BARRIO DE SAN LORENZO

CÓRDOBA

 

 

 

 

 

Iglesia de San Lorenzo, Córdoba

 

 

 

 

 

Calleja cordobesa

 

 

Proponemos ahora al viajero, situados en Santa Marina, que utilice alguna de las callejas que se internan en el barrio y vaya penetrando en la Córdoba más profunda y auténtica. Nos desplazaremos, así, por la propia Santa Marina, San Agustín y San Lorenzo, barrios todos ellos de origen antiguo y muy próximos entre si.

 

Como orientación deberá ir preguntando el viajero, a medida que va paseando por el laberinto de callejas, primero por la cercana plaza de San Agustín, y, luego, por la Iglesia de San Lorenzo. Posiblemente se tropezará con algunas callejas cuyo nombre revela su antigüedad, como es el caso de "Los Amortajados", que mantendría el recuerdo, según dice la leyenda, de unos hermanos que tenían un carácter especialmente serio y presuntuoso. En sus cercanías se encuentra el "Pozanco", que reluce de alegría en el mes de mayo, en los tiempos de las fiestas de cruces y patios.

 

Muy cerca de la Plaza de San Agustín está situada "Las Beatillas", otra taberna cordobesa de fama legendaria.

 

La Iglesia de San Lorenzo, destino de este itinerario, es uno de los templos que fueron erigidos tras la Reconquista, en tiempos de Fernando III el Santo. Anteriormente, en su solar se emplazaba una mezquita musulmana.

 

Situados ante esta magnífica construcción pronto llamará nuestra atención su airosa torre, que se asienta sobre un torreón más antiguo y cuyo cuerpo de campanas es obra de Hernán Ruiz II. Sobresale la originalidad del segundo cuerpo de campanas, que tiene los ángulos cambiados con respecto al primero.

 

Esta ornamentada esta iglesia con un bellísimo rosetón, labrado con primor, que cuenta con dos estrellas circunscritas de las que surgen columnillas y arcos que se cruzan e imitan el paño de sebka almohade. Otro elemento distintivo del templo es el pórtico adosado a su portada principal, que cuenta con tres vanos.

 

En el interior de San Lorenzo, en la Capilla de la Magdalena, se rinde culto al Cristo del Remedio de Ánimas, anónimo granadino del siglo XVII, que procesiona en la Semana Santa cordobesa en medio de un gran fervor popular.

 

 

Iglesia de San Lorenzo, Córdoba

 

 

 

 

 

 

 

 

LEYENDAS DE CÓRDOBA

 

DON LUÍS FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA

Los jóvenes desorejados

 

" Hacia los años 1511 ó 1513, vivía en esta ciudad un opulento caballero llamado D. Luís Fernández de Córdoba, cuyo apellido por sí solo da una idea de la importancia de su casa; poseía muchas fincas rústicas y urbanas, contándose en las primeras una heredad de olivar con casa y molino en el Marrubial. Un día entráronse en ella dos jóvenes, quienes hicieron daño en la arboleda, y sabido por el dueño, fue allá con sus esclavos, haciendo a estos que prendiesen a aquellos y sobre la cerca les cortasen las orejas, gritando en alta voz:  -"Esta es la justicia que manda hacer el Sr. Luís de Córdoba con estos hombres, por el desacato que han cometido en su heredad." repitiéndose este pregón de vez en cuando y todo alrededor de la finca, por donde fueron paseados.

 

Los infelices, bañados en sangre, se presentaron al Corregidor D. Alonso Enríquez, quien, montando en cólera, salió en busca de D. Luís; este volvía para su casa, y viendo que su prisión era segura, tomó iglesia en la de San Lorenzo, burlando así el pronto castigo que le aguardaba: entonces le fueron confiscados sus bienes, que tuvo en administración Luís Fernández de Valenzuela, y una sentencia de muerte fue el fallo de la causa.

 

La esposa del reo, Doña Isabel Gutiérrez de Porras, pasó a Sevilla, y arrojándose a los pies del Católico Fernando V, le pidió el perdón tan ansiado para su esposo: el Rey escuchó su demanda, y por el pronto, solo le contestó: -"Dueña, me rogáis por un hombre tan malo". A lo que replicó: -"Señor, es mi marido y padre de mis hijos".

 

Al fin le fue concedido el perdón y devolución de bienes, con ciertas condiciones a favor de los jóvenes que perdieron las orejas en manos de los esclavos de aquel soberbio caballero."

 

 

Paseos por Córdoba

Teodomiro Ramírez de Arellano y Gutiérrez, 1873

 

 

 

 

 

OTROS RINCONES DE CÓRDOBA

 

 

 

10 de diciembre de 2005