|
Peter Kurten (1883-1931)


Peter
Kurten (9) Pete nació en Alemania en 1883. Su padre fue un
alcohólico que pegaba a su mujer y a sus 13 hijos cuando tenía la
oportunidad y cometía incesto con las hermanas de Peter. Como
producto de una brutal e infeliz infancia, Peter dio sus primeros
pasos estrangulando pájaros y golpeando a los perros. Cuando tenía
nueve años ayudó a dos muchachos a ahogarse en un accidente de
barco. Con diez años se especializó en fornicar con ovejas y cabras
y las acuchillaba para llegar al orgasmo.
De 1905 a 1921 Pete era encarcelado
constantemente. Cuando salió de prisión, estaba libre para asesinar
con impunidad. En 1929, asesinó a 9 personas en Dusseldorf,
Alemania. Pete se ganó el apodo de "El vampiro de Dusseldorf" porque
disfrutaba bebiendo la sangre de sus victimas. El solo mataba
animales cuando se sentía triste. En ocasiones, disfrutaba
prendiendo fuego a edificios abandonados con la esperanza de
incinerar a los sorprendidos vagabundos que dormían dentro.
Como la mayoría de los sádicos
sexuales, Peter, vivía una aparente vida normal. Trabajaba en una
fábrica, se casó e incluso iba a la iglesia. Su primera víctima fue
una joven llamada Christine Klein de 9 años que raptó, violó y
finalmente asesinó, fue encontrada el 25 de mayo de 1913. A partir
de este momento, la naturaleza sádica de Kurten le impulsó a
realizar 8 asesinatos más, cada uno de ellos con un método diferente
pero todos con el denominador común de la mutilación. Kurten
finalizaba la experiencia bebiendo la sangre de sus jóvenes
víctimas..
En 1929, unos detectives tenían
conocimientos de un asesino en serie que rondaba por las calles y
sus archivos sugerían 46 crímenes cometidos por la misma persona.
Los padres comenzaron a guardar a sus hijos en casa, la gente mayor
nunca abandonaban la casa y creían que un vampiro caminaba
Dusseldorf. El 23 de agosto, Kurten asesinó a Gertrude Hamacher (5
años) y a Louise Lenzen (14 años) cerca de donde él vivía, pero los
esfuerzos de la policía no pudieron dar con él. Comenzó a utilizar
martillos, ganchos, estiletos y dagas, y lo único que la policía
pudo deducir era que los crímenes que se realizaban eran de una
naturaleza orgiástica y sangrienta. A una pequeña víctima le
encontraron 36 marcas diferentes en el cuerpo, producidas por arma
blanca. Los ciudadanos de Dusseldorf decidieron capturar al vampiro
por todos los medios posibles.
En mayo de 1930, Kurten fue
capturado por la policía. Kurten había llevado a una joven, llamada
Maria Budlick, de la estación de tren de Dusseldorf a su casa, allí
intentó violarla y la muchacha se desmayó, recordó unas palabras que
había pronunciado, -"Ya sabes donde vivo en el caso de que vuelvas a
necesitar ayuda?" - ella le aseguró que no conocía la ciudad tan
bien como para saber a donde la había llevado. ...y él sintió piedad
por ella y la abandonó en un lugar cercano. Maria no se lo contó a
nadie excepto a Koln, un amigo que contactaba con ella por correo
postal. La carta nunca llegó a su destino porque tenía la dirección
incorrecta y un funcionario postal, al leer la carta, se dio cuenta
de la importancia de aquello y lo notificó a la policía, que
posteriormente encontró a la joven Maria que los llevó a la
residencia de Kurten en el nº71 de la calle Mettmannerstrasse.
Al ver a la policía Kurten supo que
todo se había acabado y en el mismo instante confesó, "yo soy el
hombre buscado por la policía, yo soy el vampiro de Dusseldorf". Su
mujer nunca imaginó como un hombre tan amanerado y cariñoso pudo ser
responsable de tan crueles asesinatos. Cuando confesó a la policía
en el salón de su casa, su mujer se desmayó. Confesó haber realizado
68 asesinatos y fue sentenciado a muerte. Su último deseo fue "oír
su propia sangre mientras era decapitado", en la guillotina, y este
deseo llegó a ser realidad el 2 de julio de 1931.

|