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El buen ilusionista es hombre de carácter
alegre, que siempre sabe lo que hace, que nunca pierde la serenidad, a pesar de cuanto se
haga o se diga, porque muchas veces una respuesta ingeniosa y cortés desvía la cólera;
nada es tan eficaz como una sonrisa agradable, una lengua ingeniosa y un continente frío
y calculador para mantener al auditorio en los debidos límites y lograr al mismo tiempo
que sientan simpatía por nosotros. |
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