EL HEREJE

MIGUEL DELIBES

 

 

BUSCANDO SUS HUELLAS EN VALLADOLID

 

 

Pretendemos acercarnos a la historia de Valladolid estudiando algunos de los acontecimientos que se narran en la novela "El hereje".

En la imagen se reproduce el momento en que varios canteros trabajan en la construcción de la fachada del Colegio de San Gregorio, situado cerca de la Plaza de San Pablo, que Delibes menciona en diversos pasajes de la obra.

 

 

 

 

A un hombre, Miguel Delibes,

y a nuestra ciudad

 

 

Deseamos ofrecer al lector la recreación de diversos momentos de la novela "El hereje", animándole a visitar algunos de los lugares en los que transcurre la acción. Todo ello con el ánimo de profundizar en el conocimiento del Valladolid de los tiempos del Renacimiento y de la Inquisición.

 

Cipriano Salcedo, protagonista de la novela, es un personaje ficticio. No sucede así, sin embargo, con otras figuras que van desfilando a lo largo de la obra. Destaca entre ellas, solo a modo de ejemplo, la figura del Doctor Cazalla, personaje real, que antes de recibir la "iluminación" había sido capellán del propio Carlos I.

 

La acción de "El hereje", que se basa en dos procesos inquisitoriales vallisoletanos que habrían de culminar en sendos autos de fe celebrados en 1559 en la Plaza del Mercado (hoy Plaza Mayor), discurre en la primera mitad del siglo XVI, en unos tiempos en que la Cancillería y la Universidad de Valladolid atraían a la ciudad a multitud de nobles, eruditos y artistas. Eran unos tiempos de "cortes itinerantes" y, de hecho, Valladolid se había convertido en la capital del reino.

 

 

 

 

Valladolid

en el siglo XVI

 

"Encajonada entre los dos ríos (Pisuerga y Esgueva), la villa, de pequeñas dimensiones (donde, al decir de las gentes de la época, cuando el pan encarecía había hambre en España), componía un rectángulo con varias puertas de acceso: la del Puente Mayor al norte, la del Campo al sur, la de Tudela al este y la de La Rinconada al oeste. Y salvo el cogollo urbano, empedrado y gris, con una reguera de alcantarillado exterior en el centro de las rúas, la villa resultaba polvorienta y árida en verano, fría y cenagosa en invierno y sucia y hedionda en todas las estaciones. Eso sí, allí donde la nariz se arrugaba, la vista se recreaba ante monumentos como San Gregorio, la Antigua y Santa Cruz o los recios conventos de San Pablo y San Benito..." (El hereje, libro I).

 

 

 

 

En los meses de verano la Oficina de Turismo de Valladolid organiza varias visitas por lugares de especial interés de la ciudad.

Una de ellas es la denominada "Ruta del Hereje".