MEGAPLANOLITES IBERICUS EN BUEÑA
 

Megaplanolites Ibericus

   

El punto de interpretación del paisaje de Bueña surge de los trabajos de Geología Regional realizados por Calvo entre 1984 y 1992, permitiendo el descubrimiento de un yacimiento de icnitas fósiles que resultaron ser de especial relevancia y que definieron en 1987 un nuevo icnogénero e icnoespecie "Megaplanolites ibericus" (Calvo, Gil y Melendez, 1987).

 Las especies características de fosilización y conservación, así como sus espectaculares dimensiones permitieron realizar consideraciones patrimoniales sobre el interés de este yacimiento.

Entre ellas podemos citar: las buenas condiciones de exposición y su contenido único dentro del registro fósil europeo, que lo hacen especialmente interesante desde los puntos de vista científico, educativo y cultural siendo por todo ello un importante exponente de patrimonio geológico del territorio español que lo hacen acreedor para ser calificado como PIG (punto de interés geológico).

En este sentido, este yacimiento no sólo presenta los carácteres anteriormente indicados, sino que tiene prestaciones de carácter museístico y didáctico de indudable interés, permitiendo la realización de actividades docentes en todos los niveles educativos.

Estas consideraciones fueron las que llevaron a la colaboración entre la DGA, Alcaldía de Bueña, los autores del trabajo y ADRI (Calamocha-Daroca-Monreal del Campo) a la realización de diversas actuaciones para la conservación y divulgación de este bien cultural aragonés.

 

DEFORMACIÓN TECTÓNICA

Los episodios de deformación tectónica que se produjeron desde hace 70-80 millones de años (limite Cretácico-Terciario) hasta 20-25 millones de años (Mioceno inferior) durante la denominada Orogenia Alpina, modificaron progresivamente las condiciones paleoambientales del entorno y afectaron intensamente a los materiales que configuran hoy en día la Cordillera Ibérica.

Los macanismos comprensivos que les afectaron dieron lugar, además de una continentalización del área, un inteso proceso de plegamiento y fracturación que explica la disposición geométrica casi vertical de los niveles que contienen a los restos de Megaplanolites Ibericus.

La aparición en superficie de estos fósiles es debida a los intensos procesos erosivos ocasionados durante los episodios tectónicos y distensivos que se iniciaron en el Pliocuaternario (desde hace 5m.a.) y contribuyeron de forma especial a la formación de la fosa del Jiloca (observándose a simple vista desde el mirador del castillo) y horts de Sierra Palomera.

Los materiales en los que aparecen los fósiles de Megaplanolites Ibericus corresponden a los sedimentos depositados en el fondo de una plataforma continental submarina, en áreas próximas a la costa.

 

NOTICIA APARECIDA EN CANAL NATURA (TV POR SATÉLITE)

En la localidad turolense de Bueña, la erosión producida por las lluvias, ha dejado al descubierto la pared de icnitas, situada en un barranco de más de 200 metros cuadrados.

El yacimiento está considerado Punto de Interés Geológico Internacional. Se trata del único de estas características que existe en el mundo.

Los paleontólogos han descubierto huellas como éstas. Se trata de un crustáceo gigante que existió en la zona hace unos 90 millones de años.

 Estas otras que pertenecen al período Jurásico, fueron producidas por un gusano gigante que se desplazaba por el fondo del mar, en busca de comida y cobijo.

 En el Jurásico, esta zona estaba anegada por un gran mar cálido de poca profundidad que con el paso del tiempo desapareció a causa de la sedimentación.

Paleontólogos de todo el mundo se han interesado por este descubrimiento del yacimiento de Bueña, el cual es considerado Punto de Interés Geológico Internacional.