Discos Hi-Hu

 

Hi-Hu


  HIGH ON FIRE Blessed Black Wings (2005)
  HIRA Oztopoak gaindituz (2003)
  HIRAX The New Age of Terror (2004)
  HOLLYWOOD ROSE The Roots of Guns N´ Roses (2004)
  HOMBRES SOLOS Ahí, donde más duele (2004)
  HOUSE OF LORDS The Power and the Myth (2004)
  HYPOCRISY The Arrival (2004)
  HTP Live In Tokyo (2002)
  HTP HTP (2002)
  HTP II (2003)
  HUMAN RACE Dirt Eater (2001)
  HUMANIMAL El Camino De Los Sabios (2003)

 

HIGH ON FIRE “Blessed Black Wings” (2005)

Brutos y bestias como ellos solos, definición más fácil imposible. Simples como el mecanismo de un martillo neumático y más crudos y descarnados que la comida de los leones del Circo Ruso pero tremendamente efectivos y lo suficientemente buenos para ser capaces de crear una muralla sonora de granito salida del mismísimo Infierno. De Motörhead a Slayer y tiro porque me toca. No en vano High On Fire es un lanzamiento de Relapse Records y estos no se caracterizan precisamente por ser abanderados de la New Age y ni dedicarse al Power Pop.

No podemos pedirle peras al olmo así que, no busques aquí músicos de alta escuela o profundas composiciones que cambien tu vida para siempre. El menor atisbo de melodía sólo será una ilusión de tu mente y ni siquiera busques una banda que suene medianamente compacta o precisa pero sin embargo por alguna razón que se escapa de mi entendimiento es un disco que pinchas una y otra vez, que te emociona (si entiendes que la rabia es una emoción) y que crea adicción. Hasta las letras y la temática que en otros quedarían pueriles y sobadas en manos de estos engendros cobran una dimensión especial.

“Devilution” abre el disco de manera imponente, en una demostración palpable y exagerada de ferocidad y fuerza desbocada que te dejará sin aliento pero pidiendo otra ración. Sin tiempo a reponernos del golpe casi mortal harán realidad tus deseos masoquistas y arremeten de nuevo con “The Faces Of Oblivion”, seis minutos de metal hiriente y sangrante de gran tonelaje, deslavazado, descosido, como si cada instrumento fueran piezas de puzzles diferentes pero que misteriosamente encajan a la perfección. Algo que se comprueba perfectamente en “Brother In The Wind”, una copla que dentro de los parámetros en los que se mueven High On Fire sería la más comercial (incluso hay un intento de punteo) aunque en realidad sea tan digerible como una montaña de cemento armado. Por el contrario “Blessed Black Wings” suena a una especia de Sabbath más diabólicos todavía mientras que “The Cross The Bridge” parece como si Slayer cantaran una oda a La Matanza de Texas, absolutamente espeluznante. Para el final nos dejan dos joyas de diferente color. Si “Silver Back” es una taladradora que no te deja ni respirar, “Son Of thunder”, que es el punto final al disco, es un tema tranquilo (si es que esa palabra está incluida en el diccionario High On Fire) e instrumental perfecto para que nuestra alma y nuestro alambicado cerebro asimile de la mejor manera la avalancha sonora de la que ha sido asombrado testigo.

No me preguntes por qué porque ni siquiera yo lo sé, es algo que se escapa a cualquier razonamiento lógico pero “Blessed Black Wings” es un buen disco, un muy buen disco que a poco que le des una oportunidad te enganchará con sus afiladas garras.

Pedro Salinas “Pears”

 

HIRA “ Oztopoak gaindituz” (2003)

El Heavy Metal clásico hecho en el País Vasco y cantado en euskera (Metal euskaldún) desde hace ya unos cuantos años ha dado grandes grupos (Su Ta Gar, los desaparecidos Latzen, Idi Bihotz...), pero siguen saliendo de aquellas tierras formaciones que continúan la estela de estos, como en el caso que nos ocupa.

“Superando los obstáculos” (traducción del título) supone el segundo disco del cuarteto de Oiartzun. Anteriormente habían publicado “Nortasuna” (Iz, 2001), pero al tiempo dos miembros dejan la banda (Urtzi Olazigeri y Borxa Fernández). A pesar de la adversidad, Ibai Marín (guitarra, voz y coros) y Alain Fernandino (baterista) no tiran la toalla y encuentran en Oskar López (guitarra) y en Manex Etxebarría (bajo) los sustitutos ideales. Decidiendo titular al disco de esa manera por los problemas por los que pasaron tras la marcha del guitarra y bajista.

La grabación se efectuó, como en su primera obra, en los estudios navarros Sonido XXI de los hermanos (Javi y Juanan) San Martín (ex Sátira). Contando con ellos como técnicos de sonido y como productores, consiguiendo una vez más los responsables de los estudios un sonido muy bueno y es que acudir a ese lugar ya es síntoma de un trabajo con un sonido excelente. Y si a la buena calidad sónica añadimos una cuidada presentación tanto de portada (adjuntamos la portada que va en la funda de cartón que guarda el CD – dos verjas de hierro cerradas por un candado – y la portada del libreto con el candado abierto y saltando junto a las cadenas), como de libreto, con las letras en euskera acompañadas cada una por distintos dibujos referentes al texto de cada composición, fotos de los componentes (juntos, en solitario y acompañados por algunos invitados) y traducción de todas las letras al castellano (en su página web puedes encontrarlas en catalán e inglés), merece la pena hacerse con el disco original. Además de dos extras que acompañan a las doce pistas. Así que es para darle la enhorabuena al grupo y a la casa discográfica EDG Music.

Los vascos basan sus canciones en un potente Heavy Metal clásico con cuidadas melodías en la voz (marca de la casa de aquellas tierras), pero añaden también sonidos más en boga, de Speed/Power Metal europeo. Una mezcla podemos escuchar en el impactante tema que sucede a la intro, “Haizeak”, “Baldintzarik gabe” e “Iluntasunaren semea”. “Metal ohiua” es aplastante, sonando su comienzo y final a Judas Priest era “Painkiller”, al igual que en algunas partes, con un muro de guitarras, de “Altzairuzko hegoak”, “Aurrera bidean” y “Piztia” (incluido guiño al “Breaking the law”). Entre tanto poderoso Heavy Metal tenemos tranquilidad con el comienzo de “Goizegi”, con una bonita melodía de teclas y voz, y con la final “Nere barrena”, balada sólo con piano e Ibai contagiando sensibilidad con su voz. Suenan muy compactos, con una base rítmica contundente que acompaña perfectamente a las atronadoras guitarras.

Cuentan con las colaboraciones de la coral de Santa Cecilia de Donosti en el primer tema, “Zentzua eta sentimendua”, que es una intro muy lograda, con las voces de la coral (al comienzo y final) y voces principales de Ibai Marín y de Nerea Etxeberría, acompañadas por piano; el gran Aitor Gorosabel (Su Ta Gar) mete voces en “Metal ohiua”; Javi San Martín, además de estar en los controles, también participa con coros en “Haurra soilik”; y Mikel Zubeldia (Txumel) acompaña muy sutilmente con su teclado, metiendo también piano.

Como extras está el tema “La bestia”, versión en castellano de “Piztia” que comparándola con la versión original prefiero que canten en euskera. Y el vídeo-clip de “Aingura”, en el que se notan los pocos medios, ya que se ve al grupo tocando en el local y en el exterior, con la típica imagen del guitarrista haciendo el solo en lo alto de una roca.

Si te gusta el Heavy Metal bien hecho déjate de prejuicios con el idioma (te estás perdiendo grandes bandas) y descubre un buen grupo.

Web HIRA

Starbreaker

 

HIRAX “The New Age of Terror” (2004) 

Cuando en los últimos años se hace mención a la vuelta del Thrash Metal con el regreso de Destruction, Exodus, Nuclear Assault, Kreator volviendo a su sonido clásico thrashico… no hay que olvidar el regreso de Katon W. De Pena con sus Hirax. 

La banda de Los Angeles (USA), comandada casi siempre en sus distintas épocas por De Pena (gran luchador y amante del Metal) – pero no olvidemos que también pasaron por sus filas el vocalista Billy Wedgeworth (1986-1989) y también el desaparecido ex-Exodus Paul Baloff (en 1988) -, sacó dos discos en el momento estelar del Thrash Metal, “Raging violence” (Metal Blade Records, 1985) y el mini-LP “Hate, fear and power” (Metal Blade Records, 1986). Mención especial a su primera demo en 1984 co-producida por el grupo y el guitarrista Joey Alves (por entonces en Y&T). Aunque su estilo en aquellos discos era más Crossover y eran apoyados tanto por thrashers como por punkies y hardcorianos. Nunca llegaron a la primera división, pero se les consideró un grupo de culto. Luego el grupo se deshizo en 1989 y el vocalista de color pasó a cantar con Phantasm (con el bajista Ron McGoveny, ex–Metallica). Intento de resurgir a la banda de sus amores con el EP “El diablo negro” (Black Devil Records/Deep Six Records, 2000) y el CD “Barrage of noise” (Black Devil Records/Deep Six Records, 2001). Hasta que por fin la Discográfica Mausoleum Records apuesta por ellos para editar, junto a Black Devil Records, el regreso a lo grande de Hirax.

Buen Thrash Metal, puro y genuino, es lo que hay en “The new age of terror”, con todas las letras escritas por el cantante (con esa voz personal y mejorada con el tiempo) y la música del guitarrista Glenn Rogers (Deliverance), a excepción de “Suffer” (música del anterior guitarrista James Joseph Hubler) y de “El diablo negro” (música de antiguos músicos: Grez Eickmier - guitarra, Gary Monardo – bajista, y Johnny Tabares - batería). Rogers también se encarga de casi todos los solos de guitarra que hay en las canciones, excepto en “Swords of steel” y “Suffer”, que los realiza el otro guitarra, Dave Watson, que comparte solos con Rogers en “El diablo negro” y “Unleash the dogs of war (Open the gates)”.

Destaquemos de los once cortes del CD la inicial “Kill switch” (con inicio y final de sonido de alarma) y la última “Unleash the dogs of war (Open the gates)”, ambas con ciertos aires a Slayer. Las escuetas y afiladas “Hostile territory” e “Into the ruins”, con corta duración, en la línea a temas de su primera etapa. “Swords of steel”, que anteriormente la había escuchado en un recopilatorio una vez y al escucharla de nuevo me he acordado de ella rápidamente, así que es un buen tema que engancha y se te queda grabado. También hay dos pequeñas instrumentales “Massacre of the innocent”, que precede a “Hell on earth”; y “El dia de los muertos (The day of the dead)”, con cierto parecido al “Planet caravan” de los Sabbath, y que da paso a otro corte titulado en castellano, “El diablo negro”.

Concluyendo, es un disco de feroz y auténtico Thrash Metal que se deja escuchar con mucho gusto en menos de cuarenta minutos de duración. 

Después de la edición de “The new age of terror” Dave Chedrick sustituyó tras los tambores a Jorge Iacobellis (2003-2004). Pero en noviembre de 2005 hubo desbandada y De Pena se quedó sin músicos, trayendo como consecuencia la suspensión de una gira por Japón y también su aparición en el festival germano “Keep It True VI”. Las más recientes noticias son la vuelta del batería John Tabares y la incorporación del guitarrista Lance Harrison. Ya han comenzado la preproducción de un nuevo EP, que se titulará “Assassins of war”.

Web de HIRAX

Starbreaker

 

HOLLYWOOD ROSE “The Roots of Guns N´ Roses” (2004)

No nos engañemos, no hay Democracia en China y el Revolver de Terciopelo dispara balas de fogueo. Han pasado muchos años (tantos que no tengo ni ganas de contarlos) desde que Guns N´ Roses sacaran su último disco y eso, unido a que Axl es incapaz de levantarse de la cama sin permiso de sus abogados y que Velvet Revolver no han cubierto, ni de lejos, las expectativas, hacen que ésta sea una época propicia para la edición de cualquier cosa relacionada con los Gunners. Cualquier cosa...

Hollywood Rose fue el grupo donde militaban Axl Rose e Izzy Stradlin justo antes de la creación del grupo que les hizo famosos y este “Las Raíces de Guns N´ Roses” no es ni más ni menos que una maqueta de dicho grupo editada por triplicado. Cinco coplas repetidas tres veces; la de la maqueta original, una nueva versión masterizada por ¡Gilby Clark! (ver para creer) y la otra por Fred Coury. Patéticamente cierto.

De los cinco temas dos fueron grabados más tarde (“Reckless Life” en el "Live Like A Suicide" EP y “Anything Goes” del "Appetite For Destruction") y en los otros tres nos encontramos de todo: la buenísima “Shadow Of Your Love”, la cañera “Rocker” que bien podrían haber grabado los Twisted Sister más cabreados y la prescindible “Killing Time”. Como anécdota decir que Tracii Guns ha puesto su guitarra en la parte que ha tocado Gilby Clark y es que este hombre todavía estará tirándose de los pelos.

Supongo que esto tendremos que entenderlo como un ejercicio de arqueología rockera porque de otra manera no se sostiene. La maqueta original tiene un mínimo de interés pero el resto me parece un brindis al absurdo. Un producto para nostálgicos con mucha morriña.

Pedro Salinas “Pears”

 

HOMBRES SOLOS “Ahí, donde más duele” (2004)

Hacía tiempo que no me echaba a los oídos algo así, esto es... como lo llamaríamos... ¿rock and roll de autor? Pues no andaríamos muy desencaminados.

Hombres Solos es una alternativa más, una idea del rock basada en unas letras muy trabajadas y unos sonidos que se mueven entre el gusto rockero de una banda curtida en la carretera, pero que no desagradará a amantes de opciones más alejadas como “El último de la fila”, por poner un ejemplo.

El CD suena, y suena muy bien, desnudo de grandes arreglos y rimbombantes distorsiones, crudo y directo, derecho al corazón.

El responsable de ello es Candy (José Cándido Ariza), quien se encarga de la voz, guitarra y además es el compositor de todos los temas (letra y música). Candy tiene gran experiencia en grupos de la zona granadina, tanto con anteriores entregas de Hombres Solos (“La casa del callejón” –1988- y “Rumbo al futuro” –2003-) como con su propia carrera en solitario. El resto de la banda la componen Pepo (José Pedro Escobar) a la batería y By Bony (Paco Bonal) al bajo.

El disco es muy agradable de escuchar, desde la inicial “Los besos de otra mujer” quedamos enganchados al variable estilo del disco, que contiene desde ritmos que recuerdan a los Beatles (“Love Song”) hasta temas de puro rock directo (“El mundo se va a acabar”, “Off”, “Extraño animal”, “Cuando no eres nadie”) pasando por canciones más pop-rock (“Eres la luz”, “Mensaje en la botella”), manteniendo un alto nivel de calidad.

Los textos son uno de los mayores atractivos del disco, tocando variados temas, desde la impresionante “Oigo las voces” (dedicada al atentado terrorista del 11-M) a letras con el amor como motivo (“Los besos de otra mujer”, “Mensaje en la botella”...) , alejándose de los tópicos y las frases fáciles.

Si hay un tipo de música para cada momento emocional, túmbate en un sofá con una copa, y disfruta de cada uno de los temas que componen este CD. Totalmente recomendable.

Web HOMBRES SOLOS - E-mail

Shan Tee

 

HOUSE OF LORDS “The power and the Myth” (2004)

Sorprendente el nuevo disco de House of Lords. Nada hacía presagiar el cambio estilístico, es más, algunos de sus miembros editaron discos de puro AOR (James Christian) o colaboraron en proyectos más o menos suaves (Lanny Cordola, Ken Mary) no hace mucho tiempo. Sin embargo, “The power and the Myth” no tiene nada que ver con lo anterior y materializa la evolución del hard rock melódico de sus tres discos precedentes a la experimentación con sonidos menos duros y más progresivos.

En este disco hay mucha más riqueza musical de lo que nos tenían acostumbrados. Te puedes pasar varias veces el disco por los auriculares y cada vez que lo hagas encontrarás buenísimos detalles en cada instrumento sin invadir terrenos de sinfonismo o demostraciones malabares. Desde luego, quienes disfruten de la música analizando cada instrumento y luego el conjunto, con este disco se lo va a pasar en grande.

Para conseguir tan buen resultado han contado con la colaboración de gente de renombre, como Derek Sherinian (ex–Dream Theater), Sven Martin, Alan Okuye y Ricky Phillips en los teclados (ya no está el gran Gregg Giuffria, quizá por eso lo del cambio de estilo), coros a cargo de Robin Beck y David Victor, y colaboraciones en las composiciones y arreglos de batería a cargo de Pat Torpey (batería de Mr. Big entre otros).

Recomendado si te gustó la última etapa de Conception o experimentos tipo ARK.

Alvar de Flack

 

    

HYPOCRISY “The Arrival” (2004)

Los que dudábamos del incierto futuro de los Hypocrisy del pluriempleado Peter Tägtgren estamos de enhorabuena, y además por partida doble: no sólo están aquí de nuevo, sino que lo hacen con un discazo bajo el brazo.

Para los que se sintieron un tanto defraudados con la experimental última época del grupo (“Catch 22”, 2002) señalar que “The Arrival” retoma con acierto la más clásica de éste, la de mediados de la década pasada, hecho corroborable tanto en la música, con ese conglomerado death melódico/atmosférico de sonido grueso y compacto cortesía de los Abyss Studios de nuestro insigne músico y productor (que vendría a ser algo así como el Phil Spector del death metal), como en la temática de las letras, con ese contenido más propio de la serie ‘X Files’ que de cualquier banda de su generación.

Pero los cambios no se quedan en eso, y si el grandullón baterista de Lars Szöke se venía debatiendo últimamente entre el ‘me voy, me quedo’, finalmente ha dejado el taburete a mr. Reidar Horghagen, más conocido como Horgh, que ya demostrara su valía tanto en los recientemente desaparecidos Immortal como en el proyecto paralelo de Peter, Pain, aunque a la llegada de éste el trabajo ya estaba hecho. Estamos deseando verlo en directo. Completa la formación, cómo no, el fiel Mikael Hedlund al bajo, que se vuelve a quedar en trío.

En total “The Arrival” lo componen nueve temas, pero nunca estuvo mejor dicho eso de que ‘lo bueno, si es breve...”, porque desde luego ninguno tiene desperdicio, y haber metido alguno más con calzador sólo habría hecho que empañar el buen sabor del resto. Es más, Peter Tägtgren, que a estas alturas de tonto no tiene un pelo (dicen que sabe más el diablo por viejo que por diablo, y si existe uno ese es Peter), ha conseguido tanto recuperar sus señas clásicas de identidad, como decía al principio, como incorporar otras externas, y ello sin que parezca rentista por un lado ni plagio por otro, lo cual ya es de por sí todo un logro.

El riff principal de la descomunal “Born Dead Buried Alive” me recuerda horrores al de aquel “Battery” de los de la Bay Area, aunque queda rápidamente absorbido por esas atmósferas tan características del grupo. El medio tiempo de “Eraser” suena tal y como lo recuerdo de su pasada visita a tierras hispanas junto a Dimmu Borgir, en la que nos lo ofrecían como anticipo, y el apoteósico “Stillborn” ya ha pasado a ser de mis favoritos, con ese comienzo a lo Fear Factory y ese estribillo inflémico tan quedón, sin duda de lo mejor del redondo. “Slave To The Parasites”, al igual que el citado “Eraser”, es otro de esos medios tiempos que podrían servir perfectamente de single, de nuevo con un tufillo a los de Goteborg más que notable (¿reprise de “Only For The Weak”, quizá?) y algún que otro guiño a los Paradise Lost de Holmes y Mackintosh.

“New World” y “War Within” nos recuerdan que aunque melódico esto es death metal, la primera con estruendo frenético de caja, la segunda con guiño al Carmina Burana en las guitarras incluido. “The Abyss” es el corte doom por excelencia, de cadencia lenta pero densa y de voz hipergutural, mientras que “Dead Sky Dawning” y “The Departure” prosiguen en esa línea sweadish death new school tan característica, aunque en esta última el estigma ‘hipócrita’ predomina por encima del resto (esos himnos!)

“The Arrival” es, en definitiva, un leve enderezamiento de volante antes de salirse de la autopista, pero con la elegancia suficiente para no parecer un volantazo. Los amantes del metal extremo pueden darse por satisfechos, no todos los días se recupera a un clásico con tanto éxito.

Bubba

Those that were doubtful about the uncertain future of Hypocrisy’s moonlighter Peter Tägtgren now have reason to celebrate—a double celebration: not only are they here again, but have arrived with a great CD in-hand.

For those that felt deceived by the group’s experimental last epoch (“Catch 22”, 2002) to show that “The Arrival” successfully takes up where the last one left off the most classic one of this, that of the middle of last decade, done corroborable so much in the music, with that conglomerate death melodic/atmosphere of compact and full sound courtesy of the Abyss Studios of our famous musician and producer (that would come to be something like The Phil Spector of the death metal), as in the theme of the words, with content more like from the series ‘X Files’ than that of any band of its generation.

But these aren’t all the changes, and if the big drummer of Lars Szöke has recently been debating between leaving or staying, he has finally decided to leave his place to Mr. Reidar Horghagen, aka Horgh, that has already showed his worth in the recently vanished Immortal as in the parallel project of Peter, Pain, although upon arriving, the work was already done. We can’t wait to see him live. Complete or not the group, the faithful Mikael Hedlund on the bass, returns to join the trio.

In total there are nine themes on “The Arrival” , but it was never better said "short and sweet” because none are wasted, and to have put fillers would have blurred the good taste of the rest. Moreover, Peter Tägtgren, is no fool at this stage (as the saying goes, the devil knows more by old than by being the devil, and if this exists then that is Peter), has managed to recover his classic signs of identity, as he said at the beginning, as incorporating other external ones, and he does so without seeming neither a rentier on the one hand nor a plagarist on the other, which already is in and of itself an achievement.

The main riff of the extraordinary “Born Dead Buried Alive” recalls horrors of that “Battery” from the the Bay Area, although it is quickly absorbed by those so characteristic atmospheres of the group. The medium time of “Eraser” sounds just as if it is a memory of its past visits to Hispanic lands next to Dimmu Borgir, in which they offered it to us like an advance, and the tremendous one “Stillborn” already has become one of my favorites, with that Fear Factory beginning and that model chorus, without doubt one of the best of the round ones. “Slave To The Parasites”, at the same as the cited “Eraser”, is another of those medium times that would be able to serve perfectly as a single, again with a reminder to those of Goteborg more than notable (¿reprise of “Only For The Weak”, perhaps?) support for the Paradise Lost of Holmes and Mackintosh.

“New World” and “War Within” recall that although melodic this is death metal, the first one with of cash balance frantic crash, the second with support for Carmina Burana with the guitars included. “The Abyss” is the cut doom by excellence, slow but dense and with a guttural voice, while “Dead Sky Dawning” and “The Departure” continue in that line of sweadish death new school so characteristic, although in this last one the ‘hypocritical’ stigma dominates above the rest (those hymns!)

“The Arrival” is, all in all, like slightly straightening up the steering wheel before running off the highway, but done in such an elegant manner so as not to seem like a sudden sharp turn. The lovers of the extreme metal can be pleased, as not everyday is a classic with so much success recovered.

Trad: Laura Manyik “Schatzie”

 

HTP “Live In Tokio” (2002)

Como colofón a su genial disco y a la exitosa gira, la cual recordemos pasó por España con mucho éxito, Glenn Hughes y Joe Lynn Turner le quieren sacar brillo al proyecto ya sea de una manera u otra y, habiendo sacado únicamente un disco en estudio, nos traen este disco en directo que, como su nombre bien dice, fue grabado en la gira que dieron el pasado año por tierras niponas.

El track-list se basa básicamente en el disco editado, mezclándolo con temas clásicos de Deep Purple y Rainbow. Temas como “Devil's road”, “You can´t stop rock and roll” o “Better man” están registrados de una manera realmente magistral, con los dos músicos protagonistas dando el do de pecho y llevando el peso de la banda. Los momentos más llamativos o álgidos vienen cuando se interpretan clásicos que cualquier rockero de a pie debería reconocer. “Death alley driver” de “Straight between the eyes” de Rainbow, con un Turner pletórico llegando a tonos realmente altos, o “I surrender” del tamnién disco de la banda del Arco Iris “Difficult to cure”, donde quizá se eche de menos a un tal Blackmore. Y ahí está quizá uno de los “peros” de este disco: se echa en falta el sonido de una banda, de una banda que no se base en el lucimiento personal de unos vocalistas, y es que, salvando las distancias, los músicos que acompañan a Turner y a Hughes en este directo (Akira, Toshio y Yoshihiro - casi en su totalidad miembros de la banda que solía acompañar a Turner en sus discos en solitario -) tienen mucho que aprender todavía de Blackmore, Airey, Rondinelli & Cia. De la época Rainbow también caen “Spotlight kid” y “Street of dreams”, con ese sonido añejo que a tantos nos gusta y nos tiene embrujados.

Más momentos llamativos del show son las interpretaciones de clásicos de Purple por parte de Hughes, caso de “Stormbringer” o “Mistreated”, esta última sobretodo de quedarse con la boca abierta ante tal interpretación vocal. También Turner nos recuerda su época en Deep Purple con un tema de “Slaves & masters”: en concreto, “King of dreams”. Tampoco dejan pasar sus carreras en solitario, de las cuales interpretan “Dark days” de Joe Lynn Turner y “Can't stop the flood” de Glenn Hughes.

Como bonus track incluyen un tema de las sesiones de grabación del disco en estudio llamado “Against the wall”, cantado a medias, que me recuerda, como no, a la época de Turner en Rainbow. Un muy buen tema que debería haber estado en el disco.

No hay duda, se trata de un buen disco en directo, pero quizá haya sido editado de una forma muy oportunista aprovechando el tirón del disco de estudio. También les achacaría una mejor elección del track-list (¿dónde están “Burn” o “Highway star”, las cuales tocaron en su gira?) y que el sonido y la mezcla final no les haya quedado redonda como los doble directos de antaño, pero bueno, al fin y al cabo siempre viene bien echarse al oído unos buenos clásicos.

Javier Sánchez (Javibackyard)

 

HTP "HTP" (2002)

Debo reconocer que este era uno de los discos que más esperaba este año. La calidad estaba claro que la tendría, pero la duda que me asaltaba, era si tomaría la dirección del hard rock, o bien de otros estilos que ya han tocado ambos vocalistas en sus carreras en solitario. Sus últimos lanzamientos habían tomado el camino del rock más potente y esta vez no podría ser menos.

El disco arranca con un bajo predominante y aires purpelianos que nos introduce en una carrera por “Devil’s road", derroche de facultades en ambas gargantas que van intercalando protagonismo. En el siguiente levantan un poco el pie del pedal para realizar toda una declaración de principios: “You can’t stop rock n’ roll”, recuerdos de Rainbow se filtran en el tema, mientras ambos cantan al unísono conduciéndonos hacia un estribillo poderoso, con un ritmo de guitarra de esos que se te quedan grabados en la mente.

Guitarras afiladas y un sonido clásico de Hammond nos avisan de lo que se nos viene encima. “Missed your name” es un tema rápido donde destaca la voz de Glenn. Tal vez es un tema más a su medida. Se toman un momento de respiro y de nuevo al ataque con ese estribillo que tan bien entra, inconfundible duelo de guitarra y teclados que nos devuelven viejos tiempos. Tal vez el nombre de la canción esté referido a cierto grupo que todos conocemos. Tras la fuerza de los tres primeros temas, llega el momento de relajarse con “Mistery of the heart”, un medio tiempo orientado hacia las F.M., bonitas melodías en el que dejan de un lado los alardes de temas anteriores, para cantar más melódicos y claros.

“Sister midnight” recupera el sonido setentero que destila este disco, un tema que suena más a lo hecho por Glenn en anteriores etapas, sin sonido fuerte de guitarra y un cierto regustillo funky, que tanto gusta a Mr. Hughes. Un buen riff de guitarra da entrada a ”Better man”, un tema donde destacaría las líneas de bajo junto a un riff machacón que sirve de colchón para que ambos den rienda suelta a sus gargantas, contrastando con un estribillo melódico que le da un contrapunto al tema muy interesante. El trabajo de las guitarras durante todo el disco es perfecto, adaptándose a cada tema, siempre en un segundo plano sin robar protagonismo a las voces.

Llega el turno de “Heaven’s missing an angel”, una balada con cierto aire a Whitesnake, sobre todo al principio del tema; no en vano anda por aquí John Sykes, responsable del sonido de aquel “1987” de la banda de Coverdale. El sonido de teclado domina el tema hasta llegar al estribillo, donde entran muy fuerte creando un contraste que le da un toque especial a esta canción. Al llegar el solo de guitarra de nuevo vuelve a mi cabeza el paralelismo con Whitesnake. El único pero que se le puede poner al disco es el haber colocado los temas mas lentos juntos, y eso me lleva hacia “Fade Away”, otro tema tranquilo, sobre todo en el aspecto vocal, acompañado de un envolvente teclado que dibuja bonitas melodías junto a la calidez de las voces.

Tras la calma, vuelve la tormenta y ésta se llama “Ride the storm”: una guitarra rápida cabalgando sobre la tormenta de voces que se clavan como rayos, ambos a pleno pulmón, en uno de los temas mas rockeros, siempre con el teclado por detrás dando color al tema. Este tema suena realmente potente, de los mejores del álbum. No puedes parar el Rock and Roll, y eso queda claro en el siguiente tema “Run, Run, Run”, de nuevo Glenn y J.L. demostrando que pueden desgañitarse y modular sus voces de esa forma que solo los grandes saben hacer. Purple me vuelve a la cabeza, pero mucho más duro de lo que sonaran nunca Gillan y Cia. En “Against the wall” vuelve el hard rock setentero: mucho ritmo y un estribillo con fuerza directo hacia el muro, ¡qué regustillo más añejo a ese rock con clase que tan bien saben hacer! Y para terminar, una intro de teclados nos mete de lleno en “On the ledge”. De nuevo las guitarras vuelven a tomar protagonismo para dar paso a ese colchón de melodías tan bien rellenado por el teclado: un tema sugerente que desemboca en un estribillo con mucha fuerza.

En definitiva, una joya para los amantes del rock bien hecho, un disco cargado de matices, donde se dan la mano las melodías y la potencia controlada, pero sobre todo el duelo antológico entre J. L. Turner y Glenn Hughes, ¿quién de los dos se lleva el gato al agua? Difícil de decir, eso lo debe decidir cada uno. Sólo falta que para el próximo (si lo hubiese), se uniese Coverdale, y ya seria el no va más.

Carlos “Anaxides”

 

HTP “II” (2003)

Apenas dos años les han bastado a Glenn Hughes y Joe Lynn Turner para hacer lo que a otros músicos les llevaría una década (o toda una vida dependiendo del caso): poner en marcha un proyecto y registrar dos álbumes del más alto caché.

A priori recibí esta segunda entrega con cierto recelo, pero tiene su lógica. Una pareja que este año ha editado sendos álbumes en solitario, se ha enfrascado en obras ajenas como Turner con Brazen Abbot o Hughes con Voodoo Hill y aún de estas empresas nos han brindado exquisiteces del calibre de “Songs in the key of rock” y “Guilty as sin” no debiera dar más de sí. Es una cuestión casi matemática. Pero no, este “II” ha pasado a ser mi banda sonora de cada mañana durante estas últimas tres semanas y no concibo que pase a mejor vida, al menos no por ahora. La razón son unos estribillos melódicos tratados con verdadero amor. “Burning the sky”, “Alone I breathe”, “Hold on”, “Going my way” o “Goodbye Friday” no están al alcance de cualquiera y, aunque en un tono general más relajado, me siguen haciendo soñar de la misma manera que “Devil’s road” o “Heaven’s missing an angel”.

Estos tipos deben haber firmado un pacto con el diablo. No son sólo los juegos de voces que se marcan. Cuando Hughes se descuelga con uno de sus gritos (y eso que los ha moderado en número) puedo fantasear con un posible dueto maestro-discípulo con Chris Cornell (en un día lúcido de éste, claro) y presiento que David Coverdale no debe de estar tan en forma con los actuales Whitesnake.

Además, para quienes gusten tirar de libreta, que apunten: Steve Vai y Chad Smith (Red Hot Chili Peppers) juntos en la increíble “Losing my head”. Tan increíble como imposible es imaginarse al cuarteto encima de un escenario.

Ahora vendría ese apartado en el que se habla de lo bien que han reflejado la herencia setenta y de los guiños a Zeppelin, Purple, etcétera, pero es preferible que lo comprobéis vosotros mismos y que determinéis si esta secuela merece ocupar el lugar de privilegio del debut. Yo lo tengo muy claro.

J. A. Puerta

 

HUMAN RACE “Dirt Eater” (2001)

Hard rock del que se hacía en los 80 con cierta concesión a melodías añejas de los 70 y algo de progresivo de los 90. Esto es básicamente lo que hay dentro de este disco de los suecos Human Race, tercer trabajo tras la edición del mini LP “Strange horizons” y del LP “For the shake of your soul”. Grabado en los Apparat Studios de Goteborg y puesto a la venta en los primeros meses de este 2001.

La mezcla de estilos e influencias es patente a lo largo del disco, así “Paralyzed” es veloz y melódica a la vez, muy en la onda Pretty Maids, “Ending calling” tiene un estribillo que recuerda a los The Cult del “Sonic Temple” y “Tarot woman”... bueno, esta es una magistral versión de Rainbow que sirve para cerrar el disco y que incluyen como bonus-track. Incluso también se marcan una versión de sí mismos, “Lost in the shadows”, que ya apareció en el miniLp de presentación y que aquí aceleran y embrutecen una miaja. De lo mejor del disco.

Lo que tienen de original es, sobre todo, el sonido. Muy de contrastes, con una guitarra muy ronca, unas teclas en plan setentero, Hammond incluído, la batería con un sonido de caja muy metálico, con bastante efecto, y el bajo bastante diluido, muy en consonancia con las producciones nórdicas. Incluso el propio sonido netamente europeo contrasta a veces, como en “One by one”, con melodías muy del rock americano de los ochenta.

Dentro de la repetición que impera en los estantes de novedades de las tiendas, este disco es un alivio para los que gusten de recordar sonidos de antaño con técnicas de ahora.

Salud.

Alvar de Flack

 

HUMANIMAL "El Camino de los Sabios" (2003)

Si tuviera que sintetizar en una palabra la sensación final que me ha dejado la escucha de este trabajo creo que frialdad sería el término más apropiado.

Según el ‘currículum vitae’ del grupo parece que sus componentes no empezaron ayer en esto de la música precisamente, no en vano se presentan como una selección de figuras de la escena metalera subterránea, lo cual no pongo en duda, aunque sí lo hago un tanto con el producto con el que se presentan.

Lo cierto es que a la bio del grupo tampoco le falta razón: a los guitarras Pablo Soler y Mariano Mazzei, a la sección rítmica Horacio Pinasco (bajista) y Lucas Cordasco (batería) y al teclista Leonardo Palmieri se les ve unos músicos competentes individualmente, mientras que al vocalista Juan Soto (ex Jerikó) se le nota un potencial todavía embrutecido y con bastante que explorar.

Decía lo de frialdad al principio por varios motivos, aunque el primero y fundamental son las composiciones, claro, que se me antojan como una comida sosa, que aunque goce de un buen montón de buenos ingredientes (como pueden ser lo músicos por sí mismos), siempre que falte el principal, la sal, el resultado pecará de gracia. Si a ello le añadimos una producción bastante mejorable (puede que el producto se haya quedado un poco anticuado, puesto que en Argentina ya lleva un tiempo rulando) y una mezcla más equilibrada (las voces están muy altas, y me da que no es precisamente de lo más afortunado del disco), ya tenemos el por qué de mi impasible estado.

De su estilo predicar que está a medio camino entre el power metal y la vena más neoclásica (Yngwie y similares), y del compendio total de temas destacar así a bote pronto el cañero “Como un Samurai”, el medio tiempo “Círculo Eterno” o las melodías de guitarra de “Percepción”, por citar alguno, donde se ofrecen datos suficientes para corrobar el hecho de que la cosa podía haber quedado mucho mejor. En total son nada más y nada menos que quince cortes (incluidas intros e instrumentales), lo cual no ayuda precisamente a la fácil digestión del plástico.

En síntesis (y a mi modo de ver, por supuesto), una formación en vías de compenetración y con mucho más que decir, estoy seguro. A ver si nos lo demuestran en breve.

Bubba