La ruta del Collado de la Consolación de Herrera de Duque fué una ruta atípica, no la seguimos por donde era hasta más allá de la mitad. O tal vez habría que decir típica para "la milagrosa" porque lo normal es hacer la ruta de milagro, como siempre. Empezamos el sendero por el sitio equivocado y subimos por la pista hasta coronar la cima donde hay una pulcra construcción de madera y al otro lado del camino una techumbre chavacana pero que da sombra como para hacer picnis... a todo esto ni rastro de señales de la ruta. Los lugareños muy atentos, pero lo de interpretar los carteles se les dá tan bien como a nosotros en aquella expedición (que luego hemos cogido un dominio del tema que pa qué).
Fué el día 5 de Febrero del 2006, un domingo con niebla cerrada, y había estado nevando en estas latitudes el domingo anterior; frío hacía mucho y estuvo lloviendo por la noche. Pero ni el frío, ni la lluvia, ni el viento, ni la nieve, ni el granizo, ni los truenos y centellas... pueden con nuestra determinación...