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EXTREMADURA |
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7ª Entrega. del 13-06-05 al 27-06-05 |
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LEYENDAS EXTREMEÑAS. La leyenda del Santuario de Tentudía. Calera de León (Badajoz). La leyenda de Ntra. Sra. de Cabezón. Cañaveral (Cáceres). La leyenda de San Jovita. Carcaboso (Cáceres)). |
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LEYENDAS PUBLICADAS Ntra. Sra. de Cabezón La majada del penitente Cadáveres sin cabeza. El arriero Tornan las vacas La bruja El tío Picote La bruja Marizápalos La venganza del morisco El Mingolobitu El aniversario Los amantes de Calamonte La Cruz del gamo. La víbora y el tesoro. Tío Chimino. La matanza de Carnaceda. El pan del moro. Amor y sangre en la judería. El hombre perro. Juan y la mora encantada. La bastarda golosa. Leyendas chinatas. Los amantes ambiciosos. Fraticidio. La cueva Peñalba. La bella Marmionda. Las horas prestadas.
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La leyenda del Santuario de Tentudía. A mediados del s. XIII, aunque algunas fuentes sitúan el relato en 1173, la Reconquista avanzaba imparable hacia Córdoba y Sevilla. Fernando III, el Santo, ordenó al caballero zamorano, y miembro de la Orden de Santiago, Pelay Pérez Correa el ataque a las fuerzas mahometanas que se habían hecho fuertes en las cimas de la sierra de La Calera. Libró con ellos una batalla tan feroz que, al anochecer, todavía la victoria no se decidía por ninguno de los dos bandos. Temiendo el caballero cristiano que la oscuridad sirviera de aliada a los enemigos, pidió a la Virgen que detuviera el curso del Sol gritando: “¡Santa María, detén tú día!”. Todos pudieron comprobar asombrados que el Sol se quedaba parado en el horizonte y los cristianos, con la certeza de que el Cielo estaba de su parte, realizaron nuevas cargas contra los moros, obligándolos a huir tras causarles numerosas bajas. Con esta hazaña, los cristianos consiguieron liberar los pasos de Sierra Morena y conectar con los ejércitos andaluces. En memoria de este prodigio, el caballero Pelay Pérez construyó en la cima un templo a la Madre de Dios bajo la advocación: “Santa María, ¡detén tú día!”. La leyenda de Ntra. Sra. de Cabezón. En
un bello paraje de onduladas colinas se halla el castillo de Cabezón y,
muy próximo a él, el Santuario de la Virgen cuyos orígenes se pierden
en la nebulosa de los tiempos. La
historia de esta Virgen se inicia con su aparición a un vaquero, natural
de Holguera, que vigilaba sus ganados en estas tierras. El pastor se extrañaba
de que uno de los animales tuviera una especial predilección en buscar el
pasto próximo a un lugar lleno de maleza. Más cuando llegaba a aquel
sitio, lejos de comer el animal quedaba inmóvil como si contemplara algo.
El vaquero lo apartaba y la res insistía en su actitud un día y otro.
Entonces buscó entre la maleza y halló escondida la imagen. Al
encontrarla corrió a contar los hechos a su pueblo pero los de Cañaveral,
población a la que pertenecía el terreno del hallazgo, se enteraron y
surgió la consecuente disputa por la propiedad de la imagen. La
imposibilidad de solucionar el pleito los llevó a todos a pedir a la
misma Virgen que manifestara sus deseos de alguna manera. El afortunado
pastor pidió a la madre de Dios que revelara el sitio donde deseaba
reposar, a lo que la Señora contestó que su elección era indicada por
el fruto que llevaba en la mano. Se trataba de una lima y por aquella época
Cañaveral se llamaba “Cañaveral de las Limas”. El fallo se aceptó pero los de Holguera nunca lo hicieron de buen gusto, celebrando una romería en un día distinto a los de Cañaveral. La leyenda de San Jovita. Poco
antes de la ofensiva hispano-inglesa de 1813 contra las tropas napoleónicas,
al mando duque de Wellington, un destacamento francés se hallaba en
tierras de Coria para requisar provisiones. Cuando regresaban con sus
mulas cargadas y se disponían a cruzar el Jerte, fueron atacados por
vecinos de Carcaboso, abandonando en su huida a uno de los suyos
malherido. Los campesinos, lejos de rematarle, lo trasladaron a su pueblo
para curarle, ofreciéndole un trato amable y compasivo. Todos
los días aquel soldado veía como los lugareños rezaban a un santo para
él desconocido: San Jovita, patrono de la localidad. Se le había
levantado una iglesia tan pobre que el pórtico estaba formado por dos “miliarios”
de la Vía de la Plata que hacían la función de columnas. Una vez repuesto, y antes de iniciar su marcha, el francés, al parecer aristócrata, quiso recompensar al pueblo con una imagen de su patrón realizada por artesanos de Torrejoncillo, cuya devoción se extendería, años más tarde por toda la comarca. Próxima entrega: Nº 8 27 de junio de 2005 La mujer del cántaro. Casar de Cáceres. La cruz del gamo. Casar de Palomero (Cáceres). |
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