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(Barbate.- Cádiz) |
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Ya
estamos fuera, ataviados con nuestra sobrilla, nevera y demás bártulos
playeros, así que caminaremos hacia el lado derecho del faro en dirección
a la orilla. Tras unos escasos minutos de paseo veremos por fin la playa
en toda su extensión y a algunos seminudistas (también conocidos como
"textiles") que suelen ocupar la zona más cercana al propio
faro. A partir de aquí solo tendremos que preocuparnos de buscar, en los
casi dos kilómetros de playa que se nos ofrece, el lugar que nos resulte
más atractivo para situarnos. En cuanto nos alejemos unos pasos del faro
notaremos que la mayoría de la gente está desnuda y conforme nos vayamos
alejando de él la densidad de población playera irá disminuyendo
progresivamente hasta poder encontrar la casi soledad absoluta en un
entorno natural de singular belleza. |
| La playa del Faro de Trafalgar es una franja litoral de unos 2.000 metros de longitud y unos 50 metros de ancho. Tras esta franja no existe ningún tipo de edificación ni elementos urbanísticos y tan solo veremos una enorme extensión de terreno llano sin arboleda ni otros elementos naturales o artificiales. La arena es de color muy claro y de textura fina, sin llegarlo a ser tanto como en otras playas de grandes extensiones dunares. En la zona más alejada del mar encontramos pequeñas concentraciones de piedras pequeñas que algunos usuarios utilizan para construir pequeños parapetos que les resguarden del viento cuando éste sopla y en ocasiones incluso para procurarse cierta intimidad. El resto de la franja está constituido casi exclusivamente por arena con una limpieza muy aceptable. El oleaje es moderado en verano aunque llega a ser peligroso en épocas distintas, cuando por otro lado las temperaturas del mar y ambientales no invitan precisamente al baño | |
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En ocasiones, especialmente en la pleamar, se producen estrepitosas olas
en los primeros metros de entrada al agua por el choque de éstas con el
suelo en pronunciada pendiente en esa zona. No suele suponer demasiado
peligro y una vez se traspasa esa corta franja encontramos un mar
tranquilo donde poder bañarnos sin mayor problema. En cualquier caso hay
que tener precaución, especialmente los días en que el mar está más
agitado y siempre si se trata de niños pequeños o personas que no sepan
nadar. Por otro lado no existe señalización que refleje el nivel de
precaución a tomar en ese aspecto. La
playa del faro de Trafalgar es poco recomendable en los días que sopla
vientos fuertes como es el caso del viento de Levante que por la cercanía
al estrecho de Gibraltar corre a veces con velocidad en esa zona. |
EscribenosFotos y textos: Amigos de la Playa de Trafalgar
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