Grandes familias

 

Grandes familias

 

 

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Portada de la iglesia de la Asunción (Palma del Río)

 

 

En 1241 los hombres de Fernando III El Santo tomaron definitivamente Palma al Islam. Unos años antes, en 1231, el infante Don Alfonso y Don Alvar Pérez de Castro habían también conquistado la ciudad, pero no pudieron mantenerla. Con la llegada a las tierras de Córdoba del Santo Monarca este procedió al repartimiento del término de la que había sido Balma islámica entre los nuevos pobladores, siendo parte de las tierras para el propio Cabildo de Córdoba.

 

Palma, sin embargo, siguió enmarcada en un contexto fronterizo, si bien los ataques, ahora, precedían del campo musulmán. Así sucedió, por ejemplo, en 1342, cuando el rey nazarita granadino Yusuf la sometió a un pavoroso saqueo y posterior incendio. Yusuf, que no se veía con fuerzas para retener Balma en sus manos, no dudó en destruirla antes de abandonarla. Juan Bernier, amante de estas tierras, recogía en su obra una alusión a este dramático suceso:

 

Pastos y naranjales
ciñen el cubo y la almena
que fabricó aquel rey moro
con el barro de la tierra
donde la fuente manaba
caldo de toronja y perla.


Un rey moro la fundó
sacándola de la tierra
el otro la destruyó
con cuchillo de la espuela.


Corceles a beber iban
iban en loca carrera.


La fuente manaba sangre
sangre tibia en las acequias
las naranjas se tornaron
granadas de rojas perlas.

 

 

En 1342, el mismo año de la destrucción de Yusuf, la villa de Palma, hasta entonces de realengo, se integró en el régimen señorial, por donación que el monarca Alfonso XI realizó al almirante genovés micer Egidio Bocanegra, que había prestado buenos servicios a la Corona de Castilla en el cerco de Algeciras, impidiendo con sus barcos la llegada de refuerzos islámicos africanos.

 

Egidio Bocanegra repobló la villa, diezmada como tantas otras poblaciones medievales por los efectos de la peste negra, con un nutrido contingente de mudéjares burgaleses -unas 50 familias- procedentes de otro de sus señoríos, Gumiel de Hizán, población próxima a Aranda de Duero. Tenemos constancia documental de que su hijo Ambrosio, también Almirante, concedió a esos moros mudéjares una carta puebla y fuero, en 1371, en la que se establecía su condición de hombres libres (horros), con derecho a gozar de jueces propios para librar sus pleitos.

 

Gracias a la tutela y liberalidad de sus señores la morería de Palma, en la segunda mitad del siglo XV, llegó a convertirse en la más importante de toda Andalucía. Consta que en el año de 1500 habitaban en esta población 119 familias mudéjares, en tanto que en la propia Córdoba solo quedaban 40.

 

En uno de sus capítulos, sin embargo, es especialmente rigurosa la carta puebla de Ambrosio Bocanegra, en concreto cuando hace referencia a la posibilidad de que estos hombres pudieran tener amoríos con mujeres cristianas. Para ese supuesto el fuero establece, sin especiales miramientos, que   "e sy moro fiziese adulterio con christianas, que lo quemen por ello". En estos tiempos del señorío de Ambrosio Bocanegra, en la segunda mitad del siglo XIV, es cuando la población pasaría a ser conocida como Palma del Río.

 

Tenemos noticias de que en 1483 se produjo una nueva razzia islámica, que fue rechazada ahora por Don Luis Portocarrero, señor entonces de la ciudad y poco después, en 1505, su hijo, también llamado Luis recibió el título de Conde de Palma, concedido en tiempos de la enloquecida reina Juana como reconocimiento de los servicios que a la monarquía habían prestado sus antepasados y él mismo, que había intervenido, junto a su pariente Gonzalo Fernández de Córdoba, en las campañas que culminaron en la conquista del reino de Nápoles. Con la protección del conde llegarán ahora a Palma los franciscanos, que procederán a levantar el Convento de San Francisco.

 

Dentro de la familia de los Portocarrero, condes de Palma, no puede dejar de mencionarse a Don Luis Manuel Fernández de Portocarrero, que fue nombrado Cardenal por Clemente IX en 1669 y que, siendo miembro de la Junta de Regencia que gobernó España hasta la llegada al trono de Felipe V, jugó un decisivo papel en nuestra historia política, decidiendo la instauración de la nueva dinastía borbónica en la Corona de España.

 

 

 

SUMARIO

PALMA DEL RÍO

Las aguas     Alfareros romanos    Las murallas de Balma

Grandes familias    Palma monumental