Discos Pi-Pu

 

Pi-Pu


  PINK CREAM 69  Endangered (2001)
  PLACE VENDOME Place Vendome (2005)
  PORRETAS Porretas (2005)
  POSESIÓN Bailando en el fuego (2003)
  PRETTY MAIDS Planet Panic (2002)
  PRIMAL FEAR Nuclear Fire (2001)
  PROBOT Probot (2004)
  PROFANOS Tiempos de miseria (2005)
  PSYCHOTRON Open the Gate (2004)
  PULL Crane (2005)
  PUNTO DE MIRA Algo irreal (2005)

PINK CREAM 69 "Endangered" (2001)

Los germanos Pink Cream 69 vuelven a la carga con este nuevo plástico, el octavo en estudio en los doce años que llevan desde que publicaran su primer trabajo. La persistencia que han demostrado ha acabado dándoles la razón y manteniendo una fórmula vista y sin secretos como es la del hard pegadizo y facilón han llegado hasta el día de hoy intactos. Dennis Ward, Alfred Koffler y Kosta Zafiriou siguen siendo los "originales" de la formación y David Readman, el cantante británico que supliera al ahora Helloween Andy Deris en 1995, es punto de referencia obligado del cuarteto. Readman y el guitarrista Koffler son los artífices de la música y letras de PC 69, mientras Ward ejerce como productor de este "Endangered", grabado en los House of Audio Studios de Karlsdorf, Alemania.

Para un servidor, que se reenganchó a la banda con "Electrified", los de Karlsruhe poseen una virtud que prolifera poco actualmente como es tener canciones. No necesitan ideas originales ni novedosas, explotan al máximo la fórmula del hard rock glamouroso de los ochenta que tan bien funcionaba en las FMs. No se les agota la creatividad, su música guarda la frescura de antaño y transmiten mucho feeling; en su caso no cabe plantearse un cambio de dirección musical.

Doce cortes y tres cuartos de hora de duración nos dan una idea vaga de lo que nos vamos a encontrar: temas cortos, singles en potencia en cada recodo y ganas de repetir por lo rápida que se te hace la escucha del disco (una buena señal). La apertura corre a cargo de "Shout", un plato fuerte para arrancar los futuros shows de su gira. Un himno ideal para ser "berreado" en multitud, es la adrenalina necesaria para que entres en la dinámica de PC 69 y no pulses el botón de "stop" hasta que se consuma "Endangered" al completo. "Promised land", para maravillarnos de sopetón con otra faceta más contenida, se ceba con la melodía. Empalagosa en el buen sentido de la palabra, se te queda grabada al instante y sigue la tónica de "Followed by the moon" en "Sonic dynamite", es decir, estrofas a coro increíbles y calidad rebosante de principio a fin.

Entrando en el grueso del disco y dentro de su estilo, muy definido y sin experimentaciones drásticas, hay un poco de variedad. "Trust the wiseman" recopila el sonido hard rockero característico de la banda, sencillo, nada complicado pero tremendamente efectivo y de estribillos impecables. "Don't I need your touch", el tema de adelanto al álbum, es de esa misma escuela y mejora si cabe la anterior. Por otra parte, se encuentran "He took the world", "Shadows of time" y "Enslaved". Las dos primeras son de tempo pausado y congenian bien el hard típico del cuarteto con un toque heavy que endurece los temas, siendo "Shadows of time" la que más se adecua al arquetipo de metal europeo por ese estribillo tan grandilocuente. En la tercera, "Enslaved", aceleran el ritmo medio del plástico y el heavy metal prevalece sobre el resto; los riffs veloces que salen de la guitarra de Koffler resaltan el excepcional trabajo del compositor, que saca buenas ideas de donde es difícil conseguirlas. Aunque siempre metan una ráfaga de este tipo en sus trabajos, esta vez me han sorprendido y han hecho un tema clásico (espera a oírlo y verás como se te clava lo de "just a slave, to the grave...")

Como no, los medios tiempos no pueden faltar y los dos incluidos difieren mucho entre sí. "In my dreams" tiene el sentimiento que se espera de esta clase de piezas. Nada de ñoñería barata, ésta es profunda y escapa a la estructura convencional, con una primera parte relajada y una segunda dramática de mayor intensidad y fuerza. "One time is not enough", el llamado bonus track del CD, podría cuajar en los cánones del actual Coverdale, despreocupado y que se ve venir. Lo más destacable es el tono grave de Readman, alejado de sus notas altas naturales (no en el sentido heavy de Halford y contemporáneos, ojo!), porque en general se hace prescindible y es un recurso fácil.

De "Pinball wizard" poco añadiré. Quizá los fans de The Who puedan limar las comparaciones respecto a la original escrita por Pete Townshend, a mí me gusta esta versión y suena muy personal sin perder su condición de oldie. La vena Bon Jovi que lucen de costumbre se llama "High as a mountain" y representa el mejor legado del rock de hace quince años, fresco y joven.

"Endangered" es un suma y sigue en la carrera de PC 69. Su postura y actitud está intacta e incide en lo que han hecho hasta ahora. Vamos, que siguen fieles a su propio invento. A quien nunca le hayan caído en gracia le parecerá aburrido pero para sus incondicionales esto es otro regalo más. No suben ni bajan, al menos respecto a sus dos álbumes anteriores, y mantienen el listón bien alto. Con la premura con la que editan discos (que recuerda a otros tiempos) y la inspiración a este nivel, deberían estar orgullosos. A ver si los promotores de Wackens, Gods of Metals, Dynamos y Machinas toman nota para las cabeceras de cartel, aún sin hacer ruido y al lado de los "superventas".

J. Alfonso Puerta

 

PLACE VENDOME “Place Vendome” (2005)

La voz del mítico (¿quizás sobrevalorado?) álbum de Helloween “Keeper Of The Seven Keys, Part II” y de la época dorada de la banda, Michael Kiske, se ha embarcado en un nuevo proyecto liderando ésta banda situada estilísticamente entre el Hard Rock y el A.O.R. Y parece que la voz del género bautizado en los ’90 como Power Metal, es bastante convincente manejándose bien por éstos lindes.

Place Vendome está formada por Dennis Ward (Pink Cream 69) compositor de todos los temas, productor y encargado de la base rítmica al bajo, Kosta Zafiriou en la batería y el guitarra Uwe Reitenauer, ambos también de Pink Cream 69, junto al progresivo teclado de Günther Werno (Vanden Plas) y el citado Kiske dando el Do de pecho.

Está de moda esto de los proyectos, tenemos ejemplos como Starbreaker, Allen/Lande, Hughes/Turner, Avian, etc. En este caso se unen miembros de dos bandas, Pink Cream 69 que nos regaló un estupendo disco de Hard Rock el año pasado con su “Thunderdome” y Vanden Plas, banda muy influenciada por Dream Theater. Liderados por una estrella del Metal que últimamente, aunque renegando de los sonidos metálicos de su ex, ha estado colaborando en bandas como Thalion (“Another Sun”, 2004), Tribuzy (“Execution”, 2005) o Edguy (“Superheroes” EP, 2005).

La puntera Frontier$ Records ha sido la artífice del proyecto, concretamente su presidente, apostando esta vez (y no suele equivocarse) por ellos. La casa se caracteriza por apostar por el Hard Rock Melódico y eso es justo lo que nos depara este disco. Por cierto, encuentro pelín chorra añadirle a la etiqueta lo de “melódico”, pero bueno, se entiende más o menos lo que se quiere etiquetar. Que tiene pluma, vamos.

En la ilustración de la portada podemos observar una cabeza de águila, que con esos ojos en blanco imagino que sufrió una decapitación, y la Place Vendome de París al fondo, mes amies. Si te da por mirar qué hay dentro te encontrarás con uno de los soportes de audio más populares que sirven principalmente para introducirlos en un reproductor de música y, en ocasiones, como posa vasos de diseño o colgados de un hilo como espantapájaros, como el de la portada.

Según Kiske, cuando le demos al Play nos vamos a encontrar con un sonido muy parecido al de bandas como Journey o Foreigner. No le falta razón, lejos de insuperables como “IV” o “Infinity” pero tampoco muy lejos…

Sólo encuentro un tema que está un poco fuera de lugar en los cuarenta y pico minutos que tarda el disco en morir y que no entra demasiado bien: “Heavens Door”. Mientras lo escuchaba me di cuenta de que me había quedado embobado mirando una ramita del árbol que tengo frente a la ventana, baladilla aburridilla sin chicha alguna, a mi humilde parecer.

El resto del disco es una gozada, de ahí lo de A.O.R. Abriendo el disco, “Cross The Line” ya nos advierte, mejor dicho, nos afirma, las buenas maneras, producción y, bueno, el morbazo de escuchar a Kiske “a ver que tal”, contribuye a la emoción. Ésta y “Sign Of The Times”, primer y último tema respectivamente, son las más “heavies” del disco, dentro de lo heavy que puede ser el género, porque tenemos coros a discreción y bellas melodías por doquier. Por destacar algo:

Con “Too Late” y “I Will Be Gone” me vienen a la cabeza puntazos de Pride Of Lions y de Shadow Gallery, eso es bueno. Gran trabajo en las teclas y la guitarra, especialmente.

“I Will Be Waiting” es quizás el tema que más se acerca al sonido Journey, tema con unos coros cojonudos y un Kiske meloso cien por cien. Junto con la comentada “Sign Of The Times” son los temas que más me gustan. Los teclados tienen un puesto privilegiado en estos cortes.

O el baladón “The Setting Sun” muy atmosférico, déjà vu Def Leppardiano. La pegadiza “Right Here” tampoco se queda atrás. Soft Rock con muy buen gusto. De los diez temas que contiene el álbum, once en la edición japonesa (los japos siempre pillan más…), en mi opinión, nueve no tienen desperdicio. Tú verás.

Un trabajo bien hecho, destacando voz, coros y producción, que seguro contentará tanto a metaleros como a hardrockeros y, como no, a los selectos catadores de A.O.R. Vaticino que ocupará un buen puesto en muchas de las listas que se hagan de los diez mejores del año. En la mía ya le tengo un rinconcillo guardado.

Como (mini) contrapunto decir que a Kiske, aunque hace (ojo) un estupendo trabajo, se le nota un poco reprimido, no da todo lo que su vozarrón le pide. Esas bien paridas cuerdas vocales a mi me encajan de maravilla en otros terrenos, terrenos más… metálicos.

Esto lo comento mientras Michael Kiske va diciendo en las entrevistas que la producción ha quedado “demasiado dura”. Para goce de Kiske corre el rumor de un nuevo proyecto con Pink Cream 69, esta vez a “su gusto”, tradúzcase como rozando el Pop. Pero eso ya es otra reseña…

Web de Frontiers Records

Didac Bello “Crucificado”

 

PORRETAS “Porretas” 2005

¿El disco negro de Porretas? ¿Su "Back In Black"? Nada más lejos, Porretas son... Porretas y supongo que lo seguirán siendo mucho años. Veinte años, muchos son, sí, qué rápido pasan, al pie del cañón, dando caña con alegría, buscando la parte más divertida del Rock & Roll y ahora los de Hortaleza no van a cambiar.

Tras su disco en directo y tras tres años de descanso creativo (que bien suena eso, ¿eh?) vuelven por donde lo dejaron, sin meterse en complicaciones, sin dejar de ser, ni un segundo, ellos mismos. Punk Rock a la española, donde cada copla es un himno etílico, gente de Barrio hablando de las cosas del Barrio que debería ser este mundo. Denunciando, sí, pero sin ser cansinos como otros, sin dar la brasa, desde una visión más desenfadada, con alegría. Doce canciones repletas de guitarras potentes, letras ingeniosas y estribillos gloriosos, guiños a Bob Marley, alguna que otra de esas “sentías” como el caso de “Barriobajero” que tocan la fibra sensible.

Así que ya sabes, no por previsible deja de ser bueno. Son Porretas, no nos van a sorprender con un disco conceptual de Rock sinfónico-progresivo. Las comparaciones están fuera de lugar pero a mí me ha gusta mucho más éste que los últimos de muchos de los de sus compañeros de generación. Tío, son Porretas y hacen la música que siempre han hecho Porretas, que son ya veinte años y ahora no van a cambiar, ¿no? Pues eso.

Web Locomotive Records

Pedro Salinas “Pears”

 

POSESIÓN “Bailando en el fuego” (2003)

Podría decirse que esta es una reseña “póstuma”. Afortunadamente no me estoy refiriendo a la muerte de alguno de sus componentes, sino al hecho de que hace poco nos enteramos de la disolución de la banda. Y es una lástima, porque el disco no está nada mal y quizás hubieran merecido mejor suerte.

La edición de este disco fue una tarea ardua y llena de obstáculos. Tras unos años como grupo maquetero, Posesión consiguió un contrato con Avispa en el año 2001, grabando este “Bailando en el fuego” al año siguiente. Sin embargo, dicha grabación nunca fue editada, y la Compañía decidió despedir al grupo en el año 2003. Afortunadamente, el productor del disco (Alfonso JB Sánchez) había fundado otra Compañía, Red Dragon Records, quien finalmente edita el disco en diciembre de 2003.

Realmente este “Bailando en el fuego” no inventa nada nuevo, ni siquiera está al día de las nuevas tendencias del metal, sino todo lo contrario, parece sacado del conjunto de bandas de heavy metal español de los 80, tanto en estilo como en melodías, riffs o estructura de las canciones. Si no fuera por la evidente mejora en el sonido producto de 20 años de avances en las técnicas de grabación, pudiéramos pensar que Posesión se estuvo batiendo el cobre con formaciones como Alcaudón, Marshal Monroe o cualquiera de las bandas de heavy metal melódico que luchaban en los 80 por despuntar entre el resto.

José García (voz), Santiago Castillo (guitarra), Angel M. Molina (guitarra), Santi Hernández (bajo) y Juan Carlos Salcedo (batería) muestran un nivel técnico correcto. No son grandes virtuosos, pero tampoco pretenden hacer exhibiciones pirotécnicas, lo que les deja en buen lugar. El mayor atractivo del disco radica en las propias canciones, algo que muchos grupos parece que han olvidado. Simples pero atractivas melodías vocales sobre una base instrumental de Heavy Metal clásico. Los temas provocan un cierto deja-vu, recuerdos de la explosión de grupos que arrasó nuestro país en los ’80, tanto nacionales como internacionales. Lo demuestran las influencias de la etapa más clásica de Iron Maiden en “Diosa del Mar”, con una extensa parte guitarrera a mitad del tema o en “Entre el oro y el amor”, el tema más desarrollado en complejidad y extensión del disco, cuya parte instrumental central no deja de recordarme a la etapa “Powerslave” de la Doncella.

Las melodías vocales son muy asequibles y no deberían tener problemas para complacer los oídos menos permeables a la agresividad metálica. Temas como “Inmortal”, “Mírate” “Tu sombra, tu Dios, tu dolor”, la tranquila “Sólo el tiempo...” o la ochentera “Sólo queda el Rock and Roll” hubieran merecido mejor suerte, pero la prematura disolución del grupo seguramente las habrá condenado a un injusto olvido.

Eso sí, la portada es horrorosa.

Discográfica Red Dragon Records

Shan Tee

 

PRETTY MAIDS "Planet Panic" (2002)

Dejando a un lado el concierto de anoche y la evidente pasión que siento por este grupo, la trayectoria discográfica de Pretty Maids está llena de buenos discos de hard rock en los que se combina perfectamente la caña con la melodía. Este nuevo disco, en este sentido, es una mezcla de los dos últimos: tiene la fuerza del anterior “Carpe Diem” (00) y la melodía del “Anything worth doing is worth overdoing” (99).

El disco en sí lo componen 10 cortes, de los cuales 9 son propios y uno es una impresionante versión del “One way to rock” de Sammy Hagar. De esos 9, los 4 que presentan en directo son “Virtual brutality” que es el single y tema que abre el disco, con unas guitarras muy gruesas y efectos varios sobre la voz. “Playing God”, tema con el que inician la actuación a toda velocidad. “Face of my enemy” con un doble bombo muy marcado en el riff principal, y con una parte central digna de los mejores tiempos de Thin Lizzy con dúo guitarra/teclas y solo muy a lo Gary Moore. Y “Natural high”, un medio tiempo de melodía muy suave y guitarras limpias in crescendo made in Pretty Maids.

Todo el disco es muy homogéneo en la composición y mantiene el alto nivel, por ejemplo “He who never lived” con un interludio semi acústico en medio de unas guitarras muy heavies. “Not what you think” tiene algunas armonías Zeppeliniano-arabescas muy interesantes, pero pasa por ser el tema ‘diferente’ del disco, junto con “Worthless”, que sin perder la identidad del grupo, sí investiga en sonidos y estilos vamos a llamar más ‘modernos’. “Who’s gonna change” es un tema rápido de corte clásico que recuerda bastante la época del “Future world” con un brutal inicio de batería. Y la canción con la que termina el disco es “Enter forevermore”, tema suave para lucimiento de la voz sobre todo.

Una de las cosas que de siempre más me ha atraído de este grupo ha sido el buen concepto del papel que deben jugar las teclas en un grupo para no perder fuerza. Los arreglos de teclas siguen en esta línea, impecables. La voz versátil, como siempre, aunque se nota más cascada. La batería y el bajo totalmente conjuntados, y las guitarras impecables. Magnífica producción para un disco que no debería perderse nadie.

Salud.

Alvar de Flack

 

PRIMAL FEAR “Nuclear Fire” (2001)

Tercera entrega de lo que es ya una banda consolidada, que en un principio arrancó como el ‘proyecto’ de dos grandes personajes de la escena metálica europea, por un lado el fornido vocalista Ralf Scheepers (ex-Tyran Pace y Gamma Ray) y por otro el bajista Mat Sinner, el cual compagina este trabajo con el de su ya clásica banda Sinner. Antes de nada me gustaría señalar que, si bien se trata de un disco con unas ideas y unas tesituras prototípicas del Heavy Metal clásico de toda la vida (sin aportar nada realmente nuevo, aspecto que podría tener en común con el último trabajo de Hammerfall, también reseñado en estas páginas), la fuerza que le han sabido imprimir y la convicción con que está hecho (lo cual he echado en falta en el trabajo de los suecos) hace pasar por alto todo deseo de ver cualquier tipo de innovación en él. Y digo esto porque desde el arranque con “Angel In Black” el disco es un trallazo furioso de auténtico Heavy Metal en la más pura onda de los Judas más clásicos (sólo con escuchar el comienzo de “Kiss Of Death” –un calco del “Hell Patrol” de los Priest- te darás cuenta de lo que te digo).

Mientras en temas como “Back From Hell” (en la que Ralf está al borde de hacer estallar en pedazos su garganta), “Fight The Fire” o “Fire On The Horizon” encontramos a los Primal Fear más rápidos y corrosivos, en temas como “Now Or Never” o el acojonante “Eye Of An Eagle” tenemos los medios tiempos más efectivos, donde bajan el pie del acelerador para centrarse más en la densidad de las guitarras. Y si “Bleed For Me” ocupa el puesto de balada (en este caso no se trata de la típica balada insulsa y facilona que tiene que entrar en el disco), “Living For Metal” hace las veces de tema-himno, una especie de “Living After Midnight” a lo Primal Fear. Y me reservo para el final lo que son para mí los pelotazos del disco: por un lado el tema que da título al trabajo, “Nuclear Fire”, todo un himno con unas melodías y un estribillo ultrapegadizos que se te clavarán a la primera (joder, ¿tan difícil es hacer temas así?), y por otro el más accesible “Iron Fist In A Velvet Glove”, toda una delicia de tema donde Ralf da buena muestra del porqué estuvo a punto de entrar en los mismísimos Judas. Si tuviste el placer de verlos en la pasada gira por estas tierras no hace falta que te cuente más; si no, estás tardando en agenciarte este trabajo.

David Fernández “Bubba”

 

    

PROBOT “Probot” (2004)

Confieso que cuando supe del embrión de este proyecto ahora ya disco fue más que curiosidad lo que sentí, sobre todo teniendo presente que el padre del mismo contribuyó en gran medida a otro nacimiento histórico, el del término ‘falso metal’.

Lo cierto es que nunca fui detractor de Nirvana, más bien al contrario, e incluso me atrevería a decir que su apuesta fue en muchos sentidos bastante más ‘heavy’ que la de grupos que presumían de serlo. Pues bien, cuando el señor Dave Grohl, ex batería de los innombrables para buena parte del sector más ‘true’ y alma mater de los actuales Foo Fighters parecía haber abandonado cualquier resquicio de sabor metálico en su hacer (“The Colour And The Shape”), va y se descuelga con un proyecto con el que sólo oír hablar de él ya es motivo de alborozo.

En un principio no están todos los que son, pero sí son todos los que están (para el maestro de ceremonias, se entiende), y con Probot se ha concedido tanto un capricho personal -recuperar su lado más heavy- como rendir tributo al Metal en general, ya sea Heavy clásico, Thrash o Hardcore, y a las bandas y personajes del estilo que más le influyeron en particular.

La portada que ilustra el CD ya es en sí todo un tributo, en este caso a los resucitados Voivod, de los cuales colabora activamente su vocalista Snake en el fresco “Dictatorsaurus”, quizá de lo que más tenga que ver con la música actual de Grohl. Y digo que colabora activamente porque de eso va este trabajo, por si todavía no había quedado claro, un compendio de temas hechos por y para el invitado, a su imagen y semejanza, declinando de entrada el mero homenaje en forma de versiones o la colaboración esporádica en el disco y si te he visto no me acuerdo.

Precisamente el único inconveniente que encuentro en todo esto es la previsibilidad de los temas, ya que el anfitrión se ha querido ajustar tanto al (supuesto) gusto de su invitado que la sensación de deja-vu es constante a lo largo de todo el plástico, y en el peor de los casos hay piezas que estoy seguro que a duras penas servirían como caras b del artista en cuestión.

Teniendo presente esto último, entre lo más acertado para el que suscribe se encuentran la sucia “Centuries Of Sin”, de estribillo maligno y con un Cronos superándose a sí mismo (sí, ya sé que tampoco es decir mucho), “Red War”, una revisión descarada a la Soulfly del “Refuse/Resist” con Max Cavalera al micro, cómo no, pero que cuela, y por supuesto el ‘motorizado’ single “Shake Your Blood”, con un Lemmy que siguiendo el mismo patrón de siempre consigue que suene fresco nuevamente. Interesante es también la colaboración del ex St. Vitus, Obsessed, Spirit Caravan y Place of Skulls Wino en “The Emerald Law”, con ese toque sabático-ácido tan característico y psicodélico de las citadas bandas o de otras como Kyuss, en gloria estén.

Se quedan en correctas otras como el heavy-hardcoriano “Silent Spring”, con el DRI Kurt Brecht haciendo los honores, las previsibles “Ice Cold Man” y “Sweet Dreams” (con el mismísimo Kim Thayill ex Soundgarden guitarreando por ahí) de Cathedral y King Diamond respectivamente, o la de nuevo sabática “My Tortured Soul”, en la que presta su voz el Trouble Eric Wagner, otros que renacen de sus propias cenizas. Dejaremos como meras anécdotas la aportación del ex COC Mike Dean en la hardcorera “Access Babylon”, más por fugaz que por otra cosa, así como la del ex Celtic Frost Tom G. Warrior en la simplista “Big Sky”, que tira más hacia la era Apollyon Sun que hacia la formación que conmovió los cimientos del Thrash.

A todo esto, la intrigante pista escondida lleva por título “I Am The Warlord”, y detrás de ella está ni más ni menos que el actor y Tenacious D Jack Black, en sus pantallas más próximas con la americanamente estandarizada “Escuela de Rock”. Más de lo mismo.

Una vez superada la ansiedad que provoca un evento como éste y tras las escuchas pertinentes puede decirse que se trata de un trabajo digno, sobre todo por lo que supone llevarlo a cabo, aunque como decía antes peca de predecible y a la quinta escucha el morbo inicial se esfuma como por arte de magia. ¿Habrá continuación? ¿Lo veremos en directo? Si su propio autor lo ignora nosotros más todavía, pero de momento tiene nuestro aprobado en esta humilde morada.

Bubba

I confess that it was more than curiosity what I felt when I first knew about this project, now already a work done and dusted. And the fact that the father of this project contributed big time to another mythical birth, that of the “false metal” expression, made my interest in this project even greater.

The truth is that I never slandered Nirvana, more on the contrary, and I would even dare say that their proposal was in many ways “heavier” than that of other groups that boasted themselves to be so. And it is now, when the ex-drummer of the band cursed by a great part of the “true-metal” sector and alma mater of Foo Fighters, Dave Grohl, seemed to have given up on metal music (“The Colour And The Shape”) that he presents us a project that makes anyone jump of excitement.

With Probot, Dave Grohl has intended to pay a tribute to Metal music, whether classic metal, thrash or hardcore, as well as to the bands and artists that have influenced him significantly. But with this project he has also intended to regain his heavier soul, more as a personal whim than anything.

To start with the CD cover is a tribute by itself, a compliment paid to the reborn Voivod, whose vocalist Snake also plays a star role in the fresh cut “Dictatorsaurus”, maybe the closest song to Grohl´s actual musical path. And I say that he plays a star role because that is what this project is about, a collection of songs written by and for the guests, rejecting a priori a homage in the form of song covers or sporadic collaborations.

And that is the only down side to the work. The fact that the author has tried so hard to adjust the songs to the guests´ alleged taste makes this work somehow foreseeable. And in the worst cases, I even doubt whether the song would even enter as a b-side on any work of the guest artist.

Having this on mind, and always in my opinion, among the best cuts are “Centuries of Sin”, with an evil chorus and Cronos singing better than ever (not very difficult, on the other hand), “Red War”, a bold revision of “Refuse/Resist” done in a Soulfly style with Max Cavalera on vocals, but good anyway, and of course the Motorhead-alike single “Shake Your Blood”, with Lemmy on his line but achieving a really fresh sound. It is also interesting the collaboration of Wino, ex-St. Vitus, Obsessed, Spirit Caravan, and Place of Skulls, in the very Sabbathy “The Emerald Law”, also characteristic of the previously mentioned bands and others such as Kyuss (rest in peace).

Just above the standards are the heavy-hardcorian “Silent Spring”, with Kurt Brecht from D.R.I. as guest singer, the predictable “Ice Cold Man” and “Sweet Dreams” (with the ex-Soundgarden Kim Thayill playing guitar) with collaborations from Cathedral and King Diamond, respectively, and the also Sabbathy “My Tortured Soul” sang by Eric Wagner from Trouble. I find mediocre, more because of the short length than anything else, the hardcore-sounding “Access Babylon”, with the collaboration of the COC Mike Dean. Also I find a mere anecdote the simple “Big Sky”, with the Celtic Frost Tom G. Warrior. A song more biased towards Apollyon Sun than to the band that shook the foundations of the Thrash Metal.

The hidden, bonus track is “I Am The Warlord”, behind of which is the actor and Tenacious D Jack Black, at present in your screens with the american “School Of Rock”.

Once overcome the anxiety and after giving this CD the necessary listenings, it can be said that it is a deserving work, mostly because of the work involved in producing it. However, it is sometimes a bit foreseeable and after the fifth listening the initial excitement fades away as if by magic. Will there be a continuation? Will we see it performed live? If its own deviser ignores it we will also do the same, but so far it has our humble approval.

Trad: Ramiro Morales “Motorhead”

 

PROFANOS “Tiempos de miseria” (2005)

Profanos es un grupo mitad argentino mitad catalán que se formó en 1998, aunque es desde 2003 cuando funciona con la formación actual, esto es, Adrián Santoro (voz) y Wally Santoro (batería), procedentes de los Profanos de Mar del Plata, y Sergio Rubio (guitarra) y Raúl Rumem (bajo), ex–componentes del grupo Castigo de Dios (Barcelona).

“Tiempos de miseria” es su primer LP, aunque en principio iba a ser solo maqueta, y fue grabado como pudieron, la batería en estudio y el resto de instrumentos en la casa de cada cual. Hacen Heavy Metal con notables trabajos de guitarra y batería, aunque sin aportar nada nuevo. Tampoco es imprescindible, es cierto, pero dotaría al disco de un valor añadido que al final no tiene.

El perfil de los temas es muy parecido, los clichés heavies más clásicos mezclados con un intento de dotarlos de melodía que se queda solo en el intento porque, y aquí viene el principal problema, la forma de cantar de Adrián es sencillamente horrorosa. En algunos temas modula perfectamente y armoniza con el resto de la música, pero la mayoría de las veces no mete una nota en su sitio. Es una pena porque la voz lo destroza todo, de hecho la primera impresión tira de espaldas, luego van saliendo las virtudes pero es algo que, insisto, deberían revisar. No basta solo con dar tonos muy agudos o tener una gran capacidad pulmonar (que la tiene), cantar es otra cosa.

La pronunciación en “Darkness” (tema cantado en inglés) también es un poco chapucera, sin embargo “Ayúdame” y “Nadie te oye llorar” me parecen dos buenas canciones que mejorarían mucho ya sabéis cómo. En fin, que como maqueta está bien porque serviría para hacerse una idea de por donde van los tiros, pero como disco a comercializar queda muy escaso de todo. Es preferible grabar 2 canciones bien que 11 descuidando cosas tan importantes, en mi opinión.

La web del grupo, www.profanos.net, está bastante bien. En ella podéis encontrar un montón de cosas interesantes, como una sección de descargas con algunos temas en directo, como una versión del “Rock hard ride free” de Judas Priest, vídeos caseros de actuaciones, etc.

Es encomiable el trabajo del grupo por hacer lo que les gusta, hay muchos momentos brillantes dentro del disco (los solos, los ritmos, etc.), pero los más grises (de voz y bajo sobre todo) terminan dejando una sensación un poco “pero qué es esto...?”, no sé si me explico. No obstante, mucha suerte.

Alvar de Flack

 

PSYCHOTRON “Open The Gate” (2004)

Provienen de Stuttgart, Alemania, y no, su estilo no es el Power/Speed épico-sinfónico, sino más bien el Power/Thrash de finales de los 80 - principios de los 90. Mejor que mejor.

Su primera grabación se remonta a una Demo registrada en 1996, a lo que siguió su primer disco autoproducido, “Chaos Cosmic Time”, que se grabó tres años después. Este “Open The Gate” es su segundo disco, autoproducido también, y por los intervalos de tiempo o no les ha ido muy bien la cosa o es que se lo piensan mucho. A saber...

Cuando vi la anaranjada portada que cubre el trabajo lo primero que me vino a la cabeza fue aquel “Glory To The Brave” con el que debutaron (y sorprendieron... livianamente) Hammerfall, sólo que en plan futurista. El nombre del grupo, por su parte, me trajo a la memoria aquel robóticamente preciso “Countdown To Extinction” de Megadeth, aunque ellos dicen estar influenciados directamente por otros peludos como Testament, Iced Earth y Nevermore, y razón no les falta.

Digo que no les falta razón porque tanto el tema que da título al disco como “Private Hell” recuerdan a los primeros tiempos de Schaffer & co., salvando las distancias, claro. En “God Nihil” Matze M. (voz) trata de emular descaradamente las guturales de Chuck Billy, y ese comienzo de “Beauty Of Sadness” también recuerda considerablemente a Testament. En líneas generales todos los temas portan un aire bastante denso y oscuro, imagino que de ahí lo de Nevermore.

De todos modos, yo de estar en su pellica trataría de despejar definitivamente cualquier tipo de influencia (me refiero consciente, por supuesto) y dejar volar la imaginación, y sobre todo redondear un poco más los temas, que maneras se les ve. Cortes como “The Ticket (To Insanity)” o la “Instrumental” final pueden ser un buen comienzo.

La presentación del compacto es buena a grandes rasgos (aunque no tanto la portada), así como la ejecución y alguna que otra idea, pero la mezcla final es bastante pobre, y como decía antes les falta limar más de una aspereza (e influencia) y tratar de enganchar con mejores temas. A ver si la próxima.

www.psychotron.de / info@psychotron.de

Bubba

 

PULL “Crane” (2005)

Navegar en tierra de nadie siempre fue un handicap para una banda. Parece que nos gusta que nos den las cosas machacaditas, bien claras y fácilmente encasillables, y todo lo que sea moverse en terrenos ambiguos descoloca a más de uno. La hoja de promoción de Pull nos cuenta que es un grupo de pop-rock, pero dudo que complazca a cualquier amante de esos sonidos fáciles y asequibles de los cientos de grupos que salen detrás de cada esquina.

La historia del grupo es algo rocambolesca. Formados en Olympia (Washington, USA) en el año 2002 por un madrileño (Marcelo Segarra), un yankee (Joel Hart), un mallorquín (Yun Martínez) y un chileno (Cristian Velásquez), dos años más tarde se instalan en Madrid para empezar a patearse el circuito de clubs, si es que aquí tenemos de eso.

Pull nos ofrece ambientes tenues, tranquilos e inspirados para escuchar en momentos de relajación, toda una colección de medios tiempos en los que las voces de Marcelo Segarra y Joel Hart susurran tras los suaves arpegios de guitarra del propio Marcelo, con puntuales arranques vigorosos (“Light the way”). Joel Hart también se encarga del bajo y sintetizador, y la banda la completan Yun Martínez (teclados) y un brillantísimo Cristian Velásquez a la batería, el instrumentista que brilla de manera más sobresaliente de todo el grupo.

Directamente herederos de la etapa más oscura de grupos como Depeche Mode, son capaces de recuperar sensaciones que creíamos casi aparcadas, viajando hasta traernos los aromas psicodélicos de los primeros Black Sabbath (“Outside”) o The Doors (“I don’t mind”) o incluso U2.

El disco confiere un aire retro y relajante, sin estridencias, para escuchar relajados en el sofá mientras los suaves arpegios de guitarra y la susurrante voz nos envuelven en un clima sosegado y relajante, enmarcado por las iniciales “16th of May” y “To get what you want”, aunque yo me quedo sin dudarlo con “Roll on”, donde combinan una suave canción con arranques de ímpetu que nos sacan del posible letargo que puede incluir tanta suavidad que inunda el CD, con la excepción de la breve “Whitethrash blues”, que muestra tal contraste en todos sus aspectos (voz, guitarra, tempo...) que parece sacada de otro disco, rompiendo la homogeneidad de la grabación.

Resumiendo que es gerundio. Si quieres desengrasar de cabalgadas guitarreras, energía y pasión, esta es una buena opción como anti-stress. Que no todo son watios y Heavy Metal en la viña del Señor.

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Shan Tee

 

PUNTO DE MIRA “Algo irreal” (2005)

El nombre de Javier Mira os sonará a todos aquellos que hayáis seguido con detalle la explosión de grupos de Heavy Metal en la primera mitad de los ’80 en España. Con su grupo más reconocido, Tritón, ganó la 5ª edición del por entonces prestigioso Trofeo Villa de Madrid, lo que les dio derecho a grabar un LP, que vio la luz en 1985 y que desde entonces es parte de mi colección particular.

Poco después, el hasta entonces pujante heavy nacional se fue desmoronando y arrastró a Tritón en su caída, desapareciendo poco después. De entonces hasta aquí, puntuales noticias sobre las actividades de este guitarrista nos han ido llegando por diversas fuentes. Probó suerte con Geyser, Vudú y Algo Salvaje, pero todo quedó en el intento. Para matar el tiempo ha estado también en grupos de versiones, como los Seminuevos, de los cuales dimos en su día cumplida cuenta en nuestra sección de Conciertos.

Punto de Mira es el proyecto que siempre estuvo en mente, y por fin parece que lo va a hacer realidad. Para ello se ha rodeado de buenos músicos que dan consistencia a Punto de Mira: Un brillante cantante, Juan Olmos, el batería Ernesto Sánchez (ambos procedentes de LDSL y Zyclope) y el bajista José Luis Aragón (Tritón, Barón Rojo), quien grabó el disco para abandonar posteriormente la banda, siendo Javier Colmenarejo (Not For Us) el actual bajista del grupo. Hace unos meses os comentábamos el adelanto que nos habían enviado, y ya es hora de hablar del disco en su conjunto.

Y la verdad es que el disco sacia todo el apetito que nos abrió aquel adelanto. El disco tiene una frescura y una versatilidad que es todo un alivio en estos tiempos en los que parece que todo el mundo recorre el mismo camino. No deja de ser sorprendente que esta frescura venga dada por un veterano músico, cuando la mayoría de los jóvenes grupos parecen empeñados en trillar el mismo camino una y otra vez.

Punto de Mira se basa, como no podía ser de otra forma, en la guitarra de Javier Mira, omnipresente en todo el disco, y la voz de Juan Olmos, muy versátil a lo largo de todo el CD. Lejos de aquel sonido adornado con teclados por el cual recordamos a Tritón, Punto de Mira suena guitarrero, muy directo. El sonido conseguido es brillante, siendo precisamente la guitarra el instrumento que obtiene el mejor tratamiento.

Javier Mira sigue siendo un guitarrista muy brillante. Su estilo sigue estando lejos de los corremástiles de academia, y se aleja por tanto de las complicadas escalas barrocas que tan a menudo nos muestran los virtuosos del instrumento. Su forma de tocar es más visceral, no exenta de una buena técnica lograda a base de años de práctica autodidacta. Juan Olmos es todo un descubrimiento. Su buena voz se adapta a las exigencias de cada canción, sonando rockera cuando debe hacerlo y más limpia según convenga. El resto del grupo cumple con éxito su cometido de dar solidez a los temas.

El disco está lleno de temas sin desperdicio. Puro Hard Rock en “Tu sangre me sienta bien”, “Apuesta fuerte”, la vacilona “De buen rollito” o la que da nombre al disco, “Algo irreal”, de claros toques sureños, pugnan por copar nuestras preferencias.

La variedad y la frescura son la nota común del disco, haciendo del dominio Hard Rock un patio de luces con puertas abiertas a otros estilos, desde el blues de “Luz de Neón” al semi-funk guitarrero de “Rock Star”. Incluso hay hueco para un delicioso y breve tema acústico llamado “Bruja y Musa” en el que la voz femenina de Lou Garx le da la réplica a Juan Olmos sobre las guitarras acústicas de Javier Mira y Paco Reyes, así como un intenso medio tiempo llamado “A cambio de qué” con una aportación vocal inconmensurable de Juan Olmos y la guitarra de Javier Mira brillando de forma especial.

Es todo un placer echarse a los oídos una obra como ésta, en estos tiempos en los que ya nada sorprende. Totalmente recomendado.

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Shan Tee