La velocidad de la ciencia es relativa. Con el paso de los años, las revoluciones científicas del pasado parecen simples balbuceos; los grandes hitos, inocentes ensayos. Pero 1981 fue un año destacado también en el ámbito científico: amagos de clonación, la 'domesticación' de la informática, la conquista del espacio... Desde un país en el que el coche del año fue el Ford Escort, el mundo parecía "lanzado" a toda velocidad a una nueva era tecnológica.
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