Discos Ma-Mc

Ma-Mc


  MACHETAZO Trono de huesos (2003)
  MAGGOT BRAIN Second chance (2004)
  MAGNUM Brand new morning (2004)
  MÄGO DE OZ Fölktergeist (2002)
  MÄGO DE OZ Gaia (2003)
  MÄGO DE OZ Belfast (2004)
  MANDRAKE Mandrake (2004)
  MANOWAR Warriors Of The World (Promo) (2002)
  MANOWAR Warriors Of The World (2002)
  MAR DE GRISES The Tatterdemalion Express (2004)
  MARAÑONES, LOS El Mundo al revés (2004)
  MARILYN MANSON HolyWood (2000)
  MARILYN MANSON The Golden Age of Grotesque (2003)
  MASK Pride (2003)
  MASTERPLAN Masterplan (2003)
  MASTODON Leviathan (2004)
  M-CLAN Defectos Personales (2002)
  M-CLAN Sopa fría (2004)

 

 

MACHETAZO “Trono de huesos” (2003)

Hay que ver cómo han evolucionado musicalmente estos engendros gallegos. Aún recuerdo gratamente trabajos anteriores como la demo “46 cabezas aplastadas por un yunque oxidado” (1995) y “Realmente disfruto comiendo cadáveres” que rebosaban temas de gran delicadeza y sensibilidad encuadrados en el Grind-Noise más “clasicón”. Cómo podría olvidar esos 55 temas en 30 minutos que daban forma al “Realmente disfruto comiendo cadáveres” (1997) con baladas tan bucólicas como: “Serrando codos” y “Metadona infantil”, cuya sublime interpretación no rebasaba la decena de segundos.

Pero en este último trabajo me sorprenden con “tan solo” 14 temas largos (pero sin pasarse, que esto es Brutal-Grind) y muy currados musicalmente (pero sin pasarse que esto es Brutal-Grind, je, je). Y es que los años pasan factura y de tanto aporrear los instrumentos estos seres infernales han aprendido a tocar y todo... ¡Oh Satán, qué aberración!, los cadáveres de las jóvenes de 15 años profanadas por estos profetas de la brutalidad deben de estar revolviéndose en su tumba. Los zombis más puristas podrían incluso decir que se han vendido, que han pasado del under-underground al underground, pero en su defensa debo decir que siguen con la insana costumbre de cantar (si es que se puede denominar así) prescindiendo de cualquier idioma conocido (berrerío puro, duro y primitivo) y alternando voces guturales con otras más chillonas. Lo más cachondo es que escuchando el disco te parece entender palabras e incluso frases en inglés y español... esto se podría definir como “alucinación auditiva que emerge de la intención de una mente racional de darle sentido al caos”, pero no, definitivamente no dicen absolutamente nada.

El caso es que “Trono de huesos” es un pedazo de disco de Brutal-Grind en la onda de su anterior trabajo “Carne de cementerio” (2000), con muy buena producción (para ser tan bestia), salvajismo sin par, contundencia en las “melodías” muy a lo Grind de la vieja escuela (Napalm Death, Carcass, Terrorizer, etc.), toques de Noise, samples de películas gore y las habituales dosis de humor en los títulos de las canciones. Títulos todos en español (¡olé!, no todo el mundo hinca la rodilla ante la lengua del “Chakespeare” ese) lo cual le da un toquecillo más underground. Temas como el patrio “Garrote vil” (la verdad es que un anglosajón puede flipar intentando descubrir el significado de este título), “Ataque simio”, “Purificación a través del dolor” y otras lindezas nos transportarán al maravilloso mundo de la necrofilia caníbal y nos petarán los oidillos sin piedad. Destaco la súper versión del tema “Ace of spades” de Motörhead, esta sí con letra y todo, que arrancará la sonrisa a más de uno. La paranoia de “Los cuentos del muñón gangrenoso III” cierra de una forma magistral el disco y nos dan un valioso tiempo para recapitular, entre sample y sample de peli en plan Mortician, y afrontar el hecho de que nuestro cerebro después de esta audición no es lo que era.

Yo personalmente puntuaría esta imprescindible obra del mal con un 4/5 (tampoco se puede puntuar alto que sino no es underground, je, je, je) y recomendaría escucharlo al máximo volumen mientras destrozas el mobiliario de tu casa y de paso provocas algún derrame cerebral a los “teletubbies” cercanos a tu punto de polución sonora. Sin duda Machetazo se han lucido y espero ansioso su próximo compendio maligno; así como también espero que sigan con esa buena proyección internacional. Aunque reconozco que añoro a esos “zombis adolescentes” que en 1994 emitían unos sonidos aberrantes y cacofónicos que algunos considerábamos “música”..... Noise extrema, claro.

Me despido con unas bellas palabras de Dopi, alias “Dr. Beltrán”, batería y regurgitador de alaridos varios: “Me encanta rebozar mi cuerpo desnudo sobre los restos exhumados de un cadáver de 15 días mientras devoro sus costras y larvas con un ansia indescriptible. Si sientes lo mismo que yo escríbeme para posible relación”.

¡Oh!, que tiernas palabras.

Burninboy

MAGGOT BRAIN “Second Chance” (2004)

La reseña de este disco ya está escrita, y cantada, en las propias letras de este “Second Chance”. Un disco que es realmente un libro abierto, con el alma al descubierto, sólo tienes que asomar la oreja un poquito y él te va contando, a veces con susurros y otras veces alzando la voz, toda la esencia de Maggot Brain. Porque aquí no se va con segundas, se va directo al grano, sin rodeos, en un raro arrebato de honestidad que hace que te familiarices rápidamente con ellos. Un trabajo de glotones musicales, verdaderos caníbales del Rock and Roll donde el “de lo que se mama se cría” se lleva hasta la última consecuencia. Acaparan sonidos, los roban, los transforman, les dan su sello personal y los lanzan con toda su fuerza al grito de “a ver quien llega más lejos”. Nada de guetos, nada de barreras ni etiquetas que esto es sólo Rock and Roll, como ellos dicen, cabezón y sudoroso.

Desde Cáceres (¿se puede rockear en Cáceres?) y en la lengua de la pérfida Albión, Maggot Brain sacan su segundo disco a través de Zero Records. 11 coplas de cosecha propia y una versión en directo del “Purple Haze” del maestro Hendrix, que nos llevarán a dar un paseo por muchos parajes del Rock and Roll; como el precioso homenaje a Neil Young de “Silver Fiddle” donde toda la letra de la canción está hecha con títulos del Tito Young o la cruda realidad de la vida del músico (de ahí lo de libro abierto) que nos relatan en “Workin For Zero”.

Los coros de la potente “Alabama” que abre el disco, la fuerza de “Stoned?” con su armónica incluida (cojonudo el pasaje central de esta canción) o el feeling de “On The Move”, un medio tiempo que puede llegar a poner los pelos de punta con un Carlos “sembrao” cantando estrofas como esta: I’d like to be a looser. I’d like to be the child I used to be. I’d like to be just like you. I’d like to be just me, serían suficientes argumentos para hacer de este disco una buena recomendación, pero es que cuando a todo este le sumas cosas como “Invisible Friends”, un tema donde quizás sea donde más se puede percibir un saborcillo a lo mejor de Seattle, con una banda rayando a un gran nivel no queda nada más que quitarse el sombrero y definitivamente apuntar el disco en la lista de “mejores del año” mientras tarareas eso de “Sunday Morning...”. ¿Exagero? Óyelo y luego me cuentas.

Así que sí, que son de Cáceres y nos lo creemos, pero sólo porque son ellos los que nos lo dicen, habría que ver quién coño dice que son de allí sólo escuchando el disco. Puede que la escena esté cambiando y por fin nos estemos quitando complejos o puede que esto sólo sea un oasis en el desierto, pero lo cierto es que grupos como Maggot Brain han apostado claramente por lo primero. Yo poco más te puedo decir, ahora sólo te falta darle tú a ellos una oportunidad.

Perico Salinas “Pears”


MAGNUM “Brand new morning” (2004)

Hace unos meses reseñábamos por aquí el disco de reunión de Magnum, “Breath of life”, del que destacaban la madurez y la elegancia en las composiciones. Con este nuevo disco, de madurez ya no cabe hablar porque la alcanzaron hace muchos años, y la elegancia se les supone desde hace el mismo tiempo, pero tiene algunas diferencias con su predecesor que no lo hacen ni mejor ni peor, sino todo lo contrario.

Yo lo encuentro menos sofisticado, más básico en cuanto a la producción, tanto en la presentación del CD como en la publicidad o el sonido. Y también tiene de diferente, entre otras cosas, que está mucho menos recargado instrumentalmente y que se basa en la naturalidad del sonido de batería y guitarra, intentando darle un aire menos denso, con arreglos más simples, más hard-rockeros que sinfónicos, y si no escuchad “The scarecrow”, una pieza de más de 9 minutos que recuerda a los Magnum del “Chase the dragon”.

Esta vez solo hay una concesión a tempos baladísticos con “The blue and the grey”, pero el contrapunto real está en temas como “Brand new morning” o “Inmigrant son”, totalmente dentro de los parámetros clásicos, los que siempre han caracterizado al grupo, o “It’s time to come together”, tema que podría haber entrado perfectamente dentro del “Vigilante” de 1986, para que os hagáis una idea.

En definitiva, este “Brand new morning” es un disco que devuelve al grupo a mediados de los ochenta, una especie de mezcla entre “On a storytellers night” y “Vigilante”, con destellos del “Chase the Dragon” e himnos como los del “Wings of Heaven”, es decir, que los seguidores clásicos de Magnum tienen un filón en este disco.

Salud

Alvar de Flack

 

MÄGO DE OZ “Folktergeist” (2002)

¿Tenían que haber sacado el directo u otro disco en estudio? Yo creo que después de todo lo que “Finisterra” ha conllevado era sin duda el mejor momento para editar el directo. Así, de nuevo, aprovechan para otra gira y exprimir más el éxito de “Finisterra”.

La presentación del CD es de nuevo muy cuidada, con un dibujo muy del estilo de Gaboni, formato digipack, letras, miles de fotos... He de confesar que en el contenido me esperaba algo diferente y es que os puedo asegurar que los conciertos a los que he ido de Mägo sonaban diferente a lo que ha quedado reflejado en el directo. La mayor pega es la que todos sabemos: Txus. Todos sabemos que es un batería con demasiadas limitaciones, pero en directo esto se hace mucho más patente; eso sí, nadie pone en duda su capacidad para escribir. Y la otra y para mí sorpresiva pega es José, el que parece que va muy justito en muchas fases del concierto; eso sí, en otras nos demuestra que es capaz de llegar a tonos muy agudos.

Para empezar nos encontramos “Satania” en una versión bastante pobre tanto musicalmente como por parte de José. Vuelvo a reiterar, me lo esperaba de otra forma; eso sí, no tiene desperdicio ese 'deseos punto cooooooom' que se marca. Con “Maritormes” la cosa va mejorando por momentos y me encanta la parte de violines, flautas, pero esto es tónica habitual en todo el directo ya que me encanta como ha quedado el sonido de estos instrumentos. “El que quiera Entender que Entienda” cuenta con la colaboración de Pacho de Ankhara y de nuevo me esperaba otro tratamiento en la voz de José. Es que hay momentos en los que Pacho le dobla y llega más alto que él y se ve a un José que no fuerza la voz donde tiene que hacerlo, pero, salvo esto, no ha quedado mal. La que sí queda francamente desastrosa es “El Santo Grial”. Yo sinceramente no hubiera metido este tema en el directo quedando como queda, pero, en fin, después de este bajón afortunadamente llega uno de los subidones con “El Lago”. Aquí sí se pueden ver a los Mägo que yo conozco y es que “El Lago” es de lo mejor del CD con toda la gente cantando. Muy bonita les ha quedado, y es que este tema es un punto de inflexión en lo que concierne al CD, pues a partir de aquí ya se ven a unos Mägo más “centrados”.

“Hasta Que El Cuerpo Aguante” vuelve a contar con la colaboración de Pacho: buena versión. Otro de los puntos fuertes del CD es “El Cantar de la Luna Oscura”, una buenísima canción que estaba en aquel ya lejano “Jesús de Chamberí”. Me encanta la versión en directo y con el público entregado de fondo. La siguiente es “La Leyenda de la Mancha”, que también les ha quedado bien. Y, para acabar el primer CD, viene otro de los buenos: la versión del “Dust in the Wind”, que estaba en el single “El que Quiera Entender que Entienda”, rebautizada como “Pensando en Ti”. Y aquí José literalmente se sale; me encanta como canta y el sentimiento que llega a darle a la canción. Sin duda, sería mi canción preferida del CD de no ser por la que abre el segundo CD, “Jesús de Chamberí”, que les ha quedado bordada tan bordada que te hace olvidar los desastres de “Satania” y de “El Santo Grial”. Le sigue “El Pacto”, que sinceramente ni me gusta en su versión original ni tampoco en ésta. “Requiem” nos devuelve ese feeling tan especial que los Mägo consiguen en este tema; me encanta en especial esa parte donde el público se convierte en el protagonista. A “Requiem” le sigue la instrumental “Noche Toledana”, que juntan con “Santa Compaña”. El siguiente tema en caer es “Astaroth”, tema en el que quizá eche en falta un poco más de fuerza en las guitarras. A destacar la colaboración de Mar Cabello. ¡Qué bien canta la chica! Eso sí, en la parte de después que canta José me esperaba unos agudos no tan estridentes, pero realmente el tema esta muy bien. Otro punto cumbre es “La Danza del Fuego”, otro tema con mucho feeling. El siguiente es el archiconocido “Fiesta Pagana”. “Hasta Que Tu Muerte Nos Separe” es otro de los “grandes”, con la colaboración del público en la parte casi final que queda muy bien. Y, para acabar la fiesta, “Molinos de Viento”, que es el primer single del directo.

Como he dicho anteriormente, me esperaba otra cosa. Bien es cierto que a medida que lo he escuchado, me ha ido gustando más. También influye que los temas malos están al inicio. En fin, yo me quedo con los conciertos que he visto de ellos.

Agustín Galiana “Aguskill”

 

MÄGO DE OZ “Gaia” (2003)

Estamos ante el grupo de Rock que más vende en España; “Finisterra” fue el disco que les dio la popularidad que ahora tienen; editaron un directo algo cojo aprovechando el tirón y posteriormente un DVD en directo bastante bueno.

¿Qué nos puede ofrecer este “Gaia”? para empezar una presentación cuidadísima como viene siendo habitual en Mägo de Oz, en formato digi-book con las letras y una breve introducción en cada una de ellas para irte situando.

He de reconocer que me esperaba mucho menos de lo que me he encontrado en cuanto al contenido del CD, y es que se nota muchísimo la integración en la banda tanto de Kiskilla en los teclados como Fernando en las flautas, que a la vez se compenetra perfectamente con el violín de Mohamed; que hace la música gane muchísimo en matices; no en vano, las principales diferencias con respecto a “Finisterra” son la inclusión de muchísimos teclados y un José no tan chillón.

Para empezar, nos encontramos con una de las mejores introducciones que he escuchado, llamada “Obertura MDXX” muy épico y que cuenta con unos coros grabados en una iglesia, que da paso al primer tema “Gaia”, tema de más de 10 minutos que sorprendentemente empieza con unos lentos sonidos de teclado, y digo sorprendentemente ya que en los anteriores discos de Mägo de Oz siempre se ha empezado con una canción para romper; el tema gana intensad conforme va avanzando, y nos encontramos con unas guitarras muy heavies, un teclado muy presente y el genial dueto formado por Mohamed y Fernando, tónica muy presente durante todo el CD. Otro tema largo es el que cierra el CD, llamado “La Venganza de Gaia”, con la colaboración de Jorge Salán en uno de los solos; es una canción mucho más experimental, y que no me acaban de convencer las partes instrumentales centrales de la canción, ya que hay algunas que parecen metidas con calzador; ¿hablamos de temas cañeros? Pues en “Gaia” nos encontramos con “Van a Rodar Cabezas” ¿dónde he oído ese título antes? Con otra colaboración de lujo, se trata del Rata Blanca Walter Giraldino; pero para mí la mejor canción del CD y uno de los mejores temas de Mägo de Oz es “La Conquista” muy del estilo “El Santo Grial” pero para mí mucho mejor; aunque lo que predomina en “Gaia” son las canciones más Hard-Rockeras tipo “Alma”, con una parte intermedia sensacional entre guitarras-teclados, muy heavy –por cierto-, “El Árbol de la Noche Triste” o “El Atrapasueños”; no puede faltar tampoco sitio para las baladas con “La Rosa de los Vientos” dedicada al programa radiofónico con el mismo título y “Si Te Vas” que aunque no está mal he escuchado mejores baladas en Mägo de Oz; también hay una instrumental muy folk con el título de “La Leyenda de la Llorona”, y como no el single “La Costa del Silencio” tema muy pegadizo y no tan festivo como lo fueron “Fiesta Pagana” y “Molinos de Viento”.

A parte, también se incluye un DVD con muchos detalles de la grabación y concepto de “Gaia”, así como una explicación tema por tema de Txus y José y el video clip de “La Costa del Silencio”.

Agustín Galiana “Aguskill”

 

MÄGO DE OZ “Belfast” (2004)

Dicen que una buena versión es la que aúna la personalidad de versioneante y versioneado, y si así es me temo que Mägo de Oz no lo llevan muy bien del todo, porque a servidor sus covers sólo le suenan a ellos mismos. De todos modos “Belfast” recoge algo más que versiones, y a ello vamos sin más dilación.

Parece ser que Txus y compañía le han cogido el gustillo a eso de versionear a sus ídolos, y después de un episodio digno de olvidar cuanto antes llamado “Donde el corazón te lleve” (¿alguien se creyó lo de ‘José Andrea’?), vuelven a la carga con otro puñado de ‘homenajes’ entremezclados con versiones propias para amenizar la espera de la continuación de “Gaia”, y por qué no, para aprovechar el momento y rascarnos un poco más los bolsillos. Carpe diem, claro que sí.

Personalmente dividiría el disco en dos bloques de canciones, unas que cuelan y otras que no. Dentro del primer grupo estarían por ejemplo las instrumentales, caso de “Irish Pub” (Gwendal), que les viene como anillo al dedo, o de la mítica “Se Acabó”, que cerraba el primer trabajo de Leño y que no les ha quedado mal del todo. También podríamos incluir las versiones propias, en este caso el volteo de tortilla de “La Rosa De Los Vientos”, donde ‘enchufan’ el doble bombo y sustituyen a Txus por el ex Avalanch Víctor García a la segunda voz (si no puedes con el enemigo... ¡únete a él!), y las versiones orquestales de “Alma” (¡ese Gary Moore!) y “Hasta Que Tu Muerte Nos Separe”, más anecdóticas que otra cosa. Y ya, raspando entre el resto, podríamos salvar de la quema una correcta “Mujer Amante” de nuestros parientes Rata Blanca (menos mal que han conservado la letra) y la clásica de Asfalto “Más Que Una Intención”, más que nada por la intención, valga la redundancia.

Ahora bien, y de veras que lo siento, pero por más que lo intento no puedo con “Belfast”, cortesía de los míticos Boney M. y que la han reconvertido a la Gigatrón con la ayuda de Patrik Johansson (Astral Doors), “Dame Tu Amor” (¿?), traducción libre del “Guilty Of Love” de los Whitesnake más rockeros (“Slide It In”) y que ha perdido toda la elegancia de Coverdale para ganar en ñoñería, “Dama Negra” (“Lady In Black”) de Uriah Heep, que se encargan de destrozar al unísono Sherpa, Julio Castejón y José gracias en buena parte a la ‘txusquera’ adaptación letrística (si Byron levantara la cabeza...), así como la empalagosa “Todo Irá Bien”, que aunque no lo aparente no es sino el mítico “Can’t Help Falling In Love” de Elvis. Oír para creer. Cierra el disco el tema central de “El Mago de Oz” (la película), “Somewhere Over The Rainbow”, que como lavado de dientes tras los postres tampoco viene mal. Por cierto, el digibook original viene con un DVD extra con entrevistas, video-clips y demás, pero como lo que tengo entre las manos es una copia promocional me temo que poco más os puedo contar.

Si eres incondicional de la banda poco más que añadir, seguro que ya lo tienes en tus manos y además estarás evacuando en mis ancestros. Pero si además de seguidor del grupo te gusta invertir bien tu tiempo y tu dinero yo esperaría al próximo álbum de la banda, tampoco tienes mucho que perder.

Bubba

 

MANDRAKE “Mandrake” (2004)

Mandrake es una banda de la ciudad valenciana de Puerto de Sagunto. Se formaron durante el año 2003 bajo ese nombre, aunque anteriormente habían tenido un proyecto llamado Mandrake Root, los cuales llevaban funcionando cerca de 10 años. Durante esos 10 años lo más destacable de la banda había sido el hecho de patearse todos los rincones de las salas que podían, marcándose versiones de bandas como AC/DC, Deep Purple, Led Zeppelin o Queen. Buen gusto, no hay duda.

Fue tras su actuación en la segunda edición del festival “Unidos Por el Metal” cuando el sello madrileño Rimer Rock les firmó para la edición del primer disco oficial de la banda, grabado a primeros de este mismo año en los estudios “Audiosuite” de Alboraya (Valencia).

10 temas conforman el disco en cuestión. Las influencias son muy claras (AC/DC, Deep Purple, Barón Rojo...) Intentan llevar a su manera cortes clásicos de bandas que llevaban años versioneando. “Quiero que me muerdas” tiene un gusto a lo AC/DC interesante, pero no mucho más allá. En “Ser el rey” tienen en mente reflejar su visión sobre los Rainbow de Blackmore más orquestales –buenas teclas-, así como “El mismísimo Infierno” es un rock and roll del de toda la vida, donde se desmarcan un poco de todo marcándose unos ritmos caribeños al final de la canción.

Cuentan con la ayuda de Ángel Arias en el tema “Salomé” donde les ha ayudado con el bajo. De lo mejor de los 10 temas casi con toda seguridad.

Como concepto musical aciertan y de lleno. Pero carecen de la chispa necesaria como para hacerles una banda interesante, la balada “Volver Atrás” es el mas claro exponente de ello (deberían prestar mas atención a esa voz y coros, como a lo largo de todo el disco). La mayoría de las canciones no disponen de la fuerza y garra requerida para una banda del estilo. En definitiva, les falta el gancho necesario para hacerles una banda atrayente de cara al publico. En directo, casi seguro que será otra historia.

Web MANDRAKE

Javier Sánchez (Javibackyard)

 

MANOWAR “Warriors Of The World” (Promo) (2002)

Tengo el placer de presentaros (¡¡por fin!!) el nuevo trabajo de los míticos Manowar. Y sé que es un poco chungo que yo misma diga “el placer” siendo los músicos más machistas del heavy metal, pero tengo que reconocer que me encanta su música. Así que intentaré dejar “lo personal” de lado y centrarme en lo musical...

El disco abre con el redoble que da pie a “Call to arms”. Y ya comienzan los típicos coros épicos que están de fondo en tantas canciones de Manowar. Gritos de Eric Adams en su línea, guitarra más heavy que el viento y el bajo, bueno, ya os lo imagináis. Encuentro la batería poco potente, con poca presencia, pero supongo que en las mezclas finales sonará mejor.

Un piano precioso empieza a sonar en “Fight for freedom”, acompañado de los susurros de Eric. Y en seguida suena la batería simulando el ritmillo del ejército. Una canción increíble, en serio. Al menos para mí. Muy pegadiza, muy Manowar, pero a la vez diferente. Suena muy fresca y con un solo de guitarra que no es que sea la hostia, pero te sube un hormigueo por la barriga inexplicable. No sé si se convertirá en un himno, pero para mí ya lo es.

Y entonces llega el shock. Comienzas a escuchar a un tío al que, sin pensarlo, te imaginas con un traje de cavernícola enseñando los músculos, ¡cantando ópera! ¡Y en italiano, nada más y nada menos! Es “Nessun Dorma”. Un fondo hermosísimo de teclado y su voz es lo único que suena. No sé, en mi opinión no le pega nada. ¿Kings of Metal? No sé, pero desde luego épica sí que es. Seguimos con las baladas: “Valhalla” y “Swords in the wind”. Una intro de guitarra acústica y una voz preciosa. Muy heavy, muy Manowar, muy clásica. Me gusta mucho, aunque quizá se echan en falta los típicos coros épicos a lo “Heart of Steel”. ¿O quizás no? Y llega otro tema sorprendente: “An american trilogy”. Cuando escuchas el 'Glory glory aleluya', te quedas con la boca abierta. Personalmente, no me gusta nada. Parece el típico coro americano de navidades. Sin comentarios. No quiero condicionaros a la hora de escucharlo.

Llega entonces como una especie de intro de lo que podría clasificarse como la segunda parte del disco, “The March”: teclados, coros de mujer, trompetas... muy épico, muy de victoria de batalla. Y se da paso al tema elegido como single de este nuevo trabajo: “Warriors of the world united”. Esto sí que suena a Manowar en toda regla, tanto la música como la letra. No es excesivamente rápida, a medio tiempo, pero muy muy heavy y con un estribillo muy pegadizo. Después toca “Hand of Doom”, ésta ya mucho más rápida. Con una batería que, como ya dije antes, sí cobra más presencia. Quedará de puta madre, sobre todo los pedazos de redobles. Solos de guitarra que no están nada mal, doble bombo y la potencia que le suele dar el bajo híbrido no fallan. Nos aproximamos al final con “House of death”. Arrolladora, muy cañera y muy oscura (tiene partes lentas en las que la voz parece realmente la de un muerto). Y ya para finalizar, “Fight until we die”: Manowar en toda regla, tanto en la letra como en la música. Los instrumentos se aúnan para descargar un auténtico huracán, una verdadera tralla.

La verdad es que puede ser un disco bastante polémico. Manowar siempre han ido de heavies puros y duros y en este disco introducen cosas inimaginables. Puede ser criticado por algunos o elogiado por otros por su evolución. Pero lo cierto es que tanto unos como otros podrán estar contentos, puesto que podemos encontrar de las dos cosas: desde lo más puramente Manowar hasta lo más evolucionado. Escuchen y juzguen...

Clara González Lobo (Kiky)

 

MANOWAR “Warriors of the World” (2002)

Hace poco Kiky os comentaba la cassette promocional que servía de avance de este nuevo trabajo de los autoproclamados reyes del metal. Pues bien, ya con el sonido definitivo y definitorio y el disco en las tiendas vamos a pasar a un detalle algo más minucioso y exhaustivo del que se podía extraer de la promo-tape en cuestión.

Tras 6 largos años de sequía discográfica de estudio el ‘hombre de la guerra’ vuelve de nuevo a la palestra, y lo hace de la mano de Nuclear Blast, uno de los sellos de renombre en el panorama metálico, dadas las malas experiencias acaecidas anteriormente con monstruos de la industria como Atlantic o Geffen, seguramente todo un acierto para ambas partes (unos tendrán la promoción adecuada y otros las arcas llenas).

La verdad es que volver a sumergirse en el barroco y quasi pueril universo Manowar puede llegar a ser costoso, puesto que uno ya no es el jovenzuelo fácilmente impresionable de la era “Kings Of Metal”, y estos reyes tampoco puede decirse que conserven el tarro de las esencias tan repleto como antaño. No obstante, y dado que calidad hay, tampoco va a ser tan difícil volver a sentirse un auténtico metal warrior y alzar el puño al son de unos cuantos himnos heavymetaleros.

Lo primero que llama la atención de “Warriors Of The World” es, cómo no, el artwork del ya clásico Ken Kelly (Manowar, Kiss, etc.), que no ha hecho sino una especie de collage de las portadas de “Fighting The World”, “Kings Of Metal”, “Triumph Of Steel” y “Louder Than Hell” (fácilmente corroborable en el guerrero victorioso en la cima con el rostro oculto, las banderas, las legiones seguidoras, el enemigo abatido, etc.)

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la pulida producción del trabajo, aderezada de coros, teclados y demás arreglos orquestales añadidos en su justa medida (obviamente esto no es Blind Guardian), que descubren cómo el grupo no está ajeno a lo que sucede últimamente en el mercado.

Entrando ya al detalle de lo que son los temas en sí, “Call To Arms” bien podría ser una puesta al día de un “Blood Of My Enemies” cruzado con un más reciente “Brothers Of Metal”, uno de los himnos categóricos del plástico y con una de esas letras en plan ‘aquí estoy porque he venido-porque he venido aquí estoy, si no te gusta mi canto como he venido... te doy’.

“Fight For Freedom” es una marcha a golpe de caja en honor a los fallecidos el fatídico 11 de septiembre, de nuevo con ese tono hímnico y patriótico al que nos tienen acostumbrados, mientras que “Nessun Dorma” es una extravaganza que se han permitido en homenaje a Puccini, una de esas piezas que de vez en cuando se marcan a lo “The Crown And The Ring” (aunque esta vez han ido más allá), que como mínimo descoloca al personal.

“Valhalla”·es una mínima intro coral que antecede a “Swords In The Wind”, uno de los aciertos más redondos del disco en forma de balada, que recuerda en parte a aquel épico “Heart Of Steel” y que dedican especialmente a sus seguidores nórdicos (no en vano la letra es todo un homenaje a Odin y a sus pasados ancestrales).

Con “An American Trilogy” Adams vuelve a hacer gala de vozarrón en un tributo al rey del rock en el que se mezclan dos himnos de la guerra civil norteamericana, dando paso a lo que es sin duda el epicentro del disco: “The March” es una extensa intro hollywoodiense (a DeMaio tampoco se le han escapado Turilli & Co.) que conduce a lo que ha sido el primer single extraído del plástico, “Warriors Of The World United”, un tema simple a más no poder (la batería de Scott es prueba de ello) sin más pretensiones que volver a levantar el puño de sus fervientes seguidores, y creo que lo van a conseguir, sobre todo por ese estribillo ultrapegadizo y esa llamada directa y contundente a los fans, que nunca les han dado la espalda. Tras el típico interludio vuelve el estallido al son de los coros y del cabalgar de la guitarra de Logan y del bajo de Joey. Lo dicho, simple pero efectivo.

Y paradójicamente lo fuerte para el final; tres piezas muy similares en estructura y que a mi modo de ver deberían haber conjugado mejor con el resto a lo largo del disco, ya que el cierre del mismo ha quedado muy lineal y repetitivo. “Hand Of Doom” abre directamente a galope tendido y con un solo de Karl Logan (el cual se explaya bien a lo largo del tema); “House Of Death” no aporta nada realmente sustancial con respecto a la anterior (cañera sin más); y “Fight Until We Die” pone el broche a golpe de doble bombo y letra declarativa de principios metaleros (como el resto, vamos).

No cabe duda de que Joey y compañía han adoptado una fórmula compositiva bastante cómoda y lineal, lejos de la inspiración creativa de sus primeros trabajos o de aventuras más arriesgadas como “Triumph Of Steel”, pero lo suficientemente llamativa para mantener atados a sus fans y, en todo caso, atraer a alguno más al redil. Así son Manowar señores, Heavy Metal puro y duro. ¿Lo toman o lo dejan?

David Fernández “Bubba”

 

MAR DE GRISES “The Tatterdemalion Express” (2004)

Brillantísimo disco debut de esta banda de Doom Metal procedente de Chile y formada entre septiembre de 2000 y julio de 2001 por Rodrigo Morris (guitarra), Marcelo Rodríguez (encargándose en los inicios sólo de los teclados, pero con el tiempo haciéndose cargo de las voces también), Rodrigo Gálvez (bajo), Alejandro Arce (batería) y Sergio Álvarez (guitarra).

Antes de que la discográfica finlandesa Firebox Records firmara con ellos para dos discos editaron una demo de cuatro temas en el 2002, siendo acogidas muy bien las dos ediciones de esta por diferentes medios de Metal extremo y vendida en países como U.S.A., Brasil, Irlanda, Rusia, España, Turquía...

El nombre de la banda no puede ser más acertado, ya que lo que comunican las partes de música más caóticas pueden ser comparadas a furibundas tormentas mar adentro o embestidas de olas contra un acantilado, con luz tenue, apagada, de tonos oscuros... aunque también hay pasajes de “calma chicha”, pero con ese regusto a melancolía. No sólo hallamos Doom Metal de calidad, introducen inteligentemente otras influencias, pero todo ello bajo el manto del Doom, ¿podemos llamarlo Doom Metal Melódico Progresivo o Doom Metal Atmosférico?, dejémonos de “etiquetitis” y digamos que han conseguido un disco compuesto por siete temas, en cerca de sesenta minutos, con el que disfrutamos cada vez más con las escuchas (especialmente con auriculares captando los diversos matices), transportándonos hacia otros lugares cargados de atmósferas.

Demencial es el comienzo del primer corte, “El otro...” (llevándose la palma con la duración más extensa, cerca de doce minutos), con el ritmo pesado y cargante, las teclas ambientales, y la voz gutural, susurrante, desgarradora y agónica de Marcelo rondando cerca de los primeros tres minutos de canción, pasando, casi sin enterarnos, al sosiego, sólo con música atmosférica y ambiental, y tras transcurrir unos minutos ser acompañada por una voz limpia y susurrante, volviendo luego a la voz insana con unos buenos melódicos punteos de guitarras, destacando también la buena labor a la batería (en los minutos finales) de Alejandro. A pesar de la duración del tema no se hace nada pesado.

La segunda pista, “To see Saturn fall”, suena seguida, casi sin pausa, intercalando trozos rabiosos con pasaje calmado, y parte instrumental demente. Son unos maestros a la hora de pasar de la desesperación a la calma sin brusquedades.

“Storm” y “Recklessness”, son composiciones que aparecieron en su demo. La primera (rozando los once minutos) comienza con ruidos, uniéndose a música relajada y el golpeo de la batería asemejándose a una tormenta, para ir progresando el tema en intensidad, la voz del teclista nos sigue estremeciendo, volviendo a aparecer un intermedio instrumental relajado con piano y voz susurrante después. En la segunda todos los músicos siguen rayando a un gran nivel (como en toda la obra), diría que esta gente ha trabajado con sus instrumentos muchísimo tiempo.

“Self portrait no 1” es una pieza sólo de piano, preciosa y relajante. Paz que es rota cuando suena “Be welcome oh hideous Hell”, donde vuelve a destacar el buen baterista que es Alejandro Arce.

La séptima y última pista es “Onírica”, trayéndonos de nuevo la calma para sumergirnos en sueños tranquilos, aunque con una parte un poco inquieta.

El disco fue grabado, mezclado y masterizado, en diferentes sesiones entre los meses de marzo y octubre de 2003 en los PigPower Studios (Santiago de Chile), por Raphaël França (Poema Arcanus – Iconoclast) y Carolina Desbordes. Corriendo la producción (limpia, clara, y potente, ¡enhorabuena!) por cuenta de la casa (Marcelo Rodríguez y Rodrigo Gálvez), además de Raphaël França.

La gran distancia que nos separa de Sudamérica es la mayor traba, porque con grupos como éste, ¿a qué esperamos para estar más en contacto con lo que se cuece allá?

Web MARDEGRISES - Discográfica FIREBOX

Starbreaker

 

LOS MARAÑONES “El Mundo al revés” (2004)

No son unos recién llegados, ni mucho menos. “El mundo al revés” supone nada menos que el séptimo disco de su carrera, algo de lo cual pocos grupos pueden presumir.

He de decir, sin embargo, que este disco me ha dejado un poco frío. Practican un pop-rock prehistórico con aires beat y hasta hippies, lo cual no tiene por qué ser malo a priori, pero que no termina de engancharme. Tienen ese aire retro de ritmos tranquilos y con un Hammond que nos trasporta a la época primigenia del rock.

El disco es variado, dentro de los parámetros mencionados. Se mueve entre temas más rockerillos (sin exagerar) como la propia “El mundo al revés”, “Atrapado” y su guitarra chapoteando al más puro estilo Keith Richards o “Soy minero” con un estilo guitarrero inspirado en Neil Young. El resto, melodías pre-poperas blanditas y unas letras que intentan darle un valor añadido al disco, pero que a veces le hunden aún más: “Quiero vivir en Japón con una novia japonesa que me diga sayonara y me haga cosas feas” ("Japón") o “Empiezo a estar de ti hasta los huesos” ("No me llames"). Yo hubiera terminado la frase con otra palabra.

Aún así, el disco tiene sus alicientes. El empleo de sección de viento es curiosa y le da más colorido y originalidad a los temas, como en las tranquilas “Estás sola” y “El sonido del silencio” o la breve “Lo diré”.

Si me tuviera que quedar con un tema, sería definitivamente con “Esquizofrenia”, la mejor del disco, de largo. Preciosa introducción al piano, tras el que entran la guitarra y el bajo en una composición con mucho gusto y que combina una melodía sencilla y asequible (quizás demasiado) con unas guitarras “stonianas” y una de las mejores letras del disco.

¿Es suficiente? Pues depende para quien. Yo he echado en falta algo más de movimiento, unas melodías vocales menos melosas y, en definitiva, algo más de rock and roll.

Para gustos, los colores.

Shan Tee

 

MARILYN MANSON "HolyWood (In The Shadow Of The Valley Of Death)" (2000)

A la hora de enfrentarme a una crítica de Marilyn Manson como ésta puedo declarar toda mi objetividad en relación a este sujeto. No considero a Manson un icono del metal de los noventa y sigo sin entender, artísticamente hablando, la fama que cosechó su "Antichrist superstar" (porque con los shows demostró mucha sapiencia de cómo llamar la atención y llegar al estrellato utilizando unos números provocadores). Tampoco soy de los que le resta mérito por convertir aquella autodestrucción en actuaciones que ahora se han mecanizado las provocaciones de antaño y son representadas automáticamente, cosa lógica por otra parte. Por lo tanto, ahora que las opiniones se dividen entre aquellos que piensan que esto es una competición para premiar al personaje que más al límite lleve el lema "sexo, drogas y rock´n´roll" y más actitud de rock star mantenga o aquellos otros que se cierran en banda bajo el pretexto de que es un "falso" del metal o un oportunista en busca de portadas, es cuando considero que Marilyn Manson tienen mayor credibilidad y que en lo estrictamente musical han encontrado su propia referencia.

Absorbiendo lo mejor de todo su material, "Holy wood" combina potencia y accesibilidad con unos textos antireligiosos sangrantes y directos que harán las "delicias" de los grupos conservadores católicos de su querida patria. Este trabajo, concebido como el comienzo inverso de la trilogía que cierran "Mechanical animals" y "Antichrist superstar", ofrece todas las facetas del Manson más heterogéneo. El segundo single editado, "The fight song", podría ser la versión metálica de "Song II" de Blur y "The death song" parece sacada de "Version 2.0" de Garbage. "Disposable teens" comienza de forma idéntica a "The beautiful people", pero después recuerda a "Rock is dead" de "Mechanical animals", aunque mejorada. Temás más relajados y ambientales como "In the shadow of the valley of death" o "Lam ob God" brillan con luz propia, mientras "The love song" y "Burning flag" contienen la rabia de un "Irresponsible hate anthem". En la recta final, y tras casi una hora de álbum, todavía se descuelgan con dos de las piezas más interesantes, "Coma black" y "Valentine´s day". El epílogo formado por "The fall of Adam", "King Kill 33" y "Count to 6 and die" sirve de punto y final a los cerca de 70 minutos de duración de "Holy wood".

Frente a la ola de bandas del llamado nu metal que se espera arrasen el panorama en breve, Marilyn Manson no pueden ser encasillados dentro del mismo saco porque, por mucho que hayan colaborado con Slipknot en las remezclas de "The fight song" y traten de vincularse a la nueva generación, afortunadamente tienen mucho más que ofrecer que simple tralla incontrolada.

J. A. Puerta

 

MARILYN MANSON "The Golden Age of Grotesque" (2003)

Marilyn Manson tiene la suerte de estar posicionado en un lugar privilegiado: el que le separa del resto de formaciones. Puedes tratar de encasillar su música, pero lo cierto es que no puede incluirse en ningún saco. Aún oscilando del metal violento al pop glamuroso, tanto en lo artístico como en lo musical ha sabido tocar la fibra de medios y fans para ganarse el respeto y el repudio a partes iguales, factor que ha aprovechado para alcanzar la ansiada fama.

Con el tiempo lo artístico se ha convertido en teatral. La espontaneidad quedó atrás, cuando había que quemar los escenarios para darse a conocer. Todo depende del papel que encarne, dice él.

Y de lo musical, ¿qué queda? Por fortuna, todavía queda algo. Twiggy Ramírez ya no forma parte del grupo y con su ausencia se acentúa más que nunca la sensación de líder con músicos de comparsa. El guitarrista John 5 y el bajista Tim Skold (que se estrena en este trabajo) firman un alto porcentaje del disco junto a Manson, pero basta con ver la foto de la contraportada para darse cuenta de quien lleva las riendas.

El álbum es irregular y, como es hábito, la inclusión de un buen puñado de pistas (esta vez dieciséis) acarrea de todo: excelente, bueno, regular y malo. Como en el colegio.

El comienzo es fulgurante. "This is the new shit" es la mejor pieza que han grabado en años: agresividad en estado natural que contagia resignación, frustración y violencia gratuita. "Use your fist and not your mouth" y "The bright young things" siguen su estela y conforman los platos fuertes del álbum.

"Vodevil" y "Spade" son la evolución lógica de "Holy Wood". La primera combina lo accesible y lo cañero en armonía y la segunda es el contrapunto de sensiblería que tan bien supieron manejar con "Lamb of god", "In the shadow of the valley of death" y "Coma black".

"mOBSCENE" y "(s)AINT" son los singles predecibles que han venido ofreciendo desde "Mechanical animals": hechos para sonar en radio hasta la saciedad y demasiado obvios. Por cierto, en el primero tendrás que morderte la lengua para no cantar junto a los niños aquello de 'be aggressive, B-E aggressive, B-E A-G-G-R-E-S-I-V-E'. Por su parte, la buena versión de "Tainted love" no esconde la descarada intención de repetir la jugada de "Sweet dreams (Are made of this)". A pesar de todo, pasa sin pena ni gloria y no logrará sustituir la original de Soft Cell que sonaba en nuestros ochenta de infancia.

Si piezas como "The death song" , "President dead" o "Burning flag" te parecieron mediocres (lo cual no comparto en absoluto), "Ka-boom ka-boom", "Para-noir", "Better of two evils" (con base bailable sin llegar a la caña de Prodigy) o "Slutgarden" pueden sacarte de quicio: no porque sean malas, sino por la impresión que dan de prefabricadas. Es como si le hubieran robado el alma y la sangre. ¿Superficiales sería el adjetivo? Demasiado objetivo para hablar de música, pero es la idea.

La decadencia cabaretera de "The Golden Age of Grotesque" y "Doll-dagga buzz-buzz ziggety-zag" denota imaginación e ilustra el motivo del álbum a la perfección, pero particularmente me parecen soporíferas. En directo acabaron conmigo (y no de placer precisamente).

En resumen, el nuevo álbum sitúa a Marilyn Manson en un nivel claramente inferior al de la trilogía de discos "Antichrist superstar", "Mechanical animals" y "Holy Wood". No tiene ni la intensidad, ni la riqueza ni la madurez de cada uno de ellos y, lo que es peor, despide frialdad por los cuatro costados. Es el sino de Manson: quiso ser una estrella del rock y lo consiguió. Sin embargo, el sistema manipulador sobre el que tanto ironiza ha pasado de ser el objetivo de su mensaje al medio con el que lograr su fin.

J. A. Puerta

 

MASK “Pride” (2003)

Para comprender este disco debemos retraernos a mediados de los '80. En esa época nos encontramos un incipiente movimiento gótico en España. Era la época en que empezaron a pegar grupos como The Cure, Sisters of Mercy, Fields of the Nephilim, Siouxsie ant the Banshees, Bauhaus y Meter Murphy, The Cult, y los ejemplos patrios como los primeros Alaska y los Pegamoides, Parálisis Permanente, Los Iluminados, Niños del Brasil, Las Novias, etc. Grupos estos (los españoles) que acabaron demasiado anclados en la denominada “movida madrileña” de aquella época, reorientados al pop más insoportable (¿a que sí, Olvido?) o a la espera del empujón.

En esta misma época, y lejos de la vorágine que era Madrid, a nivel underground destacaba una banda llamada “The Mask”, grupo formado por Alex Brujas (voz, guitarra y compositor) que a fuerza de tesón, maquetas y patearse carretera y manta consiguieron hacerse un nombre dentro de aquella escena original siniestra en España, aun sin llegar a grabar nunca un disco oficial. En esas fechas, si un grupo no se instalaba en Madrid, difícil tenia el acceso a un contrato discográfico, y como del aire no se puede vivir de momento, The Mask acaban pasando a mejor vida.

La vida sigue, Alex acaba en Madrid como muchos otros para ganarnos la vida, y con el tiempo se gesta un nuevo grupo al que se bautiza como Stereoskop, evolución lógica desde el sonido de The Mask, los cuales cada vez fueron interesándose más en los sonidos electrónicos. Stereoskop goza ahora mismo de una sólida reputación en los ambientes de música electro-dark y cuentan con dos CDs a sus espaldas con unas ventas de alrededor de 15.000 copias de ambos discos.

Ocurre también que Alex, aun contento con la música que ahora hace, no olvida sus raíces mas oscuras, su afición a las guitarras distorsionadas, ni tampoco todo el bagaje musical de aquellos años y decide resucitar o, mejor dicho, hacer un homenaje a su anterior banda, The Mask, ofreciéndonos un excelente disco de rock gótico llamado “Pride”.

Como primera nota curiosa, Alex se multiplica por 100 y en este disco se hace cargo del 95% de las composiciones, de todos los instrumentos, voz y producción. Ahí es nada.

Desde que tuve noticia de la gestación de este disco, estaba bastante excitado y cuando finalmente pude escuchar el producto final, comprobé que mis expectativas se habían quedado cortas.

“Pride” nos ofrece 10 temas sin desperdicio del más puro y contundente rock gótico que haya escuchado nunca en un grupo / artista español.

Mi primera impresión al escucharlo fue que Fields of the Nephilim se habían juntado con Nick Cave y habían empezado a hacer buena música de nuevo en vez de vivir de las rentas.

Empieza el disco con “Paradise”, que además es el primer single del disco. Tema que despista un poco, pues aun rebosando calidad, esta demasiado marcado por la electrónica. Pero las dudas se disipan rápido al pasar al segundo corte, “Be back”, toda una declaración de principios: canción que capta la esencia The Cult de la época de "Love", con sonido del 2003 a la perfección. Después nos encontramos con los que son a mi juicio las dos joyas de la corona de este disco: “Creep” y “Scream”. Totalmente contundente (más de un denominado heavy tendría que aprender de aquí lo que es la caña con elegancia) la primera y un medio tiempo compartiendo instrumentos eléctricos con una sección de cuerda el segundo completamente emocionante.

Con estos cuatro temas se puede pensar que la labor está cumplida, pero después la cosa sigue. Temazos como "News Agent", "Still" o "Kill the Day" son autenticas pasadas. Como he dicho antes, no tiene desperdicio.

¿Cómo definir este disco? Contundente, dulce, buen gusto, oscuro, música de los 80 adaptada a la perfección al nuevo siglo. Realmente hacía mucho, mucho tiempo que un disco patrio no me provocaba estas sensaciones. Sin ser exagerado, puedo decir que si este disco recibe un mínimo de interés y de apoyo puede ser uno de los discos del año.

De momento (y aunque no sea mucho decir), los medios “oficiales” del rock y del metal es España se han interesado bastante en el proyecto, con lo que probablemente pronto aparezca en las revistas del sector. Una vez más nos habremos adelantado a los juntaletras oficiales en descubrir un excelente proyecto.

Alex, ¡un 10!

Viper

 

MASTERPLAN “Masterplan” (2003)

Siempre he sido de la opinión que un álbum debut muestra la cara más pura de un grupo, todavía ajenos a todo tipo de presiones, ya sean externas (público) o internas (sello discográfico). Es más, con un primer disco hay poco que perder (salvo los gastos de producción y el tiempo y el esfuerzo empleados, claro está) y mucho que ganar (si funciona puedes emprender carrera, si no siempre queda eso de ‘era un proyecto’ sin más).

Reconozco que cada vez soy más reacio a invertir mi tiempo y mi dinero en productos ‘powerinos’, sobre todo porque el creciente perfeccionismo de las producciones y los patrones del género de por sí dotan a la música de tal sobriedad (por no decir frialdad) que echan para atrás de entrada. En este sentido, la aportación de mr. Andy Sneap, padre de una auténtica renovación en los sonidos más guturales del género (Testament, Machine Head y un largo etcétera), es un aliciente muy a tener en cuenta, ya que el contraste entre las melodías desmenuzadas por la banda y la contundencia de los trabajos supervisados por el citado productor da lugar a un resultado como mínimo interesante. Si a esto le añadimos una buena presentación (de vez en cuando se agradece una portada sin guerreros) y un segundo CD con material para el PC, la compra a priori parece amortizada.

Pero ciñéndonos a la música, que a fin de cuentas es lo que importa, una vez pinchas el plástico te das cuenta enseguida que estos amigachos no empezaron ayer en el mundillo de la música. Ahí tenemos como cabezas pensantes al señor Uli Kusch a los palos (Holy Moses, Gamma Ray, Helloween y demás forajidos) y maése Roland Grapow a las seis cuerdas, compañero de exilio de Uli de los germanos Helloween (con los que parece ser han partido peras y no de muy buenas maneras), los cuales tenían el chasis ya construido antes de formar la propia banda, que se completa con el Ark-ero Jorn Lande (excelente complemento, por cierto, han dado en el clavo), el ex Iron Savior Jan S. Eckert al bajo y el teclista Axel Mackenrott, que me imagino no tendrían nada mejor que hacer por el momento.

Lo cierto es que el disco en sí no aporta nada nuevo, pero la gracia estriba en que combina los elementos existentes y de sobra conocidos de tal forma que resulta atractivo (cosa que no todo el mundo parece entender). De hecho hay temas mediocres, escúchense “Sail On” (ese comienzo a lo “Where The Rain Grows” no evita un resultado final típico y tópico y facilón en cuanto a esquemas), “Into The Light” (un medio tiempo algo cansino por la excesiva repetición del estribillo) o “Crawling From Hell” (sube el clímax pero la temática en sí no ayuda precisamente –menos mal que son guiris-), e incluso me atrevería a decir que alguno sobrante como “Heroes”, demasiado ‘azucarao’ y manido (menos mal que Kiske declinó la oferta finalmente, otro caso Avantasia habría sido excesivo), si bien es cierto que la producción aporta mucho bien y dan el pego junto al resto.

Y preguntaréis, ¿qué resto? Pues por ejemplo la apertura inicial con “Spirit Never Die”, un tema power al uso pero con los breaks necesarios para no cansar y un Lande que con su voz desgarrada marca el contrapunto a las melodías calabazeras de turno (de ahí lo que decía de Kiske); el primer single extraído del trabajo, “Enlighten Me”, claro exponente de frescura y sabor añejo a la par (esos Faith No More, Uli); el pegadizo “King Hearted Light” (estribillos épicos también, gracias); “Crystal Night”, restando rapidez pero sumando intensidad (sobre todo en las guitarras), y con un baile central del doble bombo de Uli que tardarás en olvidar; o el propio “Soulburn”, con un tono barroco a lo Axel Rudi Pell y un chorus que, pese al sentimiento de deja-vu que produce, no puedes evitar la erección de tu vello; o para remate final del baile la sugerente “Bleeding Eyes”, que me recuerda en parte a los Rainbow del Riche ‘más negro’ de los últimos tiempos (enchufados, claro), así como la relajada “When Love Comes Close”, una balada rítmica muy atractiva con acústicas y algún solo de esos sostenidos que ya no se llevan y que tanto solían enervar (supongo que tantos años mamando de gente como Michael Schenker tiene sus consecuencias).

Pues eso, que sólo espero que en próximas entregas sepan estar como mínimo a la altura, que como decía al principio se tiene todo el tiempo del mundo y la mayor libertad para editar un primer disco, pero salvo en casos como el de Metallica y alguno más no es así por lo general. Ah, también espero que Weiki y Markus no los echen mucho de menos.

Bubba

 

MASTODON “Leviathan” (2004)

“Leviathan” es un gigantesco Moby Dick metálico, tortuoso, áspero, contundente y pesado como la propia ballena que se alimentaba de las obsesiones del capitán Ahab. No en vano es la obra de Herman Melville el eje central de este disco y nada mejor que la música de Mastodon para expresar y relatar la lucha entre el gigantesco cetáceo y la tripulación del Pequod capitaneada por el lisiado y maniático Ahab. Pero aquí no hay un Ismael que apacigüe nuestros sueños y ponga un poco de cordura y Mastodon, nunca una banda hizo tanto honor a su propio nombre, se retuercen con agresividad como lo haría el Leviatán de las profundidades jugándose la vida contra los arpones de los balleneros.

Metal pesado, proveniente del Thrash de hace 15 años, pero cargado y recargado de multitud de influencias entre las que se pueden percibir las elaboradas artes de unos Rush hipermetalizados hasta la desazón y la desesperanza de las bandas del Rock alternativo de los 90. Sí, has oído bien.. Desde luego no son fáciles de digerir y como la mayoría de las bandas de Relapse Records (The Dillinger Escape Plan, Neurosis o Nile), "Leviathan" necesita ser trabajado con calma debido a la complejidad de algunas partes y a los imprevistos y esquizofrénicos cambios de ritmo, que una ballena no se caza en dos minutos.

A lo largo de 10 temas, el Cachalote de Melville avanza impasible por el agitado océano sobre los riffs mastodónticos de Bill Kelliher, la fuerza y contundencia de la batería de Brann Dailor y la personalísima voz a cargo del bajista Troi Sanders y Brent Hinds (también guitarra). Piezas cortas, enérgicas y viscerales como la que abre el disco, “Blood And Thunder” (sangre y truenos) o “I Am Ahab” se combinan con otras donde hay una calma relativa, la calma que precede a la tormenta y en las que la vehemencia y la brutalidad da paso a la melodía (relativa, que al fin y al cabo estamos hablando de mastondontes y ballenas) como en la inquietante “Naked Burn” sobresaliendo por encima de todas el final con los casi 14 minutos de “Hearts Alive” donde la banda se siente a sus anchas enter the caverns of the deep... (entrando en las cavernas de la profundidad) de su propio sonido y la final instrumental “Joseph Merrick” que cierra el disco de manera brillante. Curioso que un disco de un grupo llamado Mastodon dedicado a una ballena termina hablando, aunque sea musicalmente, sobre el hombre elefante más famoso de la historia. ¿He dicho curioso? Supongo que quise decir obvio, lógico si es que alguna vez esas palabras tienen sitio en el mundo de Mastodon.

"Leviathan" es un disco que me ha hecho (y continúa haciéndolo) disfrutar mucho. No sólo por la música, sino también por su temática (presentada con un artwork cojonudo digno de ambas obras, el disco y el propio libro) que demuestra que en el mundo de la música hay muchos caminos por explorar.

Pedro Salinas “Pears”

 

M-CLAN "Defectos personales" (2002)

No sé como empezar esta reseña, la verdad es que lo que me pide el cuerpo es darles un pescozón, aunque me cuesta mucho trabajo poner verde a un disco, aunque solamente sea por la cantidad de horas que hay detrás, o simplemente por acordarme de cómo se pasa. Pero es que esto es una tomadura de pelo hacia los que los hemos puesto en un pedestal desde hace años.

Podemos hacer dos cosas, comparar este disco con sus trabajos anteriores, o analizarlo independientemente del mundo mundial. Si tomo la primera opción es para tirarlo por la ventana, o como mal menor dejarlo apilado en el estante por los siglos de los siglos. Si se escucha como si no supiéramos de que grupo hablamos, puede que hasta se llevara algún buen adjetivo, así es que lo haré así.

Lo mejor que puedo decir de él es que el sonido es muy bueno, pero suenan a grupo de pop-rock haciendo pop-rock. Temas buenos los hay, los mejores “El general”, la stoniana “Defectos personales” y “Antihéroe”, que son a la vez las más rockeras del disco. El resto navega entre el pop descafeinado para listas principales y las baladas pseudointimistas de un Carlos Tarque cuya voz no se parece ni por el forro a lo que fue.

Contaron para la grabación del disco con Carlos Raya (ex-Sangre Azul) en las guitarras, siendo lo más decoroso de un disco mediocre, escandalosamente orientado hacia un público de más poder adquisitivo y cuyo parecido con el rock denso de los dos primeros discos es por puñetera casualidad.

El pack de lanzamiento trae un DVD con el videoclip de “Antihéroe”, un documental sobre cómo se hizo el disco y dos temas inéditos. Mucho más interesante que el disco en sí.

A mí me ha puesto de mala leche.

Salud.

Alvar de Flack

 

M-CLAN “Sopa fría” (2004)

¿Fría?, fría no, helada. Esto va de mal en peor. Ya lo dice Carlos Tarque en una entrevista publicada en el nº 133 de la revista Kerrang!, a una pregunta sobre los fans que les tildan de vendidos desde que sacaron el disco acústico, contesta: “Sí, pero hace tiempo que no nos preocupan porque hemos sido muy vapuleados por este sector, un sector que luego viene a vernos. Dicen que nos hemos vendido, pues claro, yo trabajo en un negocio que es la música, no soy cura ni monja. No tengo nada que esconder, queremos vender la música que hacemos. Nunca hemos hecho nada que no hayamos querido”.

Bien, pues ya está todo dicho. Yo entiendo perfectamente a quien tiene que llevar dinero a casa, y me parece perfecto que cada uno haga la música que le permita comer y además no se esconda. También entiendo que haya quien digiera peor las críticas, incluso entiendo que muchas críticas carezcan de fundamento y eso enfurezca al músico que las padece. Lo que creo que debe entender el grupo en general y Carlos Tarque en particular, es que él cobra por hacer esa música, y con ella también gana quien le pone bien, quien le entrevista, quien le promociona en programas de radio o TV, etc. pero, además de eso, también tiene que entender que quienes nos gastamos el dinero en su música tengamos, como mínimo, el derecho de opinar sobre ello, a ser posible con responsabilidad si además tenemos la oportunidad de publicarlo en algún medio, aunque sea modesto como este.

Dicho lo cual, y desde mi responsabilidad, digo también que este disco es una castaña. Técnicamente no tengo nada que reprocharle, pero como queda claro por las palabras de uno de sus creadores, es un producto concebido para llegar a la mayor cantidad de gente posible de forma camaleónica, chaquetera y por lo tanto poco honesta, por muy por delante que se vaya advirtiendo o intentando justificar.

Quien pueda abstraerse de todas estas cuestiones, cuando ponga tamaña ‘obra de arte’ va a encontrarse con música para el hilo musical de la consulta del dentista, sin desmerecer a los personajes que la frecuentan (el hilo musical digo, no el hilo dental). Evidentemente es música, pero insulsa, más apropiada para otro tipo de publicaciones o webzines que para los especializados en rock. ¿Qué hacen todavía entrevistándoles en esos medios?, y lo que es peor, ¿qué hacemos aquí hablando de ellos y dándoles publicidad gratuita? La última vez (aunque eso ya lo dije antes...).

Que os cundan mis diecitantos euros y los del resto de pardillos que han pagado por esto. En cuanto termine la reseña abro la ventana y va a parar al mismo sitio donde reposan los restos plastificados de otros que también se llevaron mis ahorros, por cierto, de curso LEGAL.

Alvar de Flack