camino del castillejo - senderismo, extremadura siberia,
el camino del castillejo:

   El día 5 de marzo del 2006, nos plantamos contra todo pronóstico en Valdecaballeros con "la milagrosa", estuvo toda la noche lloviendo y parecía que no iba a poder ser... pero... ¡milaaagrooo!, se abrieron los cielos y apareció un sol de justicia.


   El sendero tiene 6,6 Km. si es que lo sigues en su justo recorrido, que no es fácil, al menos para nosotros (que tambien somos un poco dados a perdernos, o de pérdida fácil, que podría decirse). La dificultad es de media baja según el cartel, y se sube hasta los 621 mts de altitud en el alto del castillejo.

el castillejo
los valientes integrantes, una vez más: Eugenio Antolín y Emilio. Pertrechado hasta las orejas porque hacia una rasca bastante curiosa
el castillejo
Un manantial en el camino, en el justo momento de la foto, o la primera parada para tomar aire... ...y rellenarse de líquidos
Como la peluca del 11 8 11 pero en verde... Y llegó el temido momento en que desaparecen misteriosamente las señales indicadoras del sendero y el momento incertidumbre hace su aparición una vez más... por aquí o por allá... así que nos fuimos de cerro en cerro buscando el "norte", y eso que llevo una navaja multiusos con brújula, pero daba vueltas y más vueltas, como en el Triángulo de las Bermudas...
la milagrosa
y "la milagrosa" fué perfilándose frente a la zarza seca... ...y fué tomando matices papales...
el castillejo
...así que tras unas oportunas plegarias... y oteando el horizonte... ...obtuvimos rápidos resultados dando nuevamente con el trazado del sendero...
...y alcanzamos las más altas cimas... ...del alto del castillejo. Porque es cierto que hay indicios de que allí hubo una construcción.
el castillejo
el  "señor de la milagrosa" cayó de culo... porque la milagrosa protege, pero no tanto. Antolín oteando el horizonte
Bajando del castillejo llegamos a una almbrada donde a falta de señales del sendero optamos por tirar recto y nos metimos en un cerrado alcornocal con unas veredas plagadas de privás de algún vacuno que a dios gracias no llegamos a ver pero sentimos sus ojos clavados en nuestras nucas (que no sus cuernos). Al salir del alcornocal y dar nuevamente con el sendero todo son alegrías y aquello de "si yo lo sabía"...
la imagen del día: