Ribera

 

 

RIBERA DEL DUERO

EN BURGOS

 

 

 

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Teatro romano de Clunia

 

Destacan las tierras burgalesas ribereñas del Duero tanto por su generosidad en vinos y corderos como por la abundancia en ellas de vestigios históricos y monumentales.

 

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Nuestra Señora de la Vid

 

Cuando el Duero llega a la provincia de Burgos hace tiempo que han desaparecido los típicos paisajes serranos sorianos. Los pinos, robles y hayas de los Picos de Urbión han quedado muy atrás y el río, muchos menos abrupto, se ha ido suavizando a su paso por las tierras de Berlanga y San Esteban de Gormaz. Ahora, al atravesar Burgos, el Duero se ensancha y se convierte en caudal, fertilizando con sus aguas unos campos que secularmente se han dedicado al cultivo del viñedo. Las casas palaciegas, iglesias y monasterios que pueblan estos lugares se constituyen en prueba palpable de que el hombre, a lo largo de los siglos, ha sabido utilizar como fuente generadora de riqueza las aguas del gran río de Castilla.

 

Estas tierras ribereñas y las inmediatas de Valladolid se han convertido en una región vinícola que ha demostrado una vitalidad intensa, produciendo unos vinos que se han constituido en serios competidores de los más tradicionales tintos de la Rioja. El hecho de que la primera población que las aguas del Duero encuentran en tierras de Burgos se denomine La Vid, anuncia, con toda claridad, la intensa dedicación agrícola de estos lugares.