OPINIÓN. Jesús Berenguer «Por el bien de Pinoso»
En Pinoso ya tenemos otro alcalde,
enhorabuena a José Mª Amorós. Lo que han hecho los siete concejales es algo
legítimo. Seguramente haya muchos ciudadanos que discrepen de las formas, pero
la democracia lo permite. Otra cosa distinta es que se haga «Por el bien de
Pinoso». Estas cinco palabras forman una bonita frase, aunque a estas alturas de
legislatura muchos pinoseros nos hemos visto que este equipo de gobierno haya
hecho algo que les haga acreedores de tan hermosa frase: «Por el bien de
Pinoso». Cuando se hizo el pacto, la alcaldía la ocupó Vicente Rico y lo primero
que hizo fue quejarse de la mala gestión municipal de sus antecesores, los
cuales eran cuatro concejales de su propio partido, el PSOE, y tres desleales
del PP. Seguidamente Rico encargó lo que se denominó «informe de gestión» -una
auditoría-, sólo de los mil días atrás. El «informe de gestión» nunca se ha
hecho público, ¿por qué?. El equipo de gobierno de Rico aprobó los presupuestos
de 2004, 15 millones de euros, los más elevados de la historia de Pinoso y muy
tarde, en noviembre de 2004, como consecuencia de la impugnación de la oposición
-concretamente por UCL-, y las inversiones previstas, casi cinco millones de
euros, no se han podido ejecutar, ya que quedaba muy poco tiempo. Lo más
importante fue empezar a pagar a los proveedores, el millón de euros que sus
antecesores dejaron pendiente de pago, algo que ellos también hicieron y así
sucesivamente. En siguientes sesiones plenarias el equipo de Rico elevó un 30
por ciento el impuesto de bienes inmuebles (IBI), con el voto negativo de la
oposición y con muchos comentarios también en contra de los pinoseros. Durante
el tiempo de alegaciones, tras su publicación en Boletín Oficial de la
Provincia, un militante del PP, uno del PSOE y el entonces alcalde Vicente Rico,
presentan alegaciones y se paraliza la subida, esta vez se puede decir que es
«Por el bien de Pinoso».
Llegan los presupuestos de 2005, de 11 millones de euros, con muy pocas
inversiones -medio millón de euros-, y la oposición pregunta el porqué y se le
responde diciendo que como lo de 2004 no se ha gastado lo gastarán en el 2005
«Por el bien de Pinoso». Hasta ahora, tras el baile de números los resultados
del famoso pacto no se ven en Pinoso y los altos mandatarios de PP se ponen
nerviosos. Entonces los populares de Pinoso le dicen a Rico que les ceda la
alcaldía «Por el bien de Pinoso». Rico pone sobre la mesa sus condiciones, entre
ellas mantenerse el mismo sueldo que cobraba hasta el 31 de enero de 2005. El
actual alcalde, José Mª Amorós, le dice ¿cómo vamos a cobrar lo mismo? y se sube
el sueldo, los cuatro concejales que también cobran comentan ¿...y nosotros qué?
y se suben el sueldo. Total: un aumento del 20 por ciento con respecto a los
presupuestos de 2004, la partida asciende a 190.000 euros, antes de impuestos y
Seguridad Social. El PP hace una contraoferta, igual que la de Rico y este
último acepta, todo por escrito, todo «Por el bien de Pinoso», pero hasta ahora
ni Rico ni el PP han sido capaces de explicar con claridad a los pinoseros, el
porqué de semejantes entresijos. Tampoco han sido capaces de convocar una rueda
de prensa para que la democracia, que les ha permitido hacer el pacto, les
pregunte con transparencia, por ejemplo, si el pacto de ustedes siete ¿es para
lo que queda de legislatura?, y si es así, ¿por qué no lo han escrito?.
En fin repito, enhorabuena al nuevo alcalde, José Mª Amorós, y esperaremos los
100 días de rigor para ver si se aplica la encantadora frase «Por el bien de
Pinoso».