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Los ecologistas tildan de "pobre" el plan para el Parque del Sureste  

El borrador del proyecto de uso permite la caza y las graveras

SUSANA HIDALGO  -  Madrid

EL PAÍS - 11-07-2005

Los cazadores tienen vía libre en el Parque Regional del Sureste, según denuncian los ecologistas. La Consejería de Medio Ambiente está preparando el Plan Rector de Uso y Gestión de este parque (PRUG). Pero el borrador no ha convencido a organizaciones como Ecologistas en Acción. "La Comunidad permite que se cace con la excusa de que es por motivos de investigación y de gestión", denuncian los ecologistas. El Parque Regional del Sureste, protegido por ley desde 1994, discurre en torno a los tramos bajos de los ríos Jarama y Manzanares.

La riqueza principal del Parque Regional del Sureste, que abarca un espacio de 290 kilómetros cuadrados, se encuentra en sus cursos fluviales, que componen más de cien lagunas. El parque afecta a 14 municipios, entre ellos Arganda del Rey, Rivas-Vaciamadrid y San Martín de la Vega. Aparte de la ley que lo protege desde 1994, este paraje tiene un Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN). La Consejería de Medio Ambiente está tramitando ahora otro reglamento a través del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). El objetivo básico de este plan se centra en "consolidar la protección, conservación y mejora de este parque regional".

De momento, sólo hay un borrador de este nuevo plan. Pero los ecologistas, que lo han revisado, lo consideran "pobre" e "insuficiente" para lo que tendría que ser su fin: la puesta en marcha de medidas que permitan recuperar de una vez este espacio protegido. "El PRUG, que encima llega con seis años de retraso, no ayuda a frenar los dos problemas más graves que tiene el Parque del Sureste: la caza y las graveras", alerta María de los Ángeles Nieto, portavoz de Ecologistas en Acción. Esta asociación, junto a otras como El Soto, Grama, Plataforma Jarama Vivo, SEO/ Bird Life o Amigos de la Tierra, lleva años luchando por que el parque no se muera. "Creíamos que teníamos una oportunidad con el PRUG, pero el borrador no termina con la ambigüedad que hay respecto a la caza en el Parque del Sureste", denuncian los ecologistas.

Cotos ilegales
En el Parque del Sureste hay, según los ecologistas, 42 cotos de caza ilegales a los que el nuevo reglamento no termina de poner freno. "La caza está expresamente prohibida por la Ley Regional 6/94 de Creación del Parque Regional del Sureste. Pero el PRUG permite la caza si se hace por motivos de gestión o de investigación. Eso es un coladero para los cazadores", critica Antonio Martínez, portavoz de la organización ecologista El Soto.

La desconfianza de los ecologistas parte de este párrafo del borrador del nuevo plan: "Si, excepcionalmente, por motivos de investigación o gestión, fuera precisa la práctica de la caza en estas zonas, ésta podría autorizarse por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Para ello, los titulares de los cotos deberán solicitarlo expresamente, acompañando una memoria justificativa de tal necesidad firmada por un técnico competente".

Los ecologistas se muestran especialmente preocupados con la caza en las zonas de protección C (zonas degradadas a regenerar).

El nuevo plan establece que los titulares de los cotos deberán presentar a la consejería una memoria anual con los resultados de capturas obtenidos, especificando las modalidades de caza practicadas y las repoblaciones cinegéticas efectuadas.

El otro punto flaco que tiene el reglamento es, a juicio de los ecologistas, el tema de las graveras. La actividad minera en los parajes más relevantes y valiosos del parque está totalmente prohibida desde febrero de 2004. "Pero en otras zonas, cercanas a Ciempozuelos y a San Martín de la Vega, se concentran hasta 40 graveras", denuncian desde la organización El Soto.

El borrador del PRUG también tiene otros elementos curiosos, como la prohibición del "lavado de vehículos, enseres y animales en los cursos o masas de agua y en sus proximidades, hasta una distancia de 30 metros" o la posibilidad de utilizar "lodos de depuración con fines agrarios".

Las denuncias sobre el abandono que, a juicio de los ecologistas, sufre el Parque Regional del Sureste ha llevado a la convocatoria en los últimos años de distintas manifestaciones.

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