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Historia Natural del Vampiro

 

En 1972, Anthony Masters publicó su minuciosa The Natural History of the Vampire, que fuera popularizada en 1976 por la Berkley Publishing Company de Nueva York. El libro se ocupa del vampiro en sus más diversas expresiones; revisa a los autores canónicos y la evolución de la imagen del vampiro en diferentes épocas y artes.

El volumen debe considerarse un nuevo clásico. La investigación de Masters es seria y documentada, lo que permite a quien se inicie en el tema una guía detallada para la comprensión del vampirismo y sus manifestaciones en diversas culturas y continentes.

En muchos casos, como ocurre en otros temas de la literatura, una referencia o una lectura precipitada han originado una cadena de errores que deforma el sentido inicial de una obra, en un juego que recuerda el teléfono ruso o las murmuraciones de barriada —aunque de vigencia secular, por el momento. Pese a sus habilidades, los vampiros de la literatura no han podido escapar de tales entuertos, por lo que debe alabarse la concisión de Masters para analizar la evolución y metamorfosis de los revinientes.

Así, la historia literaria del vampiro, según Masters, debe remontarse a la Vida de Apolonio de Tiana de Filóstrato, donde se narra el matrimonio de Menipo, un joven romano, con una lamia cuya sed de sangre es descubierta a tiempo.

Conforme al Oxford Classical Dictionary, Lamia fue, originalmente, un espectro dedicado al rapto de infantes. Hija de Belón y Libia, se decía que actuaba de esta manera por un resentimiento contra los dioses: Hera había destruido a sus hijos a causa de sus amores con Zeus.

Se debe, sin embargo, ubicar esta creencia, que no coincide plenamente con la general opinión respecto a los revinientes: éstos proceden de seres humanos que por diversas causas no descansan en paz; multiplican su especie contagiando su mal a quien parasitan y hay diversas maneras para deshacerse de ellos.

O bien, si se acude a la tesis de Masters, debe aceptarse que Lamia como Algol evocan una lucha más antigua, de difuso origen, en la que un grupo de genios o de dioses, resentidos contra el ser humano, sedientos de sangre, buscan venganza eternamente.

En esa medida, tal antagonismo justifica la existencia de los dos grandes tipos de vampiros que la literatura evoca: el reviniente cuya historia interfiere con la de una persona o comunidad para aumentar el número de los muertos-vivos, por una parte; y, por la otra, el vampiro psíquico, cuya finalidad, más allá de la sangre, es llevar hasta la aniquilación zonas fundamentales de lo humano, corporal, espiritualmente o ambas.

Con esta perspectiva, The Natural History of Vampire amplía la génesis del vampiro en Occidente y recupera autores como Coleridge, Southby u Ossenfelder para su causa.

Masters afirma que Heinrich August Ossenfelder, creador del poema Der Vampir, inspiró tanto a Bürger como a Goethe en sus respectivas obras. Sin embargo, Masters, no se comprueba mayormente su aserto.

Impresiona a Masters, asimismo, el efecto de Lenore en Walter Scott, de quien afirma la tradujo del alemán al inglés, alrededor de 1790, en una sola velada. Del poema de Bürger se hizo una tiraje privado que pronto propició sucesivas ediciones. El historiador no duda que Samuel Taylor Coleridge tuvo acceso a ellas y que tal vez el poema influenciara una de sus creaciones más interesantes: Cristabel, escrito en diversos periodos entre 1797 y 1801, aunque se publicó hasta 1816.