Trelles en el recuerdo del Viejo Pancho
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Trelles en el recuerdo de «El Viejo Pancho»

RAFAEL ANES ALVAREZ
Catedrático de Historia e Instituciones Económicas
Departamento de Economía. Facultad de Ciencias Económicas
Universidad de Oviedo


Desde el encuentro de Colón con las tierras americanas han sido muchos los españoles que se trasladaron a ellas. El número de los que cruzaron el charco tendió a aumentar según avanzaba el siglo XIX y se intensificó en el primer tercio del siglo XX ese trasvase de población. Refiriéndonos a estas dos últimas etapas, los destinos preferentes de los transmigrados han estado, primero, en las islas antillanas, especialmente en Cuba y, después, en las repúblicas de Río de la Plata, con Argentina como principal foco de atracción.

Los motivos por los que se emigraba eran muchos, pero dos, sobre todo, impulsaban con más fuerza a hacer la travesía: el afán de ser y de tener, como diría Eva Canel, que se veía más fácilmente realizable al otro lado del Atlántico, y el librarse del muy largo y a veces con riesgo, por las guerras, servicio militar. Pero que se aíslen esas dos causas como principales no quiere decir que no hubiese otras también muy actuantes.

Esos emigrantes de la segunda mitad del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX eran muy jóvenes cuando partían. Por ello desempeñaba papel decisivo la inculcacíón de los padres. El niño, de forma inconsciente, iba formando la idea de que su destino estaba en América, que en cuanto cumpliese catorce o quince años a ella se trasladaría. También sabía, que iba a partir con la idea de volver, en cuanto alcanzase el éxito que buscaba, en cuanto hiciese fortuna.

El que emigraba mantenía muy fresco el recuerdo de su pueblo. Más que el recuerdo, el culto a la tierra en la que había nacido. Tenía permanentemente ante si la imagen de la marina, el valle o la montaña donde había pasado los años inolvidables de la infancia, donde se había forjado tantas ilusiones y donde había dejado a sus mayores.

Uno de esos jóvenes que se embarcó con destino a América, fue José María Alonso Trelles y Jarén, el poeta criollo, el autor de Paja brava, obra que le consagró como poeta nacional del Uruguay, el que alcanzaría proyección universal como «El Viejo Pancho». Nacido en Ribadeo, el 7 de mayo de 1857, su niñez la pasó en Navia, por traslado de su padre, que era maestro, y en 1874, después de seguir los estudios mercantiles en la Escuela de Náutica y de Comercio de Ribadeo, embarcó para América, fijando su residencia en la República Oriental del Uruguay. El alejamiento, el éxito, el renombre, la gloria, no le llevó a olvidar la tierra de sus padres, que siempre tuvo presente y añoró, como veremos.

Trelles estuvo siempre presente en su recuerdo, pues en Trelles nació su padre, Francisco Alonso Trelles y Peláez, el 27 de agosto de 1814, quien fue maestro en Ribadeo y en Navia, donde falleció en 1883. Con Trelles, con la casa de su familia paterna, mantuvo, lógicamente, mucha relación Francisco y eso llevó a que José María, como veremos, mantuviese vivo el recuerdo y el afecto a este pueblo.

Dos muestras vamos a dar de ello. Como ha reseñado Jesús Martínez Fernández, en su artículo «Querencias naviegas de un poeta universal», en carta dirigida a su amigo de la infancia, León Navia, en diciembre de 1907, le dice que tiene puesto el viejo traje con el que había partido hacía treinta y dos años, porque, le parecía, conservaba el calor de los brazos de su madre y el polvo de su tierra, porque conservaba «arenas del Navia, aliento de los pinares de San Pelayo, caricias de las brisas de Trelles». No era esto solo producto de la nostalgia acumulada por los años. Seis después de partir, el día de San Juan de 1880, le escribe una carta a su hermana Carmen, en la que se recrea contando las muchas bellezas de América, pero que termina con afirmación tan rotunda y tan bella como esta: «todo, no vale una tarde de San Juan en Trelles».

 

Fuente: artículo extraído del libro de TRELLES Fiestas de SAN JUAN 1996, página 12 escrito por Rafael ANES.
 

 

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ULTIMA ACTUALIZACIÓN DEL ARCHIVO: Miércoles, 8 Junio, 2005 16:52

 

 


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