OLMEDA

 

Villa romana de la Olmeda

 

 

 

En las inmediaciones de Saldaña, en la pequeña población de Pedrosa de la Vega, se sitúan los vestigios arqueológicos de otra importante villa romana, que se viene conociendo con el nombre de La Olmeda.

 

La villa romana de La Olmeda es una de las mas completas y ricas que el Pasado nos ha legado en toda la Hispania romana, destacando por su excepcional calidad los mosaicos polícromos que en ella se han conservado, que se incluyen entre los mas bellos de todo el Occidente romano. Los primeros sondeos se iniciaron en 1968 por D. Javier Cortes, propietario de la finca y persona amante de la Historia. En el año siguiente se dieron inicio a las primeras excavaciones metódicas, dirigidas por Don Pedro de Palol. Actualmente, tanto la villa de la Olmeda como la de Quintanilla de la Cueza dependen de la Diputación Provincial de Palencia, que se encarga de su mantenimiento y musealización, estando abiertas para su visita por el público.

 

Los inicios de la villa de La Olmeda se remontan a finales del siglo I d.C., si bien en el siglo IV se procedió a su reedificación de nueva planta, alcanzando en tiempos de Teodosio (finales del siglo IV) su momento de esplendor. Es en ese momento cuando se colocaron en sus estancias los bellos mosaicos que todavía se conservan.

 

Olmeda-Ulises.jpg (38100 bytes)

Villa de la Olmeda. Mosaico de Aquiles

 

Entre ellos sobresale, como pieza de excepción, el que pavimenta el "oecus", que representa el momento en que Aquiles es descubierto por Ulises en el gineceo de Licomedes, en donde lleva una vida placentera a la que habrá de renunciar para ayudar a los griegos en su lucha contra Troya. En la representación, una de las hijas de Licomedes, Deidamía, sujeta con fuerza al héroe intentando evitar que acuda a la llamada de Ulises.

 

Esta escena principal, formada por doce figuras de cuerpo entero, de tamaño mayor que el natural, está rodeada por un amplio marco en el que se representan, en medallones situados entre Anades, los retratos de diferentes personajes, posiblemente los distintos miembros de la familia del propietario de la villa. En las esquinas se sitúan las imágenes de las Cuatro Estaciones del año y en otro cuadro ubicado en la parte inferior del de Aquiles figuran escenas de cacería, que nos hablan de uno de los placeres que la vida campestre ofrecía a estos ricos propietarios. En ella se representan tanto animales propios de la zona (jabalí u oso), como exóticos (león, tigre, etc.). Otros mosaicos de la villa representan asuntos de tipo geométrico, tratados con especial belleza y barroquismo.

 

Olmeda-Caceria.jpg (49995 bytes)

Villa de la Olmeda. Mosaico con escena de cacería

 

Los diversos materiales de uso cotidiano que se encontraron al excavar la villa y su necrópolis pueden ser contemplados por el visitante en el Museo Monográfico existente en la Iglesia de San Pedro, en la cercana población de Saldaña. Con la creación de ese museo se pretendía, en palabras de P. De Palol, mantener unido todo el material arqueológico y lo más cercano posible a los restos de la villa, para facilitar su estudio y no perder de vista el aspecto unitario que como documento histórico tienen".

 

Situado el viajero en la localidad de Saldaña, debe visitar su bella Plaza Vieja, que conserva el tipismo y encanto especial que es propio de las antiguas villas castellanas. En la Iglesia de San Miguel podrá contemplar un pequeño retablo plateresco atribuido a Gil de Siloé, que se conserva en la sacristía de la iglesia.