Ayer y hoy en Trelles
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Ayer y hoy en Trelles

CEFERINO LOPEZ FERNANDEZ
Investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid.

Está todo esparcido: una casa en cada colina, como si dijéramos. Hay quién dice que lo que los diferencia de los pueblos de la meseta es que por allí se hacían todas las casas juntas como medio de protección. Después de todo, las invasiones por el sur no tuvieron gran éxito. Puede que eso mismo explique que los pueblos de la costa, los que tienen puerto, estén, también, organizados en piñas alrededor del puerto. Por el norte sí que tuvieron éxito las invasiones. Sólo que Turelius debió de ser muy condescendiente o encontró poca oposición.

Cada casa era dueña de una cantidad suficiente de tierra como para sustentar una familia aunque éstas no eran pequeñas. Cuando la familia crecía y se dividía sólo era cuestión de «amansar» monte, que había en abundancia. La tierra, además, es extraordinariamente fértil, lo único que impide una explotación adecuada es la orografía.

Las tierras del pueblo se extienden hasta el río; éste es un río de verdad. Cuando vi por primera vez los ríos de la meseta, que en mi imaginación eran grandes por que estaban en los libros de geografía, me decepcionaron. Como esos ríos de secano hay bastantes en una parroquia para hacer un mapa lleno de azul. Del río también provenía riqueza. Aunque la vega no era muy extensa, porque las montañas encajan al río, sí que era muy fértil. Además, la pesca era abundante: truchas, salmones, reos, mujiles, lampreas, sollas, «zancaos»... sólo del río se extraían más especies que las que conocen muchos negociadores en Bruselas. Del mar traían pescado las pescaderas una vez por semana en un gran barreño sobre la cabeza.

Claro que no todo era idílico: la emigración lo prueba. Al principio el mejor destino era América y allá se iban algunos a buscar fortuna para ellos y los que dejaban aquí. Y volvían y se hacían un «palacio». Pero no todos lo conseguían.

Y un día llego la luz eléctrica, y vino del río, y se fueron las nutrias; y luego la radio y venía no se sabe de donde y luego el coche de línea y hasta una guerra incivil; y después hubo hambre; y después vino la televisión y hasta el teléfono llegó un día. Y la gente ya no se va a buscar fortuna a América, se van a buscar universidades y si pueden vuelven; y hay menos trasgos y más internet.

 

Fuente: artículo extraído del libro de TRELLES Fiestas de SAN JUAN 1996, página 17 escrito por Ceferino López Fernández.

Ceferino DEL NAVALIN

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ULTIMA ACTUALIZACIÓN DEL ARCHIVO: Miércoles, 8 Junio, 2005 16:48

 


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