuerzo por buscar nuevas fórmulas en “Hearts of darkness”, “Sun” o “Crystals”. ¿Pegas? La principal es que los temas de este segundo trabajo pierden frescura respecto a los “Drive”, “Temptation” o “Slowdown”. Volviendo con Bruce Dickinson (quien en su momento pasó por unas circunstancias similares a las de Rob), se puede establecer un paralelismo entre sus dos últimas obras en estudio y las dos de Halford. Es una cuestión de gustos el preferir una u otra (en mi caso me quedo con “Resurrection”), pero de lo que no cabe duda es que Halford ha hecho diana por segunda vez consecutiva y se afianza en su empeño por recuperar el trono que abandonó allá por 1991. En cuanto a los rumores de reunión con sus antiguos compañeros y por lo que pueda ocurrir más tarde, recurramos al “carpe diem” para saborear el estado de gracia compositivo que vive Halford en solitario y del que no puede alardear Glenn Tipton para con sus chicos.

J. A. Puerta

 

HAMELYN “Elhé” (2003)

No tengo más narices que dividir la reseña de este disco en dos partes, si no, no sería justo por mi parte.

En primer lugar la presentación: un 10. El CD viene con formato de lujo, letras, información, un video-clip del tema “Sin control” grabado por la gente de Damablanca en la sala “Ritmo y Compás” de Madrid, y sobre todo una buenísima idea que es la de meter una pequeña entrevista también en formato vídeo que ayuda a hacerte una idea de qué es lo que piensan y sienten los componentes del grupo. Muchos grupos con más medios, en compañías profesionales y con gente que se dedica (cobrando) a esto de aportar ideas, no han sabido hacer cosas de estas en sus ediciones. Quizá el único fallo es que el sonido de fondo en las entrevistas está demasiado alto y a veces se hace difícil entender lo que dicen. En cualquier caso, muy bien por este asunto, aunque la portada no me termine de convencer.

Por otro lado está el contenido musical del disco. He tardado bastante en digerirlo, la verdad, pero al final he sacado varias conclusiones. La más evidente es que la voz de Carlos Saiz es magnífica... pero en mi modesta opinión le vendrían bien unas clases de canto. Creo que si la trabaja puede ser de los mejores cantantes del país, pero de momento se queda fuera de tono en muchísimos momentos. Se hace difícil escuchar ese vozarrón sin controlar.

Otra conclusión es que el grupo suena bien en general, pero demasiado sobado lo que hacen. A mí no me da la sensación de estar escuchando power-metal, me suena más a heavy clásico del que se hacía por aquí hace 15 años, con similitudes clarísimas del estilo Maiden, aunque la mayoría reconozcan en la entrevista que Blind Guardian y Tolkien son sus influencias.

Los temas son muy lineales, los ritmos, los principios, las letras... mucho parecido. Como he dicho antes se me ha hecho algo difícil la escucha, y no me atrevo a destacar ninguno. En ese sentido me recuerdan bastante a Tierra Santa, lo digo por si a alguien le sirve para saber de lo que estoy hablando.

Buena presentación, muy buen sonido y grupo en general con buena pinta. Sé lo que significa grabar un disco, trabajo, ilusiones y un montón más de cosas, lo sé porque lo conozco, pero este CD me ha dejado bastante frío.

Salud.

Alvar de Flack

 

HAMMERFALL “Renegade” (2000)

Es una pena que Hammerfall sea una banda considerablemente limitada en cuanto a creatividad e ideas se refiere, puesto que me consta que viven y sienten el Heavy Metal como pocos en la escena actual. Y es que, si bien su primer “Glory To The Brave” fue como una bocanada de aire fresco para la escena de por aquel entonces (que no sabía muy bien por dónde tirar), según pasan los discos éstos se van convirtiendo en cada vez más predecibles (no quiero ni pensar cómo será el sexto o el séptimo, pero a este paso puede que suenen más a despertador que a otra cosa). Si bien su anterior “Legacy Of Kings” incorporaba algún que otro cambio de tiempo novedoso e interesante (aunque no llegaba a las cotas de genialidad del primero), con este “Renegade” nos encontramos ante un trabajo enteramente conservador, parco de ideas frescas, aunque, eso sí, lleno de auténtico Heavy Metal (eso nunca lo vamos a poner en duda). “Templars Of Steel”, “Keep The Flame Burning”, o el que da título al disco son temas con el sello Hammerfall de siempre, que harán las delicias de los más metaleros, pero que para mi gusto pecan de lineales y poco atractivos. “Always Will Be” es la balada del disco (otro cliché que se repite), mientras que con “Living In Victory”, “The Way Of The Warrior” y “Destined For Glory” la cosa parece subir un poco (sólo un poco). “The Champion” sigue la tónica general del disco, es decir, la linealidad (no me canso de repetirlo, no es un mal trabajo, ni mucho menos, sino un trabajo excesivamente autocomplaciente), y llega lo que es para mí lo mejor del disco, el instrumental (¡!) “Raise The Hammer”, con unas reminiscencias a RUNNING WILD en las melodías muy gratas. El disco se cierra con “A Legend Reborn”, un tema correcto sin más.

Quiero dejar claro que en ningún momento estoy menospreciando el trabajo de la banda, ni mucho menos (seguro que si este álbum hubiera salido en el 84 hoy podría ser un clásico, pero no es el caso), sólo que a estas alturas, cuando prácticamente está todo hecho, hay que estrujarse mucho el coco para llegar a convencer y resultar atractivos (al menos desde mi punto de vista, habrá quien opine lo contrario –en este caso mejor para él-). A ver si nos sorprenden con el cuarto...

David Fernández “Bubba”

 

HAMLET "Hamlet" (2002)

Hamlet editan su sexto larga duración utilizando el mismo nombre de la banda. Esto se suele asociar a un cambio profundo aunque, a juzgar por el contenido del álbum, no se aprecie tal. Hamlet poseen una fórmula infalible y no se han apartado de ella ni un centímetro. El principal componente de la misma es un sonido pulidísimo cuyo responsable vuelve a ser Colin Richardson (quien trabajara con Carcass hasta "Heartwork", firmara "Demanufacture" de Fear Factory y una infinidad más de obras), que desde "Insomnio" le ha dado buena estrella a la banda.

Hamlet pueden codearse sin problemas con cualquier producto norteamericano tanto en ese aspecto como en el puramente musical. El quinteto mantiene intacto su metal vanguardista y sigue las pautas de anteriores lanzamientos. Apoyados en los cambios de tono y las frases hirientes que escupe Molly, Luis Tárraga y Pedro Sánchez disparan una gama de riffs homogéneos que convierte los once temas de que consta el compacto en pura dinamita. En cuarenta minutos nos encontramos con cortes como "Queda mucho por hacer", "Vivo en él" (cuyo riff parece una extensión de "Roots bloody roots"), "No lo entiendo" (en la onda pegadiza de "Antes y después" o "Vivir es una ilusión") o "Acuérdate de mí " (que se da un aire a "Points of authority" de Linkin Park) donde una base sólida que sólo deja espacio a la caña se desvía tímidamente hacia unos fragmentos melódicos bien calculados. El parecido que siempre se les ha atribuido con Deftones (antes fueron Pantera) no es gratuito, sin embargo cabe recordar que Hamlet llevan haciendo esto desde 1994 y que la etapa como "hair band" quedó atrás hace mucho.

Pese al título, "Hamlet" no esconde ninguna transformación. La banda madrileña progresa dentro de su estilo y no se apea del mismo en ningún momento. En contra de lo que esperaba, se han desmarcado del giro que habían iniciado en "El inferno" con canciones como "Perdóname", "No soy igual" o "Por qué?" y han retomado la vía directa: temas fuertes con pequeñas concesiones a la armonía. Este trabajo no posee la variedad de su antecesor y es lo que más se echa en falta. De cualquier forma, para sus seguidores este álbum será otra bendición más que sumar a la lista; para los demás, la confirmación de que no han bajado la guardia, aunque tomar más riesgos en próximas entregas no les vendría nada mal.

J. A. Puerta

 

HAMLET “Syberia” (2005)

Dicen que tras un disco en directo se cierra una etapa y se abre otra, y es posible que eso haya sido lo que ha ocurrido con Hamlet, que tras la edición hace un par de años de su estupendo disco en vivo vuelven con un trabajo, “Syberia”, donde le dan un giro a su sonido y a su propuesta aunque yo me inclino más porque simplemente este cambio, que en verdad no es tan radical como puede parecer en un principio, ha sido simple y llanamente porque les apetecía y porque es lo que les pedía el cuerpo. Y sí, “Syberia” es un disco más pausado, más recogido, más calmado y con unas composiciones mucho más arriesgadas de lo que los madrileños nos tenían acostumbrados con un Molly mucho más melódico e intimista que nunca pero cuando lo oímos con detenimiento nos damos cuenta de que es un disco 100% Hamlet.

Con un sonido muy pulido y brillante las coplas van pasando una detrás de otra sin que haya altibajos, manteniendo todas un gran nivel y una estructura homogénea. A mí particularmente todas me gustan y mi favorita va cambiando dependiendo del día o incluso de la hora porque, repito, todas gozan de un gran nivel. Quizás habría que destacar, como ya han hecho ellos sacándola como single, la belleza de “Imaginé” que es donde más y mejor se ve el sendero por donde transcurre toda la obra. A los fans que añoren un poco la pegada y la contundencia de los anteriores discos, aunque “Syberia” es un disco cañero lleno de potentísimos riffs marca Hamlet, no lo olvides, es posible que se sientan más a gusto con temas como “Aislados” (gran estribillo) o la brutalidad domesticada y el buen solo de “Contraproducente”, de todas maneras sea cual sea la escogida seguro que se acierta.

“Syberia” es, en mi opinión un disco necesario, que viene a darle nuevos matices y enfoques a la discografía de Hamlet y que si bien al principio puede chocar un poco, enseguida la calidad del trabajo y el buen sonido derriban cualquier estúpido prejuicio. Además me juego el pescuezo a que estas coplas en directo van a sonar, si cabe, todavía mejor. Buen disco que les debe hacer subir otro peldaño en su carrera.

Web HAMLET - Discográfica LOCOMOTIVE MUSIC

Pedro Salinas “Pears”

 

HARD ECHO “Traded secrets” (2004)

Banda californiana (San Diego), copia cutre de Iron Maiden, compuesta por dos guitarristas bastante rudimentarios, un bajista anodino, un batería que quiere pero no puede y un cantante que no tiene mala voz pero no sabe cantar. Con estos mimbres hacen un cesto que no le aguantaría medio asalto a los peores momentos de Viga o Los Porretas.

Solos que intentan copiar a los de los de Murray, melodías de voz que se enredan hasta perderse, líneas de bajo a lo Harris, en fin, una carencia de ideas total y absoluta y una ejecución de principiante. Esto no sería problema si fueran unos chavalines, pero estos ya tienen percebes en aquella parte...

Rebuscando entre tanta morralla, el arpegio de la rítmica de “The perfect crime” está bastante bien, “The torch” tampoco suena mal del todo, lo digo por salvar algo de la quema, pero ya no hay más.

Se agradece el interés mostrado en enviarnos este trabajo-debut desde la otra orilla del Atlántico. También les deseo sinceramente que tengan mucha suerte, pero además de la presentación y la página web, deberían currarse la música, que es lo que realmente importa.

Los artistas del alambre: Tony Jenkins (lead guitar), Norm Campbell (bass), Mark Arrington (vocals), Tom Wallace (drums) y Tim Ballieul (rhythm guitar).

Su página web: www.hardecho.com

Infumable.

Alvar de Flack

 

THE HAUNTED "One Kill Wonder" (2003)

Para quien no los conozca, en plan avanzadilla, os indicaría que son una banda sueca formada hace ya casi siete años por gente que provenía de los extintos At The Gates (los hermanos Bjorler, Anders-guitarra y Jonas-bajista) y de bandas como Seance (Jensen – guitarra) los cuales formaron la columna vertebral. Su disco debut, titulado simplemente “The Haunted”, irrumpió en los equipos de la gente en el año 98 de mano del sello Earache. Un disco que impresionó a propios y extraños con un Thrash Metal que fue, en aquella época (y sigue en la actualidad), muy comparado con las huestes de Tom Araya, es decir, Slayer. Un par de años después editaron “The Haunted Made Me Do It”, su segundo redondo, con el cual recibieron el reconocimiento que ya merecían con el primer trabajo. Un disco quizá más trabajado, pero de igual calidad que el bombazo que lanzaron como debut.

Con un disco en directo en medio ("Live Rounds In Tokyo" –2001-), la actualidad de los suecos nos viene de parte de “One Kill Wonder”, un nuevo puñetazo a la cara para quienes decían que el Thrash Metal estaba muerto. Y buena muestra de ello lo dan en temas como “Godpuppet” o “Bloodletting”, quizá de los más rápidos que nos podamos encontrar en este nuevo trabajo. Por otro lado, siguen existiendo esas reminiscencias de sus amados Slayer (la intro inicial “Privation Of Faith Inc” parece sacada del mismo “Seasons In The Abyss”, o “Shadow World” de su obra cumbre “Reign in Blood”), pero quizá sea el trabajo más personal de los tres discos que tienen editados por el momento.

Momentos destacados aparte de los títulos ya mencionados los podemos tener en “Everlasting” -de lo más machacón del disco-, así como el lado contrapuesto en “Demon Eyes”, donde quizá encontrarás las máximas dosis de melodía a lo largo de los 11 cortes del disco. Comentar también los guiños que les hacen Jonas y Anders a los maravillosos At The Gates con dos cortes como “Urban Predator” o más concretamente en “Shithead”, con unas guitarras rememorando aquel sonido tan puramente sueco de la banda liderada por Tomas Lindberg.

Si tuviéramos que hacer un manual de cómo hacer Thrash Metal en el año 2003, nos podríamos ahorrar muchas cosas si fuéramos directamente al grano y presentáramos este último trabajo de los suecos. Y es que, sinceramente, si tenemos que nombrar a una banda que realmente reviva fielmente lo que han sido las formaciones más carismáticas y precursoras del estilo, éstos son sin duda alguna The Haunted. Bravo por ellos.

Javier Sánchez (Javibackyard)

 

HEAVEN´S CRY “Primal power addiction” (2002)

De Canada han salido grandes bandas, especialmente en el Hard Rock en el sentido más amplio: Triumph, Rush, Saga, Santers, April Wine… y de ese país (de la ciudad de Montreal) nos vienen Heaven´s Cry que también los podríamos meter en el saco del Hard Rock, pero si queremos dar más datos para que el lector se interese por ellos los encasillaremos en el Metal progresivo, Prog Rock... o como diantres quieras llamarlo (¡a la rica etiqueta!)

Una característica atractiva que posee la banda es que cuenta con dos cantantes, Pierre St-Jean (también guitarra rítmica, productor e ingeniero del disco) y Sylvain Auclair (con bajo acuestas), que fueron los miembros fundadores. Este es su segundo larga duración, editado por la discográfica holandesa DVS Records. Anteriormente editaron “Food for thought substitute” (Hypnotic Records, 1997). El guitarrista principal y sintetizada Olaf Quinzaños se encargó del trabajo de la oscura portada, completando el grupo Eric Jarrin (guitarra) y René Lacharité (batería).

Composiciones muy trabajadas, con frecuentes cambios de ritmo, pasajes tranquilos (con guitarras acústicas) y grandes dotes instrumentales, como todo disco de Metal progresivo que se precie. Recuerdo a sus compatriotas Rush como en los dos primeros temas del CD, “2k awe tick”, con trozos cantados a dos voces (como en todas las piezas), y muy buena base rítmica; y “Masterdom´s profit”. Alternando en las canciones a menudo partes cañeras con calmadas, caso de las dos anteriores, “Waves”...

También encontramos canciones más accesibles y sosegadas: “A new paradigm”, “Remembrance”, “The inner stream remains” (casi Pop y una gran parte instrumental hasta el final con empleo de bongos). En “Divisions”, entre las dos partes tranquilas hay un puente enrevesado que nos confirma una vez más lo grandes músicos que son y el dominio que tienen de sus instrumentos. “A higher moral ground” (con sampler de voces al final) y “One of twenty four” son las más progresivas. La melodía arabesca de “Komma” engancha, con esa genial mezcla de voces suaves con más duras, y ritmos jazzísticos de la base rítmica. Incluyen para cerrar, la versión “Beds are burning” de los australianos Midnight Oil, recordando la original con más garra.

Para gente no acostumbrada al Metal progresivo pueden resultar indigestos, ya que requiere de varias escuchas para pillarle el gusto.

En primavera su actual discográfica reeditará su primer álbum y en Septiembre pondrán a la venta su nueva obra.

Web HEAVEN'S CRY

Starbreaker

 

HELDAR “Senderos de un sueño” (2004)

Primer LP completo de la banda de Sagunto (Valencia), cuya demo anterior comentamos por aquí hace algún tiempo. Ha habido algunos cambios en la formación con respecto a la grabación anterior, ocupándose Rubén Garcerá de la voz principal y dejando la guitarra en manos de su hermano Alexis. El resto del grupo son los mismos: Oscar Ruiz (guitarra), Ignacio Rosado (bajo), Rubén Núñez (batería) y Enrique Beltrán (violín).

Según la hoja promocional, practican Power metal neoclásico con toques progresivos. Según mi criterio, lo de power metal es totalmente cierto, el adjetivo neoclásico supongo que se lo habrán puesto por los estudios de guitarra clásica que meten en forma de introducción en algunos temas, y lo de progresivo, bueno, como dije en la reseña de la demo de presentación tienen algunas partes algo menos cuadriculadas que podrían acercarse al estilo, pero se me antoja pretencioso.

En cualquier caso esto suena muy bien. Han conseguido un buen sonido sin ser para tirar cohetes, con unos arreglos dignos. “Sigue tu camino” sigue siendo un temazo, lo mejor del disco junto con “Cuando miro adentro”, quizá porque aunque tiran de doble bombo a saco, no recargan tanto el sonido como en otros, por ejemplo “Evolución”, muy currada pero demasiado standard. Las otras canciones que aparecían en la demo, “Allá donde estés” y “Condenado a vivir”, están mejor rematadas, con unos coros algo exagerados quizá.

El punto débil siguen siendo, a mi juicio, las letras. Yo es que esto del honor, la fe, dios, espadas y tal, como que no termino de verlo claro, pero siempre se agradece algo de ingenio y buen hacer para paliar el efecto del contenido. Creo que deberían esforzarse una miaja más en este aspecto y, al menos, echarle imaginación (más).

Me reafirmo en todo lo que dije sobre ellos, creo que son un buen grupo con muy buenos temas y un gran potencial. Llegarán lejos.

Web HELDAR - Discográfica RED DRAGON RECORDS

Alvar de Flack

 

HELLACOPTERS “By The Grace Of God” (2002)

Los suecos Kenny, Boba, Strings, Robban y Nick Royale, o lo que es lo mismo, Hellacopters, siguen afincados en la América de los 70, pese a que su patria y la época que les ha tocado vivir disten bastante de ésta. “By The Grace Of God” es su quinto trabajo, y si bien desde “Supershitty To The Max” quedó claro de dónde provenían sus influencias, éstas han ido puliéndose y pasando de un punk-rock garajero y acelerado con claras connotaciones de bandas como MC5, The Stooges, Sex Pistols o Ramones, a un rock melódico archielegante y con nuevas y exquisitas pinceladas de otros grandes como Rolling Stones, Thin Lizzy o Johnny Winter, por citar algún ejemplo.

El plástico, como de costumbre, presenta alguna que otra curiosidad, como es el hecho de tener tres portadas distintas, o mejor dicho, la misma (una nube descargando un rayo, bastante simple por cierto) pero en tres colores diferentes (blanco, rojo y negro –este último sólo en vinilo, claro referente y preferente del grupo-). Grabado a medio camino entre los Polar Studios y el Romarö Studio de Estocolmo, los trece cortes que componen este “By The Grace Of God” no puede decirse que hayan sufrido de mala suerte precisamente.

Si bien el anterior y suculento “High Visibility” declinaba la distorsión de antaño y apostaba por la pulcritud y el acento en la melodía, este “By The Grace...” prosigue la estela de aquel y ralentiza aún más los tiempos, quedando un disco de grandes canciones para escuchar relajado y olvidarte de la rutina. Buenos ejemplos son el que abre, el homónimo “By The Grace Of God”, de guitarras limpias y melodías sureñas, que sólo necesita de una escucha para convertirse en himno (para mí desde luego), o el rápido “It’s Good But It Just Ain’t Right”, con el que no puedes evitar levantarte del asiento y destripar tu gibson imaginaria. Tenemos temas de aire melancólico y evocador como “Down On Freestreet” o “Rainy Days Revisited” (exquisitos teclados a cargo del Diamond Dogs Boba Fett), así como cortes marchosos y rockandrolleros como “All New Low”, “Better Than You” o “The Exorcist” (curioso título). “Carry Me Home” es otro de mis favoritos, con un aire muy a lo Thin Lizzy, sobre todo por las melodías de guitarra y las líneas vocales, que recuerdan enseguida a aquellos estribillos con los que deleitaba al personal el bueno de Lynott (¿quién diría que el artífice de esto fue en su día el batería de Entombed? Ver para creer...)

Y no me extiendo más. Sólo me resta añadir que los helicópteros del infierno han hecho otro suculento trabajo, que lo único que tiene que ver con el resto de su discografía es la calidad que atesora, y con el que de seguro van a desmarcarse del resto de Backyard Babies, Turbonegros y Gluecifers. Si te gusta el ROCK en mayúsculas y no tienes prejuicios yo me haría sin tardar con este trabajo, seguro que lo vas a disfrutar. Eso sí, si lo tuyo son exclusivamente los dragones y el alarido porque sí... mejor a otra cosa mariposa. Y yo me pregunto, ¿qué será lo próximo? ¿Chuck Berry? No me extrañaría...

Bubba

 

THE HELLACOPTERS “Rock & Roll is dead” (2005)

Sinceramente desconozco si el Rock ha muerto, está en coma o simplemente descansando en alguna abarrotada playa del litoral español. Desde luego al Rock escandinavo que tan buenos momentos nos ha dado en este comienzo de siglo sí que parece que está al borde del síncope. Gluecifer acaban de anunciar su disolución, Backyard Babies siguen empeñados en buscar el éxito de bandas como Sum 41 y similares y Hellacopters... Hellacopters están en una especie de tierra de nadie, no avanzan ni “pa´lante” ni “pa´tras”. No es que hagan malos discos, ni mucho menos, pero la calidad que alcanzaron con el “High Visibility” queda ya muy lejos y la sensación de que se repiten más que Kiss FM es más que patente, quizás tengan demasiados proyectos paralelos. Sea como sea, ellos mismos demuestran que el Rock no está ni mucho menos muerto y es que este disco es, a pesar de lo anteriormente comentado, un buenísimo disco de puro Rock & Roll.

Lo que empezó siendo una banda más de Punk Rock que bebía de gente como MC5, Motörhead o los Stooges y alcanzó la cima, compositivamente hablando, con el sublime y nunca lo suficientemente bien alabado “High Visibility” donde hacían todo un homenaje al sonido "Lizzy", se ha asentando ahora en los Stones de los setenta, con guiños al Rock & Roll ‘50s y aunque el cambio les sienta bien, las ya mencionadas sensaciones de “esto ya lo he oído”, sobre todo de algunas líneas vocales que son, literalmente, calcadas a algunas ya aparecidas en el anterior “By The Grace Of God”, hacen que se pierda un poco de interés en el disco. De todas maneras aquí todo suena mejor, las guitarras son excelentes y llenas de detalles y la batería es otra de las mejoras con respecto al último disco.

De las coplas me quedo, como casi todos, con el primer tema, “Before The Fall”, un latigazo de puro Rock & Roll clásico, con el alocado “Bring It On Home” o con la stoniana “Leave it Alone”, mientras que canciones como “Everything´s On TV” o “Monkeyboy” suenan demasiado a ellos mismos. Eso sí, el conjunto de coplas, el disco, es bueno y agradable de oír, divertido y con un muy buen sonido que mantiene el nivel con soltura, y que, aunque sólo sea con la ley del mínimo esfuerzo, deja los “helicópteros” en buena posición aunque algunos sigamos esperando otra obra maestra. Desde luego ellos son capaces de hacerla, a ver si para el próximo.

Pedro Salinas “Pears”

HELLOWEEN "The Dark Ride" (2000)

A estas alturas, Helloween son considerados como una de esas bandas clásicas de Heavy Metal que han influenciado a muchas de las actuales estrellas de la escena europea. Lo que resulta más extraño, puesto que el calificativo de clásicos es más que merecido, es que todo aquel que habla de estos alemanes lo hace en pasado, refiriéndose a la época "Keeper of the seven keys" o, lo que es lo mismo, al dúo Hansen-Kiske. Si bien el primero sigue dedicándose con sus Gamma Ray exitosamente al estilo del que él mismo fue pionero, el segundo nos regala alguna aparición estelar de lustro en lustro (léase "Land of the free" o actualmente Avantasia). ¿Y que nos queda de los actuales Helloween? Cuatro discazos en estudio desde 1994 con la nueva formación, liderada por un Andi Deris que ha demostrado aportar su propio carácter al sonido del grupo y que merece un reconocimiento general por parte de todos. Desde aquel increible "Master of the rings", Helloween han consolidado un estilo que, además de englobar sus antiguas estructuras, se ha enriquecido con matices hard rockeros que los diferencian de la media. A partes iguales se reparte la lista de canciones que conforman este trabajo, grabado en Tenerife y producido por el afamado Roy Z. Por un lado, "Mr. Torture", que sirve de apertura, "All over the nations" y "We damn the night" son buenas muestras de ese metal alemán clásico caracterizado por combinar melodía y velocidad con un resultado impecable y unos estribillos pegadizos que a coro se convierten en verdaderos himnos.

Por otro lado, tenemos una mayor variedad. Y ésta viene de la mano de "If I could fly", cuya base es propia de los primigenios Pink Cream 69 de Deris y que incorpora un detalle de teclados propio de bandas góticas muy sugerente, "Escalation 666", un tema de atmósfera densa y oscura con un estribillo grandioso, "The departed", una de las piezas más originales que jamás hayan compuesto gracias a una estructura más parecida a la de unos Paradise Lost que al heavy ochentero, y "I live for your pain", en mi opinión, el mejor tema del álbum, el cual recoge la frescura y fuerza que describe la etapa actual de Helloween. El lado más emotivo viene reflejado en "Immortal", una canción épica llena de sentimiento y con una letra preciosa.

"The dark ride" es el trabajo más heterogéneo de la carrera de los germanos, contrariamente a aquellas críticas que lo asimilan a los "Keepers". Es éste la demostración perfecta de la calidad que poseen y, sobre todo, la confirmación de gran banda que no necesita vivir del pasado para seguir con la cabeza bien alta.

J. Alfonso Puerta

 

HELLOWEEN "Rabbit don't come easy" (2003)

Pocas bandas han sufrido el maltrato y el desprecio de Helloween. Obligados a ocupar eternamente la segunda fila dentro de los grandes nombres del heavy metal, nunca han sido recompensados por la enorme influencia que han ejercido sobre dos generaciones: la de los grupos que crecieron en los noventa y que ahora están plenamente consolidados; y la de las formaciones actuales, que siguen bebiendo del grifo de los célebres "Keeper of the seven keys", ignorando muchas veces los cimientos asentados en los maravillosamente ingenuos "Helloween" y "Walls of Jericho".

Por un motivo u otro, Helloween siempre han pasado de puntillas al lado de la popularidad y las masas. No importa en qué época. Sea con Kai al frente, Kiske en pleno apogeo vocal o Deris reviviendo a un enfermo casi en fase terminal, siempre ha sido así y siempre lo será. Ya no hay remedio. ¿Por qué ha ocurrido esto?. Quizás los seguidores de los germanos nunca han tenido suficiente y, si en los ochenta se debía a la dura competencia a la que se enfrentaban, ahora nada les conforma y todo es poco.

Que introduzca el álbum de la manera en que lo he hecho no es más que porque es chocante e incluso insultante que las primeras críticas recibidas por este trabajo se vertieran sobre la ilegitimidad de la banda para regresar a la fórmula que ella misma inventó. Es como si a estas alturas hubiera que explicarle a Malcolm Young o a Lemmy cómo deben escribir canciones. En todo caso, se puede echar uno encima de Weikath, Deris, Grosskopft y Gerstner (el fichaje también contribuye en su debut) porque los temas no le transfieren el mismo sentimiento que obras anteriores o no llegan al nivel de las mismas, de lo cual sí adolecen. Pero negarle a Helloween el derecho a hacer lo suyo carece por completo de sentido.

El giro aparente que parecía dar la banda se ha quedado en una intentona censurada por el "jefe" (al menos, a tenor de lo ofrecido aquí). Si alguien se espera salidas de tono del tipo de "Escalation 666", "The departed (Sun is going down)" o "I live for you pain", anda equivocado. Un single como "If I could fly" tiene contrarréplica en "Just a little sign": doble bombo a cargo del animal Mikkey Dee (reclutado para grabar las partes de Cross tras su baja), ritmos netamente heavies de Michael Weikath y Sascha Gerstner, melodías "alegres" sobrevolando cada espacio del tema y estribillo facilón para retener. Nada que ver, vamos.

El citado sencillo, "Open your life", "Do you feel good", "Hell was made in heaven" o "Listen to the flies" son de lo más estándar y, si no se les da la más mínima oportunidad, se hacen aborrecibles. Incluso "The tune" y el bonus "Far away" (de riffs afilados escuela Tipton-Downing) son tan inequívocamente Helloween que sin Hansen tienen poca salida. Gamma Ray podrían sacar mucha más tajada de composiciones así.

Sin embargo, "Never be a star" (con una melodía principal muy similar a la de "Perfect gentleman", aunque con tono dramático, y un texto que hace explícito lo que contaba unas líneas más arriba), "Liar" y "Back against the wall" (todavía capaces de avasallar y cuyos únicos defectos son unos estribillos rácanos), la rockera "Nothing to say" (con ese puente que tontea con el reggae), "Sun 4 the world" o el medio tiempo de turno, "Don't stop being crazy" (más simplón que los que han firmado bajo la voz de Deris, pero con cierto encanto intacto) dejan en pañales a sus retoños con el mínimo esfuerzo (¿hablamos de Edguy?)

Una vez más, Andi Deris da la nota de distinción, y ello se agradece en un género donde la presencia de idólatras de Rob Halford y de Michael Kiske aburre (originales sólo hay unos y a lo más que pueden llegar es a imitadores).

Si entramos en las dichosas comparaciones, Grapow y Kusch le han ganado la partida a Weikath con "Masterplan"; no sé si por el toque hardrockero o la frescura de un Jorn Lande muy desenvuelto en esas lindes, que no por la creatividad puesta anteriormente de manifiesto en "The dark ride".

Puede que "Rabbit don't come easy" padezca de poca ambición. Es más, dentro de la etapa que dio comienzo en "Master of the rings", lo considero el más flojo. No obstante, mantiene el tipo y tranquilamente puede mirar por encima del hombro a "Pink bubbles go ape". Por horas más bajas han pasado.

J. Alfonso Puerta

 

HERRUMBRE “Perros cimarrones” (2003)

Poco o nada se conoce en nuestro país de lo que se cuece musicalmente en Uruguay. Herrumbre es una de las bandas punteras de Heavy Metal en el país situado entre Argentina y Brasil y bañado, parte de él, por el océano Atlántico.

El cuarteto formado por Marcelo dos Santos “Yeti” - guitarra rítmica y coros, Ignacio dos Santos “Nacho” - guitarra líder, Marcelo Blanco “Telo” - batería, y Pablo Blanco - bajo y voz (¿coincidencia en los apellidos o dos parejas de hermanos o primos?), se fundó en 1991 en la ciudad de La Paz (departamento de Canelones) y su debut en directo no tiene lugar hasta dos años después, en “La Ferretería” de la capital, Montevideo (noviembre de 1993).

Anteriormente a esta grabación, que supone su segundo larga duración, participaron en el recopilatorio “Thrash attack vol. 1” (1993), grabaron dos maquetas (“Devastador” – 1996, y “Grito del adentro” – 1998), y su primer disco, “Tiempo arriba y sangre adentro” (Ayuí, 1999), incluyendo una versión del “Resistiré” de Barón Rojo.

Este trabajo lo grabaron, mezclaron y masterizaron entre los meses de junio y septiembre del 2002 en GR Studio de Montevideo, haciendo la pre-producción en el mismo estudio en febrero de dicho año. Luego la discográfica de su país Sondor se interesó por ellos y editó el trabajo en febrero del pasado 2003.

Me gusta la propuesta musical de Herrumbre, con un fuerte, poderoso, agresivo y rabioso Heavy Metal quedando muy fina la línea entre ese género y el Thrash Metal, trayéndome recuerdos en sus temas a Slayer, Judas Priest, Ángeles del Infierno... . Aunque tengo que comentar que mi apreciación subiría enteros si en las mezclas finales no hubiese quedado la música tan baja. La voz está en un primer plano, y eso es bueno porque nos enteramos de todo lo que canta (apenas hay que mirar a las letras del libreto, si acaso para ver algunas palabras que no nos son familiares y creo que en su país o en su jerga sí), pero sin embargo el rasgar potente de las guitarras y la batería (no cito el bajo porque sólo se percibe en escasísimas ocasiones) suenan en un segundo plano, es más, ni los solos de guitarra toman el merecido protagonismo cuando es su momento.

Mención aparte es la voz del bajista Pablo, corrosiva, cazallera y comparable, más o menos, a nuestro Óscar (Lujuria), que con el transcurrir de los temas se hace monótona y a veces insufrible para servidor. Quizás debería explotar más la manera de cantar en “Currujo”, haciéndolo con su voz normal y forzando sólo en el estribillo.

Entre los catorce temas que componen el disco destacaría el que abre el CD y le da título al álbum, “Perros cimarrones” (con comienzo casi calcado al “Chemical warfare” de Slayer), así como “Curuguaty”, “Sangre combativa”, “Currujo”, “Traidor” y “Tengan cuidado”. Estos dos últimos temas citados son adaptaciones de canciones de los rockeros Delirium Tremens (grupo uruguayo de los ´80 ya separado). Y no sólo se quedan las versiones en esos dos temas, los dos últimos cortes del CD son homenaje a los argentinos Hermética “Evitando el ablande” (que me recuerda a nuestros separados Muro) y a Judas Priest “Metal Gods”, que mejor que no la hubiesen incluido, porque me parece una versión muy floja.

De la composición de los temas propios se encargan los guitarristas, al igual que de las letras, que tratan de un claro corte de denuncia social y de la exaltación y hermanamiento del Heavy Metal, quedando algunas letras en este último apartado un poco vistas y corrientes.

Esperemos que en un tercer disco el sonido sea mejor y la forma de cantar de Pablo Blanco mejore porque si no me temo que van a seguir atragantándoseme un poco.

E-mail: cimarrones@hotmail.com o zafrero@adinet.com.uy

Starbreaker