I
| ICED EARTH Horror Show (2001) |
| ICED EARTH The Glorious Burden (2004) |
| IMMORTAL Sons Of Northern Darkness (2002) |
| IN FLAMES Reroute To Remain (2002) |
| IN FLAMES The Tokyo Showdown: Live In Japan 2000 (2001) |
| IRON FORCE Metal Compilation Vol. II - Chapter 1 (Varios) (2005) |
| IRON MAIDEN Rock In Rio (2002) |
| IRON MAIDEN Eddie´s Archive (2002) |
| IRON MAIDEN Dance of Death (2003) |
| IRON MAIDEN Death on the Road (2005) |
| IRON MAIDEN A matter of life and death (2003) |

ICED EARTH “Horror Show” (2001)
Tras un triple directo (grabado en Atenas en la gira de “Something Wicked...”) y el “The Melancholy E.P.” nos llega este “Horror Show” de los power-metaleros americanos Iced Earth, grabado en los ya clásicos Morrison Studios de Jim Morris en Tampa (Florida), y basado íntegramente en historias clásicas de terror y suspense de sobras conocidas por todos nosotros, a pesar de que en un principio se esperaba una continuación a la trilogía aparecida en “Something Wicked”.
Pasando directamente a comentar lo que es el contenido del álbum, éste se abre con “Wolf”, un tema crudo y directo que nos trae de nuevo ese sonido pura y genuinamente metálico, donde el doble bombo de la batería del ex-Death Richard Christy parece una auténtica apisonadora, así como la B.C. Rich de Jon Schaffer nos vuelve a taladrar los oídos con esos riffs hipercabalgantes (vaya muñeca, la virgen!!!). “Damien” comienza con unos coros bastante tétricos que se prestan al tema y con un sugerente punteo para dar paso a uno de esos riffs que quitan el hipo, seguido por un siniestro interludio y finalizando de nuevo con esos coros de ultratumba. Mientras “Jack” continúa con la tralla habitual de los americanos, con una letra que impacta bastante (sobre todo eso de “I Cut You Once, I Cut You Twice...”), “Ghost Of Freedom” sigue una línea más “tranqui”, donde el timbre de voz de Mathew Barlow me vuelve a recordar al Paul Stanley de sus mejores tiempos (y es que, a mi modo de ver, Matt tiene una de las voces más personales y atractivas del entorno metálico de los últimos tiempos, tanto en los tonos altos como en los más relajados).
“Im-Ho-Tep
(Pharaoh’s Curse)” contiene un aire egipcio muy peculiar en las guitarras
(como no podía ser de otra manera), y “Jekyll & Hyde”, tras un
comienzo cañero, tiene un break a la mitad (marcado por la caja de R.
Christy) que desemboca en lo que se supone la lucha entre ambas personalidades
(Jekyll/Hyde) muy logrado. “Dragon’s Child” lleva una línea más melódica
y posee un estribillo agradable y pegadizo, mientras que “Frankenstein” es
otro de esos temas densos de la última hornada Iced Earth (que todo sea
dicho, han bajado notablemente el pie del acelerador para centrarse más en la
densidad y en las atmósferas de los mismos), con otro de esos estribillos que
te dejan perplejo, uno de los temas más redondos. A continuación viene lo
que es para mí lo mejor del disco, “Drácula”, con un tierno comienzo en
plan balada que desemboca en una avalancha sonora propia de los Iced Earth más
clásicos, con un estribillo arropado de coros al más puro estilo Blind
Guardian (quizá sea por eso por lo que me guste tanto el tema, y es que
reconozco cierta debilidad por la banda teutona), con unas guitarras que también
me traen a la mente a las de la banda germana. El disco se cierra con “The
Phantom Opera Ghost”, el tema más extenso y complejo del mismo, con
colaboración femenina incluida y con unos cambios de tiempo muy gratos, que
hacen más amena su escucha. Ah, se me olvidaba: no os perdáis (sobre todos
los fans de la “Doncella de Hierro”) la revisión del “Transylvania”
de Maiden, ¡todo un detalle!
Aunque
personalmente opino que no han podido superar su anterior “Something Wicked
This Way Comes” (es que ese disco es mucho para el que suscribe...), no cabe
duda que “Horror Show” es un gran trabajo, lleno de fuerza y buen hacer, y
que les va a consolidar como uno de los referentes a tener en cuenta en la
primera línea metálica. En septiembre los tendremos por aquí, así que preparaos
para el “Horror Show”! (Todavía tengo en mente la brutal
descarga que les vi hace 3 años junto a mis adorados Blind Guardian, cuando
todavía era un grupo de segunda fila, y cómo se los comieron...)

ICED
EARTH “The Glorious
Burden” (2004)
Lo que se esperaba fuera la continuación discográfica de “Horror Show” (2001), con el anecdótico paréntesis de “Tribute To The Gods” (2002), no ha visto la luz hasta este 2004, amenizada la espera el pasado año con un adelanto en formato EP, “The Reckoning”, que servía de mero extracto del disco a modo de anticipo para apaciguar las ansias del respetable. ¿Los motivos del retraso? La firme resolución de Matthew Barlow de abandonar el mundo de la música, lo que llevó al líder y guitarra del grupo, Jon Schaffer, a parar todo el proceso una vez grabado el trabajo y partir de cero -o casi-, ni más ni menos que con el ya ex-Judas Priest Tim “Ripper” Owens. El mundo es un pañuelo (y la gente se suena en él).
A
todo esto, decir que el fichaje de Owens no ha sido el único relevo para este
nuevo trabajo. Como nuevo guitarra solista aparece Ralph Santolla, al que
acompañan los más fieles James MacDonough al bajo y Richard Christy a la
batería.
Como
bien apunta la exquisita portada, el álbum está dedicado íntegramente a los
devenires bélicos de nuestra Historia, desde las andanzas del mítico Atila,
rey de los hunos, hasta la catástrofe del fatídico 11 de septiembre, con
especial mención a la Guerra de Gettysburgo, a la cual se dedica la trilogía
de rigor, esta vez con la colaboración especial de la Orquesta Sinfónica de
Praga.
¿Qué
hay del contenido? ¿Y de la labor de Owens? En mi modesta opinión, y
bastante a mi pesar, me temo que las expectativas no se han colmado como debían,
aunque puede que un lapsus temporal tan extenso las hayan engordado
sobremanera. “Ripper” está bien, incluso mejor que en sus trabajos con
Tipton y compañía (¿efluvios de Winter’s Bane?), pero su voz me resulta más
lineal y standard que la de Barlow, más ‘heavy’ si se quiere (demasiado
apoyo en los agudos), y en ese sentido me temo que Schaffer ha perdido una
gran baza con la marcha de Matt, que a la postre ya era seña de identidad del
grupo.
El
primer compacto se abre a lo grande, ni más ni menos que con “The Star-Spangled
Banner” (sí sí, el himno americano), que si bien queda algo pretencioso
tampoco es para rasgarse las vestiduras (Hendrix lo utilizaba cada dos por
tres, sin ir más lejos), la cual sirve de intro de apertura a “Declaration
Day”, un coreado medio tiempo bastante efectivo y obvio por su parte.
“When The Eagle Cries” es una mirada personal al 11-S, que a diferencia de
anteriores episodios baladísticos (“Melancholy”, “Watching Over Me”,
“Blessed Are You”) a la tercera escucha ya empacha (demasiado estribillo
para tan poco tema). Por cierto, la letra tampoco ayuda. “The Reckoning
(Don’t Tread On Me)” se me antoja de lo mejor del plástico, con un
Schaffer que vuelve por sus fueros y un “Ripper” haciendo gala de su
condición de alumno aventajado de Halford.
Y a partir de ahí el bajón. “Greenface” (un lavado de cara al “Depths Of Hell”), “Attila” y “Red Baron/Blue Max” (¿de qué me suena a mí esto?) no son malos temas, pero sí mediocres (en un cara a cara con cualquier corte de “Night Of The Stormrider”, “The Dark Saga” o “Something Wicked...” podrían quedar en ridículo), y a estas alturas de carrera, cuando Iced Earth ya se supone un referente para generaciones venideras, no se pueden permitir estas licencias. Con “Hollow Man” me pasa tres cuartos de lo mismo que con “When The Eagle Cries”, demasiado azúcar para tan poca leche, aunque afortunadamente la cosa recupera el tono con “Valley Forge”, y curiosamente la Napoleónica “Waterloo” salva la primera parte del desastre.
El
segundo compacto recoge única y exclusivamente la pieza “Gettysburg
(1863)” (¿es que no cogía todo en un CD?), como ya decía al principio
compuesta por tres partes, “The Devil To Pay”, “Hold At All Costs” y
“High Water Mark”, y con la colaboración de la Orquesta Sinfónica de
Praga. La ambientación está muy conseguida, todo hay que decirlo, pero el
resultado final deja una sensación de hambre un tanto molesta (la segunda
parte que sirve de ‘puente’ es de lo más insulso), y tampoco resiste
comparación con “The Suffering” o “Something Wicked (Trilogy)” (y eso
que no se valían de orquesta).
Resumiendo, no puede decirse que “The Glorious Burden” sea un fracaso, eso sería exagerar, pero sí una ligera decepción. Una buena ocasión para clavar el estoque que se ha quedado en un buen par de banderillas.

IMMORTAL
“Sons Of Northern Darkness” (2002)
Séptimo disco de la banda noruega liderada por Abbath, que últimamente está siendo bastante prolífica a la hora de editar discos pues van casi a disco por año o al menos año y medio, lo cual realmente está bien para los tiempos que corren. Dejaron hace un tiempo su discográfica de siempre (Osmose) para pasar a Nuclear Blast, lo cual seguro va a aumentar la promoción de la banda, debido a las diferencias promocionales en cuestión de sellos.
El
disco contiene ocho temas y la manera de iniciarlo con “One By One” es
verdaderamente espeluznante. Un inicio muy black dominado por la base rítmica
de la banda para, conforme va dando forma el tema, pasar a medios tiempos que
te hacen mover la cabeza como un poseso. Seguimos con el tema titulo, “Sons
of Norther darkness”, uno de los temas más rápidos del disco que recuerda a
otros como “Pure Holocaust” y “Battles in the
North”. “Tyrants” es el tercer tema, con el cual baja un poquito la
velocidad, en una onda más actual de la banda, con un sonido cercano a los
dos últimos discos: “Damned in black” y “At the heart winter”. Se
centran mucho en la melodía en éste tema, que por cierto les ha quedado de
miedo (recordáis los medios tiempos y melodías de temas de su primera época
como “Blashyrkh”? de "Battles in the North" (1995)? Al escuchar “Tyrants”
te recordará enormemente a él. Maravilloso.
Continua
el disco con “Demonium”, puro death-black, un tema impresionantemente rápido,
muy en la onda “One by one”, con estructuras muy parecidas, es decir,
inicios muy tralleros, medios tiempos y melodías a mitad del tema para volver
a la tralla inicial. Otra de las mejores canciones del disco. Con el siguiente
tema, “Within the dark mind”, me viene otra vez a la mente “Blashyrk”
de “Battles In The North”, y es que si Immortal ya son excelentes
haciendo temas de black metal rápido, haciendo medios tiempos no se quedan
atrás.... es más, hasta los prefiero; excelentes de verdad.
“In my kingdom cold” y “Antartica” siguen la estela de las canciones ya comentadas: la primera muy potente, inicialmente con una base rítmica muy fuerte y un doble bombo muy poderoso; y en la segunda (con la primera intro del disco) destacan las “cristalinas” guitarras con excelentes medios tiempos. Y para finalizar el disco “Beyond the north waves”, el cual tras otra intro (la cual no me convence mucho) nos encontramos con el tema más “pausado” del disco. Me recuerda enormemente a temas de sus compatriotas Satyricon... y si el oído no me ha fallado es el único tema donde han incluido teclados. Que por cierto les han quedado muy tétricos...
En general el sonido del disco no varía mucho comparándolo con los discos anteriores. Lo calificaría como un medley de "Bllizzard beast”, “Battles in the North” y “At the heart of winter”, pero con un sonido más limpio, más pulido.
Immortal
han sabido evolucionar de la manera justa y adecuada en su carrera. Mientras
las bandas principales del black metal noruego (léase Mayhem, Emperor...) han
girado notablemente en su carrera, Immortal siguen ofreciendo a sus fans la
esencia Immortal de toda la vida, y evolucionando de la manera correcta, y con
este “Sons of Northern darkness” han conseguido realizar, para mí, su
mejor trabajo desde aquellas dos obras maestras: “Pure holocaust” y
“Battles in the North”. Palabra de blacker.

IN FLAMES "Reroute To Remain" (2002)
Desde
que escuché "Whoracle" allá por el año 98, In Flames se convirtió en una de
mis bandas preferidas de la nueva hornada de grupos que iban apareciendo y
hoy día todavía lo sigo manteniendo entre mis discos
más escuchados.
¿Y
todo esto por que? Porque creo que In Flames ha aportado al tan saturado
panorama musical ideas innovadoras, han creado un estilo y, sobre todo y esto
es lo mas importante, han sabido no estancarse en los mismos patrones en cada
disco que han editado, manteniendo, eso sí, un sonido que les identifica sin
repetirse, no como a muchísimas bandas les ocurre. Esto es precisamente
lo que nos encontramos al introducir "Reroute to remain" en el equipo de música:
un disco 100% In Flames (algunos no estaréis de acuerdo), pero con numerosos
cambios en cuanto a sonido y composiciones con respecto a sus antecesores
"Clayman", "Colony", etc.
Probablemente
estos cambios sean debidos a que este disco se haya grabado en unos estudios
diferentes y también a que la banda haya querido darse una vuelta de
tuerca y de verdad que lo han conseguido. Este trabajo combina la dureza y la
tralla con unas melodías y unos coros como solo ellos saben hacerlo y, a
pesar de que yo no soy amigo de las etiquetas, no encuentro por ninguna parte
ese sonido de Nu Metal que se rumoreaba que apareciese, sobre todo desde que
hicieran su gira por tierras Americanas con Slipknot, y es que muchas veces
tenemos costumbre de adelantarnos a los acontecimientos.
Eso
sí, por lo menos a mi, las primeras me resultaron un poco turbias y
espesas, pero a medida que vas metiendo escuchas vas sacando la cantidad de
buenas sensaciones que tiene este "Reroute to remain". También destacar el
tratamiento que se le ha dado en ciertas fases del disco a Anders Friden,
la cual me ha parecido que se han pasado un poquito a la hora de meterla en
el laboratorio y estar demasiado retocada. Esto en sí no afecta al resultado
final del disco, pero creo que se notará mucho cuando la banda tenga que
descargar temas en directo, pero bueno, eso es otra historia. Y si tendría que
destacar temas de este redondo, empezaría sin ninguna duda con una autentica
bofetada a los oídos como es “Drifter” (nada que ver con Iron Maiden),
una
autentica bomba de canción, cortita pero suficientemente demoledora, que
mezcla en una coctelera todo lo que he comentado anteriormente sobre ellos:
rapidez, una voz cortante y unas guitarras con unos ritmos trepidantes. Sin
duda el mejor tema de todo el disco. También llama la atención
“Trigger”, donde los coros que efectúan en el estribillo del tema demuestra
que estos suecos tienen una sensibilidad y un punto para las buenas melodías
fuera de lo común. Otro tema que pasa por mis oídos como una apisonadora es
“Egonomic”, que me recuerda a los buenos tiempos del thrash Metal: una
canción rapidísima, corta y con un estribillo machacón.
También
nos encontramos dos temas tranquilos y sosegados como son “Dawn of a new
day”, con una intro que te recuerda a la etapa de “Whoracle”,,y la acústica
“Metaphor”, donde la inclusión de un violín le da al tema una atmósfera
muy relajante y tranquila y donde se demuestra que esta banda también esta
capacitada para hacernos disfrutar con temas tranquilos y bien elaborados.
En
fin, yo creo que In Flames se han vuelto a superar, fundamentalmente porque,
como he escrito antes, con "Reroute to Remain" han vuelto a dar otro giro en su
música y, lo mas importante, es que en cada disco que
escuchas de ellos siempre encuentras cosas nuevas y eso hoy en día pocas
bandas de las ultimas que están saliendo son capaces de conseguirlo.
Si nada lo impide espero poderles ver el día 19 de Octubre en la sala Jam de Bergara y así comprobar el directo que ofrecen. También pasarán por Madrid el 18 de Octubre en la sala Macumba y por Barcelona el 20 de Octubre en la sala Razzmatazz 2. No perdáis la oportunidad, merecen la pena.

IN FLAMES “The Tokyo Showdown: Live In Japan 2000” (2001)
Una vez consolidados como banda puntera y pionera en su estilo, el death melódico, y tras 5 discos en estudio y un mini CD (“Subterranean”, del que no han incluido ningún tema para desdicha de algunos –yo entre ellos-, a pesar de que sea –para mi gusto, claro- de lo mejor que han grabado nunca), ve la luz el primer directo oficial de estos suecos, y digo oficial porque ya estaban circulando demasiados piratas sin la calidad mínima exigible, y ya se hacía casi necesaria la aparición de un directo en condiciones.
Supongo
que a estas alturas casi todo el mundo conocerá (o al menos habrá oído
citar) a la banda; de todas formas no está de más decir que In Flames
fueron, junto a otras bandas como los también suecos Dark Tranquillity o los
fineses Amorphis (aunque éstos hayan seguido otros derroteros distintos), los
que iniciaron toda esta movida de fusionar el death con el heavy metal de
corte más clásico, y ahora existe tal cantidad de imitadores que se ha
perdido gran parte del encanto inicial y se hace difícil encontrar un mínimo
de originalidad en toda esa vorágine de bandas noveles que intentan hacerse
un hueco en el mercado metálico (si es que donde estén los originales...).
Como
ya viene siendo habitual en muchos grupos (desde Blind Guardian hasta los
veteranos Scorpions), la banda ha aprovechado su paso por Japón para plasmar
en disco lo que son sus potentes directos, más concretamente en la ciudad de Tokio. El disco lo componen 15 temas escogidos de sus 5 trabajos de larga
duración, a excepción –como ya he dicho- del mini CD “Subterranean” (¡¿por
qué?!); así, del primerizo “Lunar Strain” aparece únicamente el brutal
“Behind Space” (que ya regrabaran para “Colony”), un auténtico
trallazo con diversos cambios de tiempo que para mi gusto sigue siendo de los
mejores temas de la banda (y es que es innegable que han simplificado bastante
su sonido en los últimos tiempos en pro de la melodía); de “The Jester
Race” también una única representación, “Moonshield” (y van de temas
desperdiciados...), un tema lento y denso pero muy atractivo, que me sigue
poniendo las pilas como el primer día que lo escuché (vaya melodías); del
conocido “Whoracle” hacen lo propio “Jotun” (que apareciera en su día
como video-single), el cañero “Food For The Gods”, la melódica
“Gyroscope” y el imprescindible “Episode 666” (que cierra el directo
de forma apoteósica); de “Colony” aparecen “Embody The Invisible”,
“Scorn” (donde Jesper Strömblad mete un fragmento del “Rainning
Blood” de Slayer que pone a la gente “in flames”), “Ordinary Story”
y el mismo “Colony”; por último, del más reciente “Clayman” se
incluyen el que da título al disco, un tema muy enérgico que recupera un
tanto la fuerza de la que adolecen otros como “Only For The Weak” (también
aparecido), “Bullet Ride” (que abre el directo, tal y como lo hacía en
“Clayman”), “Swim” y “Pinball Map”, otro de los temas más
potentes de su último trabajo en estudio.
Añadir
que en líneas generales el directo goza de un sonido más que aceptable
(sobre todo si tenemos en cuenta de la banda que se trata), aunque se podían
haber limado ciertas asperezas como esa extraña preponderancia del bombo (la
virgen, vaya mazo!), aunque tampoco hay que ser tan quisquillosos...
En
definitiva, un buen documento de una de las bandas que a algunos de nosotros
nos devolvió la sonrisa en su día y nos demostró que no todo está hecho en
el metal (aunque casi...). IN FLAAAMEEES!

THE IRON FORCE "Metal Compilation Vol. II - Chapter 1" (2005) (Varios)
La oficina de promoción y Sello chileno Risestar Music editó el pasado año este segundo recopilatorio (anteriormente fue “The Iron Force Vol. I” - 2004) con bandas procedentes de los más variados países del globo terrestre. Así tenemos grupos de Europa, de Sudamérica, de USA, ¡y hasta de Oriente Medio!
Toxic Virgin: “Evil days”. El CD lo abre este quinteto teutón con un mini-CD editado y tres discos de larga duración. El tema que incluyen aquí es de su último CD, “Sulphur” (2004). Para mi uno de los mejores cortes del recopilatorio. Heavy/Hard Rock melódico y pegadizo de escuela germana, sinónimo de calidad y ejecutado de manera más que correcta.
Bloden Wedd: “Lone runner”. Cuatro chilenos haciendo un buen Speed Metal y que con esta canción recuerdan a los Gamma Ray más veloces. “Lone runner” se encuentra en su tercer CD, que ya te comentamos por aquí.
Hybernia: “Triste final”. Sorpresa descubrir en esta compilación a un grupo de nuestro país. Quinteto sevillano con cuatro grabaciones y practicante de un Heavy Metal con ciertos toques progresivos. Es el tema más extenso de todos los que hay, aunque también uno de los que más cojean en el sonido (se oye un poco más bajo y apagado que los demás). Destacar el timbre de voz de su ya ex-vocalista Manuel Carneiro, parecido a Midnight (Crimson Glory) o a Geoff Tate (Queensrÿche), salvando las distancias. Los granadinos Azrael con su regreso creo que han hecho un buen fichaje con Manuel, supliendo a Manuel Moral, cuya manera de cantar nunca me gustó.
Khigh: “Too late”. En USA se sigue haciendo buen Heavy Metal, a pesar del éxito de los grupos de nuevas tendencias metálicas, en detrimento del Heavy Metal más clásico y tradicional. “Wise hedonist” (2005) es su primer trabajo (anteriormente grabaron dos demos). El trío está liderado por el guitarrista y cantante Kris. Heavy Metal con marcados riffs de guitarra y una voz peculiar, quedando la base rítmica en la grabación muy escondida.
Cold Sweat: “Heavy streets”. Banda finlandesa con el nombre de una de las coplas de los grandes Thin Lizzy. “Heavy streets” pertenece a su demo del 2004 de tres temas. Buen Heavy Metal el que hacen estos seis fineses.
Delta: “Burning soul”. Otro grupo compatriota del país del Sello y de Bloden Wedd. Realizan un Heavy Metal neo-clásico y con toques progresivos. El tema no está del todo mal, pero Felipe del Valle debería trabajar un poco más en encajar de mejor manera su voz con la música. “Apollyon is free” (2003/2004) es su debut discográfico.
Medusa´s Child: “Center of the dark”. Buen tema pegadizo de Heavy el de estos cinco alemanes. No inventan nada nuevo, pero al menos este tema engancha. Tienen (además de una primera demo) un maxi-CD, y el CD “Immortal... Mind cohesion” (2004), del cual está sacado el corte que escuchamos. Su nuevo disco se llamará “Damnatio Memoriae".
Beautiful Betrayal: “My bleeding scars”. Segundo representante del país en el que se habla el suomi. Llevan una línea de Heavy Gótico tan en moda hoy en día, incluyendo voz femenina (Heidi Mannström). Lo siento, pero me dicen más bien poco con esta copla sacada de su promo del 2004. En el 2005 el sexteto editó la demo "Follow the waves".
In Heaven: “Betrayed”. Otros oscuros, desde Grecia. Al igual que los anteriores poco me comunican. Emplean voz femenina, y guturales por obra del fundador, el guitarrista Manolis Varouhas. La vocalista Elvira Mitraka ha abandonado, buscando reemplazo. En su haber una demo y su primer trabajo, "Darchangel" (2005), donde está el corte que nos ocupa.
The Hourglass: “Deceptive light”. Ni más ni menos que desde Siria se intenta dar a conocer el grupo formado por el guitarrista Rawad Abdel Massih. Heavy Metal con raíces de los grandes del género, sonando bastante duros y crudos, aunque el sonido nos les beneficia mucho. "To the land of the free" (2004) es su disco debut. En la actualidad grabando su segundo trabajo, "Resurrection of the horrid dream".
Trioxia: “The eternal return”. Únicos representantes de Italia. Muy normalitos los cinco transalpinos desarrollando un Heavy progresivo en el que se pierden. "Flames of prophecy" (2004) es su arranque en el mundo discográfico, antes una demo.
Como temas extras hay dos pistas de los norteamericanos Aesthesia: “Heavy” y “Drawn to the flame” (tema-título de su reciente trabajo), bebiendo de buenos modos del Rock and Roll de los AC/DC estos cuatro músicos veteranos, consiguiendo un buen Heavy Rock; y cuatro cortes del canalla trío germano The Pharao´s: “Inquirey day”, “Watson now”, “Lawyer”, y “Hymme”, pertenecientes a "Open fire" (2003). Mete en una coctelera a Motörhead (mucho, mucho), AC/DC y la voz de Udo Dirkschneider (U.D.O., ex-Accept). Ellos se denominan, cachondamente, HardCockRock. Divertidos para una fiesta.
En líneas generales, buen recopilatorio con cerca de hora y cuarto donde puedes descubrir grupos poco conocidos, por la gran mayoría, de cualquier parte del mundo y llevarte alguna grata sorpresa. Si quieres más información de cada banda pincha en el nombre de cada una.

IRON MAIDEN "Rock In Rio" (2002)
Es
inevitable que después de darle una escucha a este disco te entren ganas de
tirar a la basura “A Real Live One”, “A Real Dead One” y pensarte
si el “Donington ’92” debería correr el mismo destino. ¿Cómo se le
ocurrió a Steve Harris editar esos discos? En fin, afortunadamente los
fans de Maiden (entre los que me incluyo) tenemos un digno sucesor de lo que
fue el mítico “Life After Death” (1985, recordémoslo siempre).
¿Qué
ha de tener un disco en directo para convertirse en clásico? ¿250.000
personas completamente entregadas a un grupo y que esto se plasme
perfectamente en el disco, y viceversa, por supuesto? ¿Una banda que vuelve
a recuperar la forma después de la irregular gira del Virtual XI? ¡Que sí,
que en la gira del ED Hunter ya la recuperaron! ¿Un sonido nítido y
perfecto?, ¿Un buen repertorio? (de esto hablaré más tarde) No se por qué,
pero me da que este disco tiene todo eso y más, y es que si de algo adolecía
el “Life After Death”, era de estar grabado en USA y, claro, no es lo mismo
la pasión de los brasileiros que la de los americanos del norte.
Cuando
tuve el CD en mis manos sentí algo especial y es que ¡mira que se ha hecho de
rogar el jodío! Recuerdo que estaba previsto editarse para el 12 de
Septiembre del año pasado (fecha de mi cumpleaños). Nada más comprármelo y
en la misma tienda empecé a jugar con la portada (aún sin desprecintar) y es
que las nubes anaranjadas del cielo se transforman en el Eddie azulado de
“Brave New World”: muy bonito (¿portada holográfica se llama eso?). Aunque eso ya lo había visto en el “Psycho
Circus” de KISS: una presentación muy cuidada, libreto con las
letras de las canciones y fotos, quizá echo de menos alguna foto más (los
“A Real...” y el “Life After Death” estaban plagados). Por cierto, la
foto que viene de Steve Harris, ¡se sale!
En
cuanto al repertorio decir que es el que han hecho durante toda la gira de
“Brave New World” con la inclusión de “Run To The Hills”. Supongo
que a algunos les gustará más y a otros menos, pero si algo ha caracterizado
a Maiden es de creer profundamente en lo que hacen y cuando sacan un disco
nuevo –en este caso “Brave New World”- en directo meten el máximo de
canciones del disco junto con los clásicos. Esto no es novedad ya que lo han
hecho toda la vida y es de alagar pues con ello demuestran que ni mucho
menos viven de viejas glorias ni de éxitos pasados (cosa que podrían hacerlo
perfectamente), sino que tienen plena confianza en todos sus lanzamientos.
El CD1 lo abre la intro “Arthur’s Farewell” ¡vaya pedazo de intro! Aún no he escuchado nada y ¡ya tengo la piel de gallina! Inevitablemente todo el disco me trae a la mente cuando les vi en Murcia y eso aún me “pone” más. 250.000 almas no dejan de chillar en la intro. La eclosión llega con los primeros acordes de Adrian en “The Wickerman” y todos cantando 'Your time will come!', ¡impresionante! Siguen “Ghost of the Navigator” y “Brave New World” y pregunto yo ¿qué grupo se ha atrevido a abrir un concierto con 3 canciones de su nuevo disco? (a eso es a lo que me refería en el párrafo anterior) Los primeros clásicos en caer son “Wrathchild” y la inevitable “2 Minutes to Midnight”, que sigue poniéndome los pelos de punta en la parte de los solos. ¡Si es que hasta me dan ganas de gritar cuando Bruce dice eso de 'Scream for me Rock in Rio'! “Blood Brothers” tranquiliza el show, canción que Dickinson dedica a los seguidores del Metal y de Maiden. Me encanta la canción: magia y melodía se unen en este tema que en directo supera con creces la versión original. Le sigue la primera canción de la época Blaze, “Sign of the Cross”,,el tema que abría “X Factor”, rescatado para esta gira: gran ejecución en directo, a la mente me viene Bruce apareciendo en el fondo del escenario crucificado. ¡Dios, quiero ya el puto DVD! “The Mercenary”, tema que me recuerda mucho a In Flames (¡en serio!), vuelve a meter la caña necesaria para que esto no se apague, aunque dudo mucho que la gente estuviese durmiendo y para acabar con el CD1 nada mejor que otro clásico donde los haya, “The Trooper”, de nuevo doblando guitarras al máximo. En temas como éste es donde sí que queda bien el tridente formado por Adrian, Dave y Janick, ya que les da más consistencia a las guitarras dobladas –en este caso tripleadas-, aunque creo que en estudio es completamente absurdo tener 3 guitarristas. La verdad es que hacía muchísimo tiempo que no escuchaba un “The Trooper” tan bueno y con las 250.000 almas totalmente entregadas, aunque esto es durante todo el concierto.
“Dream of
Mirrors” abre el CD2, tema que muchas veces lo hemos comentado el Sr.
Alfonso “Nothingsacred” y yo, y es que es un tema hecho a la medida de
Blaze ¿os imaginaís a Blaze cantando 'The dream is trueeee....'?
¡A mí
me viene a la mente! Sigue otro tema de la época Blaze, “The Clansman”, y
aquí hago un pequeño parón. Para mí es el mejor tema del CD, otra vez se
luce el “tridente” y vuelve a surgir más aun si cabe esa magia que acompaña
a Iron Maiden en todos sus conciertos, pero si hay alguien que se luce aquí
es Bruce con esos 'Freedoooom!'. Espero que este tema siga en el futuro
repertorio de los Maiden, ya que para mí está a la altura de cualquier clásico
de la banda. Es curioso que para lo que muchos fue un álbum mediocre,
“Virtual XI” tenga un auténtico temazo. El éxtasis llega con “The Evil
That Men Do” y “Fear Of The Dark” (otro disco mediocre), a la que sigue
la inevitable “Iron Maiden” y a descansar un par de minutos que vienen los
bises con un buen repaso al que para muchos es el disco cumbre de la banda:
“The Number of The Beast”. La primera en caer es la del mismo nombre del
disco, “The Number of The Beast” (¡se oyen hasta las explosiones!),
“Hallowed Be Thy Name” –uno de mis favoritos de la banda-,
“Sanctuary” (¡cuantos años tocando esta canción!) que la contenía el
primer disco de la banda pero en su edición inglesa. Y el fin de fiesta viene
con “Run To The Hills”, añadida especialmente para la ocasión. ¡Impresionante, es que no tengo palabras para definirlo!
A
todo esto hay que añadirle que los CDs traen 2 pistas en CD-Rom del video de
“Brave New World” y “A Day In The Life”, una especie de día con los
Maiden donde puedes ver a Murray con un pedal considerable, pero sin duda me
quedo con la imagen de los Maiden esperando en el escenario mientras suena la
intro. No podría explicarlo, es mejor que lo veáis. Los videos pertenecen a
lo que será el DVD, ¡que salga ya! Por mi parte deciros que estoy orgulloso
por el dinero invertido y es que como diría un amigo: “¡el grupo contento,
el de la tienda contento y yo contento!”
Si
eres fan de Maiden, si te gusta el Heavy, si no conoces a Maiden en directo, pues
no sé a que estás esperando para pillarlo. Estoy seguro que dentro de 20 años
se hablará de este disco como un auténtico clásico y será referencia para
muchos grupos a la hora de editar directos como fue el “Life After
Death”.

IRON MAIDEN "Eddie's Archive" (2002)
O
como la conocemos todos: “la caja”. Se trata de una caja metálica
plateada con Eddie grabado en la tapa y el logo de la banda en rojo en el
lateral delantero, todo ello troquelado y adornado con más detalles.
Una
vez abierta nos encontramos sobre un terciopelo azul que lo resguarda tres
cositas: 3 CDs, un vasito de chupitos y un pergamino. El pergamino viene
enrollado con un anillo plateado con la cara de Eddie; por cierto un
anillo algo grande (o yo tengo los dedos muy finos). Una vez desenrollado el
pergamino nos encontramos con un árbol genealógico de toda la historia de la
banda, el mismito que venía en “A real dead one”, pero hasta el momento
actual, con todos los miembros que han pasado por la banda y con curiosas
anotaciones sobre ellos y la banda; es curioso ver la cantidad de músicos que
de una forma u otra están vinculados a Iron Maiden.
El
vaso de chupitos viene apoyado sobre unas patitas con el careto de Eddie y en
el fondo del vasito nos podemos encontrar de nuevo con la cara de Eddie con
los ojos rojos, la verdad es que es bonito, ¡ah! y aún no lo he estrenado, por
cierto, hay que lavarlo a mano.
Y entramos ya en el tema que más nos interesa: los CDs. Se trata de 3 CDs dobles: uno que recoge “lo mejor” de las caras B de los singles y los otros diversas actuaciones de la banda que hasta ahora sólo podías conseguir en su versión pirata; así que vamos al lío.

BBC Archives
Es para mí el más interesante de los CDs, pues tiene 3 de los conciertos más míticos que han dado la doncella junto con una grabación para la BBC que data de 1979 y que incluye los siguientes temas: “Iron Maiden”, “Running Free”, “Transylvania” y “Sanctuary”, con la formación Di'Anno voz, Harris bajo, Murray y Tony Parsons a las guitarras y Doug Sampson a la batería. Unas versiones que distan poco de lo que finalmente se grabó para el primer disco, pese al cambio de formación de dos miembros. Los cuatro temas son pura fuerza y energía de una banda que por aquel entonces estaba empezando; colosal Di'Anno a las voces.
Lo siguiente que nos encontramos es el festival de Reading del '82, con Bruce recién estrenado en la doncella y cantando con más rabia que nunca. A destacar “Children of the Damned”, “The Number of The Beast”, una acelerada “Transylvania” y por supuesto “Hallowed Be Thy Name”; increíble el estado con que Bruce canta las canciones.
El CD2 se abre con el festival de Reading de 1980 con un colosal “Prowler”. Sin duda las 3 primeras canciones de este CD ponen la piel de gallina, pues después de “Prowler” nos obsequian con “Remember Tomorrow” y “Killers” en una versión primeriza, ya que para la posterior versión en disco se cambió la letra y no se hizo tan brusco el cambio de ritmo que hay después de los gritos de Di’Anno. Sencillamente impresionante; este festival consagró a Maiden con tan sólo un disco.
Después del Reading del '80 nos meten 8 canciones de lo que fue el festival de Donington del '88, con un cartel impresionante y que batió record de asistencia. Unos Maiden maduros que presentaban una obra de arte, “Seventh Son of a Seventh Son”. Es una delicia escuchar temas como “Infinite Dreams” con los aplausos del público y con un Dickinson magistral. Tampoco dejaría pasar “Seventh Son of a Seventh Son”, con esos teclados y ese feeling en la parte intermedia, ni las geniales “The Number of the Beast” y “Hallowed Be Thy Name”. A ver si un día de estos se deciden a sacar oficialmente lo que fue el Donington '88 completo, pues a mí me ha dejado algo “a medias”.
Por cierto, también destacaría las fotografías del libreto interior; en especial me encanta una que están Harris y Paul y la que hay de Donington con la banda al completo.

Beast Over Hammersmith
Este doble CD recoge lo que fue la actuación de Maiden en el Hammersmith Odeon en la gira de “The Beast on the Road”, donde Maiden presentaba un disco que posteriormente haría historia en el Heavy Metal y que también sería la primera gira de Bruce en Maiden. 18 canciones son las integrantes de este doble CD, todas ellas cargadas de energía, con un Bruce arrollador y con un repertorio completo de lo que ahora denominamos clásicos. Iinicio frenético con “Murders in The Rue Morgue”, “Wrathchild” y “Run to the Hills”. Con “Children of the Damned” se baja el listón de velocidad inicial, que no el de calidad; me encanta como queda el tema. Con “The Number of the Beast” y “Another Life” recuperamos la velocidad. Nunca me he tragado a Dickinson cantando “Killers” ya que no le pega ni con cola y esta versión no iba a ser la excepción. “22 Acacia Avenue” y la sensacional “Total Eclipse” cierran este primer CD.
Impresionante ¿verdad?
Pues aún
hay más. El segundo CD lo abre una cañera “Transylvania”, seguida por
“The Prisoner” y “Hallowed By Thy Name”, con el bajo de Harris
ametrallándonos la cabeza en la parte intermedia (sensacional) y a partir de
aquí volvemos a los dos anteriores discos con “Phantom of the Opera”, que
aunque también me cueste escucharla con la voz de Bruce, no queda nada mal. Y
para acabar esta primera parte del concierto y como es habitual, “Iron Maiden”.
Para los bises tenemos “Sanctuary”, con ese Bruce alargando el estribillo
como él sabe hacerlo. Le sigue “Drifter” con el típico juego que se traían
cantante-público. Si antes he dicho un par de temas de la era Di’Anno
cantados por Bruce que no me gustan, también he de decir que “Drifter” me
encanta con la fuerza que lo canta Bruce. Más bises con “Running Free” y
una de mis canciones favoritas de los Maiden, “Prowler”. Resumiendo lo
resumido: genial concierto del que podemos ver alguna imagen en el video “12
Wasted Years”. Otra cosa a destacar es el genial Clive Burr, ¡vaya pegada
tenía el tío este! En este directo está que se sale.
El libreto de este CD es una réplica del que fue el libro de gira del “Beast on the Road”, con las fechas, instrumentos que utilizan cada músico, fotografías, etc, claro está que en tamaño de CD.

Best
Of The B’Sides
Este doble CD es para mí el menos interesante de los incluidos en la caja ya que se trata de un recopilatorio de las supuestamente llamadas mejores caras B de los Singles, así que si tienes hasta los singles el único atractivo es tener recopiladas estas canciones en un doble CD.
En cuanto a las canciones a
destacar, pues están las magníficas versiones de “I’ve got the Fire”,
“My Generation”, “Doctor Doctor”, “Cross Eyed Mary”,
“Communication Breakdown”, pero yo me quedo con los directos “Drifter”,
“Remember Tomorrow” (aquí con Bruce) , “The Aftermath” y “Wasted
Years”. Pero para mí la joya de la corona de las caras B es “Reach Out”,
con un genial Adrian Smith a las voces; y si una de las mejores caras B para mí
es “Reach Out” otra de las mejores caras B es “Total Eclipse”,
imperdonable que no la hayan metido en un recopilatorio que lleva como título
lo mejor de las caras B. Eso sí, en el CD de “Beast Over Hammersmith” nos
la podemos encontrar en directo.
En
el libreto de este CD nos podemos encontrar los singles de donde proviene la
selección y comentarios a cargo de Rod Smallwood (manager de Maiden de toda
la vida).
En fin, bonita caja con muy buen contenido dentro, ya era hora de que Maiden sacasen algo de este tipo que con tanta re-edición de las re-ediciones de sus discos nos tenían mareados.

IRON MAIDEN “Dance of Death” (2003)
La guerra de Irak está presente tanto en la portada como en las letras de algunos temas. Tiene bastantes similitudes con lo que en su momento hizo Black Sabbath con la guerra de Vietnam (“War pigs”) y su visión del asunto. En ese sentido la portada es bastante acertada, aunque el resultado final es manifiestamente mejorable.
En cuanto al contenido musical del disco me parece bastante flojo. Puede que sea reflejo del desgaste compositivo de Harris, o puede que se haya secado la fuente de inspiración, en cualquier caso me parece un disco muy similar al “Brave new world” aunque con más altibajos. Tiene momentos realmente lúcidos como “Montsegur”, “Rainmaker” o “Age of innocence”, y tiene otros para echarse a llorar como “Dance of Death” en la que utilizan los mismos recursos de siempre de forma cansina, aunque con arreglos orquestales que ayudan algo en la digestión.
No es mal disco, pero muy por debajo de las posibilidades del grupo. Dentro de su discografía en estudio solo me parecen peores los de la etapa con Blaze.
Tras
una horrenda portada (casi con toda la seguridad la peor de toda su carrera),
nadie se podría imaginar la calidad que desprende este disco.
Básicamente
y en líneas generales se trata de un disco típico de Iron Maiden, es decir
grandes momentos los hay (un gran tema épico con buenas dosis orquestales
“Dance of Death”, “Paschendale" y “The Journeyman” que quizá
sea lo mejor de todo el disco) donde demuestran que no se estancan y van un
poco más allá en el propio sonido de la banda, pero también y como nos
sigue siendo habitual en algunos trabajos de la doncella algunos temas están
muy por debajo de la media de la que todos esperamos. ¿Ejemplos?. ¿Cómo se
puede elegir un tema como “Wildest Dreams” para abrir un disco de este
tipo? Y para más INRI el primer sencillo.
También
por ese lado nos encontramos con “No More Lies”, con un desarrollo musical
con el cual muchos de nosotros ya nos hemos encontrado cara a cara, y encima
con un estribillo que acaba aburriendo a la segunda escucha. Eso sí, los
grandes momentos ganan por goleada a los momentos menos gloriosos.
Por lo demás, seguiremos gozando una nuevo disco de Iron Maiden y todo lo que ello conlleva. Eso sí, o espabilan o jamás nos volverán a deleitar con una obra tan completa como “Seventh Son of a Seventh Son” (ingenuo de mi).
Cada
vez que Iron Maiden saca un disco, una sensación de hormigueo recorre mi cuerpo. He seguido su carrera desde sus inicios y a lo largo de los
años, cada disco nuevo lo he esperado con expectación, y rara vez me ha defraudado.
Nunca he sido de los que se obsesiona con conseguir escucharse el disco antes de que salga, así que solo conocía los adelantos con los que el
propio grupo había decidido obsequiarnos. Y esos adelantos no presagiaban
nada bueno: Una portada horrorosa y un single del que se podía sacar poca
chicha, ni en el adelanto emepetresero ni en las veces que lo intentaron
defender en directo antes de sacar el disco.
Afortunadamente, prácticamente ahí se quedan los defectos del disco. Una vez
escuchado en su totalidad, me queda la sensación de que, una vez más, Iron Maiden ha grabado un gran disco. Mantienen la base del estilo que les ha
llevado a lo más alto, pero también se permiten salirse en algunas ocasiones
del supuesto camino prefijado, lo que le da más variedad y frescura al disco.
Bruce Dickinson está en su mejor momento, y por fin se ve que hay un grupo en
el que todos los miembros brillan, no acaparando ya Steve Harris la mayor
responsabilidad compositiva y musical. Todo ello, junto a la brillante
orquestación de gran parte de los temas, hace este disco grande.
De los tema, personalmente me quedo con “Montsegur” (vuelta al Powerslave?), “Paschendale” y la homónima “Dance of Death” como trío de cabecera, haciendo especial mención de la sorprendente “Journeyman”.
A los Maiden, como a AC/DC o los mismísimos Rolling Stones, no se les puede pedir que hagan el mejor disco de su carrera cada año, pero desde luego, su estado de forma actual les hace seguir siendo la referencia en el Heavy Metal mundial.
Era
de esperar. Tras un sorprendente “Brave New World” y con una ilustración
que me recuerda ‘horrores’ al reciente “A Night At The Opera” de Blind
Guardian, “Dance Of Death” supone el regreso al candelero de la doncella,
sin la frescura y el grado de acierto que su predecesor y apostando mucho más
por el barroquismo y el conservadurismo (¿senectud,
tal vez?).
Momentos
inspirados haylos, pero no llegan hasta el final (“Face In The Sand”
–habéis oído bien, doble pedal-, “Age Of Innocence” y “Journeyman”
–de lo mejorcito-), temas previsibles (“Wildest Dreams”, “Rainmaker”
–algo más agraciado- o “Gates Of Tomorrow”), guiños a ídolos
(“Dance Of Death” huele a “Acres Wild” de Jethro Tull que atufa) e
incluso a vecinos (¿“Princess Of The Night” de Saxon colándose en “New
Frontier”?), plagios a sí mismos (¿no había oído yo eso de “Montségur”
en el pasado “The Fallen Angel”?) y temas que acaban hartando (“No More
Lies” -¿es necesario utilizar siempre el mismo pueril acorde multiusos para
abrir y cerrar los temas?-, “Paschendale” –buenas ideas, pero algo
escasas para esos ocho minutos y medio-).
En definitiva, un disco espeso, para escuchar a trozos y con la mente despejada, si puede ser. Al menos no se les ha ido la olla como a otros.
Siempre
que intento hacer una reseña de Maiden la hago más con el corazón que con
la cabeza, sin embargo, voy a intentar que en esta ocasión mi cabeza me
pueda.
¿Qué
se esconde detrás de este “Dance of Death” a parte de una horrorosa
portada? En líneas generales es un buen disco, muy buen disco si sale mi
parte fan; hay de todo, pero sin duda lo mejorcito del disco se encuentra en
su parte final, con “Paschendale” ¿tanta diferencia hay entre este tema y
cualquier otro del “Virtual XI”?, yo no lo creo; “Face in the Sand”,
“Age of Innocence” y el memorable final con “Journeyman”; sin embargo
hay temas a los que no les encuentro el punto, caso de “Montségur” o
“Dance of Death”; otro que podía haber entrado perfectamente en el
“Virtual XI” es “No More Lies”, y por supuesto contiene las típicas
de Maiden de toda la vida reencarnadas en “Wildest Dreams”, “New
Frontier” el gran “Rainmaker” y “Gates of Tomorrow” con un buenísimo
estribillo.
Sinceramente
esperaba algo más (quizá por los comentarios anteriores a la salida del
disco); por cierto y aunque no venga a cuento vi más evolución en el “X
Factor” que en este “Dance of Death”; lo dicho, buen disco.

IRON
MAIDEN “Death on the Road” (2005)
¿Otro disco en directo de Iron Maiden? Pues sí. ¿Esto es bueno o malo? Hay opiniones para todos los gustos, pero la mía es positiva. Como seguidor de la banda desde sus inicios, siempre tuve interés por hacerme con los discos oficiales, algunos maxis para disfrutar de las caras B y diverso tipo de material audiovisual. Aún me acuerdo del dolor de bolsillo que me produjo gastarme 6.000 pesetas del año 1985 en la desaparecida Madrid Rock para poder llevarme a casa el vídeo de "Life After Death". ¡En sistema Beta, además!
Al igual que yo hay muchos fans, históricos o no, a los que les gusta tener un recuerdo de una gira concreta. Lamentablemente muchas veces tenemos que recurrir a grabaciones piratas que nunca alcanzan la calidad de un disco oficial. Ojalá hubieran sacado un disco en directo de la gira de “The Number of the Beast”, la primera vez que yo les pude ver encima de un escenario.
Tanto los fans dedicados como los seguidores ocasionales tenemos ahora la oportunidad de rememorar una de las más espectaculares giras que el grupo ha efectuado en los últimos años. “Death on the Road” refleja la grabación para la posteridad de uno de los conciertos que Iron Maiden ofreció en la gira de “Dance of Death” y que visitó escenarios españoles, acompañados por de Gamma Ray. Por ahí anda la reseña que en su día hicimos de aquel show. En concreto, el concierto elegido para la grabación del disco es el correspondiente al lunes 24 de noviembre de 2003 en el Westenfalenhalle de Dortmund (Alemania).
No tiene mucho sentido comparar este disco con cada uno de los directos anteriores de la banda, dado su elevado número, siendo más lógico analizarlo de forma independiente. Y en mi opinión cumple con los requisitos que yo hubiera querido antes de escucharlo: El disco tiene muy buen sonido y refleja fielmente lo acontecido en el concierto. Y esto, en el caso de Iron Maiden, ya es mucho, sabido el alto nivel que muestran en directo. Es digno de alabar que mantengan ese estado de forma después de tantos años en la brecha, sin apenas altibajos, y eso es lo que nos muestra el disco.
Sobre los temas incluidos también habría mucho que decir, aunque esta discusión sería más propia del comentario de los conciertos, ya que el disco simplemente refleja esas actuaciones. Aún así, Iron Maiden siempre se ha caracterizado por darle mucha importancia al disco que presentan en cada gira. Un detallado estudio de las canciones que componen el doble CD nos muestra que la presencia de “Dance of Death” en el set-list es elevada, con 6 canciones (“Wildest Dreams”, “Dance of Death”, “Rainmaker”, “Paschendale”, “No more lies” y “Journeyman”), lo que implica que durante un 46% del tiempo están tocando canciones nuevas. El resto ya se sabe, tienen clásicos para dar y tomar, y todo el mundo espera “The Number of the Beast”, “Iron Maiden”, “Hallowed be thy name”, “Run to the Hills”... así que no les queda mucho espacio para el cambio y así poder contentar a todo el mundo. A pesar de ello, siempre hay alguna sorpresa en ambos sentidos, como puede ser la eliminación del set de canciones como “Running Free” o la inclusión de “Lord of the flies”.
El estado de forma del grupo es, como ya he comentado, excelente. Bruce Dickinson sigue disfrutando de una segunda juventud, y canta ahora mejor que en los ’90. Los tres guitarristas están plenamente compenetrados y se alternan sabiamente sin atropellarse. Nicko McBrain sigue siendo un batería diferente, parece que nunca tocará la misma canción dos veces de igual forma, pero sus improvisaciones no hacen perderse al resto del grupo. Y Steve Harris sigue siendo el jefe, la mayoría de las canciones están construidas alrededor de su bajo, y como un director de orquesta, es la referencia del resto del grupo.
La presentación siempre es un elemento importante, siendo un argumento sólido para convencer al seguidor para no piratear el producto. En este sentido Iron Maiden siempre se ha preocupado de que el continente no desmerezca el contenido, y así ha sido esta vez también. A pesar de que la portada es manifiestamente mejorable, con un dibujo algo cutre de Eddie llevando una diligencia con caballos desbocados, el libreto interior es muy rico en fotografías de muy buena calidad tomadas durante la gira. Los CDs también vienen impresos imitando las ruedas de la diligencia desprendiendo color. Al incluir los CDs en un PC ó Mac, se despliega un Player propio para escuchar el disco, evitando utilizar el instalado por defecto en nuestra máquina.
No es una obligación comprar todos los discos de nuestra banda preferida, y más en un grupo tan longevo y prolífico como Iron Maiden. Pero siempre es una buena noticia tener una opción más, sobre todo cuando el nivel de calidad exigible es cumplido con solvencia. Como dice un buen amigo mío, a mí que me den oferta que de la demanda me encargo yo.
A mi me ha dejado satisfecho.

IRON MAIDEN “A matter of life and death” (2006)
Este disco lo compré a la antigua usanza, es decir, sin haber escuchado nada excepto un fragmento del clip de “The reincarnation of Benjamin Breeg”, pero me arriesgué a soltar los 24,00 euros (¡¡¡que son cuatro mil pelas de las de antes!!!), y eso aún sabiendo que los últimos trabajos de Iron Maiden no me entusiasmaron precisamente.
Bien, pues me siento tranquilamente con la mejor de las predisposiciones, me engancho a una cervecita bien fría para que entre mejor (el disco digo) y me lo aprieto de un tirón. En la primera escucha sólo pasó el listón holgadamente “Brighter than a thousand suns”. En la repesca y sucesivas, y tratando de convencerme a mí mismo de que el desembolso había merecido la pena, me pareció entender que “These colours don’t run”, “The pilgrim” y “The reincarnation of benjamín Breeg” eran temas que podrían entrar con más escuchas. Aparte de esto, algunos buenos detalles de “The longest day” (muy buenas guitarras dobladas al final del tema, eso sí) y “Out in the shadows” ayudaron a borrar un poco la sensación de que me estaba enfrentando irremediablemente a otro que iba a ocupar espacio en el estante-purgatorio que dedico a los que no terminan de convencerme.
Y, efectivamente, allí se encuentra todavía.
En síntesis se podría decir que es lo mejor de Iron Maiden desde “Fear of the dark”, que no es que sea algo especialmente meritorio si tenemos en cuenta que “Dance of death” y “Brave new world” eran dos ladrillos (la etapa Blaze prefiero ignorarla), lo que les hace recuperar algo del terreno perdido desde la fuga de Dickinson a esta parte. Temas más largos y trabajados, más progresivos y menos directos, lo que no creo que les venga especialmente bien, no son un grupo que suelte sus esencias precisamente en los temas largamente desarrollados sino todo lo contrario.
La caja de cartón dice que lleva “Bonus DVD”, pero de ‘bonus’ nada, que se paga y bien, que el del CD pelao ‘solo’ cuesta 16,00 €. Tampoco merece mucho la pena, la verdad. Se trata del ‘making of’ con entrevistas en inglés y sin subtítulos, el vídeo de “The reincarnation of Benjamin Breeg” y una toma en directo (en el estudio) de “Different world”, aparte de una galería de fotos sin sustancia alguna.
Ah, y sobre la portada: Derek Riggs, te echamos de menos…
Cada vez que Iron Maiden saca un nuevo disco se oye la misma cantinela; que si no evolucionan, que es más de lo mismo… ¿Esperará la gente que saquen un disco de Electro Dark? No sé realmente cuales son las expectativas de la gente ante un grupo como éste pero lo más lógico es esperar que saquen un disco como “A Matter Of Life And Death” ¿no? Además, basta ponerse este disco y, por ejemplo, “Killers” para ver realmente la evolución de la banda. Otro tema interesante es el del “progresivo”. Desde luego yo no soy precisamente una lumbrera en esto del Sinfónico/Progresivo pero creo que la gente va un poquito desencaminada, ni aquí ni en ningún otro disco de la Doncella hay nada que tenga que ver con Yes o Genesis y ni mucho menos con Emerson Lake & Palmer o cualquier otro grande de este género, que hacer temas de diez minutos repitiendo el mismo riff es otra cosa y aunque algún detalle hay, una golondrina no hace verano..
A mí “A Matter Of Life And Death” es un disco que me gusta. Me gusta más, por ejemplo, que “Dance Of Death” e incluso que “Brave New World” porque es un disco mucho más homogéneo, donde todas las coplas mantienen un buen nivel cosa que aquel no conseguía. Éste es un disco que gana con las escuchas, con muchos detalles por descubrir aunque la producción los haya escondido demasiado a veces en pro de una supuesta crudeza (quizá es la hora de ir dejando a un lado a Kevin Shirley) que le va bien a algunas composiciones pero no a otras. El grupo está como siempre, especialmente el trabajo de guitarras vuelve a ser muy bueno, Bruce canta espléndidamente y la base rítmica es tan demoledora como siempre. Vale que ciertos esquemas, léase alguna que otra introducción o algún estribillo, están ya muy sobados y se hacen un pelín pesados pero es algo que no empaña el resto del disco.
Resaltar alguna canción depende de la cantidad de escuchas que le hayas dado, la primera, “Different Wolrd”, es la que mejor entra pero también la que antes sale como ya pasó con “Wickerman” o la infumable “Wildest Dreams” y sin embargo otras cuestan más trabajo de asimilar pero luego son las que más satisfacciones dan, caso de la elaborada “For The Greater Good Of God” que desde ya es una de mis favoritas de todo el repertorio de Iron Maiden. Para el final, como estaban haciendo desde la vuelta de Dickinson, dejan la más “arriesgada”. “The Legacy” es una pequeña sorpresa que viene a enriquecer el disco con esas acústicas cortadas por esos potentes guitarrazos más crudos que el sushi japonés ¡incluso me recuerda el Crusader de Saxon!
Por supuesto este disco no va enganchar a nadie al que antes no le gustase el sonido Maiden pero si que va dejar muy contentos a todos aquellos a los que sí. Incluso la portada, muy criticada, me parece muy buena (no voy a decir nada de la Dance Of Death). “A Matter Of Life And Death” es, como todo el mundo sabía, un disco 100% Maiden y eso a mí me encanta. Que dure.