Lo que Bush ofreció a Aznar
Tribuna de Opinión
Lo que Bush ofreció a Aznar
Por Ignacio Maldini
Miércoles, 26 marzo 2003.- Un equipo integrado por cinco periodistas
españoles, especializados en distintas materias, ha conseguido averiguar,
por fin, el porqué del desmesurado interés del presidente del
gobierno de España en la guerra de agresión contra Irak y su
total sometimiento al presidente George W. Bush. Éste ha prometido,
según ha podido constatar con contundentes evidencias el equipo periodístico
español, "un futuro mejor" a José María Aznar, a su
familia, en especial a su esposa, y a algunos miembros del gobierno español.
No se trata, en absoluto, de un futuro político a base de petróleo
procedentee del expolio a Irak, ni de cómodos créditos en dólares
para la perpetuación en el poder de Aznar, ni de ayudas económicas
para la erradicación del chabolismo o la pobreza, ni de colaboración
en la lucha contra el terrorismo. Ni mucho menos.
Los cinco periodistas españoles que han sido declarados personas no
gratas tanto en la Casa Blanca como en La Moncloa han logrado averiguar que
la gran aspiración de Aznar era convertirse en capataz del rancho
de Bush en Tejas. El "gran memo" universal aseguró al español
que el puesto sería suyo a cambio de su total, permanente e indesmayable
apoyo en su acción guerrera contra Irak. En realidad el último
viaje de Aznar a Estados Unidos no tenía otro objetivo sino echar
un vistazo al rancho. Pero pronto comenzaron los problemas. El presidente
español no sabe montar a caballo, con lo cual su puesto de capataz
peligraba. No obstante, merced a continuados y esmerados esfuerzos diplomáticos
asumidos por ambas partes se logró una cordial entente mediante la
cual Aznar viajaría por la tierras de Busch en un todoterreno. Por
fín pareció que el acuerdo era total, pero en el repaso de
las obligaciones que el presidente español debería asumir,
el equipo examinador se encontró con un nuevo e insoluble problema.
El capataz de Bush ha de contar todas las semanas el número de cabezas
del gran rebaño y resulta que éste sobrepasa con creces y en
demasía el número de cien. Es difícil, por lo tanto,
que se llegue a una solución en este sentido.
Sin embargo, la continuación de los esfuerzos diplomáticos
por parte de ambos países consiguió a tiempo desbloquear el
asunto del apoyo incondicional de Aznar a Bush. Éste también
necesita un mayordomo jefe para su residencia. Varios testigos presenciales
han asegurado que la expresión de satisfacción de Aznar cuando
se le comunicó la nueva oferta fue tal que ha permanecido invariable,
con ese estúpido rictus de sonrisa a medias entre soberbia e imbecilidad
innata, prácticamente hasta hoy. Sin embargo también en este
aspecto surgieron problemas. El equipo de periodistas españoles ha
logrado averiguar que la maruja preferida de Bush, Condelezza Rice; hizo
un viaje secreto a España al frente de varios especialistas en temas
relacionados con la que habría de ser la nueva función de Aznar.
La calificación otorgada por estos especialistas a Aznar, para desesperación
del presidente estadounidense e incredulidad del español; en cuestiones
de mayordomía, fue de suspenso total con evidente síntomas
de inadaptación permanente agravados por una disfunción intelectual
que origina confusionismo, inestabilidad emocional y grandes complejos de
inferioridad. Ante semejante desastre los asesores marujiles de Bush optaron
por recomendar al presidente americano el descarte total de la figura de
Aznar para tan gratificante puesto.
Parece ser que fue en este momento cuando Bush ofreció el puesto a
Tony Blair con la condición, en caso de aceptar,de que tomara como
ayudante a Aznar. Sin embargo el melindroso británico que se declaró
representante de la tercera vía sin ningún pudor, declinó
el ofrecimiento ante tamaña condición. Según varias
fuentes, que han preferido mantenerse en el anonimato por temor a represalias,
Blair le contestó al presidente norteamericano que prefería
devolver Gibraltar a España antes que verse sometido a tan estrecha
colaboración doméstica.
Mientras, la diplomacia americana se debate en la duda y asume, a la vez
que la guerra, el problema generado por el presidente español. Para
tratar de salir del embrollo su primera actuación ha consistido en
la elaboración de una amplia agenda de consultas para ofrecer el puesto
a otros gobernantes y exgobernantes a los que, en todos los casos, le habrá
sido impuesto Aznar como ayudante. Así, parece que ya han sido consultados
Duhalde, al que le han advertido que un rancho no es un "corralito"; Menen,
en excedencia forzosa y dispuesto a aceptar si él lleva la contabilidad;
Bucaran, el payaso que llegó a gobernar en Perú, que ha pedido
una pista de circo como despacho; Yeltsin, quien sólo acertó
a balbucear "yes, more vodka" pero al que, según varios testigos presenciales
y a tenor de las disparatadas gesticulaciones, parece que el ofrecimiento
le ha colmado de dicha; Berlusconi agradeció el ofrecimiento pero
añadió que no necesitaba dinero de momento.
Sobre otras propuestas directamente emanadas de Bush, sus asesores hubieron
de recordarle que tanto Anan como Amin son negros y que éste se encuentra
en paradero desconocido. También se le aclaró que Sadam Hussein
es el enemigo número uno y que está en guerra con él
y que a Bin Laden no lo encuentran. Que Hitler había muerto y que,
además, se parecería demasiado, por lo del bigotillo, al designado
ayudante; que Clinton era su antecesor y que más vale que no se lo
ofreciera a su padre, como había pensado, porque no era ético
y además el viejo se molestaría.
Ante tal y tan lamentable situación las diplomacias de Estados Unidos
y otros países amigos decidieron la movilización total para
encontrar una rápida, congratulante y feliz solución. Fué,
una vez más España, quien logró proponer una tesis absolutamente
fundamentada en las más racionales, clarividentes y entusiásticas
argumentaciones. El mismo Aznar se encargó de proclamarlo: "Yo, señor
Bush, señores americanos, amigos y compañeros, me honro en
declarar aquí y ahora que abnegado en y ante el sufrimiento de la
nación más poderosa del mundo; indignado por la actitud insolidaria
de muchos otros gobernantes; absorto y contemplativo ante los males que arrostran
al mundo; y con una preocupación sin límites, como corresponde
a un personaje de mi alcurnia y categoría política; declaro,
digo, que la solución a tan escabroso y preocupante problema para
el desarrollo en paz y armonía del mundo entero lo tengo yo. ¡YOO!
(un gritito pretendidamente sobrecogedor pretendió inundar la sala
de conferencias donde se apiñaban miles y miles de periodistas). ¡Yo!.
(La calma sobreviene). Yo que he sido rechazado para el puesto de capataz
y de mayordomno del rancho de Bush, el jefe del mundo. Pero, yo, ahora, sin
coacciones y encontrándome en mis más perfectas condiciones
físicas y mentales, declaro, sí declaro, que yo soy el hombre
indicado para desempeñar tan altas funciones. No sólo una sino
las dos. ¡A LA VEZ!. Sí, señores, a la vez. Quizá
haya por ahí algún antipatriota, algún infiltrado de
la rojería zapatera, algún, en fin señores, ignorante,
que, como tal, ignora los grandes designios para los que han sido llamados
aquelllos a los que le cabe el honor de servir como capataz o mayordomo a
Bush. Son puestos de tanta importancia y responsabilidad que no nos imaginamos,
señores, no nos imaginamos a cualquier persona mínimamente
inteligente o en sus cabales desempeñándolos. Es por esto por
lo que no se me ocurre ni siquiera mentar a individuos de la calaña
de Felipe González o Rodríguez Zapatero. Sólo un demente
traería, aquí y ahora, a colación sus nombres. Pero
yo no, yo no pienso mentar ni a González ni a Zapatero porque son
unos imnombrales. Pero basta de imnombrar y llamemos a las cosas por su nombre.
He dicho que yo voy solucionar los tan acuciantes problemas de Bush. Yo le
acompañaré a la guerra, lo mismo que pienso hacer en su rancho;
porque yo, señores, seré su capataz y su mayordomo. El bueno
de Bush se merece una compañía como yo y los míos.
Y he aquí mi programa, señores, he aquí el programa
que ha hecho saltar las lágrimas al presidente del mundo, que ha enternecido
a su señora y a la mía, que ha impresionado a las Naciones
Unidas, que ha hecho que se tambelee el imperio del mal, que ha hecho, en
fin, que González y Zapatero estén "acojonaos". (Esto me lo
ha puesto Arenas, dice Aznar en voz muy baja). Pero señores, no nos
dejemos amilanar ante las dificultades. ¿Es que acaso todo el mundo
sabe montar a caballo?, ¿Es que acaso todo el mundo sabe contar más
de cien?. Sin ir más lejos en mi gobierno... Pero no, no señores,
no hemos venido a hablar aquí de mi gobierno, sino del devenir del
mundo donde yo ocupo un puesto de importancia suma. ¿Se han dado cuenta,
señores, de que somos la Santísima Trinidad?. Sí señores,
la Santísima Trinidad. ¿ O acaso no eran tres la Santísima
Trinidad? ( Sí presidente, eran tres pero también uno; se oye
una voz al final de la sala: Sin duda era Arenas). ¿Cómo uno?.
Bien Somos tres pero uno. Somos Bush,Tony y yo, es decir tres. Pero solamente
manda Bush, es decir uno. Señores me está saliendo un discurso
francamente redondo (qué horror uno del PSOE), digo zapatero, (¡Uy
Jesús, qué lío), digo un discurso franco, un discurso
verdadero. Porque señores si hay algo que realmente me caracteriza
a mí es mi franqueza. Mi franqueza y mi valor sin límite ante
las adversidades. ¿Es que alguien ha podido llegar a sospechar que
yo, yo el presidente de España, me iba a amilanar porque mi amigo
Bush no encontrara en mí la persona adecuada para ser su capataz o
su mayordomo?. Pués no señores. Están muy equivocados,
igual que lo estuvo el señor González o el señor Zapatero,
a los cuales, ni se les pasa por la imaginación aspirar a tan exclusivos
y magnificantes cargos. Esto, nos da idea una vez más, señores,
de la simpleza y cortedad de miras de los prohombres del partido socialista.
Aquí esta la solución. Bien claro queda que soy un inútil
que no valgo ni para mayordomo ni para capataz del rancho de Bush. Pero...
amigo americano ¿y si cambiamos las condiciones?. E$cucha jefe: Yo
asumo el cargo de capataz. Utilizo un todoterreno y me llevo al chófer,
Alvarez Cascos que es muy bruto y no se arredra ante nada; es capaz de descarrilar
trenes y hundir barcos y además pesca y le saca pasta a su mujer porque
le vende el pescado ¿Qué te parece George? ¿Listo, eh?.
También se vendrá conmigo Rajoy; a ti te vendrá bien
porque me han dicho que ahí, en Argentina hay muchos gallegos. Y a
Fraga ¿No querías montar un museo egipcio, con sus momias y
todo?. Y a Trillo que miente como dios y es del Opus y todo el mundo lo cree.
A Rato que es un lince para los negocios; te será de gran ayuda a
la hora comprar y vender vacas. Por cierto, querido amigo Geor, ¿te
puedo llamar así, corazón?. ¿Sabes que en la región
dónde yo mandaba antes de mandar en toda España, hemos organizado
cacerías de vacas? Cómo nos lo podemos pasar en tu rancho.
Estoy deseando que acabe la guerra y lleguen las elecciones en España.
Para el puesto de mayordomo cuenta con Tony y dile que no me tendrá
que soportar.
Quisiera antes de terminar con la paciencia de todos ustedes y con la mía
propia pedir un último favor a mi amigo Bush, a cambio de tanto y
desinteresado ofrecimiento. Deseo que el presidente de Estados Unidos pague
una beca a mi mujer Ana Botella, una beca en una de las mejores universidades
de ese magnífico y glorioso país. Quiero que aprenda mucho
para que no haga el ridículo, como lo está haciendo ahora,
por si sale elegida. Soy consciente de que, al igual que yo soy un inepto
para la mayordomía o la capatazuría, ella no sabe inglés;
pero, imagino, amigos, que no esto no será problema insoslayable a
poquita voluntad que pongan sus profesores. Nada más señores.
Quizá después de este discurso piensen que soy tonto. Yo soy,
señores, un demócrata de toda la vida y no seré yo,
señores, quien les quite la razón.