La presencia de los Templarios

Cañón del Río Lobos

 

La presencia de los Templarios

 

 

 

 

Interior de la ermita de San Bartolomé

 

La ermita de San Bartolomé, construida por la Orden de los Caballeros del Temple, está enclavada en el lugar en que la magia del cañón se hace más evidente, ofreciendo una panorámica bellísima del roquedo kárstico, que la envuelve y protege, alzándose en uno de sus costados, imponente, la entrada a la denominada Cueva Grande. Los buitres leonados, señores de este maravilloso rincón, planean majestuosamente, sobre todo en las primeras horas de la mañana, cuando buscan su alimento desde las alturas. El viajero que acude al lugar a esa hora temprana, cuando es más escasa la afluencia de público, puede sentir la eclosión de la naturaleza manifestada en los múltiples cantos que los animales -aves, anfibios e insectos- producen, todo ello acompañado, además, por el susurro de las aguas del Río Lobos que se deslizan entre las piedras en un incansable fluir.

 

La ermita, que con su aspecto mágico e irreal contribuye a reforzar los valores naturales y geológicos del entorno, se levantó en tiempos protogóticos (principios del siglo XIII), estando dotada de las características más sobresalientes del arte románico de transición. Posee una sola nave, que tiene planta de cruz latina y formó parte en su tiempo del monasterio de San Juan de Otero, regido por los Templarios, que aquí tenían uno de sus enclaves más importantes.

 

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Canecillos esotéricos en San Bartolomé

 

Tanto desde el punto de vista meramente artístico como en función de posibles consideraciones de contenido esotérico, la visión de la ermita de San Bartolomé, levantada en un paraje que transmite una inmensa sensación de fuerza y energía, produce una especial fascinación en el viajero, consciente de que nunca llegaremos a conocer la extraña simbología que se encierra en las trabajadas figuras que adornan sus canecillos, así como la enigmática pentalfa, cruz de cinco puntas invertida, es decir, con el vértice hacia abajo, que luce en su bello rosetón.

 

No cabe duda de que los Templarios alzaron su monasterio en el epicentro del cañón, donde la moderna Arqueología ha detectado una anterior presencia humana en tiempos megalíticos, y que estos hombres -mitad monjes, mitad soldados- probablemente buscaban, cuando decidieron levantar su casa, los beneficiosos efectos de las energías telúricas que la tierra ofrece con especial profusión en lugares como este, sitos al lado de una corriente de agua que los envuelve, junto a la entrada de una inmensa cueva y rodeados de impresionantes farallones rocosos.

 

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El rosetón de la ermita custodia una enigmática Pentalfa invertida

 

Los investigadores de la presencia de los Templarios en nuestro país piensan que la construcción de esta sugerente ermita nos habla de la previa necesidad de ocultos cálculos esotéricos. En efecto, es un hecho contrastado que el solar de este antiguo monasterio de San Juan de Otero está separado exactamente por la misma distancia (521 kilómetros) de los puntos más occidental y oriental de España, nos referimos a Finisterre, en Galicia, y al cabo de Creus, en Cataluña. Los Templarios, que habrían tenido conocimientos esotéricos y geográficos muy precisos no habrían ubicado aquí su residencia de manera casual, sino buscando el beneficio de las energías de la tierra, que les otorgaba una inmensa paz y fuerza que recargaba sus cuerpos y almas.

 

 

 

 

SUMARIO

Parque Natural   Paraiso del buitre    Paseando    Los templarios

Presentacion