Discos Pa-Pe

 

Pa-Pe


  PAGAN'S MIND Enigmatic: Calling (2005)
  PANDAEMONIUM Return To Reality (2005)
  PANZER The Strongest (2001)
  PÁNZER. Tributo Despertando al Innombrable (2004)
  PARADISE LOST Believe In Nothing (2001)
  PARADISE LOST Symbol Of Life (2002)
  PARADISE LOST At the BBC (2003)
  PARADISEND Fin del Paraíso (2004)
  PAUL DIANNO The Beast – Live (2000)
  PEARL JAM Live (2000)
  PEARL JAM Riot Act (2002)
  PEARL JAM Live at Benaroya Hall (2004)
  PEARL JAM Pearl Jam (2006)
  PERRO NEGRO Fuego (2001)
  PERSONA Persona (2003)

PAGAN’S MIND “Enigmatic : Calling” (2005)

Pagan’s Mind es una de esas pocas bandas que consiguen sorprenderte con cada nuevo paso que dan, y es que con este “Enigmatic : Calling”, tercer álbum de los noruegos, lo han hecho, han subido (de nuevo) otro escalón respecto a su anterior trabajo, es mejor en todos los aspectos. Siguiendo en la misma línea que los anteriores, es decir, practicando un, así lo etiquetan, Power Metal melódico-progresivo. ¿Y eso que diantres significa? No esperes respuesta, lo estoy preguntando yo. Si en algún tema hubiera sonado una flauta, se añadiría al final de la etiqueta “Folk” y ya está, así hasta la demencia absoluta.

En el verano del año 2000, Nils K. Rue (vocal), Thorstein Eugen Aaby (guitarra) y Stian Lindaas Kristoffersen (batería) militaban en una banda local llamada Silverspoon que rápidamente doblaría su formación con la incorporación de Jorn Viggo Lofstad (guitarra), Steinar Krokmo (bajo) y Ronny Tegner (teclado) para, unos meses después, de la mano de una modesta disquera noruega, Voices of Gonder, ponerle nuevo nombre a la banda y debutar con “Infinity Divine”, producido por nada menos que Ronny Le Tekro (TNT). Este primer trabajo aún recogiendo buenas críticas e incluso llamar la atención en determinados medios europeos, no gozó de una buena promoción, euros y demás etcéteras que todos conocemos, causa por la que, siendo un buen disco, no llegó donde debiera, contratiempo que solucionaría la firma con la casa alemana Limb Music donde siguen hoy en día y con la que parieron en el 2002 su excelente segundo disco, “Celestial Entrance” producido por Fredrik Nordström (Dream Evil). Ahora sí, con los medios disponibles, la banda pudo darse a conocer en gran parte de Europa con un disco que les hacía entrar en la liga de los “a tener en cuenta”. A finales del 2003 Aaby (abreviando que es gerundio) debe dejar forzosamente la banda por problemas de salud y, de momento, queda en el aire una posible sustitución o la vuelta a casa una vez superada la enfermedad. Durante 2003 y parte de 2004 tuvieron una subida de estatus importante gracias a sus potentes apariciones en festivales y conciertos, ganando un buen número de seguidores. Tanto es así que en 2004 deciden reeditar su primer disco incluyendo dos temas extra, una cojonuda versión del “At the Graves” de King Diamond y una nueva mezcla del tema “Embracing Fear”, cuarto corte del disco debut. Y tras un largo periodo de grabación, llega como agua de mayo, la nueva vuelta de rosca, “Enigmatic : Calling”, una vez más con la acertada mano de Nordström en la producción.

Este tercer disco hace sombra a su predecesor en varios aspectos, sobretodo gracias al alejamiento de las “demasiado” evidentes influencias que recogían sus anteriores discos apuntando directamente a Dream Theater, con numerosos guiños y “tributos” hacia estos. También se alejan un poco de la orgía de riffs veloces, aunque sigue habiéndolos, para dar paso a unas guitarras más pesadas y una base más melódica y accesible. “The Celestine prophecy”, el primer corte, es un estupendo aunque sesgado resumen de lo que nos deparan los siguientes diez tema(zo)s. Una mezcla de Heavy Metal, Prog, Thrash y Hard Rock que le confiere a la banda un sonido “propio” y original. Si a esto le sumas un guitarra virtuoso como es Lofstad (similar a Steve Vai) que tan pronto te endiña unos solos tan sentidos que te saltan las lágrimas, como te hace desnucarte vivo con sus infrenables y potentes riffs, prueba de ello, así al tun tún, la instrumental “Coming home”; si le sumas la fuerza, emotividad y las atmósferas que Tegner consigue producir al teclado en temas como “Celestial calling” o “Appearance”; si le sumas la tremenda voz de Nils K. Rue, llegando a notas imposibles y aportando gran parte de la personalidad de la banda con sus variados registros, tanto agudos como endemoniados, “Taken” por ejemplo, es quizás donde más uso hace de las virguerías vocales o el sentimiento que aporta a la melancólica “Search for live”; si le sumas todo esto y más, nos queda un discazo de once temas de corte progresivo, sin entrar en composiciones demasiado complicadas ni demasiado extensas, con innumerables virajes y cambios de melodía, abundante en cabalgatas de riffs y teclados y enormes solos de guitarra.

Un disco que tiene la virtud de llegar a degustadores de variados estilos, tanto los afines al mundo progresivo, como los más metaleros o los amantes del Hard Rock con iguales cotas de satisfacción. No creo que le sobre nada, incluso la temática del disco, al igual que en sus dos anteriores, es interesante, moviéndose en el terreno de la ciencia ficción y de las inquietudes existenciales de esta, nuestra humanidad. Un recomendable soplo de aire fresco.

Web oficial PAGAN'S MIND - Web Limb Music 

Didac Bello “Crucificado”

 

PANDAEMONIUM “Return To Reality” (2005)

Que el Power Metal está más sobado que la barra de cuarto que te pueden servir en tu panadería amiga, es un hecho. Por lo que conseguir destacar por encima de las legiones de bandas que tenemos haciendo lo mismo, es tremendamente difícil y, lamentablemente, no es el caso de Pandaemonium.

Estos cuatro italianos se confiesan grandes devoradores de pizza, jugadores de rol y de influencias tales como Helloween, Blind Guardian, Running Wild o Stratovarius entre otras. Los principios de la banda, allá por 1994, tomaban otros derroteros, llamándose Mad Faith y practicando un sonido thrashero y duro. El cambio de estilo comenzó al tiempo que ponían nuevo nombre a la criatura, centrándose en un sonido épico medieval, rodeado de hadas, elfos, magos y demás personajes de cuento. De la banda primigenia actualmente sólo queda Daniel Reda, cantante y fundador, que ha vivido numerosos movimientos en la formación durante estos once años en los que han cosechado cierto éxito a nivel underground, dada la teatralidad y puesta en escena de la banda que en un principio salían al escenario enmascarados, cada uno pasando por un personaje de cuento o de juego de rol. En el ’99 y tras dos demos, sale a la luz, de la mano de la casa Underground Symphony, su primer larga duración “…And the runes begin to pray” y seis años más tarde, después de pasar problemas de solvencia por parte del sello y cambiar de batería como el que cambia de calzoncillos, lo consiguen, la formación queda zanjada con Lorenzo Zirilli al bajo, el guitarra Steve Volta, Federico Ria en la batería y el ya veterano Daniel Reda poniendo la voz, y dan a luz a “Return to reality”.

Bajo la colorida y llamativa portada nos encontramos con el Power Metal de toda la vida, adornado y dotando de algo de personalidad a la banda, por agradables pasajes medievales y cánticos de la época. Así lo demuestra ya la introducción, llamada en un alarde de originalidad “Introduction”, que da paso a “Time of glory”, tema cuyo videoclip se incluye junto con el CD. Con este primer tema uno ya se puede hacer una idea bastante acertada de lo que es el resto del disco, tenemos a un Daniel, podríamos decir, excesivamente entusiasmado con su papel, luciendo falsete a saco y regalándonos unos gallos tremendos que ni Enrique Iglesias. El trabajo de guitarras es, aunque previsible, correcto, siendo en la mayoría de los cortes, veloces y punzantes, destacando la labor de Steve a cargo de la mayoría de los solos del álbum, incluida la instrumental “Flying over the clouds” interpretada enteramente por él y posiblemente lo más destacable del disco.

Daniel tiene gran potencial concentrado en sus cuerdas vocales, pero abusa mucho del falsete y acaba pareciendo que durante la grabación del disco le estuvieran pellizcando, con perdón, los huevos. Es la sensación que da en “Evil Star” o “Miracle” que, siendo buenos temas, se hacen tremendamente pesados gracias a la voz; si no fuera por el buen hacer de Steve y Zirilli seguramente se quedarían en nada. Los pasajes acústicos son quizás lo más agradable de escuchar, como el comienzo de “Fires in the sky” que pinta muy bien hasta que vuelven al doble bombo sin sentido y las cabalgadas guitarriles que no llegan a ninguna parte. Un ejemplo claro del sinsentido de que hablo es “Warrior lost in time” en el que los coros rozan la vergüenza ajena y cuya letra es digna de enmarcar en un cuarto infantil. Cerrando (por fin) el disco "Land of dreams", un cántico de sonidos acústicos medievales que viene la mar de bien como desengrasante de lo escuchado anteriormente.

He de reconocer que no soy bebedor de, ni me apasiona en absoluto, el mundo que envuelve el género, por lo que esta opinión está claramente influenciada por el gusto e incluso la posible tirria o manía que he cogido a este tipo de bandas. Y bueno, a Pandaemonium le ha tocado la china. Sobra decir que cada cual tiene su culo y tal…, de hecho, le puse el disco a un amigo en plan “mira que birria” y se quedó flipando, en el buen sentido, mirándome extrañado. Joder, es que no me gusta ni el nombre.

Web PANDAEMONIUM - Sello UNDERGROUND SYMPHONY 

Didac Bello “Crucificado”

 

PANZER "The Strongest" (2001)

Thrash metal desde Brasil. Este grupo, que en la actualidad está formado por Elcio Cruz (voz), André Pars (guitarra) y Edson Graceffo (batería), es bastante desconocido por aquí. Se formó en 1992 y editó su primer LP “Inside” en 1999 con buena crítica en general por los medios especializados en el estilo. Ahora es el propio grupo el que nos hace llegar este segundo y último hasta la fecha, grabado entre los meses de febrero y abril de 2001 y distribuido de forma muy de andar por casa.

Musicalmente tienen unas influencias clarísimas de Exodus, Metallica y Anthrax, con una forma de cantar muy a lo Pantera, pero con un tufillo en general a Black Sabbath que no ocultan en absoluto. La lírica gira en torno a conflictos internos y sacando a relucir la parte oscura de la mente, también muy del estilo del sonido de la Bay Area de San Francisco durante los años ’80. Digamos que se trata de una actualización de aquel thrash, extremando la propuesta sin llegar al sonido cafre.

A destacar lo homogéneo del disco, sin altibajos y de producción austera. Y si tuviera que quedarme con algún corte, el segundo, “Red days”, es el que más canta a las influencias antes citadas, pero con ‘grasia y salero’.

Para los amantes del thrash puro, aquí tenéis un filón.

Salud.

Alvar de Flack

 

TRIBUTO A PÁNZER “Despertando al Innombrable” (2004)

En esta avalancha de Tributos que estamos sufriendo / disfrutando (según los casos), ahora le ha llegado el turno a Pánzer, grupo madrileño que alcanzó un buen estatus en los ’80. Si bien nunca llegaron a la primera fila del Heavy Metal nacional, posición que únicamente disfrutaron Barón Rojo y, en menor medida, Obús, sí se puede decir que Pánzer estaban en ese “pelotón perseguidor”, junto a otros grupos como Santa, Ángeles del Infierno o Banzai, que les granjeó las simpatías de un buen número de seguidores.

En una fulgurante carrera que les llevó a editar 5 discos en 4 años (incluyendo un directo), gozaron de su particular momento de gloria, aunque el final de su carrera fue precipitado por la mala situación de Chapa Discos y las discrepancias internas, que habían hecho de los cambios de formación en el grupo una constante en su carrera.

Pero lo que ha quedado en el recuerdo de Pánzer, además de la posterior carrera radiofónica de Carlos Pina, es su fama de “gafes” que siempre les acompañó. No seré yo quien entre a juzgar este tipo de asuntos, a medio camino entre la superstición y la leyenda, pero es innegable que era un pensamiento muy común y que ha llegado hasta hoy.

De ahí el título del disco, “Despertando al Innombrable”, un disco-tributo en el que se ha contado con la participación de grupos desconocidos o semi-desconocidos que han interpretado a su manera algunas de las canciones más representativas de Pánzer. Cada uno echará de menos algún tema que se ha podido quedar fuera (yo echo de menos “Tú mismo”, uno de mis preferidos), pero las canciones que han sido incluidas satisfarán a los antiguos fans de la banda, así como servirán de guía a aquellos que no conozcan al grupo y tengan interés en descubrirlo.

Es de agradecer el esfuerzo de estos grupos, la mayor parte de ellos sin demasiada experiencia, por adaptar estas viejas canciones a su estilo personal. Evidentemente estas adaptaciones han sido más brillantes en algunos casos que otros, aunque de manera genérica han conseguido “rejuvenecer” estas composiciones, vistas ahora desde el punto de vista de músicos mucho más jóvenes, sin perder la frescura original.

Así, una de las baladas por excelencia del Heavy Metal nacional como es “Junto a ti” aparece ahora mucho más progresiva de la mano de Metrópolis VI o “Gloria al Rock and Roll” al cual Lándevir han adaptado con éxito a su estilo metálico-medieval con sus flautas y violines.

Otros temas brillantemente adaptados son “No hay quien nos pare” por Crisis de Fe, “Gedeón” por Sphinx, “Perro Viejo” por Evassion, “Fuego prohibido” (Vendaval) y la homónima “Pánzer” por Metal Mareny, quizás la que más me ha gustado de todo el disco.

Como curiosidad, tenemos la inclusión de un grupo argentino, Lörihen, interpretando “Volverás desertor”, lo que demuestra que el heavy metal español de los 80 llegó más lejos de lo que muchos puedan creer ahora.

No podemos dejar de destacar la participación de Ángelus Apátrida, grupo novel sin ninguna experiencia discográfica previa, que interpreta con acierto “Danza de la Muerte” gracias a haber ganado un concurso al efecto promovido en una página Web, y que ha contado con la colaboración del propio Carlos Pina cantando a dúo con Polako, cantante de los Apátrida.

Personalmente no soy muy amante de los discos-tributo, pero he de reconocer que éste me ha dejado con muy buen sabor de boca, tanto por rescatar del semi-olvido a una banda que mereció mucho más, como por ver con satisfacción como bandas noveles son capaces de hacer el ejercicio de madurez necesario para adaptar estas viejas canciones a su estilo personal sin perder su esencia original.

El tema “Número Negro”, interpretado por Tragedy, fue grabado pero no consiguió ser incluido en el CD por falta de espacio físico. Este tema puede ser descargado de forma gratuita en la web de la discográfica Red Dragon Records

Si quieres conocer algo más de la historia de Pánzer, no dejes de visitar su Web Oficial

Shan Tee

 

PARADISE LOST "Believe In Nothing" (2001)

Octavo trabajo en estudio de los de Halifax. Tal y como se puedo entrever en al adelanto del álbum que realizaron en el LA 2 de Londres en diciembre, la tónica general está marcada por un regreso al sonido de "One second". "Believe in nothing" contiene igualmente partes techno, o más bien influenciadas por este estilo, tomadas del anterior y polémico "Host" y nos devuelve las guitarras que tanto añorábamos los fans del quinteto, haciéndonos disfrutar de los punteos de Mackintosh y la base siempre sólida de Aedy. Incluso la estructura del disco es similar a la de "One second", comenzando con los platos fuertes para luego acabar con piezas tranquilas y sosegadas muy al uso del aquel sexto trabajo. "I am nothing" es el primer tema y no encuentro mejor manera de definirlo que recalcar su vocación de himno y de imprescindible a partir de ahora en los conciertos del grupo. Tiene la melodía tan característica de PL y el estribillo es sencillamente apoteósico. "Mouth" posee un punteo que se repite hasta la saciedad y que deja claro que Mackintosh ha vuelto por sus fueros. "Fader" comienza de una forma un tanto extraña, una especie de medio tiempo rockero, que luego va evolucionando hacia unas maneras más poppies muy interesantes y originales. "Look at me now" tiene un riff pegadizo que desemboca en un estribillo sencillo y que recuerda a otras canciones como "Blood of another". "Something real" es también otro clásico potencial , parece sacada de "Host" pero incorporando una base guitarrera magnífica y donde la voz de Holmes se ve menos retocada y más fiel a como suena en directo. La novedad viene de la mano de "Divided", la cual incluye unos detalles orquestales que no desentonan con los que aparecen en el último "Selma songs" de Björk. El ritmo de "Sell it to the world", un autoplagio de los temas de "Icon", es un guiño a aquella obra maestra aunque, todo sea dicho, sin llegar a aquellas cotas de calidad. A partir de ahí y hasta "World pretending", que cierra este "Believe in nothing", la banda se relaja completamente y ofrece su faceta más tranquila, finalizando el disco con temas que, si bien bajan el listón general respecto al resto del trabajo, no desentonan y son buenos.

Como afirmaba Nick Holmes, quizá la evolución realizada en "Host" fue demasiado radical y habían perdido algo el norte como banda de rock. "Believe in nothing" es en cierta manera la vuelta de PL a la arena metálica y a los mejores momentos del grupo pues éste es uno de esos álbumes que con cada nueva escucha te convence y agrada más. Y es que lo que viene a confirmar esta octava entrega es que PL siguen siendo reyes en su estilo.

J. Alfonso Puerta

 

PARADISE LOST "Symbol Of Life" (2002)

"Symbol of life" es ya el noveno larga duración de los británicos Paradise Lost. Instalados en la cómoda posición que les confieren la indiferencia de la comunidad metálica (la cual trató a la banda como un artilugio de usar y tirar en "Draconian times"), el olvido ya lejano de los deathsters y la inadaptación al círculo comercial, el quinteto concentra su éxito presente en tierras europeas y, más concretamente, germanas, donde han aprendido a apreciar la evolución constante ligada a cada nuevo disco. Así, no es de extrañar que el trabajo se haya colocado en el puesto 16 de las listas de ventas teutonas nada más salir a la venta, que la primera visita promocional haya sido en dicho territorio o que sean cabecera de portadas en diversas revistas del viejo continente.

Desde el primer instante en el que hacen acto de aparición las guitarras de Mackintosh y Aedy, queda claro que este plástico es otra ruptura con el pasado de los británicos. Los punteos de Greg, avanzadilla para el resto de instrumentos antaño, se han eliminado otorgando la carga principal a unas rítmicas que jamás sonaron con tal contundencia. A "Isolate" y "Perfect mask" me remito, presididas por una cadencia militar a lo Ramsteim y un ligero aire Rob Zombie la segunda que en las escuchas de tanteo puede provocar confusión, pero que son el contrapunto de equilibrio del disco. A falta de aquellos recorridos de Greg por los trastes bajos de su eléctrica, los teclados definen la melodía de un modo sutil cuyo rol es discreto pero esencial. Tanto es así que "Pray nightfall" y "Mystify" cautivan tan pronto se deslizan dentro de las entrañas. Eso sí, aquí nadie se salva de la electrónica y las bases preprogramadas de batería que aderezan el esqueleto de las canciones.

"Erased", aparte de sencillo previsible estilo "Say just words", es una pieza bien manejada, de mucha fluidez y pegada. La voz femenina del estribillo secunda de forma un tanto mecánica a Holmes, pero sin ella no existiría la magia que envuelve su melodía. "Nocelebration" y "Symbol of life" toman las riendas del trabajo iniciado en "Believe in nothing": composiciones tales como "Fader" "Illumination" o "Divided", que entremezclan tintes góticos con otros puramente orquestales y alguna pincelada popera perdida, no cayeron en saco roto. En este caso aportan el granito de arena poético que faltaba para caer rendidos ante el hechizo.

En "Primal" asoma el fantasma heavy-doom de "Icon", siempre con la progresión añadida que establece la distancia temporal: bases pregrabadas en las estrofas y algún destello rítmico recordando a Dino Cazares. Y si en los tiempos de "Shades of God" a "Draconian times" el timbre de Holmes retenía en más de una ocasión la garra de James Hetfield, "Two worlds" (donde Devin Townsend se ha colado en los coros) y "Self-obssesed" son testigos de que esa influencia perdura con igual o mayor intensidad. La segunda perseverará en el tiempo y es la excepción a la regla: desborda con un optimismo difícilmente recordado en la carrera de la banda y encierra algún apunte a los Almighty más potentes.

Ahora que hago referencia a salidas de tono llamativas (positivas, por supuesto), "Channel for the pain" quizá sea la más significativa. Nada más dar comienzo, pienso que me han colado "Out of hand" de Entombed. De pronto, para en seco y regresa a una parte corta más propia de Paradise Lost. No durará mucho, puesto que Lee Morris irrumpe con un ritmo atropellado y Holmes hace una intentona de cantar a lo L.G. Petrov con poco empeño (¿habrá olvidado los gruñidos guturales?). Chocante, ¿verdad?

Hay que sumar dos bonus-tracks al contenido del compacto. Uno es "Xavier", una versión de Dead Can Dance que saca a relucir toda la atmósfera "Host", con un mayor predominio de las guitarras en pasajes puntuales. Quizá gracias a ésta se descubra de una vez que las influencias que inspiraron aquel disco eran consistentes y que PL se desenvuelven perfectamente en esas lindes. La segunda, "Small town boy" también es "robada", esta vez de los archivos de Bronski Beat y contagia la misma vitalidad de "Walk away" de Sisters of Mercy, también grabada como cara-b de "The last time".

En la parte compositiva no se ha producido ningún cambio: Mackintosh es absoluto responsable de la música que encierran los once cortes y Holmes pone los textos ambiguos que tanto gustan sus seguidores de adaptar a sus propias vivencias. Quizá destaca por encima de lo habitual la voz de este último, desprovista del ahorro de trabajo que la solista le propiciaba antes. No hay guitarra que le arrope y, teniendo en cuenta su limitación como vocalista, está espléndido. Como nota curiosa, no se puede pasar por alto la lujosa presentación que posee el formato digipack, muy elaborada y ciertamente original.

Muy a mi pesar, la repercusión que el combo de Halifax tiene en España es prácticamente nula. El paraíso perdido está vetado a gente con prejuicios y, como es habitual de unos años en adelante, se ha convertido en culto para sus fieles. Pase lo que pase con este disco, ha quedado claro que ha sido todo un acierto el nuevo camino que han emprendido hacia un sonido visiblemente endurecido y enriquecido con la experiencia adquirida en los tres trabajos anteriores. El aspecto que más cabe resaltar es que la totalidad de los temas de "Symbol of life" poseen una calidad envidiable y que no hay ni un segundo de relleno. Con este álbum, Holmes y Mackintosh le van a cerrar la boca a más de uno.

J. Alfonso Puerta

 

PARADISE LOST “At the BBC” (2003)

"Sólo para fans acérrimos". Esto es lo que debería rezar algún prospecto en la caja del compacto, y no porque el contenido que esconde sea de escaso valor precisamente. Justo por todo lo contrario: "At the BBC" está hecho a medida para disfrute de aquellos que conocieron de primera mano el directo de Paradise Lost en la época a la que retrocede o de quien en su momento recurría al vídeo de "Harmony breaks" con una asiduidad obsesiva.

El trabajo reúne tres sesiones:

Dos de ellas corresponden a apariciones en el programa "Friday Rock Show". La primera está fechada en 1992 y contiene cuatro pistas. "Pity the sadness", "Mortals watch the day" y "As I die" aparecerán más adelante con la audiencia presente, aunque aquí muestran toda la intensidad que caracteriza este periodo. "The word made flesh" pone la nota anecdótica ya que no hay muchas opciones de escucharla en este formato.

La segunda da un salto en el tiempo hasta situarnos en 1995, año que da un vuelco a la trayectoria de Paradise Lost: "Draconian times" los saca definitivamente del anonimato, son invitados a tocar en el escenario principal de Donington (aunque a horas intempestivas y con un público inglés abandonándolos a la suerte de unos cientos de incondicionales), viajan por medio mundo para promocionar el álbum y encabezan una fecha del Dynamo, entre otras cosas. Mackintosk saca brillo a sus famosos punteos, que alcanzan su máxima expresión en este álbum. Cuatro piezas dan fe de esta condición. En vez de optar por la vía directa con "The last time" o "Forever failure", las afortunadas son "Shadowkings", "Once solemn" y "Yearn for change". La banda evoluciona hacia unos parámetros melódicos más pulidos y menos duros, lo que no resta emotividad cuando es el turno de "Sweetness", extraída del EP "Seals the sense".

Y así llegamos a la joya de la corona: el show del Royal Court de Liverpool, o el tour de "Icon" en su punto álgido. Es indescriptible lo que se siente cuando uno se enfrenta a un repertorio formado por "Embers fire", "Remembrance", "Gothic", "Mortals watch the day", "Widow", "Eternal", "Joys of the emptiness", "As I die", "True belief" y "Pity the sadness". No sólo son las imágenes de un quinteto entregado en permanente clímax, también lo son la expresión de sobriedad y una robustez duplicada respecto a las versiones de estudio. Nick Holmes gruñe como ahora no sabe (ha suavizado y mejorado en muchos aspectos, pero no transmite esa potencia) y clava cada tema.

Pinta bonito todo lo que estoy contando, pero a modo objetivo tiene unos handicaps ponderables para el comprador ajeno o no lo bastante identificado con los de Halifax. Por un lado, el fenomenal trabajo de documentación que ha efectuado la BBC (muy coherente y representativo de una era determinada en la carrera de la banda) se apea en la música, puesto que aparte de los créditos y unos apuntes precisos de Malcolm Done, no hay textos ni fotos acordes. Por otro, estas grabaciones desnudan el alma de un grupo que cuando editó "Shades of God" y "Icon" retenía mucho de sus comienzos doom / death en lo que concierne a sonido y ejecución, de manera que lo que a un fanático hasta la médula le puede parecer sobrecogedor y melancólico, a otro se le antojará rudimentario y alejado de la sofisticación que les rodea actualmente.

Insisto, por si no ha quedado bien claro: "Sólo para fans acérrimos".

J. Alfonso Puerta

 

PARADISEND "Fin del Paraíso" (2004)

Los jienenses con su última maqueta “Heather show” (2003) me sorprendieron muy gratamente y les auguraba un buen futuro si seguían en su línea musical y se esforzaban en el local de ensayo.

El año pasado daban un paso hacia delante poniendo en circulación “Fin del paraíso”. Aunque en algunos sitios lo consideran como maqueta para mí es un disco, ya que consta de nueve temas y está editado por Rockanbole Producciones. Phran (teclados y secuencias), Txan (batería), Ramón (bajo), Jesús (voz y coros) y Joey (guitarra y teclados) lo registraron en dos tandas (junio de 2003 y marzo de 2004) en los mismos estudios (Alis Record) donde grabaron la maqueta comentada.

Continúan con su elegante y exquisito Heavy/Hard Rock melódico, pero el disco en general no me ha dejado del todo satisfecho. Después de la intro-instrumental de teclas (dedicada a dos personas y en general a aquella gente que se ha quedado sin alguien especial) “Rumbo al paraíso (Demasiado pronto)”, donde una vez más destaca, como en todo el disco, el excelente toque de Phran; y de “Quaosar”, uno de los mejores temas, y el más potente y heavy de la grabación (casi en la misma línea está “Angélica”). Las demás composiciones (“Sensación”, “Siénteme”, “Cuerpo por desnudar”, “A años luz… de ti”…), ¡ojo, que son buenas!, siguen un mismo patrón, no llegando a baladas, pero a veces casi, muy melódicas y en ocasiones, para mi gusto, demasiado melosas, echando en falta en más de una ocasión algo más de potencia, energía y más presencia de las seis cuerdas, y es que cuando Joey se hace notar los temas ganan más garra. La voz del joven Jesús (atención a él con su personal y buena voz, aunque debe seguir trabajándola para sacarle mayor partido) es arropada en coros por él mismo en "Siénteme" y "A años luz... de ti", y de Pachi Delgado en el tema-título, y esos apoyos vocales me recuerdan a los añorados, por muchos/as, Sangre Azul. Puede que tampoco le haga un favor extender la duración de los temas (los más “cortos” más de cinco minutos) y la plana producción. Otro defecto que encuentro son las letras, que se basan en mujeres, amores, desamores… y está bien que se hable de esos temas, pero quizás, además de estar más que oídos, se requiera algo más de imaginación a la hora de afrontar esa temática. “Pura seducción” nos la presentan como corte extra y rompe un poco con lo escuchado anteriormente, combinando perfectamente la música de la banda con melodía de teclas con aire tecno.

Ratifico que el grupo merece ser tenido en cuenta y el disco está más que bien, pero pienso que pueden dar mucho más de sí. Si siguen trabajando y esforzándose deberían conseguir algo importante. Ya va siendo hora de que empiecen a tocar fuera de su provincia (el próximo concierto en Málaga, ¡bien!) para darse a conocer más. Quizás les vendría bien estar en contacto con bandas nacionales, más o menos, de su misma línea (Nexx, Eden Lost, 91 Suite, Skyline…) e intercambiar conciertos a lo largo de nuestra geografía.

Si echas de menos a Sangre Azul y grupos parecidos Paradisend son más que dignos sucesores de reconocidas formaciones de Heavy/Hard melódico de nuestro país. No creo que exagere.

Web PARADISEND

Starbreaker

 

PAUL DI ANNO “The Beast – Live” (2000)

He leído muchas críticas acerca de este disco: que si está acabado, que no tiene derecho a sacarlo y estupideces de ese tipo. Me hace mucha gracia oír que si Halford toca muchos temas de Judas en directo es porque quiere volver a Judas y tiene todo el derecho del mundo a tocarlos. En cambio, si Paul hace lo propio con los viejos temas de la Doncella, resulta que no tiene originalidad, que está acabado y no tiene ideas propias. ¿Acaso Ozzy estaba en su derecho de sacar "Speak of The Devil"? Yo, al igual que en este caso, opino que sí. Además, la mayoría de las canciones que toca se han ido cayendo del repertorio de Maiden con el paso del tiempo. Lo único que no me gusta del disco es el sonido demasiado “cristalino”, por llamarlo de alguna manera. Quizá con un sonido algo más “guarro” hubiese quedado “bordao”. La banda que lleva no lo hace nada mal. Obviamente, no son Mr. Burr, Stratton, Harris, Murray ni Adrian (en las de "Killers"), pero los chicos lo bordan y, ¿qué decir de Paul?

Los que le habéis perdido la pista, decir que canta como nunca. Ha ganado mucho en técnica con el paso del tiempo y te suelta unos agudos increíbles. Escuchando "Remember Tomorrow", el agudo de la parte intermedia de "Wrathchild" (que Bruce nunca ha sabido imitar) y los gritos de "Killers" te darás cuenta de lo que digo. Lo que no me acaba de convencer son las voces guturales, pero como tampoco abusa de ellas lo pasaremos por alto. Ya digo, volver a escuchar en directo los temas mencionados, "Prowler", "Murders in the Rue Morgue", "Running Free", "Phantom Of The Opera" (magistral) y "Iron Maiden" con la voz que les dio vida es toda una pasada. Además, como tema curioso, nos encontramos "Woman In Uniform", que Maiden nunca ha tocado en directo; por cierto, tema que no era de ellos. Así pues, yo dejaría de un lado los prejuicios mal creados por los “expertos” críticos del Metal y, si lo que te apetece es escuchar los viejos temas de Maiden, no dudaría ni un instante en pillar el CD ya que Maiden no sacó un directo en condiciones en esa época ("Maiden Japan" se quedaba muy corto). Lo ha hecho Mr. Di Anno unos años más tarde. Para cerrar el CD tenía que haber tocado "Futureal" (es por joder).

Agustín Galiana "Aguskill"

 

PEARL JAM "Live" (2000)

En una iniciativa absolutamente pionera en el mundo del rock, Pearl Jam han editado todos y cada uno de los conciertos que ofrecieron en su último tour europeo, justo antes de la tragedia de Roskylde. Y no queda ahí la cosa, puesto que parece que van a hacer lo propio con el tramo americano de la gira y estamos hablando de más de 60 discos distintos en total, que no es moco de pavo. De ahí que, tal y como te podrás imaginar, lo que vas a encontrarte en cualquiera de estos álbumes es un show completo de estos ya por derecho propio clásicos del hard rock de los 90: sincero, con destellos improvisados de genialidad, pequeñas meteduras de pata, puro y fiel a lo que se pudo ver, sin manipulaciones ni retoques de estudio.

El que ha llegado a mis manos es el perteneciente a Barcelona. No difiere en exceso de lo ofrecido en el resto ya que el set list apenas varió en más de 3 ó 4 temas que los fueron alternando en cada fecha, pero sin cambios notables. Pearl Jam repasan su discografía al completo a lo largo de 25 canciones que en directo se convierten en himnos atemporales, no importa que los más recientes no lleguen al nivel de energía de los "Daughter", "Black", "Go", "Alive" o "Even flow", la gente disfruta de la misma manera con "Breakerfall", "Given to fly" o "Do the evolution" y oír como Eddie Vedder deja que "Betterman" sea interpretada por la voz de miles de gargantas entregadas al grupo es sencillamente estremecedor.

Los que tuvisteis la oportunidad de verlos tendréis el privilegio de poder recordar lo vivido en propia piel gracias a este regalo de la banda a sus fans porque, cabe hacer hincapié en ello, se agradece que a un precio de CD sencillo se pueda adquirir este material en vivo que en formato pirata hubiera costado cerca del doble y con una calidad de sonido inferior.

J. Alfonso Puerta

 

PEARL JAM "Riot Act" (2002)

Con siete discos a sus espaldas, Pearl Jam siguen en la brecha y sobreviven a una generación que poco a poco ha ido perdiendo a sus mayores exponentes. De los cuatro grandes (Soundgarden, Alice In Chains, Nirvana y ellos) han sido los únicos capaces de no sucumbir a los serios problemas de drogas de unos y de resistirse a la muerte natural de otros. Liderados por un frontman como Eddie Vedder, que dirige la nave con mano firme, han sabido distanciarse del conformismo del negocio musical con una rebeldía fuera de lo común: la doctrina anti-rockstar que en sus comienzos colisionaba de frente con lo establecido, la defensa del vinilo en forma de single, la negativa a promocionar el lanzamiento de alguno de sus álbumes o la denuncia contra el abuso monopolístico de Ticketmaster. La máxima del ir más allá con modestia todavía subyace en el interior del quinteto y la publicación del último tramo de la gira de "Binaural" al completo así lo prueba.

Puestos en preámbulos, regresemos a la actualidad. "Riot act" ha sido producido por Adam Kasper (que trabajó como ingeniero de sonido en "Vitalogy" e hizo las veces de productor para Foo Fighters, Soundgarden en "Down on the upside" o el último trabajo de QOTSA) y mezclado por Brendan O'Brien (cuyo currículo va ligado estrechamente a los de Seattle gracias a "Vs", "Vitalogy", "No code" y "Mirrorball" de Neil Young, amén de su labor de producción en "Superunknown", "Core" o "Evil empire").

A diferencia de los dos últimos trabajos, "Riot act" tiene como antesala a "Can't keep", un tema que progresa de las guitarras desenchufadas y el aire intimista que aporta la voz de Vedder a los punteos decorativos. Ante la ausencia de energía con la que comienza el disco, "Save you" devuelve ese "Breakerfall" que meta una pequeña chispa de electricidad en el cuerpo. El primer golpe de vista de "Love boat Captain" es engañoso. Un estribillo que por arte de magia saca de la chistera unos segundos de gloria intensa se abre paso ante la serenidad inicial, con el añadido de un Hammond por cortesía de Kenneth Gaspar: "Cause to the universe I don't mean a thing / And there's just one word I still believe / And it's love". Sobran las palabras.

Por si aún quedaban dudas acerca de lo exageradamente adulto que se ha hecho el rock de los de Seattle, "Cropduter" y "Ghost" no vienen más que a corroborar tal hecho. Uno siente al escuchar dos cortes así que "Ten" data de unas cuantas décadas atrás y que aquellas imágenes de Vedder lanzándose de las plataformas más altas del escenario pertenecen a una adolescencia ya lejana. El tono épico de "I am mine" constituye uno de los momentos emotivos del álbum. El sencillo de adelanto prueba inequívocamente que el grado de madurez adquirido por la banda no tiene límites: la sección de cuerda formada por Stone Gossard y Mike McCready evoca grandeza y las estrofas centrales se las adjudicaría a R.E.M. si Stipe hubiera ocupado el puesto al micrófono. Al igual que "Given to fly" y "Nothing as it seems", cumple el cometido de advertir del contenido del trabajo a grandes rasgos.

A unas acústicas más inspiradas de lo normal se van agregando paulatinamente los cautivadores susurros de Vedder y unos tenues golpes de baqueta. El transcurso de "Thumbing my way" convida a dejarse transportar hasta tocar un cielo menos distante que los de antaño. Confiados en el sosiego permanente, la base de "You are" reclama un lugar para la innovación con una percusión mecanizada que causa curiosidad. A pesar de esta novedad, lo más destacable del tema es un desarrollo casi jazzístico en mitad del mismo, puesto que en general despide frivolidad. De semejante síntoma sufre "Green disease", una canción que en otros tiempos hubiera sido una inyección de nervio con la dosis justa de punk bajo la dirección del bajo de Jeff Ament, pero que ahora se ahoga en una contención por parte del grupo incomprensible.

Algo más de luz arrojan "Get right" y "Help help", que parecen creativamente importadas del laboratorio de la antigua formación de Matt Cameron. De hecho, la primera de ellas ha sido escrita por él. Vedder se permite un discurso ácido con tono de vaquero tejano en "Bu$hleaguer", toda una crítica a la gestión del máximo mandatario de su país. Para sureño "1/2 Full", que evoca un paisaje desolado de desiertos, polvo y arena, gracias en gran parte al oficio con que McCready acomete la solista.

Los cánticos místicos de "Arc" chocan en medio de tanta prudencia. No más que una pausa acertada de minuto y pico para después dar por finalizada la sesión con "All or none". La nota predominante es de nuevo la mayoría de edad, esta vez escenificada con fondo de club bohemio a base de un piano discreto y unos arreglos compositivos exquisitos.

A estas alturas de la película, Pearl Jam se encuentran por encima del bien y del mal. Con los últimos trabajos se han labrado una respetabilidad que les ha servido para desprenderse del "sanbenito grungie" de su día y erigirse como una de las formaciones rockeras más representativas de los noventa. Sin embargo, esa actitud les ha hecho perder la garra que los alzó a tal posición. Hoy por hoy sus seguidores demandan de sus álbumes algo más que el perfeccionismo con el que Vedder supervisa cada grabación y que no recuerdan desde "Vitalogy". Crecer siempre es saludable, pero hacerlo a costa de renunciar a la chispa de la juventud puede ser un juego peligroso.

J. Alfonso Puerta

 

PEARL JAM “Live at Benaroya Hall” (2004)

Hace mucho tiempo que Pearl Jam dejó de sorprendernos, al convertir la capacidad de sorpresa en rutina. A una discografía impecable habría que sumar la edición de giras completas (manejando más de 50 coplas entre todos los conciertos), su affaire con Ticket Master por el precio de las entradas, su dedicación a los fans regalándoles un single cada Navidad, la edición el año pasado de “Lost Dogs” (un disco de caras b y rarezas por el que otros grupos hubieran matado), la preocupación por la presentación de sus trabajos (la mayoría de las fotos que aparecen en sus discos están hechas por ellos mismos), su ruptura con Sony para poder tener total control sobre la banda, su trabajo como banda de apoyo de Neil Young en el "Mirrorball" y un sin fin de cosas más que hacen que Pearl Jam sea una de las bandas más reputadas y respetadas del panorama actual y sean una de las pocas, si no la única, que ha sobrevivido de toda aquella generación que salió de los locales de Seattle a principios de la década pasada.

"Live At Benaroya Hall" es su nuevo disco, un directo más, aunque éste con la particularidad de que está en formato acústico, grabado el 22 de octubre del pasado año a beneficio de Youth Care, organización de ayuda para los jóvenes. Pearl Jam, como no podía ser de otra forma, conjuga con maestría sus clásicos con verdaderas y jugosas rarezas, así a las imprescindibles “Black”, “Inmoratlity”, “Daughter” o “Off he goes” se le unen auténticas joyas como el “Master of war” de Bob Dylan, “I believe in miracles” de Ramones o “25 minutes to go” del tristemente fallecido Johnny Cash.

Una banda pletórica, un público que se porta como un miembro más y un Vedder (que grande es este señor) como siempre, o sea, inconmensurable, un derroche de voz a lo largo de todo el concierto. Si ya de por si los conciertos de Pearl Jam llevan una buena dosis de emotividad, aquí, al ser acústico, se potencia esa sensación llegándose al clímax en algunas de las piezas.

Definitivamente Pearl Jam andan a pasos agigantados para entrar, por derecho propio y gracias a discos como éste, en la leyenda del Rock and Roll. Lo penúltimo que han hecho es una gira por USA para apoyar la candidatura de Kerry a la presidencia de su país, y digo penúltimo porque ya están preparando una recopilación de grandes éxitos para finiquitar definitivamente su contrato con Sony que será editada en Europa el 15 de noviembre y ya se deja entrever que habrá nuevo disco en el 2005, disco que algunos ya esperamos con ansiedad.

Pedro Salinas “Pears”

 

PEARL JAM “Pearl Jam” (2006)

Lejos quedan ya aquellos tiempos donde Pearl Jam y sus vecinos revolucionaron, sin proponérselo ni quererlo, todo el tinglado musical de la época y sin embargo hoy, 15 años después, siguen estando hechos un pincel, haciendo las cosas como quieren y cuando quieren y sólo plegándose a sus propios deseos e inquietudes mientras ofrecen siempre productos de calidad. Ahora vuelven, después de casi cuatro años de silencio discográfico, a deleitarnos con otro buen puñado de coplas que no van a defraudar a nadie.

Los de Seattle siempre han sido poco dados a la evolución drástica, su camino es de los que se recorren paso a paso. No son como esos Dylan o Neil Young que nunca se sabe por donde van a salir y quizás eso les haya granjeado alguna que otra crítica en los últimos años y, aunque yo no esté totalmente de acuerdo con ello, es verdad que algo de eso hay, así que ahora no esperemos ningún giro en la música del grupo, continúan exactamente donde lo dejaron con “Riot Act”. Cierto es que un músico, como cualquier artista, depende del talento y, también, de la inspiración y ahí si podemos decir que este “Pearl Jam” (el del aguacate, si no al tiempo) supera con creces a los últimos discos, especialmente “Binaural”.

Donde lo dejaron... Repite Adam Kasper en la producción y Boom Gaspar se consolida como “sexto” miembro adquiriendo más protagonismo que nunca y haciendo un trabajo buenísimo a las teclas. Vedder parece que esta vez se ha implicado más y las guitarras de Gossard y McCready suenan de maravilla, inmediatas y bien afiladas. Cameron envuelve el paquete como siempre, con maestría. ¿Las coplas? Bien, gracias. Sencillas y directas pero muy trabajadas. Se podría dividir el disco en dos partes bien diferenciadas: una primera donde priman los temas cañeros y una parte final donde aparcan la furia y la rocosidad para dejarnos los pelos como escarpias en un disco que va de menos a más.

Algunas andanadas de rudo Rock primigenio como la granítica “Comatose”, la marchosa “Life Wasted” que abre el compacto o “Big Wave” y otras más elaboradas como la bonita “Marker In the Sand” donde Vedder se deja la voz y las entrañas, “World Wide Suicide”, primer single, o “Severed Hand” harían parte de este primer grupo. Mientras que las cinco últimas canciones son un ejemplo claro de cómo fabricar canciones capaces de tocar la fibra sensible de los que todavía tenemos corazón. Más de veinte minutos de puro feeling en piezas como la inmensa “Gone” o la, para mí la joya del disco, “Come Back”; una balada explosiva con la voz de un extasiado Vedder destilando sentimientos por todos lados ayudado por una letra imponente y unas guitarras absolutamente inmejorables. Un clásico desde ya.

Entre estos dos grupos quedarían piezas como “Parachutes” una copla con un aire a The Beatles que no me termina de cuajar en el conjunto y “Unemployed” otra de los temas básicos del disco donde Vedder (el ganador absoluto del disco) vuelve a salirse del mapa.

Nuevo disco y ya van ocho, que no está mal. Un octavo disco que devuelve a Pearl Jam a las primeras páginas de la actualidad y, sobre todo, a la senda de las grandes obras (aunque sigo pensando que "Riot Act" es un grandísimo disco también). Estoy seguro que este “Pearl Jam” irá ganando prestigio con el tiempo porque le sobra calidad y buenas canciones.

Pedro Salinas “Pears”

 

PERRO NEGRO “Fuego” (2001)

Me llega un compacto que data de hace un par de años. Nunca es tarde... dicen, ¿verdad?, y más si descubrimos a una banda que respira rock’n’roll las veinticuatro horas del día como estos Perro Negro (de entrada el nombre apunta maneras).

Para los no-iniciados, como yo mismo, en esta formación valenciana, ahí van unos apuntes biográficos para situar su trayectoria. Los orígenes de Perro Negro se remontan a Se Vende, grupo que nació a la vera de otros con mayor fortuna como Seguridad Social y Cómplices, y posteriormente Malos Tragos. La banda se forma en 1994 y un año más tarde edita su primer larga duración (literal, porque sólo salió en formato vinilo): “Tardes de banco”. Con éste bajo el brazo se presentan por toda la geografía valenciana (entiéndase Comunidad), Tarragona y Cuenca. Se vuelven a meter en el estudio para grabar este “Fuego” (el título también es una declaración de intenciones) con la colaboración de un segundo guitarrista, Felipín. Sin embargo, problemas de promoción y distribución con el sello responsable y la futura rescisión de obligaciones con éste les obligan a retrasar la publicación del álbum, que finalmente ve la luz en 2002.

Este trío formado por Vicente (batería), “Chuano” (voz y guitarra) y Luis (bajo) demuestra las tablas que tiene a lo largo de los doce temas que componen “Fuego”. Sólo hace falta pasearse por “Puede sonar mejor”, “Más vale”, la bonita “Mephisto”, “Mi canción” o “Un día como hoy” para comprobar lo rodados que andan en esto del rock, abarcando desde Aerosmith o los Stones hasta RHCP. Esta coherencia y el alto nivel ofrecido son de por sí una excusa irrebatible para hacerse con este trabajo, pero (y es un pero muy grande) no me acaba de cuajar la voz de “Chuano” en medio de estas canciones, bien construidas, repito. No es una cuestión de idioma, aunque reconozco que soy de los que prefiere el inglés en este terreno (nada susceptible de intelectualizar, me suena mejor y punto), pero su timbre, cercano en ocasiones a Rosendo o El Drogas, se me hace raro y baja la calidad del acabado notablemente. Que conste que es algo sumamente subjetivo, pero como simple oyente sin intereses ocultos es lo que opino. Por lo demás, la presentación es totalmente profesional, con letras y diseño atractivo, y el sonido óptimo.

Lo dicho, si quieres conocer a un grupo que sabe explotar su experiencia, prueba con Perro Negro. No te decepcionarán en absoluto. Por mi parte y con afán constructivo, probaría un cantante y no tocaría un ápice el resto.

Su página web: www.perro-negro.com

J. Alfonso Puerta

 

PERSONA “Persona” (2003)

¿Has visto mi sonrisa? Es grande, clara y brillante . . .

Persona es un grupo particular. Desde el nombre o la portada hasta la última nota de la última copla, todo está recubierto de ideas originales, unas mejores que otras lógicamente, pero todas muy personales, valga el juego de palabras, y creo que eso es lo que mejor puede definir a este grupo: su afán por salirse de la línea marcada y eso, al final, hace que este trabajo sea tan interesante.

David (batería), César (bajo) y Alfredo (guitarra y voz) forman Persona a finales de 2001 y ahora, después de mucho trabajo pateándose las salas de media España, nos presentan su primer disco autoeditado por ellos mismos. Cantando en inglés y con influencias que van desde el Pop o el Punk hasta el Hardcore, su música está llena de melodía (sobre todo en los buenos estribillos) aunque cuando hay que dar caña y soltar la rabia lo hacen y bastante bien. Muchas veces y salvando las distancias me recuerdan a Manic Street Preachers, no musicalmente pero sí en ese concepto de aunar melodías Pop (o Indies si lo prefieren así) con guitarras potentes a veces muy cercanas al Metal.

A veces van directos al grano y donde duele como en el tema de apertura “Smile” o “Surgeon”, coplas cortas y cañeras que no te dejan ni tiempo ha respirar, y otras veces buscar desarrollos más largos, más rebuscados y más recargados como en la preciosa “Abusing Of The 80´s” que a lo largo de sus casi siete minutos hace un extenso y variado recorrido por las inquietudes musicales de estos Persona.

Para mí sólo por el simple hecho de no de querer amoldarse a uno patrones ya establecidos de antemano ya gana puntos, que la originalidad también cuenta. Si además se tiene buen gusto y hay buenas canciones pues no se puede pedir más. Ahora sólo falta ver a Persona en persona, valga otra vez el chiste fácil y malo.

Web de PERSONA

Pedro Salinas “Pears”