BURGO DE OSMA

 

 

EL BURGO DE OSMA

 

 

 

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Puente y castillo de Osma

 

El Burgo de Osma surgió, a partir del siglo XII, como un pequeño arrabal de la ciudad de Osma, poblado en sus inicios por artesanos y comerciantes y situado al otro lado del río Ucero. Al ser Osma sede episcopal, cuando los obispos decidieron levantar su catedral en esa nueva barriada de El Burgo fueron causantes de que la misma registrase un paulatino proceso de engrandecimiento arquitectónico, del que todavía son buena muestra las abundantes casas de canónigos que se conservan en torno al edificio catedralicio. Obispos de ánimo guerrero, como Pedro de Montoya, no dudarían en fortificar la población con torres y murallas, en tanto que otros prelados, como es el caso del portugués Acosta, destacado príncipe renacentista, otorgarían a Osma el privilegio de contar con su propio centro de estudios, creando la Universidad de Santa Catalina, en cuyo edificio, del siglo XVI, se ubica hoy día un Instituto de Bachillerato.

 

El Burgo de Osma conserva, todavía en nuestros tiempos, un intenso aroma clerical, que podrá reconocer el viajero cuando pasee por su Calle y Plaza Mayor, así como por la Plaza de la Catedral y sus aledaños. A través de la Puerta de San Miguel, única que se conserva del recinto amurallado, se accede al Parque Municipal del Carmen, dotado de un importante arboretum, pudiéndose luego iniciar un agradable paseo siguiendo las aguas del Ucero que nos conducirá hasta el puente romano que se sitúa bajo las laderas del cerro del castillo de Osma. En estos lugares, donde el río Abión vierte sus aguas al Ucero, se sitúa el barrio de las Tenerías, antigua aljama judía y si remontamos aguas arriba el Abión podremos visitar la bella hoz que forma en estos parajes.

 

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Cañón del río Lobos

 

Recordamos a las personas amantes de la naturaleza que El Burgo de Osma es la más tradicional puerta de acceso al Parque Natural del Cañón del Río Lobos. Para su visita, que recomendamos sin excusa, debemos desplazarnos, utilizando la carretera que conduce a San Leonardo de Yagüe, hasta la población medieval de Ucero, donde se sitúan los vestigios de un castillo de origen templario y el Centro de Interpretación de este espectacular cañón. Tras un agradable paseo en el que el viajero podrá disfrutar contemplando el vuelo de los buitres leonados, dueños y señores de este mágico lugar, se accede a la denominada Ermita de San Bartolomé, vestigio de lo que fue una importante posesión de la Orden del Temple, enclavada frente a la denominada Cueva Grande en un paraje de intensa belleza en el que las fuerzas telúricas de la naturaleza se manifiestan con especial intensidad.