El escalón de la Sierra
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En nuestro avance vamos dejando atrás el Cortijo de los Velascos e iniciamos el ascenso de Sierra Morena. A medida que vamos ganando altura podemos disfrutar de una bella perspectiva del valle del arroyo de Linares, en el que destaca la silueta del cortijo, al fondo, con las imágenes del Santuario y de la propia ciudad de Córdoba en la lejanía.
Es conocido que los antiguos romanos construyeron una sólida red de caminos que unía los más alejados rincones del Imperio. Por Ulpiano sabemos que usualmente existían tres tipos de calzadas. De un lado, la denominada "via terrena", que era una pista de tierra apisonada y nivelada; de otro, la "via glarea strata", es decir, un camino cubierto con guijarros y gravas apisonadas, y, finalmente, la conocida como "via lapide strata", que era una vía pavimentada con losas de piedra. Lo usual, según Melchor Gil, es que las vías enlosadas, por su elevado coste, solo existan en los accesos a las ciudades, así como en los cruces de caminos o en zonas de suelo inestable.
En el caso de Córdoba, podemos contemplar un tramo de vía enlosada al lado del monumento funerario romano existente en la denominada Puerta de Gallegos (Avenida de la Victoria). De esta puerta salía una calzada que se dirigía a Sevilla y, al menos en sus primeros tramos, estaba enlosada.
En general, las vías que recorrían la actual provincia de Córdoba se levantaron utilizando la técnica de la "via glarea strata", es decir, son pavimentos reforzados con guijarros, como sucede en el camino que estamos siguiendo (Loma de los Escalones).
A medida que ascendemos, la calzada va presentando uno de sus tramos más abruptos, con una fuerte pendiente. La vía tiene una anchura que oscila entre 3,60 y 3,30 metros (unos 12 pies romanos), destacando como en algunos lugares ha tenido que ser penosamente excavada en la propia roca, buscando con ello suavizar la fuerte diferencia de nivel que presenta aquí la sierra.
Desde la Loma de los Escalones la calzada se encamina en dirección a Cerro Muriano, en donde existían importantes minas de cobre en la antigüedad y se debía ubicar lo que luego se conocería como venta de los Romanos. El viajero puede proseguir el paseo tanto como desee, sabiendo que tendrá luego que retornar por el mismo camino que está utilizando. Podrá disfrutar contemplando paisajes de gran belleza.
Destaca en esta ruta de senderismo el notable interés geológico de algunos de los parajes por los que se transita, en los que se pueden contemplar plegamientos rocosos con ricas estratigrafías que abarcan desde conglomerados del carbonífero hasta areniscas del cámbrico. La riqueza de fósiles y la belleza de las formaciones rocosas atraen a muchos amantes de la Geología que buscan profundizar en el proceso natural que culminó en el nacimiento del valle del Guadalquivir. Para estas personas, la Loma de los Escalones brinda una magnífica oportunidad de conocer los vestigios de un cañón, en otros tiempos submarino, que se localizó en este lugar hace más de 300 millones de años, en unos tiempos en que Andalucía estaba cubierta por las aguas del mar.
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