En Rumania, la tradición
sobre los vampiros se remota a muy atrás en el tiempo; no hay
creencia en lo sobre natural mas difundida y arraigada que esta,
tanto en las ciudades como en los pueblos de las comarcas mas
remotas.
La mayor parte de los rumanos creen en la vida después de la muerte
es muy parecida a la terrenal ; la fe en un mundo espiritual no esta
muy difundida, por lo que resulta natural que para ellos los muertos
vivientes vaguen por la tierra,, no bajo forma de espíritus, si no
de personas físicamente definidas. es interesante notar que entre
todas las regiones rumanas, el mayor numero de casos de vampirismo
proviene de Transilvania, especialmente del norte de Transilvania,
escenario en que también tiene lugar la narración del muy famoso
Drácula de Stoker.
Como demostración de hasta que punto la creencia esta arraigada en
la cultura rumana, sirva saber que el numero de térmicos utilizados
para indicar los distintos tipos de vampiros es muy rico. el termino
mas común es strigoi, al que le sigue moroii. se usan
indiferentemente también lo términos varcolaci y pricolici, que a
menudo son vampiros muertos y a veces animales que se comen la luna.
En este contexto cultural se presenta el único caso , ausente en
todas la demás regiones de Europa, del vampiro viviente. Según la
estudiosa rumana Agnes Murgoci, se pueden en contra en Rumania tres
tipos fundamentales de vampiro : el vampiro difunto, el vampiro
viviente y el varcolac vampiro que engulle la luna durante los
eclipses.
Las infecciones vampiricas alcanzaron su punto álgido durante e
siglo XII, y hay que suponer que las profanaciones de tumbas fueron
muy frecuentes si se tiene en cuenta que las autoridades
intervinieron mas de una vez para poner fin a estas practicas.
Los rumanos creen que si un hombre nace con la placenta o bolsa del
liquido amniótico, se convertirá en vampiro a las seis semanas de su
muerte . Algo parecido les sucede a las personas que han sido
malvadas o que han cometido acciones inicuas durante su vida,
especialmente mujeres que ha tenido algo que ver con el maligno y
con sortilegios y encantamientos. Es bien sabido que un hombre es un
vampiro si no come ajo; esta idea se encuentra también en los
eslavos meridionales. Cuando un niño muere antes de ser bautizado,
ala edad de siete años se convierte en vampiro y el lugar donde a
sido enterrado se considera desconsagrado. Los hombres que juran en
falso por dinero se convierten en vampiros seis meses después de su
muerte. Si un vampiro lanza su mirada sobre una mujer en cinta, y
ella no esta inmunizada, su hijo se convertirá en vampiro. Cuando
nacen siete niños del mismo sexo, el séptimo tendrá un pequeño rabo
y será vampiro. Un difunto se convierte en vampiro se un gato salta
sobre él, si un hombre salta sobre el o si la sombra de un hombre
cae sobre el. A algunos rumanos creen que si un hombre esta
destinado a convertirse en vampiro, así sucederá, lo desee el o no .
Otros rumanos creen que , aun en el caso de que un niño nazca con la
placenta, es decir , destinado a ser un vampiro, se puede hacer algo
para reparara el desastre. En primer lugar debe romperse la placenta
para que el bebe no pueda engullirla y convertirse en un malvado
vampiro, que lanzara el mal de ojo y devorara a sus parientes tras
la muerte. La comadrona deberá salir fuera con el bebe arropado. Si
se trata de una casa excavada en una zona subterránea, debería subir
a punto mas alto; si no es así, ira a la parte trasera y gritara,
sosteniendo al bebe entre lo brazos "Escuchad todos, un lobo ha
nacido sobre la tierra. No se trata de un lobo que devorara a las
personas, sino de un lobo que trabajara y nos traerá fortuna" de
esta forma el poder del vampiro se quiebra, y el mal se convierte en
bien. De hecho los vampiros que dejan de serlo traen buena fortuna.

Raymond Mcnally consiguió en
1969 una beca del gobierno de los estados unidos de América, para
que fuese a Rumania y averiguara todo lo posible sobre Drácula, este
hombre paso un año en dicho país haciendo investigaciones, y estas
son un par de experiencias personales que el tubo en su viaje.
Al pie del castillo Drácula,
que localice por primera vez en el pueblo de Poenari (Rumania),
conocí a una joven gitana llamada Tinka que me contó que su padre
era un vampiro Treinta años antes había muerto y fue expuesto en un
velatorio que duro tres días, pero al final de ese período de tiempo
los aldeanos se dieron cuenta de que el "rigor mortis" aun no se
había producido: la piel seguía estando flexible y las mejillas
tenían un saludable color sonrosado ... las dos señales por las que
se reconoce al vampiro, el no muerto. Tinka me dijo que ella sabía
lo que era preciso hacer, pero no se sintió capaz de destruir el
cuerpo de su padre. Los aldeanos no fueron tan melindrosos: cogieron
una estaca de madera, la hundieron en el corazón del cadáver e
hicieron que atravesara al fondo del ataúd de madera hasta dejarla
clavada en el suelo para impedir que el cadáver pudiera
incorporarse.
Mientras recorría Transilvania, me encontré con un cortejo fúnebre
en el pueblo de Rodna, cerca del Paso Borgo. Me quede a presenciar
la ceremonia, y un campesino de la localidad me informo de que iban
a enterrar el cadáver de un joven que se había suicidado. Yo sabia
que en Transilvania quien se suicida es una candidato a convertirse
en vampiro. Los aldeanos de Rodna colocaron el ataúd dentro de una
tumba muy poco profunda a penas medio metro de hondo. Al principio
no entendí el porque, pero descubrí la razón después de que hubiese
terminado la ceremonia religiosa oficial. Los aldeanos volvieron al
cementerio, sacarían el ataúd de aquella tumba tan poco profunda e
introdujeron una estaca de madera a través del corazón hasta
clavarla en el suelo por debajo de la joven difunta.
Raymond Mcnally
