Roa
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| El último tramo de la Ribera burgalesa está dominado por
Roa, población situada en lo alto de un cerro y que se constituye en espolón que se
asoma al Duero, cuyas aguas le han servido tradicionalmente de foso protector. Aquí, en
una casona del siglo XVII tiene su sede el Consejo Regulador de los vinos integrados en la
denominación de origen Ribera del Duero. Su caserío se desparrama por el cerro pudiendo
encontrar el viajero abundantes casonas medievales y renacentistas.
Roa, que fue cabeza de una Comunidad de Villa y Tierra que integraba un total de 33 poblaciones de su entorno, estaba protegida por murallas y dotada de un imponente castillo del que se conservan escasos vestigios en nuestros tiempos. Desde siempre, Roa ha dominado el valle del Duero y precisamente hoy su Paseo del Espolón constituye un espléndido mirador sobre el gran río castellano y sus tierras circundantes.
En Roa encontró la muerte, quizás envenenado, el Cardenal Cisneros, que fue Regente de España, siendo también estos lugares puntos por los que se movía con relativa facilidad el guerrillero antifrancés y luego liberal comprometido Juan Martín el Empecinado, que terminaría siendo ahorcado en 1825 por los hombres del rey en su porticada Plaza Mayor. Las crónicas antiguas dicen que en su último estertor una de las alpargatas del Empecinado saltó a más de 200 pasos del cadalso. Otros dicen que lo que realmente colgaron fue su cadáver, ya que antes había sido acribillado a balazos al haber intentado revolverse contra los soldados que le llevaban al patíbulo.
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