CASTILLO DE GORMAZ

 

 

LA FORTALEZA DE GORMAZ

 

 

 

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Castillo de Gormaz

 

 

El inmenso castillo de Gormaz, pequeña aldea ubicada a 15 kilómetros al sur de El Burgo de Osma, en la carretera que conduce a Berlanga de Duero, representa para el viajero que a él se acerca un navío imponente que navega sobre los mares de trigo de Castilla. Desde lo alto del cerro en que se sitúa se divisa uno de los mejores paisajes de los campos castellanos, con el caserío de la pequeña aldea y la Ermita románica de San Miguel a sus pies, todo ello cerca del gran padre de Castilla, el Duero.

 

Esta temible fortificación fue levantada en el siglo X por los arquitectos califales y está dotada de inmensas murallas que coronan todo el alto cerro desde el que se domina férreamente la llanura castellana. Se trata, sin duda, de la más imponente fortificación alzada por los musulmanes españoles y quizás la mejor de toda la ingeniería militar de la época. Está dotada de 24 torres prismáticas unidas por muros de 10 metros de altura que forman un inmenso recinto en el que destacan dos torres imponentes, la del Homenaje y la de Almanzor. El castillo, con 380 metros de largo y casi un kilómetro de perímetro causa intensa impresión en el viajero. Se conserva una magnífica portada califal, con arco doble de herradura, así como diferentes vestigios de estancias, aljibes, almacenes, acuartelamientos, .... Se piensa, por sus dimensiones, que podía llegar a albergar en caso de necesidad una población del orden de las 30.000 personas. La moderna arqueología ha detectado que esta impresionante construcción se alzó sobre lo que antes fue un castro arévaco.

 

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Puesta de sol en el Castillo de Gormaz

Los sillares de la muralla toman una tonalidad dorada.

La mirada abarca la llanura castellana hasta el infinito.

 

Recomendamos al viajero que visite esta fortaleza califal al atardecer, para que así pueda disfrutar de una de las más bellas puestas de sol que se pueden contemplar en el interior de nuestro país.

 

Las fuentes medievales han dejado constancia de que este castillo, posición estratégica del Islam en Castilla, fue capaz de soportar en el año 975 el intenso asedio al que fue sometido por 60.000 leoneses y navarros. Fue tomado, finalmente, por Fernando I en 1059 y consta que en 1087 Alfonso VI cedió su señorío a Rodrigo Díaz de Vivar, el legendario Mío Cid.