El Coliseo Balear, todo un símbolo para la sociedad mallorquina

El empresario José Tous Ferrer, soñó durante años en construir una nueva plaza de toros que el arquitecto Gaspar Bennássar materializó, siendo inaugurado el nuevo coso taurino el 21 de julio de 1929.
Por Tolo Payeras
Mallorca.-
Si para la afición taurina de Mallorca de 1929 la inauguración del Coliseo Balear, construido en terrenos del ensanche, fue un gran acontecimiento, a nivel urbanístico significó la apertura de una amplia zona virgen para el crecimiento de la ciudad de Palma, como ahora por estas fechas se recuerda al cumplirse el 75º aniversario de la inauguración de esta importante plaza que ha sido durante décadas una de las que más funciones taurinas ha celebrado a lo largo de las temporadas.Su construcción fue una de las más importantes obras civiles realizadas en los años veinte del siglo pasado y obligó a crear infraestructuras y servicios. La voluntad de sustituir la viaja plaza de toros palmesana que ya había visto derrumbarse dos veces las andanadas de madera y que desde 1865 estaba ubicada en lo que hoy es la plaza Obispo Berenguer y Palou, fue únicamente obra de José Tous Ferrer, abuelo del que fuera marido de Sara Montiel.
El proyecto se trataba de un auténtico sueño, que este conocido empresario de espectáculos, editor de prensa, promotor de modernizaciones ciudadanas como la aparición del tranvía eléctrico y otras aportaciones, le costó muchos años verlo realizado.

Imagen del paseíllo inaugural del Coliseo Balear
El inicio en 1914 de la guerra mundial, en la que España fue neutral, aparcó por unos años la idea de erigir una nueva y mayor plaza de toros para Palma, y en el periodo de entreguerras, iniciada la dictadura de Primo de Rivera, José Tous vuelve a la carga con su proyecto. Si bien contaba con ciertos e importantes apoyos, incomprensiblemente, como en anteriores ocasiones, el proyecto fue frenado desde el mismo Ayuntamiento.

Desarrollo de las obras de construcción de la plaza de toros

Los operarios trabajando en el interior del coso
Además la elección del afamado arquitecto Gaspar Bennássar para realizar la obra, produjo serios celos entre sus colegas. Finalmente, a mediados de 1928 y tras una serie de intentos, el Ayuntamiento de Palma daba luz verde a la construcción de la plaza de toros.
Cómo si hubiera sido por arte de magia, todo lo que fueron problemas a lo largo de años se resolvió en poco tiempo y esto se reflejó en la rapidez en que se ejecutaron las obras, ya que la nueva plaza de toros de Palma fue levantada con 212 días hábiles.
De principio comenzaron las obras con ochenta trabajadores, que a medida que avanzaban las obras estos aumentaron, ampliándose a un buen número de oficios y especialidades, hasta rebasar los 300 operarios. Las obras fueron confiadas a los constructores Antonio Balaguer y Sebastián Crespí, que levantaron un inmueble en una superficie de once mil metros cuadrados, incluyendo un ruedo de 47 metros de diámetro, y con una cabida total para 14. 414 espectadores.
Construir el Coliseo Balear en tan solo nueve meses significó para el arquitecto Gaspar Bennássar un ejercicio de organización y sincronización de esfuerzos y aunar voluntades, aunque siempre contó con el total respaldo del promotor de una obra que obligó, entre otras muchas cosas, a llevar transporte público a la zona, realizar infraestructuras e instalar servicios, poniéndose los cimientos para el nacimiento de nuevas barriadas.
Cartel inaugural.- Palma contaba con una gran afición en aquellos años, sobre todo motivado porque Melchor Delmonte, primer torero mallorquín, estaba ya preparado para el doctorado, además había salido otro novillero, Quinito Caldentey, que despertaba fundadas esperanzas y un becerrista llamado Jaimito Pericás que terminó por alborotar el cotarro.

El novillero mallorquín Quinito Caldentey

Cogida del Melchor Delmonte en el día de su alternativa
Con todo, la afición mallorquina se disponía a la inauguración de la nueva plaza de toros que daría una indiscutible categoría a la ciudad, pues pocas capitales españolas, aún con mucha más solera taurina, no disponían de un coso tan bello, tan moderno y tan cómodo como el que se iba a estrenar.
El cartel de la inauguración tenía que ser de postín: se anuncian 6 toros de Pablo Romero para Antonio Márquez, Nicanor Villalta y Félix Rodríguez; además de otros dos toros de Leopoldo Abente para el rejoneador don Antonio Cañero.

Juan Belmonte y Rafael El Gallo con el empresario señor Bonnín
El 15 de julio llegaban a Mallorca los astados de la divisa andaluza, y por si faltaba algo de expectación, dos de los animales se acometieron al desembarcarlos en los corrales y uno de ellos resultó muerto y el otro quedó inservible para la lidia. No importaría decir que con los medios de aquel tiempo era imposible enviar otros dos nuevos ejemplares desde Sevilla, el empresario Gabriel Tarongí, organizador del festejo, tuvo que ir a Barcelona con urgencia a comprarle dos toros a don Pedro Balañá Espinós, y este que lo vio venir, le vendió dos ejemplares de Gabriel González a muy buen precio.
El día de autos la expectación era enorme, la solemnidad del evento y el atractivo del cartel motivó que la animación de las vías céntricas de Palma fuera grandísima muchas horas antes de iniciarse el festejo. Una veintena de tranvías que cubrían el servicio iban atestados de gente y el tránsito automovilístico fue enorme, si bien facilitado por el excelente servicio de circulación y puede decirse que en los alrededores de la plaza se congregó casi toda la matrícula de coches de Mallorca.
Los protagonistas de tan sonada corrida abrieron plaza a las 5,15 horas de la tarde, y los diestros se presentaron vestidos así: Antonio Márquez de perla y azabache; Nicanor Villalta de grana y oro y Felix Rodríguez de tabaco y oro, y como es natural, el rejoneador vestía a la tradicional usanza campera.

Manolete, Juanito Belmonte y Jaime Pericás en el patio de cuadrillas del coso palmesano el día que el mallorquín tuvo una brillantísima actuación.
Los cuatro protagonistas cobraron las siguientes cantidades: 6.000 pesetas el rejoneador Antonio Cañero; 8.000 Márquez; 7.000 Villalta y 6.500 Félix Rodríguez.
En cuanto el coste de los toros incluidos los transportes fue el siguiente: 16.000 pesetas los toros de Pablo Romero; 4.500 los dos de Abente y la misma cantidad fue para los dos que vendió Balañá de González para sustituir a los dos de Pablo Romero.
Pero la corrida no resultó brillante, y en "Correo de Mallorca" rotativo de la época, se pudo leer: "los hijos de Felipe Pablo Romero, ganadería de postín en Andalucía, nos dieron un camelo, buenos mozos sí lo eran, pero mansos también..."y añadía: "si se propuso el señor Pablo Romero asombrarnos por las carnes de sus reses, tenga la seguridad que lo ha logrado; pero de bravura anduvieron escasos y los dos sustitutos de González, tampoco acusaron mucha bravura, solo el caballero Antonio Cañero, fue premiado con un apéndice de uno de sus oponentes, que era de Leopoldo Abente".
Aquel mismo año se dio otra corrida de toros en septiembre y tres novilladas picadas, en las que torearon los dos toreros mallorquines Melchor Delmonte y Quinito Caldentey.
Pero la temporada de 1929, quedó marcada además de la inauguración del Coliseo Balear, por la trágica y mortal cogida de Angel Celdrán Carratalá, el domingo siguiente de la efemérides palmesana; el diestro alicantino rompía paseíllo el 28 de julio junto a Melchor Delmonte y Francisco Royo "Lagartijo" para lidiar una novillada de Lorenzo Rodríguez Ledesma en las fiestas patronales de la ciudad de la piel. "Saltador" hirió a Carratalá en el vientre, infiriéndole una grave herida de la que fallecería en la misma enfermería.

Salida de los restos mortales de Ángel Celdrán "Carratalá" de la plaza de toros de Inca
con una gran consternación de todos los aficionados que acudieron a presenciar dicho festejo.
La muerte del torero conmocionaría a toda la población mallorquina que se volcó en la despedida del féretro en el puerto de Palma para su traslado a Alicante.
Primera etapa del Coliseo.- Con José Tous en la propiedad y Gabriel Tarongí en la empresarial se llevo a cabo la primera etapa de la nueva plaza, en la que se dieron veintitrés corridas de toros y dieciséis novilladas picadas, en las que desfilaron las principales figuras de la torería andante y la rivalidad entre los novilleros de la isla.
No faltaron a la cita palmesana diestros de la talla de Marcial Lalanda, Cagancho, Manolo Martínez, Chicuelo, Domingo Ortega, Vicente Barrera, Fuentes Bejarano y Melchor Delmonte, que se doctoraba el 3 de julio con toros de Eduardo Miura, siendo el primer mallorquín que sería investido matador de toros, después de una larga y brillante etapa novilleril. El toro del doctorado lo cogió, fue llevado a la enfermería y Melchor se lo pensó mejor y se retiró del toreo.
A partir de este momento, las esperanzas de la afición mallorquina estaban puestas en Quinito Caldentey y sobre todo en Jaime Pericás, que ya había debutado en el Coliseo Balear armando una verdadera revolución.
El 1 de julio de 1934 se anunciaban en Palma Rafael El Gallo, Juan Belmonte y Victoriano de la Serna, con toros de Murube, este festejo fue un gran acontecimiento para la afición en el año de la reaparición del Pasmo de Triana, además el divino calvo, es el torero más antiguo de los que han pisado el albero del Coliseo Balear.

Don Antonio Boneu y don Pedro Balañá Espinós
En 1936 se hacía cargo de la empresa don Gabriel Ferrá, pero la contienda civil malogró sus buenos propósitos y la plaza se vio forzada a poner el cerrojo durante dos años, pero tuvo tiempo de presentar el nuevo ídolo de la afición mallorquina investido ya matador de toros en Valencia: Jaime Pericás se presentaba como matador acompañando a Domingo Ortega y Curro Caro el 7 de junio con toros de Juan Cobaleda; el mallorquín repetiría el 7 de julio con reses de Juan Pedro Domecq y cerraron la temporada dos novilladas con un mano a mano entre <b>Ignacio Sánchez Mejías y Juanito Belmonte.
Segunda etapa.- Finalizada la guerra, en 1936 se hizo cargo de la empresa el diestro Antonio Márquez, pero solo organizó dos corridas en las que torearon Lalanda (2), Domingo Ortega, Juanito Belmonte, La Serna y Jaime Pericás, para seguidamente hacerse cargo de la empresa el conocido empresario mallorquín don Antonio Bonnín Humbert que estuvo al frente de la plaza hasta 1947.

Miguel Ángel Colomar con Ignacio Sánchez Mejías y Juanito Belmonte
En los siete años que estuvo este empresario en el Coliseo Balear se dieron destacados carteles entre los que destacaríamos el que se llevó a cabo el 20 de julio de 1941, con ocho toros de Coquilla para Vicente Barrera, Jaime Pericás, Juanito Belmonte y Manolete; y de su mano torearon en Palma diestros como Pepe Bienvenida, Manolo y Pepe Luis Vázquez, Gallardo, Morenito de Talavera o Manuel Alvarez "El Andaluz".
Pero la revolución la marco el ciclón de México, Carlos Arruza que toreaba en Palma dos tardes en 1945 las dos veces rivalizando con Jaime Pericás y Pepe Martín Vázquez con toros de Domingo Ortega la primera tarde y de Clarirac la segunda.
En 1948 llegaba como empresa una sociedad (O.T.S.A.) comandada por el clan "Dominguín, que tan solo organizó varios festejos alquilando el piso-plaza a la propiedad. En 1949, un solo festejo significativo, la alternativa de Gabriel Pericás con toros de Félix Gómez, su hermano Jaime fue el padrino del doctorado, siendo el testigo Antonio Caro y completaba el cartel la rejoneadora Conchita Cintrón.
La época dorada.- A principios de los años 50 un hombre que se mostró como un gran empresario y sobre todo gran aficionado levantó el Coliseo a cotas inimaginables, con don Gaspar Más Nicolau, primero en solitario y luego asociado con don Antonio González Vera, el Coliseo Balear adquirió una repercusión importantísima en el ámbito taurino nacional. Con estos empresarios la plaza se llenaba todas las tardes y surgió un torero de gran tirón en esta plaza, el cordobés José María Martorell se puede decir que fue el primer gran ídolo de la afición mallorquina a excepción de los toreros de la tierra.

Presentación en Palma de Carlos Arruza como rejoneador
En estos años se vieron la presentación de los novilleros de moda, Aparicio y Litri, y entre los matadores todos los diestros punteros de la época, lo que provocó que la afición apoyara la Fiesta y llenara los tendidos en todos los festejos, pasando de 6 festejos en 1951 a 16 en 1952.
Viendo la fuerza que iban tomando los toros en Mallorca, don Pedro Balañá Espinós se presentó a Palma para hacer una oferta de compra a la familia Tous, adjudicándose la propiedad en 1955, y con el empresario catalán surgieron casi dos décadas de importantes festejos taurinos, llegando el Coliseo Balear a ser la plaza con más corridas de toros celebradas en todo el territorio nacional en el año 67 con casi cuarenta funciones. Balañá envió a Palma de Mallorca a don Antonio Boneu como gerente y de su mano salieron grandes carteles de toros.
No cabe decir que en los años sesenta y setenta pasaron todas las grandes figuras del toreo imposibles de enumerar en este reportaje, tan solo señalaremos a los diestros que más veces han actuado en esta plaza: con 66 corridas Santiago Martín El Viti lidera el escalafón de diestros que más veces han actuado en Palma, le sigue "Chamaco" con 45 tardes; Diego Puerta 37; Julio Aparicio 32; Paco Camino y Jaime Ostos 31; Palomo Linares 29; Paco Bautista 28; "El Cordobés" y Joaquín Bernadó 27; Antoñete y Fermín Murillo 25; Pedrés y Antonio Ordoñez 24 y Manuel Blázquez 23.

Antonio Boneu con Santiago Martín "El Viti", el torero que más paseíllos ha realizado en El Coliseo Balear.
17 alternativas.- No ha sido El Coliseo Balear una plaza pionera en concesiones de doctorados, tan solo 17 toreros se han investido matador de toros en esta plaza, la primera fue a Melchor Delmonte con toros de Miura, la última de ellas a Juan Antonio Esplá con una corrida de Pilar Población del Castillo el 3 de septiembre de 1979 con su hermano Luis Francisco de padrino y José Luis Palomar de testigo.
De estas 17 alternativas tres fueron para diestros mallorquines, la de Melchor Delmonte, la de Gabriel Pericás y la de Francisco Gabriel Pericás, otra de ellas fue para un torero afincado en Palma y considerado también como mallorquín aunque sea albaceteño de nacimiento, Ricardo Izquierdo, fue doctorado por Manolo Carra y Luguillano de testigo el día 25 de octubre de 1964 con toros del Conde de Mayalde. Aunque posiblemente la más importante haya sido la que se llevó a cabo el 20 de agosto de 1978 cuando Roberto Domínguez fuera doctorado por José María Manzanares y Julio Robles de testigo, lidiando una corrida de José Cebada Gago.
Los otros toreros que han sido doctorados en Palma son: Miguel Angel García, Jaime Bravo, Luis Francisco Peláez, Alfonso Vázquez II, J. Tellez Silverio, Torcu Varón, Hector Alvarez, Hernán Alonso, Antonio Francisco Vargas, Jairo Antonio y Lázaro Carmona.
La muerte de Salvador Guardiola.- No está considerado precisamente El Coliseo Balear como plaza de "mal fario" para los toreros. Pero el espectáculo taurino conlleva sus riesgos y bastantes han sido las graves cogidas que han tenido lugar en Palma.

Salvador Guardiola instantes antes del mortal percance
La más grave, que ocasionó su muerte, fue la del rejonedor Salvador Guardiola, la última ocurrió precisamente el pasado mes de septiembre cuando fue empitonado el francés "Luisito" por un toro de Pérez Angoso, y como anécdota recordaremos una novillada sin caballos en el que participaban tres novilleros mallorquines, entre ellos Gabriel Nadal, que no pudo finalizar el festejo al pasar los tres a la enfermería.
La muerte de Guardiola ocurrió el 21 de mayo de 1960, y se inscribe dentro un fin de semana trágico en los ruedos de Mallorca. La víspera en Muro, el segundo toro de Cura del Valverde, hirió a los diestros "Chiquilín" y "Sanluqueño", el cual había otorgado la alternativa a Pepe Nuñez; este último viendo lo que le venía encima, se negó a continuar la lidia entregándose a la autoridad, la noticia corrió como la pólvora por todos los rincones de la geografía española.
Al siguiente día se daba la corrida en Palma con el rejoneador Salvador Guardiola y los matadores Luis Segura, José Julio y Joselito Clavel. El caballero andaluz mientras estaba toreando al novillo "Farruco" de la ganadería de Manuel Muñoz, cayó extrañamente de su caballo "Calé", falleciendo después en la clínica Rotger. Nunca se ha llegado a determinar con exactitud si la causa de la muerte fue un infarto que provocara la caída del caballo o que el caballero se desnucara en la mentada caída.

José Muñoz, ATS de la enfermería de la plaza de toros de Palma
Entre los diestros que han sufrido percances graves o muy graves en Palma están: Julio Aparicio en el 51 y 52, Victoriano Valencia en el 53, Victoriano Posada en el 54, Luis Segura y Antonio Ordoñez en el 59, Chamaco y Paco Camino en el 60, Ricardo Izquierdo, Gregorio Sánchez y "El Viti" en el 62, El Caracol, Manuel Benítez "El Cordobés", Fernando Peña y Guillermo Sandoval en el 63, nuevamente "El Viti" en el 65, "El Inclusero" en el 67, Pedro Benjumea en el 68, Paquiro, El Puno y Ricardo de Fabra en el 70, Curro Fuentes en el 72, Dámaso González y Paco Bautista en el 73, Manolo Arruza en el 75, Barea Jover y El Almendro en el 79, Pedro Santiponce en el 83, Curro Cruz en el 90 y la última la de Luisito en el 2003.
El resurgir de una afición.- Finalizada la tercera etapa con la empresa Balañá al frente y con don Antonio Boneu de gerente, la plaza fue arrendada a finales de los ochenta a varios empresarios de poca monta que propiciaron un verdadero descalabro entre la afición y que motivó el cierre de la plaza en la temporada 1989.
En 1990, llegó a Palma Antonio Ordoñez para intentar levantar el vuelo organizando una feria con siete festejos en una llamada "Feria del Mediterráneo", pero con la afición desmoralizada y defraudada y el turismo que ya no era el de décadas anteriores, el descalabro fue importante en las arcas de la empresa organizadora, -se calculó que se habían perdido algo más de ochenta millones de pesetas- que motivó que la empresa de Ordoñéz desistiera en años posteriores.
En 1991, se pone al frente como empresario del Coliseo Balear Manolo Martín, que inicia una nueva etapa a base de novilladas para poco a poco, ir subiendo cada año en varios festejos y sobre todo, con dos o tres corridas de toros anuales con importantes carteles, hasta que ya lleva tres años ofreciendo un abono para los festejos de agosto.
De todas formas, el Coliseo Balear, dista mucho de ser lo que fue en épocas aún muy recientes en la memoria del buen aficionado. ¿Volverá a lucir El Coliseo Balear su máximo esplendor taurino en años venideros?, de momento esta pregunta se presenta como una verdadera incógnita.

Miguel Gomis, secretario del Coliseo Balear

Vista parcial de la plaza de toros de Palma en la actualidad
Artículo publicado el 21 de julio de 2004 en El Mundo de Baleares; 6toros6 y Burladerodos. com, con motivo del 75º Aniversario del coso palmesano.