No resulta sorprendente que también en el primer año de la década de los ochenta fuera el petróleo el protagonista de la economía. Tras alcanzar valores máximos
de hasta 100 dólares por barril en precios reales -34 dólares de la época ajustados por la inflación acumulada desde entonces-, el coste del oro negro comenzó a bajar aceleradamente hasta poner fin a la segunda gran crisis del petróleo. Mientras, el dólar subía espectacularmente, y en España el salario mínimo diario quedaba fijado por el Gobierno en 854 de las añoradas "rubias".
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