AVARICIA Complicated space Complicated space Complicated space

La avaricia es tener una gran ambición de poseer cosas materiales. La virtud a cultivar es la sencillez , que es ser feliz con poco y la generosidad que es pensar en compartir y dar de lo tuyo.

viñeta ZONA

La prueba para librarse del pecado capital de la pereza se encuentra en Estambul, Turquía. Más concretamente en la mezquita de Fatih Camii.

 
viñeta CANTO XIX, XX y XXI de la Divina Comedia

Parte del Canto XIX

- Continúa así:  

                Cuando al quinto giro hube llegado,
                vi gente allí que lloraba
72             yaciendo en tierra boca abajo.
                “Adhesit pavimento anima mea”
                oía de ellos tan altos suspiros
75             que sus palabras apenas se entendían.
 

-Virgilio pide que les indiquen dónde está la entrada que da acceso a la siguiente cornisa y los avariciosos contestan:

                Oh de Dios electos, a quienes el sufrir
                justicia y esperanza hacen menos duro,
78             dirigidnos hacia las altas gradas!
                Si venís del yacer aquí eximidos,
                y más pronto queréis hallar la vía,
81             que vuestra diestra esté siempre por fuera.
 

Parte del Canto XX

- Dante describe las dificultades que encuentran para caminar por aquella cornisa, pues el suelo está lleno de almas adheridas y llorosas:

                Contra mejor querer querer mal pugna;
                y así contra mi placer, por agradarle,
3               la esponja aún no sacia saqué del agua.
                Me moví; y mi conductor movióse por los
                sitios expeditos a lo largo de la roca,
6               como entre estrechos muros y merlones;
                porque la gente que suelta gota a gota
                por los ojos el mal que domina a todo el mundo,
9               hacia afuera del giro se acerca mucho.
 

- De repente, un apocalíptico temblor sacude el suelo del quinto círculo:

                Nos habíamos ya alejado de él,
                y luchábamos por montar la estrada,
126            tanto cuanto la fuerza nos permitía,
                cuando sentí, como si se derrumbara,
                temblar el monte; de donde me tomó un hielo
129            como el que suele tomar al que a la muerte vaya.
                Verdad que no se sacudía tan fuerte Delos,
                antes que Latona en ella hiciese nido
132            para parir los dos ojos del cielo.
                Luego creció de todas partes un grito
                tal, que el maestro a mi converso,
135            dijo: No dudes, mientras yo te guío.
                “Gloria in excelsis” todos “Deo”
                decían, por lo que comprendí de cerca,
138            donde entender el grito se podía.
                Estábamos inmóviles y en suspenso
                como el primer pastor que oyó ese canto,
141            hasta que el temblor cesó y completóse.

                Luego retomamos nuestro camino santo
                mirando a las sombras que yacían por tierra,
144            lanzando ya a lo alto el usual llanto.
 

Parte del Canto XXI

- Se explica a que se debe el temblor:

                Más abajo quizá tiemble poco o mucho;
                pero por viento que en tierra se esconda,
57             no sé cómo, aquí arriba no tembló nunca.
                Tiembla cuando algún alma tan munda
                se siente, que se alza o se mueve
60             para subir a lo alto; y el grito la sigue.
                De la mundicia sólo el querer da prueba,
                porque, libre ya para cambiar de asiento,
63             al alma sorprende y a querer la ayuda.
                Primero bien quiere, pero se opone el deseo,
                que la divina justicia, contra voluntad,
66             como fue de pecar, pone de tormento.
                Y yo, que he yacido en esta pena
                quinientos años y más, recién ahora sentí
69             la libre voluntad del mejor suelo;
                por ello sentisteis el terremoto y a los píos
                espíritus por el monte rendir loas
72             al Señor, a que pronto arriba los envíe.
 

- Estacio, que no sabe con quien está hablando, explica a los visitantes que se hizo poeta por su profunda admiración al gran Virgilio y esta confesión, provoca la risa de Dante:

                Estacio aún la gente de allá me llama:
                canté a Tebas, y luego al gran Aquiles;
93             mas caí en camino de la segunda alforja.
                De mi ardor fueron semilla las chispas,
                que me escaldaron, de la divina llama
96             de la que son iluminados más de mil;
                de la Eneida hablo, la cual madre
                fue mía, y fue mi nodriza, en poesía:
99             sin ella no valdría el peso de un dracma.
                Y por haber vivido allá cuando
                vivió Virgilio, aceptaría un siglo
102            más, que no debo, en salir de este bando.

                Volvióse a mi Virgilio a estas palabras
                con el rostro que, callando, dijo: calla;
105            mas no puede la virtud todo lo que quiere,
                que risa y llanto son tan secuaces
                de la pasión que en cada una brota,
108            que vencen la voluntad de los más veraces.
                Yo me sonreí como quien destella;
                por lo que la sombra callóse, y mirándome
111            a los ojos, donde el semblante más refleja,
                y: Si tanto trabajo como bien asumes,
                dijo, ¿porqué tu cara ahora mismo
114            un rebrillo de risa me demuestra?
                Ahora estoy de un lado y de otro preso:
                uno me hace callar, el otro me conjura
117            que diga; y yo suspiro, y entendiendo
                mi maestro: No tengas miedo,
                me dice, de hablar; habla y dile
120            lo que demanda con tanta cura.


                A lo que yo: Quizá te maravilles,
                antiguo espíritu, del reír que hice;
123            pero mayor estupor haré que te pique.
                Éste que guía a lo alto mis ojos,
                es aquel Virgilio de quien tomaste
126            fuerza para cantar los hombres y lo dioses.
                Si otra causa de mi reír creíste,
                déjala por no cierta, y cree que lo sean
129            aquellas palabras que de él dijiste.
                Ya se inclinaba a abrazar los pies
                de mi doctor, pero le dijo: Hermano,
132            no lo hagas, tú eres sombra y sombra ves.
                Y él alzándose: Ahora puedes la cantidad
                de amor comprender que a ti mi escalda,
135            al olvidar yo nuestra vanidad,
                tratando sombra como cosa compacta.
 

 

viñeta IMAGEN

Las almas de los avariciosos

 

viñeta PRUEBA

Los protagonista se encuentran en una sala, donde el suelo tiene forma de un círculo de mármol, y donde se distribuían doce cavidades con forma de bóveda de cañón, cada una correspondiente a un viento diferente, que representan a los 12 hijos de Eolo:  Bóreas, Helespontio, Afeliotes, Euro, Euronoto, Noto, Libanoto, Libs, Zéfiro, Argestes, Trascias y, por último Aparctias, en este orden. La prueba consiste en encontrar la salida correcta, para ello deben pasar por delante de las cavidades que expulsan violentamente la corriente por la cual son conocidos, hasta llegar a la cavidad correcta que les ofrezca una salida segura.

El tiempo es limitado porque el cansancio les vence.

 

viñeta SOLUCION

La salida se encuentra en el hueco correspondiente a Zéfiro (viento que es como una brisa ligera y suave que empieza con la primavera), y la solución para llegar sanos y salvos a él reside en los versos de Dante "Si venís libres de yacer aquí con nosotros, y queréis pronto hallar el camino, llevad siempre por fuera la derecha." que les indica el sentido correcto para llegar a la salida. Ya que de tomar el sentido contrarío no habrían llegado nunca, puesto que habría que atravesar los vientos más violentos de Trascias y Argestes que descargaban enormes andanadas de granizo, antes de llegar a Zéfiro.